domingo, agosto 31, 2008

La Oración del Nombre de Jesús

por Luis Fernando Figari

La `oración a Jesús´, conocida también como `oración del corazón´ es una breve fórmula piadosa, Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí, algunas veces con el añadido: pecador, repetida en el marco de un método. Hay algunos entusiastas que quieren hacer retroceder su origen hasta los apóstoles, pero, al parecer, no es posible encontrarla, con sus características actuales, antes del siglo XIII.

Sin embargo, teniendo en cuenta la naturaleza de la `oración a Jesús´, se pueden descubrir sus orígenes en el ambiente de búsqueda de una oración continua que sella intensamente la historia espiritual de los primeros siglos cristianos, particularmente el peregrinar de los Padres del desierto. Es doctrina común del monacato primitivo la búsqueda del ideal de la oración continua. Se dice de San Antonio de Egipto (c.250-356), quien ha pasado a la historia como `el padre de los monjes´, que «rezaba constantemente, pues había aprendido que era necesario rezar incesantemente en privado». La aspiración a una oración incesante se nutre de orientaciones como las de San Pablo que exhorta a vivir «perseverantes en la oración» (Rom 12, 12) y a orar «sin cesar» (1Tes 5, 17).

Los ejercicios de la memoria o presencia de Dios y el combate contra pensamientos dañinos, así como la `meditación secreta' (krypte melete), como metódica y constante repetición, oral o mental, de una oración o frase corta o de una sentencia de la Sagrada Escritura, son el medio donde, a través de un largo proceso histórico, nace y se impone como fórmula privilegiada la `oración a Jesús´. Ireneo Hausherr, notable estudioso del tema, sostiene que la `oración´ es una fórmula abreviada que sintetiza la espiritualidad monástica de pénzos: lamentación, tristeza, dolor por los propios pecados. 

Las jaculatorias

La repetición de jaculatorias, oraciones cortas, para alabar al Señor, obtener ayuda o para implorar perdón, se descubre en la temprana tradición cristiana. Ya en tiempos de Casiano (c.360-435) se va enlazando esta práctica con el propósito de alcanzar la oración continua. Otro testigo, de los numerosos que se pueden aducir, es San Juan Crisóstomo (c.344- 407), quien recomienda la repetición frecuente y sucesiva de unas mismas breves palabras. Sin embargo, la explícita invocación al Señor Jesús, como en la `oración´, no está necesariamente ligada a esta difundida práctica. Existe una gran libertad en la elección de la sentencia que se repite buscando la comunión con Dios. Así, por ejemplo, el mismo Casiano recomendaba en sus Colaciones: «Si queréis que el pensamiento de Dios more sin cesar en vosotros, debéis proponer continuamente a vuestra mirada interior esta fórmula de devoción: Ven, oh Dios, en mi auxilio, apresúrate, Señor, a socorrerme. No sin razón ha sido preferido este versículo entre todos los de la Escritura. Contiene en cifra todos los sentimientos que puede tener la naturaleza humana. Se adapta felizmente a todos los estados, y ayuda a mantenerse firme ante las tentaciones que nos solicitan». Arsenio (m. 449), monje del desierto, cuyos dichos son repetidos reverentemente por los monjes, por ejemplo, oraba diciendo: «Señor, dirígeme por el camino de la salvación». Sería fácil seguir citando oraciones breves de diversos padres en las que no se menciona explícitamente `Jesús' ni `Señor Jesús' o `Jesucristo´.

También es posible encontrar referencias a la invocación del nombre del Reconciliador, pero sin el recurso a la fórmula en la que cristalizó la llamada `oración a Jesús´ ni al marco metódico psico-físico que la acompaña. Como un ejemplo se puede citar una oración de Isaac de Siria, Obispo de Nínive (s. VII): «Oh nombre de Jesús, llave de todos los dones, abre para mí la gran puerta de tu casa del tesoro para que pueda entrar y alabarte, con la alabanza que nace del corazón, como respuesta a tus misericordias que vengo experimentando de un tiempo acá; pues tú has venido y me has renovado con la conciencia del Nuevo Mundo». Otro ejemplo, entre los muchos citables, es el del abba Sisoes, quien en una ocasión confiesa que durante treinta años había rezado así: «Señor Jesús, protégeme de mi lengua». 

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sábado, agosto 30, 2008

ACI Prensa publica dos artículos que revelan cruda realidad del mundo homosexual

Amigos, esto de ACIPrensa:

REDACCIÓN CENTRAL, 28 Ago. 08 / 04:05 pm (ACI).- El equipo web de ACI Prensa pone a disposición de sus lectores dos extensos e interesantes artículos católicos que explican por qué los mal llamados "matrimonios" entre homosexuales no deben legalizarse; y revelan la cruda realidad, pocas veces contada, del estilo de vida de los homosexuales.

Escritos originalmente en inglés, estos dos extensos artículos muestran sin aspavientos el rostro de dolor y sufrimiento que constantemente viven los homosexuales. El primer artículo, extraído de la blogósfera católica, es una respuesta a otro blog en que el se intentaba reivindicar el "derecho" a las uniones homosexuales desde una perspectiva pseudo-católica.

Este texto sintetiza de modo claro y directo, con una serie de referencias al Magisterio de la Iglesia, a las Sagradas Escrituras y otros escritos católicos, las razones por las cuales el mal llamado "matrimonio" homosexual afecta a la familia, no es generador de nueva vida y agrede el orden de la ley natural.

En el segundo artículo, un ex homosexual católico, explica con crudeza que puede afectar ciertas sensibilidades, cómo es verdaderamente la vida de los homosexuales a partir de su experiencia de 20 años en este mundo del cual ya salió. Asimismo, relata cómo es que intentó ser católico y homosexual, tendencia que defienden algunos dentro de la Iglesia, y fracasó rotundamente en el intento.

El artículo sobre las uniones homosexuales se encuentra aquí: http://www.aciprensa.com/Familia/homosex-objecion.htm

El revelador testimonio puede leerse aquí: http://www.aciprensa.com/Familia/homosex-libros.htm

Comentario. El estilo de vida homosexual no es tan bello, sano e inofensivo como lo quieren pintar. ¡No nos dejemos engañar de quienes afirman ese disparate! La verdad no es como los homosexualistas la pintan. Estamos hablando de vidas, de cuerpos y almas violentadas. Oremos por todos los homosexuales activos y por nosotros mismos, para que nosotros aprendamos a sanarlos y para que ellos sean sanados.

jueves, agosto 28, 2008

La Sagrada Eucaristía: ¿derecho o don?

Un examen de los aspectos pastorales del canon 915 y el respeto debido a la Sagrada Eucaristía

Entrevista conducida a Su Excelencia el Arzobispo Raymond Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica, por Thomas McKenna, Fundador y Presidente de la Acción Católica para la Fe y la Familia en Agosto 2008

Su Excelencia, hoy día por el mundo parece haber una actitud relajada en lo que concierne la recepción digna de la Sagrada Eucaristía. ¿Qué piensa Ud. de esto y cómo Ud. cree que esto afecta el modo en que los fieles viven su fe católica?

Arzobispo Raymond Burke Yo creo que una de las razones que explica esta actitud relajada en lo concerniente a la recepción digna de la Sagrada Eucaristía se debe a la falta de un suficiente énfasis a la devoción eucarística, especialmente al culto al Santísimo Sacramento a través de procesiones, bendiciones con el Santísimo Sacramento, tiempos de adoración extendida y Devoción de las 40 Horas. Sin devoción al Santísimo Sacramento el pueblo pierde rápidamente su fe eucarística. Sabemos que hay un alto porcentaje de católicos que ya no creen que las especies eucarísticas sean el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Sabemos también que hay un porcentaje alarmante de católicos que ya no participan en la misa dominical. Otro aspecto es la pérdida del sentido de conexión entre el Sacramento de la Sagrada Eucaristía y el Sacramento de la Penitencia. En el pasado tal vez hubo un énfasis exagerado hasta el punto que el pueblo pensaba que cada vez que fueran a recibir la Santa Comunión tenían primero que confesarse aunque no hubiesen cometido entre tanto un pecado mortal inconfeso. Pero ahora la gente acude a recibir la comunión regularmente y tal vez nunca, o casi nunca, acuden a confesarse. Es que han perdido el sentido de su propia indignidad ante el Sacramento y de la necesidad de confesar sus pecados y abrazar el arrepentimiento para así recibir la Santa Comunión dignamente.

También relacionado con esto es la noción que ha germinado desde la esfera civil en el sentido que recibir la Santa Comunión es un derecho y que yo, como católico, tengo un derecho a recibirla. Es cierto que una vez que somos bautizados y alcanzamos la edad de la razón debemos de estar preparados para la Santa Comunión y que mientras estemos rectamente dispuestos debemos de recibir la Santa Comunión. Pero por otro lado, nosotros carecemos de todo derecho a la Santa Comunión. ¿Quién puede reclamar derecho alguno a recibir el Cuerpo de Cristo, si esto es un don del amor infinito de Dios? Nuestro Señor se hace accesible Él mismo en su Cuerpo y en su Sangre en la Santa Comunión. Pero nunca debemos decir que tenemos derecho a Él, que podemos demandar recibir a Nuestro Señor en la Santa Comunión. Cada vez que nos acercamos debemos hacerlo con un sentido profundo de nuestra propia indignidad.

Estos son solamente algunos de los elementos que a mi juicio han afectado y explican en términos generales la actitud relajada hacia la Santa Eucaristía. Lo vemos aun en la manera en que la gente se viste para ir a Misa. Por ejemplo, vemos durante la Misa a personas yendo a recibir la Santa Comunión sin entrelazar las manos y hasta platicando con otros en el camino. Algunos, aun en el momento de recibir la Santa Comunión no demuestran la reverencia apropiada. Todo esto indica la necesidad de una nueva evangelización acerca de la fe y la práctica eucarística.

Existen leyes en la Iglesia para controlar las acciones inapropiadas por parte de los fieles para proteger el bien público. ¿Podría comentarnos sobre ello y explicar hasta que punto la Iglesia y la jerarquía tienen el deber de intervenir para clarificar o corregir estos asuntos?

Relacionado con la Sagrada Eucaristía, por ejemplo, tenemos dos cánones particulares que gobiernan la recepción digna del sacramento. Estos son los cánones 915 y 916 los cuales conciernen dos bienes. El primero es el bien de la persona particular. Recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo indignamente es un sacrilegio. Recibir la Santa Comunión indignamente y adrede es un sacrilegio. Recibir la Santa Comunión cuando uno está en estado de pecado mortal es un sacrilegio. Entonces, por el bien de la persona, la Iglesia está llamada a instruirnos que cada vez que nos acerquemos a recibir la Santa Comunión tenemos que primero examinar nuestra conciencia. Si tenemos un pecado mortal en nuestra conciencia tenemos entonces que confesar ese pecado, recibir absolución y sólo entonces podemos acercarnos a recibir el sacramento.

A menudo, nuestros pecados serios andan escondidos y solamente nosotros o tal vez una u otra persona andan apercibidos de su existencia. En ese caso, tenemos que ser nosotros mismos quienes vigilemos la situación y disciplinarnos a no acercarnos a recibir la Santa Comunión. Pero hay otros casos en que ciertas personas andan cometiendo pecados graves públicamente y con pleno conocimiento. Un ejemplo de esto es un funcionario público que con pleno conocimiento y voluntad preste apoyo a actos contrarios a la ley moral divina y eterna, por ejemplo, que promueva públicamente el aborto directo, acto que mata una vida humana inocente e indefensa. Toda persona quien peca públicamente de este modo tiene que ser advertida a no recibir la Santa Comunión hasta que haya reformado su vida. Si una persona que persiste en pecado serio o mortal públicamente después de haber sido advertida, insiste en recibir la Santa Comunión, el ministro de la Santa Comunión tiene la obligación de rehusar el Sacramento a esa persona.

¿Por qué? Primero, por el bien de la salvación de la misma persona, para evitarles a que caigan en un sacrilegio. Y segundo, por el bien de toda la Iglesia, para evitar dos escándalos, el primero relacionado con la disposición correcta para recibir la Santa Comunión. En otras palabras, para que el pueblo no se vaya a creer que está bien recibir a Nuestro Señor en la Santa Comunión en estado de pecado mortal. Y el otro escándalo ocurriría si el pueblo llegase a creer que el pecado mortal público que esta persona está cometiendo no es tan grave ya que la Iglesia ostensiblemente le permite recibir la Santa Comunión. Si tenemos una figura pública que apoye abierta y deliberadamente el derecho al aborto y esa misma persona recibe la Santa Comunión, ¿qué pensará el público? Bueno, podrían imaginarse que tal vez no haya nada malo con apoyar públicamente el quitarle las vidas a seres inocentes e indefensos en el vientre materno. Así es que la Iglesia tiene estas disciplinas bien antiguas que llegan hasta los tiempos de San Pablo. Por eso es que a través de su historia, la Iglesia ha tenido que disciplinar la recepción de la Santa Comunión la cual es el tesoro más sagrado que tenemos en la Iglesia. Es el don del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Iglesia siempre ha tenido que disciplinar la recepción de la Santa Comunión para evitar que el pueblo se acerque y reciba la Santa Comunión indignamente para su propio daño moral; para que la fe en la Eucaristía sea respetada siempre y que los miembros de la Iglesia no caigan ni en la confusión ni en el error acerca de la santidad del Sacramento o de la ley moral.

Existen ejemplos de oficiales públicos católicos que asisten a Misa, reciben los sacramentos y declaran públicamente que son católicos pero que, en práctica, apoyan la formulación de leyes contrarias a la moralidad católica. Algunos de ellos afirman, a modo de mentís, no sentir que sus conciencias les indiquen que están actuando de modo erróneo y que esto es una materia privada. ¿Podría comentar acerca de cómo esto es un error y cómo la formación de la conciencia propia no es algo subjetivo?

Es verdad que tenemos que actuar de acuerdo a los dictados de nuestra conciencia. Pero nuestra conciencia tiene que ser formada apropiadamente. Nuestra conciencia debe conformarse a la verdad de las situaciones. La conciencia no es un tipo de realidad subjetiva que me permite inventar por mí mismo lo que es bueno y correcto. La conciencia es la realidad objetiva a la cual tengo que conformar mi propio pensar a lo que es verdadero. Algunos hablan de la primacía de la conciencia en el sentido de que "lo que yo decida en mi conciencia eso es lo que debo de hacer" y eso triunfa. Por supuesto, esa actitud es correcta mientras la conciencia esté formada correctamente. Me gusta algo que el Arzobispo de Sidney, el Cardenal George Pell, dijo sobre el tema: "En vez de hablar acerca de la primacía de la conciencia debemos de hablar acerca de la primacía de la verdad," la verdad de la ley moral de Dios a la cual nuestra conciencia tiene que conformarse. Una vez esta sea informada apropiadamente, entonces, por supuesto, la conciencia posee la primacía que se le atribuye.

Algunos dicen que recibir la Santa Comunión es un derecho y que nadie más tiene el derecho de decirle a otro que no puede recibir el Sacramento, ni siquiera un obispo, sacerdote o ministro. ¿Qué usted les diría a ellos?

CodigoDerechoCanonico Para responder a esta pregunta, debe decirse primero que el Cuerpo y la Sangre de Cristo son un don del amor de Dios para nosotros. Es el don más grande, un don que trasciende nuestra capacidad de describirlo. Entonces, nadie tiene el derecho a este don como del mismo modo carecemos de derecho alguno de recibir cualquier don que alguien nos regale. Un don se regala libremente por amor y eso es lo que Dios hace cada vez que participamos en la Misa y nos acercamos a recibir la Santa Comunión. Así que decir que tenemos el derecho a recibir la Santa Comunión es incorrecto.

Si se dice que una persona tiene el derecho a recibir la Eucaristía en el sentido de que esta persona posee las disposiciones correctas y una Misa está siendo ofrecida, entonces sí es correcto decir que la persona tiene un derecho a recibirla pero solo en ese sentido. Sí, eso es verdad. Ahora, cuando se habla de la recepción de la Santa Comunión hay que tener en cuenta que Nuestro Señor mismo está envuelto en esa recepción. Tenemos al comulgante y tenemos al ministro del Sacramento, la persona responsable de asegurar que el Sacramento esté siendo distribuido solamente por aquellos que están preparados apropiadamente. Ciertamente la Iglesia tiene el derecho de decirle a cualquiera que persista en pecado grave y público que no puede recibir la Santa Comunión por falta de preparación. El derecho al ministro de rehusar dar la Santa Comunión a alguien que está en pecado grave y público es uno amparado por el Código de Derecho Canónico bajo el canon 915. De otro modo el ministro de la Comunión estaría en peligro de violar su conciencia en una materia bien seria cuando observa a un pecador notorio acercarse a recibir la Santa Comunión para el escándalo de todos y se le dice de algún modo que no tiene derecho alguno de rehusar el Sacramento a nadie bajo circunstancia alguna. Esto sería un error.

Algunos perciben que el acto de obligar el cumplimiento de la ley eclesiástica por parte de un obispo, sacerdote o hasta una oficina vaticana como una acción denigrante o de intimidación a los fieles. Muchos aparentemente se olvidan de que la Iglesia considera que cuando una persona se encuentra en un estado indigno para recibir la Sagrada Eucaristía se debe a que por lo general se encuentra en un estado de pecado mortal serio, afectando directamente su salvación eterna. Cuando un obispo o sacerdote dialoga o toma medidas disciplinarias con un pecador es una merced, es el modo en el cual el obispo o sacerdote se obliga a acercarse a los fieles bajo su cuidado, el modo de retornarlos al rebaño. Es por esto que la Iglesia tiene estas leyes. ¿Podría comentarnos sobre este aspecto del ministerio?

Estoy de acuerdo con lo que dice. El acto de caridad más grande es aquel que previene a alguien de hacer algo sacrílego, es decir, advertirles y luego rehusar a ser parte en acto de sacrilegio. Es similar al niño que quiere jugar con fuego y su papá o mamá no se lo permite. No diríamos que sus padres están siendo crueles con el niño al disciplinarle, decimos que estos padres están siendo buenos padres. Es lo mismo con la Iglesia quien en su amor nos previene de hacer cosas que ofenden gravemente a Dios y que causarían un daño grave a nuestras almas.

Su Excelencia, algunos alegan que cuando un miembro de la jerarquía católica advierte públicamente a un católico que ostenta un cargo público, este se está metiendo en la política. ¿Cómo Ud. respondería?

Tanto el obispo como cualquier autoridad eclesiástica, quien puede ser hasta un cura párroco, interviene en estas situaciones para el bien del alma del político o figura pública envuelta. Esto no tiene nada que ver con influir la política pública y sí con el estado del alma del político o funcionario público que pasa por ser católico y quien está obligado a sostener la ley moral divina en la esfera pública. Si esta persona no lo hace, su pastor debe de advertirle. Así que es ridículo y erróneo tratar de silenciar al pastor, acusándole de interferir en la política por el simple hecho de actuar con el bien de un miembro de su grey en mente.

Esto fluye también de algo que Su Santidad el Papa Benedicto XVI discutió recientemente con los obispos de los Estados Unidos acerca del deseo de algunos en nuestra sociedad de relegar completamente la fe religiosa a la esfera privada, diciendo que no tiene que ver nada con la esfera pública. Esto es algo completamente erróneo. Debemos dar testimonio de nuestra fe no solamente en esa parte de nuestras vidas que vivimos en la privacidad de nuestros hogares, mas también en nuestras acciones públicas junto a otros para de este modo dar un testimonio fuerte de Cristo. Entonces debemos de romper con esa idea de que nuestra fe religiosa es algo completamente privado y que no tienen que ver nada con nuestra vida pública.

© 2008 Acción Católica por la Fe y la Familia (Catholic Action for Faith and Family) Todos los derechos reservados. Traducido al castellano por este servidor, Teófilo de Jesús con pleno permiso otorgado por la ACFF.

miércoles, agosto 27, 2008

Qué es y qué no es la contemplación

Tomás Merton

Qué es la contemplación

"Tú, que habitas en tinieblas,
alégrate en tu esperanza:
ha aparecido la estrella de la mañana,
y el sol no ha de tardar"
(Antífona de la II semana de adviento del antiguo brevario cisterciense)

Tomás Merton, OCSO La contemplación es la más alta expresión de la vida intelectual y espiritual del hombre. Es esa vida misma, plenamente despierta, totalmente activa y completamente consciente de que está viva. Es prodigio espiritual. Es espontáneo temor reverencial ante el carácter sagrado de la vida, del ser.

Es gratitud por la vida, el conociemiento y el ser. Es una comprensión profunda del hecho de que, en nosotros, la vida y el ser proceden de una Fuente invisible, trascendiente e infinitivamente abundante.

La contemplación es, por encima de todo, la conciencia de la realidad de esa Fuente. conoce la Fuente de una manera oscura e inexplicable, pero con una certeza que va más allá de la razón y de la simple fe. Pues la contemplación es un género de división espiritual a la que aspiran la razón y la fe por su misma naturaleza, porque sin ella ambas permanecen siempre necesariamente incompletas.

No obstante la contemplación no es visión, porque ve (SIN VER) y conoce sin (CONOCER). Es una profundidad de fe mas honda, un conocimiento tan profundo que no puede ser captado en imágenes ni palabras, ni siquiera en conceptos claros.

Puede ser sugerida por palabras, por símbolos, pero en el mismo momento en que la mente contemplativa trata de indicar lo que conoce, retira lo que ha dicho y niega lo que ha afirmado. Pues en la contemplación conoceos por (DESCONOCIMIENTO). O mejor dicho, conocemos más allá de todo saber o NO SABER.

La contemplación está siempre más alla de nuestro conocimiento, más allá de nuestras luces, más allá de los sistemas, más allá de las explicaciones, más allá del discurso, más allá del diálogo y más allá de nuestro propio yo. Para entrar en el ámbito de la contemplación debemos, en cierto sentido morir; pero esta muerte es en realidad la entrada en una vida más elevada. Es una muerte por amor a la vida, que nos hace abandonar todo lo que podemos conocer o atesorar como vida, como pensamiento, como experiencia, como gozo como ser.

Y por eso parece que la contemplación reemplaza y descarta cualquier otra forma de intuición y experiencia -ya sea en el arte, en la filosofía, en la teología, en la liturgia o en los niveles ordinarios del amor y la creencia.

La contemplación es y tiene que ser compatible con todas las cosas, ya que es su realización más elevada. Pero en la experiencia real de la contemplación todas las demas experiencias se pierden momentáneamente: <<mueren>> para nacer de nuevo en un nivel de vida mas elevado.

Dicho de otro modo, la contemplación tiende hacia el conocimiento e incluso hacia la experiencia del Dios transcendente e inexpresable.

La contemplación es también la respuesta a una llamada: una llamada de aquel que no tiene voz y sin embargo, habla en todo lo que existe y, por encima de todo, habla en nuestras profundidades de nuestro propio ser, ya que nosotros somos sus palabras. Pero somos palabras destinadas a responderle a Él, a contestarle a Él, a ser su Eco e incluso, de alguna manera a contenerlo y significarlo.

Por consiguiente, la contemplación es más que una consideración de verdadeds abstractas sobre Dios, más incluso que una meditación afectiva sobre las cosas que creemos. Es el despertar, la iluminación y la asombrosa comprensión intuitiva por los que el amor obtiene la certeza de la intervención creadora y dinámica de Dios en nuestra vida diaria.

Así pues la contemplación no <<encuentra>> simplemente una idea clara de Dios, Lo encierra dentro de los límites de esta idea y lo mantiene allí como un prisionero al que siempre quiere volver. Todo lo contrario: La contemplación es llevada por Dios a su reino, su misterio y su libertad. Es un conocimiento puro y virginal, pobre en conceptos, más pobre todavia en razonamientos, pero capaz, por su misma pobreza y pureza, de seguir a la Palabra <<dondequiera que vaya>>

Qué no es la contemplación

merton1 La única manera de librarse de concepciones erróneas sobre la contemplación es experimentarla los que no ha experimentado en su propia vida la naturaleza de este descubrimiento decisivo y de este despertar a un nuevo nivel de realidad, necesariamente se veran confundidos por la mayoría de las cosas que se dicen sobre la contemplación, que esta experiencia no se puede enseñar.

Ni siquiera se puede explicar claramente. Solo puede ser indicada, sugerida, evocada, expresada con símbolos. Cuanto más se intenta analizarla objetiva y científicamente, tanto más se la vacía de su contenio real, ya que esta experiencia está más allá del alcance de las palabras y razonamientos.

Nada más repelente que una definición pseudocientífica de la experiencia contemplativa. Ellos se debe entre otras razones al hecho de que quien intenta formular tal definición se siente tentado a proceder psicológicamente, y en verdad no existe una adecuada psicología de la contemplación.

Describir reacciones y sentimientos es situar a la contemplación allí donde no se encuentra: en la conciencia superficial, donde la reflexión y esta conciencia son precisamente parte de ese yo exterior que muere y es desechado, como un vestido sucio, en el auténtico despertar contemplativo.

La contemplación no es ni puede ser una función del yo exterior. Existe una oposición irreductible entre el yo profundo y el trascendente que despierta sólo en la contemplación y el yo superficial y exterior que identificamos por lo general con la primera persona del singular. Debemos recordar que este "YO" superficial no es nuestro "YO" real. Es nuestra "individualidad" y nuestro "YO EMPIRICO", pero no es realmente la persona escondida y misteriosa en l aque subsistimos a los ojos de Dios.

El "YO" actúa en el mundo, piensa sobre sí, observa sus propias reacciones y habla de si no es el verdadero "YO" que ha sido unido a Dios en Cristo. Es, en la mejor de las hipótesis, la vestidura, la máscara, el disfraz de ese "si mismo" misterioso y desconocido que la mayor parte de nosotros no descubrimos hasta que morimos.

Obviamente la contemplación no es sólo cuestión de temperamento pasivo y tranquilo. No es mera inercia ni tendencia a la inactividad, a la paz psíquica. La persona contemplativa no es sólo aquella que disfruta sentándose y pensando, y menos aún la que está sin hacer nada y con la mirada perdida. La contemplación es mucho más que la meditación o el uso por la reflexión.

La contemplación no es devoción ni tendencia a encontrar la paz y satisfacción en los ritos litúrgicos. También estos son un gran bien y una preparación casi necesaria para la experiencia contemplativa.

La contemplación no es trance ni éxtasis, ni audición súbita de palabras inexpresables, ni visión de luces. Tampoco es el fuego y la dulzura de las emociones que acompañan a la exaltación religiosa. No es entusiasmo, el sentimiento de ser "arrebatado" por una fuerza elemental e introducirdo en la liberación por el frenesí místico. Naturalmente , tales manifestaciones pueden acompañar a una experiencia religiosa profunda y autentica, pero no corresponden a lo que yo entiendo aquí por contemplación.

Tampoco es la contemplación el don de profecía, ni implica la capacidad de escrutar los secretos de los corazones humanos. A veces sucede que estas cosas acompañan a la contemplación, pero no son lo escencial en ella, y sería erróneo confundirlas con ella.

Que nadie conciba la contemplación como una evasión del conflicto, de la angustia o de la duda. Todo lo contrario: la profunda e inexpresable certeza de la experiencia contemplatia despierta una gran angustia trágica y abre en lo profundo del corazón muchas preguntas que son como heridas que no pueden dejar de sangrar...

Al final el contemplativo sufre la angustia de comprender que ya no sabe qué es Dios. Tal vez entienda misericordiosamente, o tal vez no, que, después de todo, esto es un gran benefico porque "Dios no es un qué", no es una "cosa".

Esta es precisamente una de las características esenciales de la experiencia contemplativa: Ve que no hay un "qué" que pueda ser llamado Dios; no hay "ninguna cosa" que sea Dios, porque Dios no es un "qué" ni una "cosa" sino un puro "Quien"*. Él es el "Tú" ante el cual nuestro "yo" más íntimo despierta a la conciencia. Él es el YO SOY ante el cual, con nuestra voz más personal e inalienable, repondemos: "YO SOY".

Thomas Merton, tomado de: Nuevas semillas de contemplación. Fuente: OraciónContemplativa.com

martes, agosto 26, 2008

No se puede estar contra la violencia y aceptar el aborto, advierte Arzobispo de México

Amigos, esto de acuerdo a ACIPrensa:

Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de México. Fuente: ACIPrensa MÉXICO D.F., 25 Ago. 08 / 01:21 pm (ACI).- En su homilía dominical, el Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera, advirtió que es una contradicción que por un lado se firme un acuerdo nacional contra la violencia y que al mismo tiempo se acepte el aborto, cuya constitucionalidad o inconstitucionalidad debe ser declarada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tras varios meses de debate.

Tras indicar que "nuestra Iglesia no solo aplaude sino que hará todo lo posible para apoyar el Acuerdo Nacional contra la Violencia Organizada", el Purpurado expresó que "me parece una contradicción que mientras se firma con bombo y platillo un acuerdo contra la violencia se nos amenace con declarar constitucional la violencia contra los más inocentes que son los que están en el vientre materno".

Así lo indicó el Arzobispo ante la postura adoptada por la SCJN, entidad que, según informa el diario El Universal, estaría por fallar a favor de la constitucionalidad de la ley que despenalizó el aborto en las primeras 12 semanas de embarazo en el Distrito Federal.

El Arzobispo de México agradeció también y felicitó a los "preclaros mexicanos que hicieron posible el libro: 'La Vida ante la Corte: Inconstitucionalidad del aborto', en donde con argumentos jurídicos, médicos, biológicos, bioéticos, sociológicos y filosóficos se refuerza lo que millones de mexicanos ya manifestaron en su firma y con infinidad de manifestaciones" a favor de los no nacidos amenazados por esta práctica infanticida.

Comentario. El Sr. Arzobispo de México ha dado justo en el clavo en un tema neurálgico y a tiempo en esta temporada de elecciones. Nuestras sociedades y estados que hacen alarde de su "tolerancia" y "liberalismo" padecen de hipocresía terminal. Si uno ha de ser consistente, uno no puede condenar toda violencia e impulsar por otro lado la violencia del aborto. Uno no puede condenar las guerra o el militarismo mientras se aplaude el exterminio de seres humanos gestantes. Uno no puede hablar de "paz" mientras se quita la vida al más inocente e indefenso. Uno no puede estar contra la pena de muerte y hacer alarde de mayor civilización mientras condena a muerte millones por el mero crimen de ser concebido. En fin, que uno no puede considerarse como un ser humano recto y moral si apoya el aborto sin límites como método anticonceptivo y como supuesto derecho soberano de la mujer sobre su cuerpo. Es hora de despertar ante la egregia maldad del aborto.

lunes, agosto 25, 2008

El Matrimonio entre personas del mismo sexo: ubicando la cuestión

Por Richard McCord

El matrimonio homosexual es una cuestión importante que necesita debatirse y lo más importante en esa discusión es el marco de referencia.

En Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles, los obispos de Estados Unidos urgen a las personas a que estudien los temas antes de ir a votar en las próximas elecciones.

Un aspecto del tema es si a las personas homosexuales se les debería permitir casarse entre ellas. Pero el punto central tiene que ver con la naturaleza y los propósitos del matrimonio como una estructura social fundamental y una institución civil. Primeramente, no se trata de una cuestión de derechos civiles, o de discriminación, o de lograr la completa emancipación de las personas homosexuales, ni tampoco de dar estabilidad a un estilo de vida.

La postura católica no empieza con la teología sacramental, las enseñanzas morales y los pasajes de la Biblia. Empieza con lo que puede observarse en la naturaleza y el comportamiento humano y en lo que podemos deducir usando nuestra razón. Esta es la posición de la ley natural.

Uno no necesita tener fe religiosa para ver que el matrimonio es una relación única entre un hombre y una mujer. Lo que define esta relación es el hecho de que se trata de una sociedad basada en la complementariedad sexual. Ésta hace posible la realización de los dos fines equivalentes del matrimonio: el amor mutuo entre esposos y la procreación de los hijos. Ninguna otra relación humana, sin importar cuánto amor o cariño haya ni cuán generadora sea, puede adjudicarse este propósito ni cumplirlo.

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Esta verdad puede ser descubierta por la razón humana. Está escrita en la ley de la naturaleza y en el lenguaje del cuerpo y del espíritu humano. Es una verdad enaltecida desde el principio de los tiempos. La enseñanza de la Iglesia comienza con esta verdad.

Dado que el matrimonio es una estructura social fundamental basada en la naturaleza humana, ni la Iglesia ni el estado pueden cambiarla en lo fundamental. El matrimonio, y la familia que éste produce, es una sociedad que precede a todas las demás sociedades. Es una institución que no poseemos, sino que hemos recibido. Esto no significa que la Iglesia y el estado no puedan regular el matrimonio, por ejemplo poniendo límites de edad mínima, pero sí significa que no somos libres de alterar su estructura básica.

El matrimonio de un hombre y una mujer hace una contribución única a la sociedad. Es el patrón fundamental para las relaciones entre hombre y mujer. Es el modelo de la manera en que las mujeres y los hombres viven de forma interdependiente y se comprometen, para toda la vida, a buscar el bien del otro. La unión también sirve al bien de la sociedad. De ella emana la siguiente generación al proporcionar la familia las mejores condiciones para criar a los hijos, esto es, la relación amorosa y estable de un padre y una madre presente sólo en el matrimonio. Otras relaciones pueden contribuir al bien común, pero no realizan en un sentido completo lo que hace el matrimonio.

¿Debería haber matrimonio entre personas del mismo sexo? La Iglesia católica enmarca esta cuestión en términos de la naturaleza del matrimonio y de su contribución al bien común. Como resultado, la Iglesia concluye que el matrimonio entre personas del mismo sexo es, por definición, algo imposible, una contradicción.

Algunas personas buscan localizar la cuestión dentro del marco de los derechos individuales y la justicia. La enseñanza católica afirma la dignidad de las personas homosexuales y pide que sean tratadas con respeto. Esto significa, entre otras cosas, que el estado puede crear leyes para proteger los derechos de estas personas y para proporcionarles beneficios sociales. Algunos ejemplos incluyen medidas para asegurar el acceso a puestos de trabajo, vivienda, cuidado médico, derecho a tener propiedad en común y la potestad de tomar decisiones médicas por la otra persona.

Existen beneficios y derechos que deben estar garantizados para cada persona. Pero el remedio para casos específicos de injusticia - falta de beneficios o de derechos-no puede ser una injusticia aún mayor, es decir, cambiar la definición del matrimonio.

El matrimonio está dirigido al servicio del bien común, no a proporcionar derechos y beneficios dentro de esa relación. No es, pues, necesario ni incluso deseable alterar una estructura social fundamental para proteger los derechos individuales y otorgar a todos los ciudadanos sus legítimos beneficios sociales.

El asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo debe entenderse como una cuestión sobre el matrimonio tal como ha sido recibido del Creador y subsecuentemente recibido de cada generación a través de la historia. Percibirlo como una cuestión de justicia para las personas homosexuales supone ubicar la conversación en el lugar equivocado.

McCord tiene una maestría en el Princeton Theological Seminary y un doctorado en educación por la Universidad de Maryland.

Fuente: Zenit.org

domingo, agosto 24, 2008

¿De dónde vienen ustedes?

De acuerdo a mi sistema de rastreo, a eso de las 1900 horario del este de los EE.UU. de ayer sábado, los últimos 125 visitantes a ¡Vivificat! se originaban de los siguientes rincones del globo:

ViviMap
 
¡Gracias por la visita!

sábado, agosto 23, 2008

Fotobitácora de mi viaje al Ecuador...

Amigos, el pasado mes de julio tuve el privilegio de hacer un largo viaje de trabajo a la hermana República del Ecuador, la cual está pasando por unos momentos de transición bien graves con respecto al proyecto constitucional impulsado por su Presidente, el señor Rafael Correa. Pero eso no me impidió compartir con muchísimos ecuatorianos los cuales me impresionaron como gente trabajadora, hospitalaria, talentosa y preocupada por el futuro de su país. Aquí comparto con ustedes algunas fotos de este viaje:

Esto es una foto del exterior del Mausoleo del General Eloy Alfaro, patriota ecuatoriano. Los "picos" me parece que representan los rayos de la aurora. Aquí sale el sol, es un nuevo día para el Ecuador. Eso es lo que me parecía, a lo mejor esté en un error. pero el motif se repetía varias veces.

El Mausoleo guarda los restos mortales del General así como un cronograma explicando su vida y sus logros. Abajo una foto de la estatua del patriota y frente a ella, el osuario conteniendo sus restos mortales. Perdonen la mala calidad de la foto pero estaba usando una camarita de esas desechables.

Justo al frente del mausoleo se encuentra la sede de la Asamblea Constitucional de Ecuador, el "punto cero" del diferendo entre el Presidente Correa y los obispos ecuatorianos:

Tanto el Mausoleo como la Sede de la Asamblea Constituyente se encuentras en las falderas del monte que le da a Montecristi su nombre. De ahí se divisa el pinturesco pueblo del mismo nombre.

Ya en el pueblo se puede admirar la bella Iglesia Católica pueblerina así como un edificio multipisos anejo a este el cual asumo por su arquitectura pertenece a la Iglesia Católica local. El edificio inmediatamente a su lado pertenece a una agencia del gobierno del Ecuador y detrás de este se encuentra una escuela pública, con el símbolo masónico del compás y el cuadrado de relieve en su fachada.
 

Y finalmente, una foto que creo captura fielmente lo que ocurre en el Ecuador y quiénes son los que están detrás del intento de negarle al ser humano gestante su derecho fundamental e inalienable a la vida. Como en todos nuestros países, las vanguardias socialistas se creen con pleno derecho a vandalizar los espacios públicos para atragantarnos sus mensajes y consignas. La pared sin los garabatos hubiese quedado ¡tan bonita! Y tal vez la pintaron de esa forma para disuadir a los vándalos a dañarla pero el llamado a la consideración, el respeto y sentido común representados por los vistosos colores de la bandera ecuatoriana fueron en vano.

Termino en esta nota un poco triste porque quiero reenfatizar una vez más que nuestros pueblos no se merecen estos fanáticos con sus "arreglos." En América Latina estamos como estamos precisamente por lo que vemos en esta pared: porque lo feo daña a lo bello y porque el patriotismo se hunde ante el peso del improperio y de la Cultura de la Muerte. Que Dios bendiga una y mil veces al Ecuador, a su gente bella y a los amigos que hice allí: Richard, Jenny, José, Heidi Diana y todos los demás hombres y mujeres de bien con quienes el Señor me bendijo con su amistad y cuya calidez humana hicieron de mi estadía una agradable que han encendido en mí los deseos de regresar algún día.

Se inicia el proceso de canonización del Beato Charlie

Amigos, de acuerdo a El Visitante:

En marcha el nuevo proceso

Carmen T. Muñiz, Ed.D.
Para El Visitante

El Abad P. Oscar Rivera, OSB, durante su juramentación en la apertura del proceso, en presencia de S.E.R. Mons. Roberto González y la Notario Actuario, Dra. Carmen Muñiz. (Suministrada) Ya comenzó el proceso para que el Beato Carlos Manuel sea declarado santo.

Para el proceso de canonización, el Postulador Diocesano Reverendo Abad P. Oscar Rivera, OSB, de la Abadía San Antonio Abad en Humacao, ha provisto todos los otros documentos solicitados por la oficina del Postulador en Roma. A comienzos de abril de este año Padre Oscar viajó a esa ciudad luego de concluidos los trabajos del Tribunal Diocesano en Puerto Rico, para llevar y entregar personalmente el trasunto, documento inicial del caso. Este Tribunal fue presidido por S.E.R. Mons. Roberto González Nieves, OFM, Arzobispo de la Diócesis de San Juan, PR.

Como parte del proceso, todos los documentos se traducen al idioma italiano antes de ser sometidos al Tribunal de la Causa de los Santos en el Vaticano. Gracias a los donativos recibidos de nuestros lectores y amigos, el Círculo Carlos Manuel Rodríguez, Actor de la Causa, tanto de la beatificación como de la canonización, ha podido hacerse cargo de todos los gastos incurridos en tan importantes gestiones.

Agradecemos a todos sus aportaciones pasadas, presentes y también las futuras, pues todavía quedan muchas responsabilidades económicas por asumir, todas relacionadas con el recién comenzado proceso. Recuerden nuestra dirección postal para el envío tanto de sus testimonios, aportaciones o peticiones: Fundación Carlos M. Rodríguez, Círculo CMR, PO BOX 360748, San Juan, PR 00936-0748. Confiamos en Dios Todopoderoso que el proceso siga su curso sin mayores dilaciones y que tengamos buenas noticias al respecto en un tiempo razonable. Que así sea, Amén.

(La autora es Catedrática retirada del Recinto Metropolitano, Universidad Interamericana de PR; miembro del CCMR y del Tribunal Diocesano para la Canonización).

Comentario. ¡Excelente noticia! Estaré dándole seguimiento constante para mantenerles informados a todos ustedes.

jueves, agosto 21, 2008

La crisis alimentaria en Venezuela, la naturaleza de los mercados y el aporte del Papa Juan Pablo Magno

Análisis.

Amigos, Carlos Chirinos, escribiendo para la BBC, nos cuenta acerca de la odisea que es para el consumidor venezolano comprar alimentos y artículos de primera necesidad. Este es el comienzo del artículo:
Usted va al supermercado en Caracas, lo más seguro es que apenas reciba la cuenta note que la semana pasada, hace quince días o el mes pasado, los mismos productos costaban menos. Y que el año pasado quizá costaban hasta la mitad.

Eso a pesar de que muchos de los artículos -los considerados de primera necesidad- tienen precios regulados por el gobierno desde hace varios años.

Esta semana el gobierno autorizó que los precios de productos como la carne de res y de cerdo, pastas y panes, atún enlatado, mayonesa, avena, margarina y aceites vegetales aumenten entre 50% y 180%, para corregir el rezago experimentado en los tres años que han estado regulados.
Sigan leyendo aquí

Comentario. El problema en Venezuela es evidente para todo aquel que entienda la naturaleza del mercado y digo esto con doble significado: el mercado es una actividad que emerge necesariamente del intercambio natural entre individuos y sociedades. Como el matrimonio, es una actividad sentada en la naturaleza social del ser humano. Fue en el mercado donde probablemente el ser humano aprendió a ejercitar las virtudes de equidad y justicia que aprendió en el seno familiar y este ejercicio fundamental marca la salida del ser humano del núcleo familiar a la interacción r con otros seres humanos ajenos a su realidad familiar y tribal inmediata. El surgimiento del mercado marcó la entrada del hombre de lleno a su realidad social de interdependencia con sus semejantes.

Éntrese un deus ex machina como lo es el estado paternalista y acaparador y, ¿qué sucede? Que el estado deforma esta red de interacciones buscando asegurar una equidad que no puede crear y mucho menos garantizar. Cada vez que el estado mete la cuchara en el mercado con la intención de beneficiar a los pobres lo que logra es amargarles la vida a todos, empeorando en el proceso a la de los pobres. Y eso es lo que pasó en el antiguo bloque soviético, lo que sucede en Cuba y Norcorea y lo que ahora sucede en Venezuela. Es que los ineptos como Chávez no escarmientan por cabeza ajena y mientras tanto es el pueblo quien sufre. Añádase a esto el gasto despilfarrador de armamentos por parte de su régimen y su largueza monetaria por todo el continente y uno se pregunta si el régimen chavista requiere de una extracción colono-encefálica de urgencia.

El Papa Juan Pablo Magno de feliz memoria percibió correctamente la naturaleza del mercado, habiendo echo esta observación en su gran carta encíclica, Centesimus Annus:
En algunos países y bajo ciertos aspectos, después de las destrucciones de la guerra, se asiste a un esfuerzo positivo por reconstruir una sociedad democrática inspirada en la justicia social, que priva al comunismo de su potencial revolucionario, constituido por muchedumbres explotadas y oprimidas. Estas iniciativas tratan, en general, de mantener los mecanismos de libre mercado, asegurando, mediante la estabilidad monetaria y la seguridad de las relaciones sociales, las condiciones para un crecimiento económico estable y sano, dentro del cual los hombres, gracias a su trabajo, puedan construirse un futuro mejor para sí y para sus hijos. Al mismo tiempo, se trata de evitar que los mecanismos de mercado sean el único punto de referencia de la vida social y tienden a someterlos a un control público que haga valer el principio del destino común de los bienes de la tierra. Una cierta abundancia de ofertas de trabajo, un sólido sistema de seguridad social y de capacitación profesional, la libertad de asociación y la acción incisiva del sindicato, la previsión social en caso de desempleo, los instrumentos de participación democrática en la vida social, dentro de este contexto deberían preservar el trabajo de la condición de «mercancía» y garantizar la posibilidad de realizarlo dignamente.
El Papa también observó:
En años recientes se ha afirmado que el desarrollo de los países más pobres dependía del aislamiento del mercado mundial, así como de su confianza exclusiva en las propias fuerzas. La historia reciente ha puesto de manifiesto que los países que se han marginado han experimentado un estancamiento y retroceso; en cambio, han experimentado un desarrollo los países que han logrado introducirse en la interrelación general de las actividades económicas a nivel internacional. Parece, pues, que el mayor problema está en conseguir un acceso equitativo al mercado internacional, fundado no sobre el principio unilateral de la explotación de los recursos naturales, sino sobre la valoración de los recursos humanos.
De hecho, a raíz de estas observaciones, el buen Papa concluyó:
Da la impresión de que, tanto a nivel de naciones, como de relaciones internacionales, el libre mercado es el instrumento más eficaz para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades. Sin embargo, esto vale sólo para aquellas necesidades que son «solventables», con poder adquisitivo, y para aquellos recursos que son «vendibles», esto es, capaces de alcanzar un precio conveniente. Pero existen numerosas necesidades humanas que no tienen salida en el mercado. Es un estricto deber de justicia y de verdad impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales y que perezcan los hombres oprimidos por ellas. Además, es preciso que se ayude a estos hombres necesitados a conseguir los conocimientos, a entrar en el círculo de las interrelaciones, a desarrollar sus aptitudes para poder valorar mejor sus capacidades y recursos. Por encima de la lógica de los intercambios a base de los parámetros y de sus formas justas, existe algo que es debido al hombre porque es hombre, en virtud de su eminente dignidad. Este algo debido conlleva inseparablemente la posibilidad de sobrevivir y de participar activamente en el bien común de la humanidad.
En su apoyo crítico y condicionado al mercado libre, el Papa Juan Pablo Magno juzga que el mercado libre no es verdaderamente libre si sus mecanismos ignoran las necesidades humanas fundamentales, advirtiendo,
Es deber del Estado proveer a la defensa y tutela de los bienes colectivos, como son el ambiente natural y el ambiente humano, cuya salvaguardia no puede estar asegurada por los simples mecanismos de mercado. Así como en tiempos del viejo capitalismo el Estado tenía el deber de defender los derechos fundamentales del trabajo, así ahora con el nuevo capitalismo el Estado y la sociedad tienen el deber de defender los bienes colectivos que, entre otras cosas, constituyen el único marco dentro del cual es posible para cada uno conseguir legítimamente sus fines individuales.

He ahí un nuevo límite del mercado: existen necesidades colectivas y cualitativas que no pueden ser satisfechas mediante sus mecanismos; hay exigencias humanas importantes que escapan a su lógica; hay bienes que, por su naturaleza, no se pueden ni se deben vender o comprar. Ciertamente, los mecanismos de mercado ofrecen ventajas seguras; ayudan, entre otras cosas, a utilizar mejor los recursos; favorecen el intercambio de los productos y, sobre todo, dan la prima- cía a la voluntad y a las preferencias de la persona, que, en el contrato, se confrontan con las de otras personas. No obstante, conllevan el riesgo de una «idolatría» del mercado, que ignora la existencia de bienes que, por su naturaleza, no son ni pueden ser simples mercancías.
Y dice mucho más, pero todo esta sabiduría le ha caído en oídos sordos a Chávez, Morales y Correa quienes se disponen a cometer los mismos disparates del pasado. No hay que ir muy lejos para ver el mito de que lo que se necesita es más gobierno y no menos que leer los comentarios en el foro de la BBC echándole la culpa no a la política medio socialista de Chávez, si no a la ambición de lucro de los productores y comerciantes quienes, aparentemente, tienen que producir de todo sin costo y beneficio alguno y dárselo "al pueblo" por poco o nada.

Para punto ponerle punto final a este artículo, el Papa Juan Pablo Magno observó en su tiempo:
El marxismo ha criticado las sociedades burguesas y capitalistas, reprochándoles la mercantilización y la alienación de la existencia humana. Ciertamente, este reproche está basado sobre una concepción equivocada e inadecuada de la alienación, según la cual ésta depende únicamente de la esfera de las relaciones de producción y propiedad, esto es, atribuyéndole un fundamento materialista y negando, además, la legitimidad y la positividad de las relaciones de mercado incluso en su propio ámbito. El marxismo acaba afirmando así que sólo en una sociedad de tipo colectivista podría erradicarse la alienación. Ahora bien, la experiencia histórica de los países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienación, sino que más bien la incrementa, al añadirle la penuria de las cosas necesarias y la ineficacia económica.
Díganme si es o no cierto que la alienación, esa cosita que las encuestas no miden, ha ido en franco aumento desde que Chávez y sus despilfarradores empezaron a "arreglar" la economía venezolana.

Hermanos y hermanas, oremos por todos ellos y por nosotros mismos, como siempre. Y mientras tanto ojo avizor: no caigamos en la trampa de respuestas fáciles a preguntas difíciles que nos proponen demagogos como Hugo Chávez y su claque.

miércoles, agosto 20, 2008

Recordamos hoy a San Bernardo de Claraval

Del Oficio de Lecturas del Día, de un sermón de San Bernardo de Claraval sobre el Cantar de los Cantares

Amo por que amo, amo por amar

Portrait of Saint Bernard of Clairvaux in the Cathedral Treasury, Troyes.  Picture by Adrian Fletcher of ParadoxPlace.comEl amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma. Entre todas las mociones, sentimientos y afectos del alma, el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, aunque en un grado muy inferior, lo único con que puede restituirle algo semejante a lo que él le da. En efecto, cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros lo amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí.

El amor del Esposo, mejor dicho, el Esposo que es amor, sólo quiere a cambio amor y fidelidad. No se resista, pues, la amada en corresponder a su amor. ¿Puede la esposa dejar de amar, tratándose además de la esposa del Amor en persona? ¿Puede no ser amado el que es el Amor por esencia?

Con razón renuncia a cualquier otro afecto y se entrega de un modo total y exclusivo al amor el alma consciente de que la manera de responder al amor es amar ella a su vez. Porque, aunque se vuelque toda ella en el amor, ¿qué es ello en comparación con el manantial perenne de este amor? No manan con la misma abundancia el que ama y el que es el Amor por esencia, el alma y el Verbo, la esposa y el Esposo, el Creador y la criatura; hay la misma disparidad entre ellos que entre el sediento y la fuente.

Según esto, ¿no tendrá ningún valor ni eficacia el deseo nupcial, el anhelo del que suspira, el ardor del que ama, la seguridad del que confía, por el hecho de que no puede correr a la par con un gigante, de que no puede competir en dulzura con la miel, en mansedumbre con el cordero, en blancura con el lirio, en claridad con el sol, en amor con aquel que es el amor mismo? De ninguna manera. Porque, aunque la criatura, por ser inferior, ama menos, con todo, si ama con todo su ser, nada falta a su amor, porque pone en juego toda su facultad de amar. Por ello, este amor total equivale a las bodas místicas, porque es imposible que el que así ama sea poco amado, y en esta doble correspondencia de amor consiste el auténtico y perfecto matrimonio. Siempre en el caso de que se tenga por cierto que el Verbo es el primero en amar al alma, y que la ama con mayor intensidad.

martes, agosto 19, 2008

Vídeo - Cántico Gregoriano - Dies Irae

A nuestros nuevos lectores: ¡Bienvenidos!

Amigos, he notado que la lista de lectores suscritos a ¡Vivificat! a aumentado a sobre 50, siendo el conteo 56 a las 1730 hora diurna del este de los EE.UU. con varias oscilaciones, pero consistentemente sobre 50. Este número, aunque modesto, representa un hito. Me siento bien emocionado de que ustedes hayan visto en este humilde trabajo algo digno de ser marcado y visitado y leído frecuentemente. Oren por mí para que pueda seguir compartiendo con ustedes un contenido digno de nuestra vocación cristiana católica y para que juntos podamos seguir anunciando el Evangelio a los demás mientras mejoramos nuestra cultura en nombre de Cristo Jesús.

lunes, agosto 18, 2008

El crecimiento del amor matrimonial

Padre Nicolás Schwizer

En el matrimonio, nuestra tarea permanente debe ser cultivar el amor, crecer en él hasta llegar a un amor perfecto y maduro. Al comienzo, todo amor es egoísta. Y sólo de a poquito se convierte ese amor primitivo en un amor maduro.

¿Cómo tenemos que cultivar nuestro amor matrimonial? El Padre Kentenich fundador del Movimiento de Schoenstatt, nos da tres respuestas:

1. Debemos querer hacernos felices mutuamente. Significa hacer feliz en primer lugar no a mí mismo, sino al otro; pasar del amor egoísta al amor desinteresado al tú. Me exige preguntarme permanentemente: ¿Con lo que estoy haciendo, con lo que estoy diciendo, haré más feliz a mi cónyuge?

Es un crecimiento muy grande en el amor. Es una altura de entrega y generosidad fuera de lo común.

2. Debemos ayudarnos mutuamente a perfeccionarnos. ¡Cuántas oportunidades de perfeccionamiento se nos presentan en la vida cotidiana! Por ejemplo cuando las personas viven permanentemente juntas, cuán difícil resulta mantener el respeto el uno al otro.

¿En qué forma nos hacemos ver nuestras faltas? ¿Es un sentir y adentrarnos en la debilidad del otro, un aguantar paciente sus limitaciones, o es un gritarse y ofenderse mutuo?

Y los sacrificios pueden convertirse en una carga pesada. Todos lo sabemos y lo hemos sentido ya en algunos momentos. Y el Padre Kentenich, también lo sabía y por eso dijo una vez, citando a un antiguo filósofo: “Si se compara la vida matrimonial con la vida de los mártires, encontramos pocos mártires que aguantaron tanto sufrimiento como muchos matrimonios deben soportar”.

Todo esto exige un alto grado de amor y de santidad. Es imposible llegar a eso, si nuestro amor matrimonial no tiene sus raíces en Dios.

3. El amor conyugal culmina en una fidelidad a toda prueba. Conocemos la descripción de fidelidad que nos da el Padre Kentenich: la mantención pura, lozana y creadora del primer amor. Es mantenerlo a través de las pruebas del tiempo para eternizarlo. Fidelidad en este sentido profundo y amplio es regalarle siempre al cónyuge todo mi corazón, regalarle mi tiempo privilegiado, mis intereses prioritarios.

Es imposible ser fiel en este sentido, sin un gran espíritu de sacrificio y sin un contacto directo con Dios a través de los sacramentos y la oración.

De todos modos, si miramos la vida matrimonial desde este punto de vista, se convierte en una escuela de santidad de primera magnitud. Se trata de vivir la santidad de la vida diaria matrimonial y además vivir también la espiritualidad de alianza matrimonial.

El matrimonio no es solamente una comunidad de amor, sino que se fundamenta sobre una alianza de amor mutua. Y esa alianza tiende a profundizarse. Quiere darle al otro todos los derechos sobre mí, para que él sea feliz: yo no quiero otra cosa que lo que tú quieres.

Y después podemos ir más lejos todavía: Estoy dispuesto a renunciar y regalarle hasta lo más difícil, lo más pesado, si tú lo deseas. Si quieres esa renuncia, te ruego que me lo pidas. Es así como quiero mostrarte mi amor.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Nos reímos como matrimonio, como familia?

2. ¿Nos herimos al criticarnos?

3. ¿Estoy dispuesto a aceptar lo que mi cónyuge me pida?

domingo, agosto 17, 2008

Es ya hora de iniciar o revitalizar el Movimiento Demócrata Cristiano en nuestras tierras

Amigos, nos informa la Wikipedia:

Democracia cristiana es una ideología política que ha existido desde los fines del siglo XIX, cuando el Papa León XIII escribió la encíclica Rerum Novarum, una respuesta al socialismo y a los nuevos sindicatos en la cual el Vaticano reconoció las privaciones del trabajador y se dispuso a aliviarlas.

La Iglesia Católica aclaró su posición al respecto en la Quadragesimo Anno, una encíclica hecho por el Papa Pío XI en 1931. Aunque hay muchas formas de democracia cristiana, generalmente están de acuerdo en ciertas materias. Su idea del Estado no corresponde a la de los liberales: debe ser descentralizado y estar compuesto de varios conjuntos, pero debe tener una capacidad indiscutible. Los democratacristianos creen que la sociedad debe ser responsable de la economía, pero no discuten los principios del capitalismo, creen que debe haber un capitalismo con rostro humano, lo que lo diferencia de la socialdemocracia. La democracia cristiana se parece más al socialismo cristiano en que cree que el deber del Estado es cuidar de sus ciudadanos.

Los democratacristianos generalmente siguen la posición del Vaticano en temas morales. Sin embargo, la mayoría de ellos ha aceptado el divorcio y el gobierno secular, y algunos han aceptado el aborto.

Los partidos democratacristianos suelen decir que son de "inspiración cristiana", en buena parte por influencia maritainiana. Incluso al calificar de cristiana la democracia parece subrayarse esta idea. Dentro de las filas del propio social-cristianismo la cuestión del nombre ya ha sido muy debatida. Y de hecho algunos de estos grupos políticos han desechado la etiqueta por cuanto compromete y responsabiliza a los miembros en esta cuestión.

Eso es lo que dice la Wikipedia acerca del movimiento demócrata cristiano y, por supuesto, toda persona que acepta al aborto mata dentro de sí toda raíz cristiana y disposición a restaurar en nuestras sociedades la protección del derecho a la vida. No en balde se van muchos o insisten en cambios de nombre.

De todos modos, tengo que hacer la pregunta. ¿Revitalizamos o no en movimiento demócrata cristiano? Quienes vivimos en los EE.UU. y/o Puerto Rico encontramos un sistema político dominado por dos partidos principales y varios otras formaciones pequeñas de menor influencia. En este caso, ¿haría sentido crear formaciones o "caucuses" demócratas cristianos dentro de los partidos políticos principales para defender nuestra visión de la sociedad y del mismo modo, crear puentes de enlace entre los partidos para minimizar el tribalismo político?

Yo creo que ya es hora de reevaluar esta idea y empezar a formarla y amoldarla a nuestras situaciones.

La Wikipedia anfitriona un listado de formaciones políticas demócratas cristianas cuyas plataformas políticas nos podrían servir de inspiración. Están en este enlace:

http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Partidos_dem%C3%B3crata-cristianos

¿Qué opinas?

- Si eres miembro de Facebook, puedes ingresar al grupo de discusión Catholic Social Doctrine / Doctrina Social Católica Group dedicado al estudio, propagación e implementación de la doctrina social católica.

Exorcista de Westminster afirma que la promiscuidad puede llevar a la posesión demoníaca

Amigos, esto de acuerdo a LifeSiteNews.com y traducido por este servidor:

Un sacerdote de Westminster, la principal diócesis católica de Inglaterra y Gales ha escrito que la promiscuidad, sea homosexual o heterosexual, puede tener graves consecuencias espirituales en adición a los peligros a la salud.

Dice el padre Jeremy Davies, sacerdote de 73 años de edad que la promiscuidad, así como la homosexualidad y la pornografía, son formas de perversión sexual que pueden llevar a la posesión demoníaca. Ofreciendo una posible explicación a la explosión de la homosexualidad en años recientes, el padre Davies dice que “una de las causas de la homosexualidad es un factor contagioso de índole demoníaco.”

El padre Davies continúa: “La promiscuidad heterosexual también es una perversión y el coito, el cual pertenece al santuario del amor matrimonial, puede convertirse en un camino no solamente para las enfermedades sino también para espíritus malignos.”

“Hay que decir unas cuantas verdades dolorosas porque los jóvenes son especialmente vulnerables y por eso tenemos que hacer lo posible para protegerles y advertirles,” le dijo al periódico Catholic Herald.

También dijo que Satanás es el responsable de haber cegado a la mayoría de los humanistas seculares a “los efectos deshumanizantes de los anticonceptivos, del aborto, de la fertilización in vitro, de los ‘matrimonios’ homosexuales, de la clonación humana y de la vivisección de embriones humanos durante las investigaciones científicas.” El humanismo secularista extremo, el “cientifiquismo ateo” es comparable a un “satanismo racional”; todo esto está llevando a Europa a un estado de apostasía peligroso. “Uno solamente se puede separar de esta apostasía mediante una decisión personal por Cristo y por la Iglesia.”

Los comentarios del padre Davies, quien es un graduado de Oxford y un médico cualificado se vertieron debido a la publicación de su nuevo libro titulado “El Exorcismo: Entendiendo el Exorcismo en la Escritura y en la Práctica” publicado en este año por la Sociedad de la Verdad Católica (Catholic Truth Society).

En la Iglesia Católica, solamente un sacerdote que cuente con el permiso expreso de su obispo puede exorcizar. De acuerdo al Código de Derecho Canónico, solamente sacerdotes expertos que exhiban “piedad, conocimiento, prudencia e integridad de vida” pueden ser escogidos para este oficio. Antes de la celebración del rito oficial de exorcismo, el recipiente del exorcismo tiene que ser examinado completamente por doctores y siquiatras para determinar si las causas de sus dificultades son de origen fisiológico o psicosomático. Frecuentemente se les pide a doctores en medicina a que asistan durante el curso de un exorcismo.

En su libro el padre Davies también advierte acerca de las prácticas ocultistas y nuevaeristas como también de algunos ejercicios de moda y regímenes de “sanación espiritual” derivados de las religiones orientales.

“El lado corto de la cuña – las drogas ‘suaves,’ la yoga para la relajación, leer horóscopos solo por divertirse, etc.) es más peligroso que el lado largo porque es más engañoso y los espíritus malos tratan de hacer su entrada de la manera más suave posible.”

“Hay que estar en guardia contra cualquiera que diga que puede mediar energías benéficas (p. ej. reiki) o cualquier curso que prometa la paz que Cristo promete (p. ej. enneagramas), cualquier terapia alternativa con raíces en las religiones orientales (p. ej. acupuntura).” No hay que decir que prácticas abiertamente ocultistas como los círculos espiritistas y la brujería son “invitaciones directas que el diablo acepta de inmediato.”

El padre Davies fue nombrado exorcista en la Arquidiócesis de Westminster en 1986 después de haber recibido un adiestramiento de cuatro meses de duración en Roma. En 1993, junto con el sacerdote italiano el padre Gabriele Amorth, fundó la Asociación Internacional de Exorcistas que ahora tiene cientos de miembros en todo el mundo. En el año 2000, el padre Davies le dijo al periódico Independent que la incidencia de posesión demoníaca ha experimentado un crecimiento dramático a la par con el crecimiento de las creencias y prácticas de la Nueva Era, la ignorancia de la Biblia y el aumento de la confusión espiritual.

“Al centro de todo esto se encuentra la soberbia siempre creciente del hombre y sus intentos hacia la autosuficiencia. Se debe a que el hombre sigue tratando de construir un mundo mejor sin Dios – otra Torre de Babel,” dijo. En el año 2005, el Vaticano hizo noticia alrededor del mundo cuando anunció públicamente el lanzamiento de un curso de exorcismo para sacerdotes.

La literatura de la Iglesia sobre el exorcismo y la posesión demoníaca afirman que una persona puede ser influenciada y hasta poseída por fuerzas diabólicas cuando se encuentra “endurecida” en pecado grave y la Iglesia especifica que estos pecados graves incluyen el abuso de drogas, la violencia y las perversiones sexuales. Los documentos notan también que el “atroz crimen” del aborto empeora estos pecados graves. El exorcista italiano, el padre Gabriel Amorth, escribe que liberar a una víctima culpable de aborto es particularmente difícil y que puede ser un proceso bastante largo.

Para comprar el libro del padre Davies, vaya aquí: http://www.cts-online.org.uk/acatalog/info_Ex27.html

sábado, agosto 16, 2008

Un católico vota así

Por + Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro

La democracia no se sustenta sin la verdad. Verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente - Juan Pablo II

I. ENSEÑANZA DE LA IGLESIA

1. La Iglesia católica no tiene partido. Como institución, la Iglesia acoge a todos los bautizados y no apoya a ningún partido político; más aún, acepta que una misma fe puede inspirar opciones políticas diversas.

2. Los fieles católicos pueden afiliarse y votar libremente por el partido político y por el candidato que, sin contradecir sus convicciones morales y religiosas, mejor responda al bien común de los ciudadanos.

3. La jerarquía de la Iglesia, es decir, los diáconos, presbíteros y obispos, no pueden afiliarse a ningún partido político, ni apoyar públicamente a un candidato en particular. Es su derecho y deber proponer los principios morales que deben regir el orden social y, en privado, votar por quien quieran.

4. Los fieles católicos están obligados a ser coherentes con su fe en público y en privado; no pueden, por tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o votar por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones religiosas y a sus exigencias morales.

II. POR TANTO, UN CATÓLICO:

5. No puede votar por un partido o por un candidato que esté en contra del respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su desenlace natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la manipulación de los embriones.

6. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete la dignidad de la persona humana, como serían los que defienden o promueven la prostitución, las uniones homosexuales o lesbianas, los anticonceptivos físicos o químicos, la pornografía especialmente la infantil, la clonación humana, el uso o tráfico de drogas, la venta indiscriminada de alcohol, el machismo, la discriminación étnica y racial.

7. No puede votar por un partido o por un candidato que no respete el derecho primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público, individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que pida la comunidad.

8. No puede votar por un partido o por un candidato que se oponga o niegue el derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.

9. No puede votar por un partido o por un candidato que no le garantice, con certeza moral, que utilizará honestamente los dineros y bienes públicos; que va a cumplir lo que promete; que buscará el bien común y no el provecho propio y de sus colaboradores.

10. No puede votar por un partido o por un candidato que no se comprometa a promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico entre personas de opuesto sexo; a combatir la violencia, la drogadicción, la injusticia institucionalizada, la corrupción pública y que no haga propuestas creíbles en favor de los más necesitados.

III. AL CONTRARIO, UN CATÓLICO:

11. Debe votar, preferentemente, por un candidato que respalde con su ejemplo las virtudes humanas y cristianas como son el respeto a los demás, el saber escuchar, el diálogo, el decir la verdad, la honestidad, la vida morigerada, la fidelidad conyugal y el amor a su familia.

12. Debe votar, preferentemente, por un candidato que demuestre con hechos su espíritu de servicio a los demás, con especial preferencia hacia los pobres y que en todo y sobre todo defienda la dignidad de la persona humana.

13. Debe votar, preferentemente, por un candidato que tenga cualidades de gobierno y que garantice la vigencia del estado de derecho mediante la aplicación de la ley, sin excepción de personas o de cargos.

IV. POR ESO, UN CATÓLICO CUMPLE ASÍ LOS DIEZ MANDAMIENTOS:


14. Practicando el decálogo -

1°) Amar a Dios sobre todas las cosas. El partido político o el candidato no pueden ser amados más que Dios: Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres (S. Pedro: Hechos 5,2).

2°) No jurar el nombre de Dios en vano: No se puede usar a Dios o la religión para hacer propaganda política o para ganar votos.

3°) Santificar las fiestas: El domingo es día de guardar, de descanso y dedicado a la familia; es Día del Señor, para ir a misa.

4°) Honrar a tu padre y a tu madre: El respeto a los padres está sobre el respeto a los jefes y a los compañeros de partido. A la mujer, en su condición de madre, esposa, hermana e hija, se le debe sumo respeto.

5°) No matar: Están prohibidas las venganzas, "ajustes de cuentas", muertes políticas y, sobre todo, el matar las esperanzas de los más débiles con políticas económicas equivocadas o acumulando riquezas injustas.

6°) No fornicar: Está prohibido aprovecharse del puesto o de las influencias para obtener servicios y favores sexuales de cualquier persona.

7°) No robar. Tomar o retener injustamente los bienes ajenos o los dineros públicos y emplearlos para el bien personal, es robar. El pecado de robo no se perdona si no se devuelve lo robado.

8°) No levantar falso testimonio ni mentir: El falso testimonio, la calumnia y los anónimos denotan cobardía y son pecado. No hay mentiras piadosas ni es verdad que en política todo se vale. Pensar así es fomentar el cinismo y el deterioro social.

9°) No desear la mujer de tu prójimo. El tener dinero, prestigio o poder no da derecho a repudiar a la esposa legítima y a juntarse con otra: Quien se casa con un(a) divorciado(a) comete adulterio (Jesús: Mt 5,12).

10°) No codiciar los bienes ajenos: La codicia se refiere al deseo de tener, por cualquier medio, los bienes del prójimo o los bienes públicos. Éste sería el caso de quien busca un puesto político con la intención de enriquecerse y no de servir.

V. UN CATÓLICO SABE:

15. Que, si bien la democracia no se agota en el proceso electoral, su fe lo compromete a colaborar en el bien del país emitiendo su voto libre, secreto, personal e informado. El abstencionismo es un pecado de omisión.

16. Que está obligado a conocer los principios morales y la doctrina de los partidos y candidatos y a no dejarse manipular. Es pecado grave comprar o vender votos y colaborar de cualquier manera en un fraude electoral.

17. Que debe conocer su fe y formar su conciencia de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y de la moral católica, y emitir su voto pensando en el bien común y no según intereses personales o de partido.

18. Que si no encuentra un partido o candidato que concuerde con sus principios religiosos y morales, debe votar, según su juicio y en conciencia, por el menos malo.

19. Que debe brindar a las instituciones ciudadanas que participan y cuidan de los procesos democráticos su respeto y apoyo. La democracia es un bien que todos debemos proteger.

VI. UN CATÓLICO DEBE TENER EN CUENTA:

20. Que estos principios doctrinales son válidos para los católicos de cualquier parte y no tienen dedicatoria particular, más que la que cada uno le quiera dar. Por tanto, el católico que actúa según estos criterios, contribuye de manera sustancial al bien del país, y nadie puede sentirse ofendido, porque se trata de la aplicación de principios que emanan de la ley natural común a todo ser humano. La Iglesia, además, es anterior a cualquier partido político y la fe trasciende las ideologías; en todo caso, quienes podrían sentirse ofendidos son los católicos que pagan impuestos y son usados con frecuencia para atacar los principios fundamentales de su fe y de la moral católica.

21. Que estos principios, por ser expresión de la ley natural y estar grabados por Dios en el corazón humano, obligan a todos por igual. Si algunos coinciden con la moral católica -y muchos coinciden-, esto se debe a que la verdad es una y no a querer imponer un estado católico o un gobierno confesional. Esta coincidencia con la fe católica de ninguna manera los vuelve confesionales. Un gobernante católico gobierna, sin renegar de su fe, no desde sus postulados religiosos sino desde los preceptos de la ley natural centrados en la dignidad inviolable de la persona humana.

22. Que el querer apartar a los católicos de la vida política por el hecho de manifestarse coherentes con su fe es una forma de intolerancia y discriminación religiosa, violatoria de los derechos humanos. Por tanto, un católico que vota según estos principios está contribuyendo a la maduración de un auténtico estado laico y democrático.

VII. UN CATÓLICO ORA ASÍ:

23. Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón de los hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan una paz verdadera, un auténtico progreso social y una verdadera libertad religiosa (Liturgia del Viernes Santo).

Santiago de Querétaro, Qro., abril 27 del 2003.
+ Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro.

viernes, agosto 15, 2008

Celebramos hoy la Solemnidad de la Dormición y Asunción de Ntra. Señora, María Santísima

Icono de la Dormición de Nuestra Señora

Recordamos hoy un hecho de poder: Nuestro Señor Jesucristo llamó hacia sí a su Madre.

Para nosotros los cristianos católicos este hecho es tanto simple como grandioso, y consiste en la firme creencia de que la resurrección de los muertos se verificó en María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Ya ella recibió su corona de la vida y está tan cerca de Dios como Dios mismo ha permitido que esté criatura alguna. Por eso la Iglesia canta este antiguo himno:
En verdad eres digna de gloria, o Madre del Señor, la bienaventurada Madre de nuestro Dios. Más honorable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines, quien como virgen dio a luz al Verbo de Dios, verdadera portadora de Dios, te alabamos.
Dios completó la redención del género humano; un Hombre redimió a la humanidad muriendo en la cruz y por su resurrección nos ganó la vida, curando así la culpa de Adán. Al llamar así a la Mujer, restituyó a su género a su estado original como una Nueva Eva.

¡Cuan grandes y poderosos son los designios de nuestro Dios!

¡El Señor ha llamado para sí el Arca de su Majestad!

¡Este es el día que hizo el Señor! ¡Alegrémonos!

jueves, agosto 14, 2008

Bienvenidos a "____américa" (llene usted el blanco)

Amigos, la BBC ha sacado un artículo bien interesante escrito por Carlos Chirinos titulado En el nombre de América en la que el autor estudia la polémica de cómo en realidad debería llamarse nuestro continente, ya que el término más común, América Latina, parece dejar de lado los aportes de las culturas indígenas y africanas a nuestro acervo.

Según el reportaje, Hugo Chávez ha venido a meter la cuchara proclamando que "'Eso de América Latina nos lo impusieron... Cada día, yo hablo menos de Hispanoamérica, de Latinoamérica. ¡Indoamérica, Afroamérica, eso es lo que somos nosotros', dijo esta semana en Caracas durante la clausura del Congreso Bolivariano Indo americano Jóvenes Guerreros Indígenas contra la miseria y el imperialismo." Por otro lado, Carlos Fuentes propuso "Indoafroiberoamérica" para dejar a todos contentos excepto a los anglohablantes y francófonos quienes, aparente, no pertenecen a América.

Todo esto es insensatez. "Indoafroiberoamérica" es un trabalenguas que nadie va a decir y eso de "Indoamérica, Afroamérica" que propone el nuevo Comandante es una franca idiotez de las que podemos esperar de ese señor cotidianamente.

Aparentemente en América nadie se ha puesto a recuperar la noción de que aquí somos algo nuevo, una mezcla de pueblo y culturas en busca de un destino común aunque tengamos historias dispares. Pero la novedad de nuestra América nunca ha llegado a permear nuestro conciente colectivo y por lo tanto los autodenominados vanguardistas pierden el tiempo discutiendo en vano qué apodo le vamos a dar a América que incluya algunas tribus y castiguen a otras dejándolas fuera. Es un discurso idiótico de ese que deriva de los decontruccionistas posmodernos y que solamente se les ocurre a estos a falta de genio creativo que levante a los muchos y no solamente a unos pocos.

La única conciencia colectiva que los latinoamericanos – ahí, lo dije, "latinoamericanos" y al diablo con otras nomenclaturas – hemos podido cultivar es la conciencia de víctimas. Somos expertos echándole las culpas a potencias ajenas por nuestro retraso y subdesarrollo mientras que no negamos a forjar las aptitudes, el ambiente y la infraestructura necesarios para sacarnos de la pobreza y el atraso. Nos creemos que "redistribuyendo la riqueza" es la solución y nos negamos a reconocer que la riqueza hay que crearla. Y cuando esto no se da, seguimos culpando a otros. Mientras tanto, los pobres siguen desposeídos y los poderosos y corruptos se reparten el despojo. Que estos últimos vistan de boinitas y camisetas del Ché y ondeen banderitas rojas y canten rimas y eslóganes no ha hecho diferencia alguna sino que al contrario, nuestra miseria sigue creciendo.

"Pobreamérica, Ilusamérica, Duermeamérica." Estos son los prefijos más aptos para nuestra América de seguir las cosas como van porque a la larga, no importa la lengua que hablemos o el color de nuestra piel o lo ensortijado de nuestro cabello o nuestros orígenes étnicos, pobres, ilusos y sonámbulos, eso es lo que seremos.

martes, agosto 12, 2008

Dice un ateo: "No es odio, es desprecio."

Amigos, mi mejor conocido colega Carl Olson comparte con nosotros en su blog Insight Scoop su opinión acerca del catedrático estadounidense Paul Z. Myers quien recientemente, después de una larga semana de amagos y amenazas, ultrajó una supuesta hostia consagrada luego de haber azuzado a sus lectores a que le robaran y le enviaran una para este propósito.

Resulta que Jeff Gardner, periodista del National Catholic Register entrevistó a Myers recientemente. A Olson le llamó la atención este pasaje del artículo de Myers:
Profesor Paul Zachary Myers Que Myers posee el equivalente de una educación religiosa equivalente a una de escuela intermedia [los grados de octavo y noveno de la escuela superior o de bachillerato] es evidente. Él entiende poco acerca de la historia y función de la Iglesia Católica y mucho menos acerca del sitial que ocupa la Eucaristía en las vidas de los católicos. Cuando le dije que muchos han ofrendado sus propias vidas en defensa del Santísimo Sacramento Myers no lo pudo creer, diciendo, "¿De verdad? ¿Hay gente que hace eso?"

Pero a Myers no le molesta su ignorancia premeditada en materias religiosas. Él se considera un empirista y solamente tiene como "verdadero" a aquel conocimiento que derive únicamente de la experiencia.

"La religión" – siguió diciendo – "ha venido vendiéndole una lista de bienes por mucho tiempo a todo el mundo y ya es tiempo que alguien se levante y apunte que todo eso es un montón de tonterías."

Decidí obligarle a que revelara su mano. Le pregunté: "Pero, ¿es que el cristianismo no ha contribuido en nada hacia la humanidad?"

"Bueno," me empezó a decir en su tono grave y convincente, "hay una propiedad general de la religión que es buena en crear comunidades. La religión ha sido buena para muchos individuos; es algo que junta a unos y a otros y les consuela. Pero en términos generales la religión…atrasa a la humanidad."

Yo le pregunté ¿y qué del papel que jugó la Iglesia en la fundación de los primeros hospitales, universidades, bancos y de los primeros descubrimientos científicos en el occidente? Él me interrumpió, airado e incrédulo.

"No, eso fue la gente [personas consideradas solamente en su carácter individual y no como miembros del colectivo de la Iglesia] quienes hicieron esas contribuciones a la civilización occidental.

Para Myers es irrelevante que la Iglesia hubiese estado envuelta en la fundación misma de la civilización occidental.

"Es como decir," dijo, "que como la gente sufrió de viruela por tantos años, que la viruela es entonces la causa de las acciones virtuosas de los hombres."

Mientras hablaba con Myers no pude pasar por alto la ironía patente. Para un científico cuyo trabajo es discernir causas y efectos, su compresión de la causa – el catolicismo – de los efectos en la cultura mundial es pobre. Myers no ve al cristianismo como fuerza que eleva el mundo, sino como una superstición extraña similar a la creencia de que golpear una olla espanta a la luna [durante un eclipse].
Mi colega Olson termina observando que a lo mejor este incidente ayude a destruir uno de los grandes mitos de nuestro tiempo: que los científicos son gente objetiva, libres de ideologías, balanceados intelectualmente, preocupados solamente por los hechos y nada más. Podrán ser brillantes en sus campos pero son completamente necios en artes ajenos, incluyendo el del respeto básico y la civilidad. Que nos choque – dice Olson – la manera en que Myers habla y actúa parece indicar que los tontos del chiste somos nosotros, excepto que no es un chiste. A lo mejor ya es tiempo que dejemos de comprar la ristra de bienes vendidos por tipos como Myers quienes proclaman ser nuestros superiores intelectuales y científicamente objetivos mientras nos vacían las llantas. Enhorabuena a Gardner por haber desenmascarado a este trasgo, concluye Olson.

Y en cuanto mí, pues, poco es lo que puedo añadir. La actitud de ignorancia voluntaria como la que despliega Myers en cuestiones religiosas es el pan nuestro de cada día cada vez que surge el tema de la existencia de Dios y la contribución esencial de la filosofía católica a las artes, las ciencias y al concepto de caridad colectiva que tuvo su origen en el occidente cristiano.

A estos diletantes se les hace frente con calma, paciencia, insistencia y constancia, como le hemos venido haciendo y continuaremos haciendo hasta que Dios nos diga ¡descansen! Y así seguimos.

- Lean Atheist: "Oh, it's not hatred. It's contempt en el blog de Carl Olson (en inglés).

- Lean también el artículo de Jeff Gardner, Face of the New Atheism (en inglés).

lunes, agosto 11, 2008

Vídeo - Breve resumen de la vida del Papa Pablo VI

Comentario. Al Papa Pablo VI se le desecha frecuentemente como el Papa "débil" y "aburrido" que ocupó la Silla de San Pedro entre el Beato Juan XXIII y el Siervo de Dios Juan Pablo Magno. Los llamados "progresistas" nunca le perdonaron que no fuese progresista hasta las últimas consecuencias y los llamados "tradicionalistas" nunca le perdonaron que no fuese uno de ellos. Que los primeros lo desafiaran no nos sorprende porque ese es el ethos de los "progresistas," pero que los tradicionalistas lo insultaran, menospreciaran y desobedecieran, eso sí que es una obscenidad.

El Papa Pablo VI escribió varios documentos importantísimos como parte de su magisterio. Aparte de llevar a su término el Concilio Vaticano II, la exhortación Evangelii Nuntiandi y la profética encíclica Humanae Vitae toman un lugar particular. Y es que Pablo VI nunca vivió en una mentalidad que decía "el catolicismo es esto, ó aquello." El pensaba que el catolicismo era esto y aquello. El Papa Pablo VI era un pensador sintético y el precio de este sentir tan católico lo pagó careciendo de constituyentes que lo defendieran.

La causa de la beatificación del Papa Pablo VI progresa en Roma. Espero verle pronto en los altares.

sábado, agosto 09, 2008

Recordamos hoy a Santa Teresa Benedicta de la Cruz - Edith Stein

Traducido del inglés de Ignatius Insight por Teófilo de Jesús

El día 9 de agosto es la fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, martirizada este día en el campo de concentración de Auschwitz.

El Padre Charles P. Connor en su libro titulado Classic Catholic Converts escribe:

La historia de la carmelita judía Sor Teresa Benedicta de la Cruz, conocida en el mundo como Edith Stein, nos presenta con uno de los conversos a la fe más brillantes del siglo XX; ella también nos conecta íntimamente a una de las tragedias más horrendas del mundo moderno, el Holocausto.

Edith Stein nació en Breslavia, Alemania, el 12 de octubre de 1891, la menor de 11 niños. En 1913 comenzó sus estudios en Gotinga en donde pronto se hizo discípula del fenomenologista Edmund Husserl y luego se sintió atraída a la obra de Max Scheler, un filósofo judío convertido al catolicismo en 1920. Una lectura imprevista de la autobiografía de Santa Teresa de Jesús le reveló al Dios de amor que ella por tanto tiempo negaba.

Vivió por ocho años con los dominicos del Instituto Santa Magdalena, un centro docente dedicado a la educación de maestros. Escribió en aquel entonces:

Inicialmente, cuando fui bautizada el día de año nuevo del 1922, lo consideré como una preparación para entrar a la orden. Pero unos meses más tarde, cuando me encontré con mi madre por primera vez después de mi bautismo, me di cuenta que ella no podría aguantar otro golpe semejante en aquel momento. No que otro golpe así le hubiese causado la muerte, simplemente no quería ser responsable de la pesadumbre que esto hubiese causado.

De hecho, aun después de su conversión, Edith continuó asistiendo a la sinagoga con su madre. Mientras tanto, continuaba creciendo como filósofa e impresionando a muchos. En 1925 conoció al jesuita Erich Pryzwara, un filósofo que habría de tener una gran influencia sobre Hans Urs von Balthasar. Pryzwara alentó a Edith a estudiar y a traducir la obra de Santo Tomás de Aquino y eventualmente compuso una obra comparando a Husserl con el Aquinate.

En el 1933 Edith entró a la vida religiosa en el Carmelo de Colonia, Alemania. Allí se enamoró con la persona y los escritos de Santa Teresa de Liceo. Edith escribió en aquel entonces:

Mi impresión era que esta vida fue una transformada absolutamente por el amor de Dios hasta el último detalle. Simplemente no me podía imaginar algo más grande. Me hubiese gustado ver esta actitud incorporada lo mayor posible en mi propia vida y en la vida de mis más allegados.

Después de haber hecho sus primeros votos, a Edith se le conoció como Sor Teresa Benedicta de la Cruz. Según el P. Connor, Edith continuó escribiendo, “desarrollando continuamente el tema de que el Sacrificio de Cristo en la Cruz y el Santo Sacrificio de la Misa son de hecho el mismo sacrificio. Desde su trasfondo religioso ella conocía la importancia de las oraciones sacrificiales de los profetas del Antiguo Testamento.” Ella afirmó en sus escritos que el sacrificio de Jesús como Dios-Hombre encarnado fue el sacrificio final y perfecto que reemplazó todos los sacrificios del Testamento anterior.

Por razón del advenimiento de los nazis al poder, Edith junto a su hermana Rosa, también conversa al catolicismo, tuvieron que emigrar a Holanda en 1938. El día 2 de agosto de 1942, dos oficiales de la S.S. germana arrestaron a Edith y a su hermana, arrancándolas del convento. Edith sufrió el martirio una semana más tarde. P. Connor comenta: “El 11 de octubre de 1998, 56 años, dos meses y dos días después de su muerte en Auschwitz, el Papa Juan Pablo II canonizó a Edith Stein, Sor Teresa Benedicta de la Cruz, como una santa de la Iglesia Católica romana.”

Ferdinand Holböck escribe en su libro New Saints and Blesseds of the Catholic Church : 1984-1987 (Volumen 2):

La Iglesia ahora presenta a Sor Teresa Benedicta de la Cruz como una bienaventurada mártir, como un ejemplo heroico de lo que es ser un seguidor de Cristo para nuestra imitación y emulación. Abrámonos a su mensaje como una mujer de espíritu y de intelecto, quien vio en la ciencia de la cruz la cúspide de toda sabiduría, como hija del pueblo judío en medio de millones de comártires. Viendo la aproximación inexorable de la cruz, ella no fue presa del miedo ni la huyó. Al contrario, ella la abrazó en la esperanza cristiana con amor sacrificial último en el misterio Pascual, dándole la bienvenida con el saludo “ave cruz spes única.” Como lo indicase el cardenal Höffner en su reciente carta pastoral, “Edith Stein ha sido un don, una invocación y una promesa para nuestro tiempo. Que sea ella una intercesora con Dios por nosotros y por nuestro pueblo y para todos los pueblos.”