jueves, febrero 21, 2013

Puerto Rico: avala el Tribunal Supremo la prohibición de adopciones por parejas del mismo sexo

Hermanos y hermanas: Paz y bien a todos.

Encontré esto en el sitio digital de El Nuevo Día:
El Tribunal Supremo decidió ayer , en votación de cinco a cuatro, que una mujer no puede adoptar a la hija biológica de su pareja, también mujer, sin que esta última pierda su vínculo jurídico con la menor.

La opinión, que crea un precedente legal y que fue adelantada a este medio, se refiere a los hechos del caso A.A.R., ex parte, sobre una niña que nació luego de que la pareja se sometiera a un proceso de inseminación artificial. Según la mayoría, la mujer que solicitó la adopción sólo podría adoptar a la menor si su pareja renuncia a ser la madre legal de la niña.

La opinión mayoritaria, emitida por la jueza Mildred Pabón Charneco, resolvió que el Artículo 138 del Código Civil impide la adopción solicitada y que esta prohibición es válida. Basó la determinación en que el discrimen por orientación sexual no está prohibido en la Constitución.

Además, avaló el criterio de la Legislatura de que la familia tradicional compuesta por padre, madre e hijos es la que protege el mejor bienestar de los menores.

Los jueces Rafael Martínez Torres, Erick Kolthoff Caraballo, Edgardo Rivera García y Roberto Feliberti Cintrón estuvieron conformes con el resultado.

Por su parte, el juez presidente del Supremo, Federico Hernández Denton, disintió de lo resuelto en la opinión mayoritaria y concluyó que la prohibición a la adopción solicitada es inconstitucional. Interpretó que la protección contra el discrimen por razón de sexo garantizada en la Carta de Derechos prohíbe discriminar por orientación sexual.

Hernández Denton enfatizó, además, que se probó ante el foro primario que la adopción beneficiaría a la menor.

Las juezas asociadas Liana Fiol Matta y Anabelle Rodríguez Rodríguez, así como el juez Luis Estrella Martínez, también emitieron opiniones disidentes en las que sostuvieron que el artículo cuestionado no prohibía la adopción solicitada, por lo que hubieran acogido la figura estadounidense del “second parent adoption”.

En cuanto a la controversia constitucional, las togadas interpretaron que discriminar por orientación sexual está prohibido constitucionalmente, aunque hicieron análisis distintos.
Comentario. La decisión del Supremo puertorriqueño fue acertada por dos razones. Primero porque afirma la primacía de la legislatura a ser la rama del gobierno responsable para legislar sobre estos asuntos. Le toca a la legislatura hacer lo que le compete, que es legislar, mientras que a la judicatura le compete interpretar las leyes, no hacerlas. Los jueces implicaron en su decisión que de haber habido una ley aceptando tales adopciones ellos la hubiesen aceptado en caso de ser puesta en entredicho por la misma razón: que a ellos no le compete legislar. Esa actitud es muy buena ya que mantiene a la Rama Judicial en su canal.

Y la segunda razón es que coloca el matrimonio histórico y natural, el que se contrae por personas del mismo sexo y de la familia que se deriva, en su justo sitial como "...la que protege el mejor bienestar de los menores." El estado tiene un interés particular de proteger el matrimonio natural, según la mayoría de los jueces supremos de Puerto Rico y por lo tanto disfruta de preeminencia en la ley.

Hermanos y hermanas, a pesar de lo que diga Ricky Martin, la ACLU y los activistas del homosexualismo, no hay evidencia fehaciente que pruebe definitivamente que un niño o niña crece con el mismo bienestar emotivo, psicológico, educacional y emocional en parejas con "dos papás" o "dos mamás." La evidencia que existe es contraria y sus impulsores han sido atacados sin piedad por los cabilderos homosexualistas y los paragones de la corrección política.

No te dejes engañar por lo que dicen lo contrario: en 5,000 años de historia escrita el matrimonio natural ha disfrutado de la protección legal y cultural por razones de gran peso. Redefinir el matrimonio a la cañona por la ley mientras se insulta y se ataca a quienes defendemos el matrimonio natural no demuestra madurez emocional ni intelectual. Bravo por el Tribunal Supremo de Puerto Rico por reconocer este hecho.

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