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ROMA, 07 Ene. 13 / 01:19 am (ACI/EWTN Noticias).- El superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX –
lefebvristas), Bernard Fellay, llamó recientemente “enemigos de la Iglesia” a
los judíos, y aseguró que estos se oponen al reconocimiento canónico de la
FSSPX.
Fellay aseguró esto durante un conversatorio realizado en la Academia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en New Hamburg, Ontario (Canadá), subrayando que el apoyo de los líderes judíos al Concilio Vaticano II demuestra que “el Vaticano II es asunto suyo, no de la Iglesia”.
El líder lefebvrista también responsabilizó a los judíos de estar detrás de la exigencia de la Santa Sede a que la FSSPX acepte el Concilio Vaticano II.
Fellay aseguró esto durante un conversatorio realizado en la Academia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en New Hamburg, Ontario (Canadá), subrayando que el apoyo de los líderes judíos al Concilio Vaticano II demuestra que “el Vaticano II es asunto suyo, no de la Iglesia”.
El líder lefebvrista también responsabilizó a los judíos de estar detrás de la exigencia de la Santa Sede a que la FSSPX acepte el Concilio Vaticano II.
En su alocución, Fellay se reafirmó
en la negativa de los lefebvristas a aceptar el preámbulo doctrinal exigido por
la Santa Sede para alcanzar la plena comunión de la FSSPX con la Iglesia Católica.
“Incluso en el Concilio hay algunas cosas que aceptamos”, así como otras que rechazan, sin embargo los lefebvristas quieren tener la facultad de decir que “hay errores en el Concilio” y que “la nueva Misa es mala”.
Según Fellay, los lefebvristas no aceptarán la reconciliación con la Iglesia si eso significa no poder criticar al Concilio Vaticano II.
El 21 de enero de 2009 el Papa Benedicto XVI decidió levantar la excomunión que pesaba sobre los cuatro obispos ordenados por Lefebvre en 1988: Bernard Fellay, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta y Tissier de Mallerais.
El 4 de febrero de 2009, la Secretaría de Estado Vaticano indicó en un comunicado que los cuatro obispos están obligados al "pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II" y del Magisterio de todos los Papas posteriores a Pío XII.
El 14 de setiembre de 2011, la Congregación para la Doctrina de la Fe entregó a la FSSPX un preámbulo doctrinal conteniendo “algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el ‘sentire cum Ecclesia’ (sentir con la Iglesia)”.
A pesar de un inicial rechazo de los lefebvristas, en febrero de 2012, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, encargada del diálogo con la FSSPX, anunció que estos pidieron "un tiempo adicional de reflexión y estudio" sobre la aceptación del preámbulo doctrinal.
“Incluso en el Concilio hay algunas cosas que aceptamos”, así como otras que rechazan, sin embargo los lefebvristas quieren tener la facultad de decir que “hay errores en el Concilio” y que “la nueva Misa es mala”.
Según Fellay, los lefebvristas no aceptarán la reconciliación con la Iglesia si eso significa no poder criticar al Concilio Vaticano II.
El 21 de enero de 2009 el Papa Benedicto XVI decidió levantar la excomunión que pesaba sobre los cuatro obispos ordenados por Lefebvre en 1988: Bernard Fellay, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta y Tissier de Mallerais.
El 4 de febrero de 2009, la Secretaría de Estado Vaticano indicó en un comunicado que los cuatro obispos están obligados al "pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II" y del Magisterio de todos los Papas posteriores a Pío XII.
El 14 de setiembre de 2011, la Congregación para la Doctrina de la Fe entregó a la FSSPX un preámbulo doctrinal conteniendo “algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el ‘sentire cum Ecclesia’ (sentir con la Iglesia)”.
A pesar de un inicial rechazo de los lefebvristas, en febrero de 2012, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, encargada del diálogo con la FSSPX, anunció que estos pidieron "un tiempo adicional de reflexión y estudio" sobre la aceptación del preámbulo doctrinal.
Comentario. Siempre he sido escéptico – aunque simpatizante
– de los esfuerzos para reconciliar la FSSPX con la Iglesia Católica y
regularizar su existencia canónica. Sí, así es y es porque nunca he visto por
parte de la jefatura de la FSSPX de las actitudes de sobriedad, penitencia y
obediencia necesarias para que sus ovejas regresen al redil. Más bien, lo que
he visto departe de la jefatura de la FSSPX y de muchos de sus militantes es
una actitud altanera, presumida y farisaica hacia el Papa, su Curia, y el resto
de los católicos.
Esto de
llamar a la Misa de Pablo VI “mala” es perverso y el derecho que la jefatura de
la FSSPX exige para constituirse como disidentes y criticones perpetuos de la
reforma litúrgica apuntada por el Concilio Vaticano II, así como del mismo
Concilio, es una afronta a la unidad de la Iglesia Católica.
Y eso de
culpar a los judíos como propulsores del Concilio y tildarles de “enemigos de
la Iglesia” nos los peores tiempos del antisemitismo que lastimosamente, muchos
de los nuestros abrazaron y que culminó en tantas tragedias durante los siglos.
Yo me
ilusionaba que la FSSPX, una vez reconciliada con la Iglesia, se convertiría en
un motor de renovación litúrgica y espiritual que impactaría positivamente toda
la Iglesia. Pero ya yo no me hago ni de esa ilusión.
Mi opinión
personal como creyente católico es la siguiente: la FSSPX, según se constituye
ahora y de acuerdo al pensar de su jefatura, no debe de ser reconciliada con la
Iglesia Católica, mientras esta fraternidad valore más su odio contra los
judíos, la Misa de Pablo VI y el Concilio Vaticano II. Admitir la FSSPX sin que
esta exorcice esos demonios significaría complicar y multiplicar los retos que
la Iglesia enfrenta en este Tercer Milenio, dándole la bienvenida a uno grupito
pequeño, pero vocal, de lobos en piel de oveja.
Hermanos y
hermanas, la FSSPX representa una ruptura con la Iglesia que es una, santa,
católica y apostólica. Esas rupturas causan daño al Cuerpo Místico de Cristo
pero su absorción irredenta significaría un peligro mayor. Tal y como están, la
FSSPX representa otro factor del mal en la Iglesia. Oremos, oremos mucho, para
que se arrepientan, conviertan y sean sanos y salvos.








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