sábado, diciembre 29, 2012

Citas Patrísticas referentes a San Juan 1:1

 

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Antiguo códice abierto en el primer capítulo del Evangelio según San Juan
”En el principio era el Verbo. Y el Verbo era con Dios. Y el Verbo era Dios. (v. 1)”

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos en Cristo Jesús.

Hace un par de días compartí con Uds. un Estudio Bíblico de San Juan 1:1 y ahora quiero compartirles una serie de citas patrísticas acerca de este versículo recopilada por Santo Tomás de Aquino en su Catena Aurea:

San Crisóstomo, in Ioannem, hom. 3

Mientras los demás evangelistas empiezan por la Encarnación, San Juan, yendo más allá de la concepción, del nacimiento, de la educación y del desarrollo de Jesús, nos habla de su eterna generación, diciendo: "En el principio era el Verbo".

San Agustín, Lib 83 quaest., qu 63

La palabra griega logos ( logoV ) significa razón y verbo; pero en este caso más bien quiere decir Verbo, para que se entienda no sólo la relación con el Padre, sino la fuerza operativa respecto de todas las cosas que fueron hechas por el Verbo. La razón, aun cuando nada se hace por ella, se llama razón acertadamente 1.

San Agustín, in Ioannem, tract.1

Sucede que, con el uso diario, las palabras, porque suenan y pasan, se nos han hecho viles. Pero hay también en el hombre la palabra que permanece en el interior, cada vez que el sonido sale de la boca. Por tanto, la palabra es lo que se extiende por medio del sonido y no el mismo sonido.

San Agustín, De Trin., 15, 10 et 11

Todos podemos comprender la palabra, no sólo antes que suene, sino también antes que sus imágenes se agiten en nuestro pensamiento. Aquí se puede ver ya, como en espejo y enigma, alguna semejanza del Verbo, de quien se ha dicho: "En el principio era el Verbo". Es necesario, pues, que cuando hablemos lo que sabemos, nazca la palabra del mismo conocimiento que tenemos en la memoria; porque la palabra debe ser, absolutamente, de la misma naturaleza que el conocimiento de donde nace. El pensamiento formado de la cosa que ya conocemos, es la palabra que aprendemos en nuestro interior; lo cual no es griego, ni latín, ni lengua alguna. Pero cuando hemos de comunicar a otros esta palabra interior, tenemos necesidad de algún signo que la exprese.

Allí mismo, cap. 11

Por tanto, la palabra que suena en el exterior no es otra cosa que una señal de la palabra que se encuentra en el interior, a la que corresponde más propiamente el nombre de palabra. Porque aquello que se pronuncia con los labios es el sonido del palabra, que no se llama palabra sino a causa de aquella palabra interior a la cual representa en el exterior.

San Basilio, hom super haec verba

Mas este Verbo no es el humano; porque ¿cómo podía existir en el principio el verbo humano, cuando el hombre ocupa el último lugar en la generación? Así, pues, el verbo humano no existía en el principio, ni el de los ángeles; porque toda criatura está dentro de los términos de los siglos, tomando del Creador el principio de su ser 2. Oigamos, pues, el Evangelio de un modo conveniente: llamó Verbo al mismo Unigénito.

Crisóstomo, in Ioannem, hom. 1

Si alguno dijere que se nos habla ahora del Hijo sin hacer mención del Padre, diremos que el Padre era conocido de todos, si no como Padre, como Dios. Pero el Unigénito era desconocido; por tanto, quiso con razón darle a conocer desde luego a los que le desconocían. Pero ni aun por esto puede decirse que se guarda silencio respecto del Padre cuando se trata del Hijo. Por esto le llamó Verbo, porque había de enseñar que el Verbo era el Hijo Unigénito de Dios, y para que no se crea que su generación había sido acompañada de sufrimientos, previene esta duda por el nombre del Verbo, manifestando que el Hijo procede de Dios de una manera impasible. La segunda razón de esto es que debía anunciarnos todas las cosas que conciernen al Padre, por lo cual no le llamó sencillamente Verbo, sino añadió el artículo el, distinguiéndole de los demás. Es costumbre en la Escritura llamar palabra a las leyes y preceptos de Dios, pero esta Palabra es cierta sustancia, una hipóstasis, un ente que procede del Padre mismo impasiblemente.

San Basilio, ut sup

¿Y por qué se le llama Verbo? Porque ha nacido impasiblemente; porque es imagen del que le ha engendrado, demostrándolo todo en sí mismo, no sacando nada, mas existiendo perfecto en sí mismo.

San Agustín, De Trin., 15, 13

Así como nuestro conocimiento se diferencia del conocimiento de Dios, así nuestra palabra, que procede de nuestro conocimiento, se diferencia de la de Dios, que ha nacido de la esencia del Padre. Lo mismo podría decirse si se tratara de la ciencia del Padre, de la sabiduría del Padre o, lo que es más expresivo, del Padre ciencia, del Padre sabiduría 3.

San Agustín, De Trin., 15, 14

Por tanto, el Verbo de Dios, Hijo Unigénito del Padre, es en todo semejante e igual al Padre; es lo mismo que el Padre, pero no es el Padre, porque Este es el Hijo y Aquél el Padre. Y por esto conoce todas las cosas que conoce el Padre; y si le es propio conocer al Padre, ¿no conocerá lo que es? El conocer y el ser son ahí una misma cosa. Por esta razón, así como no es propio del Padre proceder del Hijo, tampoco su conocimiento procede del Hijo. Por eso, como pronunciándose a sí mismo, el Padre engendró al Verbo igual en todo a sí, y no se hubiera pronunciado a sí mismo de una manera completa y perfecta si hubiera algo mayor o menor en su Verbo de lo que hay en El. Pero aunque sea nuestro verbo interior de alguna manera semejante a Aquél, no cesemos de observar cuán diferente es a la vez.

San Agustín, De Trin., 15, 15

¿Qué es esto formable, aún no formado, sino algo de nuestra mente que nosotros con antojo voluble lanzamos de aquí para allá cuando pensamos ahora en una cosa y después en otra, según la descubrimos o nos sale al encuentro? Y se hace verbo verdadero cuando aquello que dije que nos lanzaba con movimiento incesante toma contacto con lo que nosotros conocemos y al tomar una semejanza perfecta se forma. ¿Quién no ve aquí la gran diferencia que hay de aquel verbo con el de Dios, que es forma de Dios y antes de su formación no es formable, pues no puede ser nunca informe, sino que es la forma sencilla e igual a Aquél de quien nace? Por lo que se dicen aquellas palabras: "el Verbo de Dios".

San Agustín, De Trin., 15, 16

Por lo cual, para que en Dios no se crea que existe algo voluble, como si siendo verbo pudiera recibir y volver a tomar una forma que presto pudiera perder y sufrir evolución en su carencia de forma, aquel Verbo divino no se llama pensamiento de Dios 4.

San Agustín, De verb. Dom., serm. 38

Es el Verbo de Dios cierta forma no formada, la forma de todas las formas; forma inmutable, sin pérdida, sin defectos, sin tiempo, sin lugar, superando todas las cosas, existiendo en todas, siendo la base en que todo descansa y el remate que está sobre todo.

San Basilio, ut sup

Sin embargo, tiene nuestro verbo, exteriormente, cierta semejanza del divino Verbo. Porque nuestro verbo manifiesta todo lo que concibe nuestra inteligencia; de modo que, lo que concebimos en nuestra inteligencia, lo expresamos por medio de la palabra. Y en verdad que nuestro corazón es una especie de fuente, y la palabra que pronunciamos es semejante a un riachuelo que procede de ella.

viernes, diciembre 28, 2012

Recordamos hoy a los Santos Inocentes, Protomártires


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El día de hoy se conmemora a los Niños Inocentes que el cruel Herodes mandó matar.

Según señala el Evangelio de San Mateo, Herodes llamó a los Sumos Sacerdotes para preguntarles en qué sitio exacto iba a nacer el rey de Israel, al que habían anunciado los profetas. Ellos le contestaron: "Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: "Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel" (Miq. 5, 1).

Entonces Herodes se propuso averiguar exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran. Y fingiendo dijo a los Reyes Magos: - "Vayan y averiguen acerca de ese niño, cuando lo encuentren regresan y me lo informan, para ir yo también a adorarlo". Los magos se fueron a Belén guiados por la estrella que se les apareció otra vez, al salir de Jerusalén, y llenos de alegría encontraron al Divino Niño Jesús junto a la Virgen María y San José; lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra. En sueños recibieron el aviso divino de que no volvieran a Jerusalén y regresaron a sus países por otros caminos, y el pérfido Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido. Esto lo enfureció hasta el extremo, por lo que rodeó con su ejército la pequeña ciudad de Belén, y dio la orden de matar a todos los niñitos menores de dos años, en la ciudad y alrededores.
El mismo evangelista San Mateo afirmará que en ese día se cumplió lo que había avisado el profeta Jeremías: "Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen" (Jer. 31, 15). (Fuente)
Es también apropiado recordar hoy a los millones de infantes víctimas del aborto. Pidamos su intercesión ante el trono del Cordero, para que aquellos que causamos sus muertes, sea por palabra, obra, u omisión, consigamos el arrepentimiento y el perdón de Dios.

jueves, diciembre 27, 2012

Estudio Bíblico: San Juan 1:1

 

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos ustedes en esta época navideña.

En esta fiesta del evangelista San Juan, quiero compartir con Uds. una reflexión breve y personal Juan 1:1, uno de mis pasajes favoritos de las Sagradas Escrituras. Primero, déjenme citarlo todo:

1. En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

Reflexión y comentario

En el principio era la Palabra…otras versiones dicen “Verbo” en vez de “Palabra.” El vocablo griego “lógos” (λόγος) puede traducirse de ambas maneras. La palabra “Verbo” nos viene de la Vulgata latina, una traducción casi literal del griego y creo que es la mejor. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios no es “estática” o inmóvil, pues siempre está en acción, siempre está actuando, “haciendo algo.” Siempre anda con un propósito. Lo podemos ver en esta profecía trasmitida por Isaías:

8. Pues sus proyectos no son los míos, y mis caminos no son los mismos de ustedes, dice Yavé.

9. Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.

10. Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la simiente para sembrar y el pan para comer,

11. así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué. (Isaías 55:8-11)

…y la Palabra estaba ante Dios…Sabemos entonces que la Palabra o Verbo de Dios tiene personalidad propia, que es un “eje de acción” y que está dotada de intelecto y voluntad. El intelecto y voluntad es lo que caracterizan a una persona racional, el único tipo de persona con las cuales estamos familiarizados, aparte de los ángeles. Los animales, no importa que tan inteligentes pudiesen ser, no son “personas” ya que ellos carecen de intelecto. Y de ningún ángel individual se dice esto en la Escritura – siempre que un ángel dice que está (p. ej. Tobías 12:15) siempre el ángel dice que es uno de un grupo. Pero el Verbo no tiene acompañante. Esta singularidad exclusiva del Verbo que está “ante Dios” se ve claramente en el griego καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν (“y la Palabra estaba ante Dios”) en el uso del artículo τὸν (“ton”), el cual se usa para distinguir una persona u objeto único en su clase. (Fuente: Léxico Griego de Thayer). Vemos que la posición del Verbo “ante Dios” es único, exclusivo, algo que no es compartido por ningún otro ser. Esto nos da una pista de la identidad de este Verbo, identidad que se nos revela en la afirmación que le sigue:

y la Palabra era Dios. El griego nos lo dice: καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος, “y Dios era el Verbo”. Existe un traductor estadounidense, Nestlé me parece, que decía que esto era mejor traducirlo como “la Palabra era divina” ó “la Palabra era deidad” por el cambio en griego del apelativo de Dios, de θεόν a θεὸς. De acuerdo a Nestlé, el evangelista estaba enfatizando una realidad cualitativa del Verbo, que es su ser divino, una cualidad exclusiva del único Dios ya que nadie más es divino o “deidad” por naturaleza. Es decir que lo que el evangelista nos está diciendo es que el Verbo es tan Dios como aquel a quien tiene de frente, pero no hay más de un Dios, ni el Verbo es un “dios” menor, sino que Dios – a quien el evangelista se referirá más tarde como “Padre” tiene un Verbo que es su “Hijo” que es tan Dios como el Padre, sin comprometer el axioma monoteísta judío que la Iglesia heredó. Esto lo vemos afirmado en la Carta a los Hebreos:

1. En diversas ocasiones y bajo diferentes formas Dios habló a nuestros padres por medio de los profetas,

2. hasta que en estos días, que son los últimos, nos habló a nosotros por medio del Hijo, a quien hizo destinatario de todo, ya que por él dispuso las edades del mundo.

3. Él es el resplandor de la Gloria de Dios y en él expresó Dios lo que es en sí mismo. El, cuya palabra poderosa mantiene el universo, también es el que purificó al mundo de sus pecados, y luego se sentó en los cielos, a la derecha del Dios de majestad.

4. Ahora, pues, él está tanto más por encima de los ángeles, cuanto más excelente es el Nombre que recibió.

5. En efecto, ¿a qué ángel le dijo Dios jamás: Tú eres mi Hijo, yo te he dado la vida hoy? ¿Y de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un Padre y él será para mí un Hijo?

6. Al introducir al Primogénito en el mundo, dice: Que lo adoren todos los ángeles de Dios.

7. Tratándose de los ángeles, encontramos palabras como éstas: Dios envía a sus ángeles como espíritus, y a sus servidores como llamas ardientes.

8. Al Hijo, en cambio, se le dice: Tu trono, oh Dios, permanece por siglos y siglos, y tu gobierno es gobierno de justicia. (Hebreos 1: 1-8)

El autor de la Carta a los Hebreos entendió claramente lo que Juan dijo en su prólogo, que el Hijo era superior a los ángeles, que es Dios claramente en su “trono”, que comparte el Nombre de Dios (el YHWH del Antiguo Testamento), el resplandor de la Gloria de Dios –la shekinah (שכינה) que cubría el Arca de la Alianza y el Templo; el que recibe la adoración que los ángeles le dan a Dios, y que el Hijo era la “expresión” de lo que Dios es “en sí mismo”. Más claro no canta un gallo:  Jesús es Dios y en la intimidad de Dios hay una multiciplidad que no multiplica el ser de Dios, pero que no le hace un ser “solitario” por decirlo así.

En otras palabras, el Verbo – que es Dios – está ante Dios sin acompañamiento angélico: Dios delante de Dios, contemplándose a sí mismo desde toda la eternidad.

Siempre me han llamado la atención el intento de sectarios como la Sociedad de la Atalaya, los llamados “Testigos de Jehová” por negar lo que la Escritura dice claramente. Sí, me llama la atención esos intentos por lo fútiles, por la pérdida de tiempo que representan.

Hermanos y hermanas, termino diciendo humildemente que no puedes ser verdaderamente cristiano si no aceptas de todo corazón el significado pleno de estas simples diecisiete palabras: En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios. Solamente aceptando la deidad plena de Jesucristo con Dios Padre sin multiplicar las deidades podrás entender un poco la altura, la profunidad y el grosor del amor de Dios, cuya …Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad. (Juan 1:14)

Que el Amor del Padre, la gracia del Hijo, y la comunión del + Espíritu Santo quede con todos Uds.

miércoles, diciembre 26, 2012

Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre, Navidad 2012

"Truth has Sprung Up, Bringing Kindness, Justice and Peace"

VATICAN CITY, December 26, 2012 (Zenit.org).

Here is the translation of the Holy Father's traditional Urbi et Orbi message on Christmas Day.

* * *

Veritas de terra orta est» - «La verdad ha brotado de la tierra» (Sal 85,12)

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, feliz Navidad a todos vosotros y vuestras familias.

Expreso mi felicitación esta Navidad, en este Año de la fe, con estas palabras tomadas del Salmo: «La verdad brota de la tierra». En realidad, en el texto del Salmo las encontramos en futuro: «La verdad brotará de la tierra»; es un anuncio, una promesa, acompañada de otras expresiones que juntas suenan así: «La misericordia y la verdad se encontrarán, / la justicia y la paz se besarán; / la verdad brotará de la tierra, / y la justicia mirará desde el cielo; / el Señor nos dará la lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos» (Sal85,11-14).

Hoy, esta palabra profética se ha cumplido. En Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, se encuentran realmente la misericordia y la verdad, la justicia y la paz se han besado; la verdad ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo. San Agustín explica con feliz concisión: «¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Investiga de dónde nació Cristo, y verás que la verdad nació de la tierra… la verdad nació de la Virgen María» (En. in Ps. 84, 13). Y en un sermón de Navidad afirma: «Con esta festividad anual celebramos, pues, el día en que se cumplió la profecía: “La verdad ha brotado de la tierra, y la justicia ha mirado desde el cielo”. La Verdad que mora en el seno del Padre ha brotado de la tierra para estar también en el seno de una madre. La Verdad que contiene al mundo, ha brotado de la tierra para ser llevada por manos de una mujer… La Verdad a la que no le basta el cielo, ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre. ¿En bien de quién vino con tanta humildad tan gran excelsitud? Ciertamente, no vino para bien suyo, sino nuestro, a condición de que creamos» (Serm. 185, 1).

«A condición de que creamos». Ahí está el poder de la fe. Dios ha hecho todo, ha hecho lo imposible, se ha hecho carne. Su omnipotencia de amor ha realizado lo que va más allá de la comprensión humana, el Infinito se ha hecho niño, ha entrado en la humanidad. Y sin embargo, este mismo Dios no puede entrar en mi corazón si yo no le abro la puerta. Porta fidei. La puerta de la fe. Podríamos quedar sobrecogidos, ante nuestra omnipotencia a la inversa. Este poder del hombre de cerrarse a Dios puede darnos miedo. Pero he aquí la realidad que aleja este pensamiento tenebroso, la esperanza que vence el miedo: la verdad ha brotado. Dios ha nacido. «La tierra ha dado su fruto» (Sal 67,7). Sí, hay una tierra buena, una tierra sana, libre de todo egoísmo y de toda cerrazón. Hay en el mundo una tierra que Dios ha preparado para venir a habitar entre nosotros. Una morada para su presencia en el mundo. Esta tierra existe, y también hoy, en 2012, de esta tierra ha brotado la verdad. Por eso hay esperanza en el mundo, una esperanza en la que poder confiar, incluso en los momentos y en las situaciones más difíciles. La verdad ha brotado trayendo amor, justicia y paz.

Sí, que la verdad brote para la población de Siria, profundamente herida y dividida por un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y cosecha víctimas inocentes. Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los prófugos y a los desplazados y, a través del diálogo, se alcance una solución política al conflicto.

Que la paz brote en la Tierra donde nació el Redentor, y él conceda a israelíes y palestinos la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones, y emprender con decisión la vía de la negociación.

Que en los países del Norte de África, que atraviesan una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro – en particular en Egipto, la amada tierra bendecida por la infancia de Jesús – los ciudadanos construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona.

Que la paz brote en el vasto continente asiático. Que el Niño Jesús mire con benevolencia a los numerosos pueblos que habitan en aquellas tierras y, de modo especial, a cuantos creen en él. Que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China en el alto cometido que les espera. Expreso mis mejores deseos de que en esta misión se valore la contribución de las religiones, respetanto a cada una de ellas, de modo que puedan contribuir a la construcción de una sociedad solidaria, para bien de ese noble pueblo y del mundo entero.

Que la Navidad de Cristo favorezca la vuelta de la paz en Malí y de la concordia en Nigeria, donde crueles atentados terroristas continúan causando víctimas, particularmente entre los cristianos. Que el Redentor ayude y consuele a los prófugos del Este de la República Democrática del Congo y conceda la paz a Kenia, donde sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares de culto.

Que el Niño Jesús bendiga a los numerosos fieles que lo celebran en Latinoamérica. Que haga crecer sus virtudes humanas y cristianas, sostenga a cuantos se han visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra. Que fortalezca a los gobernantes en su compromiso por el desarrollo y en la lucha contra la criminalidad.

Queridos hermanos y hermanas, amor  y verdad, justicia y paz se han encontrado, se hanencarnado en el hombre nacido de María en Belén. Ese hombre es el Hijo de Dios, es Dios que ha entrado en la historia. Su nacimiento es un brote de vida nueva para toda la humanidad. Que todas las tierras sean una tierra buena, que acoge y hace brotar el amor, la verdad, la justicia y la paz. Feliz Navidad.

martes, diciembre 25, 2012

¡Cristo ha nacido! ¡Venid, adorémosle!



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Kalenda o Proclama de Navidad

En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando al principio creó Dios el cielo y la tierra; en el 2957 del diluvio; en el 2015 del nacimiento de Abrahán; en el 1510 de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto; en el 1031 de la unción del rey David; en la semana 65 de la profecía de Daniel; en la Olimpíada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, nació, hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá.

Les deseamos a todos nuestros lectores una Feliz Navidad, llena de paz y ricas bendiciones.

domingo, diciembre 23, 2012

Cuarto Domingo de Adviento, A.D. 2012


Oficio de Lecturas - Lectura Patrística
Todo el mundo espera la respuesta de María
San Bernardo


Homilía sobre las excelencias de la Virgen Madre 4,8-9

Foto cortesía de Light on Dark Water
Oíste, Virgen, que concebirás y darás a luz a un hijo; oíste que no será por obra de varón, sino por obra del Espíritu Santo. Mira que el ángel aguarda tu respuesta, porque ya es tiempo que se vuelva al Señor que lo envió. También nosotros, los condenados infelizmente a muerte por la divina sentencia, esperamos, Señora, esta palabra de misericordia.

Se pone entre tus manos el precio de nuestra salvación; en seguida seremos librados si consientes. Por la Palabra eterna de Dios fuimos todos creados, y a pesar de eso morimos; mas por tu breve respuesta seremos ahora restablecidos para ser llamados de nuevo a la vida.

Esto te suplica, oh piadosa Virgen, el triste Adán, desterrado del paraíso con toda su miserable posteridad. Esto Abrahán, esto David, con todos los santos antecesores tuyos, que están detenidos en la región de la sombra de la muerte; esto mismo te pide el mundo todo, postrado a tus pies.

Y no sin motivo aguarda con ansia tu respuesta, porque de tu palabra depende el consuelo de los miserables, la redención de los cautivos, la libertad de los condenados, la salvación, finalmente, de todos los hijos de Adán, de todo tu linaje.

Da pronto tu respuesta. Responde presto al ángel, o, por mejor decir, al Señor por medio del ángel; responde una palabra y recibe al que es la Palabra; pronuncia tu palabra y concibe la divina; emite una palabra fugaz y acoge en tu seno a la Palabra eterna.

¿Por qué tardas? ¿Qué recelas? Cree, di que sí y recibe.

Que tu humildad se revista de audacia, y tu modestia de confianza. De ningún modo conviene que tu sencillez virginal se olvide aquí de la prudencia. En este asunto no temas, Virgen prudente, la presunción; porque, aunque es buena la modestia en el silencio, más necesaria es ahora la piedad en las palabras.

Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe, los labios al consentimiento, las castas entrañas al Criador. Mira que el deseado de todas las gentes está llamando a tu puerta. Si te demoras en abrirle, pasará adelante, y después volverás con dolor a buscar al amado de tu alma. Levántate, corre, abre. Levántate por la fe, corre por la devoción, abre por el consentimiento.

Aquí está -dice la Virgen- la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. (Fuente: El Testigo Fiel)

martes, diciembre 18, 2012

La mentalidad abortista pavimentó el camino a la masacre de niños en EE.UU.

Hermanos, Paz y bien a todos en Cristo Jesús nuestro Señor.

A los que sabemos el valor de la vida en todas sus dimensiones, en su recorrido que empieza en el momento de la concepción y finaliza  - o debería finalizar - con la muerte natural, nos parte el corazón la matanza de niños en Newtown, estado de Connecticut, EE.UU. La muerte de 20 niños me recuerda el episodio evangélico de la matanza de los inocentes, otro derramamiento de sangre considerado insólito por muchos que también cuestionan la historicidad de los evangelios por ser supuestamenta mitológicos y exagerados. Pero ahí lo vemos otra vez, una masacre obscena y malévola, nefasta y podrida hasta la médula. Ni tampoco los 6 adultos muertos por el sólo hecho de enfrentar al asesino merecían morir así y si lo pensamos bien, tampoco el asesino, de haberse tratado su abyecta enfermedad mental.

Aquí en los EE.UU. la gente está pidiendo acción inmediata, la cual se cristalizará en alguna forma de prohibición del comercio de armas semiautomáticas. En mi opinión esto dará un sentido de seguridad falso a un sector amplio de la población, porque la ilusión de haber hecho “algo” probará ser más fuerte que la triste realidad.

Y la triste realidad es que en este país el respeto a la vida ha ido en reversa desde que se reconoció el aborto como un derecho inalienable y absoluto de la mujer y la depersonalización subsecuente del ser humano gestante ante la ley. No necesitamos realizar un brinco deductivo para concluir que si el valor de una vida de un niño gestante es relativo, pues el de un niño ya nacido también lo es y esto a la fuerza, sea del escalpelo o de la escopeta. No hay diferencia alguna entre la decisión que un supuesto médico hace de quitarle la vida a un bebé en el útero de su mamá, y la decisión que hizo el homicida en Newtown, Connecticut, excepto que al abortista que llega a esa decisión se le considerará un ser racional antes, durante y después de matar a la criatura.

Es triste, pero la indiferencia que la mayor parte de nuestros ciudadanos demuestran hacia el aborto pavimentó el camino a la masacre de niños en Connecticut. Al asesino se le llamará y tal vez con razón, “loco” e “irracional” pero él hizo el mismo juicio valorativo que el abortista hace cada vez que mata a un bebé. El homicida de Connecticut hizo la conexión lógica.

Y es por esto que ninguna medida que prohiba el comercio de armas de fuego de alto poder – mucho menos una confiscación general de toda arma de fuego – logrará resolver el problema. Y esto porque otro loco utilizará otra arma, un machete, un cuchillo, un escalpelo para matar más inocentes porque nuestro problema primario es uno moral, seguido de uno de salud mental. Los políticos tomarán sus decisiones y las soluciones serán paliativas y superficiales, pero el alma de nuestro país no será sanada. Otras masacres ocurrirán mientras nuestra alma nacional quede sucia e y irredenta.

Si nuestros conciudadanos reconocieran el valor absoluto de la vida humana en todas sus etapas de desarrollo, quedaríamos mejor equipados para enfrentar otros problemas como la guerra, la pobreza y el sufrimiento del inmigrante ilegal, de la viuda y del huérfano. Veríamos la alborada de un nuevo día de libertad en un país que le dio al mundo la misma definición de lo que es ser libre para buscar la vida y la felicidad.

¿Llegaré a ver eso? No sé, pero la esperanza es lo último que se pierde.

Recemos, recemos muchos por los EE.UU. y por todos nuestros países, para que todos reconozcamos el valor de la vida y así terminen nuestras matanzas y nuestros niños puedan crecer sin miedo y reir y no caer víctima del malechor de turno.

domingo, diciembre 16, 2012

Tercer Domingo de Adviento, AD 2012


Lectura del Oficio de Lecturas del Día
De un sermón de San Agustín
Juan era la voz, Cristo es la Palabra


Juan era la voz, pero el Señor es la Palabra que en el principio ya existía. Juan era una voz provisional; Cristo, desde el principio, es la Palabra eterna
.
Quita la palabra, ¿y qué es la voz? Si no hay concepto, no hay más que un ruido vacío. La voz sin la palabra llega al oído, pero no edifica el corazón.

Pero veamos cómo suceden las cosas en la misma edificación de nuestro corazón. Cuando pienso lo que voy a decir, ya está la palabra presente en mi corazón; pero, si quiero hablarte, busco el modo de hacer llegar a tu corazón lo que está ya en el mío.

Al intentar que llegue hasta ti y se aposente en tu interior la palabra que hay ya en el mío, echo mano de la voz y, mediante ella, te hablo: el sonido de la voz hace Llegar hasta ti el entendimiento de la palabra; y una vez que el sonido de la voz ha llevado hasta ti el concepto, el sonido desaparece, pero la palabra que el sonido condujo hasta ti está ya dentro de tu corazón, sin haber abandonado el mío.

Cuando la palabra ha pasado a ti, ¿no te parece que es el mismo sonido el que está diciendo: Ella tiene que crecer y yo tengo que menguar? El sonido de la voz se dejó sentir para cumplir su tarea y desapareció, como si dijera: Esta alegría mía está colmada. Retengamos la palabra, no perdamos la palabra concebida en la médula del alma. ¿Quieres ver cómo pasa la voz, mientras que la divinidad de la Palabra permanece? ¿Qué ha sido del bautismo de Juan? Cumplió su misión y desapareció. Ahora el que se frecuenta es el bautismo de Cristo. Todos nosotros creemos en Cristo, esperamos la salvación en Cristo: esto es lo que la voz hizo sonar.

Y precisamente porque resulta difícil distinguir la palabra de la voz, tomaron a Juan por el Mesías. La voz fue confundida con la palabra: pero la voz se reconoció a sí misma, para no ofender a la palabra. Dijo: No soy el Mesías, ni Elías, ni el Profeta.

Y cuando le preguntaron: ¿Quién eres?, respondió: Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor». La voz que grita en el desierto, la voz que rompe el silencio. Allanad el camino del Señor, como si dijera: «Yo resueno para introducir la palabra en el corazón; pero ésta no se dignará venir a donde yo trato de introducirla, si no le allanáis el camino».

¿Qué quiere decir: Allanad el camino, sino: «Suplicad debidamente?» ¿Qué significa: Allanad el camino, sino: «Pensad con humildad»? Aprended del mismo Juan un ejemplo de humildad. Le tienen por el Mesías, y niega serlo; no se le ocurre emplear el error ajeno en beneficio propio.

Si hubiera dicho: «Yo soy el Mesías», ¿cómo no lo hubieran creído con la mayor facilidad, si ya le tenían por tal antes de haberlo dicho? Pero no lo dijo: se reconoció a sí mismo, no permitió que lo confundieran, se humilló a sí mismo.

Comprendió dónde tenía su salvación; comprendió que no era más que una antorcha, y temió que el viento de la soberbia la pudiese apagar.

Fuente: El Testigo Fiel.

sábado, diciembre 15, 2012

viernes, diciembre 14, 2012

De Luto Estados Unidos

Hermanos y hermanas: como ya sabrán, un joven de 20 años de edad mató 26 personas, incluyendo 18 niños, en una escuela elemental en Newtown, Connecticut. El asesino luego cometió suicidio. Se sospecha que una clase entera de kindergarten ha desaparecido.

Esto es una obscenidad. Me faltan palabras para describir lo que siento.

Oremos por las familias de las víctimas y por el pueblo de Newtown y por nuestros países. Tenemos que entender las raíces de tanta violencia insensata contra los más inocentes de entre los nuestros.

lunes, diciembre 10, 2012

El Perdón

Padre Nicolás Schwizer

“¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?”. Esta pregunta de Pedro es siempre actual para un cristiano: ¿Dónde está el límite de nuestro perdón? ¿Tenemos que perdonar las ofensas siempre de nuevo y sin medida?

Jesús nos da una respuesta muy clara: La medida del perdón es la medida del amor. Y nuestra obligación es amar sin límites y, en consecuencia, también tenemos que perdonar sin límites. De modo que no nos queda más remedio que perdonar siempre.

Y para ayudarnos a comprender el rigor de su mandamiento, Jesús relata la parábola del siervo malvado: “Un rey quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Le presentaron uno que debía mil talentos.”

Se trata de una suma fabulosa, que probablemente no tiene ninguno de nosotros. Pero debemos entender la parábola en su sentido simbólico. Dios mismo es el rey de la parábola. La suma enorme significa nuestra gran deuda para con Dios.

El hombre es deudor de Dios. Cualquier niño, al nacer, es millonario. Pero nadie se da cuenta de ello; nadie se reconoce deudor de tan gran suma. Y nadie se preocupa de darle las gracias a Dios por todo eso.

Además, el hombre aumenta su deuda ante Dios. Nos servimos de estos dones para pecar malgastándolos.

El servidor de la parábola reconoce su falta, su culpa, su deuda. Humillándose se arroja a los pies del rey, diciéndole: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Y en ese momento se produce un cambio de escena inesperado: el rey no sólo renuncia al castigo, sino que le perdona completamente su deuda.

Dios es así. Dios es Padre. En seguida se siente conmovido ante sus hijos. Se complace en hacerles regalos, pero aún más le gusta perdonarles. Para Dios es ésta la ocasión predilecta para mostrar a sus hijos todo su amor de Padre.

Ante esta prioridad del rey se destaca tanto más la maldad de su servidor: trata a su compañero, que le debe unos pocos pesos, de una manera violenta e inhumana. Y eso a pesar de que su compañero le suplica paciencia, repitiendo sus mismas palabras.

Tal vez nos indignamos ante este hecho. Pero ¿no hacemos nosotros a veces lo mismo?

En resumen, la parábola nos dice lo siguiente: Para que Dios nos perdone nuestras innumerables faltas, tenemos que cumplir con dos condiciones:

1. La primera condición es reconocer ante Dios que somos pecadores, deudores. La primera señal de la presencia del Espíritu Santo en un alma es que se reconozca culpable. Por eso, los santos se ven cubiertos de faltas. Pero la mayor parte de la gente, que tienen poco de santos, se creen personas buenas, sin pecados: no roban, ni matan, ni cometen adulterio. Por eso se aprovechan tan raramente del sacramento de la confesión, en el cual el hombre se reconoce pecador ante Dios.

2. La segunda condición para ser perdonados es, que también nosotros perdonemos a los demás. Estamos rehusando el perdón de Dios si lo negamos a los demás. No existiría el infierno, si los hombres hubieran imitado la misericordia de Dios. Porque el infierno es el lugar donde no se perdona ni se quiere ser perdonado.

Queridos hermanos, lo que nos dice Jesús, es sumamente decisivo para nuestra salvación: “Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Preguntas para la reflexión

1 ¿Me es fácil perdonar a los demás como me perdono a mí mismo?

2 ¿Es el perdón un aspecto a cultivar en nuestra familia o comunidad?

domingo, diciembre 09, 2012

Segundo Domingo de Adviento, AD 2012


Lectura del Oficio de Lecturas del Día
Del comentario sobre el profeta Isaías de Eusebius of Caesarea
Una voz grita en el desierto
Una voz grita en el desierto: «Preparad un camino al Señor, allanad una calzada para nuestro Dios». El profeta declara abiertamente que su vaticinio no ha de realizarse en Jerusalén, sino en el desierto; a saber, que se manifestará la gloria del Señor, y la salvación de Dios llegará a conocimiento de todos los hombres. 
Y todo esto, de acuerdo con la historia y a la letra, se cumplió precisamente cuando Juan Bautista predicó el advenimiento salvador de Dios en el desierto del Jordán, donde la salvación de Dios se dejó ver. Pues Cristo y su gloria se pusieron de manifiesto para todos cuando, una vez bautizado, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma y se posó sobre él, mientras se oía la voz del Padre que daba testimonio de su Hijo: Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo. 
Todo esto se decía porque Dios había de presentarse en el desierto, impracticable e inaccesible desde siempre. Se trataba, en efecto, de todas las gentes privadas del conocimiento de Dios, con las que no pudieron entrar en contacto los justos de Dios y los profetas. 
Por este motivo, aquella voz manda preparar un camino para la Palabra de Dios, así como allanar sus obstáculos y asperezas, para que cuando venga nuestro Dios pueda caminar sin dificultad. Preparad un camino al Señor: se trata de la predicación evangélica y de la nueva consolación, con el deseo de que la salvación de Dios llegue a conocimiento de todos los hombres. 
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén. Estas expresiones de los antiguos profetas encajan muy bien y se refieren con oportunidad a los evangelistas: ellas anuncian el advenimiento de Dios a los hombres, después de haberse hablado de la voz que grita en el desierto. Pues a la profecía de Juan Bautista sigue coherentemente la mención de los evangelistas. 
¿Cuál es esta Sión sino aquella misma que antes se llamaba Jerusalén? Y ella misma era aquel monte al que la Escritura se refiere cuando dice: El monte Sión donde pusiste tu morada; y el Apóstol: Os habéis acercado al monte Sión. ¿Acaso de esta forma se estará aludiendo al coro apostólico, escogido de entre el primitivo pueblo de la circuncisión?
Y esta Sión y Jerusalén es la que recibió la salvación de Dios, la misma que a su vez se yergue sublime sobre el monte de Dios, es decir, sobre su Verbo unigénito: a la cual Dios manda que, una vez ascendida la sublime cumbre, anuncie la palabra de salvación. ¿Y quién es el que evangeliza sino el coro apostólico? ¿Y qué es evangelizar? Predicar a todos los hombres, y en primer lugar a las ciudades de Judá, que Cristo ha venido a la tierra.
Source: El Testigo Fiel

jueves, diciembre 06, 2012

María, Siempre Virgen

Hermanos y hermanas: Paz y Bien a todos.

El pasado 24 de noviembre, el diario colombiano El Tiempo publicó, en su edición digital, un artículo del Padre Alfonso Llano Escobar, S.J., titulado La Infancia de Jesús. En dicho artículo, el P. Alfonso discute la publicación reciente del tercer libro de la trilogía Jesús de Nazaret del Papa Benedicto XVI, en donde el también catedrático jesuita manifiesta su consternación acerca del uso que el Santo Padre hace de los dogmas de la concepción virginal de Jesús en María, y de la virginidad perpetua de Nuestra Señora. En sus propias palabras, el P. Alfonso nos dice:
Padre Alfonso Llano Escobar, S.J
 Para empezar, estos últimos se preguntan: ¿por qué vuelve el Papa sobre un punto que parecía ya superado, a saber, la virginidad de María?
Respondo: por tres razones, una obvia, y es que el teólogo Ratzinger se propuso escribir una trilogía sobre Jesús de Nazaret. Ya se había ocupado de la vida pública de Jesús y de su Pasión, muerte y Resurrección. Le faltaba este tercer volumen, ya anunciado, sobre la infancia de Jesús. Y ahora lo hace, tema que lo lleva a hablar necesariamente de la virginidad de María. Segunda, porque Jesús es el personaje central de la fe católica, y es deber del Papa predicar a Jesús opportune et importune, a tiempo y a destiempo, como aconseja san Pablo a Timoteo (II Tim 4,2). Tercera: porque el tema de la virginidad de María está siendo revisado por algunos teólogos católicos y requiere aclaración.
Hablar de Jesús no es fácil, porque es un misterio, el misterio central de la fe católica, que confiesa que Jesús es verdadero (hijo del) hombre y verdadero (hijo de) Dios. Esta doble realidad supone un doble nacimiento. San Pablo, en la carta a los filipenses 2,6 nos dice que Jesús fue un hombre común y corriente (Fil 2,7). San Mateo, el mismo que nos habla de la concepción divina de Jesús (1,26), nos presenta a Jesús como el hijo de María y de José ( 13,53 y ss.) y con varios hermanos hombres y varias mujeres. Conviene aclarar que, a juicio del biblista católico norteamericano John Meier, quien estudia a fondo el problema, en los cuatro Evangelios se trata de verdaderos hermanos carnales de Jesús (Un Judío Marginal, I, 341). Es hora de dejar el cuento de que son primos hermanos de Jesús. Tal supuesto se aducía para poner a salvo la virginidad corporal de María. El Papa cita varias veces en su trilogía la obra de este gran biblista, sin oponerse a su interpretación de la no virginidad corporal de María.
Para que se entienda la posición del Papa en este volumen tercero, conviene tener en cuenta que en teología hay dos maneras complementarias de acceder a Jesús: una vía descendente, que es la que sigue el Papa, y siguieron los cuatro primeros concilios, que se apoya en san Juan I,14: "El Verbo se hizo hombre", vía que hace énfasis en la divinidad de Jesús, como lo hace el Papa, y la otra vía que es ascendente, que fue la histórica, que comienza con el hombre Jesús y termina con su exaltación como Hijo de Dios, según la cual María tuvo una familia numerosa.
Resumiendo: el lector de esta obra de Ratzinger se va a encontrar con la afirmación de la virginidad de María. Dado que el Papa sigue en esta obra la vía descendente, hace énfasis en su divinidad, que da pie a la virginidad teológica de María (Mt 1,26) y silencia su humanidad, cuyo origen no es virginal (Mt 13,53 y ss.). En otras palabras: María engendra al Hijo de Dios virginalmente, en sentido teológico, sin la intervención de José, tal como lo relata Mateo 1,26, por obra y gracia del Espíritu Santo. En cambio, como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres (Mt 13,53 y ss.).
Yo también daba el asunto de la concepción virginal de Jesús en el seno de María como algo “superado,” ya que es una afirmación directa encontrada en el evangelio según San Mateo, y recibida como tal por la comunidad primitiva que recibió y transmitió esta verdad. Si así lo entendieron ellos, así lo debemos de entender nosotros sin chistar, aunque nos incomode las implicaciones.
Una cosa que quiero apuntar es la mención que el P. Alfonso hace de la obra del monseñor John P. Meier, titulada Jesus: A Marginal Jew (“Jesús: Un judío marginal”) para sustentar su tesis de que la concepción de Jesús fue natural y que los “hermanos de Jesús” fueron, de hecho, hijos naturales de José y María:
 
Aun así, si—prescindiendo de la fe y la subsecuente enseñanza de la Iglesia—se le pregunta a un historiador o a un exegeta que juzgue los textos del NT y patrísticos que hemos examinado, vistos simplemente como fuentes históricas, sus opiniones más probables serán que los hermanos y hermanas de Jesús fueron hermanos realmente.
Hermano y hermana que me lees, fíjate bien del parámetro que el monseñor Meier describe para avalar – y atenuar – su tesis, la cual hace prescindiendo de la fe y la subsecuente enseñanza de la Iglesia. Tal vez por esto es que el Santo Padre cita a Meier sin chistar como yo citaría de la obra del exegeta anglicano N.T. Wright sin que por esto se implique que yo acepto el dogma anglicano el cual, dicho sea de paso, también niega la virginidad perpetua de María. Es que son autoridades eruditas y quienes nos interesa este campo tenemos que leerles y entenderles.
Pero como teólogos católicos no podemos “prescindir” de la fe y de la enseñanza de la Iglesia a la hora de comunicar la verdad. El método de la duda metódica sirve para realzar varios aspectos relacionados con la composición y redacción del Nuevo Testamento, pero no sirve para dictar dogmas a la Iglesia. Para dictar dogmas o más bien, para asistirnos en el camino de reflexión y entendimiento de ciertas verdades implícitas en la proclamación evangélica primitiva, está el Espíritu Santo. Ni el monseñor Meier ni P. Alfonso cualifican para tomar el lugar del Espíritu Santo como guía de la Iglesia.

Me parece a mí, y lo digo con todo el respeto, que el P. Alfonso tiene que cuestionarse su papel como exegeta católico y su posición como teólogo en nuestra Iglesia. Lo digo porque sus afirmaciones tajantes, de corte dogmático, contradicen lo que la Iglesia proclama desde los tiempos en que puso el evangelio por escrito: que Jesús se encarnó de María Virgen por obra del Espíritu Santo y de nadie más. La Iglesia también proclama que esa cobertura del Espíritu Santo sobre María Virgen la transformó de tal manera que le hizo impensable ser tocada por el justo San José. Esta es la fe de la Iglesia que el P. Alfonso Llano, como sacerdote e hijo de San Ignacio de Loyola tiene el deber de proclamar y defender.

miércoles, diciembre 05, 2012

Los Sacramentales en la Iglesia Católica

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos.

Comparto con Uds. la doctrina de la Iglesia acerca del origen, uso y fin de los sacramentales en la Iglesia, de acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica. Quiero compartirlo porque en el futuro abordaré el uso de varios sacramentales pero primero quiero exponer qué es lo que son, para qué sirven y quién los puede administrar en base a nuestra doctrina.
Varios sacramentales en uso común

1667 "La santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (SC 60; [link] CIC can 1166; CO can 867).

Características de los sacramentales

1668 Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre. Según las decisiones pastorales de los obispos pueden también responder a las necesidades, a la cultura, y a la historia propias del pueblo cristiano de una región o de una época. Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).

1669 Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal: todo bautizado es llamado a ser una "bendición" (cf Gn 12,2) y a bendecir (cf Lc 6,28; Rm 12,14; 1 P 3,9). Por eso los laicos pueden presidir ciertas bendiciones (cf SC 79; [link] CIC can. 1168); la presidencia de una bendición se reserva al ministerio ordenado (obispos, presbíteros o diáconos, cf. De benedictionibus, 16,18), en la medida en que dicha bendición afecte más a la vida eclesial y sacramental.

1670 Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con a ella. "La liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los acontecimientos de la vida sean santificados por la gracia divina que emana del misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de quien reciben su poder todos los sacramentos y sacramentales, y que todo uso honesto de las cosas materiales pueda estar ordenado a la santificación del hombre y a la alabanza de Dios" (SC 61).

Diversas formas de sacramentales

1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones. En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" (Ef 1,3). Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

1672 Ciertas bendiciones tienen un alcance permanente: su efecto es consagrar personas a Dios y reservar para el uso litúrgico objetos y lugares. Entre las que están destinadas a personas - que no se han de confundir con la ordenación sacramental -figuran la bendición del abad o de la abadesa de un monasterio, la consagración de vírgenes y de viudas, el rito de la profesión religiosa y las bendiciones para ciertos ministerios de la Iglesia (lectores, acólitos, catequistas, etc.). Como ejemplo de las que se refieren a objetos, se puede señalar la dedicación o bendición de una iglesia o de un altar, la bendición de los santos óleos, de los vasos y ornamentos sagrados, de las campanas, etc.

1673 Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (cf Mc 1,25s; etc.), de él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (cf Mc 3,15; 6,7.13; 16,17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo síquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante, asegurarse , antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf. [link] CIC, can. 1172).

domingo, diciembre 02, 2012

Primer Domingo de Adviento, AD 2012

Oficio de Lecturas del Día
Las dos parusías de Cristo - San Cirilo de Jerusalén - Catequesis 15,1-3

Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino. 
Pues casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro. 
En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles. 
No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura. Y, habiendo proclamado en la primera: Bendito el que viene en nombre del Señor,diremos eso mismo en la segunda; y, saliendo al encuentro del Señor con los ángeles, aclamaremos, adorándolo: Bendito el que viene en nombre del Señor. 
El Salvador vendrá, no para ser de nuevo juzgado, sino para llamar a su tribunal a aquellos por quienes fue llevado a juicio. Aquel que antes, mientras era juzgado, guardó silencio refrescará la memoria de los malhechores que osaron insultarle cuando estaba en la cruz, y les dirá: Esto hicisteis y yo callé. 
Entonces, por razones de su clemente providencia, vino a enseñar a los hombres con suave persuasión; en esa otra ocasión, futura, lo quieran o no, los hombres tendrán que someterse necesariamente a su reinado. 
De ambas venidas habla el profeta Malaquías: De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis.He ahí la primera venida. 
Respecto a la otra, dice así: El mensajero de la alianza que vosotros deseáis: miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata. 
Escribiendo a Tito, también Pablo habla de esas dos venidas, en estos términos: Ha aparecido la gracia de, Dios que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Ahí expresa su primera venida, dando gracias por ella; pero también la segunda, la que esperamos. 
Por esa razón, en nuestra profesión de fe, tal como la hemos recibido por tradición, decimos que creemos en aquel que subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Vendrá, pues, desde los cielos, nuestro Señor Jesucristo. Vendrá ciertamente hacia el fin de este mundo, en el último día, con gloria. Se realizará entonces la consumación de este mundo, y este mundo, que fue creado al principio, será otra vez renovado. 
Fuente: El Testigo Fiel