sábado, marzo 29, 2008

El Gobernador de Puerto Rico Debe de Renunciar - Parte II

Amigos, repito lo que dije anteriormente: por el bien del país el gobernador debe de renunciar.
- Esto no es cuestión de "humillaciones" o "faltas de respeto" a nuestra "dignidad nacional." Esos son argumentos meramente emocionales;

- No es cuestión tampoco de cuestionar la presencia de la Corte Federal en la Isla ya que mientras esta sea territorio estadounidense, siempre habrá un Tribunal Federal en ella. Eso es un hecho escrito en negrita y cincelado en titanio;

- No es una revancha departe de los federales contra el Gobernador por las críticas que hiciese este después que el FBI ultimara en defensa propia al militante Filiberto Ojeda Ríos. De hecho, encuentro patético y repugnante que el Gobernador se esconda detrás del cadáver de un terrorista muerto para ganar simpatía.
Lo que sí es real, tan real como una pared de piedra, bloque o ladrillos, son los 27 crímenes que se le achacan al Gobernador y a sus co-conspiradores, explicados con lujo de detalles en este pliego acusatorio. Pero el gobernador insiste estrellarse contra esta pared, pensando que no es real o que no podrá resistir sus embestidas retóricas.

El pliego acusatorio explica contundentemente el qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué de los delitos de los cuales se le acusan al Gobernador. En ninguna de sus declaraciones públicas el Gobernador ha contradicho ninguno de esos datos, limitándose, él y sus simpatizantes, a enturbiar el asunto con falacias que no buscan a explicar las acusaciones, pero que tienen como objetivo confundir al jurado que un día le habrá de juzgar.

El ruedo público no es el lugar apropiado para que el Gobernador se defienda. El foro adecuado es el Tribunal. Todo el que ha leído con calma el pliego acusatorio entiende que montar esta defensa será una labor costosa a tiempo completo. Mientras tanto, todo gobernante acusado formalmente de crímenes de corrupción carece de fuerza moral para hacer cumplir las leyes. Nadie lo tomará en serio.

Por todo esto pienso y declaro que el Gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, por su bien y el del pueblo, debe renunciar a su cargo mientras más pronto, mejor.