martes, abril 28, 2009

Padres de Schoenstatt denuncian ex-obispo Presidente de Paraguay

Amigos, esto de acuerdo a ACIPrensa:
Fernando Lugo y Viviana Carrillo, en su confirmación / Viviana y el pequeño GuillermoAnte la reciente demanda de filiación en Paraguay relacionada al Presidente Fernando Lugo, el Instituto Secular Padres de Schoenstatt en Asunción emitió un enérgico comunicado en el que explica que el mandatario ha demostrado con sus acciones su infidelidad a la palabra empeñada, irresponsabilidad, incomprensión del significado de familia y paternidad, así como oportunismo político.

En el extenso comunicado referido a la conducta de Lugo, quien fuera Obispo de San Pedro, los presbíteros recuerdan que "ser fieles a nuestra palabra hace a nuestra esencia como personas libres y firmes. En la Iglesia Católica, nadie es obligado a hacer un voto de castidad ni una promesa de celibato. Ambos apuntan a lo mismo: los consagrados renunciamos a la paternidad biológica, para que nuestra paternidad, al servicio del Reino de Dios, sea más fecunda".

Además, precisan, "todos somos humanos, limitados y pecadores, pero todos estamos invitados a luchar contra las tentaciones, evitar los pecados y crecer en la vida de la Gracia".

Seguidamente los sacerdotes explican que en el Presidente falló también la "responsabilidad no sólo por nuestros actos, sino también por sus consecuencias".

"No somos animalitos, esclavos de los instintos; somos seres humanos, dotados por Dios con libertad de voluntad. La consecuencia inmediata de esa libertad es la responsabilidad por lo que hacemos o dejamos de hacer, y también por todas las consecuencias que resulten de nuestros actos y omisiones. Si caemos en pecado, no sólo nos arrepentimos y pedimos perdón, sino que también asumimos las consecuencias, sin buscar excusas baratas o justificaciones pueriles", añaden.

Los sacerdotes de Schoenstatt explican luego que el tercer valor que no ha sido considerado por Lugo "es todo lo referido a la familia, a los derechos de los niños y menores de edad, y a la paternidad".
Léelo todo aquí.

Comentario. Quiero compartir un excelente comentario dejado por el usuario peruano "Alonso" en la página de esta noticia en ACIPrensa:
Soy agente pastoral y vivo muy cerca de los sacerdotes y de algunos obispos, soy casado y tengo 5 hijos. Creo en Jesús y mi compromiso es con Él, más allá de las flaquezas humanas de las personas... Pero lo que me da tristeza y lo digo con conocimiento de causa es que los obispos y sacerdotes saben todas estas cosas y con el prurito de "no hay que juzgar", "no hay que meterse en la vida privada del otro", de "no estamos seguros".... dejan que personas como el Sr. Lugo hagan de las suyas... ¿Acaso los Obispo de Paraguay no sabía ya que se hablaba que Lugo tenía uno o más hijos mientras él era Obispo? ¿Y qué hicieron al respecto? El oscurantismo, la falsa prudencia y el ocultamiento de la verdad es lo que más daño le hace a la Iglesia de Jesucristo.
Mira para allá, en Perú y en Paraguay también se asan ascuas y no solamente en los EE.UU. Me solidarizo con la labor profética de los Padres de Schoenstatt y del comentarista Aloso. Oremos por los obispos de Paraguay y por todos nuestros obispos, para que el Espíritu les guíe en sus arduas labores de pastorear y gobernar la grey de Jesús.

lunes, abril 27, 2009

Del ADN a Dios: la conversión intelectual de Antony Flew

Anthony FlewAmigos, esto, de acuerdo a ACEPrensa (que no lo confundan con ACIPrensa):
El debate sobre la existencia de Dios constituye una de las disputas más ásperas y duraderas de la historia de la filosofía. Pero seguramente uno de los hitos más significativos en esa larga historia ha sido el brusco y reciente cambio de postura del filósofo inglés Antony Flew que fue, durante más de medio siglo, uno de los más vehementes ateos del mundo.

Durante más de cinco décadas escribió libros y debatió con conocidos pensadores creyentes, entre otros con el célebre apologista cristiano C. S. Lewis. Algunos de sus debates tuvieron audiencias multitudinarias. Pero en el último, celebrado en la Universidad de Nueva York en 2004, Flew anunció, ante la sorpresa de todos, que ahora aceptaba la existencia de Dios. Aunque se considera deísta –sin haber abrazado ninguna religión en particular– dice sentirse especialmente impresionado por el testimonio del cristianismo.

En su libro There is a God. How the world’s most notorious atheist changes his mind (Nueva York: Harper One, 2007), Flew no sólo desarrolla sus propios argumentos sobre la existencia de Dios, sino que argumenta frente a los puntos de vista de importantes científicos y filósofos acerca de la cuestión de Dios. En su investigación, examina el auge y la caída de la escuela filosófica del positivismo lógico, la crítica de David Hume al principio de causalidad y los argumentos de importantes científicos como Richard Dawkins, Paul Davies y Stephen Hawking. También se fija en el pensamiento de Einstein sobre Dios, pues Albert Einstein, frente a lo que afirman ateos como Dawkins, fue claramente creyente.

De la mano de la ciencia

Para valorar el significado de la conversión intelectual de Flew, resulta útil considerar la amplitud de sus escritos como uno de los grandes sacerdotes del ateísmo filosófico. Comenzó con la publicación de God and Philosophy en 1966, considerada un clásico de la filosofía de la religión. En 1976 publicó The Presumption of Atheism, que fue reeditada como God, Freedom and Immortality en 1984 en EE. UU. Entre otras publicaciones posteriores, destacan obras como Hume’s Philosophy of Belief, Darwinian Evolution o The Logic of Mortality.

¿Por qué ha cambiado Flew su parecer? La principal razón, dice, nace de las recientes investigaciones científicas sobre el origen de la vida que, según explica Flew, muestran la existencia de una “inteligencia creadora”. Como dijo en el simposio de 2004, su cambio de postura fue debido “casi enteramente a las investigaciones sobre el ADN”: “Lo que creo que el ADN ha demostrado, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, es que tiene que haber participado una inteligencia superior en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí. Es la enorme complejidad del gran número de elementos que participan en este proceso y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos. Esa gran complejidad de los mecanismos que se dan en el origen de la vida es lo que me llevó a pensar en la participación de una inteligencia”.

Atención a la naturaleza

Flew rechaza la teoría de Richard Dawkins de que el llamado “gen egoísta” es el responsable de la vida humana, algo que califica de “ejercicio supremo de mixtificación popular”. “Los genes, por supuesto, ni pueden ser egoístas ni no egoístas, de igual modo que cualquier otra entidad no consciente no puede ni entrar en competencia con otra ni hacer elecciones”.

Volviendo sobre su itinerario intelectual, señala: “Ahora creo que el universo fue fundado por una Inteligencia infinita y que las intrincadas leyes del universo ponen de manifiesto lo que los científicos han llamado la Mente de Dios. Creo que la vida y la reproducción se originaron en una fuente divina.

¿Por qué sostengo esto, después de haber defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La sencilla respuesta es que esa es la imagen del mundo, tal como yo la veo, que emerge de la ciencia moderna. La ciencia destaca tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios. La primera es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda, la existencia de la vida, organizada de manera inteligente y dotada de propósito, que se originó a partir de la materia. La tercera es la mera existencia de la naturaleza. Pero en este recorrido no me ha guiado solamente la ciencia. También me ayudó el estudio renovado de los argumentos filosóficos clásicos. “Mi salida del ateísmo no fue provocada por ningún fenómeno nuevo ni por un argumento particular. En realidad, en las dos últimas décadas todo el marco de mi pensamiento se ha trastocado. Esto fue consecuencia de mi permanente valoración de las pruebas de la naturaleza. Cuando finalmente reconocí la existencia de Dios no fue por un cambio de paradigma, porque mi paradigma permanece”.

Flew señala que es, sobre todo, un filósofo que aplica el razonamiento filosófico a los hallazgos científicos. Como Einstein, lamenta que muchos científicos (como Dawkins) resulten malos filósofos. Al tiempo, subraya que sus puntos de vista se sustentan en la razón, no en la fe. Sin embargo ahora se muestra más abierto a los argumentos en favor de Dios de las religiones reveladas.
Comentario. El embuste que se ha hecho dogma común en nuestra cultura neopagana y anticristiana es ese que dice que ninguna persona inteligente y de riguroso pensamiento científico puede creer en la existencia de un Dios. Anthony Flew es una persona que prueba la seriedad de ese error.

Tengo que contraponer el hecho que, hasta lo que tengo entendido, el profesor Flew no es un creyente teísta - judío, cristiano, o musulmán. La posición de este letrado se le puede catalogar de "deísta." Sin embargo, considero al deísmo como el patio exterior del templo del teísmo, de la aceptación intelectual del monoteísmo judeo-cristiano. Un deísta tiene más en común con un teísta que con un ateo.

Todavía tengo que leer la explicación que el profesor Flew dió para cambiar su parecer tan radicalmente pero les aseguro que tengo su libro en fila para leer. Entre tanto, la "conversión" de Flew dará qué pensar a los ateos dogmáticos cuyas prédicas hemos estado escuchando demasiado en los últimos años.

El Islam frente al Catolicismo: Dios: sí - Cristo Dios: no

Fuente: BuenaNueva.net a través de ACIPrensa (con Aprobación Eclesiástica)

Entre las religiones monoteístas (un solo Dios) está el Islam, fundada por Mahoma, que cree en un dios distinto al Dios del Judaísmo y del Cristianismo, y tampoco cree que Jesucristo es Dios, sino un profeta inferior a Mahoma.

Es cierto que en el Islam se adora a un único Dios, pero no a el único Dios del Cristianismo

El dios del Islam no es el Dios Amor del Cristianismo, origen de todo amor, que ama a los seres humanos independientemente de si le aman o no (1 Jn. 4, 9-10 y 16). Según el Corán, el dios del Islam ama condicionalmente: ama a quien lo ama y lo siga, y no ama a quien no lo ame. "En verdad Alá es enemigo de los incrédulos (II-92). Alá ama a los benefacientes"(II-191). "En verdad, Alá no ama a los infractores" (II-186).

El Dios Amor perdona a todo aquél que se arrepienta. El Dios del Islam es selectivo, pues escoge a quien perdonar: "¿Por ventura no sabes que Alá, suyo es el reino de los cielos y de la tierra, que castiga a quien quiere y perdona a quien quiere?" (V-44).

El Dios Amor del Cristianismo ama a todos y nos ordena amar a todos, pero el Dios del Islam es excluyente: "No toméis a los judíos y a los cristianos por amigos. Algunos de ellos son amigos de los otros, y quien de vosotros se amista con ellos, ciertamente es de ellos. En verdad, Alá no encamina al pueblo de los inicuos" (V-56).

IslamTemas Catolicismo
noCristo Dios

Alma Inmortal

no

Santísima Trinidad

noSacerdocio

noEucaristía

Vida Eterna

Oración

Monoteísmo

vengativo
excluyente
violento
selectivo
perdona sólo a algunos

DiosAmor

profeta inferior a Mahoma

CristoDios

reverenciada como
madre de un profeta

La SS Virgen MaríaMadre de Dios
creados por Dios como demonios

Demonios y ángeles malos

(CIC #391) Creados por Dios como Angeles Buenos, que se hicieron malos

Aunque el Islam acepta la Biblia como revelación divina, el Corán está por encima de la Biblia. Lo interesante es observar de dónde proviene el Corán.

Según cuenta Mahoma, se encontraba él meditando en una cueva en las afueras de Mecca, en el año 610, y, según dice, se le presentó el "ángel Gabriel" con un mensaje para toda la humanidad, el cual le fue revelando a lo largo de 20 años.

Lo curioso es que le revela que Cristo no es Dios, que María -a quien el Angel Gabriel había anunciado 610 años antes que sería la "Madre de Dios" y de hecho lo es- es sólo madre de "un profeta".

Al Islam se le suele considerar como una de las tres grandes religiones monoteístas. Pero veamos lo que nos dice un conocido historiador católico del siglo XX, Hillaire Belloc. En su libro "Las Grandes Herejías", escrito en 1938, incluye al Islam como una herejía y lo descarta como religión.

En realidad se considera "herejía" la negación o duda de una verdad de la fe, hecha por un bautizado. Y Mahoma no era bautizado. Pero este autor insiste en que el Islam comenzó como una herejía y no como una nueva religión. "No era pagano en contraste con la Iglesia ... Fue una perversión de la doctrina Cristiana. Su vitalidad y su permanencia le dio pronto la apariencia de una nueva religión, pero los contemporáneos de su surgimiento lo vieron como lo que fue: no una negación, sino una adaptación y un mal uso de la cosa Cristiana".

"Se diferenció de la mayoría (no de todas) las herejías en que no surgió dentro de los límites de la Iglesia Cristiana", ya que Mahoma no era Católico. Nos habla este autor del origen pagano de Mahoma, pero nos hace ver que lo que enseñaba era tomado de las doctrina central Católica. Ciertamente, tomó algunas cosas del paganismo de donde provenía, pero lo que más enfatizaba era un conjunto de ideas muy propias del Catolicismo: la omnipotencia de Dios, la bondad, la eternidad, la providencia divina, su poder creador como origen y sustento de todas las cosas, etc. Sin embargo, eliminó la Santísima Trinidad al negar la Encarnación. También eliminó la Eucaristía y el Sacerdocio. Decía que la doctrina Católica era cierta, pero que se había desvirtuado por muchos anexos, incluyendo la idea que su fundador era Dios. (cfr. Hillaire Belloc, The Great Heresies, 1938)

Algunos sostienen que el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam tiene la misma raíz en Abraham, pues las tribus del desierto que Mahoma unificó y reunió alrededor de su nueva doctrina, eran descendientes de Abraham vía Ismael, hijo de la esclava Agar (cfr. Gn. 16, 10). Ciertamente, como raza, esas tribus son descendientes de Abraham, pero Mahoma rechazó y el Islam rechaza la tradición y las enseñanzas de Abraham y Moisés, que Judíos y Cristianos sí siguen.

De acuerdo al Corán, el Islam debe promoverse e implantarse por la fuerza, a través de la "jihad", que significa "lucha", la cual consiste en oponerse a "los infieles", "los incrédulos", "los inicuos", "los infractores", "los amigos de Satán", que son todos los que no aceptan el Islam. Así se lee en el Corán:

"Y combatid en la senda de Alá a los que os combaten a vosotros y no infrinjáis. En verdad Alá no ama a los infractores" (II-186).

Y matadlos dondequiera que los encontréis, y echadlos de donde ellos os echaron a vosotros" (II-187).

Y matadlos hasta que no haya discordia, y haya la ley de Alá; pero si se abstienen, entonces, no haya enemistad, sino con los inicuos" (II-189).

Los que creen combaten en la senda de Alá y los que no creen, combaten en la senda de Tagut. Combatid, pues, a los amigos de Satán" (IV-78).

Combate a los infieles y a los hipócritas, y ensáñate en ellos. Y su morada sera chehennam, y ¡qué mal paradero!" (IX-74).

De hecho, el Islam tuvo una difusión de grandísimas proporciones en cantidad de adeptos y en extensión de territorios. Nos dice Hillaire Belloc que por un momento pareció como si iba a conquistar y a degradar toda la cultura Cristiana. Pero nuestra civilización se salvó, a pesar de que la mitad del Mediterráneo se perdió.

La lucha entre el Islam y la Iglesia Católica continuó por un milenio (entre los años 700 y 1700). El encuentro definitivo fue la Batalla de Lepanto en 1571, entre las fuerzas cristianas muy inferiores a los ejércitos turcos otomanos. El Papa San Pío V atribuyó este triunfo a intercesión de la Santísima Virgen María, por lo que declaró la fecha del 7 de octubre como Nuestra Señora de la Victoria, celebración que fue posteriormente cambiada a la Fiesta del Rosario por el siguiente Papa, Gregorio XIII.

Al final de este período pareció que la cultura Cristiana prevaleció definitivamente, al menos por un tiempo, pues durante el siglo 18 y 19, el Islam pareció haber decaído. No podía alcanzar los descubrimientos en el área de la ciencia, de las comunicaciones, propias de la civilización occidental.

A raíz de esto y de las conquistas de occidente en territorios Mahometanos, la generación del siglo 20 comenzó a pensar que el Islam era algo lejano, atrasado, fosilizado, que no presentaba mayor problema.

Esto es ciertamente un error", nos alertaba Belloc en 1928. "Tendremos que enfrentarnos al Islam en un futuro cercano. Tal vez si nuestra Fe (la Fe Católica) decae, el Islam resurgirá".

Hay dos cosas preocupantes del Islam, dice este autor: la primera es que su fundamentación espiritual ha resultado inamovible. "Creo decir con verdad que el Islam es la única fuerza espiritual en la tierra en la que el Catolicismo ha encontrado una fortaleza inexpugnable", la cual no ha logrado penetrar. La segunda consideración es que, su área de ocupación no ha disminuido, sino más bien ha ido creciendo lentamente. "El Islam progresa en masas, en hordas. Mientras la religión Católica progresa por conversiones individuales, el Islam lo hace por colonizaciones y movimientos masivos". (cfr. Hillaire Belloc, Survivals and New Arrivals, 1928).

Hoy sabemos que el Islam es la religión de mayor crecimiento en el mundo y que para el 2010, si siguen las actuales tendencia, será religión con mayores adeptos, incluso por encima de todos los Cristianos y Católicos juntos.

Actualmente se puede observar dos corrientes en el Islam: los fundamentalistas, que siguen al pie de la letra o muy de cerca las enseñanzas de Mahoma y del Corán, y los modernistas, los cuales buscan re-interpretar el Islam para poder adaptarse a la civilización occidental.

domingo, abril 26, 2009

Amó a Dios como sólo una madre puede amar

Autor: P. Antonio Izquierdo y Florian Rodero | Fuente: Catholic.net

María es la única mujer a quien Dios puede llamar madre y Jesús es el único Dios a quien una mujer puede llamar Hijo.

Nacer es tener una madre. Así ha sido y es para todo hombre; así ha sido para el mismo Dios, que se hizo hombre en el seno de una Virgen. Por eso, el título mariano de ´Madre de Dios´ es una de las verdades más consoladoras y más ennoblecedoras de la humanidad. El cristianismo no teme en afirmar que Dios se ha acunado en los brazos de una mujer. Una mujer, María de Nazaret, que es madre en su cuerpo y sobre todo madre en su corazón, como bellamente nos enseña san Agustín.

Jesús besa a su Mamá - Escena de The Passion of the Christ 1. Al ritmo de la vida de Cristo. Entre la vida de Jesús y la de María hay una estupenda sincronía y un paralelismo magnífico de misterio y de donación. Junto a la Encarnación del Verbo está la Inmaculada Concepción; con el nacimiento de Jesús se relaciona inseparablemente la maternidad de María; a los pies de la cruz del Redentor se halla de pie, firme en su dolor, María, la corredentora; la ascensión de Jesús a los cielos tiene su paralelo en la asunción de María en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Vivir al ritmo de Cristo es vivir a ritmo de redención. Así vivió y vive en el cielo María. Ella se desvivió por Jesús en su vida terrena y vive con Jesús y por Jesús en el cielo. Ella no se pertenece, sino que es toda de su Hijo. Su misión es su Hijo, en la historia y en el siempre de la eternidad.

2. Múltiples relaciones. María mantiene diversas relaciones con la Iglesia. Es modelo de virtudes para todos los cristianos. Es Madre de la Iglesia, como la proclamó Pablo VI, pues ésta prolonga a Jesucristo místicamente en la historia. Es, al igual que la Iglesia, esposa del Espíritu y virgen fecunda que engendra continuamente hijos para Dios. Es espejo radiante de gracia y santidad, es pastora solícita del rebaño de Cristo, es abogada y protectora de los pecadores. Estas relaciones de María con la Iglesia y con sus hijos son relaciones vivas, ardientes, profundamente enclavadas en el alma cristiana, como se puede ver acudiendo a los santuarios de devoción mariana. ¿Y nuestras relaciones con María?

La Iglesia nos recomienda una veneración profunda hacia María. Una veneración que entraña una mezcla de algo sagrado y filial, cercano y misterioso. Sí, porque María es nuestra madre, pero al mismo tiempo está toda ella envuelta en el misterio de Dios. Una veneración, por ello, que nace de la profundidad de la fe, pero que toca también la superficie de nuestra sensibilidad. Es toda nuestra persona la que venera a María. Veneramos a María pero no la adoramos, solo se adora a Dios.

3. Madre del Hijo de Dios. María es la única mujer a quien Dios puede llamar madre y Jesús es el único Dios a quien una mujer puede llamar Hijo. En su seno Dios se instaló, creció, se hizo bebé. En sus brazos se acunó, en sus ojos se miró, sobre su pecho se durmió. Cogido de su mano comenzó a dar los primeros pasos por el mundo. Con sus besos María lo ungió de cariño y ternura, con sus labios le habló y le enseñó el lenguaje de su pueblo. Con su corazón lo amó, como sólo una madre puede amar.

sábado, abril 25, 2009

“Mundo” versus “Planeta”

 

 

 

¿Por qué decimos "el planeta" y no "el mundo" al referirnos a la Tierra? ¿A quién se le habrá ocurrido eso? ¿Cuándo caímos en ese error? "Planeta" nos achica y nos enajena, "mundo" nos hace más grandes y nos incluye en todas las cosas. No somos meramente la tercera roca desde el sol; somos algo, estamos aquí, hemos valido la pena si no de Dios -si es que no crees en El - entonces de la naturaleza. ¡Vaya mundo!

viernes, abril 24, 2009

Carrie Prejean, mi campeona

Amigos, esto de acuerdo a ACIPrensa:
El domingo pasado, Miss Carolina del Norte, Kristen Dalton, fue elegida Miss USA, pero la cobertura periodística no se centró en la vencedora, sino en la representante de California, Carrie Prejean, la finalista que perdió el título por su sincera respuesta sobre los "matrimonios homosexuales".

El certamen de Las Vegas, en el que participaron mujeres de todo el país, salió al aire el domingo por la noche a través de la cadena NBC. Prejean, de 21 años de edad, quedó entre las finalistas y luego de desfilar en traje de baño y vestido de noche llegó la tradicional ronda de las preguntas.

Miss California debía responder la pregunta del juez Perez Hilton, un blogger dedicado al mundo del espectáculo y conocido activista homosexual: "Vermont se convirtió recientemente en el cuarto estado en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Cree usted que todos los estados deberían seguir su ejemplo? ¿Por qué sí o por qué no?"

Prejean respondió: "Creo que es fantástico que los estadounidenses sean capaces de elegir lo uno o lo otro. Vivimos en una tierra en que se puede elegir el matrimonio entre personas del mismo sexo y el matrimonio heterosexual, pero sabes que…en mi país y en mi familia creo que un matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. Sin ofender a nadie, pero así es como me criaron y así es como creo que debe ser: entre un hombre y una mujer".

Aunque una parte del público la abucheó, la mayoría aplaudió su respuesta. Minutos después, la corona recayó en Miss Carolina del Norte, y Prejean se conformó con el segundo lugar.

La respuesta de Prejean ha dado la vuelta al mundo y ha suscitado miles de reacciones en todo el país. Los medios de comunicación han difundido las más agresivas críticas contra la ex candidata así como elocuentes muestras de apoyo.

Uno de los ataques más feroces provino del propio Perez Hilton, quien insultó públicamente a Prejean con adjetivos irreproducibles, la acusó de ignorante y aseguró que su respuesta le costó la corona.

En declaraciones a Access Hollywood después de que el certamen, Perez Hilton señaló que "la forma en que Miss California respondió a su pregunta la hizo perder la corona, sin lugar a dudas. Que yo sepa, nunca antes había sido abucheada una concursante en Miss USA".

Entre otros detractores de Prejean, figura ahora Keith Lewis, uno de los directores del estado de la competencia de Miss California, quien declaró a Fox News sentirse triste por la respuesta de la joven.

"Como co-director ejecutivo de Miss California USA y uno de los líderes de la familia de Miss California, me duele y entristece personalmente que Prejean considere el matrimonio como un derecho que pertenece únicamente a un hombre y una mujer", indicó y precisó que "las creencias religiosas no tienen cabida en la política del Miss California".

Sin embargo, Prejean dijo a Fox News que está feliz de haber mantenido su respuesta, aún después del certamen. "Me costó la corona, pero no la habría tenido de otra forma. Dije lo que siento. Manifesté una opinión verdadera para mí y es todo lo que puedo hacer", señaló.

Sobre Perez Hilton, Prejean señaló que "es un tema muy sensible, yo sabía que él es homosexual y que el público querría que yo fuera más políticamente correcta. Pero me criaron de una forma en la que uno nunca puede comprometer sus creencias y sus opiniones por cualquier cosa".

"Siento que gané. Me siento como la ganadora. Realmente", indicó.

El vídeo de la respuesta de Prejean puede ser visto aquí
Comentario. Amigos, yo no veo certámenes de belleza pues los considero innecesarios y reliquias de un pasado en que a las mujeres se les consideraba bellas, pero tontas. Aunque ya no es políticamente correcto aseverar eso, el hedonismo de nuestra cultura busca en la perfección física de las concursantes un ideal estético imposible de alcanzar para la inmensa mayoría de las mujeres. Ciertamente, la belleza es algo que trasciende el cuerpo y que esta tiene una dimensión interior que a los portavoces de nuestra cultura les cuesta discernir. Por eso es que estos certámenes tienden a ser superficiales y superfluos.

Esto quedó ampliamente demostrado cuando los productores de este certamen reclutaron como juez de la belleza ajena a un bitacorista de basura, de poca monta y boquisucio de nombre Mario Armando Lavandeira, quien usa el apodo artístico y poco original de "Pérez Hilton." Pues resulta que este señor Hilton es también un homosexualista militante y le preguntó a la Miss California su opinión acerca de la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y la srta. Prejean respondió de acuerdo a su conciencia y sus valores, algo que le cayó ni bomba al tal Hilton, quien insultándola de un modo que demuestran claramente que su hombría y caballerosidad brillan por su ausencia.

Mario Armando Lavandeira es un ejemplo no solo del homosexualismo - el movimiento a nivel global de quienes propulsan la aceptación y reconocimiento del estilo de vida homosexual como algo normal y laudable, dotado de derechos particulares - mas también de los sicarios de la cultura cristianofóbica y totalitaria que buscan expulsarnos de la arena pública a como dé lugar y por todos los medios, mientras más rastreros, mejor. Pero la srta. Prejean demostró una altura y una belleza interior incapaz de ser apreciada y mucho menos juzgada por alguien como "Pérez Hilton."

La corona que le dará Jesús a Carrie Prejean será una imperecedera. Prejean renunció a un premio mundano a favor de una perla de gran precio dando un valiente testimonio al mundo acerca de los verdaderos valores. Para mí, Carrie Prejean por su valentía e integridad, es la verdadera triunfadora, a pesar de que perdió este certamen gracias a la censura y al odio misógino del "juez" Pérez Hilton.

¡Felicidades a mis hijos!

Amigos, únanse conmigo para felicitar a mi hijo mayor, Chris y a su esposa, Natasha, por haber recibido el Sacramento del Santo Matrimonio ayer, después de cuatro años de matrimonio civil. Que Nuestro Señor los bendiga ricamente, les conceda una alegría perpetua y los una para siempre. Les presento un corto vídeo de la gozosa ocasión.

miércoles, abril 22, 2009

Izquierda y aborto: antónimos

Autor: Marcelo López Cambronero | Fuente: Instituto de Filosofía Edith Stein

Muestra de propaganda pro-aborto anticatólica La vida es un proceso continuo que se inicia en el momento de la fecundación y que se desarrolla sin “saltos biológicos”, es decir, sin variaciones cualitativas. La división que nosotros podamos hacer en etapas (“preimplantación”, “implantación”, “infancia”, etc.), nos sirve para comprender mejor qué es lo que allí acontece, pero no se corresponde con la existencia de “etapas” cerradas en la realidad viva del ser humano. Les hablo de un hecho, sobre el que existe un consenso casi completo en la comunidad científica.

    Sin embargo, algunos insisten en querer imponer a la realidad aquello de lo que les han llenado la cabeza y, como en tantas otras cosas, tienen una mirada reductiva, por ideológica, sobre el mundo. Este problema visual afecta con especial intensidad a los políticos, que intentan trasladar sus criterios empequeñecidos y su moralina barata al resto de los mortales.

   Si se considera que existe un conflicto entre el derecho a la vida y algún otro derecho, como el derecho a la integridad física o el derecho a la dignidad, dicho conflicto se puede resolver por la vía de la Ley Orgánica (art. 81 Const). No obstante, a mi juicio, si la resolución de estos conflictos supone la limitación o reducción de un derecho fundamental de los recogidos en la norma constitucional, nos salimos de los supuestos del citado artículo, y debemos recurrir al procedimiento indicado por el art. 168, que termina en un referéndum popular.

   Los partidos no pueden, por sus propios medios, según sus propios criterios, iniciativas, ideologías, moralinas o gustos, modificar tan sustancialmente la sección I del capítulo II de nuestra Constitución (“De los derechos fundamentales y de las libertades públicas”). Si lo hacen debilitan -y por puro e irresponsable capricho- las bases de legitimidad de nuestros actuales “Estados de Partidos”, ya que la defensa de los derechos fundamentales es, en nuestros sistemas políticos, un elemento legitimador esencial, incluso más que la libertad política, de cuyo déficit es contrapeso.

   Podemos preguntarnos, también, si es legítimo que el pueblo soberano, en decisión libre y democrática, determine la exclusión del derecho a la vida para cualquier grupo social, sea por cuestiones de sexo, religión, edad, raza, criterios de mercado, demografía, o para asegurar que la mujer siga el modelo liberal y se convierta en una obediente productora, etc. Este tipo de decisiones ya se han dado en la historia, e incluso ya existen en otros países de nuestro entorno (en expresión que gustan de repetir nuestros políticos para justificar cualquier decisión según el constante criterio de “todos tontos, ningún tonto”). Una disposición de este tipo, por muy soberana que fuese, constituye un suicidio institucional y una injusticia, y obliga, en conciencia, a desobedecer.

   ¿Cómo es posible que los partidos de izquierdas apoyen iniciativas reaccionarias que literalmente eliminan el derecho más importante que tiene el ser humano, sustento de todos los demás? Contesto rápidamente: lo que hoy llamamos partidos de izquierda son agotados y vetustos elefantes que se han aferrado a su muy burguesa posición y vampirizan la noción de “izquierda” para que nadie les mueva ni un milímetro de la butaca. En nuestro “Estado de Partidos” ya no existen partidos de izquierdas, y los que nos tenemos por votantes de izquierdas vagamos a la deriva horrorizados ante el aburrimiento, el ahogo y la desesperanza que nos produce la política.

   Con todo, todavía surgen algunas luces en el horizonte, algún pequeño estremecimiento que intenta debilitar nuestro ya esclerotizado escepticismo político, haciéndonos ver algo de imaginación y de afecto por la realidad. Se trata de un pequeño partido (SAIN, al que ni pertenezco ni he votado nunca, pero que si acierta merece nuestra alabanza) que ha publicado un manifiesto titulado: «rechazamos el aborto porque somos de izquierdas» y en el que se dicen una serie de verdades: 1.- que todos los partidos políticos parlamentarios, “de izquierda” y de derecha, son liberales (estructuran su discurso desde parámetros mercantilistas, utilitaristas) y defienden el aborto (créanme, una cosa lleva a la otra); 2.- que la legalización del aborto es un signo distintivo de épocas pasadas y de regímenes totalitarios; y 3.- que una política de izquierdas debe defender la vida humana en todo momento y concentrarse en ayudar a la madre y a las familias generando alternativas eficaces a la eliminación de un ser vivo. Por el bien de la madre y del propio niño.

   Necesitamos, con urgencia, como el aire para respirar, que la izquierda exista; y, por supuesto, y en correlación inmediata, que todos tengamos reconocido el derecho a la vida en todo momento.

martes, abril 21, 2009

Cuatro lecturas sugeridas para Obama, una para Chávez

Amigos, durante la reciente Cumbre de las Américas hizo noticia el gesto condescendiente de Hugo Chávez hacia el Presidente Barack Obama - a quien, dicho sea de paso, Chávez ha insultado repetidamente en público - regalándole el libro de Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina. El directorio telefónico es más práctico y contiene información más correcta en dos páginas que el librejo de Galeano, el Mein Kampf de la izquierda latinoamericana.

Se me vino a la mente de inmediato mi biblia política, la cual le sugiero encarecidamente al señor Obama que la lea: el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano (en inglés), escrito por los periodistas latinoamericanos Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa. Su secuela inmediata, Fabricantes de Miseria, también es una obra digna de encomio. Estos dos libros explican como las soluciones "progresistas" han reducido a muchos países de América Latina a la miseria, pobreza, dependencia e inestabilidad política. Resulta pasmoso ver cómo una ideología que se tilda de "científica" no aprende de los hechos empíricos que la desprueban. El Regreso del Idiota, obra más reciente del mismo grupo analiza lo que ha pasado en la década posterior a la publicación del Manual. Punto y aparte, la obra del autor cubano Carlos Alberto Montaner, No Perdamos Tambien El Siglo XXI es otra ilustración y crítica clara y contundente de la putrefacción del marxismo, ineficiencias del "capitalismo de estado," así como los peligros de la tentación populista que tanto nos plaga en América Latina. Yo estoy seguro que Obama encontrará estas lecturas aun más instructivas, no solamente porque estas obras pintan un panormama más balanceado de la situación latinoamericana, más también porque contiene claras advertencias de los peligros inherentes al tipo de reformas estatistas que el mismo Obama ha estado estableciendo en los EE.UU.

A Hugo Chávez le recomiendo otro libro, muy necesario en su caso, uno de Aritmética. Chávez solamente sabe sumar y multiplicar, no restar y dividir. La Aritmética es el fundamento de todas las matemáticas y la base de las ciencias económicas. Para ser presidente de cualquier país, hay que saber Aritmética. A Chávez que se aplique a su estudio.

domingo, abril 19, 2009

Hoy es el Domingo de la Divina Misericordia, A.D. 2009

Amigos, hoy es el Domingo de la Divina Misericordia. Les deseo a todos un bello día lleno de gracias y de bendiciones.

viernes, abril 17, 2009

No al Antisemitismo y a la Judeofobia – Parte VII – Ser antisemita es vivir en pecado mortal

Amigos, continúo con la polémica en contra del blog Santa Iglesia Militante y de blogs afines debido a sus vergonzosas actitudes antisemitas, judeofóbicas y pseudocatólicas. La polémica ha adquirido mucha actualidad con el reciente levantamiento de las excomuniones de cuatro obispos “tradicionalistas” pertenecientes a la Sociedad San Pío X (SSPX) uno de los cuales, el obispo británico Richard Williamson, es un declarado antisemita que niega abiertamente la realidad histórica de la Shoá u Holocausto judío a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La reconciliación de este obispo, complicado por el mal manejo que la curia vaticana ha hecho del historial antisemítico de este prelado y del modo deficiente en que su reconciliación se hizo pública, ha dado mucho de qué hablar a amigos y enemigos de la Iglesia. Por lo tanto es urgente exponer y describir en detalle el grave daño espiritual que sufren las almas de los antisemitas y su urgente necesidad de perdón, reconciliación y sanación plenas.

La salvación eterna de los antisemitas en duda

En este epígrafe estudiaremos las bases de la siguiente conclusión que quiero compartir con mis lectores desde el principio de esta sección. Y es que, amigo mío, si no lees nada de este párrafo en adelante al menos infórmate antes de pasar la página que vivir siendo antisemita es vivir en pecado mortal y que el alma que muere en este pecado mortal sin arrepentimiento y reconciliación recibirá la condenación última de la separación eterna de Dios, o sea, el infierno. Quienes abrazan el antisemitismo están espiritualmente muertos, vacíos de la gracia santificante de Dios. Quienes reciben la Sagrada Eucaristía en este estado son reos del Cuerpo y la Sangre del Señor, pues comen y beben su propia condenación por no discernir el estado de sus almas ante el Cuerpo y la Sangre de Cristo, coronando de este modo un conjunto de pecados mortales con la recepción indigna y sacrílega del Santísimo Sacramento sin que medie arrepentimiento. Quienes esconden esta falta adhiriéndose al uso extraordinario de la liturgia latina – la llamada Misa Tridentina – para camuflar este pecado bajo un manto de piedad complican su sacrilegio y su anatema. Veamos por qué.

La noción del pecado en general y del pecado mortal en particular

Antes de hablar sobre lo que es el pecado mortal en particular tenemos que hablar de lo que es el pecado en general. El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “el pecado es, ante todo, ofensa a Dios, ruptura de la comunión con él.” El Catecismo nos dice también que
1849 El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como ‘una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna’ (S. Agustín, Faust. 22, 27; S. Tomás de A., s. th., 1-2, 71, 6) )

1850 El pecado es una ofensa a Dios: ‘Contra ti, contra ti sólo he pecado, lo malo a tus ojos cometí’ (Sal 51, 6). El pecado se levanta contra el amor que Dios nos tiene y aparta de El nuestros corazones. Como el primer pecado, es una desobediencia, una rebelión contra Dios por el deseo de hacerse ‘como dioses’, pretendiendo conocer y determinar el bien y el mal (Gn 3, 5). El pecado es así ‘amor de sí hasta el desprecio de Dios’ (S. Agustín, civ, 1, 14, 28). Por esta exaltación orgullosa de sí, el pecado es diametralmente opuesto a la obediencia de Jesús que realiza la salvación (cf Flp 2, 6-9).

Acerca del pecado mortal, el Catecismo enseña que,
1855 El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior…

…Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal... sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc...

Las condiciones del pecado mortal

Debido a la gravedad del pecado mortal, la Iglesia en su sabiduría ha querido distinguir las condiciones previas que hacen de un mal particular un pecado mortal. El Catecismo detalla estas condiciones:
1857. Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: ‘Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento’ (RP 17).

1858 La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre’ (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.

1859. El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios. Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón (cf Mc 3, 5-6; Lc 16, 19-31) no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado.

La materia grave en el Antisemitismo

Sabemos también que la Iglesia misma ha establecido los parámetros que identifican al antisemitismo como pecado grave. Lo hicieron los Padres del Concilio Vaticano Segundo en la mencionada Declaración Nostra aetate. Analicemos otra vez las partes relevantes desde la óptica penitencial católica:

…Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy… Léanlo claramente, que lo que se hizo en la Pasión de Cristo … no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. De esto se desprende que todo aquel católico que prosiga libremente en esa imputación, específicamente la acusación de deicidio, desobedece el parecer de la Iglesia y peor, peca contra el mandamiento que nos obliga a no mentir. Ese católico vive en pecado mortal.

…Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras… De aquí se desprende que la elección de la Iglesia no refuta o desmerece la elección del pueblo judío. Más aun, que a los católicos no se nos está permitido llamar a los judíos ni réprobos ni malditos, ni se nos permite tergiversar la Biblia para supuestamente probar el punto. De hecho, los Padres Conciliares aseveran con claridad un punto de exégesis bíblica, cerrando toda posibilidad de justificar mediante la lectura selectiva y fuera de contexto de ciertos pasajes bíblicos para justificar el antisemitismo.

Por consiguiente, procuren todos no enseñar nada que no esté conforme con la verdad evangélica y con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicación de la Palabra de Dios. Aquí se entiende que imputar a todos los judíos de todos los tiempos la acusación de deicidio, llamarles réprobos o malditos, y tergiversando la Escritura en el proceso, son actos contra la verdad evangélica y contra el espíritu de Cristo, y adverso a la catequesis y a la predicación de la Palabra de Dios. ¡Más claro no canta un gallo!

Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio comûn con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos. Es patente que blogs como Santa Iglesia Militante y otros afines despliegan precisamente los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo que el Magisterio Extraordinario de la Iglesia ha deplorado pública y solemnemente. La desobediencia al Magisterio de la Iglesia por parte de estas tristes almas no me debe sorprender, pero esta desobediencia hacia la Iglesia no es el pecado-raíz de estos desdichados. En su compromiso con el diablo, el mundo, y la carne que siempre han buscado destruir al pueblo judío, los antisemitas católicos han pecado gravemente contra el octavo (“no dirás falso testimonio ni mentiras”) quinto (“No matarás) y el primer (amarás a “Dios sobre todas las cosas”) mandamientos. Ahora lo veremos.

El Antisemitismo: Pecado contra el Octavo Mandamiento

Definamos primero este pecado como lo entiende la Iglesia. De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica:

No darás testimonio falso contra tu prójimo (Ex 20, 16).

Se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos (Mt 5, 33).

2464 El octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo. Este precepto moral deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios, que es y que quiere la verdad. Las ofensas a la verdad expresan, mediante palabras o acciones, unrechazo a comprometerse con la rectitud moral: son infidelidades básicas frente a Dios y, en este sentido, socavan las bases de la Alianza.

Son ofensas contra el Octavo Mandamiento:

2476 Falso testimonio y perjurio. Una afirmación contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace públicamente. Ante un tribunal viene a ser un falso testimonio (cf Pr 19, 9). Cuando es pronunciada bajo juramento se trata de perjurio. Estas maneras de obrar contribuyen a condenar a un inocente, a dsculpar a un culpable o a aumentar la sanción en que ha incurrido el acusado (cf Pr 18, 5); comprometen gravemente el ejercicio de la justicia y la equidad de la sentencia pronunciada por los jueces.

2477 El respeto de la reputación de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra susceptibles de causarles un daño injusto (cf [link] CIC can. 220). Se hace culpable:

– de juicio temerario el que, incluso tácitamente, admite como verdadero, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo;

– de maledicencia el que, sin razón objetivamente válida, manifiesta los defectos y las faltas de otros a personas que los ignoran;

– de calumnia el que, mediante palabras contrarias a la verdad, daña la reputación de otros y da ocasión a juicios falsos respecto a ellos.

Es evidente que todas estas faltas guardan una relación mutua entre sí. En lo que concierne al autor de Santa Iglesia Militante y a los que creen como él, desplegar abiertamente e incluso laudar la patraña comprobada de Los Protocolos de los Sabios de Sión es caer en el falso testimonio, la maledicencia y en la calumnia anteriormente descritos. Quienes aceptan acríticamente la propuesta favorable que de Los Protocolos hace el bitacorista de Santa Iglesia Militante, realiza un juicio temerario en conflicto con este mandamiento. Otras acusaciones levantadas contra los judíos – que si controlan los medios, la banca, los comercios, la política, las relaciones exteriores, la judicatura, las universidades, la vida misma del País X ó Y, o peor, que si matan a los nenes cristianos y los crucifican o que envenenaron los pozos, etc., son de por sí pecados graves contra el Octavo Mandamiento. Y cuando el bitacorista de Santa Iglesia Militante influye a que un incauto caiga en el antisemitismo, peca de escándalo – es decir, lleva a otros a pecar, sumando sobre sí mismo el pecado de otros. Pero esto ya es un pecado contra el Quinto Mandamiento.

El Antisemitismo: Pecado Contra el Quinto Mandamiento

Leamos lo que nos dice la Iglesia con respecto al Quinto Mandamiento:

No matarás (Ex 20, 13).

Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal (Mt 5, 21-22).

2258 ‘La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente’ (CDF, instr. "Donum vitae" intr. 5).

De particular importancia en el asunto del antisemitismo es el atentado que este hace contra la dignidad de las personas, en este caso, de judíos. A este atentado la Iglesia lo denomina escándalo y lo describe como una falta contra el Quinto Mandamiento:

2284 El escándalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su prójimo. Atenta contra la virtud y el derecho; puede ocasionar a su hermano la muerte espiritual. El escándalo constituye una falta grave, si por acción u omisión, arrastra deliberadamente a otro a una falta grave.

2285 El escándalo adquiere una gravedad particular según la autoridad de quienes lo causan o la debilidad de quienes lo padecen. Inspiró a nuestro Señor esta maldición: ‘Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar’ (Mt 18, 6; cf 1 Co 8, 10-13). El escándalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por función, están obligados a enseñar y educar a otros. Jesús, en efecto, lo reprocha a los escribas y fariseos: los compara a lobos disfrazados de corderos (cf Mt 7, 15).

2286 El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión.

Así se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a ‘condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente, hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos’ (Pío XII, discurso 1 junio 1941). Lo mismo ha de decirse de los empresarios que imponen procedimientos que incitan al fraude, de los educadores que ‘exasperan’ a sus alumnos (cf Ef 6, 4; Col 3, 21), o de los que, manipulando la opinión pública, la desvían de los valores morales.

2287 El que usa los poderes de que dispone en condiciones que arrastren a hacer el mal se hace culpable de escándalo y responsable del mal que directa o indirectamente ha favorecido. ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!’ (Lc 17, 1).

En resumen, que en cuanto el blog Santa Iglesia Militante se constituye en una plataforma para esparcir mentiras, calumnias y juicios temerarios, su bitacorista y compinches pecan escandalizan a almas susceptibles haciéndolas caer en pecado grave. También esta otra sección del Catecismo acerca del Quinto Mandamiento es relevante a este análisis:

2302 Recordando el precepto: ‘no matarás’ (Mt 5, 21), nuestro Señor pide la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la cólera homicida y del odio…

2303 El odio voluntario es contrario a la caridad. El odio al prójimo es pecado cuando se le desea deliberadamente un mal. El odio al prójimo es un pecado grave cuando se le desea deliberadamente un daño grave. ‘Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial...’ (Mt 5, 44-45).

El antisemitismo es, al fin y al cabo, una forma de odio. La literatura y opinión antisemita diseminada por el blog Santa Iglesia Militante son manifestaciones de odio que pasan a ser parte del acervo antisemita que siempre ha alimentado el deseo homicida que muchos albergan contra los judíos. A lo mejor al bitacorista de ese blog no siente tentación o necesidad de ir a hacerle daño a algún judío, pero el hecho de que Los Protocolos de los Sabios de Sión fue un aliciente para todo pogromo del siglo XX hasta nuestros días y hasta forma parte de la carta fundacional del grupo terrorista musulmán Hamas, debe de hacer pausar al tal “Constantino,” autor de Santa Iglesia Militante. Pero esto le es indiferente y en su silencio condona la falsa veracidad de Los Protocolos, del odio que contiene y de la justificación que este maldito escrito proporciona a toda una claque de asesinos para matar y herir con impunidad, contando con un supuesto beneplácito divino. Como “Constantino” aparenta ser culpable material de este escándalo, él se hace corresponsable del odio de otros, odio que bien puede llevar al derramamiento de sangre inocente. Quien calla, otorga y “Constantino” calla y se hace cómplice de la maldad de otros.

El Antisemitismo: Pecado Contra el Primer Mandamiento

La Iglesia expresa al Primer Mandamiento así:

Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto (Ex 20, 2-5).

Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto (Mt 4, 10).

Las faltas contra este mandamiento relevantes al comportamiento de los antisemitas que pululan dentro de la Iglesia Católica son las siguientes:

III ‘No habrá para ti otros dioses delante de mí’

2110 El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Unico Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.

La superstición

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22)…

2120 El sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente (cf [link] CIC can. 1367; [link] 1376).

El bitacorista de Santa Iglesia Militante y sus seguidores e imitadores caen en la superstición cuando piensan que su adhesión exclusiva a la forma extraordinaria del rito latino, conocido como la Misa Tridentina, así como el conjunto selectivo que ellos hacen de la tradición católica preconciliar – siempre opuesta a la posconciliar – les concede un status singular dentro de la Iglesia que les permite criticar y condenar sus estructuras, así como al Santo Padre, los obispos, y los fieles laicos que difieren con “Constantino” y otros “tradicionalistas” y con su visión estrecha y antisemita. A este uso supersticioso del rito antiguo se le añade una preferencia extraña a utilizar latinismos a modo de encantaciones y conjuraciones, como esta que me dejaron en mi sección de comentarios en respuesta a uno de mis epígrafes:

Eres un judio mas que que se vale del blogspoT para pedir donaciones, pide dinero a los Rockefeller, a los Bush, los Rothchild, a los murdock...pidele dinero a la OBRA que paga hasta por santos...OPUS JUDEI, QUI TOLLIS PECUNIA MUNDI...DONA NOBIS PARTEM...CUANDO TU BLOG SEA SIN FINES DE LUCRO HABLAMOS...

La encantación “opus judei” es una manifestación de superstición. Pero la superstición se les descompone en algo peor, y eso es en sacrilegio.

El conjunto de sus compromisos con el diablo, el mundo y la carne, su caída en la mentira, el odio contra el Pueblo de Dios “según la carne” y el escándalo, han llevado a “Constantino” y a sus seguidores al abismo del sacrilegio. Pues utilizar la Misa Tridentina para tapar sus preferencias inmundas y recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo sin reconocer estos pecados, pedir perdón es precisamente el peor de los sacrilegios. En la vida interior, más bajo no se puede caer.

Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23)

Amigos, llegamos al final de esta parte en la serie, tal vez la parte más importante de todas. Porque aquí bajo la luz del Santo Evangelio y de la enseñanza sana de la Iglesia queda al descubierto la putrefacción del Antisemitismo. La ignorancia ya no es excusa. Todo el que lea esto queda advertido que el antisemitismo y los actos contra los mandamientos que lo sustentan son pecado mortal.

Amigo o amiga que me lees, si tú adoptas las creencias, opiniones, y cosmovisión demostradas por “Constantino” en su blog Santa Iglesia Militante, estás cayendo en pecado mortal. Si mueres sin reconocerlo, arrepentirte pedir perdón, y reparar el daño que has hecho a otros, con tus palabras, actitudes, omisiones y acciones, no irás al cielo. Sufrirás la segunda muerte. Húyele a las ocasiones próximas de pecado no sea que caigas.

Y no nos podemos olvidar de “Constantino.” Amigo, el llamado al arrepentimiento, conversión, perdón y sanación es para ti también. Tú no puedes huir lejos del Amor de Dios en Cristo Jesús Nuestro Señor. Pídele a Él que cambie tu mente y tu corazón y que te haga ver las raíces de tu actitud contra los judíos, el pueblo del Señor según la carne.

No deseo mal alguno, ni a ti ni a quienes te siguen. Todo lo contrario, te deseo a ti y tus seguidores toda gracia y toda paz, empezando por la del arrepentimiento. Te imploro que no juegues con fuego ni invites a otros a jugar contigo. Detente, pausa. Haz penitencia. Y el Señor te sanará.

En mi próximo epígrafe analizaré un poquito de la historia del sionismo, del moderno Estado de Israel y describiré las actitudes que debemos tener hacia éstos. Después seguirá una conclusión general a la serie. Que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo quede con todos nosotros.

jueves, abril 16, 2009

Traficar en drogas es pecado mortal

Amigos, esta segunda parte de tres en una serie de reportajes de CNN capturó mi atención y, aunque yo sé que a los traficantes de drogas en general les importa poco o nada su felicidad eterna, tengo que decir lo siguiente con la esperanza de que alguien, en algún sitio, vea la luz y le pida a Dios y a sus víctimas el perdón necesario para su salvación. Y lo que quiero decir es esto: traficar en drogas es un pecado mortal.

El Catecismo de la Iglesia Católica define al pecado mortal como aquel pecado que “destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior.”

El Catecismo también dice:

1857. Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: ‘Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento’ (RP 17).

1858 La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de Jesús al joven rico: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre’ (Mc 10, 19). La gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño.

1859. El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios. Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón (cf Mc 3, 5-6; Lc 16, 19-31) no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado.

Resulta entonces que aquellos que cosechan, producen, transportan, distribuyen y venden drogas ilegales y fármacos para convertir a otros seres humanos en drogadictos, esclavizando de tal forma a otros seres humanos para enriquecerse del proceso, están cayendo en pecado mortal en cada acto individual.

Del mismo modo, todos esos actos delictivos relacionados con el tráfico de drogas, por ejemplo, los asesinatos, intimidaciones y terrorismo, sean dirigidos a individuos o a poblaciones enteras, también son pecados mortales.

Aquellos que invocan el auxilio y la bendición de Dios o de sus santos, particularmente de la Santísima Madre de Dios, sobre sus empresas malignas, blasfeman por ello o caen en el sacrilegio. Por si no lo sabían, también estos son pecados mortales. Quienes niegan a Dios mientras levantan su sed por el poder y la riqueza al nivel de dioses, siendo ellos ateos en teoría pero paganos en la práctica, pecan mortalmente. En el otro extremo, quienes invocan el auxilio de poderes malignos, incluyendo al diablo o a la llamada “Santa Muerte” para que los protejan en sus actividades criminales, caen en la idolatría o en la superstición – o sea, pecan mortalmente.

Toda ganancia pecuniaria que derive de este tráfico en la miseria humana son robadas y las propiedades y servicios adquiridos con estas ganancias, también. Toda donación caritativa aceptada como tal a sabiendas está manchada de sangre y quien recibe esta donación se hace cómplice de las muertes y sufrimientos de otros – o sea, también peca mortalmente.

Si no eres un narcotraficante, pero libremente y a sabiendas les ayudas recibiendo paga por ellos – recibiendo una “propina” o una “mordidita,” también pecas mortalmente porque estás cooperando con un universo de pecados mortales y la multiplicación del sufrimiento de otros.

La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). Quienes mueren en estado de pecado mortal sin perdonar vivirán por siempre separados de Dios, o sea, para ponerlo llanamente, están condenados al infierno.

Si eres uno de estos, por favor, piensa lo que te digo con mucho cuidado. Mira a tu alrededor y observa la miseria en la que vives y el dolor y el sufrimiento que le causas a otros. Arrepiéntete. Pide perdón y repara el daño que has hecho de la mejor manera posible. Pídele a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo la gracia que necesitas para arrepentirte y convertir tu vida. Abandona ese infierno viviente que has creado para ti en esta tierra antes que el infierno eterno te alcance.

La Sangre de Jesucristo es lo único que puede limpiar tu alma y darte la fortaleza para hacer el bien. Pídele a Jesús que venga a tu vida y te cambie. Si te criaste como católico o quieres convertirte en uno, vete al templo católico más cercano, saluda a Jesús Sacramentado y luego ponte en la fila de quienes esperan confesarse.

El Señor te dirá qué hacer después.

La alegría de Pascua

Padre Nicolás Schwizer

1. Ser cristiano, es creer en la resurrección de Cristo. No somos cristianos por el hecho de creer en la cruz, en el sufrimiento y en la muerte. Somos cristianos porque creemos en la resurrección, en la liberación, en la vida y en la alegría.

En el fondo de nuestro corazón hemos de tener la seguridad de que toda prueba se transforma en gracia, toda tristeza en alegría, toda muerte en resurrección.

Si queremos, no habrá un solo instante de nuestra existencia que pueda librarse de la alegría esplendorosa de Pascua. El verdadero cristiano es incapaz de vivir al margen de la alegría. Por Cristo se ha visto introducido e instalado en la alegría, entregado a la alegría. En su vida no puede ya existir el fracaso; ni el pecado, ni el sufrimiento, ni la muerte son para él obstáculos insuperables. Todo es materia prima de redención, de resurrección, ya que en el centro mismo de su pecado, de sus sufrimientos y de su muerte le espera Jesucristo vencedor. Por eso los mayores sufrimientos y las mejores alegrías pueden coexistir, íntimamente unidos en el lecho de una misma vida.

2. Pero sentimos tantas tentaciones de resistir. Aceptar creer en la alegría es casi aceptar a renunciar a nosotros mismos, a nuestra experiencia, a nuestra desconfianza, a nuestras quejas. Y nuestra alegría es la medida de nuestro apego a Dios, a la confianza, a la esperanza, a la fe. Nuestra negativa a la dicha es nuestra negativa a Dios. Dios ocupa en nuestras vidas el mismo lugar que la alegría.

3. Los padres de la Iglesia decían que no hay más que un solo medio para curar la tristeza: dejar de amarla. Creer en Dios es creer que Él es capaz de hacernos felices, de darnos a conocer una vida que deseamos prolongar por toda la eternidad. Porque, para muchos de nosotros, la cuestión difícil no está en saber si tienen fe en la resurrección, sino en saber si sienten ganas de resucitar, no en esta pequeña vida nuestra, egoísta, dolorosa y ciega. Si esto hiciera, el prolongar indefinidamente esa vida, sería más un castigo que una recompensa.

4. Por eso, la fe en la resurrección no puede brotar más que de un amor verdadero. Cristo nos ha dado a conocer ese amor que no pasa: “La fe y la esperanza pasarán, pero la caridad vive para siempre”.

Nuestra fe, nuestra esperanza de resucitar para nosotros y para los demás, depende estrechamente de nuestra capacidad de resurrección, están a la medida de nuestra fuerza de amar.

5. Para que podamos experimentar una vida de amor y de fe, tenemos que morir a nuestras faltas, a nuestras tristezas y a nuestros resentimientos. No existe Pascua para nosotros, si no aceptamos morir en esa zona de nuestra propia alma en la que estamos demasiado vivos: en nuestras agitaciones, nuestros temores, nuestros interesases, nuestro egoísmo. Y si no aceptamos resucitar en esa zona en la que estamos demasiado muertos: resucitar a la paz, a la fe, a la esperanza, al amor y la alegría.

No existe Pascua sin una buena confesión: un morir a nosotros mismos, a nuestros caprichos que son nuestros pecados, para resucitar a la voluntad de Cristo, que es amor, esperanza, renovación, cariño.

No existe Pascua sin una comunión pascual: un salir de nuestras costumbres, de nuestro pan y nuestra vida, para saborear otro pan, otra vida, un pan de la sinceridad, de entrega a los demás, una vida de amor, de fe y de alegría.

Eso es la fiesta de Pascua: un cambio de vida, un pasar de esta vida nuestra a otra admirable, maravillosa, que será nuestra vida para siempre, en la casa del Padre celestial.

Preguntas para la reflexión

1. ¿En qué medida soy un cristiano alegre?

2. Soy capaz de renunciar a mis caprichos por amor a Cristo?

3. ¿Cómo me imagino la resurrección?

miércoles, abril 15, 2009

Recursos disponibles sobre la homosexualidad y el homosexualismo en ACIPrensa

Amigos, presento estos recursos mantenidos por ACIPrensa para que puedan ser accesados por mis lectores.

martes, abril 14, 2009

Socialismo y Cristianismo

Amigos, comparto con ustedes un excelente epígraf escrito por Luis Eugenio Silva del blog redacción de la página-web del periódico chileno La Segunda:

Luis Eugenio Silva Uno de los grandes temas de discusión en la España socialista es el del papel que tiene la religión en la sociedad, dado que el Estado se proclama libre de cualquier influjo religioso y, además, batalla legalmente para que la sociedad sea laica.

Se afirma que la dimensión religiosa de la existencia es secundaria y que lo fundamental es la vida real laica y o agnóstica. Ello sería lo natural.

En cambio, la existencia religiosa sería la que debería justificarse. Así el Estado emprende una campaña de a-cristianismo y se presenta como liberador, democrático y moderno.

Si bien en Chile no se ha llegado hasta los límites españoles, para allá van encaminados los tiros a juzgar por las diferentes iniciativas legislativas y medidas administrativas que se toman en el campo de los valores, que buscan acabar con la valoración influida por los principios cristianos.

Ante esto es necesario hacer una clara distinción entre tres factores que normalmente se aúnan pero que deben diferenciarse. Ellos son sociedad, Estado y Gobierno.

La sociedad es el conjunto de ciudadanos que expresan en forma diversa su voluntad y que en un sistema democrático el Gobierno debe reconocer. Quien es ciudadano expresa su conciencia de creyente cristianamente en libertad. Tiene derecho a personalizar su fe.

El Estado debe ser respetuoso de las conciencias y no debiera imponer un modelo laico que juzgue a la conciencia cristiana, tratando de ahogarla socialmente. Hacerlo es caer en el absolutismo y la intolerancia que por desgracia reinó en los siglos XVI, XVII, XVIII , XIX y parte del XX con los totalitarismos.

De lo que se debe partir es de la libertad del ciudadano que tiene derecho a configurar su vida personal y su participación en política sin tutelajes.

De este modo, lo primero es la libertad y no el laicismo. Por ello no se ve como democrático el que se trate de imponer, legal y administrativamente, un tipo de sociedad valórica.

Un Estado a-confesional no debiera entregar primacía a la comprensión atea o agnóstica, obligando a la comprensión religiosa a traducirse en la forma agnóstica.

Creer o no son dos implicaciones fundamentales y radicales de la existencia. Ninguna tiene en la sociedad moderna actual primacía o plusvalía civil. Cuando una de las dos se erige en juez, que dictamina sus deberes a la otra, ejerce violencia social e institucional.

El rechazo de proposiciones cristianas afirmando que en una sociedad a-confesional ellas no cuentan es erróneo y falso por tres razones.

La primera es considerar a la religión como un resto arcaico y superado de la historia, o una neurosis infantil, alienación o alimento para débiles. En verdad, la religión es una estructura de la conciencia generada por una razón ejercida en libertad que, a la vez, genera libertad y conciencia crítica.

El segundo error es el supuesto de que en una sociedad democrática la religión es un asunto exclusivamente privado y sin relevancia pública. Ello no es así, dado que el ejercicio de la fe y de la actividad religiosa es algo social, como toda actividad humana. Negar su expresión social, es negar un derecho humano.

El otro error es pensar que ser religioso es ser fundamentalista, y que en la historia ha sido más bien fuente de males y de negación de libertades. Ha habido y existen fundamentalismos, pero ellos no son verdadera religión.

Pero la razón moderna debe dejar de exculparse a sí misma y reconocer los males que el agnosticismo y el ateísmo han traído en el siglo XX, con los campos de concentración, genocidios y millones de muertos caídos en las guerras mundiales, que en sus inicios fueron justificados por una razón inmisericorde, errónea y falsa, peor que el fundamentalismo más extremo

Parafraseando a Kant: Una religión sin razón no se sostiene; razón que guerrea con la religión, tampoco se sostendrá.

La sociedad moderna no puede impedir a las religiones su intento de organizar a la sociedad según sus valores. Sólo deberá resguardar que no se impongan a nadie que no quiera recibirlos.

Gracias, Pamela, bitacorista de Reflexiones para tejer.

lunes, abril 13, 2009

Si piensan que vamos en picada, piénsenlo otra vez

Amigos, las pedradas contra la Iglesia, contra nosotros los cristianos, han arreciado últimamente desde una multiplicidad de sectores, incluyendo de disidentes dentro de la propia Iglesia que quieren tornarla en un club sentimentalista y de valores vagos o irrelevantes, conformes con la era. A otro perro con ese hueso.

No nos hundirán. Sobrevivimos a Nerón, a Diocleciano, a Atila el Huno, a la corrupción medieval, a la Reforma Protestante y a todos los dictadores que la llamada “ciencia” e “ilustración” nos han dejado desde Robespierre hasta Chávez y Mugabe. Estaremos aquí hasta la consumación de los siglos. Podemos o trabajar juntos o trabajar por separados hacia fines compatibles pero ¿buscar destruirnos? Pierden el tiempo.

La Iglesia no sucumbirá, asegura el Papa en la Vigilia de Pascua

Bautiza a cinco adultos en una celebración dominada por la fuerza de la Resurrección

Arca de Noé símbolo de la Iglesia CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 10 abril 2009 (ZENIT.org).- A pesar de las dificultades que vive la Iglesia, en las que algunos anuncian su hundimiento, Benedicto XVI aseguró en la Vigilia de Pascua que gracias a la Resurrección de Jesús queda fuera de la gravedad de la muerte.

En la "madre de todas las vigilias" para los cristianos, el Papa bautizó en la basílica vaticana a cinco adultos: dos hombres italianos, y tres mujeres de China, Italia y Estados Unidos.

En la homilía de la celebración, que comenzó a la 21,00 horas del Sábado Santo, el pontífice constató cómo "mientras que a fin de cuentas debería hundirse, la Iglesia entona el canto de acción de gracias de los salvados".

"Está sobre las aguas de muerte de la historia y, no obstante, ya ha resucitado", subrayó en una basílica de San Pedro del Vaticano totalmente llena.

"Cantando, se agarra a la mano del Señor, que la mantiene sobre las aguas --aseguró--. Y sabe que, con eso, está sujeta, fuera del alcance de la fuerza de gravedad de la muerte y del mal - una fuerza de la cual, de otro modo, no podría escapar -, sostenida y atraída por la nueva fuerza de gravedad de Dios, de la verdad y del amor".

"Por el momento, se encuentra entre los dos campos de gravitación. Pero desde que Cristo ha resucitado, la gravitación del amor es más fuerte que la del odio; la fuerza de gravedad de la vida es más fuerte que la de la muerte", explicó.

Citando a san Pablo, reconoció: "Somos... los moribundos que están bien vivos". Y añadió: "La mano salvadora del Señor nos sujeta, y así podemos cantar ya ahora el canto de los salvados, el canto nuevo de los resucitados: ¡aleluya!".

La celebración comenzó en el atrio de la Basílica vaticana, con el silencio más profundo, con la bendición del fuego nuevo y el alumbramiento del cirio pascual, símbolo de Cristo, "Luz del Mundo".

Después comenzó la procesión hacia el altar mayor, en medio de una total oscuridad en el templo, iluminado poco a poco con las velas de las miles de personas que lo abarrotaban, que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual.

Cuando llegó al altar mayor se encendieron todas las luces, dejando al descubierto las maravillas que encierra el templo vaticano y comenzó el canto del "Exultet", o pregón pascual, un recorrido sintético de la historia de la salvación.

Precisamente el símbolo de la luz de Jesús le llevó al Papa a reconocer, durante la homilía "cuánta compasión debe sentir Cristo también en nuestro tiempo por tantas grandilocuencias, tras las cuales se esconde en realidad una gran desorientación".

"¿Dónde hemos de ir? ¿Cuáles son los valores sobre los cuales regularnos? ¿Los valores en que podemos educar a los jóvenes, sin darles normas que tal vez no aguantan o exigirles algo que quizás no se les debe imponer?", se preguntó, recogiendo interrogantes en boga.

La respuesta es Cristo, concluyó, él es "la Luz".

domingo, abril 12, 2009

Mensaje Pascual del Papa Benedicto XVI

Fuente: AICA Online

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero,

Pope Benedict XVI, left, acknowledges the faithful (AP Photo)

A todos vosotros dirijo de corazón la felicitación pascual con las palabras de san Agustín: «Resurrectio Domini, spes nostra», «la resurrección del Señor es nuestra esperanza» (Sermón 261,1). Con esta afirmación, el gran Obispo explicaba a sus fieles que Jesús resucitó para que nosotros, aunque destinados a la muerte, no desesperáramos, pensando que con la muerte se acaba totalmente la vida; Cristo ha resucitado para darnos la esperanza.

En efecto, una de las preguntas que más angustian la existencia del hombre es precisamente ésta: ¿qué hay después de la muerte? Esta solemnidad nos permite responder a este enigma afirmando que la muerte no tiene la última palabra, porque al final es la Vida la que triunfa. Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, ha resucitado con su cuerpo glorioso. Jesús ha resucitado para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna.

Este anuncio está en el corazón del mensaje evangélico. San Pablo lo afirma con fuerza: «Si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo». Y añade: «Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados» (1 Co 15,14.19). Desde la aurora de Pascua una nueva primavera de esperanza llena el mundo; desde aquel día nuestra resurrección ya ha comenzado, porque la Pascua no marca simplemente un momento de la historia, sino el inicio de una condición nueva: Jesús ha resucitado no porque su recuerdo permanezca vivo en el corazón de sus discípulos, sino porque Él mismo vive en nosotros y en Él ya podemos gustar la alegría de la vida eterna.

Por tanto, la resurrección no es una teoría, sino una realidad histórica revelada por el Hombre Jesucristo mediante su «pascua», su «paso», que ha abierto una «nueva vía» entre la tierra y el Cielo (cf. Hb 10,20). No es un mito ni un sueño, no es una visión ni una utopía, no es una fábula, sino un acontecimiento único e irrepetible: Jesús de Nazaret, hijo de María, que en el crepúsculo del Viernes fue bajado de la cruz y sepultado, ha salido vencedor de la tumba. En efecto, al amanecer del primer día después del sábado, Pedro y Juan hallaron la tumba vacía. Magdalena y las otras mujeres encontraron a Jesús resucitado; lo reconocieron también los dos discípulos de Emaús en la fracción del pan; el Resucitado se apareció a los Apóstoles aquella tarde en el Cenáculo y luego a otros muchos discípulos en Galilea.

El anuncio de la resurrección del Señor ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos. Me refiero particularmente al materialismo y al nihilismo, a esa visión del mundo que no logra transcender lo que es constatable experimentalmente, y se abate desconsolada en un sentimiento de la nada, que sería la meta definitiva de la existencia humana. En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el «vacío» acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor, que responde a la pregunta recurrente de los escépticos, referida también por el libro del Eclesiastés: «¿Acaso hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?"» (Qo 1,10). Sí, contestamos: todo se ha renovado en la mañana de Pascua. «Mors et vita / duello conflixere mirando: dux vitae mortuus / regnat vivus» - Lucharon vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es Vida, / triunfante se levanta. Ésta es la novedad. Una novedad que cambia la existencia de quien la acoge, como sucedió a lo santos. Así, por ejemplo, le ocurrió a san Pablo.

En el contexto del Año Paulino, hemos tenido ocasión muchas veces de meditar sobre la experiencia del gran Apóstol. Saulo de Tarso, el perseguidor encarnizado de los cristianos, encontró a Cristo resucitado en el camino de Damasco y fue «conquistado» por Él. El resto lo sabemos. A Pablo le sucedió lo que más tarde él escribirá a los cristianos de Corinto: «El que vive con Cristo, es una criatura nueva; lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo» (2 Co 5,17). Fijémonos en este gran evangelizador, que con el entusiasmo audaz de su acción apostólica, llevó el Evangelio a muchos pueblos del mundo de entonces. Que su enseñanza y ejemplo nos impulsen a buscar al Señor Jesús. Nos animen a confiar en Él, porque ahora el sentido de la nada, que tiende a intoxicar la humanidad, ha sido vencido por la luz y la esperanza que surgen de la resurrección. Ahora son verdaderas y reales las palabras del Salmo: «Ni la tiniebla es oscura para ti / la noche es clara como el día» (139[138],12). Ya no es la nada la que envuelve todo, sino la presencia amorosa de Dios. Más aún, hasta el reino mismo de la muerte ha sido liberado, porque también al «abismo» ha llegado el Verbo de la vida, aventado por el soplo del Espíritu (v. 8).

Si es verdad que la muerte ya no tiene poder sobre el hombre y el mundo, sin embargo quedan todavía muchos, demasiados signos de su antiguo dominio. Si, por la Pascua, Cristo ha extirpado la raíz del mal, necesita sin no obstante hombres y mujeres que lo ayuden siempre y en todo lugar a afianzar su victoria con sus mismas armas: las armas de la justicia y de la verdad, de la misericordia, del perdón y del amor.

Éste es el mensaje que, con ocasión del reciente viaje apostólico a Camerún y Angola, he querido llevar a todo el Continente africano, que me ha recibido con gran entusiasmo y dispuesto a escuchar. En efecto, África sufre enormemente por conflictos crueles e interminables, a menudo olvidados, que laceran y ensangrientan varias de sus Naciones, y por el número cada vez mayor de sus hijos e hijas que acaban siendo víctimas del hambre, la pobreza y la enfermedad.

El mismo mensaje repetiré con fuerza en Tierra Santa, donde tendré la alegría de ir dentro de algunas semanas. La difícil, pero indispensable reconciliación, que es premisa para un futuro de seguridad común y de pacífica convivencia, no se hará realidad sino por los esfuerzos renovados, perseverantes y sinceros para la solución del conflicto israelí-palestino. Luego, desde Tierra Santa, la mirada se ampliará a los Países limítrofes, al Medio Oriente, al mundo entero.

En un tiempo de carestía global de alimentos, de desbarajuste financiero, de pobrezas antiguas y nuevas, de cambios climáticos preocupantes, de violencias y miserias que obligan a muchos a abandonar su tierra buscando una supervivencia menos incierta, de terrorismo siempre amenazante, de miedos crecientes ante un porvenir problemático, es urgente descubrir nuevamente perspectivas capaces de devolver la esperanza. Que nadie se arredre en esta batalla pacífica comenzada con la Pascua de Cristo, el cual, lo repito, busca hombres y mujeres que lo ayuden a afianzar su victoria con sus mismas armas, las de la justicia y la verdad, la misericordia, el perdón y el amor.

"Resurrectio Domini, spes nostra"

La resurrección de Cristo es nuestra esperanza. La Iglesia proclama hoy esto con alegría: anuncia la esperanza, que Dios ha hecho firme e invencible resucitando a Jesucristo de entre los muertos; comunica la esperanza, que lleva en el corazón y quiere compartir con todos, en cualquier lugar, especialmente allí donde los cristianos sufren persecución a causa de su fe y su compromiso por la justicia y la paz; invoca la esperanza capaz de avivar el deseo del bien, también y sobre todo cuando cuesta. Hoy la Iglesia canta «el día en que actuó el Señor» e invita al gozo. Hoy la Iglesia ora, invoca a María, Estrella de la Esperanza, para que conduzca a la humanidad hacia el puerto seguro de la salvación, que es el corazón de Cristo, la Víctima pascual, el Cordero que «ha redimido al mundo», el Inocente que nos «ha reconciliado a nosotros, pecadores, con el Padre». A Él, Rey victorioso, a Él, crucificado y resucitado, gritamos con alegría nuestro Aleluya.+