sábado, julio 31, 2010

El Exorcista de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico

Autora: Vivian Maldonado Miranda | Fuente: El Visitante

Padre Ricardo Hernández

El diablo existe. Está vencido, pero nos toca a todos dar la batalla con Cristo.

En palabras del sacerdote del equipo de Liberación y Sanación de la Arquidiócesis de San Juan, Padre Ricardo Hernández, “sólo la vida en Cristo es lo que libera al hombre de las asechanzas del maligno”.

De acuerdo con el Padre Ricardo, los avances de la sicología moderna provocaron que “muchos cayeran en el engaño de que toda perturbación se debía al subconsciente, manipulaciones del cerebro que no responden a ninguna realidad espiritual externa”.

Se “desatendió” el ministerio del exorcismo y se propagó una mentalidad que entendía al mal como la mera ausencia del bien, visualizando al demonio como un símbolo.

Entonces, el Papa Pablo VI, en la Audiencia del 12 de noviembre de 1975, recordó a la Iglesia que el demonio existe y es un “ser viviente, espiritual, pervertido y pervertidor. Realidad terrible. Misteriosa y temible”.

“Ignorar su existencia es sumergirse en una situación peligrosísima, porque el enemigo actúa y no tienes cómo defenderte. No te enteras que tienes un enemigo”, puntualizó el Padre Ricardo.

Para el presbítero exorcista, la “sana sicología” no excluye lo espiritual. Añadió que el protocolo para exorcismos requiere que la persona sea evaluada primero por un grupo de profesionales de la salud mental, para discernir si el comportamiento no responde a una condición siquiátrica.

De lo espiritual, definió que el demonio es un ser “que actúa más allá de las limitaciones de tiempo y espacio” y que existen agrupaciones de demonios. Comparó que, según se bendicen lugares y objetos, hay lugares “infestados” donde la presencia del mal alcanza hasta los animales, ya sea por una maldición o porque es un lugar dedicado a la práctica de pecado mortal, culto satánico o espiritismo.

“Eso hace que las personas que tengan contacto con esos objetos y que no están protegidos por una vida en gracia, puedan quedar expuestos”, afirmó.

A su vez, aclaró que los casos de posesos son bien escasos. “Lo más que se ven por ahí no son los posesos”, reiteró en referencia a las otras formas de actuar de Satanás.

La primera, es la de tentar, descrita como acción “ordinaria”. Ésa, “hasta Jesús mismo la padeció en el desierto”. La segunda, es la “extraordinaria”. En ella, existen tres niveles de “infestación personal” o acción directa sobre una persona.

Carl_Bloch_Denying_Satan_400 En el primer nivel, definido como “opresión diabólica”, las personas parecen estar experimentando una “mala suerte” inexplicable, acompañada por experiencias nocturnas específicas. En el segundo, “obsesión demoniaca”, las personas que no tienen padecimientos mentales manifiestan oír voces o tener visiones que los incitan a cometer el mal.

“Son los que vemos en las noticias. Sobre todo, cuando son personas que nunca han mostrado este tipo de comportamiento”, continuó.

Padre Ricardo especificó que en los primeros dos niveles una oración “deprecativa” -de liberación- realizada por cualquier sacerdote, “ordinariamente será capaz de liberar a un persona”.

Mencionó que, incluso, el acto de fe en Jesucristo a través de una visita a un santuario mariano ha bastado en ciertos casos. Delimitó que sólo en el último nivel, o sea, los posesos -personas en las que el demonio toma todo el control de sus facultades- es que se realiza un exorcismo. Ahí solamente puede actuar la persona autorizada por el Obispo.

EV: ¿Cómo puede alguien llegar a estar poseído?

“Hay cinco puertas por las que el demonio puede entrar y actuar”, respondió.

La primera, cuando la persona incursiona en el ocultismo. La segunda, “una vida de pecado grave”. La tercera, “heridas emocionales no sanadas”, como por ejemplo, una persona que ha sido víctima del asesinato de un ser querido o de una violación y que, en lugar de buscar ayuda para sanar, continúa albergando las heridas en su interior. La cuarta, “herencia ancestral”, como en casos de abuelos espiritistas, cuyos hijos y nietos no buscaron de Jesús, y la quinta, “saturación del ambiente”.

“Estas son puertas que el Señor tiene el poder de cerrar”, puntualizó. Describió que la práctica frecuente de los sacramentos, es como “vivir en una especie de cápsula”, que te protege del maligno.  Indicó que los fieles, privadamente y sólo sobre sí mismos y sobre su ambiente (nunca sobre los demás), pueden “invocar la Sangre de Cristo, la incursión de María y de San Miguel Arcángel”, para hallar paz cuando se sientan oprimidos con tentaciones y pensamientos violentos.

En esa línea, concluyó: “Es necesario que cada uno busque de Dios, para encontrar su propia liberación. Cristo ha vencido al pecado y a la muerte. Como decía Juan Pablo II, nos toca a nosotros hacer nuestra lucha espiritual, para con Él y en Él, también vencer el mal”.

Para más información llamar a Liberación y Sanación de la Arquidiócesis de San Juan al 787-781-1155

miércoles, julio 28, 2010

La destrucción del amor

Un amor incondicional busca el bien del otro de manera desinteresada

Autor: ForumLibertas | Fuente: www.forumlibertas.com via Catholic.net

Our Married Hands Over the Source of Our Values El matrimonio está en crisis, con España a la cabeza de Europa. Se casan menos, se rompe ritmo hiperlumínico y a cara de perro, porque también crecen los divorcios contenciosos. La nueva ley del divorcio, que ha convertido el contrato matrimonial en nada, ha fracasado en lo que era su finalidad anunciada: conseguir que el proceso de divorcio fuera menos conflictivo.

¿De dónde surge este problema en torno al matrimonio que a tantos parece contagiar? De toda la variedad de respuestas posibles una es decisiva. Se produce porque estamos ante la crisis del amor.

Uno de los vicerrectores la Universitat Abat Oliba, el Dr. Marcin Kazmierczak, tiene un texto breve e interesante. Se llama El Amor en la Literatura, que proporciona un instrumento para interpretar las causas primarias del gran número de rupturas matrimoniales. El relato explica tres tipos de amor.

Uno, el hedonista, cuyo motor es el placer, sobre todo sexual, donde la realización entendida sólo como la satisfacción inmediata del propio deseo resulta una práctica egocéntrica, demoledora de toda relación estable. Constituye una vía segura a la soledad, que hace al individuo más dependiente del Estado y más débil la sociedad.

Un segundo tipo posee el oropel del amor romántico, donde sólo juega la afectividad, marginando toda razón que permita construir una relación estable. Sólo perdura cuando no se realiza y no debe afrontar el desgaste cotidiano de la vida en común. El hedonista y el romántico comparten semejanzas. La más destacada es la satisfacción del propio deseo sin reparar en las consecuencias sobre el otro. Quizás por eso, Charles Taylor sitúa al romanticismo como una de las componentes del hedonismo expresivo, que culmina en la sociedad desvinculada que tantos males nos produce.

Una tercera forma de amar nace del don, de la entrega. Citando a Thomas More, Kazmierczak lo define como un amor incondicional que busca el bien del otro de manera desinteresada. Valora lo sexual y lo afectivo como componentes importantes, pero no los absolutiza. Utiliza la virtud y la recta razón para construir una felicidad estable, consciente de que una relación de entrega exigirá paciencia, capacidad de perdón y humildad para ser perdonado. "Es paciente, bondadoso, no es presumido, ni orgulloso. No es grosero, ni egoísta, no se irrita, nunca se venga. No se alegra con la mentira, y si en la verdad. Todo lo excusa, lo espera, lo soporta". Así definió el amor Pablo de Tarso en el año 58. Sigue siendo cierto. Este es el vinculo fundante de todos los bienes, y su destrucción la consecuencia mas dañina de lo que la cultura de la desvinculación está haciendo contra nosotros.

martes, julio 27, 2010

Alerta Cúltica: Fundador de los Rosacruces: Farsante, Filofascista, Antisemita

Autor: Gabriel López de Rojas | Fuente: InfoRIES

“Harvey Spencer Lewis: fundador de AMORC, farsante y amigo del fascismo”. Así se titula un artículo firmado por Gabriel López de Rojas, llamado tras su conversión en rabino judío Gabriel Yehudah Shahor. Lo reproducimos a continuación.

Harvey Spencer Lewis (1883-1939) fue el fundador de la orden rosacruz AMORC (Antigua y Mística Orden Rosa Cruz) en Estados Unidos (1915). Alto grado del Antiguo y Primitivo Rito de Memphis-Misraim, un rito minoritario en la masonería, la orden rosacruz que fundó, la AMORC, en la actualidad está extendida por todo el mundo. En cualquier caso, el crédito de Lewis y su “orden” quedan bajo mínimos, tras conocerse sus falsedades, su pensamiento autócrata y totalitario, su amistad con jerarcas nazis y su admiración por Mussolini y el fascismo.

Falsedades de Harvey Spencer Lewis

En la página 16 del Manual Rosacruz, editado en 1970 por el departamento de publicaciones de la AMORC, en San José de California, Harvey Spencer Lewis se presenta con los siguientes títulos: Primer Imperator de AMORC para Norte y Sud América. Fundador de este segundo ciclo de actividades en el Hemisferio Occidental. Miembro del Consejo Supremo R.C. del mundo. Legado de la Orden en Francia. Ministro de la Delegación Extranjera. Sacerdote Ordenado de la Ashrama de la India. Consejero Honorario de la Corda Fratres de Italia. Sri Sobhita, Gran Logia Blanca del Tibet. Miembro de la Universidad de Andhra de la India. Rector de la Universidad Rose Croix.

Pero la larga lista de títulos de Lewis es tan impresionante como falsa. Vale la pena analizar algunos de estos supuestos títulos: Fundador de este segundo ciclo de actividades en el Hemisferio Occidental (No existe documentación histórica del segundo ciclo de actividades). Miembro del Consejo Supremo R.C. del mundo (No existe documentación histórica de su existencia). Legado de la Orden en Francia (¿De que orden? Si se refiere a la orden rosacruz, es falso. A principios del siglo XX, en Francia, solo estaban activas la Orden Cabalística de la Rosa Cruz y la Orden Católica Rosa Cruz del Templo y el Grial y Lewis no tuvo relación con las mismas).

Ministro de la Delegación Extranjera (¿Ministro? ¿De qué país o delegación extranjera? Otra falsedad). Sacerdote Ordenado de la Ashrama de la India (Lewis jamás estuvo en la India, ni en ninguna Ashrama, ni nunca fue ordenado como sacerdote hindú). Consejero Honorario de la Corda Fratres de Italia (No existe documentación histórica de la Corda Fratres de Italia). Sri Sobhita, Gran Logia Blanca del Tibet (En 1920, en San Francisco, California, Lewis fue ordenado como “sacerdote” budista por un tal Sri E.L.A.M.M. Khan, Obispo de la Iglesia del Dharma, dándole el nombre de Sri Sobhita Bhikku con un diploma de la Gran Logia Blanca del Tibet. Cabe preguntarse cuándo los budistas han tenido iglesias y obispos para ordenar sacerdotes).

Miembro de la Universidad de Andhra de la India (No existe documentación histórica que demuestre que Lewis estuvo matriculado o siguió algún curso en la Universidad de Andhra de la India, tampoco de la existencia de la citada universidad. La enésima falsedad). Rector de la Universidad Rose Croix (En 1934, Lewis inauguró un edificio en los terrenos de la AMORC, en San José de California, al que llamó Universidad Rosacruz. Esta “universidad” no ha impartido cursos regulares de disciplinas académicas, sino cursillos esotéricos para los miembros de la AMORC. Esa es el rigor académico de la Universidad en la que Lewis era “rector”).

Un mes entero no sería tiempo suficiente para hablar de las falsedades de Harvey Spencer Lewis. Quien ha señalado más irregularidades en las actividades de este ha sido Robert Vanloo, que denunció en su obra Les Rose-Croix du Nouveau Monde una lista de supuestos fraudes que Lewis realizó para promocionar a la AMORC.

Lewis: autócrata y totalitario

Harvey Spencer Lewis también fue un amigo y admirador del nazismo y el fascismo. Está relación no es extraña, porque Lewis se consideraba un autócrata, es decir, un totalitario defensor de un poder absoluto y piramidal de pensamiento único, muy al estilo del fascismo y el nazismo.

En las grupos totalitarios, donde siempre hay un líder carismático, una estructura piramidal y unos dogmas incontestables, se incluyen partidos políticos, sectas de los más variopintos pelajes e incluso familias. La orden rosacruz AMORC, fundada e inspirada en Lewis, sigue el pensamiento de su fundador.

En la revista The American Rosae Crucis, en 1917, Lewis declaraba sus ideas autócratas y totalitarias sin el menor reparo: "Es justo que así sea. La Naturaleza misma funciona según el principio de la autocracia, el único que puede asegurar el éxito del plan que le es propio. Toda ley en la naturaleza es una ley autocrática, inmutable, independiente del resto, con excepción del propósito y del fin hacia el que opera, entendiéndose que todo debe plegarse a sus leyes y decretos.

La naturaleza, al obrar así, lo hace de manera constructiva y no utiliza el principio aparente de destrucción más que en vista a producir un mayor progreso. De esta manera, todas las formas de gobierno autocrático pueden ser constructivas, para el beneficio final y último de todos. Parece existir un sentimiento general de que la autocracia significa tiranía, sufrimiento y muerte. ¡Nada hay más lejos de la verdad!

La autocracia atemperada por el amor, así como de la toma de conciencia de un decreto divino, crea la oportunidad de servir a nuestros semejantes, implica la unión de numerosos espíritus, de numerosos corazones, y de numerosas manos en vista a un servicio más eficaz, o a un trabajo más productivo, sea el que sea”. (1)

El amigo de Joseph Goebbels

Así, el autócrata y totalitario Spencer Lewis mantuvo una amistad con jerarcas nazis como el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, a quien le envió sus libros La vida mística de Jesús y Las doctrinas secretas de Jesús. En ambos libros, Lewis llamaba a Jesús el ario gentil, negando su origen judío. (2) En La Vida Mística de Jesús, Lewis escribió:

“Todo miembro de la comunidad de los esenios en Egipto y Palestina, o de los terapeutas, como se les llamaba en otros países, había de ser de pura raza aria. Este punto es importantísimo con referencia a lo que hemos de exponer respecto al nacimiento y la vida del Maestro Jesús. (...) Antes de que un ario de pura raza pudiese llegar a ser adepto en la Fraternidad Esenia, había de recibir en su niñez educación apropiada dirigida por determinados maestros e instructores, para que creciese corporalmente sano y robusto, y fuese capaz de poner a prueba sus facultades intelectuales”.

Joseph Goebbels, el amigo de Lewis, fue al final uno de los responsables del Holocausto judío. Unido al Partido Nazi en 1922, fue nombrado por Hitler jefe de propaganda del mismo en 1930 y ministro de propaganda e ilustración popular al llegar al poder los nazis tres años después. Mediante la propaganda, Goebbels promovió el odio a los judíos y preparó psicológicamente a los alemanes para llevar a cabo el Holocausto. Una de sus frases preferidas fue: “Una mentira mil veces repetida... se transforma en verdad”.

Lewis: amistad y admiración por Mussolini

Con el fascismo, la relación de Lewis fue más profunda. De la relación mantenida entre Harvey Spencer Lewis y Benito Mussolini, es destacable su encuentro en Roma del año 1937 o las alabanzas que Lewis dedicó al dictador fascista tanto en entrevistas que concedió a periódicos, como en sus propias publicaciones.

Tras una visita que Lewis realizó a la Italia fascista en 1931, este declaró al periódico San Jose Mercury Herald las bonanzas del régimen fascista y totalitario de Mussolini. "Según el "Dr" Lewis -cita el mencionado periódico- su visita a Italia se desarrollo en condiciones más placenteras que en años anteriores. Sus calles estaban más limpias, no había mendigos -nos ha dicho- los hoteles estaban mejor cuidados, con tarifas fijas, los trenes circulaban de manera regular y parecían funcionar bajo la supervisión de agentes fascistas. Los barcos estaban mejor mandados -ha declarado– y conservados de manera más cuidadosa que antes.

Ha sacado la impresión de que tales cambios se debían a la dictadura de Mussolini, y los países vecinos le temen, pues ha dado pruebas de que, en su propio país al menos, los negocios estaban mejor dirigidos que en los otros, concerniendo a ciertos aspectos”. (3)

Lewis difícilmente hubiese sido un analista de nivel. ¿Cómo no iban a funcionar mejor los trenes y barcos italianos estando bajo control de agentes fascistas? ¿Cómo iba a haber mendigos con una ley fascista que prohibía la mendicidad pública, bajo la amenaza de recibir una paliza por parte de los camisas negras? ¿Cómo no iban a temer a Mussolini otros países, cuando los amenazaba en sus discursos con cometer genocidios como el de Etiopía?

En 1937, Lewis regresó a la Italia fascista en un viaje en el que llevó a un centenar de miembros de la AMORC a Europa, llegando a ser recibido por el propio Mussolini el 5 de marzo de 1937. De ese encuentro, hay una documentación muy suculenta en el periódico Il Messaggero. Así, en la edición del 6 de marzo de 1937, el periódico le dedicó al evento la portada; una fotografía de portada en la que aparecen juntos Mussolini, Lewis y los miembros de la AMORC; y un artículo interior que describe la admiración de Lewis por Mussolini y la Italia fascista.

El artículo afirma: "El 'prof.' Spencer Lewis, que dirigía el grupo de turistas (miembros de AMORC) que visitaban Italia se ha declarado feliz y extremadamente honrado de poder presentar al Duce el homenaje por parte del grupo que le acompañaba, y ha afirmado en el nombre de este, que cada uno de los americanos que habían disfrutado de esta breve estancia en Italia, había podido constatar con sus propios ojos, lo que había sido realizado en la península gracias a la voluntad de Mussolini, y ha concluido diciendo que cada visitante, después del retorno a su país, podría testimoniar, en nombre de la verdad, lo que había visto. En fin, ha dado las gracias calurosamente al Duce por haberle concedido esa audiencia y por haber concedido ese honor al grupo". (4)

Mussolini, como no podía ser de otra forma, prometió un futuro espléndido en la Italia fascista a la AMORC. Es interesante tener en cuenta que Lewis habló maravillas de Mussolini y la Italia fascista en 1937, cuando el régimen totalitario sin respeto por la libertad, la democracia o los derechos humanos, se había convertido también en antisemita, con una campaña antijudía y una legislación antijudía en marcha, muy similar a las Leyes de Nuremberg.

Alrededor del 17% de los judíos italianos fueron exterminados en el Holocausto gracias a Mussolini y su régimen fascista, así como un tanto por ciento infinitamente superior de judíos europeos terminaron exterminados por los nazis con los que mantuvo tan cordial amistad el fundador de la AMORC.

NOTAS

(1) The American Rosae Crucis, diciembre 1917 - pag. 248

(2) Harvey Spencer Lewis. Web Wikipedia.

(3) San Jose Mercury Herald, 1 de octubre de 1931

(4) Il Messaggero, 6 de marzo de 1937.

lunes, julio 26, 2010

Iglesia Católica: Trabajar por la paz entre Colombia y Venezuela

Amigos, esto de acuerdo a ACIPrensa vía El Visitante:

Viernes, 23 de Julio de 2010 18:53

Tras el anuncio que hiciera ayer el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de romper relaciones con Colombia, los presidentes de las respectivas Conferencias Episcopales en ambos países ha expresado su firme voluntad de cooperar para mejorar los lazos entre estos países hermanos.

Según informa el sitio web de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Presidente de este organismo, Mons. Rubén Salazar Gómez, aseguró que espera "volver a tener las relaciones de paz y fraternidad" entre las dos naciones y pidió tener en cuenta el sufrimiento de las personas afectadas por la decisión venezolana de romper las relaciones entre ambos países.

"No tiene sentido que no seamos capaces de solucionar los problemas...nuestros pueblos merecen vivir en paz", afirmó Mons. Salazar Gómez, en diálogo con los periodistas en el marco de una reunión convocada por el CELAM que en Santo Domingo se reúne para ver el tema de la reconstrucción en Haití tras el terremoto del 12 de enero.

El también Arzobispo de Barranquilla recalcó que es necesario contribuir a superar el "clima de desconfianza mutua" entre ambos gobiernos y recordó que el presidente electo Juan Manuel Santos ha expresado la importancia enorme de tener buenas relaciones con los países vecinos.

Por su parte el Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Mons. Ubaldo Santana Sequera, explicó que si bien "la situación es preocupante", espera que ambos episcopados puedan "seguir trabajando juntos, dando testimonio de fraternidad".

"Esperamos que se aleje cualquier conflicto bélico entre las naciones...Hay que buscar juntos caminos distintos a la guerra", dijo el también Arzobispo de Maracaibo.

Al ser preguntado sobre la presencia de guerrilleros de las FARC en Venezuela, Mons. Santana aseguró que "hay demasiados testimonios de una circulación fácil (de los insurgentes) por nuestras fronteras".

"Hace falta mayor presencia del Gobierno en las regiones fronterizas. Estamos dejando demasiados vacíos para que esos grupos circulen", indicó.

Comentario. Definitivamente, uno de los actos más vergonozos e infames que el régimen chavista a elucubrado es esta ruptura de relaciones con Colombia. Culpable de serios errores macro y microeconómicos que eventualmente sumirán a su país en una pobreza más profunda, y reo de violar derechos humanos fundamentales como lo son el derecho a asamblea y libre expresión, el Caudillo de corte Socio-Fascista levanta bronca para distraer la atención de los problemas que ha creado. Es una pena, es una lástima lo que sufre Venezuela de este gobernante incapaz.

La Iglesia Católica en Venezuela sufre ya persecución plena departe de este césar de nuestros tiempos. Oremos por la Iglesia en Venezuela, por los cristianos de otras comunidades, y por todo hombre y mujer de buena voluntad en ese sufriente país. Que todos puedan afrontar la oscuridad y la persecución y que recuperen pronto pacíficamente, su libertad.

domingo, julio 25, 2010

¿Realmente existe el demonio?

Uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe

Autor: Luis Rojas | Fuente: Catholic.net

Parece que hablar del demonio es cosa del pasado. Suena a novela medieval, con brujos, calderos, pócimas y cuevas oscuras. Sin embargo, vemos en el mundo claramente la acción del demonio que se refleja en cosas terriblemente malas, espirituales algunas y muchas otras físicas.

Tal vez uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe: de esta manera le dejan el camino libre para su acción al no estar atentos para detenerlo.

El Catecismo de la Iglesia Católica, hablando del pecado original nos recuerda que detrás de la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla la serpiente, una voz seductora, opuesta a Dios que, por envidia, los hace caer en la muerte.

La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven simbolizado en la serpiente a un ángel caído, llamado Satán o diablo. La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios con una naturaleza buena, pero que se hizo malo por la elección libre de rechazar radical e irrevocablemente a Dios y su Reino.

Su pecado no se puede perdonar, ya que al ser un ser espiritual, sus decisiones son irrevocables. "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte". [San Juan Damasceno]

Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Seréis como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (I Jn 3,8), "padre de la mentira". (Jn 8,44)

La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquél a quien Jesús llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre. "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.

El demonio ronda por todo el mundo como un animal herido, tratando de usar todo su poder angelical que recibió de Dios cuando todavía no se había alejado de Él para sembrar la mentira. Es hábil e inteligente, pues conoce bien a los hombres. Sabe atraerles hacia el mal, pues es la única satisfacción que encuentra en la eterna derrota de su lucha contra Dios. Ese es el demonio. Satanás. El padre de la mentira. El tentador. Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero sólo criatura: puede tentarnos, invitarnos, seducirnos, pero no puede obligarnos a actuar de determinada manera. Su poder no es comparable con el poder infinito de Dios.

El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman". (Rm 8,28)

Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños -de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física- en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo.

Para profundizar: Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 391.395

viernes, julio 23, 2010

Blogui-pausa en efecto

Amigos, me encuentro bien ocupado este fin de semana y no voy a poder "bloguear". Les invito a que disfruten del contenido disponible en el blog.

Jesús y Mahoma Comparados

Amigos, en estos tiempos en que la gente de la calle dice que todas las religiones son iguales y que todas llevan al cielo, hacemos bien en comparar los fundadores de una y otra para aprender las diferencias. El cristianismo y el islam son tan diferentes como lo son las personas de sus fundadores, Jesús y Mahoma. Veamos.

 Hechos Jesús Mahoma
Homicidios Jesús nunca mató a nadie. Mahoma mató a muchos.
Duración del
Ministerio
Jesús enseñó 3 años y medio. Mahoma enseñó por más de 20 años.
Esclavos Jesús no poseyó esclavos. Mahoma poseyó esclavos.
Escuchar de Dios Cuando Jesús escuchó de Dios fue al desierto para ser tentado e inició Su ministerio con osadía, con decisión. (Marcos 1:14-15).

Cuando Mahoma escuchó la voz de Alá (supuestamente a través de un ángel), él se actuó como un cobarde, estuvo inseguro y quiso cometer suicidio (Corán 74:1-5).

Identidad Jesús afirmó ser Dios (Juan 8:24; 8:58) y hombre. Jesús afirmó ser el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Mahoma afirmó ser un simple mortal.
Instrucciones
Recibidas
De Dios el Padre (Juan 5:19). Supuestamente de un ángel.
Matrimonio Jesús nunca se casó. Mahoma tuvo, mal contadas, a más de 20 esposas y aún se casó con una niña de nueve años.
Ministerio Jesús recibió Su llamado directamente de Dios (Mateo 3:17).
Jesús recibió Su comisión a la luz del día.

Supuestamente Mahoma lo recibió de un ángel (Gabriel).
Mahoma recibió sus palabras en la oscuridad de una cueva.

Milagros Jesús llevó a cabo muchos milagros que incluyeron la sanidad de las personas, el calmar una tempestad con una orden y levantó a personas de entre los muertos.

La única cosa supuestamente milagrosa que hizo Mahoma fue el Corán.

Muerte Jesús murió y se levantó de entre los muertos.

Mahoma murió y permanece muerto en su tumba.

Mujeres Jesús habló bien de las mujeres. Mahoma dijo que las mujeres eran la mitad de inteligentes que los hombres (Hadith 3:826; 2:541), que la mayoría de las personas en el infierno serían mujeres (Hadith 1:28,301; 2:161; 7:124), y que las mujeres se podían hipotecar.
Nacimiento
Virginal
Jesús nació de una virgen. Mahoma no nació de una virgen.
Pecado Jesús nunca pecó (1ª Pedro 2:22). Mahoma fue un pecador (Corán 40:55; 48:1-2).
Peleas Jesús nunca peleó. Mahoma pasó peleando parte de su vida.
Profecía Jesús cumplió la profecía bíblica acerca de ser el Mesías. Mahoma no cumplió ninguna de las profecías bíblicas con excepción a la profecía relacionada con los falsos maestros (Mateo 24:24).
Sacrificio Jesús voluntariamente puso Su vida por otros. Mahoma siempre salvó su vida e hizo que otros fueran muertos.
Vida Jesús tenía el poder para quitar la vida, pero nunca lo hizo. Más bien, Él dio vida.

Nadie murió en la presencia de Jesús.

Mahoma tenía el poder para quitar la vida a las personas, pero nunca le dio vida a nadie.

Muchas personas murieron en la presencia de Mahoma; él las mató.

Voz de Dios, La Jesús recibió y escuchó la voz de Dios directamente (Marcos 1:10-11) Mahoma no recibió o escuchó directamente la voz de Alá. Fue la de un ángel la que recibió.

 

Las diferencias son claras. El islam es un reflejo pálido del judeo-cristianismo, un fácsimil irrazonable de las religiones que dice suplantar. ¡No te dejes engañar! Solo Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.

jueves, julio 22, 2010

Feminismo católico

Autor: Olalla Gambra Mariné | Fuente: Revista Arbil via Catholic.net

El gran fraude del "Feminismo"

Por "Feminismo" se entiende un movimiento social y político que postula la igualdad de los derechos de las mujeres y los hombres.

Comenzó con las sufragistas inglesas del siglo XIX, continuó defendiendo una educación equiparable a la que recibían los muchachos, un trabajo, un sueldo... En sí mismas, estas primeras aspiraciones no eran directamente contrarias a la fe ni a la moral católica. ¿Cómo es posible que hayan acabado pidiendo aberraciones tales como el derecho al aborto o a la esterilización?

Desde el principio, todas las reivindicaciones tomaban como barómetro o punto de referencia los derechos del hombre: ¡Pedimos el derecho al voto como los hombres!, ¡un trabajo remunerado como el de los hombres!, etc. Según se iban logrando objetivos, se pedía más y más, hasta que se ha llegado a un punto en el que se entra en conflicto con la diferenciación sexual más obvia. La mujer rechaza la carga de la maternidad porque los hombres no la tienen. Reivindica su derecho a un embarazo optativo, a "ser dueña de su cuerpo", a desarrollar su personalidad y sus aspiraciones sociales y económicas, "a realizarse" como dicen, antes de ser madre. El movimiento feminista ha terminado por rechazar lo más característicamente femenino y por frustrar la vocación natural de la mujer.
De esta manera el "Feminismo" ha terminado por defender una doctrina mucho más machista que cualquiera de las culturas y sistemas ideados por los hombres. Así es, pues no existe mayor elogio que la imitación. Si una persona admira tanto a otra que trabaja y se esfuerza para llegar a parecerse a ella, y se hace violencia a sí misma para conseguir ponerse a la altura de su modelo, ¿no está dando la mayor prueba de admiración que existe?

La mujer es diferente del hombre

En esta discusión se ha llegado a una confusión tal que es necesario empezar por establecer la definición de los términos.

El ser humano, en sentido general, se define como animal racional. Animal porque posee un cuerpo con necesidades materiales; racional porque posee un principio vital de numerosas facultades, que están o debieran estar subordinadas al más perfecto modo de conocimiento que tienen los seres materiales, el conocimiento racional.

Ahora bien, el ser humano como tal no existe, no es más que el nombre de la especie, que se singulariza o materializa de múltiples maneras, ninguna de las cuales constituye en su esencia al hombre. Una de esas concreciones accidentales es el sexo. Ya Aristóteles se preguntaba cuál es la importancia de esta característica para el ser humano. La respuesta que da en su Metafísica no puede ser más clara:

Las contrariedades que están en el concepto producen diferencia específica, pero las que están en el compuesto con la materia no la producen. Por eso del hombre no la produce la blancura y la negrura, y no hay diferencia específica entre hombre blanco y hombre negro... El ser macho y el ser hembra son ciertamente afecciones propias del animal, pero no en cuanto a su substancia, sino en la materia y en el cuerpo.

En otras palabras los sexos, como el color de la piel, son para él algo de la materia, no de la forma o de la esencia del hombre. Hombre y mujer cuentan con los dos elementos, cuerpo y razón, que los definen como seres humanos.

Sin embargo, al estar alma y cuerpo substancialmente unidos, nada tiene de extraño que el ser mujer u hombre conlleve diferencias accidentales en ambos elementos: la anatomía -y la simple evidencia- enseña que el cuerpo del hombre no es igual al de la mujer y que cada uno está capacitado para funciones muy distintas. Por su parte, de manera mucho menos probatoria y clara, basándose sólo en la estadística, la psiquiatría explica que los procesos mentales de la mujer y del hombre difieren, pero que ambos pueden llegar a las mismas conclusiones y desarrollo, pues aunque sean distintos sus métodos, poseen la misma capacidad.

El último término de esta controversia es la palabra "diferente". Quiere decir desigualdad, disparidad entre dos o más elementos. Pero no implica que uno sea mejor que otro. Es un adjetivo relativo, no cualitativo; sólo designa la no identidad de algunos aspectos accidentales entre hombre y mujer, pero no conlleva un juicio de valor sobre el sustantivo al que acompaña. Además, expresa una relación recíproca entre los dos términos: si uno es diferente de otro, éste será también diferente de aquél. En cambio, si uno fuera inferior a otro, éste no sería inferior a aquél.

Entender que la proposición "la mujer es diferente del hombre" es lo mismo que "la mujer es inferior al hombre" constituye un salto sofístico sin fundamento lógico. Este error que comete el "Feminismo" moderno, debiera llevarnos a dudar de la bondad de su fundamento.

Admitida, pues, la esencial identidad de hombre y mujer se entiende también la identidad de su fin o destino, que no es otro que la salvación. Este punto es fundamental para entender la postura de la Iglesia Católica en esta cuestión que, por su virulencia, ha dado en llamarse "la guerra de los sexos". Los Mandamientos de la Ley de Dios son comunes para todos los seres humanos, no existen los Diez Mandamientos del Hombre ni los Diez Mandamientos de la Mujer; son los mismos y han de obedecerse cada uno en su estado y condición. Las Bienaventuranzas, las Virtudes y los Vicios, el Cielo y el Infierno son los mismos para ambos sexos. Ante el Juicio de Dios, los hombres y las mujeres son iguales.

Deber de estado

Sin embargo, cada uno debe perseguir el mismo fin útimo según su vocación y según las condiciones que Dios le ha dado. En otras palabras, cada cual tiene que atender a su deber de estado. ¿Qué tiene que ver con esto la diferencia sexual? Si no me equivoco, tal disparidad, desde el punto de vista de la doctrina católica estricta, sólo tiene que ver con la vocación religiosa y con el matrimonio. En lo demás la Iglesia no parece meterse: que una mujer quiere ser general de carabineros, albañil de primera o levantadora de pesos en una feria, allá ella. Con tal de que se guarde la decencia necesaria no pone más inconvenientes la doctrina cristiana más inconvenientes que los que ofrecerá la propia naturaleza.

El auténtico problema reside en el matrimonio y en la familia que es donde se plantea con toda su crudeza la llamada "guerra de los sexos". Ahí es donde se confluyen todos los factores arriba enumerados, hasta que por remota influencia marxista se ha acabado por concebir la complementariedad matrimonial como enfrentamiento similar a la lucha de clases.

Y para concebir adecuadamente el problema que a diario viven los matrimonios, entre el trabajo de los cónyuges, o de uno de los dos, fuera de casa y las tareas domésticas, creo que basta con enunciar el principio fundamental al respecto: nadie está obligado al matrimonio, pero una vez casados su obligación de estado ya no es la de la profesión, sino la que se sigue de su condición de casados (a no ser que un bien mayor exija otra cosa).

Esto se complementa con otra idea muy contraria al espíritu moderno: el éxito personal entendido como reconocimiento público de la labor individual es ilícito perseguirlo por sí mismo, y más aún en el caso de que ello perturbe el fin de los casados.

Para entender esta doctrina, que podría servir de fundamento a un "Feminismo" cristiano, no es malo recordar por qué, con independencia de las corrientes hoy jaleadas por los medios de comunicación, la familia y dentro de ella las tareas de procreación y educación de la prole deben prevalecer sobre los intereses individuales de los cónyuges.

La familia, célula de la sociedad

Uno de los principios fundamentales de la doctrina tradicional es el de defender la supremacía de la sociedad sobre el Estado que suele resumirse en el conocido lema "Más Sociedad y menos Estado". El Estado no es más que la organización de la sociedad y debe servirla, no al revés. Queda así reconocida la primacía natural del hombre sobre el Estado.

A su vez, el hombre, que es un ser sociable, ordena sus relaciones en varios órganos o cuerpos intermedios a partir de la familia. Es en la familia donde se forman los individuos que integran la sociedad y el Estado. Es decir, la familia es la base de la sociedad y de toda su organización, incluyendo, en último término, al Estado. Si la familia juega ese papel fundamental en la sociedad, entonces, siguiendo el orden natural establecido por Dios, la doctrina tradicional reconoce la importancia de la mujer. Por obvias necesidades primarias es la madre la que está más cerca del hijo en los primeros años de vida. Y todos los psiquiatras, psicólogos y pedagogos coinciden en afirmar que estos primeros años son decisivos en la vida de cada persona. Es el período en que se adquieren las nociones generales del mundo en el que han de vivir, cuando se aprenden unos principios morales básicos según los cuales se ordenará la educación y se adquieren unos primeros hábitos con los que se conformará la personalidad del hijo.

Durante estos primeros años que se pasan en el hogar se ponen los fundamentos de toda educación de cada individuo que el día de mañana integrará la sociedad y el Estado. Los niños de hoy son el futuro de cada nación. Es decir, la educación es una cuestión fundamental para la sociedad y el estado. Así lo afirma cualquiera al que se le pregunte, y de hecho, ésta es la razón de que los programas educativos sean uno de los puntos de debate constantes en los programas políticos.

Falta de valoración social

Sin embargo, el educador, el responsable de esa importante tarea, no recibe esa consideración. Los mismos que reconocen la importancia de la educación afirman poco después que la mujer debe ser rescatada de la esclavitud que supone ocuparse de la formación de sus hijos. No se dan cuenta de que caen en una flagrante contradicción: la educación y formación es una labor necesaria y excelsa pero la mujeres que se dedican a ello son despreciadas por la sociedad. Algo tan absurdo como si pretendiéramos llegar justo a tiempo de salvar a un príncipe de ser rey o a un obispo de ser Papa.

¿Por qué es valorada una profesora que enseña un área especializada de conocimiento a muchos alumnos unas horas a la semana y en cambio, esa misma mujer cuando dedica muchas más horas a la formación integral de su hijo sobre todos los aspectos de la vida sólo recibe desprecio, más o menos velado? Y no digamos en el caso de las madres que no trabajan fuera de casa.

El criterio nace en parte de razones económicas, pero sobre todo en la búsqueda del éxito: la mujer que tiene una profesión fuera de casa recibe un salario y cómo tal, es tomada en consideración por la sociedad. En cambio, las horas que dedica a su familia no las remunera nadie y no cotizan en la Seguridad Social, por tanto la sociedad no las valora. Y lo grave es que no sólo la sociedad, sino ella misma sólo se "siente realizada" cuando desempeña su profesión y todo el tiempo que emplea en sus obligaciones como madre y esposa y ama de casa le parecen horas robadas a su verdadera función.

Las causas de esta alteración de valores son múltiples: entre ellas, la ñoña conciencia romántica que en el siglo XIX (del que nada bueno ha salido) hizo de la mujer un objeto débil, decorativo y algo tonto. A ello se unió en esa misma época la transformación social que produjo la concepción política que centralizó todo el poder en manos de un todopoderoso Estado. La educación estatalizada llevada a cabo contra la Iglesia y las prerrogativas de los padres, el trabajo asalariado propio del capitalismo, la valoración suprema del éxito individual nacida de la sociedad protestante; todo ello contribuyó a despreciar las tareas propias del hogar y a la vocación familiar.

De todas estas obligaciones el hombre se liberó creyendo que con traer el salario a casa y mantener económicamente a la familia ya cumplía con sus deberes de estado. Además, todo el tiempo que no dedicaba a su profesión, procuraba emplearlo en cultivar una vida social completamente ajena al entorno familiar.

Quizá el ejemplo más expresivo sean los Clubes ingleses del XIX... No es simple casualidad que precisamente en la Inglaterra del XIX donde triunfó el movimiento Feminista, que utilizó como pretexto el derecho al voto de las mujeres. Si el hombre había podido liberarse de todas esas tareas que él mismo había conceptuado de denigrantes, la mujer reclamaba el mismo derecho: los hijos quedaban a cargo de institutrices o de internados, la casa la atendía el servicio -naturalmente, esta "liberación" sólo podían conseguirla los que tenían recursos económicos suficientes- y los cónyuges quedaban libres para "realizarse" y cultivar sus intereses, cada uno por su lado. La sociedad se horrorizó de los resultados de su propia actitud: el desprecio de las obligaciones que conlleva el matrimonio conducía irremediablemente a la destrucción de la familia. De ahí la reacción airada de los políticos y de los prohombres de la Inglaterra del XIX.

"Feminismo" católico

Contra estos valores y usos sociales erróneos, el "Feminismo" se propuso como la solución.

Desgraciadamente el término feminista está tan corrompido que todo el mundo lo asocia con esas reivindicaciones antinaturales y contrarias a la moral que terminan necesariamente en el rebajamiento de todo aquello que es característico de la mujer. Es decir, la solución es peor que el problema.

Todos los que no están de acuerdo con exigencias tales como el aborto, rechazan esa postura extrema, pero se contentan con un "Feminismo" aguado, sin base doctrinal definida. Es ese "Feminismo" vergonzante, pues ni siquiera admiten la etiqueta de "Feminismo", que se limita a celebrar el "Día de la Mujer trabajadora" -el 8 de Marzo- o exigir un porcentaje de candidatas femeninas en las listas de los partidos -lo cual en realidad es denigrante, pues ocupan esos puestos por ser mujeres, no porque sean capaces de desempeñarlo: un recurso propagandístico más - y que contabiliza como éxito importante el lanzar una campaña de carteles con el lema "A partes iguales".

Estas dos versiones del "Feminismo" son incorrectas, aunque en distinto grado, pues la extrema es activa, la intermedia es pasiva.

Pero debe existir una respuesta correcta a este problema. Y es una tercera postura, que aún no está articulada como tal, incluso ni siquiera tiene nombre y que, provisionalmente, podría llamarse "Feminismo" católico o tradicional.

Este "Feminismo" Católico consiste en aplicar el principio cristiano de igualdad entre ambos sexos a la sociedad, poner en práctica la doctrina de la Iglesia Católica.

Debe centrarse en defender a la familia, pues ha sido el objeto principal de los ataques, tanto por parte del desprecio de una sociedad individualista y economicista, como por parte del "Feminismo" extremo que rechaza la maternidad y las obligaciones que conlleva, porque precisamente ésa es la característica que diferencia a la mujer del hombre.

Por tanto, es necesario desterrar todo ese desprecio social, comenzando por los complejos inconfesados de las propias mujeres. Dos caminos deben seguirse: el primero consiste en reivindicar y difundir la valoración positiva de la maternidad, la dedicación a la formación los hijos y las tareas del ama de casa en la sociedad actual; y el segundo, en transmitir estos mismos valores católicos a los niños y jóvenes de hoy, que serán la sociedad del mañana.

La relevancia de esta defensa sólo se calibra adecuadamente si se tiene en cuenta que la consecuencia inmediata de la denigración de la institución familiar es la desaparición del orden social católico.

miércoles, julio 21, 2010

La Santa Sede es la Autoridad Final Para «Inculturar» la Sagrada Liturgia

Statue of St. Peter

Amigos, a propósito de la discusión relacionada con la llamada «danza litúrgica», quiero traer a colación estas palabras de la última encíclica del Siervo de Dios, Papa Juan Pablo II, titulada, Ecclesia de Eucharistia:
51. A propósito del arte sagrado y la disciplina litúrgica, lo que se ha producido en tierras de antigua cristianización está ocurriendo también en los continentes donde el cristianismo es más joven. Este fenómeno ha sido objeto de atención por parte del Concilio Vaticano II al tratar sobre la exigencia de una sana y, al mismo tiempo, obligada « inculturación ». En mis numerosos viajes pastorales he tenido oportunidad de observar en todas las partes del mundo cuánta vitalidad puede despertar la celebración eucarística en contacto con las formas, los estilos y las sensibilidades de las diversas culturas. Adaptándose a las mudables condiciones de tiempo y espacio, la Eucaristía ofrece alimento, no solamente a las personas, sino a los pueblos mismos, plasmando culturas cristianamente inspiradas.

No obstante, es necesario que este importante trabajo de adaptación se lleve a cabo siendo conscientes siempre del inefable Misterio, con el cual cada generación está llamada confrontarse. El « tesoro » es demasiado grande y precioso como para arriesgarse a que se empobrezca o hipoteque por experimentos o prácticas llevadas a cabo sin una atenta comprobación por parte de las autoridades eclesiásticas competentes. Además, la centralidad del Misterio eucarístico es de una magnitud tal que requiere una verificación realizada en estrecha relación con la Santa Sede. Como escribí en la Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Asia, « esa colaboración es esencial, porque la sagrada liturgia expresa y celebra la única fe profesada por todos y, dado que constituye la herencia de toda la Iglesia, no puede ser determinada por las Iglesias locales aisladas de la Iglesia universal ».
En otras palabras, todo experimento de « inculturación » tiene que ser coordinado con la autoridad competente, en todo caso, el obispo diocesano o equivalente, y verificado con la Santa Sede. Ningún laico, diácono, sacerdore, u obispo, tiene poder unilateral de permitir o tolerar cambios a la Liturgia sin consultar la Santa Sede.

Estoy seguro que en el caso del Disparate Litúrgico en Caguas, Puerto Rico, esto no sucedió.

La Liturgia no es finca privada de nadie. Nos pertenece a todos y a todos nos corresponde vigilar su celebración correcta.

martes, julio 20, 2010

Arzobispo Argentino: "Matrimonio" homosexual es fruto de negación de Dios

Amigos, esto de acuerdo a ACIPrensa:
BUENOS AIRES, 20 Jul. 10 / 06:42 am (ACI)

El Arzobispo de Mercedes Luján, Mons. Agustín Radrizzani, llamó a formar a las nuevas generaciones en la fe para que cuando sean legisladores reviertan leyes como la del "matrimonio" homosexual, porque son el fruto de un mundo donde Dios está ausente.

"Lo aprobado por los Legisladores es reflejo de este ateísmo práctico en el cual estamos sumergidos y del cual ni nosotros podemos librarnos totalmente. Ciertamente, hubo presiones muy fuertes para lograr la aprobación de algo que por estar contra la naturaleza, está en última instancia, contra el plan de Dios", expresó en una carta a los fieles.

El Prelado indicó que ahora el desafío de los creyentes es "pedir a Dios la gracia de amar a todos sin excluir a nadie", vivir coherentemente el Evangelio de Jesús, "formar a nuestros niños y jóvenes en la opción definitiva por Jesucristo con todas sus consecuencias" y "formar comunidades dónde la ley fundamental sea conocer, amar, hacer conocer y amar a Jesús y su Evangelio".

Mons. Radrizzani dijo que cuanto más avancen los principios que ignoran a Dios, mayor debe ser el empeño en formar cristianamente a los niños para que cuando sean legisladores "no se dejen presionar en sus conciencias por ningún tipo de poder y sepan ordenar nuestra Nación para una sana convivencia a la luz de la fe y respetando a la naturaleza que Dios nos ha dado".

El Arzobispo recordó que se debe "amar a todas las personas y mucho más a los que están en una situación especial o de marginalidad pero no por ello podemos ocultar la verdad de la cual no somos dueños sino simples servidores".
Comentario. Monseñor Radrizzani dice la verdad: para proponer, aprobar, reconocer, proteger y aplaudir los apareamientos entre personas del mismo sexo hay que negar a Dios, negar sus atributos, y añado yo, negar la misma naturaleza humana. Tristemente, esto es lo que el Congreso argentino decidió recientemente. Las consecuencias ya las veremos.

lunes, julio 19, 2010

San Ignacio de Loyola: Reglas de Discernimiento Espiritual

REGLAS PARA DE ALGUNA MANERA SENTIR Y CONOCER LAS DIVERSAS MOCIONES QUE SE CAUSAN EN EL ALMA.

San Ignacio de Loyola 1.1. En las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, el enemigo acostumbra comúnmente proponer placeres aparentes, haciendo imaginar delectaciones y placeres sensuales, para conservarlos y aumentar sus vicios y pecados. En ellos el buen espíritu usa el modo contrario, punzándolos y remordiéndoles la conciencia a través de la razón.

1.2. En las personas que van purgando intensamente sus pecados y creciendo en el servicio de Dios, es al contrario que en la primera regla: es propio del mal espíritu morder, entristecer y poner impedimentos, inquietando con falsas razones para que no siga adelante. Es propio del bueno dar  ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y quietud, facilitando y quitando toda traba que progrese en el bien obrar.

1.3. Llamo consolación cuando en el alma se causa alguna moción interior que la inflama de amor a su Creador y Señor; ya no puede amar a ninguna cosa creada sino al Creador de todas ellas. También cuando derrama l grimas de amor a su Señor, ya sea por el dolor de sus pecados, o de la Pasión de Cristo nuestro Señor, o de otras cosas directamente ordenadas a su servicio y alabanza. Finalmente, llamo consolación a todo aumento de fe, esperanza y caridad, y toda alegría interior que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud del alma, aquietándola y pacificándola en su Creador y Señor.

1.4. Llama desolación a todo lo contrario de la consolación, así como oscuridad del alma, turbación, moción a cosas bajas o terrenas, inquietud de varias agitaciones y tentaciones, moviendo a infidelidad, sin esperanza, sin amor, hallándose el alma toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor. Porque así como la consolación es contraria a la desolación son contrarios a los que salen de la desolación.

1.5. En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, sino estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día anterior a la desolación, o en la consolación antecedente. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja m s el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino acertado.

1.6. Dado que en la desolación no debemos cambiar los primeros propósitos, mucho aprovecha el intenso mudarse contra la misma desolación, insistiendo más en la oración, meditación, en discernir con cuidado y en extendernos convenientemente en hacer penitencia.

1.7. El que está en desolación considere cómo el Señor le ha dejado en prueba con sus potencias naturales para que resista a las diversas agitaciones y tentaciones del enemigo, con el auxilio divino que siempre le queda aunque claramente no lo sienta. Porque el Señor le ha abstraído su mucho hervor, crecido amor y gracia intensa, quedándole la gracia suficiente para la salud eterna.

1.8. El que está en desolación trabaje por crecer en paciencia, que es contraria a las vejaciones que le vienen, y piense que pronto será  consolado, poniendo las diligencias contra la desolación como está  dicho en la sexta regla.

1.9 Hay tres causas principales de desolación:

* por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestro crecimiento espiritual, y así por nuestras faltas se aleja la consolación de nosotros.

* para probarnos, para ver cuánto valemos y en cuánto nos extendemos en el servicio y la alabanza, sin tantas consolaciones y crecidas gracias.

* para que internamente sintamos que no es de nosotros tener gran devoción, amor intenso, lágrimas ni alguna otra consolación, sino que todo es don y gracia de Dios nuestro Señor, y para que no pongamos nido en ellos, alzando nuestro entendimiento en alguna soberbia o vanagloria, atribuyéndonos tal consolación.

1.10. El que está en consolación piense cómo estar  en la desolación que vendrá  después, tomando nuevas fuerzas para entonces.

1.11. El que está en consolación procure humillarse y bajarse cuando pueda, pensando que‚ poca cosa es en tiempo de desolación, sin tal gracia o consolación.

Por el contrario, el que está en desolación piense que puede mucho con la gracia, suficiente para resistir a todos sus enemigos, tomando fuerzas en su Señor.

1.12. El enemigo se hace como mujer en ser flaco por fuerza y fuerte de grado. Así como es propio de la mujer perder  ánimo y huir cuando el hombre le enfrenta, y por el contrario, si el varón comienza a huir, la ira, venganza y ferocidad de la mujer es muy crecida y desmedida; de la misma manera es propio del enemigo enflaquecer y perder ánimo, dando huida sus tentaciones, cuando la persona resiste y encara sus ataques. Si la persona comienza a tener temor y perder  ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la tierra como el enemigo de la humana naturaleza que busque su dañina intención con tan crecida malicia.

1.13. Asimismo se hace como vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. Así como el hombre vano que desea a una hija o mujer casada quiere que sus palabras y persuasiones sean secretas, y le molesta mucho cuando la hija al padre o la mujer al marido descubren sus vanas palabras y depravada intención, porque deduce fácilmente que no podrá  salirse con la suya; de igual manera, cuando el enemigo de la humana naturaleza trae sus astucias y sugerencias al alma justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto. Si se descubren al buen confesor o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y malicias mucho le pesa, porque sabe que no podrá  lograr su malicia comenzada, al haber sido descubierto.

1.14. Asimismo se hace como un asaltante, para vencer y robar lo que desea. Así como un capitán, mirando las fuerzas o disposición de un castillo, le combate por la parte más débil, de la misma manera el enemigo de la humana naturaleza rondando examina todas nuestras virtudes teologales, cardinales y morales, y por donde nos hallamos débiles y necesitamos nos ataca y procura tomarnos.

2.1. Propio es de Dios y de sus  ángeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando toda tristeza y turbación inducida por el enemigo; del cual es propio luchar contra esa alegría y consolación trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias.

2.2. Sólo es de Dios nuestro Señor dar consolación al alma sin causa precedente; porque es propio del Creador entrar, salir y hacer moción en ella, trayéndola toda en amor de su divina Majestad. Digo sin causa, o sea sin ningún previo sentimiento o conocimiento de algo, por lo cual venga la consolación mediante la acción del entendimiento y la voluntad.

2.3. Con causa puede consolar al alma tanto el buen espíritu como el malo, para fines opuestos: el bueno, para provecho del alma, para que crezca y suba de bien en mejor; y el malo para lo contrario, y conducirla a su maligna intención.

2.4. Propio es del mal espíritu disfrazarse de  ángel de luz (cf. 2 Cor 11,14), entrar con el alma devota y salir con la suya, o sea, traer pensamientos buenos y santos conforme a tal alma justa y después, poco a poco, procura traerla a sus engaños.

2.5. Se debe cuidar mucho el curso de los pensamientos; y si el principio, medio y fin es todo bueno e inclinado a todo bien, señal es del buen espíritu. Pero si el curso de los pensamientos acaba en alguna cosa mala o distractiva o menos buena que la que el alma antes tenía propuesta hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba, quitándole su paz, tranquilidad y quietud, es clara señal de que procede del mal espíritu.

2.6. Cuando el enemigo de la humana naturaleza haya sido sentido, y conocido el mal fin a que induce, aprovecha a la persona que fue tentada revisar luego el curso de los buenos pensamientos que le trajo, y su principio, y cómo poco a poco procuró hacerla descender de la suavidad y gozo espiritual en que estaba, hasta traerla a su intención depravada; para que con esa experiencia conocida y aclarada se guarde en adelante de sus engaños.

2.7. En los que proceden de bien en mejor, el buen espíritu toca al alma dulce, leve y suavemente, como gota de agua que entra en una esponja; y el malo toca agudamente y con ruido e inquietud, como gota que cae sobre piedra. A los que proceden de mal en peor, sucede al contrario, por ser contraria la disposición del alma. Cuando es contraria entra con estrépito y sensiblemente, cuando es semejante entra en silencio como en su propia casa.

2.8. Cuando la consolación es sin causa, dado que en ella no hay engaño por ser sólo de Dios, como está dicho, la persona espiritual consolada debe mirar y discernir con mucha vigilancia y cuidado, distinguiendo el tiempo propio de la actual consolación, del tiempo siguiente en que el alma queda caliente y favorecida con los resto de la consolación previa; porque muchas veces en este segundo momento, por la propia naturaleza, o por el buen espíritu o el malo, se forman diversos propósitos y pareceres que no son dados inmediatamente por Dios nuestro Señor, y por tanto deben ser muy bien examinados antes de darles entero crédito o ponerlos por obra.

(Adaptadas del texto original de los "Ejercicios Espirituales" de San Ignacio de Loyola, números. 313 a 336. Cada regla tiene un número que indica la semana y la regla; por ejemplo "1.4" significa "1ra. semana de Ejercicios, 4ta. regla", etc.).

El Discernimiento de Espíritus

Autor: Guadalupe Magaña | Fuente: Escuela de la Fe vía Catholic.net

La vida humana comporta una gran cantidad de opciones, pues Dios nos creó libres, y puso nuestra propia realización en nuestras manos. No está exento de dificultades el camino de nuestra santificación. Todos nos encontramos ante problemas y situaciones cuya solución no se vislumbra fácil, acertada, clara y rápida. Se nos presentan dilemas. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? Para el no creyente, o para la persona con una fe que no afecta su vivir diario, la decisión suele basarse únicamente en la razón, pesando los pros y los contras de las opciones, o en la intuición, fruto muchas veces de las emociones, caprichos o preferencias. Sin embargo, para quien posee una fe viva y operante, la pregunta «¿Qué debo hacer?» se convierte en: ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí en esta situación? ¿Qué quiere Jesucristo? Nuestra misión como orientadores consistirá en ayudar a nuestras almas a discernir qué les pide Dios en las situaciones concretas de sus vidas.

¿Qué entendemos por “Discernimiento de espíritus”?

“Por discernimiento de espíritus se significa el proceso por el cual nosotros examinamos, a la luz de la fe y en la connaturalidad del amor, la naturaleza de los estados espirituales que experimentamos en nosotros y en los demás. El propósito de tal examen es decidir lo más posible cuáles de los movimientos que experimentamos nos llevan al Señor y a un servicio más perfecto de Él y de nuestros hermanos, y cuáles nos apartan de este fin... Cuando hablamos de connaturalidad del amor nos referimos a un conocimiento de fe y amor, es decir, no se trata tanto de un razonamiento y de un análisis, sino de ese conocimiento que procede de la experiencia de alguien a quien amamos .“ (Thomas H.. Green. La cizaña en el trigo, Narcea, 1992, p. 51).

Según su origen hay dos tipos de discernimiento:

A. El discernimiento adquirido.

Se posee por medio del ejercicio y del conocimiento de las personas, por la oración, el estudio y la experiencia propia.

B. El discernimiento infuso.

Éste es un don de Dios. Un carisma dado para ayudar a los demás. Hay sacerdotes, religiosos o seglares que, sin una gran formación teológica o espiritual, tienen sin embargo una gran capacidad de discernimiento y consejo. San José de Cupertino, San Juan María Vianney (mejor conocido como el santo Cura de Ars), Santa Teresa de Jesús, por mencionar algunos, son ejemplos de esta capacidad infusa.

La capacidad para discernir los espíritus es una gracia del Espíritu Santo, unida al don de consejo y de entendimiento.

Para poder comprender mejor la necesidad del discernimiento, partamos de un primer hecho: somos creaturas amadas por un Dios que ha querido compartir con nosotros su vida, su amor, y quiere que lleguemos a la plenitud de felicidad para la cual nos ha creado en la eternidad. Siendo tan bello su plan, ¡cuán importante resulta discernir los caminos que nos llevan a cumplir su voluntad! Dios no se desentiende de nosotros, vino para habitar entre nosotros y dentro de nosotros. No sólo se encarnó, además, por nuestro bautismo nos hemos convertido en su morada. La Santísima Trinidad habita en nosotros por la gracia santificante. Somos «templos del Espíritu Santo», y gozamos de sus inspiraciones en nuestra conciencia.

Vayamos a un segundo hecho: debido a nuestra condición de creaturas caídas (pecadoras), a nuestra inteligencia obscurecida se le dificulta conocer la voluntad de Dios, y a nuestra voluntad debilitada le molesta seguir esta voluntad aunque la conozca. Nuestras pasiones y sentimientos se han desordenado; muchas veces parecen niños caprichosos, como bien los describe San Juan de la Cruz, nunca satisfechos y siempre buscando obtener cuanto nos piden.

Reconozcamos untercer hecho, hoy muy rebatido, pero que permanece como una verdad en nuestra fe católica: existe el demonio y sentimos su influencia en nosotros mismos y en el mundo. Él es el “padre de la mentira”, odia a Dios, y cifra su único interés en apartarnos de Él, utilizando diversas estrategias.

Por tanto, concluimos lógicamente en la necesidad de recibir ayuda para discernir la voluntad de Dios para nosotros; cuáles movimientos en nosotros nos llevan a verla con más claridad y a cumplirla, y cuáles nos apartan de ella.

También tenemos necesidad de discernir cuáles «espíritus» son buenos y cuáles son malos, pues a veces sentimos en nuestro interior varias voces que nos pueden confundir. Veamos algunos ejemplos. Una joven siente en sí el llamado a hacer algo más con su vida. Se siente atraída por la vida religiosa, pero por otra parte siente también el deseo de ser enfermera como su madre, de ser profesora, como su tía… quiere darse a los demás pero se pregunta: ¿Qué querrá entonces Dios? ¿Cómo discernir? Una mujer consagrada, ha estado viviendo bien, de pronto los problemas la asaltan, todo lo ve negro, oye voces de “deja esto y sal al mundo” u otros ‘comentarios’ semejantes. Ella se siente dividida interiormente. ¿Qué hacer? Una hermana que no se siente satisfecha con la cantidad de oración y apostolado que realiza, quizás podría dar más. ¿Qué hacer?

Para poder discernir auténticamente, necesitamos unas predisposiciones:

1) Deseo de hacer la voluntad de Dios. Necesitamos querer lo que Dios quiere, si no, es imposible el discernir. El director espiritual debe querer cuanto Dios quiera para esta persona en concreto y el orientado también debe adoptar una actitud de «firmar el cheque en blanco» a Dios.

2) Apertura a Dios. Viene implícito en la primera disposición, sin embargo, en ocasiones queremos elegir según nuestro propio gusto queriendo que sea el gusto de Él. Deseamos trabajar para Él, pero en el fondo, no nos gusta que sea de verdad el jefe. Dios tiene sus misterios, en ocasiones resulta desconcertante y «escribe derecho con líneas torcidas».

3) Conocimiento experiencial de Dios. Conocer a Dios significa conocer sus gustos, conocer lo que le agradaría más. Por eso, también se acude al director espiritual en busca de alguien que, además de la gracia de estado, tiene tal experiencia de Dios que les puede ayudar a discernir sus gustos. (Thomas H. Green)

Estas predisposiciones nos confirman la necesidad de que cada una de las mujeres consagradas sea mujer de Dios para conducir a nuestras dirigidas hacia un conocimiento personal, cordial, experiencial de Dios. Así se dispondrán siempre a elegir las cosas de su agrado.

San Ignacio de Loyola señala la materia sobre la cual no se debe discernir:

a) Las elecciones inmutables. Opciones de vida tomadas con seriedad y validez. El demonio suele tentar y hacer la vida imposible susurrando el replantearse una y otra vez las opciones serias de la vida: matrimonio, vocación consagrada o sacerdotal. Si se han hecho con madurez y poseen un carácter de validez, generalmente no pueden tomarse como materia de discernimiento.

b) Las decisiones ya tomadas debida y ordenadamente. Por ejemplo, la decisión de ser religiosa respondiendo así al llamado de Cristo.

c) Lo malo en sí. Jamás podremos discernir opciones moralmente ilícitas, por ejemplo si tener un aborto o no, fornicar o no, mentir o no, etc. Nunca deben elegirse acciones intrínsecamente deshonestas so pena de ofender gravemente a Dios. Ciertamente, en ocasiones resulta difícil tener una idea sobre la bondad o malicia de una acción determinada, en esos casos, consultaremos a personas competentes y sólidos en la doctrina moral.

domingo, julio 18, 2010

Selección de Recursos Litúrgicos en Catholic.Net

Amigos, les presento una lista parcial de los recursos litúrgicos disponibles en Catholic.net:

sábado, julio 17, 2010

¿Son necesarias las normas en la liturgia?

Autor: Cardenal Francis Arinze | Fuente: Zenit.org vía Catholic.net

Cardenal Francis Arinze Alguien se podría preguntar sobre el por qué de la existencia de normas litúrgicas. ¿No serían suficientes la creatividad, la espontaneidad, la libertad de los hijos de Dios y un ordinario sentido común? ¿Por qué el culto a Dios debe estar reglamentado por rúbricas y normas? ¿No sería suficiente instruir a la gente sobre la belleza y la naturaleza sublime de la liturgia?

La normas litúrgicas son necesarias porque «el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia» («Sacrosanctum Concilium», 7). Y la cumbre de la liturgia es la celebración Eucarística; nadie puede sorprenderse si, con el paso del tiempo, la Santa Madre Iglesia ha desarrollado palabras y acciones y, por lo tanto, directivas para este supremo acto de culto. Las normas Eucarísticas son concebidas para expresar y proteger el misterio Eucarístico, y también para manifestar que es la Iglesia quien celebra este augusto sacrificio y sacramento. Como lo expone el Papa Juan Pablo II: «Estas normas son una expresión concreta de la naturaleza auténticamente eclesial de la Eucaristía; éste es su más profundo significado. La liturgia no será jamás propiedad privada de nadie, ni del celebrante ni de la comunidad donde los sagrados misterios son celebrados» («Ecclesia de Eucharistia», 52).

Por esto, se sigue que «los sacerdotes que celebran la Misa piadosamente, según las normas litúrgicas, y la comunidades que se conforman a esas normas, demuestran, sin exaltación pero elocuentemente, su amor por la Iglesia» (ibid.).

Obviamente, la conformación externa no es suficiente. La fe, la esperanza y la caridad, que también se manifiestan en actos de solidaridad con los necesitados, son exigidas para participar en la Sagrada Eucaristía.

La Instrucción «Redemptionis sacramentum», del 23 de abril de 2004, sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía, subraya esta dimensión en el artículo 5: «La mera observancia externa de las normas, como resulta evidente, es contraria a la esencia de la sagrada Liturgia, con la que Cristo quiere congregar a su Iglesia, y con ella formar ’un sólo cuerpo y un sólo espíritu’. Por esto la acción externa debe estar iluminada por la fe y la caridad, que nos unen a Cristo y los unos a los otros, y suscitan en nosotros la caridad hacia los pobres y necesitados.

Una tentación grande, a la que es necesario resistir, es pensar que poner atención a los abusos litúrgicos se trate de una pérdida de tiempo. Alguien escribió que los abusos han existido siempre y siempre existirán y, que por lo tanto, deberíamos limitarnos simplemente a la formación litúrgica positiva y a la celebración.

Esta objeción, en parte verdadera, puede inducir al error. No todos los abusos concernientes a la Sagrada Eucaristía tienen la misma importancia. Algunos de ellos amenazan a la validez del sacramento. Otros manifiestan una deficiencia en la fe eucarística. Otros contribuyen a crear confusión entre el pueblo de Dios y a hacer crecer la desacralización de la celebración eucarística. En efecto, ninguno de ellos puede considerarse banal.

Es indiscutible que la formación litúrgica es necesaria para todos en la Iglesia: «es vitalmente necesario», dice el Concilio Vaticano II, «que la atención debe dirigirse, sobre todo, a la instrucción litúrgica del clero» («Sacrosanctum Concilium», 14). Pero es también verdadero que «en varias partes de la Iglesia se han verificado abusos, creando confusión en lo que se refiere a fe sólida y a la doctrina católica concerniente a este maravilloso sacramento» («Ecclesia de Eucharistia», 10). ). «No es extraño que los abusos tengan su origen en un falso concepto de libertad» (Instrucción, 7). «Los actos arbitrarios no benefician la verdadera renovación» (Instrucción, 11), que el Concilio Vaticano esperaba. «Estos abusos nada tienen nada que ver con el auténtico espíritu del Concilio y deben ser corregidos por los Pastores con una actitud de prudente firmeza» (Juan Pablo II: Carta en el 40° Aniversario de la «Sacrosanctum Concilium», «Spiritus et Sponsa», 15).

También sobre aquellos que modifican los textos litúrgicos según su propio arbitrio, es importante observar, con esta «Instrucción», que «la sagrada Liturgia está estrechamente ligada con los principios doctrinales, por lo que el uso de textos y ritos que no han sido aprobados lleva a que disminuya o desaparezca el nexo necesario entre la "lex orandi" y la "lex credendi"» (Instrucción, 10).

La «Instrucción» consta de una introducción, ocho capítulos y una conclusión.

El primer capítulo, que trata sobre el ordenamiento de la sagrada Liturgia, habla de los respectivos papeles de la Sede Apostólica, del Obispo Diocesano, de la Conferencia Episcopal, de los Sacerdotes y de los Diáconos. Aquí me limito a tocar solamente el papel del Obispo Diocesano. Él es el sumo sacerdote de su grey. Él dirige, anima, promueve y organiza. Juzga sobre la música sacra y el arte. Instituye las necesarias comisiones para la liturgia, la música y el arte sagrado («Instrucción», 22, 25). Trata de poner remedio a los abusos y es a él, o a su asistente, a quien los recursos deben ser dirigidos, antes que a la Sede Apostólica («Instrucción», 176-182, 184) .

Los sacerdotes han prometido solemnemente ejercitar con fidelidad su ministerio, así como también los diáconos. Se espera, pues, que ellos estén a la altura de sus sagradas responsabilidades.

El segundo capítulo trata de la participación de los fieles laicos en la celebración Eucarística. El bautismo es el fundamento del sacerdocio común («Instrucción», 36, 37). El sacerdote ordenado es indispensable para una comunidad Cristiana; el papel de los sacerdotes y de los fieles laicos no debería ser confundido («Instrucción», 42, 45). Los laicos tienen su propia función. La «Instrucción» pone de relieve que esto no significa que todos deban necesariamente hacer algo. Más bien, se trata de estar totalmente conscientes del gran privilegio que Dios les hace al llamarlos a participar con la mente, el corazón y la vida entera, en la liturgia, y recibiendo a través de ella la gracia de Dios. Es importante comprender esto correctamente y no suponer que la «Instrucción» contiene, en algún modo, prejuicios contra los laicos.

El capítulo 3, el capítulo 4 y el capítulo 5 tratan de responder a algunas de las preguntas más frecuentes; presentan, también, una serie de abusos que se encuentran más reiteradamente en la celebración actual de la Misa; ofrecen un discernimiento sobre quién recibe la Sagrada Comunión y quién no debería recibirla; hablan sobre el cuidado que se requiere para administrar la Sagrada Comunión bajo las dos especies; sobre las cuestiones concernientes a las vestiduras y vasos sagrados; a las posturas propias para recibir la Sagrada Comunión; etc.
El capítulo 6 se ocupa del culto debido a la Sagrada Eucaristía fuera de la Misa. Trata sobre el respeto debido al sagrario y sobre las prácticas de piedad eucarística, como las visitas al Santísimo Sacramento, las iglesias con Adoración Perpetua, las Procesiones eucarísticas y los Congresos Eucarísticos («Instrucción», 130, 135-136, 140, 142-145).

El capítulo 7 presta atención a las funciones extraordinarias confiadas a los fieles laicos, tales como la función de ministros extraordinarios de la sagrada Comunión, la tarea de desempeñarse como instructores o de presidir las celebraciones de oración en ausencia de sacerdote («Instrucción», 147-169). Estos papeles, aquí tratados, son diversos de los que refiere la «Instrucción» en el capítulo 2, donde habla sobre la participación ordinaria de los laicos en la liturgia y, particularmente, en la Eucaristía. Aquí se trata la cuestión de la actuación de los laicos cuando no está disponible un número suficiente de sacerdotes o de diáconos. En años recientes, la Santa Sede ha dedicado considerable atención a esta materia y esta Instrucción lo continúa haciendo, agregando más consideraciones para algunas circunstancias.

El capítulo final trata sobre los remedios canónicos a delitos o abusos contra la Sagrada Eucaristía. El remedio principal, a largo plazo, es una formación adecuada, la instrucción y la fe sólida. Pero cuando ocurren abusos, la Iglesia tiene el deber de señalarlos en un modo claro y caritativo.

Según el artículo de fe que nos dice que la Misa es la representación sacramental del sacrificio de la Cruz (Cf Concilio de Trento: DS 1740) y que en el santísimo sacramento de la Eucaristía se encuentra presente «el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y, por lo tanto, Cristo entero está verdadera, real y substancialmente presente» (Concilio de Trento: DS 1651; cf CEC 1374), es claro que las normas litúrgicas concernientes la sagrada Eucaristía merecen nuestra atención. No se trata de rúbricas meticulosas, dictadas por mentes legalísticamente estructuradas.

«La santísima Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra pascua y pan vivo» (PO, 5). Los Sacerdotes y los Obispos son ordenados, sobre todo, para celebrar el sacrificio eucarístico y dar el Cuerpo y la Sangre de Cristo a los fieles. Los Diáconos y, a su modo, los acólitos, los otros ministros, los lectores, los coros y los fieles laicos especialmente designados, están llamados a colaborar según funciones definidas. Ellos, llenos de un espíritu de fe y devoción, deberían esforzarse en cumplir sus varios ministerios.

La «Instrucción» concluye diciendo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos espera que también «mediante la diligente aplicación de cuanto se recuerda en esta Instrucción, la humana fragilidad obstaculice menos la acción del santísimo Sacramento de la Eucaristía y, eliminada cualquier irregularidad, desterrado cualquier uso reprobable, por intercesión de la Santísima Virgen María, «mujer eucarística», resplandezca en todos los hombres la presencia salvífica de Cristo en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre» («Instrucción», 185).

Presentación que hizo el cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en una rueda de prensa de la «Instrucción "Redemptionis Sacramentum" sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía».

La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí

Amigos, palabras con luz del Catecismo de la Iglesia Católica:

2339 La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado (cf Si 1, 22). ‘La dignidad del hombre requiere, en efecto, que actúe según una elección consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. El hombre logra esta dignidad cuando, liberándose de toda esclavitud de las pasiones, persigue su fin en la libre elección del bien y se procura con eficacia y habilidad los medios adecuados’ (GS 17).