lunes, marzo 26, 2012

El ateísmo: el opio de los pueblos

Autor: R.P. Dwight Longnecker | Fuente: Standing on my Head | Traductor: Teófilo de Jesús

Hermanos, Paz y Bien a vosotros.

El Padre Dwight Longnecker escribió en su blog una crítica contundente al ateísmo, apropiándose de la retórica que los ateos suelen usar en sus manifestaciones e "invirtiendo su polaridad" por así decirlo, con resultados muy impresionantes. Aquí les traduzco el ensayo completo para la educación de todos.

Ayer los ateos marcharon en Washington, DC en una manifestación que atrajo aproximadamente 10,000 personas. (Comparen esto a la Marcha por la Vida que atrajo probablemente 30 veces ese número de manifestantes). Pensé que sería un ejercicio interesante reapuntar los cañones de los ateos hacia ellos mismos. Usando la misma retórica que los ateos y los medios de comunicación gustan de utilizar contra la Iglesia Católica, esto fue lo que resultó:
Cerca de mil ateos se congregaron en el Mall de Washington ayer para una manifestación. El lúgubre estado del tiempo reflejaba su triste mensaje. Un envejecido profesor de Inglaterra habló sobre el ateísmo y trató de entusiasmar a la gente. Muchos comediantes y presentadores de programas de televisión también se expresaron.

Los oradores trataron de sonar entusiásticos acerca de un mensaje que es por turnos triste, airada mescolanza de corrección política, trillado activismo izquierdista y libertarianismo sexual pasado de moda. Los envejecientes activistas trataro de hacer sonar su mensaje radical y controversial y si de verdad ellos tuvieran poder alguno lo sería, porque debajo de su activismo benigno y súplicas de 'tolerancia" el ateísmo es actualmente el sistema de crencias más vil y homicida que se haya visto en este mundo.

Los hechos son fehacientes: los ateos son asesinos. Empezaron ha serlo con la Revolución Francesa en donde los racionalistas y ateos mataron a milones con esa eficientísima máquina de la muerta llamada guillotina. Sin contentarse con simplemente matar a sus enemigos, las chusmas racionalstas se fueron en alboroto saqueando, robando y destruyendo antiguas obras de arte, arquitetura y cultura.

Pero la Revolución Francesa fue sólo el comienzo. La matanza continuó en ola tras ola de violencia atea. Las revoluciones rusa, chinas, nazistas, estalinistas, comunistas, el Khmer Rojo - todas fueron enemigas declaradas de Dios, de la religión judía u de la Iglesia Católica. Las cámaras de gas, los campos de exterminio y de concentración, la mano de obra esclava, los experimentos médicos sobre sujetos vivos, las torturas, la violación y asesinato de niños pequeños - todos esto es el fruto del ateísmo.

Los ateos favorecen el aborto y la eutanasia, lo cual significa que son misoginistas que odian las mujeres. Ellos invaden el vientre de una mujer y rasgan al niño gestante de ahí - provocando daños psicológicos y fisiológicos inéditos a la pobre mujer que ellos tiran a la calle sin preocuparse por su bienestar.

Los ateos favorecen el aborto. Esto significa que ellos desmiembran a niños pequeños aun vivos dentro del vientre de sus madres. O en su lugar, queman sus pieles con químicos y luego los arrastran de los vientros y los matan. Matan también a los ancianos y a los enfermos desahuciados en sus propias camas sin obtener su consentimiento. El ateísmo y el utilitarianismo son dos hermanas feas que felizmente apresan, torturan y matan a millones de personas inocentes para crear 'un mundo mejor.'

Los Señores del Ateísmo reinan supremos desde sus estudios de lujo en Oxford, Cambridge, o desde las viejas universidades del nordeste estadounidense. Cenando en las mesas de alcurnia con los príncipes del mundo, habitan sus mansiones y casas veraniegas viviendo por todo lo alto mientras que los pobres sufren en sus garras. Los príncipes del ateísmo son ricos - en su mayoría hombres blancos, viejos y ricos, que conspiran eliminar a la gente negra a través del aborto, "el control de la población" y "la salud reproductiva".

Ellos avientan su propaganda vil - destruyendo la fe y la confianza de niños indefensos y gente inofensiva que lo único que quieren es practicar una fe que les inspira a amarse y perdonarse los unos a los otros, a dar de comer al hambriendo, vestir al desnudo y ayudar al pobre.

[Para sustituir la fe] estos asperos, implaclables ateos buscan lavar los cerebros de niños inocentes en sus escuelas "laicas" insistiendo que los estudiantes no pueden rezar en la escuela o que los estudiantes no puedan aprender una teoría del origen del mundo que incluya un diseñador inteligente. Los ateos prohiben por la fuerza la enseñanza de la religión y de este modo abusan de los niños al negarle la belleza inocente de la simple fe.

Sí, el ateísmo es el verdadero opio del pueblo. Las vastas masas lo chipan como si fuera una droga. Qué delicia es para ellos que nunca tienen que pensar acerca de un cielo, un infierno o un juicio final. De este modo ahora pueden hacer lo que le venga en ganas. Pueden perseguir su placer egoísta y así ser paulatinamente entumecidos, drogadictos que han fumado el opio del ateísmo- lapachando en su placer, pensando que nunca tendrán que ser responsables de sus actos.

El opio del ateísmo les permite vivir en un mundo de ensueños dentro del cual ellos pueden ser indulgentes por toda su vida sin rendir cuentas por lo que hacen. ¿Cómo ellos pueden vivir en ese mundo de fantasía - esa tierra de mentiras fabricadas, seductoras, con esa dulce creencia de que cuando mueren simplemente "dejaran de ser"? ¡Qué pensamiento tan poco profundo y triste el de ellos!

Lo de ellos es una mera mentira, inventada por aquellos que temen la muerte y la vida que le sigue. En lugar de afrontar el hecho de un cielo, un infierno y un juicio con valentía, se han engañado a sí mismos para creer que no hay vida después de la muerte, que un día se irán a dormir y nunca despertarán.
Uno podría criticar al ateísmo y a los ateos en estos término, pero por supuesto esto sería injusto, una exageración gigante y propaganda basada en la intolerancia, ignorancia y odio.

Y eso sería algo que no querríamos hacer, ¿verdad que no?

No lo puedo poner mejor yo mismo. Gracias, Padre Dwight, por su sátira.

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