viernes, junio 21, 2013

La Nueva Era combina el espiritismo con la astrología

Autor: Dr. Natalio Izquierdo Encarnación | Fuente: El Visitante

Recuerdo claramente las canciones de los 60. En algunas nos hablaban de la Era de Acuario. La televisión y la prensa se llenaron de horóscopos. Algunos sacerdotes y maestros nos advirtieron en contra de esta ofuscación, señalando que era pecado contra el Primer Mandamiento. Algunos hicimos caso. Hoy día nos están hablando de “la Nueva Era”. ¿Cómo vamos a responder ante este reto?

La “Nueva Era” es como un mar sin fondo, donde cada cual navega a su aire, con libertinaje. La Nueva Era combina el espiritismo con la astrología. Dice que la materia es una gran vibración energética espiritual que transforma todo el mundo.No vayamos lejos, me contaba un sacerdote que en su pueblo había más “Casas de Almas” que Iglesias.

La “Nueva era” acusa al cristiano de carecer de una fe vivida, de vivir una fe vacía. ¿No fue a esos a quienes Jesús llamó “sepulcros blanqueados”? Hay judíos fariseos y también los hay cristianos. Vivamos nuestra fe.

Esta “Era” ofrece al joven caminos y modos para acercarse a la divinidad. Incluye técnicas alternativas de meditación. Si el joven no conoce su religión, se tratará de reinventar la rueda. Respondamos nosotros con oración, algunas veces repetitiva, meditando los misterios de la vida de Jesús y llegando a veces a la contemplación. ¿Por qué reinventar la rueda? Que tus nietos te vean. Hagamos el rezo del Santo Rosario en familia. Proclamemos nuestra fe en familia.

En la “Nueva Era” no hay textos sagrados. Tampoco hay líder. Se supone que todo se conecta en la mente. Es una caricatura de las religiones y las filosofías. Respondamos leyendo los textos sagrados y hablemos sobre ello a nuestros jóvenes. Escuchemos a un buen sacerdote predicar. Invita a tu nieto a buscar información en sitios católicos de la internet y léanla juntos. Eso también une la familia.

La “Nueva Era” se ha colado en los jóvenes como una alternativa a la falta de religiosidad de sus familias. Crece en la nueva realidad de redes sociales y de la globalización. Los jóvenes se reúnen en espacios cibernéticos con personas del mundo entero para compartir temas que tienen en común. Ya no se reúnen en las plazas ni en los clubes. Estas amistades cibernéticas no son estables o permanentes, pero pueden ser perjudiciales. Vamos a volver a invitar a los amigos a jugar al parque, a romper una piñata.Vivamos la fe alegremente.

Desafortunadamente, en muchos hogares contemporáneos, el vacío causado por la poca vida espiritual se llena con estas ideas “nuevas”. Hemos trastocado los valores con el consumismo y la satisfacción inmediata. El mejor ejemplo es el anuncio: “el cuerpo me la pide”. Tenemos que explicarles a los jóvenes que el cuerpo es pedigüeño. Hay que hablar de la diferencia entre una dieta para rebajar y un ayuno por amor a Dios.

Tenemos que mejorar la educación en la familia. Apoyemos a los colegios católicos y las actividades parroquiales, para que los jóvenes tengan la experiencia de una vida católica en abundancia. Con todas estas ideas, podrás ayudar a que tus hijos y nietos tengan una verdadera experiencia religiosa.

(El Autor es Presidente de la Asociación Médica de Puerto Rico.)

- Lee también: A salvo de las influencias de la ‘nueva era’ en El Visitante.

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