jueves, mayo 02, 2013

El error de la SSPX



Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos, la paz que sólo Jesús nos da y nadie más.

Recientemente, un cordial visitante llamado «John» dejó este comentario en la entrada titulada Mi opinión personal sobre la SSPX, el cual creo merece una respuesta en el blog:

Perdona que la crudeza, pero tu opinión es bien pobre.

Sólo los tildas de "arrogantes" y "marginales", pero eso se ha escuchado ya mil veces. Lo interesante es que no les importa mientras tengan la convicción de ser fieles a la tradición de la Iglesia, y cada vez son tomados más en cuenta. 

Por lo demás, con la Iglesia en el estado en que está, ser tildado de "arrogante" y "marginal" es casi un elogio

El eje del error 

El hermano John y todos los simpatizantes de la SSPX tienen que entender algo bien importante: el eje de error de la SSPX gira en torno a la comprensión estrecha de lo que es la «Tradición» de la Iglesia y su función, algo que la SSPX concibe en solamente en términos del uso litúrgico latino y tridentino; de un «canonicismo» y teología moral casuista en método y resultado, y de un escolasticismo teológico autoreferente, es decir, con poca o ninguna conciencia ni del catolicismo oriental ni del ortodoxo griego, y sin amago de diálogo con la teología bíblica, la tradición exegética hebraica, la crítica textual y literaria, y las ciencias naturales.  

El resultado de las rotaciones que la SSPX es su típico solipsismo y narcisismo, esas neurosis que les impulsa a juzgar al resto de la Iglesia con gran pompa y soberbia: a los Santos Padres desde el Beato Juan XXIII, al Concilio Vaticano II, y a todos los que discrepen de la visión esclerótica que tiene la SSPX de la Tradición. Ellos siempre andan con el dedito pedagogo alzado. En eso me recuerdan a los integristas islámicos o de la ortodoxia oriental, y a los fundamentalistas protestantes: la SSPX pontifica, pero no escucha.

La SSPX, ¿de vuelta al cisma?

«John» está en un error al decir que los fieles de la SSPX «son tomados más en cuenta». ¿En qué planeta? Y ahora menos después que la SSPX escupió la mano que les extendiera el ahora Papa emérito Benedicto. El obispo que preside la SSPX, Mons. Felay, junto a su grupito de obispos que como él fueron ordenados ilícitamente, insistieron a la Santa Sede a ser reconciliados a la Iglesia sin condiciones y con condiciones inéditas: el poder de nombrar sus propios obispos y el permiso de seguir sonando una voz de disensión en la Iglesia sin temor a ser disciplinados y sin tener que reconocer la canonicidad en todo o en parte del Concilio Vaticano II. En fin, que pedían los mismos privilegios que ejercen otros disidentes sin pedir permiso, disidentes como Hans Küng, quienes hablan pestes de la Iglesia, del Papa y de la jerarquía desde su punto de vista. 

La SSPX nunca ha tenido un sitial privilegiado que le haya permitido dictar su reintegración a la Iglesia sin pedir perdón ni hacer penitencia. Es simplemente un grupo más que actúa sin regularidad canónica por el momento, y dada su actitud, en cualquier momento podría regresar al cisma y a la mayor irrelevancia. 

Porque, aparte de su reintegración plena a la Iglesia, ¿cuál otra salida tienen?
Ya en la Iglesia Católica aquellos fieles que rinden culto a Dios mediante la forma extraordinaria (la Misa Tridentina) de nuestro rito latino han hecho un gran impacto en la reforma y regularización de la forma ordinaria (la Misa de Pablo VI) de la liturgia. Gracias a ellos, la reverencia en la liturgia está reapareciendo entre los fieles, impactando y elevando la forma ordinaria al sitial que los Padres conciliares perseguían. Tener un SSPX con privilegio de crítica y disidencia no es beneficioso para la Iglesia, según lo vemos los católicos fieles a ella.

Finalmente…

«John» nos dice que con la Iglesia en el estado en que está, ser tildado de "arrogante" y "marginal" es casi un elogio. Bueno…

No veo como ser tildado de «arrogante» sea un elogio. La arrogancia es producto de la soberbia, la cual es un pecado capital. Es la SSPX la que se margina con la arrogancia de sus directores. Solamente en el mundo enrevesado de los incondicionales de la SSPX, la arrogancia y marginación son vistas como trofeos.

Una vez, invito a todos los simpatizantes de la SSPX a recapacitar y a regresar a la plena comunión con la Iglesia Católica y el Sucesor de Pedro. Como dice el Evangelio, busquen primero el Reino de Dios y toda su justicia, que lo demás vendrá por añadidura. Recemos todo para que su reconciliación suceda pronto la gloria de Dios y la salvación de sus almas.

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