sábado, agosto 14, 2010

Diez consejos para practicar y mantener la castidad matrimonial

Amigos, recientemente un hermano me pidió consejos acerca de cómo mantener la castidad matrimonial, o sea, el uso sacro y puro de nuestro amor sexual dentro del matrimonio exclusivamente dirigido hacia el otro cónyuge. El hermano enfrenta dificultades en esa esfera que quiere conquistar en el Nombre de Jesús. Quiero compartir mi contestación con ustedes:

Como tú, también soy hombre casado y con hijos. No soy ajeno a este tipo de tentaciones. Gracias al Señor y con la ayuda de su gracia he podido disciplinar mi mente y mi cuerpo para evitar este tipo de tentaciones y canalizar toda mi sexualidad solamente hacia mi esposa, quien debe ser y es la única persona destinada a recibir mi amor en todas sus dimensiones: espiritual, mental, y corporal.

Como tú, no soy insensible o completamente inmune a las tentaciones de la carne. Las modas corrientes, la cultura popular lasciva, las actitudes casuales, los medios siempre prurientos, etc., conspiran hacer desfalcar a uno en nuestras resoluciones. En base a mi experiencia, te sugiero lo siguiente:

1. Encuentra un sacerdote fiel y santo que te sirva de Director Espiritual y Confesor. Descubre tu alma ante él y el te sanará en el Nombre de Jesús. Confiésate con él regularmente.

2. Recibe la Eucaristía con frecuencia. Si no la puedes recibir sacramentalmente, haz un acto de comunión espiritual como este:

"Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que vuelva jamás a abandonaros."

3. Mortifica tus sentidos: no mires, no busques mirar la hermosura ajena más allá de la mera admiración. Una vez cruces el umbral de la admiración estética al deseo carnal habrás cruzado el umbral a lo prohibido. Los seres humanos no son cosas, no son objetos para la gratificación de uno.

4. Cuando descubras que estés a punto de caer en la tentación, reza "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí un pecador." Reza esa oración muchas veces hasta que la tentación se atenúe y/o desaparezca. Reza con frecuencia.

5. Practica una "dieta" mental. Cuando surja un pensamiento, no importa qué inocuo, que sabes bien que te llevará a pecar, identifícalo como tal, di la oración anterior, y piensa en otra cosa.

6. Conócete a ti mismo. Dedicate a buscar la raíz de tu inclinación pecaminosa. Una vez la descubras - con la ayuda de tu confesor - pídele a Jesús que te conceda dominio propio y los medios para vencer y luego sanar la debilidad-raíz que lleva a la tentación.

7. Cuando le hagas el amor a tu esposa, no pienses en nadie más. En el acto marital, nuestros cuerpos son el don que nos damos el uno al otro. Entrégate a ella completamente sin evadir, sin esconder o resistir nada. Dile a ella con todo tu corazón, "Mi vida, sólo tú y nadie más." Gócense el uno al otro con el amor casto y bueno que Dios les ha dado.

8. Aléjate de todo lo que sea pornografía. No vean pornografía mientras tú y tu esposa estén juntos. Si eres dueño de material pornográfico, destrúyelos y bótalos.

9. Reza esta oración diariamente:

"Señor Jesús, por favor ven y sana mi corazón herido y perturbado. Te ruego que me sanes de los tormentos que causan ansiedad a mi corazón. Te ruego, en forma especial, que traigas sanación sobre todos aquellos que son los causantes de mi pecaminosidad. Te ruego que vengas a mi vida y me sanes de los daños sicológicos ocasionados en mi niñez y de todas las heridas que ellos han causado a través de toda mi vida.

"Señor Jesús, tú conoces mis cargas. Las rindo todas a tu Corazón de Buen Pastor. Te imploro -- por los méritos de las heridas abiertas en tu corazón -- que sanes las pequeñas heridas que están en el mío. Sáname del dolor de mis memorias, de esa manera ninguna mala experiencia anterior volverá a causar en mí dolor, angustia, ni ansiedad.

Sana, oh Señor, todas aquellas heridas que han sido las causantes de todo el mal arraigado en mi vida. Quiero perdonar a todos los que me han ofendido. Mira todas las heridas dolorosas que me impiden perdonar. Tú has venido a sanar a los corazones afligidos, por favor, sana mi corazón.

"Sana, mi Señor Jesús, aquellas profundas heridas que me causan enfermedades físicas. Te ofrezco mi corazón. Acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón Divino. Ayúdame a ser manso y humilde.

Sáname, oh Señor, de la opresión causada por el dolor de la muerte de mis seres queridos. Concédeme el poder recuperar la paz y el gozo al saber que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme ser un auténtico testigo de tu Resurrección, tu victoria sobre el pecado y la muerte, tu presencia viviente entre los hombres. Amén."

10. Reza esta otra también:

"Padre Celestial, vengo a ti como tu hijo, con gran necesidad de tu ayuda; tengo necesidades de salud física, emocional, espiritual, y de relaciones personales. Muchos de mis problemas han sido causados por mis propias fallas, negligencias, y pecaminosidad, por lo que humildemente ruego tu perdón, Señor. Pero también te pido que perdones los pecados de mis ancestros cuyas fallas han dejado sus efectos en mí y en las tendencias indeseables, patrones de conducta, y defectos en el cuerpo, mente, y espíritu. Sáname, Señor, de todos estos desórdenes.

"Con tu ayuda perdono sinceramente a cada uno de ellos, miembros vivos y muertos de mi árbol familiar, quienes me han ofendido a mí o a mis seres queridos en cualquier forma, o cuyos pecados han dado como resultado nuestros sufrimientos y desórdenes en el presente. En el nombre de tu divino Hijo Jesús, y en el poder de tu Espíritu Santo, te pido Padre, liberarme a mí y a todos los de mi árbol familiar de la influencia del maligno.

"Libera de toda forma de la esclavitud del diablo a todos los miembros vivos y muertos de mi árbol familiar, incluyendo a aquellos que han sido adoptados, y aquellos relacionados a la familia extendida. Por tu amorosa preocupación por nosotros, Padre celestial, y por la sangre derramada de tu precioso Hijo Jesús, te ruego que extiendas bendición sobre mí y sobre todos mis parientes vivos y muertos. Sana cada efecto negativo transmitido a través de todas las generaciones pasadas, y previene de tales efectos negativos a las futuras generaciones de mi árbol familiar.

"Simbólicamente coloco la cruz de Jesús sobre la cabeza de cada persona en mi árbol familiar, y entre cada generación; te pido que dejes que la sangre limpiadora de Jesús purifique las líneas de sangre en mi linaje familiar. Envía a tus ángeles protectores a que permanezcan a nuestro alrededor. Dales especial poder para proteger, guiar, y animar a cada uno de nosotros en nuestras necesidades. Deja que tu poder sanador sea liberado en este mismo instante, y que continúe mientras tu soberanía lo permita.

"Señor, reemplaza en nuestro árbol familiar toda esclavitud por una integración santa de amor familiar. Que haya siempre una unidad más profunda contigo, Señor, a través de tu Espíritu Santo, hacia tu Hijo Jesús. Permite que la familia de la Santa Trinidad penetre nuestra familia con su tierna, cálida, y amorosa presencia, para que así en nuestra propia familia podamos reconocer y manifestarnos ese amor unos a otros. Todas nuestras necesidades que nos son desconocidas también las incluimos en esta petición que hacemos en el precioso nombre de Jesús. Amén."

Ante todo, mi hermano, encuentra ese Padre Espiritual que te ayudará a crecer en la amistad con Jesús. Y no te olvides, Jesús, quien es la encarnación de la Divina Misericordia, siempre estará contigo. Que Dios te bendiga a ti y a los tuyos.

No hay comentarios.: