martes, mayo 29, 2012

Navarro-Valls: La larga sombra del regalismo laicista

Autor: Rafael Navarro-Valls | Fuente: Zenit.org

Rafael Navarro-Valls
Con muy pocos días de diferencia, dos pronunciamientos sobre libertad religiosa se han producido en Estados Unidos. El primero (Our First, Most Cherished Liberty: A Statement on Religious Liberty, 14.III.2912 ) proviene del Comité Especial para la libertad religiosa de la Conferencia Episcopal Estadounidense. El segundo (In Defense of Religious Freedom. A Statement by Evangelicals and Catholics Together, 16.III.2012), es el fruto de un trabajo conjunto de intelectuales evangélicos y católicos.

Lo que me ha sorprendido es la coincidencia en la denuncia sobre el déficit de libertad religiosa en Estados Unidos, no solamente en países no democráticos. Es natural que la declaración de los obispos gire en torno a Estados Unidos. Lo que ya no es tan natural es que también las personalidades evangélicas y católicas, en buena parte, se refieran al mismo habitat geográfico.

Problemas de intolerancia y discriminación en Occidente

Coinciden de algún modo con el diagnóstico que acaba de hacer Máximo Introvigne. El prestigioso sociólogo, localiza cuatro grandes áreas de discriminación en materia de libertad religiosa: las zonas donde crece el radicalismo islámico, “y que no se corresponden, por supuesto, con todos los países islámicos”; los etnonacionalismos, con especial atención a India y Sri Lanka, “donde se confunde la defensa de la identidad nacional con la religión”; los totalitarismos comunistas “como Corea del Norte, país que vive una situación dramática en derechos humanos; y, por último Occidente, “donde existen problemas de intolerancia y discriminación”.

Probablemente la razón de la coincidencia radique en que se está extendiendo en la política interna norteamericana, y en zonas del Occidente europeo, la idea de que la libertad religiosa más que proteger la libertad de conciencia y religiosa, de algún modo se entiende como la promoción del exilio de la religión en la vida pública. Algo así como una condena del hecho religioso a quedar confinado en las catacumbas sociales.

La administración Obama y la libertad de conciencia

El detonante de esta firme reacción ha sido la política de Obama contraria a la libertad de conciencia. La Iglesia, desde el principio, rechazó la posibilidad de aplicar una norma civil que facilita servicios anticonceptivos obligatorios en las instituciones confesionales y también en las de inspiración cristiana, amparándose en el derecho a la libertad religiosa que recoge la Constitución de Estados Unidos.

Posteriormente, la regulación sanitaria pretendió dulcificarse. Pero la realidad es que solamente ha dejado un margen estrecho para la objeción de conciencia, al reconocer como única excepción las instituciones religiosas que la ley tipifique como tales. Así, por ejemplo, queda exenta de aplicar la norma sanitaria una parroquia, pero no una escuela, un hospital o una universidad católicos. Como ha dicho el cardenal de Nueva York Timothy Dolan en una entrevista a The Wall Street Journal, “Lo que nos parece inconcebible como católicos y sobre todo como americanos es que un departamento del gobierno se dedique a definir hasta dónde llega o no el cuidado pastoral de la Iglesia”.

Nunca los obispos estadounidenses han estado tan unidos en torno a una cuestión. Probablemente porque lo que está en juego es la propia libertad de las confesiones para autoorganizarse, una zona minada en la que el Gobierno no puede inmiscuirse salvo caer en viejos esquemas de presión regalista.

La autonomía interna de las confesiones: una zona minada

Esta especie de “regalismo laicista” ha sido recientemente rechazado por dos instancias nada sospechosas de clericalismo. Me refiero al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y el propio Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Para el primero (caso Fernández Martínez c. España, 17 abril de 2012), las comunidades religiosas existen tradicional y universalmente bajo la forma de estructuras organizadas. Cuando la libertad de organización de una comunidad religiosa se cuestiona, entra en acción el artículo 11 de la Convención de Derechos Humanos que “protege la vida asociativa contra toda injerencia injustificada del Estado”. Esa autonomía es “indispensable para el pluralismo de una sociedad democrática”. Es más, se encuentra “en el corazón mismo” de la protección otorgada por la Convención. El TEDH concluye afirmando que el derecho de libertad religiosa es de tal entidad que “excluye cualquier intento de apreciación por parte del Estado acerca de la legitimidad de las creencias religiosas o de sus modalidades de expresión”.

Por su parte, el Tribunal Supremo norteamericano (en una decisión que ha sorprendido por su unanimidad, Hosanna-Tabor Evangelical Lutheran Church and School v. equal employment opportunity Commission, 11 enero de 2012 ) contundentemente ha defendido que bajo el “principio de libertad religiosa contenido en la Primera Enmienda de la Constitución americana, subyace la prohibición de interferencia gubernamental en los asuntos internos de los diferentes grupos religiosos”.

El nuevo regalismo laicista

En ambos casos se debatía la autonomía o no de las confesiones religiosas (en la primera, la Iglesia católica, en la segunda, la Iglesia anglicana) para nombrar o cancelar el nombramiento de profesores de religión que contravenían con su actitud los principios morales de dichas confesiones. Por encima de la cuestión concreta en litigio, tanto en las aludidas declaraciones norteamericanas y en la jurisprudencia mencionada, lo que está vigorosamente defendido es la autonomía de las confesiones religiosas. Dicha autonomía presenta un interés directo no sólo para la organización de la propia comunidad, sino también para el efectivo disfrute por la totalidad de sus miembros de su derecho a la libertad de religión. Si la organización de la vida de la comunidad no estuviera protegida, los otros aspectos de la libertad de religión del individuo se harían frágiles.

Efectivamente, la tendencia a inmiscuirse en los asuntos internos de las religiones recuerda, como he dicho, las viejas formas de regalismo estatal de las monarquías absolutistas, esto es, la tendencia del poder civil de dirigir y controlar los asuntos internos eclesiásticos, en especial, en materia disciplinar. Lo que fue una manifestación del Estado de resabios más o menos teocráticos (desde las monarquías bizantinas y medievales a las austriacas o españolas del XVIII), se convierten en formas de intervención ideocráticas. Al conformarse el Estado en una especie de tierra de nadie, apta para ser colonizada por cualquier ideología con vocación de religión, se corre el riesgo de que la sociedad civil, una vez ideológicamente plasmada, se torne refractaria a todo otro influjo y, por tanto, intolerante. Esta intolerancia, proyectada por la larga sombra del nuevo regalismo laicista, explica la contundencia de las reacciones aquí reseñadas

lunes, mayo 28, 2012

Los Siete Dones del Espíritu Santo

Autor: José María Iraburu | Fuente: Fundación Gratis Datae vía Catholic.net

La tradición espiritual y teológica entiende que son siete los dones del Espíritu Santo, y halla la raíz de su convencimiento en la Sagrada Escritura, especialmente en algunos lugares principales.

En Isaías 11, 2-3,concretamente, se asegura que en el Mesías esperado habrá una plenitud total de los dones del Espíritu divino. No le serán dados estos dones con medida, como a Salomón se le da la sabiduría o a Sansón la fortaleza, sino que sobre él reposará el Espíritu de Yahvé con absoluta plenitud.

No entro aquí acerca de si los dones son seis o son siete, según el texto original y la versión de los Setenta y de la Vulgata, pues habríamos de analizar cuestiones exegéticas demasiado especializadas para nuestro intento.

Los Padres antiguos vieron también aludidos los siete dones del Espíritu Santo en aquellos septenarios del Apocalipsis que hablan de siete espíritus de Dios (1,4; 5,6), siete candeleros de oro (1,12), siete estrellas (1,16), siete antorchas (4,5), siete sellos (5, 1.5), siete ojos y siete cuernos del Cordero (5,6).

Éstos y otros lugares de la Escritura fueron estimulando desde antiguo en la historia de la teología y de la espiritualidad una doctrina sistemática de los siete dones del Espíritu Santo, que alcanza su madurez en la teología de Santo Tomás, que ya hemos estudiado anteriormente, aunque sea en forma muy breve.

Correspondencia

Santo Tomás enseña que todos los dones del Espíritu Santo están vinculados entre sí, de tal modo que se potencian mutuamente: el don de fortaleza, por ejemplo, ayuda al de consejo, y éste abre camino al don de ciencia, etc. Y a su vez todos los dones están vinculados con la caridad teologal (STh I-II,68,5).

A esa doctrina muy firme, añade el Doctor común otras explicaciones más opinables, en las que señala que hay también una especial correspondencia entre cada una de las virtudes y los dones del Espíritu Santo, que vienen a perfeccionarlas en su ejercicio (STh I-II,68-69; II-II, 8. 9. 19. 45. 52. 121. 139.141 ad3m).

Virtudes teologales Dones del Espíritu Santo

Caridad

Sabiduría

Fe

Ciencia y Entendimiento

Esperanza

Temor

Virtudes morales

Prudencia

Consejo

Justicia

Piedad

Fortaleza

Templanza

Temor

Todos los dones del Espíritu Santo son perfectísimos, evidentemente. Sin embargo, la tradición teológica y espiritual suele ver en ellos una escala ascendente de menor a mayor excelencia: en la base pone el temor de Dios y en la cumbre el don de sabiduría.

Notemos, por último, antes de examinar uno a uno los diferentes dones del Espíritu Santo, que todos ellos, aunque sean hábitos infusos distintos, son participaciones en un mismo y solo Espíritu, que obra así en el hombre al modo divino. El apóstol Pablo expresa esto en palabras muy breves, pero muy exactas: «hay diversidad de dones, pero uno solo es el Espíritu» (1Cor 12,4).

Don de Temor.

Don de Fortaleza.

Don de Piedad.

Don de Consejo.

Don de Ciencia.

Don de Entendimiento.

Don de Sabiduría.

domingo, mayo 27, 2012

Fiesta de Pentecostés, AD 2012


Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones esplendido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor.
Aleluya”

viernes, mayo 25, 2012

La interpretación del Concilio y la renovación del Culto Divino

Hermanos y hermanas: Gracia y Paz a todos ustedes en Cristo Jesús nuestro Señor.

Los colegas de La Buhardilla de Jerónimo tradujeron este artículo de Chiesa que creo que Uds. deben leer, especialmente aquellos de Uds. interesados en el tema de la liturgia. El artículo se titula La interpretación del Concilio y la renovación de Culto Divino: magistral conferencia de Mons. Ferrer Grenesche. Esto me llamó la atención en el artículo:
 ¿Quiénes son, por lo tanto, los enemigos de la doctrina y de la renovación promovida en la Iglesia por el Concilio Vaticano II? De hecho, la respuesta más clara e inmediata parecería tener que decir: aquellos que, desde el principio, lo han rechazado, considerando su enseñanza inoportuna e imprudente y, todavía más, incongruente y contradictoria con la enseñanza y la disciplina siempre vigentes. Detrás de esta posición se insinúa, de hecho, un juicio – en mi opinión – extremadamente genérico y excesivamente rigorista, que no se puede admitir sin poner seriamente en peligro las verdades de la asistencia del Espíritu y de la promesa de la Providencia, así como aquellas de la autoridad y la infalibilidad de Pedro y sus sucesores.

Sin embargo, la reivindicación de la facultad de ejecución de una lectura crítica sobre algunos puntos concretos de los documentos conciliares – como ya mencioné anteriormente – es plenamente compatible con la noción de obediente aceptación de la enseñanza conciliares, tal como es propuesto y proclamado por los legítimos Pastores de la Iglesia. Por lo tanto, sostengo con plena convicción que los auténticos y más concretos enemigos de la enseñanza del Vaticano II son aquellos que, teniéndolo siempre en los labios o en la mano como un arma pronta a ser lanzada – si bien refiriéndose más a su “espíritu” que a su efectiva y comprobada enseñanza y sin perder ocasión, probablemente para reforzar tal presunto “espíritu”, de reiterar que nos encontramos ya, de hecho, frente a la necesidad de un nuevo Concilio –, lo interpretan como antítesis o ruptura de la enseñanza y de la disciplina precedentes (tesis). Ellos afirman, además, la ilusoria pretensión, aunque astuta, de que tal manipulación o lectura “antitética” del Concilio permita volver a las fuentes de un cristianismo auténtico y primitivo, capaz de implicar mediante su comprensión genial de la realidad y no en virtud de los efectos de nuestra inserción, determinado por la obediencia de la fe, en la línea vital y vitalizante de la tradición eclesial. Son ellos, “neo-gnósticos” en ámbito doctrinal” y “neo-arqueologistas” en ámbito litúrgico, los más peligrosos enemigos del Concilio.
 Conozco bien ambos bandos: los primeros son asfixiantes y los segundos son los innovadores que buscan justificar sus disparates litúrgicos aludiendo al tal "espíritu" del Concilio Vaticano II, y no a su letra. Los primeros son irritantes por su rebuscada pseudoelocuencia y paternalismo, pero no se puede decir que sean irrespetuosos hacia la celebración litúrgica. Ahora, los segundos, esos sí que hasta sacrilegios han cometidos haciendo embelecos inadmisibles según los guía el espíritu - que quién es ese supuesto "espíritu" no lo sé, pero el Espíritu Santo no es.

Les invito a que lean el artículo completo y lo añadan a sus listas de referencia al meditar qué es y qué no es permisible en la celebración de la Santa Misa.

- Lee La interpretación del Concilio y la renovación de Culto Divino: magistral conferencia de Mons. Ferrer Grenesche.

miércoles, mayo 23, 2012

"En una noche oscura..."

Autor: San Juan de la Cruz

La noche oscura

Canciones del alma que se goza de haber llegado al
alto estado de la perfección, que es la unión con Dios,
por el camino de la negación espiritual.


En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada. 5

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada. 10

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía. 15

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 20

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada! 25

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba. 30

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía. 35

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado. 40



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domingo, mayo 20, 2012

María, símbolo del Espíritu Santo

Padre Nicolás Schwizer

The Pentecost, Jean Restout

Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que San Pablo encontró en Atenas un altar en el que estaba grabada la siguiente inscripción: al Dios desconocido. Este título parece valer de un modo especial para el Espíritu Santo que es para muchos cristianos el Dios desconocido.

¿Quién es el Espíritu Santo? Es la tercera Persona de la Sma. Trinidad. Él es el lazo vivo de amor que une al Padre con el Hijo: es amor tan infinitamente profundo y perfecto, que constituye una nueva Persona, igual a ellos. El Espíritu Santo es lo más íntimo de Dios, la personificación de su amor, de su vida, de su fuerza. Es como el alma común del Padre y del Hijo. Es como el corazón del Dios Trino.

¿Por qué es entonces tan desconocido? En primer lugar porque para descubrir su presencia y su acción se necesita una cercanía muy íntima y personal con Dios. Porque Él se hace presente y actúa de una forma discreta y oculta ‑ difícil de percibir por los ojos no acostumbrados.

Además influye el hecho de que no podemos representarlo mediante una figura adecuada. Pues los símbolos con que aparece en la Biblia ‑ la paloma, el viento y el fuego ‑ nos ocultan su riqueza de persona. Dios‑Padre también es invisible, pero la palabra “padre” ya acerca mucho a nuestra experiencia humana. En cambio, imaginar un “espíritu” resulta mucho más difícil.

Sin embargo, Dios nos ha regalado a alguien en quien podemos casi palpar, de modo visible y sensible, la presencia y la acción del Espíritu Santo: es la Sma. Virgen María. Ella es ese símbolo más significativo, el más personal, más apropiado y más hermoso del Espíritu Santo. ¿Por qué?

Porque el Espíritu Santo es el amor hecho persona, la entrega personificada y María es el amor, la entrega en persona.

La Sma. Virgen es, en efecto, la mujer tres veces llena del Espíritu de Dios:

1. En el momento de su Concepción inmaculada, en que Él la escogió como templo predilecto y la colmó de su gracia, evitando que la menor mancha de pecado la tocara.

2. En el momento de la Anunciación, en que “la cubrió con su sombra”, para hacerla fecunda y convertirla en Madre de Cristo.

3. Y en el momento de Pentecostés, en que Él escucha su oración y desciende sobre Ella y los apóstoles, haciéndola Madre de la Iglesia la que en ese mismo instante nace de su fuerza vivificadora.

Pero la Virgen nos conduce al Espíritu Santo no sólo a través de su ser, sino también por su misión. Porque la misión de Ella y la del Espíritu van en la misma línea.

+ María es nuestra Madre-Educadora. Y el Espíritu Santo es el gran educador y santificador de cada cristiano. Con sus gracias y dones divinos nos va madurando y transformando en hombres nuevos, reflejos de Cristo, a lo largo de toda nuestra vida.

+ María, como auténtica Madre, anima y alienta a los suyos en cada momento. Y el Espíritu Santo es el gran vivificador que renueva e inspira permanentemente a los hombres y las comunidades.

+ Como buena Madre, la Virgen tiene también la misión de unir y congregar su Familia entorno suyo. Y el Espíritu Divino es el gran unificador, el vínculo de unidad de la Iglesia y de las comunidades cristianas.

María, obra del Espíritu Santo. Ella, durante toda su vida terrena, está totalmente bajo la influencia y la conducción del Espíritu Divino. Por eso podemos admirar en María todas las virtudes y los valores cristianos que nuestro gran Educador quiere trasmitirnos e inculcarnos. Ella es la enseñanza intuitiva que Dios nos regala, para entregarnos con confianza en las manos creadoras del Espíritu Santo.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Qué representa la Virgen María para mí?

2. ¿Soy una persona que une a los demás?

3. ¿Educo en mi familia, en el trabajo…?

viernes, mayo 18, 2012

Reacciona el obispo de Arecibo al endoso del Presidente Obama al "matrimonio" entre personas del mismo sexo

Fuente: El Visitante

Monseñor Daniel Fernández Torres, Obispo
de Arecibo, Puerto Rico
El Obispo de Arecibo, Monseñor Daniel Fernández Torres, se unió a las declaraciones del Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González Nieves, en relación a las expresiones del presidente Barack Obama en torno al llamado “matrimonio” homosexual.

Esta mañana, la oficina de Prensa del Arzobispo de San Juan emitió un comunicado con las siguientes declaraciones de Monseñor González Nieves:

“La afirmación del Presidente Obama en cuanto al ‘matrimonio entre personas del mismo sexo’ es un ejemplo más de la crisis sobre la definición de la identidad de la persona humana en las culturas occidentales”.

“Más allá de lamentar cualquier debilitamiento de la familia y del matrimonio, la Iglesia está llamada a redoblar sus esfuerzos educativos para que brille siempre con más claridad la verdad acerca de la naturaleza y estructura antropológicas del ser humano, el matrimonio y la familia. Los obispos de Puerto Rico hemos apoyado y seguiremos apoyando aquellos esfuerzos encaminados a enmendar la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico para garantizar que en Puerto Rico el matrimonio sea única y exclusivamente la unión entre un hombre y una mujer”.

“La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas”, prosiguió Monseñor González, en referencia a una cita de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El Arzobispo concluyó con una referencia al Catecismo: “De la misma manera que defendemos con vehemencia a la familia y el matrimonio según concebida por el Creador, también insistimos en que nuestros hermanos y hermanas homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica , 2358)”.

jueves, mayo 17, 2012

Vídeo: Frena la reconciliación de la #SSPX con la Iglesia



Comentario. Confieso que no estoy sorprendido. Aunque aplaudo la actitud personal del obiso Fellay y la manera en que amonestó a sus colegas, todavía no he visto los frutos de humildad y penitencia requeridos para sanar el anterior - y ahora otra vez posible - cisma. Estos cabellors no están negociando en buena fe y todavía pretenden que la Iglesia regrese a ellos y no ellos regresar a la Iglesia.Es claro que les queda mucha reflexión y penitencia por a hacer antes de que la gracia de Dios potencie su sinceridad y buena fe.

miércoles, mayo 16, 2012

"Escupe ahí o te mato"

Hermanos, Paz y Bien a todos.

Encontré esta reseña del martirio del joven sacerdote español Juan Huguet durante la guerra civil en España. Quiero compartirla en parte con Uds.:

El sacerdote don Juan Huguet,
el día de su primera Misa. Con las mismas
vestiduras litúrgicas le vistió
su madre para su entierro
Cerca de mil mártires de la fe durante la persecución religiosa en la España de los años 30 del siglo XX han sido ya beatificados. Pero hay muchos más: en octubre de 2013, se celebrará una nueva gran ceremonia de beatificación. Al término de la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, el Secretario General, monseñor Martínez Camino, aludió al testimonio del joven sacerdote menorquín don Juan Huguet. Las circunstancias de su martirio mueven a la fe.
El 23 de julio, Juan Huguet celebró su última misa. El monaguillo que le asistía contó después que, durante la consagración, tuvo una visión en la que aparecía un joven con los brazos en cruz y tres personas delante con intención de apedrearle. Por la tarde, tres milicianos se presentaron en casa de Juan y lo obligaron a ir con ellos al Ayuntamiento. Allí, le conminaron a quitarse la sotana y le registraron. Le encontraron un pequeño rosario, y le ordenaron que lo profanara; el comandante Pedro Marqués le amenazó con una pistola y le gritó: «Escupe ahí, escupe ahí, o te mato». Juan negó con la cabeza y, seguidamente, extendió los brazos en cruz, exclamando: ¡Viva Cristo Rey!, a lo que el comandante respondió pegándole dos tiros en la cabeza.
Aún tardó unas horas en morir, y los que le acompañaron en ese tiempo eran conscientes de que estaban asistiendo a la muerte de un mártir. El obispo diocesano, monseñor Juan Torres, pidió a la familia que conservara, sin lavarla, la ropa con la que fue asesinado, pues sabía que se trataba de la reliquia de un mártir. Su madre, a cambio, le vistió para su entierro con las vestiduras con las que ofició su primera Misa.
Léelo todo aquí.

Comentario. Las historias de los fieles católicos, laicos, seminaristas, religiosos y religiosas, así como clérigos, martirizados durante la cruenta Guerra Civil española, están resurgiendo y haciéndose públicas para beneficio de un público que en su mayoría parece haberlos olvidado. Y es que a los laicistas españoles, muchos de ellos socialistas, hay que recordarles lo que sus antepasados políticos llevaron a cabo. Los socialistas de hoy habrán podido abrazar el sistema democrático y la alternancia en el poder, pero no odian menos a la Iglesia y lo que ella representa que sus ancestros.

Otra cosa que parece haber cambiado es que a quienes rescatan estas memorias ya no son, o mejor, no temen sen tildados de fascistas y falangistas y epítetos afines. Esta valentía hay que aplaudirla si es que la memoria histórica en España ha de ser verdaderamente sanada y que aquellos que defienden principios cristianos sean admitidos como participantes auténticos de la palestra pública en ese país.

Pero lo más importante que se logra al rescatar y publicar la memoria de los mártires españoles de la Guerra Civil es que se logre forjar un consenso de que semejantes matanzas de católicos observantes jamás vuelva ocurrir en suelo español, como prenda de un voto por parte de todos los españoles que jamás se matarám unos a otros para resolver sus diferencias políticas.

Que el sacerdote mártir Juan Huguet interceda por España por estas intenciones.

martes, mayo 15, 2012

¿Son los ministros afroamericanos "hipócritas" al no aceptar los matrimonios entre personas del mismo sexo?

La reciente declaración del Presidente Barack Obama en apoyo a los llamados matrimonios entre personas del mismo sexo a resultado en una nueva ola agitación y propaganda a su favor por parte de sus defensores. Y como es de esperarse, la ola se alimenta de la misma ristra de falacias lógicas, distorsiones, mentiras y ataques personales como hasta ahora.
Uno de los tentáculos de este ataque tiene como objetivo los pastores de iglesias tradicionalmente afroamericanas, a quienes los defensores del “matrimonio” entre personas del mismo sexo acusan de ser “hipócritas” por su oposición a la postura homosexualista. El punto que los críticos repiten es el siguiente: que los pastores afroamericanos son hipócritas porque al negarle reconocimiento al “matrimonio” entre personas del mismo sexo se viola los derechos civiles de una minoría, tal como los afroamericanos mismos fueron víctimas de la segregación racial y de leyes que les prohibían casarse con gente blanca. Los defensores de dicho “matrimonio” concluyen que estos pastores se han convertido en lo que ellos mismos critican: en gente intolerante, fundamentalistas de ultraderecha y otros epítetos afines.
La falacia lógica que encontramos en esta crítica es una de falsa comparación, ya que el supuesto derecho a casarse con alguien del mismo sexo  y la lucha civil por igualdad racial son categorías distintas y por lo tanto, incomparables. La base de los derechos civiles  es la ley moral natural, la cual reconoce en el ser humano un origen específico así como metas y finalidades correctas las cuales conectan con un la facultad de elegir medios y fines moralmente correctos que ayudan al ser humano a alcanzar su felicidad natural y/o sobrenatural. Como el matrimonio entre personas del mismo sexo no cae en este contexto moral, no se puede justificar un derecho humano y mucho menos uno civil, para justificar nupcias de ese tipo.
Claro, que para escapar de esta demanda uno puede negar la existencia de la moral natural, pero para hacer esto uno tiene que estar apercibido de que negar la moral natural requiere redefinir o hasta negar la existencia de una naturaleza humana. Y hay que entender también que cuando esto se hace con supuesta justificación racional y académica – como se hace en el posmodernismo – la decisión de qué y quién es humano deja de ser objetiva para convertirse en subjetiva y arbitraria.  Las consecuencias ya las hemos visto, cuando dictadores rufianos o regímenes “liberales” han clasificado clases enteras de personas – sean negros, indios, judíos y los no-nacidos – como infrahumanas y por lo tanto libres para ser esclavizadas, relocalizadas, o exterminadas según el capricho de quien ostente el poder. Normalizar el matrimonio homosexual nos lleva a esa chorrera resbaladiza.
Pero la falacia tiene otro lado mucho más malo y es que al equiparar homosexuales con afroamericanos se olvidan que ningún homosexual fue capturado en África debido al color de su piel, para ser esclavizado, tratado como propiedad mueble y castigado sin razón por de algún hacendado por el mero color de su piel. Esta es la raíz del reclamo de justicia racial en los EE.UU. y en nuestra América, y equipararlo con la normalización homosexualista es algo que encuentro obsceno.
El profesor de la universidad estadounidense de Princeton, Robert P. George, nos recuerda el valor único del matrimonio natural en un ensayo reciente:
La maquinaria de agitación y propaganda trabaja a sobretiempo para confundirnos y hacernos olvidar el valor y necesidad del matrimonio natural. Hasta ahora los homosexualistas han hecho buen trabajo al respecto. Nos incumbe a todos los creyentes y no-creyentes de buena voluntad el informarnos acerca de la exclusividad del matrimonio natural para así defender agresivamente y con razón su protección en derecho.
…El matrimonio es la unión conyugal entre marido y mujer, unidos en una forma relacional – un compartir comprensivo de la vida en todo nivel, incluyendo el nivel biológico-corporal – que en su principio es apto para, y se completa naturalmente con la procreación y crianza de los hijos. Este tipo distintivo de unión es y siempre se ha entendido como una distinguible de la amistad ordinaria y aun de uniones domésticas de tipo sexual-romántico en su función social de unir a hombres y mujeres de una manera que sirva mejor a los intereses de la prole que resulte de su unión sexual y también a la sociedad en general, la cual depende de un modo vital de la familia basada en el matrimonio para su estabilidad. Es verdad que esta concepción conyugal del matrimonio se encuentra articulada en las sagradas escrituras del judaísmo y del cristianismo así como de otras religiones, pero también ha sido articulada y defendida por pensadores como Platón y Plutarco en las antiguas tradiciones intelectuales de Grecia y Roma sin conexión con el concepto de revelación divina.
La maquinaria de agitación y propaganda trabaja a sobretiempo para confundirnos y hacernos olvidar el valor y necesidad del matrimonio natural. Hasta ahora los homosexualistas han hecho buen trabajo al respecto. Nos incumbe a todos los creyentes y no-creyentes de buena voluntad el informarnos acerca de la exclusividad del matrimonio natural para así defender agresivamente y con razón su protección en derecho.

lunes, mayo 14, 2012

El catastrofismo, una ideología que explota el miedo

Autor: Pascal Bruckner | Fuente: ACEPrensa

Pascal Bruckner es un ensayista francés, autor de libros que examinan de modo crítico tópicos y actitudes arraigadas en las sociedades occidentales contemporáneas. Algunas de sus obras son La tentación de la inocencia, La tiranía de la penitencia, La euforia perpetua.

Es fácil constatar, dice Bruckner en City Journal, la expansión de una mentalidad catastrofista, particularmente intensa en los medios de comunicación. Junto con la predicción de grandes desastres, se propaga el miedo: miedo “al progreso, a la ciencia, a la demografía, al calentamiento global, a la tecnología, a la alimentación”. La gente se sobrecoge cuando se nos dice que “en cinco o diez años, la temperatura aumentará, la Tierra se convertirá en un lugar inhabitable, se multiplicarán los desastres naturales; el clima nos llevará a la guerra y las centrales nucleares explotarán”.

La ideología de la catástrofe
Según Bruckner, se ha producido un cambio de paradigma, lo que explica que también los líderes políticos, los científicos y los intelectuales se sientan apresados por esta nueva mentalidad apocalíptica: la era de las revoluciones técnicas ha sido sustituida por la del pesimismo y la culpabilidad.

La ideología de la catástrofe ha tomado, desde el final del siglo pasado, el lugar que había ocupado el dogma ilustrado del progreso. Pero ¿cuáles son las razones de este cambio? El catastrofismo no opera identificando a partes culpables, sino que generaliza la responsabilidad por el futuro de la Tierra: la culpa es, pues, “de la humanidad, en su voluntad de dominar el planeta”.

El ecologismo catastrofista, dice Bruckner, sintetiza tanto la crítica marxista al capitalismo como el complejo antioccidental que, tras el colonialismo, ha pedido cuentas a las sociedades desarrolladas por la esclavitud y la explotación imperialista. Ese ecologismo exacerbado, heredero de la tradición anticapitalista, “ha convertido al planeta en el nuevo proletariado que debe ser salvado de la explotación, incluso si fuera necesario reduciendo el número de seres humanos”.

Como ejemplo, Bruckner alude a James Lovelock y algunos movimientos que entienden la reproducción humana como atentado contra la naturaleza. La Tierra se concibe como un gran organismo vivo y el género humano queda reducido a una suerte de infección que hay que erradicar.

La dinámica de la propaganda apocalíptica
Esta ideología ha calado también en las preocupaciones cotidianas de los individuos. Las personas sienten inquietud por el futuro de la naturaleza y el hombre. ¿Pero es real y profunda esta preocupación? Bruckner sostiene que el “temor se convierte en una profecía autocumplida, gracias precisamente a su cobertura mediática (…) porque, como si se tratara de una caja de resonancia, las encuestas públicas solo reflejan la opinión promulgada por los mismos medios”.

La proliferación de imágenes desoladoras puede, sin embargo, provocar cierto efecto calmante. Ello explica la necesidad de recurrir, cada vez con mayor frecuencia, “al uso de una retórica extrema, incluyendo un número sorprendente de analogías con el Holocausto”. Otra estrategia utilizada por el discurso catastrofista es “la corrección retroactiva, que consiste en acumular una cantidad importante de noticias dramáticas y entonces, más tarde, moderarlas con un poco de esperanza, ofreciendo una vía de escape al público estupefacto”.

Un futuro resignado y sin esperanza
El discurso apocalíptico no escapa, en cualquier caso, a ciertas contradicciones. “La certeza de las profecías –escribe Bruckner– provoca que sus efectos sean de corta duración. El lenguaje del miedo no incluye la palabra ‘quizás’. Se nos dice, más bien, que el horror resulta inevitable (…) Esta es la paradoja del miedo: en última instancia es tranquilizador. Por lo menos sabemos hacia dónde nos encaminamos: hacia lo peor”.

A diferencia de las profecías religiosas, el catastrofismo cierra la puerta a toda esperanza. Una consecuencia de ello es la sospecha de que “las innumerables casandras que profetizan a nuestro alrededor no tienen tanto la intención de advertirnos como de condenarnos (…) En una sociedad laica, un profeta no tiene otra función que la indignación”, pero escapa a sus propósitos el alertarnos con un futuro mejor. “No hay promesa alguna de redención”, concluye Bruckner.

Pero subrayar la inevitabilidad de un futuro devastado “trae consigo la petrificación. El temblor que quieren promover no tiene ningún efecto (…). En lugar de alentar la resistencia, se propaga el desánimo y la desesperación. La ideología de la catástrofe se convierte en un instrumento de resignación política y filosófica”.

Buenas noticias en medio del desastre
Bruckner no se opone a la preocupación por el medio ambiente, que considera necesaria, sino a los mensajes que anuncian la proximidad del fin de la humanidad. Para contrarrestar ese pesimismo, enumera “algunas buenas noticias de los últimos veinte años: la democracia está avanzando lentamente, más de mil millones de personas han salido de la pobreza extrema, ha aumentado la esperanza de vida en la mayoría de los países, hay cada vez menos guerras y muchas enfermedades graves han sido erradicadas”.

El catastrofismo es una ideología o prejuicio característicamente occidental, relacionado con el sentimiento de culpabilidad que paradójicamente ha engendrado el éxito de nuestras sociedades. Por eso mismo, “es probable que las sociedades no occidentales reciben nuestra profesión de fe ecologista con cortés indiferencia. Miles de millones de personas buscan el crecimiento económico, con toda la contaminación que conlleva, para mejorar su condición. ¿Quiénes somos nosotros para negárselo?”.

domingo, mayo 13, 2012

Benedicto XVI: Ciencia que aparta a Dios está envenenada por vanidad

Fuente: ACIPrensa

VATICANO, 13 May. 12 / 12:25 pm (ACI/EWTN Noticias).- Durante la segunda etapa de su visita pastoral a la Toscana, el Papa Benedicto XVI recordó que la ciencia que aparta a Dios, está envenenada por la vanidad y es incapaz de admirar la creación del Señor.

Al desplazarse al Santuario de La Verna para encontrar a la Comunidad de los Hermanos Menores Franciscanos y a las Religiosas Clarisas, Benedicto XVI explicó que “precisamente, la humildad es la puerta de toda virtud”, y en efecto, “con el orgullo intelectual de la investigación encerrada en sí misma no es posible alcanzar a Dios”.

“Que no crea (el hombre), que le basta la lectura sin unción, la especulación sin devoción, la investigación sin admiración, la consideración sin exultación, la industria sin piedad, la ciencia sin caridad, la inteligencia sin humildad, el estudio sin la gracia divina, el espejo sin la sabiduría divinamente inspirada”, dijo el Santo Padre, recordando las palabras del Doctor de San Buenaventura.

Benedicto XVI indicó que “sólo dejándose iluminar por la luz del amor de Dios, el hombre y la naturaleza entera pueden ser rescatados, y la belleza puede finalmente reflejar el esplendor del rostro de Cristo como la luna refleja el sol”.

Además, inspirado por San Francisco de Asís, el Papa señaló que “no basta con declararse cristiano para ser cristiano, ni buscar simplemente cumplir las obras del bien. Sino que hace falta conformarse hacia Jesús, con un lento y progresivo compromiso de transformación del propio ser, a imagen del Señor, para que por la gracia divina, cada miembro del Cuerpo de Él que es la Iglesia, muestre la necesaria semejanza con la Cabeza, Cristo Señor”.

El Santo Padre animó a los religiosos a “hacer puente entre Dios y el hombre”, y recordó que la vida consagrada “tiene la tarea específica de testimoniar con la palabra y el ejemplo de una vida, según los consejos evangélicos, la fascinante historia de amor entre Dios y la humanidad que atraviesa la historia”.

“El amor de Dios y del prójimo continúa animando la preciosa obra de los franciscanos en vuestra comunidad eclesial. La profesión de los consejos evangélicos es un camino maestro para vivir la caridad de Cristo. Y en este lugar bendito, pido el Señor que siga enviando nuevos trabajadores a su viña”.

Benedicto XVI invitó especialmente a los jóvenes a escuchar al Señor, “para que quien sea llamado por Dios responda con generosidad y tenga el coraje de darse en la vida y el sacerdocio ministerial”.

El Santo Padre resaltó la contemplación de la cruz como camino hacia la santidad, y en este sentido, indicó que “la cruz gloriosa de Cristo reasume el sufrimiento del mundo, pero sobre todo es signo tangible del amor, y medida de la bondad de Dios hacia el hombre”.

“También nosotros estamos llamados a recuperar la dimensión sobrenatural de la vida, a alzar los ojos de aquello que es circunstancial para volver a confiarnos completamente al Señor, con corazón libre y en perfecta alegría, contemplando el Crucifijo para que nos hiera con su amor”.

Benedicto XVI se unió en la oración de todos los franciscanos e invitó a los religiosos a la contemplación del crucifijo. “La mente debe ir dirigida a la Pasión de Jesús”, porque “para que tenga eficacia, nuestra oración necesita lagrimas, es decir, necesita de la participación interior de nuestro amor que responde al amor de Dios”, concluyó.

Finalmente, el Papa visitó la “Capilla de los Santos Estigmas”, en procesión con la “Reliquia de sangre de San Francisco”, traída especialmente para la ocasión.

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viernes, mayo 11, 2012

Reacciona el Arzobispo de San Juan hacia el reversazo de Obama

Hermanos, Paz y Bien a todos.

El Arzobispo de San Juan, SER Mons. Roberto González Nieves, emitió el siguiente Comunicado de Prensa en reacción al reversazo del Presidente Barack Obama, quien declaró en días recientes su apoyo al llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo. Hagan "clic" en la foto para expandirla y poder leerla:

miércoles, mayo 09, 2012

El Presidente Obama da reversa, declara su apoyo a los “matrimonios” entre personas del mismo sexo

Hermanos, Paz y Bien a todos.

El Presidente de los EE.UU. manifestó hoy públicamente a los medios noticiosos su apoyo personal al reconocimiento legal a los “matrimonios” entre personas del mismo sexo. Sus declaraciones favorables no me sorprenden, ya que creo firmemente que él apoyaba estas uniones desde hace mucho tiempo pero que no las manifestaba públicamente por temor a dañar su viabilidad política. Aun así estoy se veía venir como lo portentaba la renuencia de su administración a defender la Ley en Defensa del Matrimonio (“Defense of Marriage Act”- DOMA), la normalización de las relaciones homosexuales en las fuerzas armadas, y su oposición a las acciones estatales para proteger el matrimonio natural entre un hombre y una mujer.

Nunca esperéver el día en que un presidente de los EE.UU. desmantelara las columnas de la Ley Natural que sostienen el edificio constitucional de dicho país, ni que uno tal criminalizara los pensamientos, palabras y obras de millones de estadounidenses que defendemos el matrimonio natural entre un hombre y una mujer como la célula básica de la sociedad.

Pienso también que las palabras de apoyo del Presidente Obama al “matrimonio” entre personas del mismo sexo son consonantes con sus acciones en contra de la libertad de religión y de asociación religiosa en los EE.UU., y su denuncias tímidas contra la persecución de cristianos en otros países. Peor aun, la postura del Presidente Obama representan un repudio a la tradición judeocristiana y de Moral Natural que una vez informaron la fundación de la nación.

Para nosotros en Puerto Rico, la normalización de las relaciones homosexuales ahora defendida por Obama y por las élites estadounidenses representan un ataque directo a la conciencia puertorriqueña y otro paso erosivo a la poca autonomía interna de la cual supuestamente gozamos. Pero las élites isleñas que por un lado se jactan de defender nuestro acervo cultural no denunciarán este atropello porque ellos cantan con el coro estadounidense esta misma canción. A ellos les importa un bledo tampoco los fundamentos de nuestros valores nacionales.

Para el resto de América Latina, el reversazo del Presidente Obama presagia una política exterior agresiva en apoyo a la redefinición del matrimonio. Como lo ha venido haciendo hasta ahora, la agresiva política de apoyo al aborto sin restricciones le añadirán la normalización de las relaciones homosexuales como condición de asistencia económica y participación en los organismos colectivos de cooperación hemisférica. No se crean ni por un momento que el efecto Obama se restringirá solamente a los EE.UU., mas esperen verlo impuesto sobre y en contra del patrimonio moral, social y cultural latinoamericano.

Nuestros votos son valiosos. Exhorto a los hispanos con derecho al voto en los EE.UU. a que le digan al Presidente Obama un NO contundente en los comicios del próximo noviembre. Enviemos este mensaje eligiendo hombres y mujeres que estén dispuestos a defender la institución del matrimonio natural, a puestos de responsabilidad en todos los niveles de gobierno y sin importar su afiliación política. A mis cohermanos latinoamericanos, les exhorto a que echen mano de su orgullo patriótico – y en ciertos países, “antiyanquista” – para defender nuestro patrimonio cultural católico cristiano que tenemos en común ante esta verdadera intervención extranjera que se avecina a sus territorios. Si eres persona de conciencia y buena voluntad, el momento de defender la institución del matrimonio, la célula básica de nuestras familias y de nuestras sociedades.

martes, mayo 08, 2012

La Palabra de Dios y nuestra respuesta

Padre Nicolás Schwizer

El gran reproche de los incrédulos modernos es el silencio de Dios. Levantan los ojos al cielo, pero no reciben un signo ni una respuesta de Él. Igualmente muchos de los creyentes, tal vez también nosotros, sentimos que Dios está en la oscuridad y se calla.

Si nos quejamos del silencio de Dios es porque no prestamos oído al Evangelio. En él Dios nos habla. Pero lo raro es que a muchos no les interesa la Palabra de Dios, el mensaje que Dios les dirige, su “Buena Nueva”. Hay un libro que muchos cristianos no poseen, y si lo poseen no lo leen tanto: el Evangelio.

El Evangelio, la palabra de Dios, es siempre actual, está dicha en este momento, nos repite continuamente, es nuevo cada día, nuevo para cada ser humano.

Cuando comulgamos, no comulgamos con un Cristo que vivió hace más de 2000 años, sino con un Cristo que está vivo hoy y que nos está amando hoy. Y con el Evangelio pasa lo mismo: no escuchamos al Cristo que habla a los que vivieron hace más de 2000 años: oímos al Cristo que nos habla ahora, en este momento.

El Evangelio es como un espejo. ¿Qué hay que hacer con un espejo? Hay que mirarse en él. Cada uno de nosotros puede verse en este espejo, reflejarse, denunciarse, revelarse. Pero, muchas veces, en este espejo no vemos más que a los otros: nos indignamos por la maldad y la ceguera de los demás.

Pero la palabra de Dios exige de mí, una respuesta. En nuestras relaciones humano‑divinas no puede haber un monólogo divino. El diálogo se nos impone. Y este diálogo producirá fruto de acuerdo a nuestra participación humana. Si la palabra de Dios no da fruto, no es por culpa de la semilla, ni siquiera por culpa del sembrador, sino por el terreno donde cae.

¡Cuántos sermones hemos oído, cuántas lecciones de catecismo, cuántas exhortaciones en el confesionario! Nunca jamás la palabra de Dios ha sido tan difundida como ahora. Sin embargo, ¿cómo es posible que sea tan poco fecunda en nuestras almas?

Todo depende de la disposición con que la escuchamos, de la apertura con que la recibimos. Jesús, caracteriza cuatro clases de cristianos, cuatro clases de oyentes de la palabra divina:

1) La primera clase es como el camino: duro, impenetrable, cerrado por la costumbre. La semilla cae sobre ellos sin poder penetrar en sus almas. Han oído una infinidad de sermones, pero ninguno de ellos los ha hecho cambiar.

Mientras se les anuncia la palabra de Dios, se ponen a pensar en sus preocupaciones habituales, en sus sueños favoritos. Sería terrible si se revelasen los pensamientos que ellos tienen, mientras Dios les está hablando.

2) La segunda clase de oyentes es la de los superficiales, la de las almas sensibles y entusiastas, pero que carecen de perseverancia y profundidad. Se exaltan fácilmente y se creen convertidos por el mero hecho de sentirse conmovidos. Todo lo que se les dice, les toca el alma, pera nada de ello logra cambiarlos.

3) La tercera clase es la tierra fecunda y profunda en que la semilla podría germinar. Son los que tienen buenas cualidades para hacer algo por Dios y por su Reino. Pero no tienen tiempo en medio de sus preocupaciones y agitaciones terrenales, y así ahogan la semilla.

Se interesan en demasiadas cosas para poder ocuparse además de Dios. Siempre encuentran alguna idea para discutir, algún defecto para lamentar, alguna excusa para no pensar en la palabra de Dios.

4) ¿Cuál es, entonces, el terreno en que la palabra de Dios da fruto? Son aquellos que reciben la palabra de Dios como una revelación, los que se dejan vaciar, desenmascarar y transformar. Son los que se reconocen en el espejo de la palabra, diciéndose: Ese soy yo. Es a mí a quien se dirige. Soy yo el que tiene que cambiar. En ellos la palabra de Dios va penetrando, madurando, germinando, dando frutos maravillosos.

Testigo de esto son los Santos de todos los tiempos. Y el molde ejemplar de esta actitud lo encontramos como siempre en la Sma. Virgen María. Ella respondió a su vocación por Dios de una manera significativa: “He aquí lo esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y en dos lugares distintos, el Evangelio dice de ella: “María guardaba todas estas palabras, meditándolas en su corazón”.

Preguntas para la reflexión

1. ¿A qué clase de oyentes pertenecemos nosotros?
2. ¿Con qué apertura y disponibilidad aceptamos la palabra de Dios?
3. ¿Con qué docilidad y perseverancia la realizamos?

lunes, mayo 07, 2012

Vivo sin vivir en mí

Autora: Santa Teresa de Jesús

  Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,*
que muero porque no muero.

  Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;          
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero.          

  Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión            
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

  ¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros          
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.          

  ¡Ay, qué vida tan amarga          
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,            
que muero porque no muero.

  Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.            
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

  Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;           
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.          

  Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;         
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

  Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti           
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

viernes, mayo 04, 2012

Recordamos hoy al Beato Carlos Manuel Rodríguez

Hermanos: Paz y Bien a todos.

Hoy recordamos en la liturgia de Puerto Rico la memoria de nuestro Beato Carlos Manuel Rodríguez.

Beato Carlos Manuel Rodríguez
Carlos Manuel Rodríguez nació en Caguas, Puerto Rico, el 22 de noviembre de 1918, hijo de Manuel Baudilio Rodríguez y Herminia Santiago, ambos de familias numerosas, sencillas y de gran arraigo cristiano. Fue bautizado en la Iglesia Dulce Nombre de Jesús en Caguas el 4 de mayo de 1919. Fue el segundo de cinco hermanos: dos hermanas se casaron, otra es religiosa Carmelita de Vedruna y su único hermano es sacerdote benedictino y Primer Abad puertorriqueño.

Cuando ‘Chali’ tenía seis años, un voraz incendio consumió la modesta tienda del papá y la vivienda de su familia. Como resultado, perdieron todo y se vieron precisados a mudarse a casa de los abuelos maternos. Aquí, Carlos Manuel vino en estrecho contacto con su abuela Alejandrina Esterás, una “santa mujer” al decir de quienes la conocieron.

Manuel Baudilio, el padre, sufrió con resignación, sin perder su fe esta perdida y tras una larga enfermedad, murió en 1940. Doña Herminia, al no estar en su casa propia se impuso a sí y a sus hijos un celoso respeto y hasta cohibición, de quien está en casa ajena. Esto influyó en el carácter reservado y tímido de sus hijos. Pero Herminia tenía la virtud de la serena alegría iluminada por la fe dada su familiaridad con el Señor en la Eucaristía diaria.

Es así como las primeras lecciones en la fe católica y las vivencias de esa fe las recibe y experimenta Carlos desde muy temprano en el seno de su propia familia. A los seis años comenzó su vida escolar en el Colegio Católico de Caguas, en donde permaneció hasta octavo grado. 

Allí conoció a las Hermanas de Notre Dame y cultivó una especial amistad con ellas durante toda su vida. Bajo la tutela de éstas y de los Padres Redentoristas, desarrolla su primera educación formal, humanística y religiosa; recibe a Cristo por vez primera en la Sagrada Eucaristía que marcaría un amor para siempre; se hace monaguillo y posiblemente siente el llamado inicial a una vida de entrega total a Cristo. Como monaguillo, empieza a degustar las riquezas de la fe a través de la sagrada liturgia de la Iglesia. 

Se gradúa de octavo grado en 1932, siendo el primer honor de su clase y obteniendo la medalla de religión. Pasa entonces a cursar estudios en la escuela superior pública Gautier Benítez en Caguas. Durante el segundo semestre de ese curso escolar empieza a notar los primeros síntomas de una enfermedad que sugería un trastorno gastrointestinal: colitis ulcerosa. Este habría de causarle muchísimos inconvenientes por el resto de su vida, y se iría agravando paulatinamente. Ello jamás llegó a doblegar su espíritu de entrega a Cristo y a Su Iglesia. 

Más tarde, renueva su contacto con las Hermanas de Notre Dame y los Padres Redentoristas, esta vez en la Academia Perpetuo Socorro en el sector Miramar de San Juan, donde cursa su tercer año de Escuela Superior (1934-35), pero su salud le impide continuar. Vuelve a Caguas, trabaja por algún tiempo y por fin termina ambos cursos, el comercial y el científico, en su cuarto año en la Gautier Benítez en 1939. 

Se desempeña como oficinista hasta 1946, cuando decide iniciar estudios hacia un bachillerato en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, y logra completar un año. En 1947, a pesar de haber aprobado con excelentes calificaciones todas las materias y pese a su amor por los estudios, una vez más su salud le impide estudiar formalmente: esta vez, de manera definitiva. Sin embargo los estudios jamás terminaron para ‘Charlie’, como ya empezaban a llamarlo sus amigos en la UPR. Él era un lector voraz. Todo le interesaba: las artes, las ciencias, filosofía, religión, música... De hecho, tomó clases de piano tan sólo un año, pero su interés le llevó a continuar por sí solo, hasta tocar no sólo el piano, sino además, el órgano de la Iglesia... ¡La música sacra que tanto aprendió a amar! 

Otro de sus grandes amores era la Naturaleza. Desde niño acostumbraba pasar las vacaciones de verano en el campo. Solía ir con hermanos y primos de pasadía, al río o a la playa. Ya de adulto organizaba junto a sus hermanos, caminatas de un día al campo; ligero de equipaje, frugal el alimento, pero abundante el deseo de comulgar con la creación entera. 

Carlos Manuel trabajó como oficinista en Caguas, Gurabo y en la Estación Experimental Agrícola, adscrita a la UPR de Río Piedras, donde además traducía documentos. Empleaba casi todo su modesto salario en promover el conocimiento y el amor a Cristo, especialmente a través de la Sagrada Liturgia. Por eso, se afanaba en traducir artículos que leía sobre la materia y que él editaba para nutrir dos publicaciones a manera de folletos mimeografiados, Liturgia y Cultura Cristiana, tarea a la que dedicaba incontables horas de trabajo. 

Cada vez más convencido de que la liturgia es la vida de la Iglesia (a través de la oración, la Proclamación de la Palabra, la Eucaristía y los misterios de Cristo o sacramentos), organiza en Caguas un “Círculo de Liturgia” junto al P. McWilliams y luego, en 1948, funda junto al P. McGlone el coro parroquial Te Deum Laudamus. 

En Río Piedras, donde sus hermanos Pepe y Haydée eran ya profesores de la UPR, Carlos realiza su ardiente deseo de dar a conocer a Cristo entre profesores y estudiantes de ese centro docente. Al ampliarse el grupo de sus “discípulos” se mueve con ellos al Centro Universitario Católico, organiza otro Círculo de Liturgia (más tarde llamado Círculo de Cultura Cristiana). Continúa con sus publicaciones y organiza y da forma a sus célebres “Días de Vida Cristiana” junto con los universitarios a quienes desea que entiendan y gocen los tiempos litúrgicos. Participa en paneles sobre diversos temas, siendo él el portaestandarte de la vida litúrgica y el sentido pascual de la vida y la muerte en Cristo. Organizó grupos de discusión en varios pueblos y participó en la Cofradía de la Doctrina Cristiana. Otras organizaciones católicas en las cuales participó fueron la Sociedad del Santo Nombre y los Caballeros de Colón. Impartió catequesis a jóvenes de escuela superior, aportando él todo el material que mimeografiaba sin descanso para suplir las limitaciones económicas de sus jóvenes alumnos. Defendió y promovió con fervor extraordinario entre obispos, clero y seglares, la renovación litúrgica de la Iglesia a través de la participación activa de los fieles, el uso del vernáculo y, muy especialmente de la observancia de la Vigilia Pascual, felizmente restaurada por SS Pío XII, para regocijo de Charlie. Todo ello, antes del Concilio Vaticano II, de ahí que se le llame apóstol pre-conciliar de lo que vino a ser Sacrosanctum concillium. 

Muchos testimonian su desarrollo vital de la fe gracias a la formación que le impartió Carlos Manuel unido a su modelo de entrega y servicio. Varios otros agradecen a su ardiente celo por Cristo el haber despertado en ellos su vocación religiosa. Quienes lo buscaban para aclarar sus dudas o conseguir el fortale cimiento de su fe, no quedaban defraudados. Acercarse a Carlos Manuel era como allegarse a una luz que va iluminando cada vez más la perspectiva y el sentido de la vida a medida que se le conocía mejor. La alegría cierta de la Pascua traslucía siempre en su mirada y en su sonrisa y una notable fortaleza espiritual trascendía su frágil figura. La firme convicción de su fe vencía su natural timidez y hablaba con la seguridad de Pedro en Pentecostés. A pesar de su salud quebrantada por tantos años, ninguna queja nubló la alegría con que enfrentaba la vida y nos recordaba que el cristiano ha de ser alegre porque vive la alegría y la esperanza que Cristo nos regaló con Su Pascua: VIVIMOS PARA ESA NOCHE. 

Sus fuerzas físicas decaían, pero jamás su espíritu se doblegó. Vivía cada momento superando calladamente su dolor con el gozo profundo de quien se sabía resucitado. Minada finalmente su salud por la enfermedad que se diagnosticó como un cáncer terminal del recto, tras una larga operación en marzo de 1963, padeció “la noche oscura de la fe” pensándose abandonado de Dios. Antes de morir, re-encontró con emoción la Palabra que estuvo perdida, la que le había dado sentido a su vida. Su paso a la vida eterna fue el 13 de julio de 1963. Tenía 44 años. “El 13 es buen día” – había dicho antes, sin que tuviésemos noción de lo que ello significaba. Ahora sabemos.  

El Proceso de Carlos fue meteórico: Iniciado en 1992, su positio sobre virtudes heroicas llevó a que se le declarase Venerable el 7 de julio de 1997. El milagro, para su beatificación (curación de un linfoma maligno no-Hodgkins en 1981) fue aprobado por SS Juan Pablo II el 20 de diciembre de 1999: ¡En tiempo récord (tan solo ocho años) y por actores laicos!  (Fuente)

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Tú iluminaste a tu humilde Siervo el Beato Carlos Manuel para entender y vivir el Misterio de la Pascua fuente de la Vida Litúrgica, que se manifiesta en el servicio al prójimo, especialmente de los humildes y necesitados, haz que su compromiso con la Iglesia y con el retorno del pueblo a los valores eternos, fundados en una sólida espiritualidad cristocéntrica y pascual, redunden en su pronta canonización. Por eso te suplicamos que nos concedas el favor que te pedimos (pedir gracia deseada), mediante la intercesión de tu Siervo, si es ésa tu voluntad. Amén.

(Rece Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

(Con licencia eclesiástica)

Favor de escribir favores concedidos al Círculo Carlos M. Rodríguez
Centro Universitario Católico
10 Mariana Bracetti San Juan, Puerto Rico 00925-2201

jueves, mayo 03, 2012

Tony Croatto: Creo en Dios

Hermanos, Paz y Bien a todos. Les ofrezco un interludio musical que expresa mi credo en la música del maestro italo-boricua, Tony Croatto.


martes, mayo 01, 2012

Primer aniversario de la beatificación de Juan Pablo II

Hermanos: Paz y Bien a todos.

Beato Juan Pablo Magno
Hoy, memorial de San José, Obrero celebramos también el primer aniversario de la beatificación de otro José, Karol Josef Wojtyla, conocido por el mundo como Juan Pablo II.

Poco es lo que puedo añadir a los que otros han dicho de una vida y un papado tan trascendental. Fue el Papa de parte de mi niñez, juventud, y mayor parte de vida adulta. Paulatinamente y con muchísima paciencia, el Beato Juan Pablo fue rescatando a la Iglesia de la tiranía de numerosos "mini-magisterios" de grupos de intereses de izquierda y derecha que se habían arrogado para sí la autoridad de reinterpretar el depósito de nuestra fe de acuerdo a sus prejuicios de clase y filosofías extrañas al evangelio y a la ley natural. Hoy, su sucesor, Benedicto XVI puede continuar con valentía y confianza la obra de reconstrucción y reforma de la Iglesia gracias a los sólidos fundamentos dejados por el Beato papa.

Bendigamos a Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo y démosle gracias, por haber sucitado un ungido en el Espíritu Santo en la persona del Beato Juan Pablo Magno, en un momento crucial de la historia de su Iglesia. Pidamos la intercesión de este Beato para que vele por la Iglesia y por la generación que él inspiró.