lunes, enero 31, 2011

El matrimonio, camino de santidad

Autora: María de la Torre | Fuente: El Visitante

El matrimonio es un auténtico camino de santidad, motivo por el cual el Pontificio Instituto Juan Pablo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia ha organizado a partir de enero un ciclo de conferencias sobre “Perfiles de santidad conyugal”.

En este ciclo de conferencias se tratarán temas como la fuerza que viene del amor, la fidelidad al amor o testimonios de amor entre otros, acompañados de testimonios de parejas en camino a la santidad.

El ciclo de conferencias se inauguró el 13 de enero bajo el tema “un camino de amor y fe en pareja” tomando como ejemplo a Raissa y Jacques Maritain, dos jóvenes intelectuales convertidos que se conocieron en 1900 y desde ese momento comenzaron una vida juntos descubriendo el camino de la fe y con la única meta de santificar su matrimonio.

La conversión de la pareja Maritain no fue fácil como reconoció la coordinadora del II ciclo, Ludmila Grygiel: “En general me parece una regla que la conversión de un intelectual es más difícil de cuanto lo sea la de un artesano o un agricultor porque el equipaje cultural del mundo científico de explicar y conocer la realidad hacen más difícil el unirse al simple mensaje evangélico y aceptar los misterios de Dios, por otra parte, la tarea de un intelectual honesto es buscar la verdad”.

Los Maritain decidieron bautizarse sólo después de haber renunciado a la idea de encontrar la verdad y la felicidad intelectual en la filosofía propuesta en aquellos tiempos.

La sed de verdad de los Maritain fue saciada no por el estudio sino por el amor a la verdad que dona la sabiduría, el amor perfecto que dona la libertad perfecta.

Raissa escribió sobre la conversión en su diario, “cada converso experimenta la caída de Pablo en el camino hacia Damasco. El converso se separa del mundo con un duro golpe que le arranca el enlace consigo mismo y con los otros. En un instante, en la hora de la gracia, todos los valores se inclinan hacia Él”.

Por su parte, el Cardenal Geoges Cottier, O.P, teólogo de Juan Pablo II y del inicio del pontificado de Benedicto XVI, presidió la conferencia aportando toda su experiencia sobre el tema al haber conocido personalmente a Jacques Maritain en Roma en los años 1946 - 1952.

“Vivimos en el mundo del momento, del instante, en la provisionalidad y esto sería una buena cosa para reflexionar junto con el sacramento como tal. ¿Dónde esta la columna que sostiene todo si no hay Dios?”, se preguntó el purpurado.

“La juventud y la obsesión por el cuerpo quieren estar al mismo nivel que lo espiritual . Si el cuerpo marca las reglas del vivir, todo cambia. A esto se le suman las enormes dificultades económicas que las familias sufren, el problema laboral, la desocupación o incluso el hecho de que las parejas llegan a casa cansadísimas de trabajar. Al final del día cada uno ha vivido una experiencia diferente y no es posible meterla en común porque la sociedad no lo permite. Todo esto lo paga la familia. Habría que reflexionar sobre los condicionamentos sociales de la vida en familia porque la gente es víctima de esta situación”, concluyó el purpurado suizo.

sábado, enero 29, 2011

Vaticano a dialogar con los ateos

Hermanos, esto de acuerdo a ACIPrensa:

Cardenal Gianfranco RavasiEl Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, Cardenal Gianfranco Ravasi, presentará oficialmente en París (Francia), entre el 24 y 25 de marzo el proyecto del "Patio de los Gentiles", una iniciativa para el diálogo con agnósticos y ateos.

El Purpurado dio a conocer los detalles de este proyecto en un comunicado este 25 de enero en el que explica que el "Patio de los Gentiles" es "una nueva estructura permanente del Vaticano para promover el diálogo y el encuentro entre creyentes y no creyentes".

Para la inauguración se ha programado una serie de eventos para los dos días entre los que se encuentra algunas ponencias sobre el tema "religión, iluminación y razón común" que serán presentadas en la sede de la UNESCO, en la Universidad de la Sorbona y en el Institut de France.

Para el 25 de marzo se ha programado una mesa redonda en el College des Bernardins, el lugar en donde el Papa Benedicto XVI se dirigió a los representantes del mundo de la cultura en su viaje a Francia en 2008.

Ese mismo viernes habrá una "fiesta abierta a todos, particularmente a los jóvenes, con el tema 'el Atrio de lo desconocido' que se realizará en las afueras de la Catedral de Norte Dame" en donde habrá espectáculos artísticos y música, entre otros. Luego del espectáculo se abrirá la Catedral para quienes deseen participar en una vigilia de oración y de meditación.

En mayo pasado el diario italiano La Repubblica informó que el Cardenal Ravasi explicó que el proyecto del "Patio de los Gentiles" comenzaría por tratar de manera amplia "una visión comprehensiva del hombre".

El Purpurado dijo además que en esta estructura no se dejará de tocar temas como el aborto, la homosexualidad o la pedofilia, pero estos asuntos serán abordados "a su debido tiempo".

Comentario. Estoy seguro que ni Harris, ni Dawkins, ni los demás predicadores del ateísmo ni ninguno de su séquito, se molestarán en asistir, si es que fueron invitados. Y es porque esta claque de neo-ateos no están interesados en dialogar, sino en imponer su criterio mediante la burla, el vituperio, y el ridículo. Espero que este diálogo tenga éxito y que reuna en unidad de propósito a los creyentes y a los ateos de buena voluntad.

viernes, enero 28, 2011

Recordamos hoy a Santo Tomás de Aquino

Nos dice la Enciclopedia Católica:

Se conocen los acontecimientos principales de su vida, pero los biógrafos difieren en cuanto a algunos detalles y fechas. Henry Denfile falleció antes de poder cumplir su proyecto de escribir una vida crítica del santo. El amigo y alumno de Denfile, Dominic Prümmer, O. P., profesor de teología en la Universidad de Friburgo, Suiza, se encargó de la obra y publicó el "Fontes Vitae S. Thomae Aquinatis, notis historicis et criticis illustrati"; y el primer fascículo (Toulouse, 1911) ya ha aparecido, dando la vida de Santo Tomás por Peter Calo (1300), publicado ahora por primera vez. Tolomeo de Lucca ... dice que cuando murió el santo, se dudaba sobre su edad exacta (Prümmer, op. cit. 45). Normalmente se da el fin de 1225 como el momento de su nacimiento. El P. Prümmer, basándose en Calo, cree que 1227 es la fecha más probable (op. cit., 28). Hay un acuerdo general en que su muerte ocurrió en 1274.

Landolfo, su padre, era Conde de Aquino. Teodora, su madre, Condesa de Teano. Su familia estaba emparentada con los Emperadores Enrique VI y Federico II, y los Reyes de Aragón, Castilla y Francia. Calo cuenta que un santo ermitaño predijo su carrera, diciéndole a Teodora antes de su nacimiento: "Entrará en la Orden de los Frailes Predicadores, y su conocimiento y santidad serán tan grandes que en vida, no se encontrará nadie que le iguale". (Prümmer, op. cit., 18). A los cinco años, según las costumbres de la época, fue enviado a recibir su primera formación con los monjes Benedictinos de Monte Casino. Diligente en sus estudios, desde muy pequeño se observó su buena disposición para la meditación y la oración, y su maestro se sorprendió al oírle preguntar repetidas veces: "¿Que es Dios?"

Alrededor del año 1236, le enviaron a la Universidad de Nápoles. Calo dice que el traslado se hizo por iniciativa del Abad de Monte Casino, quien escribió al padre de Tomás que un chico de su talento no debe ser dejado en la sombra (Prümmer, op. cit., 20). En Nápoles, sus maestros fueron Pietro Martín y Petrus Hibernos. El cronista dice que pronto superó a Martín en gramática y fue transferido a Pedro de Irlanda quién le formó en Lógica y ciencias Naturales. Las costumbres de la época dividían Filosofía y Letras en dos cursos: el Trivium, que cubría Gramática, Lógica y Retórica; el Quadrivium, que se componía de Música, Matemática, Geometría y Astronomía... Tomás repetía las lecciones con mayor profundidad y lucidez que sus maestros. El corazón del joven se había conservado puro en medio de la corrupción que le rodeaba, y decidió abrazar la vida religiosa.

Entre 1240 y 1243 recibió el hábito de la Orden de Santo Domingo, atraído y dirigido por Juan de San Julián, un conocido predicador del convento de Nápoles. La ciudad estaba asombrada al ver a un noble joven como él tomar el hábito de un pobre fraile. Su madre, con sentimientos de alegría y tristeza a la vez, se apresuró a ir a Nápoles a ver a su hijo. Los Dominicos, temiendo que se lo llevaran, le enviaron a Roma, aunque su destino final sería París o Colonia. Teodora convenció a los hermanos de Tomás, que eran soldados del Emperador Federico, capturaron al novicio cerca del pueblo de Aquependente y le recluyeron en la fortaleza de San Juan de Rocca Secca. Allí estuvo detenido casi dos años, mientras sus padres, hermanos y hermanas hacían todo lo posible para destruir su vocación. Sus hermanos incluso tendieron trampas a su virtud, pero el puro novicio echó de la habitación a la tentadora con un tizón que sacó del fuego. Hacia el fin de su vida, Santo Tomás le confió a su fiel amigo y compañero, Reinaldo de Piperno, el secreto de un favor especial que recibió entonces. Cuando echó a la tentadora de la habitación, se arrodilló y ardientemente imploró a Dios que le concediera la integridad de mente y cuerpo. Cayó en un sueño ligero, y mientras dormía, dos ángeles se le aparecieron para asegurarle que su oración había sido escuchada. Le ciñeron un cinturón, diciendo: "Te ceñimos con el cinturón de la virginidad perpetua." Y desde ese día en adelante jamás experimentó el más leve movimiento de la concupiscencia.

El tiempo en cautiverio no fue perdido. Su madre empezó a ceder tras los primeros impulsos de ira y tristeza; se les permitió a los Dominicos proporcionarle nuevos hábitos, y con la ayuda de su hermana obtuvo algunos libros -las Sagradas Escrituras, la Metafísica de Aristóteles y las "Sentencias" de Pedro Lombardo. Tras año y medio o dos en prisión, sea porque su madre se dio cuenta de que la profecía del ermitaño se cumpliría o bien porque sus hermanos temían las amenazas de Inocencio IV y Federico II, fue puesto en libertad bajándolo en un cesto a los brazos de los Dominicos que se admiraron al darse cuenta de que durante su cautiverio "había progresado tanto como si hubiera estado en un studium generale" (Calo op. cit., 24).

Tomás enseguida hizo sus votos, y sus superiores le mandaron a Roma. Inocencio IV examinó con atención los motivos que le llevaron a entrar en la Orden de Predicadores, le despidió con una bendición y prohibió cualquier interferencia en su vocación. Juan el Teutón, cuarto Maestro General de la Orden, llevó al joven estudiante a París y según la mayoría de los biógrafos del santo, a Colonia, en 1244 o 1245, a cargo de Alberto Magno, el más famoso profesor de la Orden. En las escuelas, el carácter humilde y taciturno de Tomás fue mal interpretado como indicios de retraso mental, pero cuando Alberto escuchó su brillante defensa de una difícil tesis, exclamó: "Llamamos a este joven un buey mudo, pero su mugido doctrinal un día resonará hasta los confines del mundo."

Por favor sigue leyendo aquí.

Accede a una colección de escritos de Santo Tomás de Aquino.

martes, enero 25, 2011

La enseñanza de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad

Fuente: El Visitante

La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave.

La Congregación para la Doctrina de la Fe declaró en 1975: “Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios” .La Iglesia, sin embargo, distingue entre la maldad objetiva de la actividad homosexual y la responsabilidad subjetiva de quien la realiza. En esa misma declaración del 75 se nos enseña que: “Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

Esto no quiere decir que las personas que practican estos actos siempre sean subjetivamente excusables, sino que a veces la ignorancia, el abuso de otras personas, las influencias ambientales muy fuertes, etc., pueden conducirlas a realizar actos no totalmente libres. Sin embargo, tales actos son gravemente malos en sí mismos, pues ofenden a Dios y van en contra del bien auténtico de la persona humana. La Iglesia también distingue entre la inclinación homosexual (u homosexualidad) y la actividad homosexual (u homosexualismo), enseñando que la primera no es pecado en sí misma, aunque inclina a actos que sí lo son. La Iglesia, siguiendo el ejemplo y la enseñanza del mismo Cristo, hace una tercera distinción: la de condenar al pecado, pero tratar con misericordia al pecador. Por eso la Declaración del 75 expresó: “Indudablemente, estas personas homosexuales, deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia”. Sin embargo, dicha atención pastoral no debe degenerar en una aceptación de la actividad homosexual como algo no reprobable. Por eso la carta del 86 puntualizó: “Quienes se encuentran en esta condición deben, por tanto, ser objeto de una particular atención pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable” .

En su atención pastoral a las personas homosexuales, la Iglesia les ofrece ayuda y esperanza de curación. El Padre John Harvey, con más de 30 años de ministerio pastoral hacia estas personas, señala que la conversión heterosexual o al menos una vida feliz en castidad es posible para los homosexuales y las lesbianas. Inclusive las Paulinas de EE.UU. publicaron su folleto titulado “Un plan espiritual para reorientar la vida de un homosexual”.

El Padre Harvey (+2011) fue el fundador una organización llamada Courage (“Coraje”), precisamente para ayudar a estas personas a vivir con alegría la enseñanza de Dios y de la Iglesia. En conclusión, el mismo documento de la Congregación también enseña que ante proyectos de leyes que, sutil o no tan sutilmente, intentan legalizar el homosexualismo, la Iglesia Católica no debe permanecer neutral, aún cuando dichos proyectos no le afectan directamente.

“Finalmente, y porque está implicado en esto el bien común, no es apropiado para las autoridades eclesiásticas apoyar o permanecer neutral ante legislaciones adversas, incluso si éstas conceden excepciones a las organizaciones o instituciones de la Iglesia. La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública de toda sociedad civil sobre la base de los valores morales fundamentales, y no simplemente de protegerse a sí misma de la aplicación de leyes perjudiciales”.

Parte primordial de nuestra responsabilidad en esta batalla es orar por las personas homosexuales. En realidad nuestra batalla no es contra ellas, sino contra las fuerzas del mal del “Príncipe de las Tinieblas”, quien busca destruirnos (Efesios 6:10-13). La batalla es contra el pecado y la ideología que estos grupos promueven. Se trata de una lucha espiritual que requiere mucha oración y sacrificio, sobre todo la Eucaristía, la adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario para los católicos.

Lee también Testimonio: “Cristo sanó mi homosexualidad” y Siempre lo amarán aunque sea homosexual en El Visitante

Si eres una persona homosexual y quieres vivir una vida casta, visita la página de Courage Latino.

lunes, enero 24, 2011

Corazón Ardiente



Esto es una pregunta para mis amigos que oran: ¿Podrá ser verdad que cuando uno ora y busca la faz de Dios con ahínco, que el corazón como que empieza a arder?

Una cita de San Martín de Tours

Patrón de los militares

‎Señor, si tu pueblo me necesita, no rehusaré el trabajo.
Que se haga Tu voluntad.

Oración del Soldado



Oh Dios, señor de los que dominan, Guia Supremo que tienes en tus manos las riendas de la vida y la muerte.

Escúchame:

Haz, Señor, que mi alma no vacile en el combate, y mi cuerpo no sienta el temblor del miedo. Haz que te sea fiel en la guerra, como lo fui en la paz. Haz que el silbido agudo de los proyectiles alegren mi corazón. Haz que mi espíritu no sienta la sed, el hambre, el cansancio y la fatiga, aunque lo sientan mis carnes y mis huesos.

Haz que mi alma, Señor, esté siempre dispuesta al sacrificio y al dolor, que no rehuya, ni en la imaginación siquiera, el primer puesto de combate, la guardia mas dura en la trinchera, la misión más difícil en el ataque. Pon destreza en mi mano para que el tiro sea certero, y caridad en mi corazón. Haz, por favor, que sea capaz de cumplir lo imposible, que desee morir y vivir al mismo tiempo. Morir como tus Santos Apóstoles, como tus Viejos Profetas, para llegar a Ti. Señor te pido que mi cuerpo sepa morir con la sonrisa en los labios, como murieron tus mártires.

Te ruego mantengas mi arma en vela y mi oído atento a los ruidos de la noche. Te pido por mi guardia constante en el amanecer de cada día y por mis jornadas de sed, hambre, fatiga y dolor. Si llegara a cumplir estos anhelos, podrá entónces mi sangre correr con júbilo por los campos de mi Patria, y mi alma subir tranquila a gozarte en el tiempo sin tiempo de la eternidad.

Señor, ayúdame a vivir, y de ser necesario, a morir como un soldado.

Concédeme Oh! Rey de las Victorias, el perdón de la soberbia. He querido ser el soldado mas valiente de mi formación y el puertorriqueño más amante de mi Patria. Perdóname este orgullo, Señor.

 

*Basado en el escrito encontrado en la libreta de combate del Sargento Mario Antonio Cisnero, quien dió su vida por la causa argentina durante la Guerra de las Malvinas / Falkland en 1982

domingo, enero 23, 2011

De ahora en adelante...

Hermanos y hermanas: me encuentro en un ciclo de trabajo y preparación bien agudo y ocupado, por causas ya compartidas anteriormente. De ahora en adelante mis pasquines serán algo menos frecuentes y de extensión variable con tendencia a lo breve o a reproducir artículos de terceros. Les pido su apoyo en términos de paciencia y oración. Gracias, y espero disfruten el contenido en línea.

martes, enero 18, 2011

El fraile que pisaba donde los ángeles no se atrevían pasar

Hermanos, quiero compartir este ensayo escrito por Pedro Reina-Pérez, titulado Un capuchino gringo y loco, publicado hoy en la edición digital del rotativo sanjuanero El Nuevo Día. Se lo dedico a mi cura ejemplar, el gran capuchino de mi vida, el Padre Francisco Russo, OFM Cap. Empieza así:
El fraile Venard Kanfush era un sacerdote singular. No era alto como el padre Leo, su colega de parroquia, o particularmente simpático, pero era grande a su manera. Cualquiera que lo observara caminando por las calles del viejo San Juan con su hábito marrón de capucha cosida al cuello, y cuerda blanca atada a la cintura, habría notado alguno de los rasgos especiales que lo caracterizaban. Tal vez fueran los modales con que se conducía, quizá su español suavemente acentuado, o acaso su calvicie y su chiva tan franciscanas. Donde quiera que pusiera un pie, su presencia dominaba.

Con suma destreza navegaba las callejuelas menos transitadas de la antigua ciudad y conocía su miseria. Su apostolado no se desarrolló en el San Juan de boutiques o restaurantes, sino en el de los tugurios apestosos, lo bares de mala muerte y los hospitalillos olvidados. La Perla era su segunda casa. Con la misma destreza que predicaba sermones que atrapaban a los mayores, asi mismo transitaba con sigilo los callejones olvidados del pecado y de la pobreza. Estaba igualmente a gusto en la puerta de un confesionario que en la puerta de un colmadito. Sabía muy bien que si los pecadores no iban a la iglesia, la iglesia iría tras de ellos, así fuera a lugares oscuros y con música de vellonera. Nada parecía espantarle, nada, excepto la injusticia, el abandono y la destitución que lo movían siempre a la acción precisa y contundente. Con todos hablaba sin prejuzgarles y a todos brindaba el consuelo de su verbo y el apoyo de una mano amable.

Sus actos era un eco retumbante de sus palabras. Sabía muy bien que la respuesta a los desafíos sociales requería de ofertas culturales que educaran las mentes y amansaran los demonios del espíritu. Para eso creó el Centro nacional de las artes en un edificio del Callejón de la Capilla, para impartir clases de arte y música que contrarrestaran las carencias materiales, y despertaran conciencias, con una cierta sensibilidad “hippy.” Ante los ojos de los niños que lo observábamos, su liderato tenía un efecto poderoso que nos inspiraba a soñar con un mundo menos cruel y más liberado de las taras del prejuicio. Algunos lo tildaban de loco. Nosotros lo celebrábamos por atrevido y hasta por irreverente.

Pude quererlo más cuando me hice monaguillo en la iglesia de San Francisco para aminorar el tedio de sus interminables misas, pues a mis diez años era más interesante verlo de cerca que escucharlo de lejos. Además, en el altar me mantenía ocupado y atento ante todo lo que acontecía en la iglesia, en vez de mirar incesantemente el reloj esperando la bendición final. Cierta mañana de domingo, mientras se realizaban las lecturas en medio de la misa se me acercó al oído y sacando dos dólares del bolsillo me dijo: “¿Ves aquel caballero sentado frente a la entrada de la sacristía? Esta es la segunda misa corrida que escucha. Tiene hambre. Ve y dale este dinero de mi parte y dile que se vaya a desayunar a La Bombonera.” Todavía recuerdo la cara de asombro cuando bajé del altar a completar mi encomienda. El hombre tomó el dinero, bajó la cabeza y salió del templo. Nunca supe quien era pero supongo que al menos esa noche se acostó satisfecho.

Hoy que las fiestas de la calle San Sebastián cumplen cuarenta años, lo imagino parado en una esquina observando en medio de la gente y sin llamar la atención. En una mano el rosario y en la otra, alguna bebida de su predilección. Acaso pensará en lo mucho que ha cambiado el festejo, mientras disfruta un momento de los panderos antes de lanzarse de nuevo a las calles oscuras, decidido a buscar a los que no están en la fiesta para brindarles alguna oportunidad de redención.

lunes, enero 17, 2011

Meditación Fotográfica del Salmo 19 A

Hermanos, el Salmo 19 A fue el tercer salmo de la oración matutina de hoy, y pensé ilustrarlo para ustedes con un fotomontaje para ayudar en la meditación.


Salmo 19A

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

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Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

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Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Familia: construyamos el Reino de Dios

Padre Nicolás Schwizer

Es un llamado a construirlo en medio de este mundo, reflejo fiel del Reino celestial. Nuestra actitud fundamental ha de ser la de Cristo: “Aquí estoy para cumplir tu voluntad” (Hebr 10, 9). La búsqueda permanente de la voluntad del Padre forja un hombre dinámico como un desafío a luchar por un mundo digno del Padre, donde reinan la fraternidad, la verdad, la justicia y la paz.

Ese es el ejemplo que nos dio Jesucristo. Él no se refugia en la intimidad con el Padre. Esa misma intimidad lo impulsa a comprometerse con todos los intereses del Padre. Por la forjación del Reino de Dios se entrega plenamente: la anuncia y testimonia, la implanta y siembra en las almas, y por ello sufre y muere en la cruz.

Un héroe es quien consagra su vida a lo grande. Recordemos que la grandeza o la miseria de la vida de un hombre no se mide por sus capacidades, ni por sus límites, sino por la magnitud de la obra a la que se consagra.

Ahora, ¿qué significa en concreto para nosotros consagrar la vida al Reino del Padre? Significa dar todo por ello, dejar de lado el propio yo, los estados de ánimo, la comodidad.

Significa también entregar los criterios propios, tan limitados, y hacer suyos los criterios de Dios Padre, que son infinitamente sabios y llenos de amor paternal.

Si pensamos en la familia, significa en concreto que el primer campo y el prioritario donde hemos de construir el Reino de Dios es el propio hogar: transformar el matrimonio en un “matrimonio santo”, educar a los hijos en los grandes valores del Reino, etc.

En la casa se juega, en el fondo, la santidad y la forjación de un mundo nuevo. Allí aprendemos y vivimos la filialidad, la paternidad y la fraternidad.

Allí empezamos a compartir responsabilidades y a comprometernos. Desde allí nos sentimos impulsados para conquistar el mundo.

Familia, escuela del apostolado. Una de las tareas de padres es inculcar a nuestros hijos la conciencia de su propia vocación apostólica. En la medida que crezcan, hemos de hacerlos participar en nuestras obras apostólicas.

Tenemos que educar a nuestros hijos para que sean más agresivos en sus convicciones. Tienen que superar el temor humano que roba la libertad interior y descuida la posibilidad de ayudar. El lema debe ser: ¡o conquistamos o somos conquistados! En nuestra educación no debemos separar nunca pensamiento y acción, fe y obras. Ser cristiano no es sólo “ir a la iglesia”: esto sería esterilizar el cristianismo, hacerlo antipático a los jóvenes, convertirlo en reliquia de museo.

Es el peligro de la familia “light” cuyos miembros tienen una fe débil, sin médula y sin fuerza. Es el hogar albergue, donde se reúnen sólo para comer y dormir; donde no florecen conversaciones espirituales; donde uno se muere de aburrimiento; donde la única preocupación es que los hijos obtengan su diploma o título y que se casen ventajosamente. El verdadero cristianismo es acción, no reposo; es vida, no muerte; es fuego, no hielo.

Nuestras familias deben ser gérmenes de la Iglesia del futuro y de un nuevo orden social. Y lo serán, más que a través de nosotros, a través de nuestros hijos que serán los grandes constructores de un mañana mejor.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Qué tareas apostólicas estoy desarrollando?

2. ¿Qué apostolado realizo con mi familia?

3. ¿Qué acciones puedo desarrollar?

sábado, enero 15, 2011

“El conocimiento propio es una parte fundamental de la oración”

Hermanos, me hallaba leyendo este bello ensayo titulado La Lectio Divina y la Práctica de la Oración Teresiana por Fray Sam Anthony Morello, OCD, cuando me encontré con el siguiente párrafo:

Así el conocimiento propio es una parte fundamental de la oración. No podemos conocer a Dios sin conocernos a nosotros mismos y no podemos conocernos a nosotros mismos sin conocer a Dios. El yo, lleno de debilidades y caídas no puede, acceder a un auténtico conocimiento de sí mismo por sus propias fuerzas. La capacidad de ver sinceramente nuestro yo auténtico es un aspecto básico de la liberación del yo caído. Vemos otra vez cómo necesitamos movernos por las moradas del conocimiento propio a lo largo de cada día de nuestra vida de oración. La oración teresiana es conocimiento propio a la luz de Cristo.

Opino que esto es un gran consejo. Si carecemos de conocimiento propio, ¿cómo hemos de amar al prójimo como a nosotros mismos? Pues conocer es amar.

Cuando ores, pídele al Señor que te presente a tí mismo. Mirate a tí mismo como el Señor te vé, para que puedas aprender a ver a otros como Dios te vé. La misericordia y la compasión hacia ti y hacia al prójimo brotarán desde ese mismo acto de conocimiento propio.

¿Qué es la lectio divina?

Fuente: Sitio de la Orden Carmelita

La frase latina "Lectio Divina" significa "lectura divina" y describe el modo de leer la Sagrada Escritura: alejarse gradualmente de los propios esquemas y abrirse a lo que Dios nos quiere decir. En el siglo XII, un monje cartujo, llamado Guigo, describió las etapas más importantes de la "lectura divina". La práctica individual o en grupo de la Lectio Divina puede tomar diversas formas, pero la descripción de Guigo permanece como fundamental.

Guigo escribió que la primera grada de esta forma de rezar es la lectio (lectura). Es el momento en el que leemos la Palabra de Dios lenta y atentamente, de modo que penetre dentro de nosotros. Para esta forma de oración se puede escoger cualquier breve pasaje de la Escritura.

La segunda grada es la meditatio (meditación). Durante esta etapa se reflexiona y se rumía el texto bíblico a fin de que extraigamos de él, lo que Dios quiere darnos.

La tercera grada es la oratio (oración), es el momento de dejar aparte nuestro modo de pensar y permitir a nuestro corazón hablar con Dios. Nuestra oración está inspirada por nuestra reflexión de la Palabra de Dios.

La última etapa o grada es la contemplatio (contemplación), en la cual nos abandonamos totalmente a las palabras y pensamientos santos. Es el momento en el cual nosotros sencillamente reposamos en la Palabra de Dios y escuchamos, en lo más profundo de nuestro ser, la voz de Dios que habla dentro de nosotros. Mientras escuchamos, nos estamos transformando gradualmente por dentro. Evidentemente esta transformación tendrá un efecto profundo sobre nuestro comportamiento y, cómo vivamos, testimoniará la autenticidad de nuestra oración. Debemos meter en nuestra vida de cada día lo que leemos en la Palabra de Dios.

Estas etapas de la Lectio Divina no son reglas fijas que hay que seguir, sino simples orientaciones sobre cómo desarrollar normalmente la oración. Se encuentra una mayor simplicidad y una disposición mayor en escuchar que no en hablar. Gradualmente las palabras de la Sagrada Escritura empiezan a librarse y la Palabra se revela delante de los ojos de nuestro corazón. El tiempo dedicado a cada etapa dependerá si la Lectio Divina se hace individualmente o en grupo. Si el método se desarrolla para la oración en grupo, es evidente que será necesaria un mínima estructura. En la oración en grupo la Lectio Divina puede permitir el diálogo sobre las implicaciones de la Palabra de Dios en la vida cotidiana, pero no se debe reducir a esto. La oración tiende más hacia el silencio. Si el grupo se siente llevado más al silencio, entonces se puede dedicar más tiempo a la contemplación.

Por muchos siglos la práctica de la Lectio Divina, como un modo de orar la Sagrada Escritura, ha sido una fuente de crecimiento en la relación con Cristo. En nuestros días son muchos los individuos y grupos que la están redescubriendo. La Palabra de Dios es viva y activa, y transformará a cada uno de nosotros si nos abrimos a recibir lo que Dios nos quiere dar.

viernes, enero 14, 2011

Lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia acerca de la Meditación

II La meditación

2705 La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el por qué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide. Hace falta una atención difícil de encauzar. Habitualmente, se hace con la ayuda de un libro, que a los cristianos no les faltan: las sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, las imágenes sagradas, los textos litúrgicos del día o del tiempo, escritos de los Padres espirituales, obras de espiritualidad, el gran libro de la creación y el de la historia, la página del "hoy" de Dios.

2706 Meditar lo que se lee conduce a apropiárselo confrontándolo consigo mismo. Aquí, se abre otro libro: el de la vida. Se pasa de los pensamientos a la realidad. Según sean la humildad y la fe, se descubren los movimientos que agitan el corazón y se les puede discernir. Se trata de hacer la verdad para llegar a la Luz: "Señor, ¿qué quieres que haga?".

2707 Los métodos de meditación son tan diversos como los maestros espirituales. Un cristiano debe querer meditar regularmente; si no, se parece a las tres primeras clases de terreno de la parábola del sembrador (cf Mc 4, 4-7. 15-19). Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús.

2708 La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo. La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar "los misterios de Cristo", como en la "lectio divina" o en el Rosario. Esta forma de reflexión orante es de gran valor, pero la oración cristiana debe ir más lejos: hacia el conocimiento del amor del Señor Jesús, a la unión con El.

martes, enero 11, 2011

¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Oración Contemplativa?

III La oración de contemplación

Santa Teresa de Jesus2709 ¿Qué es esta oración? Santa Teresa responde: "no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama" (vida 8).

La contemplación busca al "amado de mi alma" (Ct 1, 7; cf Ct 3, 1-4). Esto es, a Jesús y en él, al Padre. Es buscado porque desearlo es siempre el comienzo del amor, y es buscado en la fe pura, esta fe que nos hace nacer de él y vivir en él. En la contemplación se puede también meditar, pero la mirada está centrada en el Señor.

2710 La elección del tiempo y de la duración de la oración de contemplación depende de una voluntad decidida reveladora de los secretos del corazón. No se hace contemplación cuando se tiene tiempo sino que se toma el tiempo de estar con el Señor con la firme decisión de no dejarlo y volverlo a tomar, cualesquiera que sean las pruebas y la sequedad del encuentro. No se puede meditar en todo momento, pero sí se puede entrar siempre en contemplación, independientemente de las condiciones de salud, trabajo o afectividad. El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe.

2711 La entrada en la contemplación es análoga a la de la Liturgia eucarística: "recoger" el corazón, recoger todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del Señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia de Aquél que nos espera, hacer que caigan nuestras máscaras y volver nuestro corazón hacia el Señor que nos ama para ponernos en sus manos como una ofrenda que hay que purificar y transformar.

2712 La contemplación es la oración del hijo de Dios, del pecador perdonado que consiente en acoger el amor con el que es amado y que quiere responder a él amando más todavía (cf Lc 7, 36-50; 19, 1-10). Pero sabe que su amor, a su vez, es el que el Espíritu derrama en su corazón, porque todo es gracia por parte de Dios. La contemplación es la entrega humilde y pobre a la voluntad amante del Padre, en unión cada vez más profunda con su Hijo amado.

2713 Así, la contemplación es la expresión más sencilla del misterio de la oración. Es un don, una gracia; no puede ser acogida más que en la humildad y en la pobreza. La oración contemplativa es una relación de alianza establecida por Dios en el fondo de nuestro ser (cf Jr 31, 33). Es comunión: en ella, la Santísima Trinidad conforma al hombre, imagen de Dios, "a su semejanza".

 2714 La contemplación es también el tiempo fuerte por excelencia de la oración. En ella, el Padre nos concede "que seamos vigorosamente fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que Cristo habite por la fe en nuestros corazones y que quedemos arraigados y cimentados en el amor" (Ef 3, 16-17).

2715 La contemplación es mirada de fe, fijada en Jesús. "Yo le miro y él me mira", decía, en tiempos de su santo cura, un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario. Esta atención a El es renuncia a "mí". Su mirada purifica el corazón. La luz de la mirada de Jesús ilumina los ojos de nuestro corazón; nos enseña a ver todo a la luz de su verdad y de su compasión por todos los hombres. La contemplación dirige también su mirada a los misterios de la vida de Cristo. Aprende así el "conocimiento interno del Señor" para más amarle y seguirle (cf San Ignacio de Loyola, ex. sp. 104).

2716 La contemplación es escucha de la palabra de Dios. Lejos de ser pasiva, esta escucha es la obediencia de la fe, acogida incondicional del siervo y adhesión amorosa del hijo. Participa en el "sí" del Hijo hecho siervo y en el "fiat" de su humilde esclava.

2717 La contemplación es silencio, este "símbolo del mundo venidero" (San Isaac de Nínive, tract. myst. 66) o "amor silencioso" (San Juan de la Cruz). Las palabras en la oración contemplativa no son discursos sino ramillas que alimentan el fuego del amor. En este silencio, insoportable para el hombre "exterior", el Padre nos da a conocer a su Verbo encarnado, sufriente, muerto y resucitado, y el Espíritu filial nos hace partícipes de la oración de Jesús.

2718 La contemplación es unión con la oración de Cristo en la medida en que ella nos hace participar en su misterio. El misterio de Cristo es celebrado por la Iglesia en la Eucaristía; y el Espíritu Santo lo hace vivir en la contemplación para que sea manifestado por medio de la caridad en acto.

2719 La contemplación es una comunión de amor portadora de vida para la multitud, en la medida en que se acepta vivir en la noche de la fe. La noche pascual de la resurrección pasa por la de la agonía y la del sepulcro. Son tres tiempos fuertes de la Hora de Jesús que su Espíritu (y no la "carne que es débil") hace vivir en la contemplación. Es necesario consentir en "velar una hora con él" (cf Mt 26, 40).

lunes, enero 10, 2011

Defiende el Papa Benedicto XVI la Libertad Religiosa

Hermanos y hermanas, el Santo Padre Benedicto XVI defendió hoy la libertad religiosa en todas sus expresiones y denunció las diversas amenazas en su contra tanto en el Oriente como en el Occidente. Así lo hizo durante su tradicional discurso anual ante el cuerpo diplomático acreditado en el Vaticano. Estas son las partes que me llamaron la atención:
  • Señoras y Señores Embajadores, vuestra presencia en esta solemne circunstancia me invita a realizar un recorrido general por los países que representáis y por el mundo entero. En esta panorámica, ¿no se ven acaso numerosas situaciones en las que lamentablemente el derecho a la libertad religiosa ha sido lesionado o negado? Este derecho del hombre, que es en realidad el primer derecho, porque históricamente ha sido afirmado en primer lugar, y porque, por otra parte, tiene como objeto la dimensión constitutiva del hombre, es decir, su relación con el Creador, ¿no ha sido demasiadas veces puesto en discusión o violado? Me parece que hoy la sociedad, sus responsables y la opinión pública, son más conscientes, incluso aunque no siempre de manera exacta, la gravedad de esta herida contra la dignidad y la libertad del homo religiosus, sobre la que he querido llamar la atención de todos en muchas ocasiones.

  • Entre las normas que lesionan el derecho de las personas a la libertad religiosa, merece una mención especial la ley contra la blasfemia en Pakistán: Animo de nuevo a las autoridades de ese País a realizar los esfuerzos necesarios para abrogarla, tanto más cuanto es evidente que sirve de pretexto para cometer injusticias y violencias contra las minorías religiosas. El trágico asesinato del Gobernador del Punjab pone de manifiesto la urgencia de proceder en este sentido: la veneración a Dios promueve la fraternidad y el amor, no el odio o la división

  • Por otro lado, quisiera dirigir una palabra de ánimo a las autoridades de Cuba, País que en 2010 ha celebrado los 75 años de sus relaciones diplomáticas ininterrumpidas con la Santa Sede, para que el diálogo que felizmente se ha instaurado con la Iglesia se refuerce y amplíe todavía más.

  • Dirigiendo nuestra mirada de Oriente a Occidente, nos encontramos frente a otros tipos de amenazas contra el pleno ejercicio de la libertad religiosa. Pienso, en primer lugar, en los países que conceden una gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente. Se tiende a considerar la religión, toda religión, como un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social. Se llega así a exigir que los cristianos ejerzan su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas o morales, e incluso en contradicción con ellas, como, por ejemplo, allí donde están en vigor leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios o de algunos profesionales del derecho.

  • Otra manifestación de marginación de la religión y, en particular, del cristianismo, consiste en desterrar de la vida pública fiestas y símbolos religiosos, por respeto a los que pertenecen a otras religiones o no creen. De esta manera, no sólo se limita el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe, sino que se cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de muchas naciones.
  • Léanlo todo aquí y un resumen aquí.

    domingo, enero 09, 2011

    Celebramos hoy la Teofanía o Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo

    Venid, adoremos a Cristo, en quien el Padre se complace.

    Icono Festal de la Teofanía del SeñorDel Oficio de Lecturas del día, Sermón 39, En las sagradas Luminarias (14-16.20: PG 36, 350-351. 354. 358-359) de San Gregorio Nacianceno, Obispo

    Cristo es iluminado: dejémonos iluminar junto con él; Cristo se hace bautizar: descendamos al mismo tiempo que él, para ascender con él.

    Juan está bautizando, y Cristo se acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado; y sin duda para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua.

    Juan se niega, Jesús insiste. Entonces: Soy yo el que necesito que tú me bautices, le dice la lámpara al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el mayor entre los nacidos de mujer al Primogénito de toda la creación, el que había saltado de júbilo en el seno materno al que había sido ya adorado cuando estaba en él, el que era y habría de ser precursor al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo el que necesito que tú me bautices; y podría haber añadido: «Por tu causa». Pues sabía muy bien que habría de ser bautizado con el martirio; o que, como a Pedro, no sólo le lavarían los pies.

    Pero Jesús, por su parte, asciende también de las aguas; pues se lleva consigo hacia lo alto al mundo, y mira cómo se abren de par en par los cielos que Adán había hecho que se cerraran para sí y para su posteridad, del mismo modo que se había cerrado el paraíso con la espada de fuego.

    También el Espíritu da testimonio de la divinidad, acudiendo en favor de quien es su semejante; y la voz desciende del cielo, pues del cielo procede precisamente Aquel de quien se daba testimonio; del mismo modo que la paloma, aparecida en forma visible, honra el cuerpo de Cristo, que por deificación era también Dios. Así también, muchos siglos antes, la paloma había anunciado el fin del diluvio.

    Honremos hoy nosotros, por nuestra parte, el bautismo de Cristo, y celebremos con toda honestidad su fiesta.

    Ojalá que estéis ya purificados, y os purifiquéis de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvación del hombre, en cuyo beneficio se han pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios; para que, como astros en el firmamento, os convirtáis en una fuerza vivificadora para el resto de los hombres; y los esplendores de aquella luz que brilla en el cielo os hagan resplandecer, como lumbreras perfectas, junto a su inmensa luz, iluminados con más pureza y claridad por la Trinidad, cuyo único rayo, brotado de la única Deidad, habéis recibido inicialmente en Cristo Jesús, Señor nuestro, a quien le sean dados la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

    Antífonas de Laudes

    Ant 1: El soldado bautiza a su Rey, el siervo a su Señor, Juan al Salvador, el agua del Jordán se estremece, la Paloma da testimonio, la voz del Padre declara: «Éste es mi Hijo.»

    Ant 2: Al manifestarse al mundo la gloria de Cristo, la aguas del Jordán son santificadas; sacad aguas con gozo de las fuentes del Salvador; Cristo, el Señor, ha santificado la creación entera.

    Ant 3: Te glorificamos, oh Señor, Dios y redentor, a ti, que con el Espíritu y el fuego purificas el pecado de los hombres.

    Ant 4: Cristo es bautizado y el universo entero se purifica; el Señor nos obtiene el perdón de los pecados; limpiémonos todos por el agua y el Espíritu.

    sábado, enero 08, 2011

    Reflexiones sobre la muerte (I)

    Fuente: Blog Saber Esperar vía Iglesia.org

    St. Therese of Lisieux on her death bed

    La muerte es una realidad tan cercana y propia al mismo hombre que no puede ser ocultada a los ojos de los hombres. Aunque el hombre moderno ha rechazado y expulsado de su visión más próxima el tema de la muerte ésta es una realidad inevitable a la conciencia humana, «la especie humana –dice Voltaire− es la única que sabe que ha de morir, y lo sabe sólo por la experiencia».

    La palabra «muerte» y sus sinónimos han desaparecido de nuestro vocabulario y han sido sustituidos —con mayor o menor acierto— por eufemismos que intentan quitarle hierro al asunto. Se vive, en la sociedad contemporánea, una auténtica tanatofobia (el tanatorio es un establecimiento funerario habilitado para el velatorio de difuntos, en algunos países de América latina se le conoce bajo el nombre de funeraria. En Chile y Argentina, se conocen como velatorios).

    Antes, la experiencia directa de la muerte, constituía una parte de la experiencia vital completa, de la experiencia del ser humano y de su ciclo vital. Sin embargo, ahora, la muerte ha quedado excluida de la sociedad, ya no se quiere «meter al muerto en casa» y la muerte ha quedado recluida a hospitales y tanatorios.

    La muerte se intenta ocultar de nuestros ojos con una estética superficial, complaciente a corto plazo. Grandes y lujosos tanatorios se construyen a las afueras de las ciudades. Se vive una represión social de la muerte, una falta de actitud consciente ante ella.

    El ser humano, en el trabajo, la diversión, el alcohol, las drogas... únicamente busca —en el fondo— evadirse del sentimiento trágico y angustioso ante la muerte. Muchos apartan la idea de la muerte de su cosmovisión, la muerte parece ser uno de los grandes tabú de nuestros días, la realidad que, más que cualquier otra, se arrincona de la vida social.

    En nuestros días vuelve a resurgir de sus cenizas el sofisma epicureísta sobre la inexistencia de la muerte: la muerte no es nada en relación con nosotros. Si existimos, ella aún no existe; si existe, nosotros ya no existimos. Aunque en el ámbito de la reflexión este dilema está más que superado, no es así en el ámbito de la vida cotidiana.

    En la mentalidad de muchos hombres y mujeres se ha borrado y eliminado de su horizonte vital cualquier mención, reflexión o meditación sobre la experiencia de la propia muerte. Justamente este ejercicio, el de ser conscientes, el de tener experiencia de muerte nos diferencia del resto de los animales. Si algo es propio del hombre es que es mortal y lo sabe. Este hecho de olvido de esta condición mortal contrasta y convive con el profundo miedo y repulsa a la vivencia de la muerte que experimenta el corazón humano.

    Con la Edad Moderna ha desaparecido el anhelo de adquirir, a lo largo de la vida, lo que los antiguos llamaban ars moriendi, es decir, la tradición de raíces cristianas de prepararse durante la vida para la muerte. El modernismo y la industrialización eliminaron del pensamiento moderno este antiguo anhelo.

    Se vive evitando y esquivando la muerte y todo camino que nos conduce a ella: sufrimiento, dolor, enfermedad... Se busca arrancarle a la muerte su aguijón, olvidarla, borrarla de nuestra concepción de la vida y de nuestra sociedad. Con la idea de progreso y modernidad se introduce la convicción de un aplazamiento de la muerte y del dolor.

    Desde el blog saber esperar se quiere recuperar una reflexión seria sobre la muerte, que ayude a vivir esta realidad, a pensarla, como hacían tantos santos, siempre conscientes del hecho de que la muerte no tiene la última palabra, ésta ha sido vencida para siempre por Jesucristo.

    Continúa a la Parte II.

    jueves, enero 06, 2011

    Noticia personal de alguna importancia

    Amigos, muchos de ustedes saben que soy un reservista militar. Quiero informarles que me ha llegado ya el turno de servir al país por segunda vez desde los infames ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

    Claro que esto afectará el número, frecuencia y contenido de epígrafes en este blog. No quiero dejar de escribir aquí, de hecho, quiero incorporar aquellas intuiciones espirituales y experiencias prácticas que el Señor me quiera conceder durante este período. Pero no puedo negar que todo se verá afectado hasta mi regreso dentro de más o menos un año.

    Quiero pedir sus oraciones para que regrese sano y salvo de cuerpo, alma y espíritu y para la preservación del mismo modo de mi amada esposa, mis hijos, mi nuera, y mis nietos. Recen también por la victoria definitiva del bien sobre el mal y por la alborada de un nuevo día de paz y seguridad en este mundo.

    Me voy decidido, conforme, sereno y en paz, sabiendo que todo lo puedo en Aquel que me conforta. Bendito sea el Nombre del Señor, "quien prepara mis manos para la batalla, mis brazos para la guerra." Las cosas son como lo dice el Eclesiastés: "hay un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz."

    Mi tiempo para la guerra ha llegado. Me voy esperanzado que mis hijos, y los hijos de mis hijos, no tengan que sufrir su propio tiempo de guerra.

    Gracias a todos por su paciencia y patrocinio. Recuerden que me pueden seguir en Facebook y en Twitter en donde tal vez pueda escribir con más frecuencia pero con mayor brevedad. También pueden suscribirse al RSS Feed de este blog o seguirme en Google.

    Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y + Espíritu Santo quede con nosotros así como la Paz de Cristo que trasciende todo entendimiento humano.

    Celebramos Hoy la Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes

    Los pastores y reyes del Oriente visitan a Jesús el Mesias, le llevan regalos y lo adoran con oro, incienso y mirra.

    Autora: Tere Fernández Fuente: Catholic.net

    Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo
    Origen de la fiesta

    El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.

    La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

    La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11
    “Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.

    Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.

    Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:
    Y tú, Belén tierra de Judá
    de ningún modo eres la menor
    entre las principales ciudades de Judá
    porque de ti saldrá un jefe
    que será el pastor de mi pueblo Israel
    Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.

    Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.

    Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”
    Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:
    *Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

    * La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

    * Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

    * Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

    * Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

    Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:

    oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos; incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre; mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.

    Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

    * Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

    * Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

    Significado de la fiesta

    Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

    Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.

    Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

    En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.

    Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

    Origen de la Rosca de Reyes

    Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey.

    La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistios y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.

    Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

    Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.

    El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.

    Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

    En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”.

    El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después hará una fiesta con tamales y atole.

    Sugerencias para vivir esta fiesta

    Reflexionar y contestar las siguientes preguntas: ¿qué regalo le voy a dar a Jesús este año que comienza?; ¿qué puedo cambiar para ser mejor?; ,qué regalos le voy a ofrecer a Jesús?; ¿me encuentro alegre porque Dios me ama?; ¿tengo fe en Dios?; ¿sé vivir en la pobreza?; ¿soy generoso (con mi tiempo, con mi persona, con los demás)?; ¿suelo perseverar en mi vida espiritual a pesar de las dificultades que se me presentan?; ¿obedezco a Dios con prontitud?

    martes, enero 04, 2011

    Una cita de Tomás Merton

    “La lectura espiritual nos pone en contacto no sólo con palabras, con ideas, sino con la realidad, con Dios. Buscar a Dios es buscar la realidad. Y esto debe ser más que un vuelo de imágenes a ideas. La vida interior no es meramente lo que no es exterior”.

    lunes, enero 03, 2011

    Cómo el aborto se vende en Puerto Rico

    Hermanos y hermanas, esto, según El Visitante, el semanario católico de Puerto Rico:
    Publicidad para “vender” la muerte

    Escrito por Administrator

    Jueves, 30 de Diciembre de 2010 09:36

    Las clínicas de aborto en Puerto Rico se anuncian a todo color y en letras grandes.

    Y es que la promoción es parte de la dolorosa legalidad de esta práctica en la Isla.

    En uno de los anuncios, se incluye el dibujo de un bebé dentro de la silueta del cuerpo de una mujer. El arte de media página despliega en letras grandes “Terminaciones de embarazo” y destaca el servicio de estacionamiento y anestesia para la madre, aunque no para el que va a morir.

    En la publicidad de una clínica en Bayamón usan la foto del rostro de una mujer. Otra de las clínicas resalta en letras grandes el servicio de “sonografía durante la terminación del embarazo”. Así, se puede observar en vivo cómo aspiran o descuartizan a la criatura.

    Otra de las instalaciones en Bayamón resalta las palabras “Succión” y “Pastillas Abortivas”. Uno de los anuncios de menor tamaño se limita a dejar un gran espacio vacío y en el centro escribe “…por si decides terminar tu embarazo”, con la dirección y el teléfono.

    Pero en la Isla no sólo se promocionan las clínicas locales. En medio de la publicidad puertorriqueña despunta un anuncio de una clínica en Orlando, Florida, para que las boricuas con hasta 7 meses de embarazo (28 semanas) viajen para abortar allá.

    Los anuncios vendiendo el aborto no sólo están en medios impresos. También se escucha a nivel radial la voz femenina que repite “Amiga, si has decidido terminar tu embarazo, te podemos ayudar”.

    En la Isla, hay siete clínicas de aborto, en las que se practican entre 5mil y 8mil abortos cada año, según las estadísticas más recientes disponibles del Departamento de Salud.

    El costo para acabar con la vida del niño va desde los $225 hasta $325 en los primeros tres meses y más si el tiempo de embarazo es mayor.
    Comentario. El aborto es un negocio billonario en toda regla, que se lucra de la muerte de millones de inocentes. Las víctimas de este infame negocio son tanto las madres que sufren de un embarazo en situaciones críticas y son explotadas por esa industria, como los bebés que mueren como sacrificio cruento para propiciar las diosas del feminismo y de los "derechos reproductivos".

    Vivimos en una era que las vanguardias culturales nos dicen que debemos de estar "informados por la ciencia" y "la razón" y que el aborto es "un derecho" y que al fin y al cabo lo que se aborta es "una macita de células" que la pérdida no es gran cosa.

    Sin embargo, bajo esta costra de "progresismo, ciencia y derechos" encontramos una infección no muy diferente a la que afligía Canaán en la Edad de Bronce o Tenochtitlán antes de la Conquista: como ellos, la nuestra es una cultura donde se mata al infante en aras de "la sociedad" o "la nación" mientras se protege la fertilidad "correcta" tanto de los seres humanos como de la naturaleza, la fertilidad de las clases ricas o pudientes, después que no sean más de dos niños por pareja, por supuesto. Y por pareja entiéndase también "dos papás" o "dos mamás".

    El aborto terapeútico, quirúrgico y directo, es un pecado contra Dios y contra la humanidad. Es una infamia y una abominación. Es la continuación moderna del sacrificio de infantes que se hacía para procurar bienes y servicios. Los culpables de este pecado son aquellos que libremente y con pleno conocimiento lo buscan y lo incurren, así como aquellos que lo efectúan, facilitan, protegen, defienden e impulsan. Claro que a estos les importa un bledo porque ni reconocen lo que es "pecado", niegan a Dios, y cuestionan lo que es "humanidad". Ya que ellos carecen de conciencia alguna de su crimen y del estado grave de su alma inmortal, seguirán matando - a menos que medie una conversión - hasta el día en que tengan que rendir cuentas ante el Juez Eterno. Y ahí sí que es verdad que será demasiado tarde. Porque se les ha dotado una inteligencia y abilidad técnica superior, a estos el Juez les exigirá más que al meramente ignorante, discapacitado, o cuya libertad moral esté limitada de algún modo. Ya se verá.

    - Lee también En oración, frente a las clínicas.

    Algunas virtudes familiares

    Padre Nicolás Schwizer

    Al iniciar el año, quizás nos vendría bien cultivar algunas actitudes, por ejemplo:

    Delicadeza (o tacto). Es el fino instinto, el tacto acertado para saber lo que pide el amor en cada momento. El hombre que posee esta virtud no va por el mundo como orgulloso, encerrado en sí mismo y sin preocuparse de los intereses de los demás.

    El hombre delicado procura siempre hacerlo todo bien. Por eso, su conducta aparece tan clara y leal. Sabe cuando debe callarse, y cuando ha de decir o hacer algo.

    Lo explica acertadamente San Francisco de Sales, un gran amigo de esas pequeñas virtudes: “Un silencio discreto es siempre mejor que una verdad sin amor”.

    Esa delicadeza presupone lucha incesante contra la superficialidad, la vanidad y el egoísmo. En cambio, la conducta de una persona con poco tacto suele ser como la de un elefante que entrara en una tienda de porcelanas.

    Ejemplo preclaro de esta delicadeza fraternal es la Virgen en las bodas de Caná (Jn 2,1ss.). Allí incluso se adelanta a las necesidades de los novios, para evitarles la molestia y la humillación de tener que pedir ayuda. Esta “solicitud por prevenir las necesidades de los demás” forma parte de la delicadeza fraternal.

    Otra forma de delicadeza es saber escuchar con atención a todos, también a los pesados y aburridos, sin dar muestras de fastidio o impaciencia.

    Otras veces se manifiesta esa actitud en saber instruir o enseñar a los ignorantes, sin avergonzarlos o humillarlos. ¿Tenemos nosotros esa delicadeza, ese tacto en nuestro trato con los demás?

    Respeto. Se trata del “respeto ante la originalidad ajena”, fundamento de nuestra convivencia. Tenemos que rendirnos ante el hecho de que somos un misterio el uno para el otro. Y para respetarlo al hermano, debo descubrirlo y admirarlo en su originalidad profunda.

    Respeto en el trato significa también: dejarle al otro la libertad de pensar y actuar como a él le parezca. El ideal de nuestras familias es llegar a ser un solo corazón y una sola alma, pero sin que cada hermano pierda su originalidad.

    Este respeto a la libertad es importante no sólo en relación con el hermano, sino también en relación con las otras familias: cada familia es autónoma, tiene derecho a su vida, sus formas y su estilo propios.

    Templanza. La templanza es el término medio de las cosas, el autodominio en cualquier circunstancia, el no dejarse llevar por excesos sino acertar con equilibrio en el complicado laberinto de la vida. Somos hombres de extremos: o todo o nada; entusiasmo o desesperación; triunfo o fracaso. Vamos por la vida dando tumbos de un lado a otro, haciendo difícil el avance sereno y tranquilo. Siempre habrá oscilaciones, pero ellas han de ser moderadas, controladas e integradas en el ritmo de la vida para poder llegar a buen puerto.

    Equilibrio. Los altibajos de la vida son los que nos impiden ver más claro. Agitan el horizonte y enturbian la mirada. Lo más importante en la vida es ver claro en las encrucijadas, para poder seguir el camino con acierto. Y no es fácil ver claro en la confusión que nos rodea por fuera y con los asaltos de instintos y sentimientos que nos aprietan por dentro. Falla el equilibrio, la certeza, el punto de mira independiente. Fácilmente se toma una decisión equivocada, se elige la peor opción, se equivoca el camino. Para ver claro y elegir mejor hay que recobrar la serenidad y volver al término medio.

    Preguntas para la reflexión

    1. ¿De qué manera puedo practicar la templanza?

    2. ¿Somos respetuosos con cada hermano aunque nos conozcamos muy bien?

    3. ¿Le dejamos libertad en el pensar y actuar?

    sábado, enero 01, 2011

    Celebramos hoy la Maternidad Divina de Nuestra Señora, María Santísima


    VIRGEN~1

    Antifonario

    ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad.

    Cuando naciste inefablemente de la Virgen, se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón para salvar a los hombres. Te alabamos, Dios nuestro.

    En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada. Madre de Dios, intercede por nosotros.

    Por el gran amor que Dios nos tiene, nos ha mandado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

    Celebremos la maternidad de la Virgen María; adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.

    Ha brotado un renuevo del tronco de Jesé, ha salido una estrella de la casa de Jacob: la Virgen ha dado a luz al Salvador. Te alabamos, Dios nuestro.

    Mirad, María nos ha engendrado al Salvador, ante quien Juan exclamó: «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.» Aleluya.

    La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad, y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá de nuevo. Aleluya.

    La Madre ha dado a luz al Rey, cuyo nombre es eterno; la que lo ha engendrado tiene al mismo tiempo el gozo de la maternidad, y la gloria de la virginidad: un prodigio tal no se ha visto nunca, ni se verá de nuevo. Aleluya.