domingo, mayo 29, 2011

La Coronilla de San Miguel Arcángel

Coronilla de San Miguel Arcángel
Hermanos, desde mi estancia en “el Ultramar” he añadido con mucho gusto la Coronilla de San Miguel Arcángel, también conocida como “el Rosario de los Angeles” a mi regla de oración, junto con la Liturgia de las Horas, el Santo Rosario y la Coronilla de la Divina Misericordia. También es bueno rezar esta coronilla de San Miguel en tiempos fuertes de combate espiritual. Les invito a que la recen.
Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.

Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.

En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.

En el Nombre del Padre...

Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, etc.

1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías

2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

The Servant of God Antonia D'Astonac, OCD6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.

1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

*En honor a San Miguel ...... 1 Padre Nuestro
*En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro
*En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro
*En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Fuente: SantísimaVirgen. com - Argentina

viernes, mayo 27, 2011

El poder de perdonar los pecados en la Iglesia de Jesús (Parte 2 de 2)

Autor: R.P. José Benabarre Vigo | Fuente: El Visitante

Al dar a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados (Jn 20,21-23) Jesús no dio indicación alguna de cómo debían hacerlo. La forma podría ser determinada por ellos, pues les había dado otros amplios poderes (Lc10, 16). Quiero indicar aquí que esos poderes son amplísimos, si es que interpreto bien las palabras de Jesús “COMO EL PADRE ME ENVIÓ, ASÍ OS ENVÍO YO A VOSOTROS” (Jn 20, 21). O sea, es como decir: ¡Os transfiero mi misión y mis poderes para llevarla a cabo!

El sacerdote sabe de lo que se trata la confesión. Tiene dos buenas razones: indicar al penitente lo que debe hacer para no volver a pecar, y darle la penitencia consiguiente. Esta confesión puede hacerse de viva voz, por escrito o por señales, si no puede hacerse de otro modo.

Confesión secreta

La forma ordinaria de confesar hoy nuestros pecados es mediante la manifestación secreta de los mismos al legítimamente ordenado sacerdote de la Iglesia. La absolución general sólo está permitida en casos de emergencia.

No está del todo claro cuándo comenzó a generalizarse esta forma de confesión, pues consta que no siempre fue así. Mientras Orígenes (184 ó 185+253 ó 254), sacerdote alejandrino, y san Ireneo (c.140-160+c.202), obispo de Lión, Francia, exigían que fuera pública, el papa san León I Magno (440-461) condenó enérgicamente que en algunas partes se obligara a confesar públicamente los pecados. Parece que en el siglo VI entre los monjes irlandeses la confesión privada era lo común. Aunque tarde, la Iglesia se dio cuenta de los inconvenientes de la confesión pública, especialmente tratándose de ciertas personas y pecados.

Condiciones de la buena confesión

Es muy serio ofender a Dios y a los hermanos. Y la única forma de obtener su perdón es humillarnos y decirles que estamos bien arrepentidos de haberles ofendido. Dios perdona siempre que estemos debidamente preparados, no así los hombres, no obstante el mandato divino de perdonar “hasta setenta veces siete”, es decir, siempre (Mt 18, 22); peor para ellos si no lo hacen.

Los no católicos u ortodoxos pueden obtener de Dios el perdón de sus pecados mediante un profundo arrepentimiento por haber ofendido a la Majestad de Dios, y con el propósito firme y eficaz de no volver a ofenderle más. Los católicos, por el contrario, sólo mediante el sacramento de la Confesión, si lo tienen a su alcance. Aunque parezca lo contrario a primera vista, los católicos tenemos la ventaja, pues podemos oír de un representante de Dios las consoladoras palabras: “Hijo, tus pecados te son perdonados”, obteniendo así la certeza de que también nos ha perdonado Dios. Esta certeza no pueden tenerla los protestantes ni evangélicos.

Para que la confesión sea buena, ha de estar precedida de un serio examen de conciencia, tanto más exhausto cuanto más tiempo haya pasado desde la última confesión bien hecha. Las otras condiciones son las siguientes:

Completa. El penitente debe confesar todos los pecados mortales cometidos desde la última confesión u olvidados en anteriores confesiones que haya encontrado durante el examen. Si, por vergüenza o por otra cualquier causa, deja de confesar algún pecado mortal, la confesión no es buena, es decir, los pecados no quedan perdonados, aunque el sacerdote haya pronunciado las palabras de la absolución.

Sincero arrepentimiento. Dios puede descubrirlo; el sacerdote, no. Por eso tiene que fiarse del penitente cuando le manifiesta que está dolido de haber ofendido a Dios o, al menos, por haber merecido el infierno. Sin este dolor, no puede haber perdón.

Firme propósito de la enmienda. Este propósito de la enmienda requiere que el penitente ponga todos los medios a su alcance (oraciones más frecuentes y mejores, confesarse de cuando en cuando; evitar las ocasiones de pecado, hacer alguna penitencia, etc.) para no volver a pecar. Sin este propósito firme y eficaz, la confesión no es buena.

Cumplir la penitencia. Para satisfacer de algún modo por los pecados cometidos y como medida medicinal para no volver a cometerlos, el sacerdote impone al penitente alguna penitencia al final de la confesión.

Estas condiciones para una buena confesión son una necesidad para obtener de Dios el perdón de nuestros pecados, pues con Él no podemos jugar. Es inadmisible que le pidamos perdón hoy y le volvamos a ofender mañana. Claro que somos flacos y que, no obstante las buenas confesiones, aún volvemos a pecar. No debemos desesperarnos, pues no son santos sólo los que nunca han pecado, sino también los que siempre se han levantado. O como he leído en estos días, todo ser humano tiene un porvenir, y todo santo ha tenido un pasado.

jueves, mayo 26, 2011

Los pecados en la Iglesia de Jesús (1 de 2)

R.P. José Benabarre Vigo | Fuente: El Visitante

Cristo otorgó a su Iglesia -¡la CATÓLICA!- el poder de perdonar los pecados. Tremendo poder que, por derecho propio, sólo tiene Dios, según le recordaron a Jesús sus enemigos antes de El curar al paralítico (Mc 2, 7). Este poder está restringido a los ministros legítimamente ordenados de nuestra Iglesia y de la Ortodoxa. No lo tienen los pastores o ministros de las iglesias y sectas protestantes y evangélicas pues no reciben el Sacramento del Orden sacerdotal ni la inmensa mayoría de ellas lo reconocen.

El pecado existe

Aunque son muchos los que han perdido el sentido de pecado, según ya se lamentaba Pío XI (1922-1939), si la memoria no me falla, desgraciadamente el pecado existe y en cantidades inimaginables.

Se blasfema el santo Nombre de Dios, a quien se niega, por miles de millones, el culto que le es debido y Él quiere (Lc 22, 19; 1 Co 11, 24). Se abusa del matrimonio y se conculcan masivamente el Sexto y Noveno Mandamientos; los matrimonios adúlteros se cuentan por millones; cientos de miles de madres sin escrúpulos matan a sus mismos hijos; constantemente hay cruentas guerras civiles o internacionales, en las que, además de matarse como bestias y morir como animales tantos jóvenes infelices, se cometen toda clase de atropellos. Los comerciantes se engañan y se roban entre sí cuanto pueden.

Mil y pico de iglesias y/o sectas hacen mentiroso al Espíritu Santo al afirmar que fueron organizadas por su inspiración. Esa mentira impide que cientos de millones de personas deseosas de adorar a Dios como Él quiere entren en la única Iglesia fundada por Cristo -¡y la única que Él quiere! (Jn 10, 16). ¡Y no olvidemos el abuso y perversión de la niñez y juventud!

Cuando pienso en estas cosas me quedo maravillado de la inconmensurable paciencia de Dios y pasmado ante tanta ignorancia y/o maldad de parte del hombre.

Dios quiere perdonar

Entre los atributos divinos, el ser Dios misericordioso es uno de los más consoladores. Ya en el Antiguo Testamento, Yahveh-Dios había dicho enfáticamente: “Por mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo no quiero la muerte del malvado, sino que el malvado se convierta y viva” (Ez 33, 11).

Según Juan el Bautista, Jesús vino “a quitar el pecado del mundo” (Jn 1, 29), lo mismo afirmó Jesús: “No he venido a llamar a la conversión a los justos, sino a los pecadores” (Lc 5, 31-32). Y taxativamente afirmó que tenía poder para perdonar los pecados (Mt 9, 1-7).

Por su parte, el arrepentido Pedro nos dice: “Dios ... usa de paciencia con vosotros, no queriendo que alguno perezca, sino que todos lleguen a la conversión” (2 Pe 3, 9). En las revelaciones del Señor Jesús a Santa Faustina, la idea que más se repite es el infinito deseo de Dios de perdonar al pecador.

/files/Worship/good_shepherd.jpgDios perdona por su Iglesia

Bien y conformes -me dirán los lectores no católicos de EL VISITANTE, que yo sé que los hay. Jesús Dios puede y quiere perdonar los pecados de sus fieles, pero lo hace por sí mismo; no necesita intermediarios. Cierto; no los necesita, pero los quiere. Al menos así consta en la Biblia, si sabemos leerla. He aquí tres textos, uno dirigido a Pedro y los otros dos a los doce: “[Pedro], a ti te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo; y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 19). Estas mismas palabras, pero en plural, se las repite Jesús a los 12 apóstoles en Mateo 18, 18.

Más explícitamente y con mayor solemnidad, Jesús dio este mismo poder a los 11 (12, tras la elección de Matías, en sustitución de Judas el Iscariote), después de su resurrección de entre los muertos. Noten bien la solemnidad de sus palabras: “Como el Padre me envió, así os envío yo.” Dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: “RECIBID EL ESPÍRITU SANTO. A QUIENES PERDONÉIS LOS PECADOS, LES QUEDAN PERDONADOS; A QUIENES SE LOS RETENGÁIS, LES QUEDAN RETENIDOS” (Jn 20, 21-23). (Continuará)

martes, mayo 24, 2011

Visitación de María

Padre Nicolás Schwizer

Toda nuestra vida, cuando es auténticamente cristiana, está orientada hacia el amor. Sólo el amor hace grande y fecunda nuestra existencia y nos garantiza la salvación eterna.

Y sabemos que ese amor cristiano tiene dos dimensiones. La dimensión horizontal: amar a los hombres, nuestros hermanos. Y la dimensión vertical: amar a Dios, nuestro Señor.

Es fácil hablar de amor y de caridad, pero es difícil vivirlos, porque amar significa servir, y servir exige renunciar a sí mismo. Por eso, el Señor nos dio como imagen ideal a la Sma. Virgen. Ella es la gran servidora de Dios y, a la vez, de los hombres.

En la hora de la Anunciación, Ella se proclama la esclava del Señor. Le entrega toda su vida, para cumplir la tarea que Dios le encomienda por el ángel. Ella cambia en el acto todos sus planes y proyectos que tenía, se olvida completamente de sus propios intereses.

Lo mismo le pasa con Isabel. Se entera que su prima va a tener un hijo y parte en seguida, a pesar del largo camino. Y se queda tres meses con ella, sirviéndole hasta el nacimiento de Juan Bautista. No se le ocurre sentirse superior. Y no busca pretextos por estar encinta y no poder arriesgar un viaje tan largo. Hace todo esto, porque sabe que en el Reino de Dios los primeros son los que saben convertirse en servidores de todos.

También nuestra propia vida cristiana debe formarse y desarrollarse en estas mismas dos dimensiones: el compromiso con los hermanos y el servicio a Dios. Y no se puede separar una dimensión de la otra. Por eso, cuanto más queremos comunicarnos con los hombres, tanto más debemos estar en comunión con Dios. Y cuanto más queremos acercarnos a Dios, tanto más debemos estar cerca de los hombres.

¿Qué más nos dice el Evangelio? Nos cuenta de algunos sucesos milagrosos en el encuentro de las dos mujeres: el niño salta de alegría en el vientre de su madre; Isabel se llena del Espíritu Santo, reconoce al Señor presente y comienza a profetizar.

Y nos preguntamos: ¿Es la Sma. Virgen la que hace esos milagros? Ello se puede explicar sólo por la íntima y profunda unión entre María y Jesús. Esa unión comienza con la Anunciación y dura por toda su vida y más allá de ella. Y por primera vez se manifiesta en el encuentro de María con Isabel.

María no actúa nunca sola, sino siempre en esta unión perfecta entre Madre a Hijo. Donde está María, allí está también Jesús. Es el misterio de la infinita fecundidad de su vida de madre.

Y si nosotros queremos ser como Ella, entonces debe ser también el misterio de nuestra vida. ¿En qué sentido? Nos unimos, nos vinculamos con María, nuestra Madre y Reina. Y entonces, ¿qué hace Ella? Ella nos vincula, con todas las raíces de nuestro ser, con su Hijo Jesucristo.

Porque María es la tierra de encuentro con Cristo, nos conduce hacia Él, nos guía, nos cuida y nos acompaña en nuestro caminar hacia Él.

Pero, María no solo nos conduce hacia Cristo, sino trae, ante todo, a Jesús al mundo y a los hombres. Es su gran tarea de Madre de Dios.

Y en su visita a la casa de Isabel realiza, por primera vez, esta gran misión suya: le lleva a su Hijo. Y el Señor del mundo, encarnado en su cuerpo maternal, manifiesta su presencia por medio de aquellos milagros.

Lo hizo María hace más de 2000 años. Pero lo hace también hoy: nos trae a Cristo a todos nosotros.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Llevo a Cristo a los demás?

2. ¿De de qué manera sirvo a los demás?

3. ¿Soy un elemento de unión?

sábado, mayo 21, 2011

¿A quién seguirías? ¿A Jesús o a Mahoma?

Hermanos, quiero compartir con Uds. dos historias, una del Nuevo Testamento y la otra del Hadith, la tradición islámica segunda en autoridad al Corán. Lean y comparen y luego pregúntense a sí mismos dados los ejemplos, ¿a quién seguirías, a Jesús, o a Mahoma?

Juan 8: 2-11


2. Al amanecer estaba ya nuevamente en el Templo; toda la gente acudía a él, y él se sentaba para enseñarles. 3. Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio 4. y le dijeron: «Maestro, esta mujer es una adúltera y ha sido sorprendida en el acto. 5. En un caso como éste la Ley de Moisés ordena matar a pedradas a la mujer. Tú ¿qué dices?»6. Le hacían esta pregunta para ponerlo en dificultades y tener algo de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. 7. Como ellos insistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le arroje la primera piedra.»8. Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo. 9. Al oír estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pie ante él. 10. Entonces se enderezó y le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?»11. Ella contestó: «Ninguno, señor.» Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar.»

Sahih Muslim, Libro 17, Número 4206:

 
…El (el narrador) dijo: Vino a él (al Santo Profeta) una mujerr de Ghamid y díjole: “Mensajero de Alá, he cometido adulterio, purifícame.” El (el Santo Profeta) la sacó de su presencia. Al día siguiente ella le dijo: “Mensajero de Alá, porque me sacas de tu presencia? Tal vez me sacas como sacaste a Ma’iz. Por Alá, estoy embarazada”. El (el Santo Profeta) le contesto: “Bueno, ya que insistes, vete hasta que des a luz.” Cuando dio a luz regresó con el niño en envuelto en un trapo y le dijo: “Aquí está el niño que di a luz.” El dijo: “Ve y amamántalo hasta que lo destetes.” Cuando así lo hizo regresó él  (al Santo Profeta) con el niño el cual tenía un pedacito de pan en sus manos. Ella dijo: “Enviado de Alá, aquí traigo al niño, ya destetado y comiendo.” El (el Santo Profeta) le confió el niño a uno de los musulmanes y entonces pronunció el castigo. La echaron en una zanja que le llegaba al cuello y le ordenó al pueblo a que la apedrease. Khalid B Whalid se adelantó con una piedra que le lanzó a su cabeza y como le salpicase sangre en su cara, Khalid le insultó. El Enviado de Alá (que la paz  quede sobre él) escuchó la maldición que Khalid le había lanzado a la mujer. Entonces él (el Santo Profeta) díjole: “Khalid, sé gentil. Por Aquél Que En Su Mano está mi vida, ella se ha arrepentido de tal modo que aun si un publicano malo se fuese a arrepentir, él hubiera sido perdonado. Entonces, tras dar la orden acerca de ella, rezó sobre ella y la enterraron.”

Pregunrtas para reflexionar y discutir

  • ¿Quién demostró la verdadera misericordia y compasión de Dios?
  • ¿Qué efecto tuvieron estas historias sobre sus audiencias y sobre las civilizaciones creadas por ellas?
  • ¿Cómo afecta la teología a la cultura/
  • ¿Son todas las religiones iguales? ¿Revelan al amor y misericordia de Dios del mismo modo?
  • ¿A quién seguirías, a Jesús o a Mahoma?

martes, mayo 17, 2011

«¿Qué debo hacer para agradar a Dios?»

San Antonio Abad 

Preguntó uno al abad (san) Antonio: «¿Qué debo hacer para agradar a Dios?» El anciano le respondió: «Guarda esto que re mando: donde quiera que vayas, ten siempre a Dios ante tus ojos, en todo lo que hagas, busca la aprobación de las Sagradas Escrituras; y donde quiera que mores, no cambies fácilmente de lugar. Guarda estas tres cosas y te salvarás». -  Apotegmas de los Padres del Desierto, 1.

viernes, mayo 13, 2011

Afganistán desde el aire

Hermanos, como muchos de Uds. ya sabrán, me encuentro en el Ultramar rindiendo mi deber militar.  Esta semana tuve la oportunidad de viajar un poco por el país y de fotografiar desde el aire varias vistas  de este fascinante país – Afanistán. De las once fotos que tomé, les comparto las siguientes tres:

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Este el distrito de Bagram, en Afganistán. Aunque la región es un alto desierto, las nieves de las montañas del Kush Indio derriten el agua suficiente para irrigar una vasta cantidad de tierra agrícola .

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Esos cuadritos y rectángulos en el terreno que se ven aquí son los hogares típicos de los afganos. Varias generaciones de una misma familia viven en estas villas rodeadas por muros de 6 pies (1.83 metros). Dentro de estas villas se desarrolla la vida cotidiana de los afganos. Me gusta pensar que estas casas son pequeñas metáforas del país: un país ensimismado, suspicaz del extranjero y del extraño (aunque sea su vecino), orientado hacia el hogar y la familia, temeroso del mundo exterior, y atado a la tierra.

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El Kush Indio, la imponente cadena montañosa que rodea tantos sitios alrededor del país. Afganistán es una meca turística potencial para eco-turistas, montañistas y caminantes. Si no fuese por las guerras y la tendencia afgana al solipsismo (y la gran cantidad de minas explosivas plantadas por los soviéticos), el país sería un paraíso para los visitantes.

Mira aquí  todas las fotos y por favor, reza por la seguridad de todas nuestras tropas y por que la paz despunte al fín en la bendita tierra de Afganistán.

jueves, mayo 12, 2011

Malos-entendedores del islam queman iglesia en Egipto

Fuente: Zenit.org

Archivo:Coptic cross.svgROMA, martes 10 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Una nueva ola de violencia interreligiosa en Egipto ha concluido con un dramático balance sangriento. Según la agencia AINA (Assyrian International News Agency, 8 de mayo), unos 12 coptos han muerto y otros 232 fueron heridos en el asalto desencadenado en la tarde del sábado 7 de mayo por algunos centenares de manifestantes salafistas - una corriente musulmana fundamentalista – contra la iglesia copta de San Minas, situada en el barrio de Imbaba, en la periferia noroccidental de la capital El Cairo.

Los manifestantes musulmanes habían pedido a gritos la liberación de una presunta convertida al islam – una joven llamada Abir, según revela AINA –, que según ellos la habrían tenido prisionera en el complejo de la iglesia, hecho negado, por otro lado, por el mismo gobernador de la provincia de Gizeh y por el padre Yohanna Mansour, de la diócesis copta de Gizeh. Después de las iniciales agresiones verbales, la situación degeneró rápidamente y empezaron a volar piedras y botellas incendiarias. Al final se llegó a las armas de fuego. En el ataque sufrieron daños, incendiándose, algunas casas y otras dos iglesias del mismo barrio, entre las que destacar una católica, como cuenta la agencia Fides (9 de mayo). “Un grupo de salafitas entró disparando en la iglesia y asesinó al padre de uno de nuestros postulantes, que está en Uganda”, contó a Fides el padre Luciano Verdoscia, misionero comboniano.

Según lo que cuenta el periódico egipcio Al-Ahram (8 de mayo), los incidentes se produjeron sólo pocas horas después de la aparición en un canal de televisión con sede en Chipre -Hayat Christian TV- de otra famosa presuntamente convertida al islam, Camelia Shehata Zakher. La mujer, esposa de un sacerdote copto, que junto a otra conocida “convertida”, Wafa' Costantine, desde hace meses está en el centro de la polémica entre la comunidad musulmana y la copta, ha rechazado las declaraciones que hablan de su conversión al islam. En una grabación disponible en YouTube [1], la mujer, de veinticinco años, sostiene que pertenece a la iglesia copta y niega, además, haber sido torturada, como decían ciertos grupos musulmanes. “Soy cristiana por mi elección personal”, afirmó la mujer, que además se confesó “aficionada a la Iglesia”.

No obstante, la historia de la “conversión” de Shehata y Wafa' Constantine -declarada “completamente falsa” por varios exponentes cristianos, entre los que está el islamólogo y jesuita Samir Khalil Samir (AsiaNews, 3 de enero)- continúa envenenando las relaciones entre las dos comunidades y a ser la causa del derramamiento de sangre. Basta pensar en el ataque terrorista contra la catedral siro-católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la capital iraquí Bagdad, donde el 31 de octubre de 2010 murieron más de 50 personas, y en el atentado suicida del 1° de enero en Alejandría de Egipto, que provocó más de veinte víctimas cristianos.

En el tentativo de hacerse sitio en Egipto “post-Mubarak”, el movimiento conservador de los salafitas intenta sacar el mayor provecho posible de la cuestión de los presuntos convertidos. Mientras que antes se oía hablar poco de los salafistas, fue después de la caída del presidente Hosni Mubarak, sucedida el pasado 11 de febrero, cuando se volvieron “muy activos”. Como recuerda Al-Ahram, el grupo fundamentalista ha tratado, por ejemplo, de hacerse con el control de una de las mezquitas más grandes de la capital, la mezquita Nour (o Noor). Lo impidieron los militares, que consiguieron restablecer el orden.

Mientras que en las últimas semanas individuos o grupos salafistas han lanzado varios ataques contra iglesias coptas, el miércoles 30 de marzo, durante una sentada delante de la oficina del Consejo de Estado, en el corazón del Cairo, se lanzó una alianza para apoyar a los “nuevos musulmanes”, la Coalition for the Support New Muslims. Según los responsables, serían casi 70 los convertidos al islam que han sido secuestrados por los coptos. (ZENIT, 14 de abril de 2011).

Perfectamente sincronizados con la Pascua cristiana, los salafistas anunciaron su “programa” de diez puntos o “peticiones” con respecto a la Iglesia copta durante una manifestación que se desarrolló el pasado domingo 25 de abril, delante de la mezquita El Kayed Ibrahim de Alejandría. Entre las distintas peticiones está el “proceso a Papa Shenouda”, “la liberación de Shehata y Wafa' Constantine”, y “la inspección de los monasterios y de las iglesias para buscar a mujeres musulmanas hechas prisioneras por la Iglesia” (AINA, 30 de abril).

Algunos testigos han contado que en el ataque del pasado sábado, algunos salafistas vestían según el estilo talibán. Según un residente del barrio de Imbaba, Saber Loutfi, que ha hablado con Coptic Free Voice, los responsables pertenecen a “los 3.000 jihadistas que han vuelto recientemente de Afganistán” (AINA, 8 de mayo). También la pobreza alimenta el extremismo, como ha declarado el padre Verdoscia a Fides. “El barrio de Imbaba es un área pobre y el fanatismo prospera donde reinan la ignorancia y la pobreza”, dijo. “Los salafistas son un grupo minoritario, pero que se hace notar, también con acciones violentas”.

El baño de sangre ocurrido en el barrio de Imbaba ha puesto en alerta al gobierno del primer ministro Essam Sharaf, que ha aplazado una visita a Bahrein y a los Emiratos Árabes Unidos y ha convocado una reunión de emergencia de su gabinete para discutir la situación. Por su lado, el ministro de Justicia, Abdel Aziz al-Gindi, advirtió de que el gobierno utilizará el “puño de hierro” contra los que amenazan la seguridad del país (BBC, 9 de mayo). También los militares parecen decididos a no dejarlo pasar. “El Supremo Consejo Militar -así se puede leer en la web de Facebook del organismo- ha decidido enviar a todas las personas arrestadas después de los sucesos de ayer (sábado), es decir a 190 personas, al Tribunal Supremo Militar (BBC, 8 de mayo).

También el Gran Muftí de Egipto, el profesor Alí Gomaa, intervino exhortando a todos los egipcios a “estar unidos para prevenir los enfrentamientos” (Reuters, 8 de mayo). Clara ha sido la reacción de Essam El-Erian. “Es necesario un cambio de vida contra esta violencia, no debemos permitir que esta gente arruine lo que hemos hecho en la Revolución de enero”, ha dicho el portavoz de los Hermanos Musulmanes (Al-Ahram). “El incidente de Imbaba demuestra claramente que algunas personas continúan actuando a escondidas para provocar los conflictos sectarios”, declaró El-Erian, haciendo alusión al partido del ex hombre fuerte de Egipto, el National Democratic Party (NDP). Según los medios de comunicación egipcios, sería una “contrarrevolución” organizada de los restos de la formación política, disuelta oficialmente por la justicia egipcia el pasado 16 de abril.

Ni siquiera el obispo de Gizeh, Anba Theodosius, tiene dudas. “Estas cosas están planeadas”, declaró con amargura (AINA, 8 de mayo). “No tenemos ley ni seguridad, estamos en la jungla. Estamos en un estado de caos. Un rumor recorre toda la zona. Cada día es una catástrofe”, continuó el prelado, que no pretende ceder mínimamente a los extremistas. “No abandonaremos nunca nuestro país”, dijo con firmeza.

La Iglesia local también ha criticado a las fuerzas del orden. “El ejército no se opondrá a la gente que hace estas cosas. Quieren permanecer neutrales. La policía llega pero muy lentamente. Tiene miedo. No han sido suficientemente fuertes”, así ha declarado, en una entrevista concedida a Ayuda a la Iglesia Necesitada (9 de mayo), el obispo católico de Gizeh, monseñor Antonios Aziz Mina. Para el obispo no basta restablecer el orden. “No podemos hacer la paz y la reconciliación sin llevar antes a (esta) gente a la justicia. Sino la reconciliación será un teatro y los problemas seguirán existiendo”, continuó diciendo. Mientras en el barrio de Imbaba, la comunidad copta ha comenzado, según el periódico egipcio Al-Masry Al-Youm (8 de mayo), a formar grupos de autodefensa.

Para el padre Verdoscia, urge una reforma en el islam. “Según mi opinión -dijo a Fides- el islam debe evolucionar. Espero que los musulmanes moderados puedan distanciarse de determinadas lecturas del islam”. Según el comboniano, activo en Egipto desde hace años, “estos homicidios se producen cuando en el islam, una categoría de personas son declaradas 'kuffar' (infieles), pueden ser asesinadas o privadas de todos sus bienes. Las interpretaciones de este tipo deben ser revisadas por los mismos islámicos”.

sábado, mayo 07, 2011

“Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo”

Hermanos, el primer salmo de la oración de la mañana de hoy me conmovió especialmente, considerando mi estancia y circunstancias. Lo quiero compartir entero con Uds. ¡Jesús vive! ¡Aleluya!

Ant: Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos. Aleluya

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes,
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, mayo 04, 2011

La actitud cristiana ante la muerte de Bin Laden

Declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal Italiana a ZENIT

Monseñor Domenico PompiliROMA, martes 3 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- "El presidente Obama al informar de la muerte de Bin Laden hizo una distinción muy saludable: precisó que la guerra no es contra el islam sino contra el terrorismo", explica a ZENIT monseñor Domenico Pompili, portavoz de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).

El sacerdote ha comentado la muerte del líder de la red terrorista Al Qaeda en una entrevista concedida al margen del seminario de estudio sobre el tema "Palabra y Palabras" organizado por la Acción Católica Italiana este martes.

De este modo, prosiguió "puso en evidencia que es necesario oponerse a la violencia y no a una experiencia religiosa a la que pertenecen millones de personas, con una propia dignidad y que son -como indicado en el Vaticano II- creyentes en Dios como nosotros los cristianos".

"Me parece importante --prosiguió monseñor Pompili-- desconectar este cortocircuito de un choque de civilizaciones, que representa una lectura superficial sobre lo sucedido. En realidad las religiones no son portadoras de violencia pero a veces pueden ser manipuladas por los poderes económicos o políticos".

El punto de equilibrio "lo ha precisado el cardenal Angelo Bagnasco presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) cuando recordó que había rezado por Bin Laden y al mismo tiempo por las víctimas del terrorismo".

El presidente de la CEI de hecho mostró "la actitud cristiana que no es el de alegrarse por la muerte de nadie pero de hacer que lo sucedido sea una ocasión de reflexión que tenga presente el contexto en el cual vivimos".

"Sobre los trágicos hechos del terrorismo -prosiguió el portavoz de la CEI- ciertamente la reflexión es que la religión nunca debe ser utilizada como un instrumento de guerra, porque una verdadera experiencia religiosa lleva más bien a tomar los elementos de vecindad y de continuidad. Todo lo que sube converge. Una verdadera religión vuelve posible el encuentro entre los pueblos".

Monseñor Pompili recordó además lo que Benedicto XVI recordó diversas veces y como "la fe no puede estar nunca contra la razón", pero más bien como de la unión de estas dos dimensiones sea posible dar "un servicio digno del hombre y capaz de lograr superar tantas injusticias existentes en el mundo de hoy".

"La verdad es que el Evangelio es realmente una profecía de la paz" y añadió que "hoy delante de las enormes potencialidades destructivas de la que el hombre es capaz existe verdaderamente una emergencia de la paz".

Sobre el riesgo de generalización y simplificación entre islam y violencia precisó: "A la luz de lo que conozco sobre nuestra religión tengo que decir que muchas veces no es la religión sino las interpretaciones que se dan de la misma" lo que suscita problemas.

"Muchas veces -prosiguió- bajo la presión de directos intereses políticos y económicos se induce a una lectura más bien que a otra" y por lo tanto "el Señor de los Ejércitos, de testamentaria memoria puede ser entendido como un sello de su grandeza o en cambio interpretado instrumentalmente en sentido político o militar. Obviamente es la inteligencia y la responsabilidad de cada uno hacer una lectura apropiada".

lunes, mayo 02, 2011

Ajusticiado Bin Laden

Hermanos, como sabrán ya a través de los medios, el notorio criminal y terrorista Osama Bin Laden ha muerto en manos de las fuerzas de operaciones especiales de los EE.UU.

Aunque me siento satisfecho por este desenlace ya que este hombre, cuyo nombre siempre habrá de vivir en la infamia, costó muchas vidas, tenemos que pensar en otras cosas.

Primero, que la tarea de limpiar los secuaces de Bin Laden, de los otros responsables de la atrocidad del 9/11 y varias otras. Esto no se ha acabado, esto sigue.

Quiero acabar pidiendo una oración por los hombres y mujeres de las fuerzas armadas de los EE.UU. que nos encontramos aquí, en Afganistán, por nuestra seguridad y la de nuestros familiares que llevan una carga tan pesada. Y por las familias de las víctimas de los atentados terroristas del 9/11, para que encuentren alguna sanación en este desenlace. Y por el mundo, y por la paz. Oremos al Señor.

domingo, mayo 01, 2011

Haikú al Beato Juan Pablo Magno

 

PPJPII

Gracias Dios mío 
por el don de Juan Pablo
Pastor y Padre

Papa Juan Pablo Magno: Maestro, Profeta y Padre Espiritual

Amigos, hoy Domingo de la Divina Misericordia, celebramos la beatificación de nuestro padre en la fe, el Papa Juan Pablo II, felizmente recordado como "Magno" por muchos que nos consideramos sus hijos espirituales.

El Papa Juan Pablo Magno dejó una huella indeleble en las almas y conciencias de aquellos que hemos tenido la gracia de haber llegado a nuestra adultez bajo su égida. Como Cristo, su maestro, Juan Pablo "pasó haciendo el bien." En su principal enseñanza, su no tengáis miedo, el papa maestro evocó a su Maestro, a quien siguió fielmente en pensamiento, palabra y obra y en modo particular, en dolor y sufrimiento.

No tengáis miedo fue su reto y su inspiración a la que toda una generación ha respondido con generosidad. Como el Nazareno, su Maestro, el hombre de Polonia rompió cadenas de mente y espíritu. El entendió, tras haber experimentado en su propia carne y en los sufrimientos de su pueblo las peores tiranías del siglo XX, que la fe, la esperanza y el amor son las armas más poderosas que tenemos disponibles para enfrentar la maldad de los que niegan a Dios y la dignidad propia de todo ser humano.

El Papa Juan Pablo Magno no fue un hombre de fe tímida y enclenque. Mucha gente piensa que la religión y sus ritos son cosa de marcar transiciones, como nacimientos y muertes, o como instrumento psicoterapéutico cuyo propósito es hacer sentir bien a las personas sin imponer ninguna demanda de excelencia moral o cargas de conciencia "innecesarias." El nunca hizo caso de aquellos que, llegando a citar hasta la Sagrada Escritura, demandaban que se callase, o que al menos, cantara las tonaditas de sus corillos preferidos. Juan Pablo, como el Nazareno dos mil años atrás, no se amilanó, no se dejó intimidar.

El Papa Polaco proclamaba la misericordia de Dios. Ese fue otro de sus temas. Dios es Amor, Dios es Misericordia, Dios te Ama quien quiera y como quiera que seas. Pero ese Amor que es Dios no ha de ser recibido de manera indiferente. No, el Dios que es Amor nos reta a responder del mismo modo y con toda la generosidad posible a ese Amor a Dios y a los demás. El Amor de Dios, una vez experimentado como Juan Pablo lo experimentó en Cristo, nos impulsa a ser mejores, a dejar morir al hombre viejo, a nacer de nuevo y a vivir de nuevo, con plenitud y alegría aun en medio del dolor y del sufrimiento.

Como Jesucristo, Juan Pablo es un signo de contradicción. Aparece derrotado por parte de un mundo que se dice liberado, ilustrado y "adulto," para quien la autonomía personal total es un grial sagrado y su posesión, un derecho inalienable. Aparece derrotado por las fuerzas de la explotación y la misoginia, las cuales muchas veces se disfrazan bajo el manto de la liberación para hacer sus fechorías. Como Cristo, Juan Pablo aparece cursi y anticuado y objeto de burla y de ridículo. Pero este mismo mundo va en camino a la implosión mientras enarbola alegre, pero ciegamente, la bandera de su "independencia." Las consecuencias las vemos en la cultura de la muerte, violencia, irrespeto, y carnalidad banal que poluciona nuestro ambiente, aulas de gobierno, los medios de comunicación, los partidos políticos, los hogares y muchas veces, tristemente, a la Iglesia misma.

Ser signo de contradicción es una carrera solitaria, una que yo mismo, de manera muy limitada, puedo entender porque lo he vivido en cierto modo y no de forma heroica. Es un camino solitario porque la inmensa mayoría de la gente encuentra el mensaje de Cristo bien incómodo y radical. A este mensaje hay que "domarlo," domesticarlo, convertirlo en una serie de platonismos sin filo, que le permita a uno a hacer y deshacer en completa "libertad" sin tener que ser responsable o rendirle cuentas a nadie. Retados por el mensaje de Cristo, el mundo se inquieta, no quiere entrar en razón ni considerar argumentos y con lo que encuentren, se lanzan contra el mensajero porque odian el mensaje. Cristo terminó crucificado y a Juan Pablo casi lo mataron: pero el Cristo que resucitó de entre los muertos un día levantará a Juan Pablo y, con la ayuda de su gracia y misericordia infinita, me levantará a mí también. Juan Pablo, en su propia carne, verá a Dios, y yo también, si Dios quiere.

El Papa Juan Pablo Magno es mi padre espiritual y es el padre espiritual de toda una multitud que recogimos el estandarte de sus manos y continuamos su batalla, haciéndole frente al mal mientras perseveramos, imperfectamente, en la obra del bien. Él es la inspiración de toda una generación que, si miedo, sigue testificando ante un mundo neo-pagano, proclamando que sólo en Cristo encontrará su salvación, sanación y dignidad últimas.

La voz del profeta Juan Pablo ya no está con nosotros pero su voz no se ha apagado—otra contradicción. Pues él vive en Cristo, ante quien él sigue intercediendo por su Iglesia y por el mundo, mientras espera la victoria final del bien sobre el mal, ya sabiendo plenamente que la muerte no tendrá la última palabra en el drama humano.

Ya no tenemos miedo. Yo, no tengo miedo. No estamos solos y abandonados. En este Lunes Santo de la Pasión del Señor, nos atrevemos a decir: Santo Padre Juan Pablo Magno, ¡ruega por nosotros! mientras esperamos la gloriosa venida de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Amén. ¡Ven Señor Jesús!.