viernes, mayo 10, 2013

No veo causa para que el Arzobispo de San Juan renuncie

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos ustedes.

Mons. Roberto González Nieves
Arzobispo  de San Juan
Como todo católico en Puerto Rico, estoy siguiendo con gran interés el curso de acusaciones contra el Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico, Mons. Roberto González Nieves, y la controversia que esto ha generado.

Me abstuve de opinar hasta ahora porque no tenía claro de qué se le acusa, ni quién originó la información y por qué, o sea, que necesitaba más datos acerca del origen y la integridad de la información.

Gracias a este reportaje en el sitio-web de Vatican Insider, titulado Crisis Puerto Rico: el arzobispo se niega a renunciar, y factorizando la inclinación italiana hacia el supersensacionalismo - aun entre reporteros de buena fe - creo que tengo suficiente información para opinar de manera educada y provisional. Es decir, que mi opinión puede cambiar de acuerdo a nuevas informaciones. Habiendo dicho esto, prosigo.

De acuerdo al Vatican Insider, las acusaciones contra Mons. González Nieves son cuatro:
  1. Proteger a sacerdotes pedófilos,
  2. Haber realizado una investigación contra el presbítero Edward Santana sin jurisdicción para ello,
  3. Haber propuesto las “residencias compartidas” y,
  4. La promoción de un “altar de la patria” en su catedral.
La información que yo juzgo más importante en este reportaje de Vatican Insider es esta:
Simultáneamente la Congregación para el Clero solicitó a la Doctrina de la Fe información relacionada con diversos casos de supuestos abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes de la arquidiócesis. Pero, según pudo confirmar el Vatican Insider, ese dicasterio no identificó irregularidades en la actuación de González Nieves.
A mis ojos, esa es la única acusación que, de ser verdad, ameritaría la renuncia de Mons. González. Pero aparentemente, el no cometió ninguna irregularidad en este campo. ¿Y qué se hace si las demás acusaciones se confirmasen? Vamos una por una.
  1.  No tengo claro cómo y por qué el arzobispo se metería a investigar a un sacerdote en una diócesis ajena a la suya, a menos que de algún modo Mons. González pensara que tenía injerencia. Pero vamos a decir que carecía de ella. Vamos a decir que Mons. González "metió la pata." Bueno, a mi entender el derecho canónico no prescribe para un delito así. Pues entonces la equivocación se resolvería mediante diálogo y arbitración. A lo más, una amonestación, pero no forzarle a renunciar.
     
  2. Lo de las "residencias compartidas." Para quienes no están familiarizados, un comité legislativo en Puerto Rico inició vistas públicas ante un proyecto de ley que hubiese avalado el llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo ante la ley en Puerto Rico. Mons. González acudió como testigo a dichas vistas y sugirió una solución salomónica: si el estado verdaderamente tiene un interés vital en ayudar y fortalecer a las familias en Puerto Rico, entonces que forje un mecanismo general bajo el cual toda persona de cualquier relación o ninguna - un tío y una sobrina, dos hermanos, dos amigos - se pueda amparar para disfrutar todos los derechos inherentes a un matrimonio sin llamarlo tal. Ese mecanismo sería ciego a la orientación sexual de los contrayentes, pero afianzaría los derechos de otras relaciones familiares que los merecen. Mons. González entonces aplicó un principio moral que admitiría la existencia de un mal moral - una unión de personas del mismo sexo - sin buscar esa consecuencia directamente al buscar proteger las anteriores. Quiero dejar claro que yo APRUEBO esa solución propuesta por Mons. González. Yo creo que es GENIAL. Pero pocos la conocen y aquí en los EE.UU. ni se habla de ella. Una lástima y pérdida para todos.
     
  3. Entonces queda lo del "altar a la patria." Bueno, ahí caemos en un tema que yo le he criticado con respeto a Mons. González y es que dado el ambiente denso de discusión política en Puerto Rico, que un pastor de su rango se abanderice y señale que favorece una solución política sobre otra resulta dañino para su credibilidad de Pastor. Mons. González tiene que ser Pastor de todos en su arquidiócesis no solamente de los que piensan como él. El ambiente político en Puerto Rico es tal que existen católicos que se sienten excluidos de la Iglesia o a lo menos, bien incómodos, por las posturas políticas del arzobispo. Y sí, creo que esto está mal hecho de su parte, pero no veo que esto también sea materia para hacerle renunciar. Si acaso otro regaño y advertencia, pero nada más.
Termino repitiendo lo que dije arriba: si hay otros hechos que ameriten la dimisión de Mons. González mejor sería que se hiciesen públicos porque por lo que veo, ninguna de sus faltas ameritan su dimisión voluntaria o despido involuntario, y Mons. González tienen todo el derecho a demandar un proceso canónico legal en el cual él pueda afrontar a acusadores y a las pruebas en su contra. 

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