miércoles, agosto 31, 2011

Celebramos hoy el vigésimo-sexto aniversario de nuestra boda


Wedding25_Pand_M_Smaller

En estos 26 otoños que pasaron muy ligero
desde aquel 31 de agosto que te dije “te quiero”
vivimos una historia de amor como pocas
aceptando nuestros triunfos y también derrotas.
En estos 26 inviernos que tú y yo sobrevivimos
soportando tormentas y temporales de frío,
con coraje hicimos frente a los retos del destino
encendiendo al máximo la calefacción a cariño.
En estas 26 primaveras que deleitaron nuestras vidas
disfrutando la belleza del renacer cada día,
llovieron bendiciones que renuevan la esperanza
reverdeciendo cada año más nuestra alianza.
En estos 26 veranos que vivimos juntos
y el calor de la pasión bañó nuestros asuntos,
creo que tú eras para mí, no tengo dudas,
y estas palabras que te digo son muy oportunas.
Estas 104 estaciones... fueron toda una vida
viviendo muy juntitos de noche y de día.
Nuestro aniversario vamos a festejar,
homenajeando al amor y a nuestro hermoso hogar.

lunes, agosto 29, 2011

Recordamos hoy el martirio de San Juan Bautista

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Marcos 6, 17-29):

Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues la había tomado por su mujer. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano". Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía. Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin embargo lo escuchaba con gusto. Llegó, empero, una ocasión favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dió un festín a sus grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea. Entró (en esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha. "Pídeme lo que quieras, yo te lo daré". Y le juró: "Todo lo que me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". Ella salió y preguntó a su madre: "¿Qué he de pedir?" Esta dijo: "La cabeza de Juan el Bautista". Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su petición: "Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de Juan el Bautista". Se afligió mucho el rey; pero en atención a su juramento y a los convidados, no quiso rechazarla. Acto continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la cabeza de Juan. Éste fue, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió a su madre. Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.

sábado, agosto 27, 2011

Recordamos hoy a Santa Mónica de Tagaste

Mónica, la madre de San Agustín, nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago en el año 332.

Formación.

Sus padres encomendaron la formación de sus hijas a una mujer muy religiosa y estricta en disciplina. Ella no las dejaba tomar bebidas entre horas (aunque aquellas tierras son de clima muy caliente ) pues les decía : "Ahora cada vez que tengan sed van a tomar bebidas para calmarla. Y después que sean mayores y tengan las llaves de la pieza donde esta el vino, tomarán licor y esto les hará mucho daño." Mónica le obedeció los primeros años pero, después ya mayor, empezó a ir a escondidas al depósito y cada vez que tenía sed tomaba un vaso de vino. Más sucedió que un día regañó fuertemente a un obrero y éste por defenderse le gritó ¡Borracha ! Esto le impresionó profundamente y nunca lo olvidó en toda su vida, y se propuso no volver a tomar jamás bebidas alcohólicas. Pocos meses después fue bautizada ( en ese tiempo bautizaban a la gente ya entrada en años) y desde su bautismo su conversión fue admirable.

Su esposo.
Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero de genio terrible, además mujeriego, jugador y pagano, que no tenía gusto alguno por lo espiritual. La hizo sufrir muchísimo y por treinta años ella tuvo que aguantar sus estallidos de ira ya que gritaba por el menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar su mano contra ella. Tuvieron tres hijos : dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por varias décadas.

La fórmula para evitar discusiones.
En aquella región del norte de Africa donde las personas eran sumamente agresivas, las demás esposas le preguntaban a Mónica porqué su esposo era uno de los hombres de peor genio en toda la ciudad, pero que nunca la golpeaba, y en cambio los esposos de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió : "Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto entrar en pelea, pues....no peleamos".

Viuda, y con un hijo rebelde.

Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y su generosidad tan grande hacia los pobres, nunca se opuso a que dedicará de su tiempo a estos buenos oficios.y Quizás, el ejemplo de vida de su esposa logro su conversión. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo y al fin alcanzó de Dios la gracia de que en el año de 371 Patricio se hiciera bautizar, y que lo mismo hiciera su suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado grandemente la vida a la pobre Mónica. Un año después de su bautizo, Patricio murió, dejando a la pobre viuda con el problema de su hijo mayor.

El muchacho difícil.

Patricio y Mónica se habían dado cuenta de que Agustín era extraordinariamente inteligente, y por eso decidieron enviarle a la capital del estado, a Cartago, a estudiar filosofía, literatura y oratoria. Pero a Patricio, en aquella época, solo le interesaba que Agustín sobresaliera en los estudios, fuera reconocido y celebrado socialmente y sobresaliese en los ejercicios físicos. Nada le importaba la vida espiritual o la falta de ella de su hijo y Agustín, ni corto ni perezoso, fue alejándose cada vez más de la fe y cayendo en mayores y peores pecados y errores.

Una madre con carácter.
Cuando murió su padre, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez más preocupantes del comportamiento de su hijo. En una enfermedad, ante el temor a la muerte, se hizo instruir acerca de la religión y propuso hacerse católico, pero al ser sanado de la enfermedad abandonó su propósito de hacerlo. Adoptó las creencias y prácticas de una la secta Maniquea, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el diablo. Y Mónica, que era bondadosa pero no cobarde, ni débil de carácter, al volver su hijo de vacaciones y escucharle argumentar alsedades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y cerró las puertas, porque bajo su techo no albergaba a enemigos de Dios.

La visión esperanzadora.

Sucedió que en esos días Mónica tuvo un sueño en el que se vio en un bosque llorando por la pérdida espiritual de su hijo, Se le acercó un personaje muy resplandeciente y le dijoÑ "tu hijo volverá contigo", y enseguida vio a Agustín junto a ella. Le narró a su hijo el sueño y él le dijo lleno de orgullo, que eso significaba que ello significaba que se iba a volver maniquea, como él. A eso ella respondió: "En el sueño no me dijeron, la madre irá a donde el hijo, sino el hijo volverá a la madre". Su respuesta tan hábil impresionó mucho a su hijo Agustín, quien más tarde consideró la visión como una inspiración del cielo. Esto sucedió en el año 437. Aún faltaban 9 años para que Agustín se convirtiera.

La célebre respuesta de un Obispo.
En cierta ocasión Mónica contó a un Obispo que llevaba años y años rezando, ofreciendo sacrificios y haciendo rezar a sacerdotes y amigos por la conversión de Agustín. El obispo le respondió: "Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas". Esta admirable respuesta y lo que oyó decir en el sueño, le daban consuelo y llenaban de esperanza, a pesar de que Agustín no daba la más mínima señal de arrepentimiento.

El hijo se fuga, y la madre va trás de él.

A los 29 años, Agustín decide irse a Roma a dar clases. Ya era todo un maestro. Mónica se decide a seguirle para intentar alejarlo de las malas influencias pero Agustín al llegar al puerto de embarque, su hijo por medio de un engaño se embarca sin ella y se va a Roma sin ella. Pero Mónica, no dejándose derrotar tan fácilmente toma otro barco y va tras de él.

Un personaje influyente.

En Milán; Mónica conoce al santo más famoso de la época en Italia, el célebre San Ambrosio, Arzobispo de la ciudad. En él encontró un verdadero padre, lleno de bondad y sabiduría que le impartió sabios. Además de Mónica, San Ambrosio también tuvo un gran impacto sobre Agustín, a quien atrajo inicialmente por su gran conocimiento y poderosa personalidad. Poco a poco comenzó a operarse un cambio notable en Agustín, escuchaba con gran atención y respeto a San Ambrosio, desarrolló por él un profundo cariño y abrió finalmente su mente y corazón a las verdades de la fe católica.

La conversión tan esperada.
En el año 387, ocurrió la conversión de Agustín, se hizo instruir en la religión y en la fiesta de Pascua de Resurrección de ese año se hizo bautizar.

Puede morir tranquila.

Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, mientras madre e hijo admiraban el cielo estrellado y platicaban sobre las alegrías venideras cuando llegaran al cielo, Mónica exclamó entusiasmada: " ¿ Y a mí que más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano." Poco después le invadió una fiebre, que en pocos días se agravó y le ocasionaron la muerte. Murió a los 55 años de edad del año 387.

A lo largo de los siglos, miles han encomendado a Santa Mónica a sus familiares más queridos y han conseguido conversiones admirables.

En algunas pituras, está vestida con traje de monja, ya que por costumbre así se vestían en aquél tiempo las mujeres que se dedicaban a la vida espiritual, despreciando adornos y vestimentas vanidosas). También la vemos con un bastón de caminante, por sus muchos viajes tras del hijo de sus lágrimas. Otros la han pintado con un libro en la mano, para rememorar el momento por ella tan deseado, la conversión definitiva de su hijo, cuando por inspiración divina abrió y leyó al azar una página de la Biblia.

Fuente: EWTN

jueves, agosto 25, 2011

Obispo pide solidaridad con los damnificados de huracán en Puerto Rico

Fuente: ACIPrensa
Mons. Daniel Fernández Torres
El Obispo de Arecibo (Puerto Rico), Mons. Daniel Fernández Torres, hizo un llamado de solidaridad a los feligreses a favor de los damnificados por el paso del huracán Irene.

Mons. Fernández pidió a las parroquias estar atentas a las necesidades que surjan en las comunidades afectadas y vivir la caridad con ellas.

“Hacemos un llamado a los feligreses católicos de los distintos movimientos, a movilizar iniciativas de ayuda para extender su mano a todo el que lo necesite”, exhortó el Obispo.

Además , puso a disposición de la población la Oficina para la Promoción y el Desarrollo Humano (OPDH), ente de la Iglesia católica en la zona norte-central de Puerto Rico que vela por las necesidades sociales de la comunidad y pueblos cercanos.

La Diócesis de Arecibo tiene 59 parroquias, sobre 200 capillas y 13 colegios católicos en los 16 municipios de la zona norte central de Puerto Rico.

martes, agosto 23, 2011

San Juan de Avila: Misionero, Director de Almas, Doctor de la Iglesia

Hermanos, muy pronto el Santo Padre Benedicto XVI proclamará al santo español Juan de Avila como Doctor de la Iglesia. He aquí una breve biografía del santo cortesía de EWTN.

Jesús en la CruzJuan significa: "Dios es misericordioso".

San Juan de Avila tuvo el privilegio de ser amigo y consejero de seis santos: San Ignacio de Loyola, Santa Teresa, San Juan de Dios, San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara y Fray Luis de Granada. Dicen que él es la figura más importante del clero secular español del siglo 16.

Nació en el año 1500. De una familia muy rica, al morir sus padres repartió todos sus bienes entre los pobres y después de tres años de oración y meditación se decidió por el sacerdocio. Estudió filosofía y teología en la Universidad de Alcalá y allá hizo amistad con el Padre Guerrero que fue después arzobispo de Granada y su amigo de toda la vida.

Desde el principio de su sacerdocio demostró una elocuencia extraodinaria. El pueblo acudía en gran número a escuchar sus sermones donde quiera que él iba a predicar. Cada predicación la preparaba con cuatro o más horas de oración de rodillas. A veces pasaba la noche entera ante un crucifijo o ante el Santísimo Sacramento encomendando la predicación que iba a hacer después a la gente. Y los resultados eran formidables. Los pecadores se convertían a montones. A sus discípulos les decía: "Las almas se ganan con las rodillas". A uno que le preguntaba como hacer para lograr convertir a alguna persona en cada sermón, le dijo: "¿Y es que Ud. espera convertir en cada sermón a alguna persona?". "No, ¡eso no!", respondió el otro. "Pues por eso es que no los convierte", le dijo el santo, "porque para poder obtener conversiones hay que tener fe en que sí se conseguirán conversiones. ¡La fe mueve montañas!."

A otro que le preguntaba cuál era la principal cualidad para poder llegar a ser un buen predicador, le respondió: "La principal cualidad es: ¡amar mucho a Dios!".
Pidió viajar de misionero a América del sur, pero su amigo el Arzobispo de Granada le dijo: "Aquí en España también hay muchos a quienes misionar y evangelizar. ¡Quédese predicando entre nosotros!". Le obedeció y se dedicó a predicar por Andalucía, por todo el sur de España. Y las conversiones que conseguía eran asombrosas. Su predicación era fuerte. No prometía vida en paz a quienes querían vivir en paz con sus pecados, pero animaba enormemente a todos los que deseaban salir de su anterior vida de pecado. Un gran número de sacerdotes le seguía para ayudarle a confesar y colaborarle en la catequesis de los niños y en la administración de los sacramentos. Ricos y pobres, jóvenes y viejos, todos acudían con gusto a escucharle.

Dios le concedió a San Juan de Avila la cualidad especialísima de ejercer un gran ascendiente sobre los sacerdotes. Por eso el Sumo Pontífice lo ha nombrado "Patrono de los sacerdotes españoles". Bastaba con que lo vieran celebrar misa o le oyeran un sermón para que los sacerdotes quedaran muy agradablemente impresionados de su modo de obrar y predicar. Y después en sus sermones, ellos estaban allá entre el público oyéndole con gran atención. El sabio escritor Fray Luis de Granada se colocaba cerca de él, lápiz en mano, e iba escribiendo sus sermones. De cada sermón del santo, sacaba el material para predicar luego diez sermones. Los sacerdotes decían que el Padre Juan de Avila predicaba como si estuviera oyendo al mismo Dios.

Fue reuniendo grupos de sacerdotes y por medio de hacerles meditar en la Pasión de Jesucristo y en la Eucaristía y de rezar y recibir los sacramentos, los iba enfervorizando y después los enviaba a predicar. Y los frutos que conseguía eran inmenoss. Unos 30 de esos sacerdotes se hicieron después Jesuitas. Otros colaboraron con la redforma que San Juan de la Cruz y Santa Teresa hicieron de los padres Carmelitas y muchos más llenaron de buenas obras las parroquias con su gran fervor.

Un día en Granada, mientras San Juan de Avila pronunciaba un gran sermón, de pronto se oyó en el templo un grito fortísimo. Era San Juan de Dios que había sido antes militar y comerciante y que ahora se convertía y empezaba una vida de santidad admirable. En adelante San Juan de Dios tendrá siempre como consejero al Padre Juan de Avila, a quien atribuirá su conversión.

Los enemigos y envidiosos lo acusaron de que su predicación era demasiado miedosa y de que se proponía hacer que las gentes fueran demasiado espirituales. Y el santo fue llevado a la cárcel y allí estuvo de 1532 a 1533. Aprovechó su prisión para meditar más y crecer en santidad. Cuando se le reconoció su inocencia y fue sacado de la prisión el pueblo lo ovacionó como a un héroe.

A muchas personas les dio dirección espiritual por medio de cartas. Después reunió una colección de esas cartas y las publicó con el título de "Oye hija" y fue un libro muy afamado y que hizo gran bien a los lectores.

Su devoción a la Virgen era tan grande que lo hacía exclamar: "Más preferiría vivir sin piel, que vivir sin devoción a la Virgen María".

Fundó más de diez colegios y ayudaba mucho a las universidades católicas. Su autoridad y su ascendiente eran muy grandes en todas partes.

Sus últimos 17 años fueron de enormes sufrimientos por su salud que era muy deficiente. En él se cumplía aquello que dijo Jesús: "Mi Padre, al árbol que más quiere, más lo poda, para que produzca mayor fruto". Pero aunque sus padecimientos eran muy intensos, no por eso dejaba de recorrer ciudades y pueblos predicando, confesando, dando dirección espiritual y edificando a todos con su vida de gran santidad. Tres temas le llamaban mucho la atención para predicar: la Eucaristía, el Espíritu Santo y la Virgen María.

Una de sus cualidades más admirables era su gran humildad. A pesar de sus brillantes éxitos apostólicos, siempre se creía un pobre y miserable pecador. Cuando estaba agonizante vio que un sacerdote lo trataba con muy grande veneración y le dijo: "Padre, tráteme como a un miserable pecador, porque eso es lo que he sido y nada más".

Cuando en su última enfermedad los dolores arreciaban, apretaba el crucifijo entre sus manos y exclamaba: "Dios mío, si sí te parece bien que suceda, está bien, ¡está muy bien!".

El 10 de mayo del año 1569, diciendo "Jesús y María" murió santamente. Fue beatificado en 1894 y el Papa Pablo VI lo declaró santo en 1970.

San Juan de Avila: tú que con tus sermones lograste tantas conversiones de pecadores, alcánzanos del Señor Dios, que también nosotros nos convirtamos.

 

“Porque ningún libro hay tan eficaz para enseñar al hombre todo género de virtud, y cuánto debe ser el pecado huido y la virtud amada, como la pasión del Hijo de Dios; y también porque es extremo desagradecimiento poner en olvido un tan inmenso beneficio de amor como fue padecer Cristo por nosotros.”

San Juan de Avila

domingo, agosto 21, 2011

Cantos heréticos

Autor: P. Benito Aranda | Fuente: El Visitante


Es sumamente agradable visitar las celebraciones litúrgicas en Puerto Rico. No es costoso conseguir que la gente cante. A veces hay quienes empiezan espontáneamente; el canto les sale a borbotones y si no hay canto, parece que la liturgia desmerece. El canto ha de ser ruidoso a ser posible, según muchos. Es este un aspecto que habría que aclarar, ya que el canto ha de ser una ayuda y no un fin. Con todo, es maravilloso el entusiasmo que se pone en el canto y el alma y corazón con que se interpreta.

La facultad de hablar y por ello la de cantar son dones con los que el Creador ha enriquecido a los humanos. Pero el arte de la imitación se encuentra no sólo en los hombres sino que también en la naturaleza te encuentras con aves que con frecuencia te sorprenden. En cierta ocasión me encontré con un video inaudito para mí, hasta ese momento. Un ave, la lira, imitaba en el mismo, un sinfín de ruidos, unos para impresionar a su pareja, otros para enamorarla y atraerla a su lado. Lo curioso era que por allí, no muy lejos, se encontraba un trabajador con su sierra mecánica y la lira imitaba el instrumento con toda naturalidad. ¿Y qué diremos del carro?; también atrajo su atención y era una maravilla el oír la imitación del arranque y frenado del carruaje.

Pues sí, gracias por el hermano sol que nos alumbra y por la hermana luna que es menor en su esplendor y también por lo que vemos en la naturaleza, obra de nuestro buen Dios creador.

No nos extrañemos que también haya personas que imiten a animales y cómo no, a sus semejantes, con no poco regocijo de los que los oyen. Recuerdo a este propósito, que en cierta ocasión se encontraban enfrentados dos pueblos vecinos, según nos cuenta Cervantes en El Quijote. Lo cierto es que los dos alcaldes convienen en buscar a un asno perdido en un prado, motivo del enfrentamiento entre los dos municipios, al ser ridiculizado en un pueblo por su vecino, a causa de los gorjeos asnales. Apuestan pues, en la búsqueda, a base de llamadas al perdido burro, con rebuznos alcalderiles. Dicho y hecho. Se separan ambos y comienza la sesión. Cuando un alcalde rebuznase el otro debía de ir a su encuentro para celebrar el hallazgo; lo mismo harían si había alguna nueva. Después de varios encuentros y separaciones por lo largo y ancho del prado, los alcaldes se reúnen finalmente al rítmico trompeteo de sus rebuznos, dudando ya cada uno si es él o el otro el que rebuzna o hay tantos asnos como rebuznos. Total, se apaciguaron los ánimos, al oír y juzgar los gobernados que de rebuzno a rebuzno no había diferencia. Así lo sentenció el Quijote, después de escuchar el relato a Sancho Panza, que conocía a su rucio (asno) mejor que si lo hubiera parido: No rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.

Vayamos a la letra de dos cantos:

Canto primero: Madre del divino pan,/ Madre de la Eucaristía,/ Madre que nos alimentas, eres tú Virgen María.

Explicación: Tenemos en las letras sagradas lo que el Señor nos dice: Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida; quien come mi cuerpo y bebe mi sangre habita en mí y yo en él, etc. Los oyentes lo interpretan literalmente y abandonan al Señor. Visto el efecto, Jesús dice a los apóstoles: ¿También vosotros me queréis abandonar?

A lo largo del capítulo sexto del evangelio de san Juan, Jesucristo se reafirma en su anuncio y se ve una y otra vez que su comprensión e interpretación debe ser literal. Mis queridos hermanos: no es la Virgen quien dice esas palabras sino Cristo el Señor. Es pues Cristo quien nos alimenta y nadie más.

La letra del canto podría quedar así: Madre del divino amor,/ Madre del que en ti confía,/ Madre que nunca nos fallas,/ eres tú Virgen María.

Canto segundo: Como a su madre acuden los hijos sin temor,/ venimos Madre a verte, a darte nuestro amor./ Siguiendo tus caminos llegamos a Jesús./ Entre nosotros Madre, todo lo hiciste tú. (2)

Explicación: Fue Dios quien nos creó, Jesucristo quien nos redimió, el Espíritu Santo el que viene a santificarnos, el Hijo de Dios hecho hombre, el que se nos da en alimento y bebida. Así que entre nosotros Madre, todo lo hiciste Tú, es una tremenda aberración y si se repite dos veces, doble aberración.

La letra podría quedar así: Como a su madre acuden los hijos sin temor,/ venimos hoy a verte, a darte nuestro amor./ Siguiendo tu camino llegamos a Jesús: porque (cuando) intercedes madre, todo lo alcanzas tú. (2)

Del primer canto desconozco al autor, aunque del segundo sé, que la música al menos, es de César Gabaráin. No me explico cómo se le escapó esa letra al gran Gabaráin.

Mis queridos todos, es la primera vez que escribo en El Visitante.

Alabad al Señor, sus grandezas cantad: es el Dios del amor, es la eterna bondad. Amén, Amén.

Comentario. Bienvenido, Padre Benito, a escribir en El Visitante. Sus observaciones son correctísimas y esta crítica constructiva a cánticos tenidos por muchos devotos de buena fe como "correctos" es un comienzo prudente.

Espero que en el futuro trate de dos temas bien cerca de mi corazón los cuales considero faltas de respeto gravísimas al uso litúrgico local: la innovación desenfrenada y sin permiso de la autoridad pertinente a la liturgia, incluyendo la mal-llamada "danza litúrgica," y la intrusión de la canción protestante popular en la misa. Casos documentados los hay. También me gustaría que nos hablara de la formación que los formadores litúrgicos en las parroquias deben de tener para que no se pongan con esos inventos. Gracias, Padre Benito, por traernos su voz tan necesaria a El Visitante.

sábado, agosto 20, 2011

Saludo a los "tolerantes" cristianófobos españoles

Hermanos, esta foto no necesita de palabras:


Comentario. La "tolerancia" de los ateos, cristianófobos y anticatólicos en España es la misma que en los de todo el mundo, o sea, selectiva, rancia, rabiosa y crujiendo de dientes. No hay hipocresía más grande que la de ellos, excepto tal vez la de los mulas y talibanes, a quienes los "tolerantes" de nuestras vanguardias se asemejan mucho.

Nuestra respuesta debe de ser la que se observa en la foto: pacífica pero directa; visible, pero de rodillas, impotente con el poder del Padre. Reconocemos que este combate es uno espiritual contras las fuerzas del demonio y por la redención y salvación de aquellos quienes sirven al Enemigo tan neciamente.

Fuente de la foto: Contando Estrelas

viernes, agosto 19, 2011

Vídeo: JMJ - Respuesta a la marcha laica ateista en Madrid



Comentario He estado mirando los colectivos que critican la JMJ y me dí cuenta que son los mismos perdedores de siempre, los que odian a Dios, los que odian la Iglesia, y los que odian la autoridad de la Iglesia.

Gracias al Señor, sus protestas - constitucionalmente protegidas por el derecho a la libre expresión - cayeron en oídos sordos - derecho también constitucionalmente prohibido.

Que el Señor siga protegiendo al Santo Padre Benedicto XVI y a la juventud católica congregada en la Madre Patria, España.

miércoles, agosto 17, 2011

Nuestros ratones

Padre Nicolás Schwizer

Si queremos crecer hacia arriba, hacia Dios, tenemos que lograr primero crecer en lo natural. Dentro de lo natural, una parte importante de nuestro ser es el subconsciente.

¿Por qué es tan importante? Porque el hombre es conducido por los impulsos del subconsciente mucho más que por la voluntad consciente. El subconsciente es como una torre de control de la conducta humana. A todos nos pasa que de repente actuamos de una manera totalmente contraria a la que teníamos pensada o decidida. Nos hemos dejado sorprender por la fuerza casi irresistible del subconsciente. Y eso se da, en gran parte, por ese control de la conducta que es el subconsciente.

Y en ese mundo subconsciente se encuentran y trabajan una cantidad de impresiones no elaboradas, no digeridas. También en gente sana afloran lo que se llaman “actos fallidos” (olvidos, lapsus, metidas de pata, etc). P.ej. estoy a punto de empezar un nuevo paquete de cigarrillos y me digo que puedo esperar una hora más. Algunos instantes más tarde, inmerso en mi trabajo, me sorprendo fumando un cigarrillo. Mi subconsciente ha buscado imponerse cuando el control consciente ha cesado.

Por eso la importancia de captar y purificar el subconsciente. Porque si no es ordenado y sanado, frena e impide nuestro caminar hacia la madurez y santidad.

A esto se agrega que el hombre de hoy es mucho más débil y frágil que el hombre antiguo o medieval. El Padre Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, habla de un déficit de fuerza natural y anímica, fuerza de resistencia, fuerza motriz del hombre moderno. Incluso comenta que para el hombre actual es ya difícil hacer un retiro espiritual: su subconsciente está demasiado cerrado, endurecido; la vida subconsciente del alma ha absorbido todas las fuerzas vitales del hombre.

¿Qué es el subconsciente?

Todas las impresiones que el hombre recibe y registra, se graban en su interior. Ninguna se pierde. Algunas las conserva en su memoria, de modo que las puede usar cuando las necesita.

Otras se pierden de la consciencia, pero no desaparecen: se hunden en el subconsciente y quedan allí.

Ahora, la dificultad para el hombre moderno consiste en que recibe tantas impresiones que ya no es capaz de elaborarlas y asimilarlas interiormente. Cuando se trata de experiencias positivas, resulta más fácil ordenarlas e integrarlas en el mundo interior.

Hasta aquí todo va bien. El problema se presenta con las reacciones: cada impresión produce una reacción, en algunos casos una cadena de reacciones. Pueden ser inmediatas o posteriores, interiores o exteriores. Cuando el estímulo es positivo, p.ej. una alabanza, un cariño, un regalo, la impresión y la reacción son positivas. El subconsciente lo ordena y asimila más fácilmente y así ayuda al propio crecimiento.

Diferente es cuando el estímulo es negativo, p.ej. me retan injustamente. Me queda una impresión negativa y ésta genera reacciones, p.ej. voy a mi cuarto a llorar, hago una escena al que me retó, me callo pero me quedo con la cosa metida adentro, empieza a deteriorarse mi relación con aquella persona. Frecuentemente no logro ni intento digerir o asimilar el asunto. Tal vez con el tiempo me olvido del hecho ‑se hunde en el subconsciente‑, pero al no digerirlo ni asimilarlo no contribuye al crecimiento personal, sino crea conflictos y obstáculos de todo tipo.

Para caracterizar esta situación, el Padre Kentenich utiliza algunas imágenes del mundo animal: Las impresiones en el subconsciente, sobre todo las no digeridas, son como ratones que corren y recorren y se persiguen. O son como peces en un lago. O como víboras que depositan su veneno en nuestra naturaleza.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Tengo reacciones descontroladas?

2. ¿Cuáles son los peces que nadan en mi interior?

3. ¿O cuál es la “raza de víboras” que se mueve en mi subconsciente?

lunes, agosto 15, 2011

Cómo vivir la misa a plenitud

Autora: Julia López | Fuente: El Visitante

La Eucaristía se define como ‹‹fuente y culmen de toda vida cristiana››.

‹‹Significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del Pueblo de Dios por las que la Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción que, en Cristo, Dios santifica al mundo. Y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre››. (CIC #1325)

En otras palabras, es lo que explica la fe y define el modo de vida del cristiano católico. En ocasiones, debido a las distracciones de la vida diaria pasan desapercibidas las gracias bautismales y bendiciones derramadas en la santa misa. Para saber aprovechar los frutos espirituales que se dan a través de la liturgia y así vivirla a plenitud, hay que conocer, comprender y participar de cada una de sus partes con reverencia, pero sobre todo, es necesario disponer el corazón para tener un encuentro real con el Creador.

“Es una vivencia espiritual continua. Se trata de lo que Dios me ofrece y lo que yo le ofrezco. Si eso no se ha vivido, entonces vamos a la Eucaristía con las manos vacías. Se pierde toda la intención de ofrecer en acción de gracias el fin de semana los dones que Dios me ha dado y que he trabajado durante toda la semana. Es un proceso de escucha, de preparación, de contemplación”, explicó el vicario general de la Diócesis de Caguas, Padre Feliciano Rodríguez.

El sacerdote opina que el regalo mayor que Dios da mediante la liturgia es su propio Espíritu, santo e inmaculado. Y sostiene que quienes viven con intensidad cada una de las partes de la misa, logran ser santificados. “Dios te habla de manera distinta en cada segmento del acto litúrgico. El que necesita perdón, se santifica; el que necesita escuchar la voz de Dios, y oye la Palabra, ahí se santifica. En distintos momentos de la misa y de diferentes fuentes vas recibiendo el don de la santificación. Una persona que vive la Eucaristía como es, sale santa”, afirma padre Feliciano.

Por su parte, el ex profesor de religión y laico comprometido de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Río Grande, Tomás Vargas señala que aquellos que consideran la misa aburrida son personas que no comprenden su importancia.

“Muchos dicen que vienen a la misa a buscar paz. Pero cuando decimos eso, no estamos entendiendo. La misa es todo. Una vez comprendo lo que es y todas sus partes, no hay porque aburrirse. Cuando uno entiende que está aplicando el mismo sacrificio de Cristo en la cruz de una manera litúrgica, cuando sé que tengo en mis manos la salvación del mundo porque tengo en mis manos el sacerdocio de Cristo y lo puedo vivir como pueblo sacerdotal no existe manera de aburrirse. Luego entonces te das cuenta que estás delante de la presencia del mismo Padre”, comentó de manera efusiva Vargas. Para el feligrés, quien asiste con regularidad a su parroquia, el rito inicial prepara al católico para vivir una experiencia sobrenatural con el Señor durante la celebración eucarística.

“Ese acto penitenciario nos ayuda a pasar de una conciencia totalmente ocupada en las cosas del mundo, a una conciencia litúrgica. Obtenemos el perdón de los pecado veniales, pero sobre todo nos ayuda a cambiar las actitudes y de visión”, expresó. El laico comparó el amor hacia la Eucarística con la relación de pareja. “Cuando estás empezando a enamorarte de alguien, sacas de tu tiempo para conocer más a esa persona. Mientras más la conoces, y si es digna de tu amor, más te enamoras de ella. Lo mismo ocurre con la liturgia y con nuestra fe; mientras más vamos más nos enamoramos”, comentó.

Añadió que “una vez la persona comprende su identidad como católico y lo qué representa el tesoro que se tiene en las manos, (la Eucaristía y los sacramentos), vive la misa a plenitud”.

Mientras tanto, el reverendo diácono Ramón Guzmán comenta que durante la consagración se reproduce el sacrificio de Jesús en la cruz.

“Es revivir que Cristo se hace presente; revivir el sacerdocio y el mandamiento de amor que se dio en la Última Cena. Aunque también se debe tener una idea muy clara de que la misa no es la Última Cena, sino el sacrificio de Jesús. Por eso al final el sacerdote dice, ‘por Cristo con Él y en Él”, aclaró.

Por último, Guzmán señaló que el cristiano que dispone su corazón para vivir intensamente la Liturgia y ser ministrado por el Espíritu Santo obtiene el regalo de la salvación. “Los cristianos somos gente que no nos salvamos solos. Nos salvamos en la Iglesia. La santa misa es entrar en comunión con Dios; en una relación íntima con el Señor. Es así como alcanzamos la salvación”, concluyó el diácono.

domingo, agosto 14, 2011

El Dogma de la Asunción

Fuente: ACIPrensa

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:

"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.

En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".

Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:

"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97).

"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (JP II , Audiencia General del 9-julio-97).

Continúa el Papa: "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (JP II, 15-agosto-97)

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

:: La Fiesta de la Asunción en la Enciclopedia Católica

viernes, agosto 12, 2011

Conocer la fe: antídoto del sectarismo

Autora: Verónica Cruz Pillich Fuente: El Visitante

El suicidio colectivo de 914 personas en Jonestown, Guyana, sacudió la opinión pública en 1978. Todos eran seguidores del grupo religioso “El Templo del Pueblo”, dirigido por el reverendo Jim Jones, quien instó a los presentes a entregar sus vidas mediante la ingestión de una mezcla letal de bebidas. En la década de 1990, se produjeron varios incidentes similares, entre estos, el suicidio de 80 ciudadanos junto con el líder David Koresh en Waco, Texas.

Diez años después, justo cuando comenzaba el milenio, otro caso acaparaba los medios de comunicación, esta vez, en Uganda. “El Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios”, comandado por Joseph Kibwetere, reclamó de sus seguidores un suicidio en masa. Las autoridades encontraron 235 cadáveres, pero luego, el número de fallecidos aumentó.

Los sucesos anteriores son ejemplo de lo que pueden llegar a hacer ciertos grupos o sectas religiosas extremas. Este tipo de manifestaciones ha representado y representa una gran preocupación para la Iglesia Católica y un verdadero desafío pastoral. Además, evidencia la ausencia de la Iglesia en algunos sectores más vulnerables.

Durante su pontificado, el Beato Juan Pablo II se expresó continuamente sobre estas agrupaciones y alzaba su voz de alerta con respecto a su propagación en diferentes partes del mundo. “Veo que, en los diversos países de América Latina, el problema número uno es, cada vez más, el problema de las sectas”. (Discurso ofrecido a los obispos de Perú, en 1988) Varios años más tarde, en un mensaje a los obispos de Estados Unidos, reafirmó el poder que tienen las sectas y urgió a la Iglesia a tomar acción.

“Sé bien que la promoción de estos grupos cuentan con recursos económicos fuertes y que su predicación seduce al pueblo con falsos espejismos y siembra confusión. Es importante que vuestra pastoral sepa ocupar los espacios en los que actúan esas sectas, despertando en el pueblo la alegría y el santo orgullo de pertenecer a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en nuestra santa Iglesia Católica”. (1993)

Puerto Rico no es la excepción en cuestión de la existencia de sectas o grupos religiosos. El propio vicario de ecumenismo de la Arquidiócesis de San Juan, Padre William Torres Pagán, catalogó este fenómeno como una realidad alarmante y un serio problema. “Esto impide, no sólo el camino evangelizador, sino también el camino hacia el ecumenismo”, planteó.

De manera impactante, Padre William expuso que la mayor parte de las personas que entran a los grupos religiosos han sido antes católicos. “En mi opinión, se debe a que no han tenido una conversión sincera con Jesucristo y, sobre todo, una madura y excelente formación. Muchos cristianos y cristianas se han quedado con la catequesis ofrecida para la Primera Comunión o la Confirmación y, lamentablemente, muchos no han procurado nada más. No han tenido la preocupación de crecer en una formación más profunda de la Iglesia, de la Sagrada Escritura, de los dogmas de la fe, entre otros temas, que los ayude a poder conocer, amar y servir a Jesucristo”.

Asimismo, mencionó y describió algunas agrupaciones de este tipo que imperan en la Isla. “Podemos mencionar las sectas pseudocristianas, que son los grupos que se presentan como cristianos, aunque en realidad su teología y su práctica dista mucho de tener como base la Sagrada Escritura: los Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia del Dios Universal, Mormones (Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días) y Testigos de Jehová, entre otros”, reveló.

Igualmente, se mostró preocupado por la propagación de las sectas religiosas en el País. “Lamentablemente, han logrado esparcirse en la sociedad puertorriqueña por entrar en íntima relación con las necesidades y aspiraciones de muchas personas”, señaló. Citó, además, el Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, producto del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, para explicar las causas por las cuales se ha extendido este tipo de manifestaciones. “Búsqueda de pertenencia, búsqueda de respuestas, búsqueda de integridad (holismo), búsqueda de una identidad cultural, necesidad de ser reconocido, de ser especial, búsqueda de la transcendencia, necesidad de una guía espiritual, necesidad de visión, necesidad de participación y compromiso son algunas de las razones”, detalló.

De igual modo, apuntó que los jóvenes son quienes están en mayor riesgo de ingresar a una de estas colectividades. “Esto puede deberse a varias razones: cuanto más ociosos estén, que provengan de hogares no estables, que pertenezcan a grupos étnicos minoritarios y que vivan en lugares lejanos del influjo de la Iglesia. También, se encuentran las personas con poca o ninguna formación cristiana y aquellos que, por su situación particular, no se sienten acogidos en la Iglesia Católica. Además, los problemas económicos son un factor determinante, ya que muchas sectas proponen la idea de prosperidad como premio de Dios”, sostuvo.

En cuanto a los efectos de la proliferación de estos grupos religiosos en la sociedad puertorriqueña, el Vicario de Ecumenismo apuntó que éstos son nefastos. “En el hogar se crea un distanciamiento. Hay un ambiente de división y discordia por hacer que los otros miembros de la familia se conviertan a la nueva fe. A nivel de la sociedad, crea rupturas también. Lo hemos visto, por ejemplo, con los Testigos de Jehová, cuyas creencias han provocado que el Estado intervenga en casos, como los de no permitir la donación de sangre para ninguno de sus familiares”, mencionó.

Además, relató que existen sectas que postulan principios equivocados, los cuales llevan a la poligamia y al abuso de menores. Hay, también, quienes pronostican el fin del mundo e inducen al suicidio colectivo. “En el aspecto religioso, no tratan de mantener un diálogo y menos una relación. Es por ello que, con las sectas, no se puede tener un diálogo ecuménico”, aseguró.

Finalmente, el vicario de ecumenismo envió un mensaje de alerta a los cristianos católicos. “Muchas veces los católicos se intimidan porque no saben cómo tratar a estos hermanos y hermanas, quienes nos plantean sus ideas. Ahí surge la intimidación por no saber responderles ante los dogmas o preceptos que nos comentan. Si conociéramos nuestra fe, nos sentiríamos con la capacidad de poder ayudarles y no dejarnos convencer por doctrinas llamativas y extrañas, como nos dice el apóstol. La formación continua es la base de todo que nos llevará a una vivencia profunda de nuestra fe”, precisó.

miércoles, agosto 10, 2011

Iglesia Católica jamás tolerará violar secreto de confesión

Fuente: ACIPrensa vía El Visitante

ROMA- El regente de la Penitenciaría Apostólica, Mons. Gianfranco Girotti, afirmó que la Iglesia Católica jamás denunciará la confesión de un fiel, luego que autoridades civiles de Irlanda anunciaran un intento legal para encarcelar a sacerdotes que mantengan el secreto de confesión en casos de abuso sexual.

En declaraciones a Il Foglio, Mons. Girotti indicó que "Irlanda puede hacer los proyectos de ley que desee, pero debe saber que la Iglesia no se someterá jamás a la obligación de la denuncia del confesor a la autoridad civil".

El 14 de julio, el Primer Ministro irlandés, Enda Kenny, prometió introducir una nueva ley que llevaría a prisión a los sacerdotes hasta por cinco años si no denuncian ante las autoridades los crímenes de abuso sexual revelados durante las confesiones.

La propuesta de ley contradice el Derecho Canónico que defiende la inviolabilidad del secreto sacramental y prohíbe a los confesores traicionar en modo alguno.

Mons. Girotti explicó que "para el confesor que infringe el secreto de confesión está prevista la excomunión ‘latae sententiaè’ - automática- por parte de la Iglesia", y por ello es "absurda e inadmisible" la propuesta de ley.

"La confesión es una cuestión privada que permite al penitente enmendarse, purificarse. El secreto es una condición necesaria", pero esto "no significa que los obispos no deban vigilar a los pedófilos, y hechas las oportunas verificaciones, pedir a esta gente que paguen por sus propios crímenes", señaló.

"Si se quiere violar la confesión, la respuesta de la Iglesia será siempre no".

"Todos –los delincuentes– tienen el deber de pagar sus cuentas a la justicia por los crímenes cometidos, pero no concierne al confesor violar el secreto. La confesión es destinada a limpiar el alma ante Dios", recordó.

Finalmente, explicó que el confesor "tiene el deber de absolver –los pecados- en el supuesto de que se reconozca el sincero arrepentimiento de quien tienen delante", y aclaró que "la denuncia al poder judicial, la cárcel, y las sanciones previstas de las leyes del estado, son otra cosa diferente".

Comentario. De que la Iglesia en Irlanda ha tenido y tiene problemas eso no se duda. De que estos problemas se deben mayormente a los malos actos de sacerdotes y religiosos y a la renuencia de los obispos a tratar el problema a fondo, nadie lo niega. Pero este atentando del gobierno irlandés de inmiscuirse en la práctica sacramental de la Iglesia es insólito y sin precedentes que al fin no llegará a nada pues no se acatará. Y los políticos de la patria de San Patricio lo saben y el disparate se explica como un acto de propaganda para caldear los ánimos de todos y demostrar que están tomando todas las medidas necesarias para reprimir a la Iglesia como sea posible. Es un acto propio de circo político.

Los pastores católicos de Irlanda le abrieron la puerta al demonio con su parsimonia. Allá tienen que limpiar casa también y reformar sus seminarios y sus mentes. Cerrar la puerta al maligno será difícil, y solamente se logrará con una verdadera reforma de acuerdo al Evangelio que Cristo nos encomendó. Y al gobierno que no se meta en lo que no le incumbe.

sábado, agosto 06, 2011

Celebramos hoy la Fiesta de la Transfiguración del Señor

Fuente: El Arca de Noé

Textos bíblicos: Mateo 17, 1-9; o bien Marcos 9, 1-9; Lucas 9, 28b-36

(Icono de Theofhanes de Creta. 1546. Monasterio Stavronikita del Monte Athos. Grecia.)"Te has transfigurado en el monte, oh Cristo Dios, mostrando a tus discípulos tu gloria, según us capacidades.
Haz resplandecer sobre nosotros tambien tu luz; por las plegarias de la Madre de Dios, oh dador de luz, gloria a ti.

La Fiesta.
Para las iglesias de tradición bizantina, la fiesta de la "Transfiguración (Metamòrfosis) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" expresa en el modo mas completo la teología de la divinización del hombre. En uno de los himnos de la fiesta se canta en efecto: "En este día en el Tabor, Cristo transformó la naturaleza oscurecida por Adán. Habiéndola cubierto de su esplendor la ha divinizado."

La solemnidad tiene su origen en la memoria litúrgica de la dedicación de las basílicas del Monte Tabor. Es posterior a la fiesta de la Exaltación de la Cruz, de la que, no obstante, depende su fecha. Según una antigua tradición, la Transfiguración de Jesús habría tenido lugar cuarenta días antes de su crucifixión. La solemnidad, por tanto se fijaría el 6 de Agosto, o sea, cuarenta días antes de la Exaltación de la Cruz, que caía el 14 de septiembre.

El nexo entre las dos fiestas se comprueba también por el hecho que desde el 6 de agosto se empiezan a cantar los himnos de la Cruz.

La fiesta entró en uso a finales del siglo V, y ya en el siglo VI encontramos insignes representaciones musivas, que recubren la bóveda del ábside central en la basílicas de Parenzo, San Apolinar en Classe en Rávena, y del Monasterio de Santa Catalina del Sinaí.

El iconógrafo y la Fiesta.

Todo iconógrafo, después de haber recibido una consagración de sus manos para ejercitar en la Iglesia este sublime misterio de ser pintor de la belleza y mensajero de la luz que revela la imagen, empieza su servicio pintando precisamente el icono de la Transfiguración del Señor. Entre otras, porque toda imagen es cono un reflejo del rostro luminoso y glorioso del Cristo, como aparece en el Tabor; porque el iconógrafo tiene que plasmar en colores y símbolo la imagen interior contemplada por él en su propia oración, y porque tiene que comunicar a los demás con su arte algo de los rayos divinos que iluminaron a los apóstoles en el monte de la oración.

En un antiguo manual de arte iconográfico se puede leer: " Quien quiera aprender el arte pictórico, antes se instruya en él y se ejercite por un tiempo dibujando solo y sin cánones, hasta que se haga experto, luego haga invocación al Señor Jesucristo y una oración ante el icono de la Madre de Dios Odigítria." La oración y la invocación eran presenciadas por un sacerdote, que recitaba el himno de la Transfiguración y tras esto bendecía al aprendiz de iconógrafo."

La contemplación de la imagen evangélica.

La imagen nos ofrece con fidelidad plástica la narración evangélica de la Transfiguración del Señor, concentrando nuestra atención en una visión total y dinámica. Algunos iconos de este episodio presentan a los lados del monte, a Jesús que sube con sus discípulos a la montaña, y a Jesús que baja ya del monte, diciendo a los suyos que no revelen nada de cuanto ha sucedido.

Pero generalmente todo se concentra en el episodio que este misterio desvela ante nuestros ojos, poniendo de relieve los protagonistas del encuentro y los dos espacios que parecen juntarse: el cielo y la tierra.

La fiesta como el icono, constituye para el pintor y para el simple fiel, "según la medida de fe que Dios" ha dado a cada uno, esa experiencia intelectiva y espiritual que permite embocar la vía para desarrollar dentro del corazón de uno mismo la belleza de la luz.

Dice Gregorio de Nisa (335-395), "La manifestación de Dios le es dada primero a Moisés en la Luz, luego él habló con Él en la nube; y finalmente, devenido más perfecto, Moisés contempla a Dios en la tiniebla".

Pero, ¿qué significa la entrada de Moisés en la tiniebla y la visión que en ésta tuvo de Dios? "El conocimiento religioso es al principio luz para el que lo recibe: pues lo que es contrario a la piedad es la oscuridad, y la tiniebla se disipa cuando aparece la luz. Pero el Espíritu, en su progresar, llega, tras un empeño siempre más grande y perfecto, a comprender lo que es el conocimiento de las realidades y se acerca a la contemplación cuanto más se da cuenta de que la naturaleza divina es invisible.

La tiniebla es el término accesible de la contemplación, visión límite, y por tanto "luminosa". La tiniebla simboliza así la oscuridad de la fe y la experiencia de la proximidad de Dios.

El icono de la Transfiguración, por tanto habla de la luz, revelada a los Apóstoles, manifestación del esplendor divino, gloria sin tiempo. Esta imagen mas que cualquier otra refleja el principio por el que un icono no se mira sino que se contempla.

El Cristo.

En el centro de las representaciones iconográficas de la fiesta, resplandeciente de luz, aparece el Cristo. Los iconógrafos a menudo han sabido reproducir con gran maestría el concepto: cualquier parte del icono que se observe, desde los rostros de los personajes a los vestidos, a las rocas del paisaje, todo está iluminado por la luz procedente del Cristo.

Sus ropas son las blancas, las de la resurrección: la explosión de la divinidad, de la vida, de esa vida que es "la luz de los hombre." Sus vestidos blancos quieren expresar que es la fuente de luz: "Dios de Dios Luz de Luz", como dice la confesión de nuestra fe. Es es blancura esplendorosa de los vestidos que el evangelista Marcos describe con admiración.

Está situado en un círculo de luz que significa la gloria, la divinidad, el infinito. Es Dios. Es como un sol, con títulos bíblicos que se aplican desde la antigüedad a Jesucristo.

Él es el Salvador de los hombres, verdadero hombre, con mirada misericordiosa, que irradia un gran amor salvador hacia todos.

La luz percibida por los discípulos (la luz tabórica) es de tonos apagados -es reproducida, en efecto, con un gris- comparada con aquella tanto más esplendorosa que rodea al Cristo: ésta es sólo una sombra de la luz inaccesible en la que habita el Señor.

Cristo aparece en algunos iconos de la Transfiguración en medio de una figura geométrica que se llama "mandorla", "almendra". Es el signo pictórico que quiere reflejar la "nube" luminosa que lo cubre. Y la "nube" es el signo bíblico de la presencia de Yahvé, y por lo tanto es un símbolo del Espíritu Santo que está dentro de Jesús, que lo envuelve, que lo empuja, que impregna toda su humanidad de una manera velada, hasta que en la resurrección aparezca esta fuerza en todo su vigor.

En la revelación de Cristo se desvela y revela toda la Trinidad:
- el Padre que dice: "Este es mi Hijo muy amado: escuchadle".
- Cristo, el Hijo amado, revelado como Palabra y complacencia del Padre
- El Espíritu es la nube que indica la gloria y la presencia sobre el Hijo amado, como en la Encarnación, cuando cubre con su sombra, como una nube, a Maria.

Moisés y Elías.
Jesús está acompañado por dos personajes. Uno viejo, que es Elías; otro más joven, que es Moisés, representado a veces con un libro, que significa la ley.

De Jesús dan testimonio la ley (Moisés) y los profetas (Elías). Podeos preguntarnos por qué están presentes en este misterio precisamente estos dos personajes que son testigos centrales de la economía de la salvación. Los dos son amigos de Dios, hombres de las montañas y de la oración, el hombre del Sinaí (Moisés), el hombre del Carmelo y del Horeb (Elías). Los dos representan la totalidad de los hombres: Moisés a los muertos; Elías a los vivos, ya que el profeta fue arrebatado al cielo, según la tradición bíblica, y llevado por un carro de fuego, la merkabah. Jesús es el Señor de vivos y muertos. Los dos buscaron el rostro de Dios, pero no lo vieron; ahora lo contemplan en el rostro de Cristo, que es imagen del Padre. Entran en la misma gloria de Cristo, son como sus precusores y profetas, sus evangelistas. Representan la Antigua Alianza que está en continuidad con la Nueva. Ante el Cristo de la Transfiguración la ley cede al que es la ley. La manifestación del Señor ya no es la brisa suave del monte Horeb que sorprende a Elías, sino la revelación plena de la palabra del Padre.

Los Apóstoles.
En la parte inferior del icono están los tres discípulos predilectos de Jesús: Pedro, Juan, Santiago. Es contraste de su postura es evidente. Jesús y sus dos testigos del Antiguo Testamento parecen reflejar ya la paz de una vida eterna. Los discípulos aparecen aterrados por la gloria del Señor, echados por tierra, en postura de terror sagrado. Quizá el iconógrafo quiere decir que nadie puede ver a Dios sin quedar totalmente sacudido por la fuerza de la visión. La luz y la voz del trueno los desconciertan. San testigos que han experimentado la fuerza arrebatadora de una revelación tan fuerte y tan extraña.

Pedro vuelto hacia Jesús, todavía tiene ánimo para decir algo: "hagamos tres tiendas..." Parece que quiere que este instante quede eternizado en un gozo sin fin.

Juan, el mas joven, el testigo del Verbo, parece lanzado por una fuerza vigorosa; parece que quiere huir y tropieza. Se cubre el rostro ante el resplandor de una luz que parece cegar, más que la del mismo sol.

Santiago, también por tierra, se cubre el rostro, incapaz de contemplar la gloria de su Maestro cara a cara.

Los tres están llenos de gloria. San testigos de la gloria y de la divinidad de Jesús, como serán testigos lejanos de la agonía de Jesús, de su verdadera humanidad, sujeta a los temores de la muerte.

miércoles, agosto 03, 2011

Theo en Google Circles

Hermanos, quiero informarles que tengo un perfil social nuevo en Google Circles. Si desean enlazarme, lo pueden hacer aquí.

Saludos en Cristo Jesús,
-Theo

martes, agosto 02, 2011

En la vida hay límites

Padre Nicolás Schwizer

La realidad de los límites en nuestra vida

Por lo general a los límites se los considera como obstáculos en el camino de la vida. El secreto consiste en utilizar los límites personales como camino y ayuda hacia la filialidad. Nuestras dificultades y problemas deben ser una puerta de entrada para la gracia, una escalera hacia el corazón de Dios.

Podemos distinguir límites de orden:

Físico: que uno es gordo o flaco, feo o pelado; defectos físicos, enfermedades, problemas nerviosos...

Síquico-espiritual: incapacidades intelectuales, no saber hablar, depresiones, trastornos síquicos, fracasos en la profesión o en la educación de los hijos, etc.

Social: mi familia (pobre o rica), mis problemas económicos, mi profesión, mi pueblo, mi raza...

Ascético-moral: debilidades, vicios, faltas de voluntad, mezquindades, antipatías, egoísmo, falta de carácter y de temperamento, fracaso en el cumplimiento de los propósitos... hasta culpas y pecados.

El Padre Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, nos da cuatro pautas para nuestro comportamiento al respecto.

1. No extrañarse. Debemos extrañarnos más bien de que no sea peor. Aceptando el pecado original que ha herido nuestra alma, sobre todo su armonía, no debe extrañarnos que las cosas sean así. El pecado original es, además, fuente de muchos pecados personales que han influido en nosotros (herencia, ambiente, educadores...). A eso se agregan nuestros pecados propios que han profundizado el hábito del pecado.

2. No confundirse (no enredarse, no ahogarse)

Espontáneamente, al vernos tan miserables, uno podría llegar a ponerse nervioso, a confundirse, a dejarse agarrar por el pánico. Al hombre común le resulta insoportable aguantar las experiencias de pobreza moral. Quisiera ser distinto.

Entonces se da a la fuga ante su propia naturaleza, la niega, cambia de ideales... Procede como uno que es tirado al agua sin saber nadar: da golpes irracionales y se ahoga al fin por haber perdido la serenidad.

3. No desanimarse. El desánimo sería un paso más. Este desaliento que se expresa en tristeza y en depresión, es un enemigo muy peligroso. Aclara el Padre Kentenich que “es mucho más fatal que el mismo pecado grave”. Porque predispone para ir más abajo todavía, para cometer otros pecados nuevos. Uno se deja estar, ya no espera nada más de sí mismo. Agrega: “En aguas turbias se pasea el maligno”.

Por eso es tan importante crear en nosotros y a nuestro alrededor un clima de alegría. La educación filial es educación a la alegría: “¡Nada debe perturbar nuestra alegría interior!”.

4. No instalarse. No habituarse, no acostumbrarse a la miseria y el pecado. No perder el sentido de la responsabilidad, no resignarse. Debemos luchar en contra de nuestras faltas y defectos. Por lo menos hemos de despertar el impulso de trabajar en contra, aunque no siempre nos resulte. Los santos son santos porque han comenzado innumerablemente de nuevo. Contemos hasta el fin de la vida con caídas y miserias. Por eso debemos contar también hasta el final con luchas.

Hemos de lograr un realismo grande que nos da paciencia frente a nosotros mismos, que nace de la limitación que uno experimenta y que está combatiendo permanentemente, esperando poder superarla algún día.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Soy consciente de mis límites?

2. ¿Estoy acostumbrado a algunos pecados?

3. ¿Es el desánimo una característica en mí?

lunes, agosto 01, 2011

Celebra la Iglesia en Puerto Rico Medio Milenio de Historia

Autora: Natalie Negrón Torrens | Fuente: El Visitante

Según informó el Vicario General de la Arquidiócesis de San Juan, Monseñor Leonardo Rodríguez, el martes 9 de agosto, desde las 7:30 p.m., se celebrará en el templo parroquial de Santa Teresita en Santurce el V Centenario de la fundación de la Iglesia Católica en Puerto Rico.

La solemne Eucaristía de este acontecimiento histórico, en el que participarán los señores obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, la presidirá S.E.R. Fray Carlos Cardenal Amigo Vallejo, O.F.M., Arzobispo Emérito de Sevilla. Este ha sido nombrado por el Papa como su representante y enviado especial.

Para el vicario de la Arquidiócesis esta celebración es muy significativa ya que invita al pueblo católico a conocer y recordar su historia. “Es hacer memoria de que somos una iglesia antigua. Nos permite valorar y evaluar lo que han sido estos años de la iglesia, podemos aprender de lo sucedido y así mirar hacia el futuro y mejorarlo”, puntualizó.

En su más reciente carta pastoral el Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González Nieves, hizo hincapié sobre la gran importancia de conmemorar y reflexionar sobre estos cinco siglos de historia de la Iglesia en Puerto Rico.

“La celebración de estos aniversarios nos deben ayudar a reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos como Iglesia y como País. La Iglesia está llamada, en nuestros tiempos, a la “Nueva Evangelización, es decir, a una evangelización nueva en su ardor, eficaz en sus métodos” (Beato Juan Pablo II, 1983 en Haití) para que seamos discípulos(as) y misionero(as) y misioneras para que tengamos vida y vida abundante en el Señor Jesús Resucitado, en su Pascua perenne en nuestras islas borincanas”, dijo.

El establecimiento de la Iglesia en Puerto Rico se remonta al 8 de agosto de 1511, cuando el Papa Julio II instituyó las primeras tres diócesis en América: dos en la isla de La Española (Santo Domingo y La Vega) y una en San Juan de Puerto Rico. Don Alonso Manso fue el primer obispo que llegó a nuestras playas el 25 de diciembre de 1512. Con su llegada germinó la Iglesia en el Nuevo Mundo.

- Lee también: La Iglesia en América germinó en Borinquen