sábado, junio 07, 2008

¿Por qué niegan algunos la resurrección de Cristo?

Amigos, estoy leyendo el fascinante libro de Peter Kreeft y Ronald Tacelli, titulado Manual de Apologética Cristiana, un libro erudito y de claridad meridiana que propone argumentos sobrios y racionales en defensa de la fe cristiana. En el capítulo dedicado a la divinidad de Jesucristo ellos analizan con lujo de detalles todos los argumentos lanzados en contra de esta gran verdad. El resultado no sorprende a nadie excepto a aquellos que niegan la verdad a priori: Cristo resucitó de entre los muertos. ¿Y por qué niegan esta verdad? Kreeft y Tacelli se hicieron esa pregunta y la respondieron de este modo:
1. No por razones racionales. No hay razonamiento alguno en contra del cristianismo que no haya sido refutado. La vasta mayoría de quienes no creen en la divinidad de Cristo rehúsan creer por razones ajenas al asunto, no porque hubiesen enfrentados los argumentos.

2. A menudo, el objeto de odio y rechazo no es Cristo, sino los cristianos. Chesterton lo dijo alguna vez: “el mejor argumento contra el cristianismo son los cristianos.”

3. A menudo, lo que espanta a la gente es el miedo a la Iglesia, a sus enseñanzas y a su autoridad. La Iglesia es una institución concreta, visible y presente que demanda el asentimiento de la fe de nuestro intelecto y de nuestra voluntad la práctica un estilo de vida en conflicto con nuestras inclinaciones naturales. O sea, la Iglesia demanda lo mismo que demanda Jesús. La Iglesia no avienta un mazo, pero sí avienta una cruz.

4. La resistencia es usualmente una resistencia moral. Admitir que Jesús es divino conlleva admitir que Él tiene autoridad absoluta sobre nuestras vidas, incluso nuestras vidas privadas, incluso aun nuestras vidas sexuales. ¿Podría un drogadicto pensar clara y objetivamente sobre la verdad moral concerniente a las drogas? ¿Se puede esperar algo diferente del adicto al sexo?

Todos somos adictos a algo, al menos al egoísmo. Ese es el significado mismo del pecado, la mismísima enfermedad que Jesús vino a curar. ¡Claro que el cáncer le tiene miedo al cirujano! Eso es de esperarse. Pero eso no es razón alguna para negarle al cirujano su especialidad sino todo lo contrario.

Nuestro viejo ser no es tonto pues ve que Cristo viene a matarle, sabiendo muy bien que el cristianismo no es una mera teoría inofensiva, sino que es algo vivo y peligroso para sí.

5. Algunos le temen a lo sobrenatural porque es algo misterioso e incontrolable. Si es verdad que hay un Dios sobrenatural, y si es verdad que ese Dios hizo algo tan extraño como hacerse hombre, entonces la realidad sería algo que no cabe en esos casilleritos dentro de los cuales nos gusta organizarlo todo.

6. Puede ser también nuestro orgullo. Simplemente rehusamos a rendir el control que tenemos sobre nuestras vidas.

7. Tampoco es la moda intelectual creer que Cristo es algo más que un mero maestro humano. Los americanos amamos el ser aceptados por otros. Le tememos a la inconformidad, a lo excéntrico a lo raro y a no estar “en la onda” aunque estar en la onda signifique conformarse a una sociedad que está desaguándose por la alcantarilla.

8. Finalmente, la religión profunda de los americanos (y de muchos europeos, digo yo) es el igualitarismo. Esa noción de que solamente Cristo es Dios — supremo, autoritativo y sobrenatural —y que la persona y enseñanza de Cristo es muy superior a las de Buda, Mahoma o Moisés, sin importar qué tanta cosas buenas las otras religiones puedan tener, es algo escandaloso para nosotros. La noción de que no todas las religiones son iguales ofende a nuestra religión de la igualdad, una religión que no nos exige discriminar, escoger una, y justificar nuestra opción final.
Ninguna de estas ocho causas de la incredulidad frente a la resurrección de Cristo se pueden interpretar como razones, solamente como motivos, es decir, las causas son subjetivas, no objetivas; psicológicas, no lógicas.

Tremendo libro. Espero lo compren y lo lean.

Handbook of Christian Apologetics: Hundreds of Answers to Crucial Questions
by Peter Kreeft, Ronald K. Tacelli

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5 comentarios:

Fernando G. Toledo dijo...

TEÓFILO:
Si de verdad hay que tomar con seriedad los argumentos de Kreeft y Tacelli que usted expone aquí, los mismos deberían usted y ellos aplicarlos (mutatis mutandis) a la cuestión de la resurrección de Krishna o de Horus. ¿O es que usted no niega que esos dioses también resucitaron?
Hablando más seriamente, es mucho lo que puede decirse contra la resurrección de Jesús (no niego la resurrección de Cristo, como no niego que Zeus arrojara rayos o que Superman volase). También hay importantes investigaciones, muy serias, que desvelan el «mito de Cristo». Tanto que hay incluso historiadores y teólogos católicos que niegan la resurrección. Me dirá usted que si la niegan no pueden llamarse católicos y yo estaría de acuerdo con usted, aunque ellos prefieren seguir creyendo en versiones atenuadas de la resurrección («ésta existió en el corazón de los que creyeron en ella», por ejemplo) como para eximirse de mayores detalles.
Lo que me parece aquí es que quien dé por claro, seguro, comprobado e irrefutable el tema de la resurrección de Jesús, es que no sabe de qué habla o está tan mareado por su propia fe que no puede ver lo que tiene ante los ojos. Llámese Kreeft, Tacelli o Teófilo.
Si hay que recomendar libros contra la resurrección, excelentes ellos, puedo hacerlo. Y hasta puedo dar a elegir: pueden ser de autores ateos, como protestantes como católicos. Como contrapartida, desafío a que alguien me cite un libro de un autor ateo que afirme que la resurrección de Jesús sí fue real.

Teófilo de Jesús dijo...

Si de verdad hay que tomar con seriedad los argumentos de Kreeft y Tacelli que usted expone aquí…

Los argumentos de Kreeft y Tacelli solamente se les puede tomar en serio si se les lee en serio, algo que dudo mucho tengas intención alguna de hacer. Si pides seriedad primero tienes que darla.

…los mismos deberían usted y ellos aplicarlos (mutatis mutandis) a la cuestión de la resurrección de Krishna o de Horus.

“Mutatis mutandis” solamente funciona si las categorías a compararse son de verdad comparables. Tu premisa es que Krishna y Horus y Cristo son entitades comparables. No lo son.

¿O es que usted no niega que esos dioses también resucitaron?

Yo afirmo que Krishna y Horus son mitos, mientras que Jesús de Nazaret fue un personaje historic que vivió, murió y resucitó en un momento y lugar historico.

Hablando más seriamente…

Seriedad es lo que brilla por su ausencia en tu argumento desde el principio.

…es mucho lo que puede decirse contra la resurrección de Jesús (no niego la resurrección de Cristo, como no niego que Zeus arrojara rayos o que Superman volase).

Pues entonces eres un ser irracional. Como dice la canción de Plaza Sésamo: “una de estas cosas, no es como las otras…”

También hay importantes investigaciones, muy serias, que desvelan el «mito de Cristo».

Las conozco. Kreeft y Tacelli (entre muchos otros) las hace añicos. Pero para enterarse hace falta leer.

Tanto que hay incluso historiadores y teólogos católicos que niegan la resurrección.

Conozco y he leído tanto los unos y los otros. De los segundos diré lo siguiente: ni son teólogos ni son católicos, aunque tengan un diploma que los diga.

Me dirá usted que si la niegan no pueden llamarse católicos y yo estaría de acuerdo con usted, aunque ellos prefieren seguir creyendo en versiones atenuadas de la resurrección («ésta existió en el corazón de los que creyeron en ella», por ejemplo) como para eximirse de mayores detalles.

O sea, que los apóstoles o se lo inventaron todo, o se lo imaginaron todo, o mintieron, o nunca hubieron apóstoles y el cristianismo brotó de la nada con la mejor de las intenciones, pero embuste al fin. Por eso es que ninguno de estos “historiadores” ni “teólogos” pueden ser tenidos como personas objetivas.

Lo que me parece aquí es que quien dé por claro, seguro, comprobado e irrefutable el tema de la resurrección de Jesús, es que no sabe de qué habla o está tan mareado por su propia fe que no puede ver lo que tiene ante los ojos. Llámese Kreeft, Tacelli o Teófilo.

Sentenció con absoluta y firme certeza Fernando Toledo, mientras agitaba enérgicamente su dedo índice.

Si hay que recomendar libros contra la resurrección, excelentes ellos, puedo hacerlo. Y hasta puedo dar a elegir: pueden ser de autores ateos, como protestantes como católicos.

Lo que se observa con claridad es que en ningún momento interactuaste con ningunos de los argumentos expuestos. Más bien te fuiste por la tangente para evitar tener que lidiar con ellos.
Entiendo. Es más fácil desdeñarlos que enfrentarlos.

Como contrapartida, desafío a que alguien me cite un libro de un autor ateo que afirme que la resurrección de Jesús sí fue real.

Para eso el ateo necesitaría cierta apertura a la verdad y el ateo, por definición, anda cerrado a ella.

Dios hace milagros razonables; lo que pides es uno irrazonable.

Pink Monday dijo...

Catimba contra este post en Dedos de Rue

Teófilo de Jesús dijo...

Hasta ahora, nadie de los que ha hecho "catimba" ni ha enfrentado los argumentos ni tienen intención alguna de leer el libro.

Como dice la vieja canción, "es más fácil encontrar rosas en el mar" que razón alguna en estas "catimbas."

Fernando G. Toledo dijo...

TEÓFILO:
Los argumentos de Kreeft y Tacelli solamente se les puede tomar en serio si se les lee en serio, algo que dudo mucho tengas intención alguna de hacer. Si pides seriedad primero tienes que darla.

Pues me dirá usted por qué presupone que no he tomado en serio estos argumentos. Los he leído en serio también, dando por sentado con que su exposición se ajusta a las intenciones de los autores en el libro. Si tuviera el libro, lo leería, sin dudas, aunque usted crea que no.

“Mutatis mutandis” solamente funciona si las categorías a compararse son de verdad comparables. Tu premisa es que Krishna y Horus y Cristo son entitades comparables. No lo son.
(…)
Yo afirmo que Krishna y Horus son mitos, mientras que Jesús de Nazaret fue un personaje historic que vivió, murió y resucitó en un momento y lugar historico.


Pues comprendo el punto. Usted ha esquivado la parte neurálgica de la objeción (niega la resurrección de Krishna y Horus, pero no la de Cristo) y recuerda que aquéllos no tienen un «referente histórico» como éste. Pues acepto el desacople de la analogía y lo cambio por éste: ¿niega usted que la madre de Buda Gautama fue engendrada por un elefante de seis colmillos, y que al nacer éste recobraron la vista los ciegos, el oído los sordos, el habla los mudos? ¿Niega que Buda Gautama fuera la encarnación del dios Visnú? ¿Niega, aparte y además, que Alá (el verdadero y único Dios el Islam) se comunicase en exclusiva con Mahoma en la cueva? Si es así, ¿por qué lo niega?

Seriedad es lo que brilla por su ausencia en tu argumento desde el principio.

Me parece que está exagerando, dado que se ha preocupado por responderme.

Pues entonces eres un ser irracional. Como dice la canción de Plaza Sésamo: “una de estas cosas, no es como las otras…”

¿Eso vendría a ser un argumento serio de su parte? No lo es. La diferencia entre Cristo y Jesús es comprobable y, de hecho, no es nada nueva. Como digo, basta con una investigación, necesariamente racional, sobre fuentes históricas para entrar de lleno en el asunto. El asunto es: Jesús fue un personaje histórico que no es idéntico a Cristo, el personaje mitológico-religioso (ahora sí: como Horus, como Krishna) que se hizo de él.

Las conozco. Kreeft y Tacelli (entre muchos otros) las hace añicos. Pero para enterarse hace falta leer.

Para eso entro en Vivificat: a ver si esas investigaciones terminan hecha añicos, suponiendo que es su deber (el de Teófilo) exponerlas a continuo para esparcir por todos los hombres la verdad de… etc. Ahora bien, ¿me permite si dudo que usted conozca esas investigaciones, esos libros, esas ya abundantes explicaciones acerca del mito cristiano, esas que no puede tildarse de «poco serias» por el sólo hecho que derrumban tal mito?

Conozco y he leído tanto los unos y los otros. De los segundos diré lo siguiente: ni son teólogos ni son católicos, aunque tengan un diploma que los diga.

Supongamos que comprendo que usted no los considere católicos, ahora bien, deberá tener al menos aquí la seriedad antes renuente para exponerme por qué por ejemplo Hans Küng no es teólogo.

O sea, que los apóstoles o se lo inventaron todo, o se lo imaginaron todo, o mintieron, o nunca hubieron apóstoles y el cristianismo brotó de la nada con la mejor de las intenciones, pero embuste al fin. Por eso es que ninguno de estos “historiadores” ni “teólogos” pueden ser tenidos como personas objetivas.

Pero es que para usted sólo son objetivos los que confirman su especie, los que no directamente son pocos serios, embusteros, imaginadores, etc. Y ciertamente, a los que llamo investigadores serios no son precisamente los que dicen que «se lo inventaron todo así como así», y mucho menos que «no hubo apóstoles». El fenómeno es más complejo, pero de hecho si es que no hubo resurrección, tal como digo y dicen numerosos historiadores, teólogos y cristólogos, hay en cierto modo una inadecuación a la realidad.

Sentenció con absoluta y firme certeza Fernando Toledo, mientras agitaba enérgicamente su dedo índice.

Sé que en certeza no le gano, Teófilo, así como en negativa a asomarme a los textos a los que me refiero.

Lo que se observa con claridad es que en ningún momento interactuaste con ningunos de los argumentos expuestos. Más bien te fuiste por la tangente para evitar tener que lidiar con ellos.
Entiendo. Es más fácil desdeñarlos que enfrentarlos.


Eso es mentira y usted lo sabe. Por ejemplo, el argumento 1 es completamente irrisorio y él mismo irracional, aunque es por el que usted mejor se rige (¿hace falta que detalle por qué?). El argumento 2 es ridículo: yo puedo decir, por lo mismo, que usted no da crédito a los ateos no porque ellos no vengan con la verdad, sino porque usted los odia. Puede que haya ataques al cristianismo por «puro odio» pero ni todas ni siquiera la mayoría de las negaciones del Cristo resucitado son por odio, ni mucho menos. Es más: la mayor parte de los habitantes del planeta niegan la resurrección de Cristo porque ni siquiera están inmersos en la cultura cristiana, les es ajena y de seguro ridícula, aunque el ombliguismo occidental haga ver lo contrario. El argumento 3 sigue hablando mal de los autores (ya va por la tercera falacia consecutiva) y mal de la Iglesia si es que no es capaz de despertar amor en los hombres. El argumento 4 tiene el mismo nivel racional que el 1 o el 2 y se puede contestar cambiando los nombres de la autoridad por otros de otra religión («todos los que no siguen el Corán son inmorales», por ejemplo). El argumento 5 es una grosera petición de principio: da por sentado que existe eso que se llama «sobrenatural» y supone que los que no creen en ello es sólo porque le tienen miedo (¿no será que los que creen en ello le temen a la muerte, por caso, y esto les hace inventar mitologías sobrenaturales, tal como fue en su momento el argumento de Epicuro?). El argumento 6 es tan torpe (¡léaselo!) que puede ser aplicado a cualquier cosa, de la negación de al resurrección a la negación a una ley estatal. El argumento 7 parece dictado por el fallecido Yves Saint Laurent: «el cristianismo no está de moda y por eso se niega la resurrección». Otro modisto de la religión diría en su momento: «el rastafarismo no está de moda, por eso se niega a Rasta Fari». El argumento 8 viene a decir, contra el relativismo, que no todas las religiones pueden ser consideradas igual de valiosas, pero el tema que da por sentado es que el cristianismo es la única que vale o es la más valiosa. Cosa que debe probar, no presuponer.
Como ve, contra lo que usted supone, sí he leído los argumentos y sólo después de hacerlo le he propuesto estas objeciones que usted, en lo neurálgico, no ha respondido.

Para eso el ateo necesitaría cierta apertura a la verdad y el ateo, por definición, anda cerrado a ella.

Si no ya Dios, sino la Idea de Dios es imposible (como puedo argumentar), y si a la vez el cristianismo está fundado en una compleja conjunción de invención teológica con tergiversaciones históricas, y si esto es lo que no puede ser visto por un creyente cristiano, la frase es falsa.

Dios hace milagros razonables; lo que pides es uno irrazonable.

¿Que crezca el miembro de un amputado sería un milagro irrazonable o razonable?