viernes, octubre 10, 2008

Crítica: Padre Elías: Un Apocalipsis

Amigos, este libro, El Padre Elías: Un Apocalipsis, fue una revelación para mí o, mejor dicho, una serie de revelaciones acerca de Dios y el hombre, lo divino y lo humano, la verdad y la mentira, trasmitidas a través de una serie de diálogos que ocurren mientras los personajes llegan al Fin de los Tiempos.

En este libro vemos a un papa fiel, muy similar al Papa Juan Pablo Magno de feliz memoria, actuando de eje en una trama que incluye a políticos, sacerdotes y hasta cardenales que han jurado lealtad al Anticristo – quien no es el Anticristo todavía, no hasta que haga una decisión educada entre Dios y el diablo. Por el momento y de acuerdo a la trama, el Anticristo todavía podría convertirse al Evangelio.

En ese momento de decisión entra el protagonista de la novela, el Padre Elías, quien en su juventud fue un exitoso político israelí y procurador de justicia antinazi, convertido al catolicismo y ahora monje en la casa madre carmelita en Israel. Gracias a ese nutrido trasfondo el Padre Elías tiene la preparación peculiar que le capacita a ser el emisario del Evangelio al Anticristo. Sin embargo, encuentra el camino es uno lleno de peligros, retos y dificultades facilitadas por un mundo que se ha tornado completa y decisivamente en contra de Cristo y de su Iglesia.

Apocalipsis es una palabra griega que significa “develar” o “revelar,” es decir, “quitar el velo,” mostrar a todos lo que antes estaba oculto. Es por esto que al último libro de la Biblia se le conoce como el Apocalipsis o Revelación a San Juan, Apóstol y Teólogo. El hecho de que el tema del Final de los Tiempos – lo que la Iglesia llama “novísimos y postrimerías” – sea el tema del Apocalipsis hace que esta preocupación permee la trama de la novela y esto es así. Pero la novela recoge toda una serie de “revelaciones” por las cuales el autor canadiense, Michael O’Brien, hace pasar al protagonista y al lector junto a este, hasta la “revelación final.” En cada momento, el autor “revela” algo nuevo, algo íntimo y trascendental de cada personaje que impacta en todo momento el giro de la trama.

La trama de El Padre Elías: Un Apocalipsis ocurre en varios lugares del mundo: Israel, Roma, París, Londres, Finlandia, Varsovia y Éfeso, en Turquía. La trama une a seres de varias categorías: celestes, terrestres e infernales y explora a la humanidad desde lo alto de la santidad hasta lo más bajo de su depravación.

Este libro es profundamente católico lo que es de por sí otra nueva revelación para todos aquellos que no conocen la Iglesia. El catolicismo es una religión eminentemente razonable. No hay nada, divino o humano, que le sea ajeno y este hecho fehaciente Michael O’Brien lo captura con perfecta maestría. Este libro refleja lo mejor del arte al servicio del Evangelio.

Teológicamente hablando, El Padre Elías: Un Apocalipsis sobrepasa con creces los libros de la alternativa protestante más cercana, la serie Dejados atrás (Left Behind) por los autores Tim LaHaye y Jerry Jenkins, y gracias a Dios no carga el lastre dispensacionalista que entretiene a tantos evangélicos hoy día. De hecho, El Padre Elías: Un Apocalipsis es literatura de verdad a juzgar por el detalle de sus personajes, la profundidad de sus diálogos y el cuidado con el que O’Brien los forma. El Padre Elías: Un Apocalipsis es una novela profunda comparada con lo llano y estrecho de Dejados atrás.

Más aun, su mérito literario sobrepasa el trillado e inverosímil Código de DaVinci, con la bondad aneja de que el héroe aquí no es un monje albino psicótico, si no un hombre de oración carmelita, instrumento del Señor de la Historia cuyo triunfo final está asegurado. A este héroe lo acompaña un gran número de otros, seglares, religiosos, sacerdotes, monjes y obispos, todos hombres y mujeres de oración, casi todos mártires y testigos que con su muerte dieron testimonio del Señor y de su Iglesia.

Es por esta visión positiva de la Iglesia Católica que nunca veremos El Padre Elías: Un Apocalipsis presentado en el Club de Oprah o en la lista de bestsellers de los rotativos principales porque, al menos en los EE.UU., muchos en la población cristiana no-católica entienden que la Iglesia Católica no es nada más ni nada menos que la Ramera de Babilonia, una institución incapaz de dar un testimonio cristiano verdadero y siempre cooperadora activa con las fuerzas del mal en la imperenne búsqueda del dominio sobre los hombres. Esta actitud se ha desparramado culturalmente entre los no-religiosos hasta el punto que el anticatolicismo es, como lo dijo un observador notable, “el último prejuicio aceptable.” El Padre Elías: Un Apocalipsis no es para estos anticatólicos.

Ni tampoco esta obra será del gusto de nuestro público poscristiano y posmoderno para quien la Iglesia es simplemente una reliquia del pasado o peor, una anticuada oligarquía patriarcal, buscando imponer su moralidad obsoleta sobre un mundo a punto de ser liberado de toda superstición gracias a la ciencia, tecnología, y un código de moralidad libre y ética hedonista. Estas masas son incapaces de discriminar entre el bien y el mal aunque vayan montados en el tren hacia Auschwitz. El Padre Elías: Un Apocalipsis tampoco es para estos ya que estos prefieren sucumbir a la niebla del desconocimiento y del hedonismo antes que aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo, disipando sus tinieblas con la Luz de Cristo.

Quedas libre para leer las bazofias de siempre y de paralizar tu mente con ellas. Pero si quieres leer algo nuevo, refrescante, algo que te eleve y te abra los ojos al Fin, El Padre Elías: Un Apocalipsis es para ti.

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2 comentarios:

lizlurker dijo...

Este es un escritor estupendo! Y a demas, incuye mucha enseñanza catolica. Todos sus libros son fantasticos!
Lissette

lizlurker dijo...

Escritor estupendo! Todos sus libros fantasticos. Incluyen mucha enseñanza catolica.