lunes, octubre 31, 2011

Perdí a mi papá

Hermanos y hermanas: paz y bien a todos en Cristo Jesús Nuestro Señor. Les comunico que mi papá partió a la Casa del Padre la semana pasado lo que precipitó mi salida de emergencia del Ultramar para su funeral y memorial. Espero comprendan que guardaré silencio aquí por un tiempo. Murió por causas naturales.

De mi papá puedo decir muchas cosas, todas vistas a través del prisma de los conflictos que nos separaron y la reconciliación que nos acercó. El hecho que la línea paterna corre por mí, a través de mis hijos y nietos todos varones, agudiza mi conciencia de primogénito varón y de “mi turno al bate” por así decirlo. Siento una vorágine de emociones, muchas de ellas contradictorias.

El asunto de la religión nos separaba a mi padre y a mí. Llevábamos un acuerdo tácito de no discutirla para así no añadirle leña al fuego de viejos conflictos. Oro y confío que a pesar de ello, el conoció a Jesús, Dios y Hombre verdadero, en el último momento meritorio, antes de su juiicio personal.

Termino diciendo en estos momentos de conclusión que mi padre me amaba y yo a él, y que nos enorgullecíamos el uno del otro y que así quedamos.

Dale,Señor, el descanso eterno y que brille para él la luz perpetua. Que descanse en paz, amén.

jueves, octubre 27, 2011

La Renovación Carismática Católica: Origen, Bases y Aceptación Eclesial

Traducido de Catholic Charismatic Committee: About Catholic Charismatic Renewal por este servidor

La Renovación Carismática Católica se originó en un retiro celebrado en febrero de 1967 en el cual participaron varios miembros de la facultad y estudiantes de la Universidad de Duquesne, situada en la ciudad de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania. Muchos de los estudiantes - aunque no todos - experimentaron un influjo del Espíritu de Dios en el que fueron "bautizados en el Espíritu Santo." Los profesores habían sido "bautizados en el Espíritu" una o dos semanas antes. La acción de Dios se preparó también en una forma muy humana en los estudiantes mediante la preparación con una lectura orante de los Hechos de los Apóstoles y de un libro titulado La Cruz y el Puñal.

Este evento se propagó rápidamente a los estudiantes graduados y profesores de la Universidad de Notre Dame y otros que servían en el ministerio universitario en Lansing, Michigan. Se siguió extendiéndose por el mundo por lo que, a partir de esa fecha, la Renovación Carismática Católica existe en más de 238 países en el mundo después de haber tocado más de 100 millones de católicos en sus más de 40 años de existencia.

En 1975 el Papa Pablo VI saludó a diez mil carismáticos católicos de todo el mundo en la Novena Conferencia Internacional de la Renovación bajo el tema, "La Iglesia y el mundo necesitan más que nunca que el milagro de Pentecostés continúe en la historia ". . . Dijo el Papa, “¿Cómo esta «renovación espiritual» no ha de ser una gran oportunidad para la Iglesia y el mundo?”

El Beato Papa Juan Pablo II fue un entusiasta partidario de la Renovación Carismática Católica. En 1979, poco después de convertirse en Papa, dijo, "estoy convencido de que este movimiento es un signo de la acción del Espíritu. . . un componente muy importante en la renovación total de la Iglesia." El Beato Papa se reunió con los líderes internacionales de la Renovación en varias ocasiones y enviaba regularmente sus saludos a las Conferencias Nacionales e Internacionales de la Renovación.

Ya en 1969, sólo dos años después de la renovación empezar, los obispos de EE.UU. investigaron el naciente movimiento y el Comité de Doctrina de dicha conferencia episcopal escribió que "la teología del movimiento tiene razones legítimas de existencia. Tiene una fuerte base bíblica. Sería difícil inhibir esta acción del Espíritu que se manifestó abundantemente en la Iglesia primitiva. "

Otras declaraciones posteriores en 1975, 1984 y 1997 han sido igualmente afirmativas.

De hecho, la Declaración de 1984, titulada, Declaración Pastoral Sobre la Renovación Carismática Católica, concluyó con estas palabras:

Deseamos hacer saber a los miembros de la renovación carismática que hacemos nuestra la opinión de Yves Congar: "La Renovación Carismática es una gracia para la Iglesia." Aseguramos a los de la renovación carismática de el apoyo que disfrutan de los obispos de los Estados Unidos, y les animamos en su esfuerzo por renovar la vida de la Iglesia. (39)

La declaración también afirma:

Haciéndose eco de las palabras del Papa Juan Pablo II, recomendamos la renovación carismática a los sacerdotes de los Estados Unidos: "El sacerdote, por su parte, no puede ejercer su servicio a favor de la renovación a menos que, y hasta que adopte, una actitud de bienvenida hacia este movimiento, basada en el deseo que comparte con todos los cristianos mediante el bautismo a crecer en los dones del Espíritu Santo "(7 de mayo de 1981). La responsabilidad del sacerdote para dar orientación pastoral permanece, aun cuando un sacerdote particular no participe en la renovación. (37)

En su declaración de 1997 en la ocasión del trigésimo aniversario de la Renovación Carismática Católica los mismos obispos declararon:

Nosotros, el Comité Especial Sobre la Renovación Carismática Católica de los Obispos de EE.UU., queremos afirmar una vez más a todos los católicos que participan en este movimiento del Espíritu Santo en nuestros días. Nosotros también queremos alentarlos en sus esfuerzos por renovar la vida de la Iglesia.

La declaración concluye: "Por lo tanto, podemos decir una vez más, con gran agradecimiento y entusiasmo, que en la Renovación Carismática Católica y en la gracia del bautismo en el Espíritu Santo podemos ver el derramamiento de Dios de un nuevo Pentecostés".

La fuerza central de la Renovación Carismática Católica la encontramos  en "la gracia de Pentecostés", también conocida como el bautismo en el Espíritu Santo.

En un comunicado emitido en 1991, dirigida "a los obispos y los líderes pastorales de la Iglesia Católica en los Estados Unidos", titulado Avivando la Llama: ¿Qué significa el bautismo en el Espíritu Santo tienen que ver con la iniciación cristiana? se coloca este "bautismo en el Espíritu Santo" en la matriz de la iniciación cristiana y de su despertar en la experiencia del creyente. "Creemos que este don del bautismo en el Espíritu Santo pertenece a la herencia cristiana de todos los que han sido iniciados sacramentalmente en la Iglesia" (p. 10).

Aunque no es una afirmación teológica los obispos de EE.UU. Comité Especial define el bautismo de esta manera:

Según se experimenta en la Renovación Carismática Católica, el bautismo en el Espíritu Santo hace conocer a Jesucristo y amado como Señor y Salvador, establece o restablece una inmediatez a la relación con todas las personas que de la Trinidad, y por medio de una transformación interna afecta a la totalidad de la vida del cristiano. Hay una vida nueva y una nueva conciencia del poder de Dios y su presencia. Se trata de una experiencia de gracia que toca todas las dimensiones de la vida de la Iglesia: la adoración, la predicación, la enseñanza, el ministerio, la evangelización, la oración y la espiritualidad, servicio y comunidad. Debido a esto, es nuestra convicción de que el bautismo en el Espíritu Santo, entendido como el despertar en la experiencia cristiana de la presencia y acción del Espíritu Santo dado en la iniciación cristiana, manifestándose en una amplia variedad de carismas, incluyendo aquellos que están estrechamente asociados con la Renovación Carismática Católica, es parte de una vida cristiana normal

sábado, octubre 22, 2011

¡Dichoso el hombre!

Hermanos: gracia y paz a vosotros en Cristo Jesús. Estoy de vuelta en el Ultramar después de haber pasado unas buenas vacaciones en casa junto a mi familia. Ya de aquí falta poco para terminar mi misión.

Comparto con ustedes el primer Salmo, que ha quedado en mi mente estos últimos días. Les invito a meditarlo.

Salmo I : Beatus vir qui non abiit

1. Dichoso el hombre que no va a reuniones de malvados, ni sigue el camino de los pecadores ni se sienta en la junta de burlones,

2. Mas le agrada la Ley del Señor y medita su Ley de noche y día.

3. Es como árbol plantado junto al río que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde. Todo lo que él hace le resulta.

4. No sucede así con los impíos: son como paja llevada por el viento.

5. No se mantendrán en el juicio los malvados ni en la junta de los justos los pecadores.

6. Porque Dios cuida el camino de los justos y acaba con el sendero de los malos.

miércoles, octubre 19, 2011

El diálogo familiar

Padre Nicolás Schwizer


1. Hoy en día se habla mucho de diálogo, en todos los ámbitos de la vida. Pero eso no quiere decir que se dialogue mucho. Porque hablar es fácil, enseñar es fácil. Pero dialogar es difícil.

También en la familia, el verdadero diálogo es raro. También en las familias en que aparentemente todo marcha bien, donde ninguno jamás alza la voz.

2. Lo que cuenta y es necesario es el verdadero diálogo. Una cierta tolerancia con relación a los puntos de vista de los hijos, no es diálogo. Un cierto ponerse en su lugar, como amigo comprensible, no es todavía diálogo.

El diálogo supone una profunda actitud interior, la virtud de la humildad. No creerse poseedor de toda la verdad, perfectos, inmutables. Sino conocer los propios límites, la necesidad de mejorar, de cambiar. Esta humildad es el presupuesto del diálogo.

3. Lo que pasa es que el diálogo auténtico se da entre verdaderas personas. Y pertenece a la humildad reconocer al otro, también al hijo, como persona verdadera. Más pequeña, más débil, menos preparada para vivir, pero persona. Persona original, consciente, capaz de asumir la responsabilidad de las propias decisiones.

E1 diálogo es un misterioso puente tendido entre seres libres: no necesariamente de la misma edad, con la misma preparación, no necesariamente iguales; pero sí necesariamente conscientes y libres.

El diálogo verdadero no excluye la autoridad que uno pueda tener sobre el otro. Excluye, en cambia, cualquier forma de menosprecio, de falta de estima o respeto, de paternalismo. Los padres que dialogan con sus hijos verán aumentar su autoridad. Lo mismo que Dios no ha temido perder autoridad por dialogar con el hombre; hasta se ha hecho uno de nosotros para facilitarlo.

4. Dialogar significa hablar, pero también escuchar. El diálogo entre padres e hijos es difícil, porque hay padres ‑ y algunas veces también hijos ‑ que no saben escuchar.

Por una parte, es un problema de tiempo: La madre se encuentra a veces absorta por los quehaceres del hogar, ciertamente muy importantes.

Pero no es menos importante escuchar al hijo que regresa de la escuela. Es cierto que padre tiene mucho que hacer.

Pero siempre debe tener tiempo para lo más importante; y para un padre no hay nada más importante que atender, cuidar y educar al hijo.

Se podría decir que los padres están dispuestos a escuchar, pero que los hijos no están dispuestos a hablar. Pero, fundamentalmente ¿de quién es la culpa? Tal vez los hijos ensayaron y no se les prestó suficiente atención. Entonces se han encerrado en su silencio. Su sensibilidad con relación a la atención de los papás es enorme, hasta puede parecer exagerada.

Lo que el joven quiere decir, tiene para él mucha importancia. Lo ha pensado y repensado, hasta lo ha sufrido. Y si no encuentra en casa quien quiera escucharlo, buscará fuera de ella atenciones más o menos auténticas.

5. Saber escuchar, más que un problema de tiempo es un hecho de atención y de disponibilidad interior. Por eso es tan difícil. Se trata de tener en sí mismo un poco de sitio pare el otro y lo que dice. Se trata de no estar lleno de sí mismo, tener lugar para los demás. Si no sabemos escuchar al otro con amor alegre, él se da cuenta, y no habla más.

E1 verdadero diálogo presupone la atención: atención a la vida de los hijos, a sus palabras, a sus problemas. Por eso, para amar a los hijos es indispensable saberles mirar. Se trata de una mirada atenta, en la cual el alma se vacía de todo contenido propio, para recibir en si al ser que contempla, tal como es, con toda su verdad y su riqueza.

6. Queridos hermanos, pidámosle a la Sma. Virgen que nos regale a nosotros, a nuestros padres y nuestros hijos, la gracia de un diálogo familiar fecundo y permanente y que así nuestras familias puedan crecer cada vez más en amor, en entrega y en comprensión mutua.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Presto suficiente atención cuando el otro habla?

2. ¿Acompaño las tareas escolares de los hijos?

3. ¿Pongo en las manos de Dios mis esfuerzos para la educación de mis hijos?

martes, octubre 18, 2011

Sanación interior de las heridas

Padre Nicolás Schwizer

Sanación interior es pedir a Jesús retroceder al tiempo en que fuimos heridos, para que ahora nos libere de ello. Esto implica dos pasos:

Sacar a la luz las cosas que nos han herido. Conviene hacerse ciertas preguntas que generalmente nos revelan las heridas básicas por las que debemos orar:

(1) ¿Cuándo comenzó todo esto? O también: ¿fue una niñez feliz? Muchas de las heridas más profundas se remontan a los primeros 2 o 3 años de vida, o sea, al tiempo en que fuimos más vulnerables y menos capaces de defendernos a nosotros mismos. Pero también es verdad que algunos han recibido sus heridas posteriormente en la escuela, en algunas experiencias sexuales desdichadas, etc.

(2) ¿Qué fue lo que causó la herida? Muchas veces ya la respuesta a la primera pregunta revela las razones de las viejas heridas. Muchas de ellas arrancan de algún rechazo o alguna relación rota. Particularmente importantes son nuestras relaciones con los padres. Si la madre no acarició lo suficiente al niño, si el padre regresaba del trabajo cansado y apenas hablaba con el niño o lo castigaba duramente, si había demasiados niños para una madre enfermiza y no tuvo tiempo de demostrarles afecto, o si uno de los padres falleció siendo todavía pequeño el niño. Todas estas penosas experiencias dejan heridas que afectan profundamente los sentimientos básicos de la persona.

Eso se logra mejor al dialogar con otra persona; incluso el hablar del problema constituye ya un proceso de curación.

Orar al Señor para que nos cure de esas heridas. Si alcanzamos a recordar cómo y por qué comenzó todo, entonces pedimos a Jesús que nos acompañe al pasado. Él, como Señor del tiempo, es capaz de hacer lo que nosotros no podemos. Él puede curar esas heridas del pasado que todavía nos hacen sufrir, a veces en forma inmediata.

Después de haber orado por la sanación de la herida, aspecto negativo de la curación, podemos pedir al Señor que llene en forma positiva la vida nuestra de todo lo que estábamos echando de menos.

Dado que tenemos una necesidad tan profunda de amor, la conclusión de la oración de sanación interior es, por lo general, llenar del amor de Dios todos los ámbitos vacíos de nuestro corazón.

La curación interior da tanta paz y alegría a las personas, que es una pena que sean tan pocos los que entiendan y practiquen esta clase de oración.

Así de manera sencilla, podemos decir que ponemos la purificación del subconsciente en manos del Señor pidiéndole que Él cure las heridas.

Unas palabras sobre la imposición de las manos. No es necesario para la curación. Sin embargo, esta práctica que ya encontramos en el Nuevo Testamento, tiene sus ventajas. Parece que algo, como una corriente de energía curativa fluye del ministro a la persona enferma, una transferencia de poder vivificante. Además, la preocupación y el amor se comunican mucho mejor por el tacto que por la palabra; existe una sensación profunda de comunión y de amor en la imposición de manos.

Oración para sanación interior

Y ahora les quiero hacer una sugerencia. Les voy a entregar una oración para sanación interior que hace algún tiempo cayó en mis manos. La idea es, rezarla personalmente, en forma meditativa y con fe sencilla, en un momento de gran paz y serenidad, frente al Señor, a lo mejor en un Santuario.

Parece que esta clase de oración tiene generalmente una respuesta perceptible. Aunque tal vez la curación sea progresiva y necesite de varios intentos, quiere decir, rezar esta oración de sanación interior varias veces. Pero antes de rezarla tendrían que haber reflexionado y trabajado seriamente sobre sus heridas interiores o impresiones no digeridas del subconsciente.

ORACIÓN PARA SANACIÓN INTERIOR

(Busca un lugar donde puedas estar en silencio, donde nadie te interrum­pa. Ponte cómodo. Ve al Señor en actitud de humildad y confianza).

(Entra en la oración de la manera que te sientas movido a hacerlo. Ya que la curación es un proceso progresivo, esa oración no solucionará todos tus problemas. Nunca podremos llegar a decir que ya acabaron los problemas, que todos los recuerdos han sido curados, pero podemos quitar del camino toda barrera que nos impida estar sanos y saludables. La curación interior se habrá llevado a cabo cuando un suceso del pasado no tenga ya poder para herirnos - cuando lo podamos recordar sin tristeza, vergüenza o sentimiento de culpa. Entre en presencia de Dios).

Señor,

Tú puedes volver atrás conmigo y caminar conmigo a través de mi vida desde el momento que fuera concebido.

Ayúdame, Señor, aun entonces: límpiame y líbrame de todo lo que pudo causarme dificultades en el momento de mi concepción. Tú estabas presente en el momento que fui formado en el vientre de mi madre. Líbrame y sáname de cualquier ataduras en mi espíritu que hayan podido llegarme por mi madre o las circunstancias de la vida de mis padres aún cuando tomaba forma. Por esto, te doy gracias.

También te alabo, Jesús, porque además me estás sanando del trauma de nacer. (Muchas de nuestras madres tuvieron partos largos y dolorosos cuando nacimos, y esto tiene un efecto en la criatura). Te pido, Señor, que me cures del dolor de nacer y de todo lo que sufrí al nacer. Te doy gracias, Señor, porque Tú estabas allí para recibirme en tus brazos cuando nací. Conságrame en ese mismo momento al servicio de Dios. Gracias, Jesús, porque esto se ha hecho.

Señor Jesús, te alabo porque en esos primeros meses de mi infancia tú estabas conmigo cuando te necesité. (Hay muchas personas que necesitaban más amor del que recibieron de su madre, porque fueron separados por circunstancias que no pudieron evitarse. No recibieron el amor que les hubiera ayudado a sentir fuerza y estabilidad).

Hubo veces que necesité que mi madre me acunara en su pecho y me meciera y me contara cuentos infantiles como solamente sabe hacerlo una madre. Señor, hazlo Tú en lo más profundo de mi ser. Envíame a tu madre, María, para que me estreche en su regazo, me dé calor y me haga todo lo que una madre hace para brindarle a su hijo ternura y seguridad. Déjame sentir su amor maternal tan conmovedor, confortante y profundo que nada ya pueda separarme de ese amor otra vez. Te doy gracias y te alabo. Señor, porque sé que ahora mismo estoy cobijado en los brazos de tu madre y en los tuyos.

(También hay personas que necesitaron más del amor paternal en sus vidas). Por cualquier razón que me haya sentido descuidado, rechazado, Señor, llena esa parte de mi ser con un profundo amor paternal que sólo viene de un padre. Aunque yo no esté consciente de haber necesitado unos brazos fuertes y un "papito" que me amara y me diera seguridad y apoyo, dámelo Tú ahora. Gracias, Señor, porque esto también lo estás haciendo.

(Según crecíamos, algunos de nosotros pertenecíamos a familias donde no había mucho tiempo para nosotros como individuos). He llegado a entender y a aceptarlo, pero una parte de mi ser en realidad nunca se sintió completa, nunca se sintió verdaderamente querida. Te pido hoy una curación de ese sentimiento. Señor, hazme saber que soy tu hijo, una persona importante en tu familia, un ser único que amas de una manera muy especial.

Cúrame, Señor, las heridas causadas por las relaciones con mi familia, el hermano o hermana que no me entendía del todo o que no me demostraba amor y bondad debidamente. Una parte mía nunca se sintió amada por eso. Déjame ahora alcanzar en perdón a ese hermano o hermana. Quizás a través de los años, nunca he podido aceptarlos porque nunca me sentí verdadera­mente aceptado por ellos. Dame un gran amor por ellos. Así que la próxima vez que los vea haya tanto amor que todo lo viejo habrá pasado. Me habrás renovado. Te doy gracias por eso, Señor.

(Según crecíamos, el primer trauma real en nuestra vida pudo haber sido cuando fuimos a la escuela por primera vez. Esa fue la primera vez que nos ausentábamos del hogar y todo lo que ello representaba. Para algunos de nosotros que éramos muy sensibles, que éramos tímidos, inseguros, esto fue difícil; - quedarnos con aquella maestra extraña, con compañeros extraños, en un lugar extraño).

Señor, de veras nunca me recuperaré de esa experiencia, porque había cosas que esperaban de mí y cosas que me herían mucho. Hubo maestras intratables y niños que no me mostraban amor o comprensión.

Te pido, Señor, que me sanes de todos esos años que pasé en la sala de clase, que me quites todo el dolor y sufrimiento que recibí en ese tiempo. Me retraje en ese entonces, Señor, y empecé a sentir miedo de hablar en grupos porque me habían ridiculizado, castigado, criticado en la escuela. Dejé de hablar porque era demasiado doloroso. Señor, te pido que abras la puerta de mi corazón. Déjame relacionarme en grupos de una manera más abierta y libre de lo que he podido hasta ahora. Según se lleva a cabo esta curación, tendré la confianza y el valor de hacer lo que me pidas en toda situación. Gracias, Señor, porque creo que estás sanándome ya.

Señor, cuando entré en la adolescencia, empecé a experimentar cosas que me asustaron, me avergonzaron y me causaron dolor. Nunca he podido sobreponerme del todo a algunas experiencias que tuve cuando me estaba conociendo a mí mismo, lo que significa ser persona. Te pido, Señor Jesús, que sanes todas las experiencias que tuve como adolescente; las cosas que hice y que me hicieron y de las que nunca he sanado. Entra en mi corazón y quita todas las experiencias que me causaron sufrimiento o vergüenza. No te pido, Jesús, que borres esto de mi mente sino que lo transformes de manera que pueda recordarlo sin vergüenza, con acción de gracias.

Hazme comprender por lo que hoy están pasando los jóvenes, porque yo mismo también he pasado por ello: esa época de búsqueda y conflicto. Según me voy sanando, déjame ayudar a otros a encontrar la curación.

Señor, al salir de este período de mi vida, y al empezar a crecer en la vocación a que me llamabas, tuve dificultades. (Algunos fuimos llamados a ser esposos y esposas, algunos fuimos llamados al celibato, otros escogieron la soltería o ahora son viudos o divorciados. Ha habido dolor, ha habido sufrimientos; no hay carrera alguna en la tierra que no conlleve dificultades de ajuste, problemas que necesitaban curarse en la vida privada). Te pido, Jesús, que me cures en el estado de vida que me encuentro hoy, y todo lo que eso ha significado para el mundo que me rodea.

(Esposos y esposas tienen cosas del pasado que se interponen en sus relaciones, heridas y sufrimientos que solamente pueden existir entre quienes tratan de vivir juntos y conocerse en una situación muy íntima). Señor, sáname de estas cosas. Haz que mi matrimonio empiece a ser de nuevo lo que Dios quiere que sea. Toma en tus manos todas las heridas y sufrimientos del pasado, para que desde ahora en adelante este matrimonio sea limpio y de nuevo tan libre y tan sano como sea posible.

Gracias, Padre, que mediante esta curación podemos llegar a ser la clase de marido y mujer que Tú pides que seamos.

(Los sacerdotes, religiosas y religiosos han tenido heridas que los han alejado de Jesús en vez de acercarlos a Él). Señor, ayúdame a sentir tal calor y fortaleza de amor en mí que nunca jamás dude yo, si el camino que sigo es al que me has llamado. Dame valor y confianza en la obra que me has llamado a hacer. Llévame adelante con propósito y metas nuevas. Gracias, Padre, porque sé que estás haciéndolo.

(La gente soltera que se han sentido llamados a esa vida, siguen los pasos de Jesús con un dolor y sufrimiento que sólo Dios conoce). Me he sentido solo y en ocasiones, abandonado y totalmente rechazado por el resto de la humanidad. Señor Jesús, lléname hoy de un nuevo sentido de fortaleza y propósito. Hazme comprender lo que has puesto en mi corazón. Déjame ser un testimonio vivo de Jesucristo. Te doy gracias, Padre, porque sé que estás haciendo esto.

Según siento la unción de tu amor, te glorifico, Señor, porque sé que está hecho. Señor, no hay poder en el cielo y la tierra que pueda impedirlo. Te alabo, Señor, porque sé que mientras más te entrego, dándote gracias y alabándote por ello, más me das la fortaleza de tu presencia, el poder de tu espíritu, el amor de tu Divino Hijo. Te alabo, Jesús, por esta curación y te glorifico. Gracias. Amén.

(Ahora permanece en silencio unos diez minutos. Deja que el Espíritu de Dios complete la obra de curación en ti. Vacía tu corazón de todo lo que no es de Dios. Deja que Dios vuelva a llenarlo con su Amor).

lunes, octubre 17, 2011

Recordamos hoy a San Ignacio de Antioquía

San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir
Oficio de Lecturas - Lectura Patrística
Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras
Carta a los Romanos (Caps 4,1-2; 6,1-8,3: Funk 1,217-223)

Yo voy escribiendo a todas las Iglesias, y a todas les encarezco lo mismo: que moriré de buena gana por Dios, con tal que vosotros no me lo impidáis. Os lo pido por favor: no me demostréis una benevolencia inoportuna. Dejad que sea pasto de las fieras, ya que ello me hará posible alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. Rogad por mí a Cristo, para que, por medio de esos instrumentos, llegue a ser una víctima para Dios.

De nada me servirían los placeres terrenales ni los reinos de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó. Se acerca ya el momento de mi nacimiento a la vida nueva. Por favor, hermanos, no me privéis de esta vida, no queráis que muera; si lo que yo anhelo es pertenecer a Dios, no me entreguéis al mundo ni me seduzcáis con las cosas materiales; dejad que pueda contemplar la luz pura; entonces seré hombre en pleno sentido. Permitid que imite la pasión de mi Dios. El que tenga a Dios en sí entenderá lo que quiero decir y se compadecerá de mí, sabiendo cuál es el deseo que me apremia.

El príncipe de este mundo me quiere arrebatar y pretende arruinar mi deseo que tiende hacia Dios. Que nadie de vosotros, los aquí presentes, lo ayude; poneos más bien de mi parte, esto es, de parte de Dios. No queráis a un mismo tiempo tener a Jesucristo en la boca y los deseos mundanos en el corazón. Que no habite la envidia entre vosotros. Ni me hagáis caso si, cuando esté aquí, os suplicare en sentido contrario; haced más bien caso de lo que ahora os escribo. Porque os escribo en vida, pero deseando morir. Mi amor está crucificado y ya no queda en mí el fuego de los deseos terrenos; únicamente siento en mi interior la voz de una agua viva que me habla y me dice: «Ven al Padre». No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo. Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible.

No quiero ya vivir más la vida terrena. Y este deseo será realidad si vosotros lo queréis. Os pido que lo queráis, y así vosotros hallaréis también benevolencia. En dos palabras resumo mi súplica: hacedme caso. Jesucristo os hará ver que digo la verdad, él, que es la boca que no engaña, por la que el Padre ha hablado verdaderamente. Rogad por mí, para que llegue a la meta. Os he escrito no con criterios humanos, sino conforme a la mente de Dios. Si sufro el martirio, es señal de que me queréis bien; de lo contrario, es que me habéis aborrecido.

domingo, octubre 16, 2011

Unidad e igualdad en la Iglesia

Autor: Padre José Benigno Benabarre Vigo | Fuente: El Visitante

Imagen de San Pablo descubierta en catacumba de Santa TeclaEn una explosión de entusiasmo por la unidad en la Iglesia de Cristo, maltrecha en la comunidad cristiana de Galacia, Pablo escribe a los Gálatas: “Todos sois hijos de Dios por la fe en Jesucristo. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay ni judío ni griego (gentil), ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (3, 26-28).

Supongo que éste es el texto en el que las feministas radicales fundamentan sus reclamaciones por una total igualdad en la Iglesia entre hombres y mujeres en el desempeño de todos los ministerios eclesiales; igualdad que ni Jesús, su fundador, ni Pablo, su gran intérprete, enseñaron ni practicaron.

Unidad

El concepto y la realidad de igualdad son consustanciales con la esencia de la Iglesia. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define igualdad como “la propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere”.

La unidad en la Iglesia se extiende necesariamente a la fe, al culto y al código moral. Cualquier persona o grupo que niegue la fe de la Iglesia, practique un culto esencialmente diferente, o acepte un código moral diferente del suyo en materia grave (por ejemplo, negar la indisolubilidad del matrimonio), automáticamente se separa de la misma.

Esta unidad, empero, no exige uniformidad en lo no esencial. Por ejemplo: la Misa de las confesiones católicas orientales es bastante distinta de la Misa del rito romano, pero todas ellas son lo mismo en lo esencial.

Igualdad

Todos tenemos la misma naturaleza como cristianos. Somos hijos de Dios y personas libres, tenemos los mismos derechos y obligaciones fundamentales dentro de la Iglesia, y estamos llamados a la santificación y a los medios para alcanzarla. Todos somos igualmente hijos de Dios.

En este punto, tan consolador para los que tan poco pintamos en la Iglesia, no hay diferencia alguna entre el humilde y fiel labriego y el papa reinante.

El inciso en la cita paulina “no hay ni hombre ni mujer,” no puede referirse ni a la naturaleza física ni tampoco a la labor de algunos ministerios dentro de la Iglesia, históricamente sólo atendidos por hombres. Recordemos que Jesús, tan atento con las mujeres y tan atrevido en romper con tradiciones judías fundamentales (ver Mateo 12, 1-11), no escogió a ninguna mujer entre los doce apóstoles, ni éstos propusieron a ninguna hermana para sustituir a Judas en el apostolado (He 1, 15 ss) ni al nombrar a los siete primeros diáconos, figuraba en la lista mujer alguna (6, 1-6).

San Pablo sólo tenía en mente a los hombres al dar sus recomendaciones a Timoteo para la elección de los mejores para los cargos de episcopales y diáconos (1 Tim 3, 1-13). En esto de los ministerios sacerdotales, es Dios únicamente quien llama a los que quiere (Jn 15, 16; Heb 5, 4).

sábado, octubre 15, 2011

Recordamos hoy a Santa Teresa de Jesús

Virgen y Doctora de la Iglesia.

Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515.

Santa Teresa de JesúsSu nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. En su casa eran 12 hijos. Tres del primer matrimonio de Don Alonso y nueve del segundo, entre estos últimos, Teresa. Escribe en su autobiografía: "Por la gracia de Dios, todos mis hermanos y medios hermanos se asemejaban en la virtud a mis buenos padres, menos yo".

De niños, ella y Rodrigo, su hermano, eran muy aficionados a leer vidas de santos, y se emocionaron al saber que los que ofrecen su vida por amor a Cristo reciben un gran premio en el cielo. Así que dispusieronse irse a tierras de mahometanos a declararse amigos de Jesús y así ser martirizados para conseguir un buen puesto en el cielo. Afortunadamente, por el camino se encontraron con un tío suyo que los regresó a su hogar. Entonces dispusieronse construir una celda en el solar de la casa e irse a rezar allá de vez en cuando, sin que nadie los molestara ni los distrajese.

La mamá de Teresa murió cuando la joven tenía apenas 14 años. Ella misma cuenta en su autobiografía: "Cuando empecé a caer en la cuenta de la pérdida tan grande que había tenido, comencé a entristecerme sobremanera. Entonces me arrodillé delante de una imagen de la Santísima Virgen y le rogué con muchas lágrimas que me aceptara como hija suya y que quisiera ser Ella mi madre en adelante. Y lo ha hecho maravillosamente bien".

Sigue leyendo aquí.

miércoles, octubre 12, 2011

“Apocalipsis” por Danny Rivera

Hermanos, paz y bien en Cristo Jesús. Comparto con ustedes una canción “de mis tiempos” del cantautor puertorriqueño, Danny Rivera. Y sigo disfrutando de mis vacaciones con los míos, Deo Gratias.

Apocalipsis–tema cantado por Danny Rivera

sábado, octubre 08, 2011

Bloguipausa en efecto

Hermanos, que la paz sea con ustedes. Estoy de vuelta en mi hogar disfrutando de 15 días de vacaciones del Ultramar. El “blogueo” será mínimo mientras disfruto de la compañía de mi familia durante este merecido descanso. Les invito a que disfruten del contenido disponible.

miércoles, octubre 05, 2011

Arzobispo de San Juan responde a pro-aborcionistas

Hermanos: Paz y Bien en Cristo Jesús nuestro Señor. El Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico, Monseñor Roberto González Nieves, tuvo esto que decir ante una manifestación pro-abortista frente a la Catedral Metropolitana que ocurrió recientemente en San Juan:

San Juan – Durante la mañana de hoy, personas que favorecen el aborto realizaron una manifestación frente a la Catedral de San Juan.

Para la Iglesia Católica, el asunto del aborto, más allá de ser una cuestión religiosa, es una cuestión de derechos humanos. Es cuestión del derecho más fundamental que tiene un ser humano: el derecho a la vida. Es un derecho inviolable que debe ser respetado en todas sus etapas, aún en la más frágil e indefensa como lo es el vientre materno. Puerto Rico, para ser fiel a su identidad nacional y a sus raíces cristianas, necesita tener una cultura de la vida.

Este servidor vuelve a reiterar que la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico pone a su disposición sus recursos a favor de toda aquella embarazada que haya pensado en un posible aborto, para que su hija o hijo en su vientre maternal vea la luz del día.

Mediante este comunicado, quiero enviar a todas nuestras mujeres que se encuentran en una situación de necesidad nuestro abrazo más tierno, lleno de fortaleza espiritual, y, por supuesto, nuestras oraciones, cariño y solidaridad. ¡Qué viva la vida!

Enviado desde Greccio, Italia, donde San Francisco de Asís realizó el primer pesebre viviente en la historia de la Iglesia, celebrando el Misterio de la Encarnación.

Comentario. Las palabras del Monseñor González Nieves son preclaras e instructivas. La nacionalidad puertorriqueña – la cual muchos de los pro-aborcionistas típicamente defienden con ahínco – es incompatible con la causa de la Cultura de la Muerte. Nuestro origen nacional yace en el Evangelio de Jesucristo y solamente en El la nacionalidad puertorriqueña podrá encontrar su finalidad última: la de forjar una comunidad que nos lleve a Dios.

martes, octubre 04, 2011

Recordamos hoy a San Francisco de Asís

Fundador de la Orden Franciscana, nació en Asís, en la Umbría, en 1181 o 1182- no se tiene un dato exacto. Allí mismo murió, el 3 de octubre de 1226.

Su padre, Pietro Bernardone, fue un rico mercader de telas de Asís. De su madre, Pica, poco se sabe, pero se dice de ella que perteneció a una familia noble de Provenza. Francisco fue uno de varios hijos. La leyenda que dice que él nació en un pesebre data apenas del siglo quince y parece haberse originado por el deseo de varios escritores de hacer que su vida se pareciese a la de Cristo. En su bautismo el santo recibió el nombre de Juan, mismo que su padre cambió después por el de Francesco, a causa de su cariño por Francia, a donde sus negocios lo habían llevado en la época del nacimiento de su hijo. Como quiera que haya sido, el cambio de nombre ocurrió durante su infancia y no tuvo nada que ver con su aptitud para aprender francés, como algunos pensaron.

Francisco recibió alguna educación elemental de parte de los sacerdotes del templo de San Jorge en Asís, aunque quizás aprendió más en la escuela de los Trovadores, quienes en ese tiempo pugnaban por el refinamiento italiano. Una cosa es segura, él no era muy estudioso y su educación literaria nunca se completó. A pesar de que trabajó con su padre en el comercio, nunca mostró gran interés por la carrera mercantil, y parece que sus padres le consentían todos sus caprichos. Tomás de Celano, su primer biógrafo, habla de la juventud de Francisco en términos muy severos. Ciertamente la primera parte de la vida del santo no vaticinaba los años dorados que estaban por venir. Nadie disfrutaba más del placer que Francisco. Muy simpático, cantaba alegremente, y gustaba de lucir buena ropa. Bien parecido, jovial, audaz, bien educado, pronto se convirtió en el favorito de los jóvenes nobles de Asís, el más aventajado en toda actividad marcial, líder de las parrandas, el auténtico rey de la diversión. Pero con todo, desde entonces ya mostraba una innata compasión por los pobres. Aunque despilfarraba el dinero, de algún modo éste siempre fluía de modo que testimoniaba una magnanimidad de espíritu digna de un príncipe.

Cuando rondaba los veinte años, Francisco salió con sus paisanos a pelear contra los habitantes de Perusa, en uno de tantos combates tan frecuentes entre ciudades rivales de aquel tiempo. En esa ocasión En esa ocasión fueron derrotados los soldados de Asís, y Francisco, que se contaba entre los que fueron capturados, estuvo en cautividad en Perusa por más de un año. Una fiebre que lo afectó en ese lugar parece que lo hizo orientar sus pensamientos hacia las cosas eternas. Durante la larga enfermedad, por lo menos el vacío de la vida que había llevado hasta entonces se le hizo patente. A pesar de ello, en cuanto sanó, se despertó su sed de gloria y su fantasía volvió a vagar en busca de nuevas victorias. Al fin, decidió abrazar la carrera militar y todo parecía favorecer tales aspiraciones. Un caballero de Asís, Walter de Brienne, quien había tomado las armas contra el emperador en los Estados napolitanos, estaba por alistarse en "la cuenta noble" y Francisco hizo todos los arreglos para unirse a él. Los biógrafos nos dicen que la noche anterior a partir Francisco tuvo un extraño sueño en el que él veía un gran salón lleno de armaduras marcadas que tenían la insignia de la Cruz. "Estas"- dijo una voz- "son para ti y tus jóvenes soldados". "Ahora sé que seré un gran príncipe" exclamó exaltado Francisco, mientras se ponía en camino hacia Apulia. Pero una segunda enfermedad detuvo su camino en Espoleto. Se narra que fue ahí donde Francisco tuvo otro sueño en el que se le ordenó volver a Asís, cosa que cumplió inmediatamente. Era el año 1205.

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domingo, octubre 02, 2011

Recordamos hoy a San Teófilo de Bulgaria

Mi santo patrono.

Sts. Eulampia, Theophilus, and Eulampius.Amigos, hoy es el XXVII Domingo en Tiempo Ordinario, así que el Sábado Cristiano, la Fiesta de la Resurrección, toma prioridad. Pero por fecha y, junto con los Santos Angeles Guardianes, recordamos a San Teófilo de Bulgaria y Constantinopla, un monje benedictino en el oriente cristiano que murió durantes las persecuciones provocadas por los iconoclastas del siglo VIII. El es mi santo patrono

Las fuentes latinas son parcas. Dicen que nació en Bulgaria, que fue un monje benedictino en el Asia Menor fallecido en el año 750. Se le maltrató y se le envió al exilio durante el imperio de León Isáurico por su oposición a la destrucción de íconos -- imágenes religiosas. El calendario latino dice lo siguiente:
Constantinópoli sancti Theóphili Monáchi, qui, pro defensióne sanctárum Imáginum a Leóne Isáurico saevíssime caesus et in exsílium pulsus, migrávit at Dóminum.
Las fuentes griegas y eslavas añaden más datos, algunos de carácter ciertamente legendario y discrepan en la fecha de su muerte. De acuerdo al Synaxarion ortodoxo griego:
San Teófilo, el confesor de Bulgaria, es nativo de la comarca de Tiberíada. A la edad de trece años, el santo abandonó su hogar en secreto y se escapó al monasterio en el Monte Selenteya. Ahí maduró espiritualmente siendo guiado por el anciano San Esteban. San Teófilo recibió después de tres años la tonsura monástica. Cuando los padres del santo se enteraron en dónde este se encontraba, fueron al monasterio a pedir del abad a que le enviaran a Teófilo y a varios otros monjes a fundar un monasterio más cerca de su domicilio. El abad le pidió a los monjes a que ayunaran y oraran en espera de un signo. Al tercer día, se escuchó una voz en la iglesia bendiciendo la empresa de Teófilo y prometiendo reconocimiento a su virtud. Durante el período de la controversia iconoclasta que culminó durante el reinado del despiadado emperador León Isáurico (717-741), San Teófilo se opuso abiertamente a la necedad iconoclasta. Siguiendo las órdenes del emperador, el oficial Hipatio apresó a Teófilo a quien le imprecaba con frecuencia a que renunciara a la veneración de los íconos. Teófilo permaneció incólume y en cambio, convirtió a Hipatio. Como prueba de la validez de las santas imágenes, Teófilo citaba a la serpiente de bronce eregida por Moisés en el desierto (Números 21:9) y la colocación de querubines sobre el Arca de la Alianza, y finalmente, el hecho de que el mismo Salvador envió a Abgar, el Príncipe de Edesa, el ícono "no-hecho-por-manos." Persuadido por esta evidencia, Hipatio recibió permiso del emperador para librar al santo. Teófilo regresó a su monasterio y vivió por poco tiempo, cayendo dormido en el Señor en el año 716 AD.
Para honrar a este monje occidental quien vivió y murió en el oriente cristiano, escogí su nombre cuando me hice oblato de San Benito. San Teófilo es un santo del oriente y occidente cristiano, griego y latino, amante de los santos íconos y defensor de la Encarnación de Cristo. Fue una sorpresa encontrar también que su memoria se celebra el día después del Santa Teresita del Niño Jesús, cuyo nombre mi esposa asumió cuando se hizo oblata de San Benito junto a mí. San Teófilo, ¡ruega por nosotros!

Deo gratias.

sábado, octubre 01, 2011

Recordamos hoy a Santa Teresita del Niño Jesús

Hermanos: celebramos hoy la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, conocida también como Santa Teresa de Lisieux, vírgen consagrada y Doctora de la Iglesia.

María Francisca Teresa Martín nace en Alençon en 1873. Penúltima hija de una familia numerosa, su padre era un modesto relojero y su madre, Celia Guérin, una mujer piadosa que fallece cuando Teresa tiene 3 años de edad.

Influenciada por alguna de sus hermanas mayores, que ya habían elegido la vida religiosa, Teresa obtiene el permiso excepcional para entrar como carmelita descalza en el Carmelo de Lisieux con sólo 15 años.

En 1897 cae gravemente enferma y muere el 30 de septiembre tras una agonía de dos días.

En 1923 es beatificada y en 1925 canonizada. En 1927 es proclamada patrona de la misiones pese a no haber abandonado nunca el convento. Su vida fue un testimonio de amor sencillo y humilde apostando por el valor de la oración y de los pequeños actos.

Su doctrina habla de que Dios está en todas partes, en toda situación y en toda persona y que son los sencillos actos de la vida, hechos con amor, el camino hacia la santificación:

La santidad no consiste en ésta o la otra práctica, sino en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra flaqueza y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre.»

En 1997 es declarada doctora de la Iglesia, siendo la tercera mujer en conseguir ese nombramiento dentro de esa institución. Anteriormente habían sido declaradas doctoras Santa Teresa de Jesús, también carmelita, y Santa Catalina de Siena.

La obra escrita de Santa Teresita es pequeña, sin embargo, presenta un claro interés. Consta de dos manuscritos autobiográficos escritos por mandato de dos de sus prioras y un tercero que es una carta a su hermana. Además se cuenta con 274 cartas escritas a diversas personalidades, un libro de poemas religiosos, algunas obritas teatrales, textos dispersos y las palabras pronunciadas durante su larga agonía y recogidas por sus hermanas Paulina y Celina, monjas en el mismo convento (Wikipedia).
Santa Teresa es patrona de los que sufren de SIDA, de los aviadores, de los que sufren alguna enfermedad, de los floristas, de las misiones y de Rusia, y segunda patrona de Francia. También es protectora especial de mi esposa, cuyo nombre mi esposa asumió al convertirse en Benedictina seglar.