miércoles, enero 30, 2013

Puerto Rico: La Madre Peregrina Auxiliar de Schoenstatt en la Arquidiócesis de San Juan

 

Con motivo del Centenario en el 2014 de la alianza con la Madre, Reina y Vencedora, Tres veces admirable de Schoenstatt, el sábado, 26 de enero de 2013, se llevó a cabo la Santa Misa de envío de misioneros, en la Catedral de San Juan Bautista. La campaña del Rosario de la Virgen de Schoenstatt, que es un apostolado mariano al servicio de la Iglesia y originado en Brasil, llegó a la Capital de la Isla del Cordero con un espíritu de amor y entrega.

El evento que comenzó a las 10:30 con la procesión y el rezo del Rosario desde la Plaza de Armas hacia la Santa Catedral, estuvo muy bien representado. Un gran número de hermanos devotos y con sus rosarios en mano, y provenientes de diferentes partes de la Isla, participaron de tan importante acontecimiento.

Una vez frente a las puertas de la Catedral, los fieles católicos continuaron la peregrinación hacia la Iglesia con la imagen, la cual era sujetada por cuatro hermanos, seguidos por otros devotos con sus réplicas consagradas a esta advocación mariana. A partir de las 11:00 a.m. empezó la Santa Misa, y todos estaban reunidos en un espíritu de oración y hermandad.

Con la voz angelical de Grisobelle Virella, interpretando varios himnos, se preparaba el ambiente espiritual para este momento solemne de favor y gracias especiales de Dios.

Una vez comenzó la Santa Misa, durante la Homilía, la cual fue oficiada por Padre Mario Mastrangelo, Capuchino, de la Parroquia Santa Teresita en Ponce, y quien pertenece a la Liga de Sacerdotes de Schoenstatt, habló sobre la importancia de la “alianza” y el compromiso de los hermanos como misioneros. “En este día solemne le queremos decir a ella (María), que queremos llevarla a todos los rincones del mundo. Llevándola sin miedo, pero con valentía. […] ¡Nosotros somos instrumentos de la Virgen María!”, dijo.

Además, Mastrangelo añadió también que “No importa donde vivamos, somos una sola familia. La Virgen Peregrina no quiere divisiones. […]. Somos una sola familia, en una sola cultura y alianza, con un solo Padre Fundador (Padre José Kentenich), un solo Santuario, y todos unidos por el Santuario del amor…”

Una vez concluyó la celebración eucarística, la hermana María Palmer, asesora del Movimiento apostólico de Schoenstatt en Puerto Rico, mencionó unas palabras a los presentes y les invitó al memorable encuentro de “María con María”. Este encuentro estuvo basado en colocar la imagen auxiliar de la Virgen Schoenstatt junto a Nuestra Señora de la Divina Providencia, Patrona de Puerto Rico.

Entre los hermanos presentes, también se encontraba el cuatrista Quique Domenech que junto a su esposa, ofrecieron también unos cánticos a la Madre de Dios.

En un aparte con El Visitante la hermana Palmer, de la Diócesis de Mayagüez, explicó lo que distingue a esta advocación mariana que precisamente se encuentra en sus tres virtudes: "imagen de gracia, el misionero y la vinculación al Santuario".

Esta campana y visita de “la réplica de la Madre Auxiliar va a estar en la Arquidiócesis hasta mayo”, informó la religiosa. Además, mencionó que la Campaña de la Madre Peregrina está organizada por un equipo nacional de laicos (y coordinada por la Familia Bracero), quienes son asesorados por la hermana Sophy Ann Rivera.

“Tenemos siempre el deseo que el Rosario continúe siendo patrimonio de nuestra cultura mariana como pueblo puertorriqueño. Y esto responde a que (El Beato Papa) Juan Pablo II cuando nos visitó el 12 de octubre de 1984 nos pidió a todos los movimientos de la Iglesia que volviésemos a evangelizar a través del Rosario porque hizo alusión que el buen jíbaro puertorriqueño siempre tenía un rosario puesto. Y la respuesta nuestra ha sido entonces impulsar a través de la Campaña del Rosario de la Madre Peregrina esta gran cruzada de oración. Quisiéramos que Puerto Rico entero de nuevo encontrase en la Santísima Virgen el camino más seguro, más directo al corazón de Dios”, concluyó la hermana Palmer.

martes, enero 22, 2013

El combate espiritual contra el mal

Autora: Verónica Cruz Pillich | Fuente: El Visitante


El bien siempre vence al mal

“Los creyentes saben que están llamados a luchar para el definitivo triunfo del bien”. (Juan Pablo II, 1986)

La presencia del mal en la historia de la humanidad, más que una ficción, es una realidad. Decía el hoy Beato Juan Pablo II en 1986 y como parte de una serie de catequesis que ofreció vinculadas al origen de los ángeles caídos, que el influjo de Satanás y de los demás espíritus malignos se extiende al mundo entero. El Papa viajero, cuyas catequesis se prolongaron a lo largo de ese año, recordó las palabras del Apóstol Juan: “El mundo todo está bajo el maligno” (1 Jn 5, 19), y advirtió que esta presencia se hace más fuerte a medida que el ser humano se aleja de Dios.

No es de sorprender, entonces, que en el escenario mundial actual, donde reina una crisis de violencia, relativismo, materialismo, etc., se recrudezca la influencia del mal. Sin embargo, es preciso declarar una verdad mucho mayor a pesar de la realidad del pecado: el triunfo definitivo del bien.

De la libertad ha nacido también el mal

La Escritura y la Tradición de la Iglesia describen a Satanás como un ángel bueno creado por Dios, pero que utilizó su libertad contra el propio Creador y su plan de salvación. Es decir, rechazó contundentemente a Dios y su Reino. De igual forma, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) señala que la más grave acción de este ángel caído fue la seducción mentirosa que provocó que el hombre desobedeciera a Dios.

Dura batalla contra el poder de las tinieblas

De acuerdo al Concilio de Trento, realizado entre los años 1545 y1563, el pecado de Adán y Eva redundó en la adquisición de cierto dominio, de parte de Satanás, sobre los hombres. Esta situación dramática del ser humano hace de la vida del hombre un combate constante. Así lo define la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual “Gaudium et Spes”, producto del Concilio Vaticano II (1962-1965).

“A través de toda la historia del hombre, se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo”, apunta el documento.

“Satanás os busca para ahecharos; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe” (Lc 22, 31)
Ante todo, la acción de Satanás consiste en tentar a los hombres para el mal, influyendo sobre su imaginación y sobre las facultades superiores, para poder situarlos en dirección contraria a la ley de Dios. Incluso, en algunas circunstancias, el espíritu maligno puede ejercitar su influjo, no sólo sobre las cosas materiales, sino también sobre el cuerpo del hombre, por lo que se habla de posesiones diabólicas.

En términos generales, pero no exclusivos, las manifestaciones de una persona que esté poseída pueden incluir: convulsiones, respiración agitada, aversión a lo sagrado, síntomas de enfermedades sin razón aparente, capacidad para hablar lenguas extranjeras, cambios en el tono de voz, alteraciones en los gestos faciales, fuerza desproporcionada y aparición de lesiones o heridas en el cuerpo, entre otras.

De acuerdo a Padre Ricardo Hernández, miembro del equipo de Liberación y Sanación de la Arquidiócesis de San Juan, la posesión diabólica es sólo una de varias formas extraordinarias por las que el demonio puede tener influencia sobre el hombre. “No suele ser la más frecuente. Es más común el caso de obsesión, influencia a nivel interno; u opresión, una influencia a nivel externo. Todas estas influencias se recogen en un término más amplio: incestación diabólica”, explicó.

 “Esto se da cuando Cristo no ha sido colocado como centro en la vida de la persona. Es decir, la persona no tiene defensa para hacerse impermeable a las acciones del mal, porque no tiene a Dios en su vida”, añadió el presbítero.

Para poder contrarrestar la influencia del mal sobre un ser humano, la Iglesia interviene mediante el ejercicio del exorcismo. Así lo afirmó Juan Pablo II en una de sus catequesis: “Cristo, en efecto, ha dado a sus discípulos el poder de arrojar los demonios. La Iglesia ejercita tal poder victorioso mediante la fe en Cristo y la oración, que en casos específicos puede asumir la forma del exorcismo”.

En el #1673 del CIC se explica con mayor claridad este tipo de bendición que ofrece un sacerdote debidamente entrenado y con el riguroso permiso del obispo de la diócesis. El exorcismo se caracteriza por una petición pública, con autoridad espiritual y en nombre de Jesucristo, que realiza la Iglesia con el fin de que una persona o un objeto sean protegidos contra las asechanzas del maligno y sustraída de su dominio. “Jesús lo practicó; de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar”, apunta el texto.

La victoria de Cristo sobre el espíritu del mal

Es preciso recordar las palabras esperanzadoras pronunciadas por Juan Pablo II, quien si bien reconoce que la lucha, a medida que se avecina el final, se torna siempre más violenta, destaca la profunda certeza que es dada por toda la Revelación divina: “Que la lucha se concluirá con la definitiva victoria del bien”.

Sin embargo, para Padre Ricardo, es de suma importancia que los cristianos reconozcan que el ‘bien’ tiene un nombre y un significado mucho más supremo que la mera referencia a un concepto filosófico. “El bien es Jesucristo. El triunfo del bien es el triunfo del hijo de Dios. Jesús vence la soberbia, la violencia, el egoísmo y a la maldad misma para traernos nueva vida y vida abundante”, recalcó.

A 40 años de una nefasta decisión judicial

Fuente: ACIPrensa

WASHINGTON D.C., 22 Ene. 13 / 10:23 am (ACI/EWTN Noticias).- Hoy se conmemora el 40º aniversario del fallo Roe vs. Wade que legalizó el aborto en todo Estados Unidos. Esta ley ha permitido el exterminio legal de más de 55 millones de bebés en el vientre materno.

La Corte Suprema de Estados Unidos decidió legalizar el aborto luego de que a comienzos de 1970, Norma McCorvey alegara que había sido violada por una pandilla y resultó embarazada.

Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee, recién graduadas de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, convencieron a Norma de que debería abortar en lugar de dar a su bebé en adopción.
Mientras el caso era visto en los tribunales, la bebé nació y fue dada en adopción. Nunca fue abortada.

En 1987, McCorvey admitió que había mentido y que no había sido violada por unos pandilleros. El padre de su bebé era una persona a la que ella conocía y quería.

Todos los años la Iglesia en Estados Unidos promueve une a una gran iniciativa nacional en la que participan personas sin distinción de afinidad religiosas o política, con la que se busca revertir el fallo de 1973 para acabar con el drama del aborto en el país.

Para ello proponen una serie de actividades como el rezo de una novena en sufragio de los bebés que han muerto por esta práctica y por los que están en peligro de ser asesinados en el vientre materno.
Este año la gran Marcha por la Vida se realizará el viernes 25 de enero en Washington, a la que se espera acudan cientos de miles de personas. El año pasado reunió a más de 400 mil personas, un multitudinario evento sobre el que callaron o informaron a medias la gran mayoría de los medios seculares

lunes, enero 21, 2013

Recordamos hoy al Dr. Martin Luther King, Hijo.


 
La oscuridad no puede echar a la oscuridad;
solamente la luz lo puede hacer.
El odio no puede echar al odio;
solamente el amor lo puede hacer.

~ Martin Luther King, Jr

sábado, enero 19, 2013

La faz de San Pablo

Hermanos y hermanas, Paz y Bien para todos.

Encontré esta reconstrucción forense de la faz de el apóstol San Pablo y la quise compartir con ustedes. Este trabajo, realizado por un cuerpo policiaco alemán, creo se deriva de la iconografía tradicional que encontramos en las catacumbas y mosaicos bizantinos. Me impresiona mucho su mirada tranquila, su compasión y su paz. Juzguen Uds. mismos.

¡San Pablo, apóstol de los gentiles, ruega por nosotros!



viernes, enero 18, 2013

El abrazo de la Madre de Dios

Autora: María C. López Delgado | Fuente: El Visitante

Al comenzar un nuevo año, la liturgia nos lleva a mirar a la Virgen María, Madre de Dios. María es la gran modelo de fe, de aceptación y entrega a la voluntad de Dios. La Fe es la virtud por la cual creemos firmemente en la Persona de Dios, en la persona de Jesús y en el mensaje que nos ha revelado. "La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la certeza de las realidades que no se ven" (Heb. 11,1). La fe es un don que Dios nos hace. Pero hay que alimentar ese don y hacerlo madurar a través de nuestros actos de obediencia, confianza y ORACIÓN.

El camino de la fe de María es el prototipo del camino del verdadero cristiano. Ella nos enseña, por la fe, a asociarnos al mismo misterio de Cristo y llevarlo al mundo mediante un “sí” vivido, constantemente, en la fe.

María es la mujer que escucha a Dios. Y nosotros, ¿escuchamos a Dios? Escuchar a Dios exige estar atentos al clamor de las personas más humildes y necesitadas, exige estar atentos a los acontecimientos del diario vivir, exige estar atentos a los signos de los tiempos y aceptar el mensaje que Dios tiene para nosotros. Las lecturas de este día nos llevan a reflexionar, a buscar y a escuchar, como María, la Palabra de Dios, e internalizarla para que de nuestro ser brote el deseo de hacer Su voluntad. Tenemos que estar atentos como María para escuchar y a acoger a Dios a través de la comunidad, a través de la naturaleza que gime con dolores de parto, a través de los ancianos, de los hombres, de las mujeres y de los niños. Es aceptar lo que Dios intenta comunicarnos cada día en las tareas cotidianas y también a través de las personas.

Al igual que María, nosotros/nosotras estamos llamados a escribir una página en la historia de la salvación. Para escribir nuestra historia, debemos ser capaces de pronunciar un “sí” creativo y fiel. Ser capaces de permitirle a Dios que haga con nosotros lo que Él considere importante. Es liberarnos de nuestro yo, que pretende con frecuencia decirle nuestra voluntad a Dios para que ésta se convierta en su voluntad. Pretendemos tener un Dios “a la carta”, que hace lo que nosotros queremos. Esto en un “gran error”.

Como María, debemos adoptar la actitud de “hágase en mí según tu Palabra”. Esta actitud nos lleva a ser vulnerables a la voluntad de Dios. Es llenarnos de Jesús, internalizarlo y permitirle que Él nos transforme para que todo nuestro ser comunique la Buena Nueva de Dios. Es estar dispuestos a salir de nosotros mismos para ponernos en camino, como lo hizo María. Es caminar sobre las huellas de Jesús sembrando semillas de felicidad y construyendo el Reino de Dios.

Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser una señal, una imagen de la presencia de Cristo para los demás. María puede ayudarnos a presentarle al mundo al “hijo de sus entrañas”, a ese “hijo de su corazón” que estuvo dispuesto a dar la vida por nosotros, para salvarnos. Es permitirle a ella, nuestra madre, que nos muestre que el amor de Jesús, puede ser poderoso dentro de nosotros, si decimos como ella "Hágase en mí según tu palabra". Es permitir que ese amor nos contagie, para contagiar a otros. La fidelidad, la sencillez y la fraternidad “sí” pueden transformar los corazones rebeldes de los hombres y mujeres de hoy.

María es el camino seguro para encontrar a Cristo. Pidámosle que nos enseñe, como bautizados, a aceptar nuestra misión y nos ayude a ponernos en camino. Que nos ayude a ser, para los demás, memoria viva de Jesús; tener el mismo corazón de Jesús y ser sacramento del amor de Dios. Que seamos fieles a las exigencias del Reino hasta las últimas consecuencias. Que aceptemos con todo nuestro ser el camino de Jesús: camino de lucha que pasa por la cruz, camino de sufrimiento que llega a la vida, camino de muerte que desemboca en la resurrección.

Seamos cristianos auténticos, testimoniando a Jesús a pesar de las contradicciones que vive el mundo de hoy. Cristianos de las bienaventuranzas, como María, encarnándolas en el Puerto Rico de hoy. Si ella las realizó en su propia vida, entonces éstas son compatibles con la condición humana. En María se encarna el ideal de lo que la Iglesia quiere y pide a sus miembros. Ella enseña a la Iglesia a asumir el dolor de la vida, el dolor de la humanidad, las angustias y humillaciones de la gente despreciada. María nos enseña a aguantar el dolor sin dejarnos destrozar por él, sin dejarnos corromper por él. La corrupción del dolor es la amargura, es la incapacidad de perdonar, es la venganza, el odio, el desquite, es la crueldad y el perder el sentido de la vida.

¡Qué también nosotros, al igual que María, podamos vivir comprometidos con la historia! ¡Qué nuestra oración de cada día sea la misma de María: “hágase en mí según tu Palabra” –y que verdaderamente dejemos que sea el Espíritu, que cubrió a María con su sombra, quien guíe toda nuestra vida.

(La Autora es Misionera Laica Redentorista.)

martes, enero 15, 2013

¿Oran por nosotros las almas en el purgatorio? ¿Les podemos rezar?

¿Puedo orarles a mis abuelos ya fallecidos?

Hermanos y hermanas, que la paz sea con ustedes. Me han hecho esas preguntas anteriormente y las he contestado basado en mi experiencia- y mi experiencia es que sí, que yo lo rezo a mis abuelos y a mis nietecitas perdidas prematuramente - experiencia que no es normativa en cuestiones de doctrina. Así que me puse a investigar y encontré esta explicación en la antigua Enciclopledia Católica que creo contesta la pregunta:
¿Oran por nosotros las almas en el purgatorio? ¿Podemos pedir su intervención en nuestras necesidades? No hay una decisión respecto a este tema en la Iglesia, tampoco los teólogos se han pronunciado definitivamente en relación a la invocación de las almas en el purgatorio y su intercesión por los vivos. En las antiguas liturgias, no hay oraciones de la Iglesia dirigidas a aquellos que aún están en el purgatorio. En las tumbas de los primeros cristianos lo más común es encontrar una oración o súplica pidiendo que quien partió interceda ante Dios por los amigos sobrevivientes, aunque estas inscripciones siempre parecen suponer que quien partió ya está con Dios. Santo Tomás (II-II:83:11) niega que las almas en el purgatorio oren por los vivos y establece que no están en posición de orar por nosotros, sino al revés, nosotros debemos interceder por ellos. A pesar de la autoridad de Santo Tomás, muchos renombrados teólogos sostienen que las almas en el purgatorio realmente oran por nosotros y que podemos invocar su ayuda. Belarmino (De Purgatorio, lib. II, XV) dice que la razón aludida por Santo Tomás no es del todo convincente y sostiene que en virtud de su mayor amor de Dios y su unión con El sus oraciones pueden tener mayor poder de intercesión, porque son realmente superiores en amor de Dios y de intimidad de unión con El. Suárez (De poenit., disp. XLVII, s. 2, n. 9) va más allá y afirma "que las almas del purgatorio son sagradas y amadas por Dios, que nos aman con amor verdadero y están atentas a nuestros deseos; que conocen de modo general nuestras necesidades y nuestros peligros y cuán grande es nuestra necesidad de ayuda y gracia Divina". 
Al plantearse la cuestión de invocar las oraciones de aquellos en el purgatorio, Belarmino (loc. Cit) piensa que es superfluo, ordinariamente hablando, porque ellos ignoran nuestras circunstancias y condiciones. Esta opinión es discordante con la opinión de Suárez, quien admite conocimiento al menos en una forma general, también con la opinión de muchos teólogos modernos quienes plantean la hoy común práctica en casi todos los creyentes de dirigir sus oraciones y peticiones en ayuda de aquellos que aún están en un lugar de purgación. Scavini (Theol. Moral., XI, n. l74) no encuentra razones porqué las almas detenidas en el purgatorio, no pudieran orar por nosotros, incluso que oremos los unos por los otros. El afirma que esta práctica ha sido común en Roma y tiene el gran nombre de San Alfonso en su favor. San Alfonso en su obra "Grandes Medios de Salvación" capítulo I, III, 2 luego de citar a Silvio, Gotti, Lessius y Medina como favorables a esta opinión, concluye: "de este modo las almas en purgatorio, siendo amadas por Dios y confirmadas en gracia, no tienen absolutamente ningún impedimento que evite que oren por nosotros. Aún así, la Iglesia no los invoca o implora su intercesión porque ordinariamente no tienen conocimiento de nuestras oraciones. Pero podemos píamente creer que Dios les da a conocer nuestras oraciones".
El sostiene también la autoridad de Santa Catalina de Bolonia quien "siempre que ella deseó algún favor apelaba a las almas en purgatorio y era inmediatamente escuchada"
O sea, que aunque la Iglesia no ha definido nada a favor o en contra de esta práctica, es una creencia pía y si el Espíritu Santo te lleva a invocar a tus seres queridos ya difuntos, lo puedes hacer siempre y cuando también reces *por ellos*.

domingo, enero 13, 2013

Celebramos hoy la Teofanía o el Bautismo de Nuestro señor Jesucristo

Venid, adoremos a Cristo, en quien el Padre se complace.

Icono Festal de la Teofanía del SeñorDel Oficio de Lecturas del día, Sermón 39, En las sagradas Luminarias (14-16.20: PG 36, 350-351. 354. 358-359) de San Gregorio Nacianceno, Obispo

Cristo es iluminado: dejémonos iluminar junto con él; Cristo se hace bautizar: descendamos al mismo tiempo que él, para ascender con él.

Juan está bautizando, y Cristo se acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado; y sin duda para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua.

Juan se niega, Jesús insiste. Entonces: Soy yo el que necesito que tú me bautices, le dice la lámpara al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el mayor entre los nacidos de mujer al Primogénito de toda la creación, el que había saltado de júbilo en el seno materno al que había sido ya adorado cuando estaba en él, el que era y habría de ser precursor al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo el que necesito que tú me bautices; y podría haber añadido: «Por tu causa». Pues sabía muy bien que habría de ser bautizado con el martirio; o que, como a Pedro, no sólo le lavarían los pies.

Pero Jesús, por su parte, asciende también de las aguas; pues se lleva consigo hacia lo alto al mundo, y mira cómo se abren de par en par los cielos que Adán había hecho que se cerraran para sí y para su posteridad, del mismo modo que se había cerrado el paraíso con la espada de fuego.

También el Espíritu da testimonio de la divinidad, acudiendo en favor de quien es su semejante; y la voz desciende del cielo, pues del cielo procede precisamente Aquel de quien se daba testimonio; del mismo modo que la paloma, aparecida en forma visible, honra el cuerpo de Cristo, que por deificación era también Dios. Así también, muchos siglos antes, la paloma había anunciado el fin del diluvio.

Honremos hoy nosotros, por nuestra parte, el bautismo de Cristo, y celebremos con toda honestidad su fiesta.

Ojalá que estéis ya purificados, y os purifiquéis de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvación del hombre, en cuyo beneficio se han pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios; para que, como astros en el firmamento, os convirtáis en una fuerza vivificadora para el resto de los hombres; y los esplendores de aquella luz que brilla en el cielo os hagan resplandecer, como lumbreras perfectas, junto a su inmensa luz, iluminados con más pureza y claridad por la Trinidad, cuyo único rayo, brotado de la única Deidad, habéis recibido inicialmente en Cristo Jesús, Señor nuestro, a quien le sean dados la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Antífonas de Laudes

Ant 1: El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador, el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»

Ant 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, la aguas del Jordán son santificadas; sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

Ant 3: Te glorificamos, oh Señor, Dios y redentor, a ti, que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

Ant 4: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados; limpiémonos todos por el agua y el Espíritu.

sábado, enero 12, 2013

El honor de ser “tontaco”

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos ustedes.

He recibido un singular honor: el blóguer ateo de No me hagas pensar ha añadido este blog a su lista de “tontacos”. Es verdaderamente un honor singular y un pergamino de mérito que este blóguer tiene tanto tiempo en sus manos como para derramar su venenito sobre lo que yo digo aquí.

Considero una total pérdida de tiempo discutir con ateos militantes, de inclinación evangélica, es decir, predicadores de vacuidad y positivismo decimonónico. Es como discutir con un adolescente indisciplinado y sin sofisticación que verdaderamente no quiere que le hagan pensar. Es irónico, pero el título del blog es reflexivo del autor.

Pero peco por severo, porque la culpa no es del todo de él. Es culpa también de un sistema de educación pública – y católica – que es un fracaso en la enseñanza del arte de pensar con orden y lógica. El producto es una confusión densa y oscura que ellos toman como “libertad” y el clímax de la inteligencia y racionalidad. La mente embrutecida de este modo y alimentada por la arrogancia presenta un escollo a la persuasión y un repudio a la gracia de Dios – mientras se permanezca en esa actitud.

Ser ateo es facilísimo. Cualquiera puede serlo sin pensar mucho. Ahora, ser creyente y respetuoso de la razón, la ciencia y sus alcances y limitaciones, eso sí que es difícil y toma tiempo y pensamiento ordenado y sobrio. Eso no es tan fácil. Que el ateo militante no lo vea así denota su confusión perpetua.

Persuadir al ateo de este tipo a que se “deseduque” y reconstruya su cosmovisión es imposible aparte de la gracia de Dios. Mi don de persuasión no es tan bueno para abarcar ese abismo de ignorancia voluntaria, ni mi voz lo suficientemente alta y sofisticada para alzarse sobre las risotadas altaneras y burlonas de estos “brillantes”.

Yo dialogo con cualquiera, pero mi tiempo es precioso. Yo he aprendido a ver que la buena fe entre dos adversarios que de otros modos podrían ser amigos, se establece en los primeros intercambios de puntos de vista y opiniones. Si detecto mala fe y pereza en investigar y cobardía del ateo de este tipo en examinar sus criterios, no pierdo mi tiempo y entrego a la persona a la gracia de Dios. Sí, de Dios que no dejará piedra sin mover para convencer a su oveja perdida que ella es amada infinitamente.

Si vienes aquí vía No me hagas pensar, te doy la bienvenida. Si quieres hablar conmigo ya sabes los parámetros. Si no estás de acuerdo, vete con la gracia del Dios que niegas, el mismo que no te niega a ti.

martes, enero 08, 2013

"La ideología de género destroza la familia"

Autor: Demetrio Fernández, obispo de Córdoba | Fuente: Página Web de la Diócesis de Córdoba

Mons. Demetrio Fernández, obispo de Córdoba
¿En qué consiste la ideología de género, de la que oímos hablar continuamente? –El Papa (B16) acaba de referirse a ella, con tonos suaves pero profundamente alarmantes. La ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza, sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre.

La ideología de género es una filosofía, según la cual “el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía” (B16). La frase emblemática de Simone de Beauvoir (1908-1986), pareja de Jean Paul Sartre: “Mujer no se nace, sino que se hace” expresa que el sexo es aquello que uno decide ser. Ya no valdrían las ecografías que detectan el sexo de la persona antes de nacer. Esperamos un bebé. ¿Es niño o niña? –

La ecografía nos dice claramente que es niña. No. Lo que vale es lo que el sujeto decida. Si quiere ser varón, puede serlo, aunque haya nacido mujer. Y si quiere ser mujer puede serlo, aunque haya nacido varón. No se nace, se hace. Al servicio de esta ideología existen una serie de programas formativos, médicos, escolares, etc. que tratan de hacer “tragar” esta ideología a todo el mundo, haciendo un daño tremendo en la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes.

La ideología de género no respeta para nada la propia naturaleza en la que Dios ha inscrito sus huellas: soy varón, soy mujer, por naturaleza. Lo acepto y lo vivo gozosamente y con gratitud al Creador. No. Relacionar con la naturaleza, y por tanto con Dios, mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse, según esta ideología equivocada. De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho.

Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto. “Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación” (B16).

Y, sin embargo, una de las realidades más bonitas de la vida es la familia. La familia según su estructura originaria, donde existe un padre y una madre, porque hay un varón y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Donde hay hijos, que brotan naturalmente del abrazo amoroso de los padres. La apertura a la vida prolonga el amor de los padres en los hijos. Donde hay hermanos, y abuelos, y tíos, y primos, etc. ¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia. Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no sólo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay “otros” tipos de familia.

El Hijo de Dios nació y vivió en una familia y santificó los lazos familiares. La fiesta de la Sda. Familia de Nazaret en el contexto de la Navidad es una preciosa ocasión para dar gracias a Dios por nuestras respectivas familias, que son como el nido donde hemos nacido o donde crecemos y nos sentimos amados. Es ocasión para pedir por las familias que atraviesan dificultades, para echar una mano a la familia que tengo cerca y cuyas necesidades no son sólo materiales, sino a veces de sufrimientos por conflictos de todo tipo. La fiesta de la Sda. Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José es una oportunidad para reafirmar que sólo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios.

Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

- Lee también la reacción del político socialista español Miguel Ángel Vázquez, seguida de su retractación por el lenguaje que usó en la entrada original, ya editada.

lunes, enero 07, 2013

La FSSPX: una amenaza para la Iglesia

Hermanos y hermanas: Paz y Bien en Cristo Jesús Nuestro Señor.

Comparto esto de ACIPrensa:
ROMA, 07 Ene. 13 / 01:19 am (ACI/EWTN Noticias).- El superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX – lefebvristas), Bernard Fellay, llamó recientemente “enemigos de la Iglesia” a los judíos, y aseguró que estos se oponen al reconocimiento canónico de la FSSPX.

Fellay aseguró esto durante un conversatorio realizado en la Academia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en New Hamburg, Ontario (Canadá), subrayando que el apoyo de los líderes judíos al
Concilio Vaticano II
demuestra que “el Vaticano II es asunto suyo, no de la Iglesia”.

El líder lefebvrista también responsabilizó a los judíos de estar detrás de la exigencia de la
Santa Sede
a que la FSSPX acepte el Concilio Vaticano II.

En su alocución, Fellay se reafirmó en la negativa de los lefebvristas a aceptar el preámbulo doctrinal exigido por la Santa Sede para alcanzar la plena comunión de la FSSPX con la Iglesia Católica.

“Incluso en el Concilio hay algunas cosas que aceptamos”, así como otras que rechazan, sin embargo los lefebvristas quieren tener la facultad de decir que “hay errores en el Concilio” y que “la nueva
Misa
es mala”.

Según Fellay, los lefebvristas no aceptarán la
reconciliación
con la Iglesia si eso significa no poder criticar al Concilio Vaticano II.

El 21 de enero de 2009 el
Papa Benedicto XVI
decidió levantar la excomunión que pesaba sobre los cuatro obispos ordenados por Lefebvre en 1988: Bernard Fellay, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta y Tissier de Mallerais.

El 4 de febrero de 2009, la Secretaría de Estado Vaticano indicó en un comunicado que los cuatro obispos están obligados al "pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II" y del Magisterio de todos los Papas posteriores a Pío XII.

El 14 de setiembre de 2011, la
Congregación para la Doctrina de la Fe
entregó a la FSSPX un preámbulo doctrinal conteniendo “algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el ‘sentire cum Ecclesia’ (sentir con la Iglesia)”.

A pesar de un inicial rechazo de los lefebvristas, en febrero de 2012, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, encargada del diálogo con la FSSPX, anunció que estos pidieron "un tiempo adicional de reflexión y estudio" sobre la aceptación del preámbulo doctrinal.
Comentario. Siempre he sido escéptico – aunque simpatizante – de los esfuerzos para reconciliar la FSSPX con la Iglesia Católica y regularizar su existencia canónica. Sí, así es y es porque nunca he visto por parte de la jefatura de la FSSPX de las actitudes de sobriedad, penitencia y obediencia necesarias para que sus ovejas regresen al redil. Más bien, lo que he visto departe de la jefatura de la FSSPX y de muchos de sus militantes es una actitud altanera, presumida y farisaica hacia el Papa, su Curia, y el resto de los católicos.
Esto de llamar a la Misa de Pablo VI “mala” es perverso y el derecho que la jefatura de la FSSPX exige para constituirse como disidentes y criticones perpetuos de la reforma litúrgica apuntada por el Concilio Vaticano II, así como del mismo Concilio, es una afronta a la unidad de la Iglesia Católica.
Y eso de culpar a los judíos como propulsores del Concilio y tildarles de “enemigos de la Iglesia” nos los peores tiempos del antisemitismo que lastimosamente, muchos de los nuestros abrazaron y que culminó en tantas tragedias durante los siglos.

Yo me ilusionaba que la FSSPX, una vez reconciliada con la Iglesia, se convertiría en un motor de renovación litúrgica y espiritual que impactaría positivamente toda la Iglesia. Pero ya yo no me hago ni de esa ilusión.
Mi opinión personal como creyente católico es la siguiente: la FSSPX, según se constituye ahora y de acuerdo al pensar de su jefatura, no debe de ser reconciliada con la Iglesia Católica, mientras esta fraternidad valore más su odio contra los judíos, la Misa de Pablo VI y el Concilio Vaticano II. Admitir la FSSPX sin que esta exorcice esos demonios significaría complicar y multiplicar los retos que la Iglesia enfrenta en este Tercer Milenio, dándole la bienvenida a uno grupito pequeño, pero vocal, de lobos en piel de oveja.
Hermanos y hermanas, la FSSPX representa una ruptura con la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica. Esas rupturas causan daño al Cuerpo Místico de Cristo pero su absorción irredenta significaría un peligro mayor. Tal y como están, la FSSPX representa otro factor del mal en la Iglesia. Oremos, oremos mucho, para que se arrepientan, conviertan y sean sanos y salvos.

domingo, enero 06, 2013

Celebramos hoy la Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo, A.D. 2013



Dios ha manifestado su salvación en todo el mundo  
San León Magno

Sermón en la Epifanía del Señor 3,1-3.5

La misericordiosa providencia de Dios, que ya había decidido venir en los últimos tiempos en ayuda del mundo que perecía, determinó de antemano la salvación de todos los pueblos en Cristo.

De estos pueblos se trataba en la descendencia innumerable que fue en otro tiempo prometida al santo patriarca, Abrahán, descendencia que no sería engendrada por una semilla de carne, sino por la fecundidad de la fe, descendencia comparada a la multitud de las estrellas, para que de este modo el padre de todas las naciones esperara una posteridad no terrestre, sino celeste.

Así pues, que todos los pueblos vengan a incorporarse a la familia de los patriarcas, y que los hijos de la promesa reciban la bendición de la descendencia de Abrahán, a la cual renuncian los hijos según la carne. Que todas las naciones, en la persona de los tres Magos, adoren al Autor del universo, y que Dios sea conocido, no ya solo en Judea, sino también en el mundo entero, para que por doquier sea grande su nombre en Israel.

Instruidos en estos misterios de la gracia divina, queridos míos, celebremos con gozo espiritual el día que es el de nuestras primicias y aquél en que comenzó la salvación de los paganos. Demos gracias al Dios misericordioso quien, según palabras del Apóstol, nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz; el nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido. Porque, como profetizó Isaías, el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban en tierra de sombras, y una luz les brilló. También a propósito de ellos dice el propio Isaías al Señor: Naciones que no te conocían te invocarán, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti.

Abrahán vio este día, y se llenó de alegría, cuando supo que sus hijos según la fe serían benditos en su descendencia, a saber, en Cristo, y él se vio a sí mismo, por su fe, como futuro padre de todos los pueblos, dando gloria a Dios, al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete.

También David anunciaba este día en los salmos cuando decía: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre; y también: El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia.
Esto se ha realizado, lo sabemos, en el hecho de que tres magos, llamados de su lejano país, fueron conducidos por una estrella para conocer y adorar al Rey del cielo y de la tierra. La docilidad de los magos a esta estrella nos indica el modo de nuestra obediencia, para que, en la medida de nuestras posibilidades, seamos servidores de esa gracia que llama a todos los hombres a Cristo.

Animados por este celo, debéis aplicaros, queridos míos, a seros útiles los unos a los otros, a fin de que brilléis como hijos de la luz en el reino de Dios, al cual se llega gracias a la fe recta y a las buenas obras; por nuestro Señor Jesucristo que, con Dios Padre y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: El Testigo Fiel.

miércoles, enero 02, 2013

El grupo de los Doce

Padre Nicolás Schwizer
Icono de los Doce Apóstoles
¿Cómo logra Jesús, en sólo tres años, inaugurar toda una revolución del mundo, una transformación profunda de hombre y pueblos?

Utiliza una estrategia muy adecuada: se dedica a formar y preparar testigos, instrumentos,  enviados suyos – es decir – apóstoles. 

Si nos fijamos en los Evangelios, nos llama la atención el hecho de que Jesús en su vida pública casi nunca aparece solo. En todo momento le vemos rodeado de sus doce o de algunos de ellos. Son como su sombra, su permanente compañía. Tampoco les vemos jamás a ellos solos. Jesús puede aparecer sin la multitud, pero no sin ese grupo de amigos. Están asociados a sus enseñanzas, a sus obras, a su tarea. Son sus prolongadores, sus continuadores; no sólo amigos ocasionales, que mañana podrían alejarse.

Un segundo aspecto es que se trata de un grupo fijo. No son unos cuantos amigos, que hoy están unos y mañana otros, los apóstoles forman una unidad irrompible. Son un conjunto, un colegio con un número muy definido: 12. Con este nombre, “los doce” se les designa casi siempre en el evangelio. Otras veces se les llamará los 12 discípulos o apóstoles. La lista del grupo se repite varias veces en el evangelio y a veces se cambia un poco el orden de la cita, pero nunca se introducen nombres nuevos, ni falta ninguno de esos doce elegidos.

Y los propios apóstoles consideran, después de la muerte de Jesús, importante ese número. Por ello elegirán a Matías para suplir la falta de Judas.

Pero el dato más llamativo es que esos doce han sido elegidos para algo muy concreto. Jesús no se limita a darles una enseñanza, como hace con la multitud. No les expone una serie de verdades que ellos pueden aceptar o no. Lo que les confiere Jesús es una misión. Es una misión que les compromete totalmente. En ella se juegan su condición de elegidos.

Y no se trata de una misión cualquiera. No tienen que hacer una parte de la tarea de Cristo – no son sus ayudantes. Tienen la misma misión de Jesús: “Como me envió mi Padre, así yo os envío a vosotros”. Y ellos no serán simples “cronistas”, no tendrán sólo que contar lo que Cristo hizo.

Deberán continuarla, hacerla suya, prolongarla. “Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Y se trata de una misión salvadora: una misión para la que ningún hombre está capacitado, si no recibe su poder especial de lo alto. Porque es la misma misión de Cristo. Por eso, Jesús les entrega el Espíritu Santo. Porque sólo con esa fuerza sobrenatural y sobrehumana podrán realizarla.

Así, queda claro que es una misión permanente. Serán los testigos y representantes auténticos de Cristo. Serán más que simples portadores de su mensaje, auténticos actores de la obra de Dios
.
Y para poder realizar esta tarea sobrehumana, recibirán también poderes sobrehumanos: Jesús les da poder de perdonar pecados; les entrega las llaves del Reino. Y les da también “la autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia”.

Y todo esto no es una misión que pueda realizar cada uno por su cuenta, sino únicamente todos juntos. Por eso deben “ser uno” (Jn 17, 20) porque trabajando unidos será como el mundo creerá. Y a partir de sus apóstoles, sus seguidores de todas las naciones constituirán un pueblo nuevo, pero unido en torno a Cristo. Es la “pequeña grey” a la que su Padre dará el Reino.

Debido a la extraordinaria entrega y fidelidad de los apóstoles y por gracia y amor de Dios, todos nosotros formamos parte de esa grey del Señor, de esa Iglesia que Él ha fundado.

Pidámosle a Jesús que nos dé a cada uno ese espíritu apostólico de los primeros, para que también nosotros podamos ser instrumentos aptos para la conquista el Reino de Dios.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Me siento un enviado?
2. ¿Me comporto como un continuador de Jesús?
3. ¿Siento que tengo una misión divina?

martes, enero 01, 2013

Celebramos hoy la Maternidad Divina de Nuestra Señora, María Santísima



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María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: "¿Cómo puede ser María la madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?"

Respuesta: En el diccionario encontramos que "madre" es la mujer que engendra. Se dice que es madre del que ella engendró. Si aceptamos que María es madre de Jesús y que Él es Dios, entonces María es Madre de Dios.

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros. Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es madre de Jesús, Dios y hombre verdadero.

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor. Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

Antecedentes de la controversia sobre la maternidad divina de María Santísima:

Los errores de Nestorio 

En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores:

Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana.
Sus dos naturalezas no estaban unidas. 

Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre.
Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios. 

Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina.

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

Concilio de Efeso

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios.

"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios" -Concilio de Efeso

La ortodoxia (doctrina recta) enseña:
  • Jesús es una persona divina (no dos personas)
  • Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.
  • María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.
María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:
  1. María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas.
  2. María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.
El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dioshombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado. La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el VAT II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:
  1. La maternidad divina en el misterio de Cristo.
  2. La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.
"Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades.... Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)

En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra J.P.II el mundo entero al I.C. de María, a través de toda la oración de consagración repite:"Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la mas cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

"Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío" (S. Juan de la Cruz)

Antifonario

¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad.

Cuando naciste inefablemente de la Virgen, se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón para salvar a los hombres. Te alabamos, Dios nuestro.

En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada. Madre de Dios, intercede por nosotros.

Por el gran amor que Dios nos tiene, nos ha mandado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

Celebremos la maternidad de la Virgen María; adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.

Ha brotado un renuevo del tronco de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al Salvador. Te alabamos, Dios nuestro.

Mirad, María nos ha engendrado al Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.» Aleluya.

La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad, y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá de nuevo. Aleluya.

La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad, y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá de nuevo. Aleluya.