jueves, agosto 30, 2007

La Noche Oscura de la Madre Teresa

Por Dinesh D’Souza

En el delicioso e iconoclasta libro de Christopher Hitchens, La Posición Misionera, a la Madre Teresa de Calcuta se le presenta como una persona dogmática muy satisfecha consigo misma y que nunca entretuvo dudas.

Ella era de esas “creyentes de verdad” de talante fanático. En su más reciente libro Dios No es Grande Hitchens lo vuelve a decir, pintando a cristianos como la Madre Teresa como copartícipes de las mismas certezas de los terroristas islámicos. De acuerdo al análisis cáustico de Hitchens, los creyentes no solamente son extremistas, sino también estafadores que pretenden conocer lo imposible.

Revelaciones recientes acerca de la Madre Teresa publicadas en la edición más reciente de la revista Time destruyen completamente la tesis de Hitchens. El artículo de la revista Time se basa en un libro que contiene correspondencias entre la Madre Teresa y sus confesores y superiores que se extienden por varias décadas. Ella confesó a un consejero espiritual que dentro de su corazón, “el silencio y el vacío son tan grandes que yo miro y no veo, oigo y no escucho.” En una nota escrita en 1955, la Madre destacó que “mientras más lo quiero [a Dios], menos me siento querida…siento esta añoranza por Dios—y…repelida—vacía—sin fe—sin amor—sin celo.” En una de sus cartas, dirigida a Jesús, la Madre escribió “Señor, mi Dios, ¿quién soy yo para que me desampares? Esta hija de tu amor — ha venido hacer la más odiada…la has tirado como sin quererla—desamada. Viven dentro de mí tantas preguntas sin contestar por miedo a descubrirlas—por la blasfemia—Si hay un Dios—por favor, perdóname…me dicen que Dios me ama, sin embargo, la realidad de esta oscuridad y frialdad y vacío es tan grande que nada me toca el alma.”

Time describió a esos pensamientos llenos de angustia como “un sorprendente y contradictorio retrato,” como si la Madre Teresa fuese sido una persona en público y otra en privado. Hitchens no puede resistir las puyas, cambiando su opinión previa de la Madre. Anteriormente, Hitchens veía a la Madre como una dogmatista inflexible; ahora la ve como una infiel en secreto que sabía que “la religión es una fabricación de la humanidad,” parecida a los comunistas de los últimos días que eran leales a la ideología oficial de la boca para fuera pero que en su corazón le habían dado la espalda.

Aquí podemos ver cómo el prejuicio ateo resulta en el desmoronamiento de la razón. Hitchens ni se preocupa de decir “Yo pensaba que ella fue una dogmatista inflexible y ahora tengo que volver a entenderla desde el principio.” Antes la condenaba porque carecía de dudas y ahora usa sus dudas para sugerir que ella nunca creyó lo que declaraba públicamente. Time no puede superar la disonancia cognitiva contenida en el concepto de que un cristiano sincero puede albergar incertidumbre y angustia por muchos años.

Pero el autoexamen doloroso de la Madre Teresa es algo que es familiar para los cristianos pensantes. Por ejemplo, el tema recurrente de que ella ha sido abandonada por Dios nos recuerda el grito de Cristo en la cruz, “¿Por qué me has abandonado?” Desde Agustín a Lutero a Juan de la Cruz, hay una colección entera de literatura cristiana que suena exactamente igual a la Madre Teresa. Por ejemplo, en la obra de Juan de la Cruz, La Noche Oscura del Alma, encontramos que la conversión inicial y su sentimiento exhilarante es seguida de una “noche oscura de los sentidos” la cual es “amarga y terrible de probar.” Aun así, este sufrimiento no se compara en nada con lo que sigue, “la noche oscura del alma” dentro de la cual “el alma se siente perecer y derretirse ante la presencia y visión de sus miserias, en una cruel muerte espiritual en la cual el alma se siente como si fuese devorada y tragada por una bestia.” Juan de la Cruz interpreta estos escollos como la purificación de la parte pecaminosa del hombre para que este se prepare al abrazo eterno con Dios.

Aprendemos de estos clásicos cristianos que, contrario a lo que la propaganda atea nos quiere hacer creer, que los creyentes no dicen que “conocen” a Dios. Por eso es que se les llama “creyentes.” Ser creyente significa decir “Aunque no conozco, tengo fe.” Ni aun los creyentes más devotos experimentan a Dios constantemente. Entre lo terrestre y lo trascendental se abre un gran abismo y un terrible silencio separa usualmente a los dos. Si tenemos suerte, lo que podemos obtener es nada más que un vistazo o un saborcito de la eternidad.

La grandeza de la Madre Teresa estriba en que, a pesar de verse privada de la satisfacción espiritual de sentir la presencia de Dios en su vida, ella no se rindió, ella siguió en la lucha persiguiendo su misión sin pestañear. Y lo que ella no obtuvo por vía del sentimiento lo obtuvo por vía de la voluntad. De este modo, ella nos enseña algo sobre el amor: que no es un mero sentimiento que se puede echar de lado cuando este se agote, que el amor es una decisión de la voluntad.

Que ella hizo lo que hizo por el amor de Dios es algo en verdad sorprendente. Pero que ella hizo todo esto aun cuando este amor permaneció invisible para ella—si esto no es santidad, entonces no sé lo que esto es.

El Sr. D'Souza me dió su permiso expreso para traducir este artículo del inglés y publicarlo en español en esta bitácora.

Reconozco también al Catholic Education Resource Center cuyo texto formó la base de esta traducción.

Para conocer más sobre el Sr. Dinesh D'Souza, visiten su sitio-web (en inglés).


- Lean también Recordando a la Madre Teresa, por el Padre Benedicto Groeschel, C.F.R.

Advierte prelado: Chávez emulando a dictadores

Amigos, de acuerdo a ACIPrensa:
CARACAS, 29 Ago. 07 / 04:33 pm (ACI).- El Arzobispo de Mérida, Mons. Baltazar Porras Cardozo, advirtió que Venezuela va hacia un régimen donde el poder se concentra cada vez más en la figura presidencial, con un proyecto de reforma constitucional que va en la línea de gobiernos totalitarios como el cubano o el chileno de Augusto Pinochet.

El Prelado recordó que la democracia se basa en el equilibrio de poderes e indicó que aunque el Presidente Hugo Chávez lo niegue, muchas propuestas en su reforma constitucional van en la línea del marxismo-leninismo, "y lo que es todavía más peligroso, que van en la línea de constituciones y de regímenes autoritarios y poco participativos, como la Constitución chilena de Augusto Pinochet" y la cubana, "cuyas coincidencias no se pueden presentar ciertamente como un dechado de virtudes democráticas".

En ese sentido, en entrevista con el diario La Verdad, Mons. Porras informó que la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha hecho consultas sobre los alcances del texto presentado por Chávez a la Asamblea Nacional, y anunció que en su momento los obispos tendrán alguna reunión para dar "una opinión ponderada".
Continúa leyendo aquí.

Comentario. Esto ya es tema recurrente, pero lo tengo que traer constantemente para desenmascarar la admiración bobalicona que nuestras "vanguardias" regala al tiranuelo venezolano.

Chávez es un estafador de masas al nivel de Castro y del "mesías" boricua, José Luís Miranda. A el no le importa la liberación ni el bienestar de nadie, solamente el acaparar el poder, mientras recibe la adulación sicofántica de un sinnúmero de focas amaestradas en nuestro hemisferio. La única institución independiente con credibilidad que queda para hacerle frente es la Iglesia.

Oremos por la Iglesia en Venezuela, por sus líderes y su grey, para que Dios las fortalezca en estas horas negras.

Y mi oferta sigue en pie: si eres un venezolano que quiera informar al mundo de los atropellos de las turbas bolivarianas y sus órganos de seguridad, envíame un mensaje.

martes, agosto 28, 2007

¿Quiénes son los Franciscanos Seglares?

Fuente: FrateFrancesco.org

En tiempos de San Francisco ya existían asociaciones seglares de tipo penitencial, muy variadas y sin conexión entre ellas, surgidas, por lo general, a la sombra de hombres santos, monasterios, canónigos o movimientos religiosos. También los movimientos evangélicos o pauperistas, católicos o no, contaban con este tipo de rama secular, e Inocencio III aprobó la forma de vida de algunas de ellas, como los Humillados de Milán (1201) y los Pobres Católicos (1212).

Los Penitentes, por tanto, ya existían individual y corporativamente, antes que San Francisco fundara el Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia, que así se llamó en un principio. Él mismo y sus compañeros, antes de la aprobación de la Regla, se autodenominaban "Penitentes de Asís". Por tanto, no puede decirse que él fuera el fundador de todos, aunque sí de aquellos que, animados por el ejemplo y la predicación suya y de sus hermanos, quisieron llevar una vida más austera y evangélica, sin abandonar sus casas y sus compromisos familiares o laborales.

Puesto que la predicación de los hermanos menores consistía en exhortar a la conversión o "penitencia", no es de extrañar que pronto surgieran en torno a ellos un núcleo de seglares deseosos de vivir como penitentes en sus propias casas.

La idea de fundar la Orden franciscana seglar parece que le vino a Francisco a raíz de una predicación en Cannara (1212), cuando muchos de sus habitantes, hombres y mujeres, querían marcharse con él. Según el autor del Anónimo de Perusa, muchos casados decían a los hermanos: "Tenemos esposas y no nos permiten abandonarlas, Enseñadnos, pues, un camino para poder salvarnos". Y fue entonces cuando "fundaron una Orden que se llama de Penitentes, y la hicieron confirmar por el sumo Pontífice".

Que san Francisco fundó la Orden de los Penitentes o Terciarios lo dicen todas las fuentes primitivas, empezando por fray Tomás de Celano, el cual, al describir poéticamente en su Vida Primera (1228-29) los primeros frutos de la predicación itinerante del Santo y de sus compañeros, añadía que “por todas partes resonaban himnos de gratitud y de alabanza, tanto que muchos, dejando los cuidados de las cosas del mundo, encontraron, en la vida y en la enseñanza del beatísimo padre Francisco, conocimiento de sí mismos y aliento para amar y venerar al Creador. Mucha gente del pueblo, nobles y plebeyos, clérigos y legos, tocados de divina inspiración, se llegaron a San Francisco, deseosos de militar siempre bajo su dirección y magisterio. Cual río caudaloso de gracia celestial, empapaba el santo de Dios a todos ellos con el agua de sus carismas y adornaba con flores de virtudes el jardín de sus corazones. ¡Magnífico operario aquél! Con sólo que se proclame su forma de vida, su Regla y doctrina, contribuye a que la Iglesia de Cristo se renueve en los creyentes de uno y otro sexo, y triunfe la triple milicia de los que se han de salvar”. Y concluye: “A todos daba una norma de vida y señalaba con acierto el camino de salvación, según el estado de cada uno".

Poco después, fray Julián de Spira (1232-1235) veía en las tres iglesias restauradas por Francisco el signo de las tres Órdenes que él fundó, dando “ley” a cada una, y explicaba que “la primera quiso que el nombre de Hermanos Menores fuese, en medio están las Pobres Señoras, y Penitentes de uno y otro sexo abraza la Orden Tercera”. De la Orden de los Penitentes dirá en otro momento que “no es de mediocre perfección, y está abierto a clérigos y laicos, vírgenes y continentes y casados, y comprende, para su salvación, a ambos sexos”.

También la Leyenda de los Tres Compañeros relaciona las tres Ordenes fundadas por él y confirmadas cada una “en su momento, por el sumo pontífice" con las tres iglesias que restauró, y con la Santísima Trinidad, de la que el santo fue muy devoto. San Buenaventura, por su parte, dice que "numerosas personas, inflamadas por el fuego de la predicación, se comprometían a las nuevas normas de penitencia según la forma de vida recibida del hombre de Dios"; y explica que dicho estado de vida estaba abierto a clérigos y seglares, vírgenes y casados de ambos sexos y que fue San Francisco quien determinó que se llamaran "Hermanos de la Penitencia".

El mismo cardenal Hugolino, siendo papa, escribía a Santa Inés de Praga en junio de 1238 y hacía referencia a las tres Órdenes fundadas por el santo, entre ellas "los colegios de penitentes".
Hasta nosotros ha llegado el llamado "memorial de propósitos" una Regla de la Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia que se dice comenzada en el año 1221. Que fue fundada por san Francisco ese año lo confirman el beato Francisco de Fabriano en la segunda mitad del siglo XIII, y la Crónica de los XXIV Generales en el s. XIV. Así pues, lo más probable es que la decisión de fundar una orden para seglares la tomara Francisco en 1221, durante la celebración del capítulo general o de las esteras, de acuerdo con los ministros y demás religiosos.

Probablemente fue entonces cuando se dio el visto bueno al proyecto, dejando para más adelante la redacción de un memorial o regla, en espera de que el santo y el cardenal Hugolino pudiesen elaborarlo juntos, cosa que se hizo, según parece, el verano siguiente, en Florencia.
La intervención del cardenal protector de la Orden, futuro papa Gregorio IX, en la redacción de la regla para los Penitentes está confirmada por algunos testimonios. Fue el mismo Hugolino, según la Chronica Minor” de un fraile de Erfurt, quien “dió confirmación pontificia a las dos órdenes que Francisco había fundado, la de las Pobres Damas consagradas y la de los Penitentes, una orden esta que abraza a ambos sexos y a clérigos, casados, vírgenes y continentes”. Y el bien informado biógrafo de Gregorio IX decía que "en el periodo en que fue obispo de Ostia, Hugolino instituyó y llevó a término las nuevas Órdenes de los Hermanos de la Penitencia y de las Hermanas Reclusas". Y añade: “Y también guió a la Orden de los Menores, cuando esta se movía con paso vacilante, elaborando para ellos una nueva Regla y dando forma, de ese modo, a aquel movimiento aún informe, designando a San Francisco como ministro y jefe”.

Hoy nadie pone en duda que el cardenal Hugolino, protector de la Orden, ayudó de manera decisiva a San Francisco a dar un orden jurídico a la segunda y a la tercera orden por él fundadas.

Los penitentes franciscanos, considerados "Hermanos y Hermanas de la III Orden de San Francisco" por Gregorio IX poco después de la muerte del Santo, experimentaron enseguida un notable crecimiento junto con los hermanos Menores. El 18 de agosto de 1289, el papa franciscano Nicolás IV, con la bula "Supra Montem", les dió una nueva Regla, que estuvo en vigor durante siglos, hasta que León XIII la actualizó con la bula "misericors Dei Filius" del 30 de mayo de 1889.

Después del Concilio Vaticano II, en un clima de mayor compromiso y de mayor autonomía, reconocida a las organizaciones seglares comprometidas especialmente en la vida cristiana y en el apostolado, con la aportación de destacados terciarios de todo el mundo, se redactó la Regla actual, que el papa Pablo VI aprobó con la bula "Seraphicus Patriarca" del 4 de junio de 1978.
La Tercera Orden Franciscana, o la Orden Franciscana Seglar, como hoy se llama, ha dado la Iglesia un gran número de Santos y Beatos. Entre los literatos, artistas y científicos que han dado su nombre a la Orden conviene destacar a Giotto, Dante, Palestrina, Perosi, Galileo, Galvani, Volta, Cristobal Colón, Lope de Vega, etc., todos personajes que, haciendo honor a San Francisco, han dado testimonio de su gran intuición de hacer asequible a todos su estilo de vida religiosa.

domingo, agosto 26, 2007

Nos conocemos desde siempre, pero sólo nos encontramos la semana pasada

Amigos, he regresado de mi viaje a Puerto Rico sano y salvo, gracias a Dios. El viaje de regreso fue sin eventualidades, pero el de salida estuvo plagado de cancelaciones, retrasos y esperas. Menos mal que mi equipaje no se perdió porque algunas conecciones proveyeron amplia oportunidad para que yo y mi equipaje siguiésemos por rumbos separados.

Estas visitas a Puerto Rico siempre me proveen de grandes oportunidades de enriquecimiento profesional y espiritual y esta ocasión no fue la excepción, ya que tuve la oportunidad de conocer personalmente a tres bellas personas, a tres hermanos en el Señor y colaboradores del reino.

Los primeros dos fueron el matrimonio de Romualdo Olazábal y Noemí Cotto. Ustedes ya conocen a Romualdo, el blogmaster de Apuntes del Camino. Cenamos, y después pasamos un rato delicioso en el Señor hablando, cantando y compartiendo vivencias.

También tuve el placer de conocer a un correspondiente mío y compueblano, Angel Ortíz Valladares, ingeniero y numerario del Opus Dei, residente en la casa del Opus en Ponce. Pasamos un rato bien ameno en casa de mi mamá, si bien tuve que cortarlo muy a mi pesar porque me iban a quedar poco más de cuatro horas de sueño antes de regresar a San Juan antes del vuelo de regreso. Angel no es albino ni sicópata ni monje--el Opus no tiene monjes--pero sí conspiramos juntos para ganar el mundo a Cristo. En eso sí somos parte del mismo bembé.

El Señor nos envía amigos, a compañeros de camino para que nos enriquezcamos mutuamente y se nos haga el camino más fácil. Yo encuentro fascinante poder estar en la presencia de ellos y sentir como si nos conociésemos desde siempre, aunque nos encotráramos sólo la semana pasada.

¡Qué misteriosos son los caminos del Señor! En el Señor, no habemos extraños, sólo hermanos.

domingo, agosto 19, 2007

"¿Qué le estará pasando a Puerto Rico?" - pregunta José Feliciano

No soy una persona religiosa pero creo que muchas de las cosas que pasan en mi Isla y en el mundo es porque se ha perdido la fe en el Señor y la fe en la humanidad. - José Feliciano

Exactamente, señoras y señores y escúchenlo bien, nuestro cantante José Feliciano ha dado en el clavo. Por ahí andan desorientados diciendo que lo que se necesita es menos fe para que en verdad se arreglen las cosas. Estos son ciegos de verdad mientras que José Feliciano, siendo ciego, vé las cosas claramente.

ENDI publica hoy una entrevista con nuestro cantante y también una muestra de su nueva canción, ¿Qué le estará pasando a Puerto Rico? cuya letra reproduzco abajo y con la cual me solidarizo totalmente. La distancia es útil porque permite a los ausentes ver las cosas como son, aun a los "ciegos."
¿Qué le estará pasando a Puerto Rico?

Qué le estará pasando a mi Puerto Rico
cubierto de cemento
el verdor no se está viendo
la juventud está perdida
los niños se están muriendo
le hace falta cariño
le hace falta alimento

Que le estará pasando a mi Puerto Rico
construyendo cada día
los montes se están perdiendo
nos estamos olvidando
del verdor de nuestros campos
y la belleza de nuestras costas
están ocultando

Que le estará pasando a Borinquen
el coquí ya no canta como antes
parece que se da cuenta
que el progreso no hay quien lo aguante
Los ancianos se sienten muy solos
ya no hay nadie que escuche su historia
parece que se refugian
en su memoria

Oh, oh, oh, Puerto Rico

Padre tú que estás en el cielo cuida a Borinquen
Padre toda tu bendición
Padre tú que estás en el cielo cuida a Borinquen
No la dejes caer en la tentación

Aunque yo no vivo en Borinquen
yo la llevo dentro del alma
y cuando yo no estoy con ella
yo pierdo la calma
sus olas me llaman
su gente me inspira
a llegar bien lejos
a ser lo que soy

Padre tú que estás en el cielo cuida a Borinquen
Padre toda tu bendición
Padre tú que estás en el cielo cuida a Borinquen
No la dejes caer en la tentación

Yo me siento muy orgulloso
y también me siento dichoso
del haber nacido en mi tierra
mi tierra tropical
donde siempre cantan las aves
donde hay mujeres hermosas
y el calor del sol mañanero
hace mi cuerpo vibrar

Le lo le lo lai, le lo le lo lai
Puerto Rico mío

¡Borinquen bella te amo!
Nos veremos luego, amigos, porque voy rumbo a la Isla esta semana entrante, a ver de primera mano "lo que está pasando." Pero como no me canso de recordarles, conozco bien la raíz del problema y esa es la falta de Dios.

sábado, agosto 18, 2007

Recuerdos bonitos de mi niñez

Considerando la inmensa cacofonía de ruido y vulgaridad que nos rodea, ha sido refrescante toparme con este "stream" de música del viejo grupo juvenil español de los años 70, La Pandilla. Yo me aprendí muchas de estas canciones y al final me tenía que esconder a cantarlas porque admirar a este grupo no era cosa digna de varones.

Después de adulto poco me importan estas convenciones. Sigo cantando como ayer muchas de estas canciones, aunque para una audiencia cautiva de pocos o de nadie.

A aquellos que se mofaban de este grupo me atrevo a decirles algo: apuesto que los niños que escuchábamos a La Pandilla y que interiorizamos muchas de estas canciones hemos salido mejor en la vida que los que no.

¡Vamos a cantar, que nunca es tarde!

viernes, agosto 17, 2007

Reciente ejecución por manos de un policía es un síntoma de nuestros defectos culturales

Noto con creciente pesadumbre la alta incidencia de abuso policial en la Isla según informan los medios. En un incidente que ha conmovido al pueblo y que fue documentado en vídeo, el ahora expolicía Javier Pagán Cruz supuestamente – y digo "supuestamente" porque no me quiero adelantar al juicio – le quitó la vida al Sr. Miguel A. Cáceres Cruz, un ciudadano cabal cuyo único delito fue pedirle al policía que moviese su vehículo para que el tráfico pudiese fluir mejor por la calle de su vecindario. Fue entonces que Pagán Cruz se indignó contra Cáceres Cruz y tras forcejear con este en un intento de amedrentarlo, lo ejecutó a sangre fría mientras otros dos policías observaban el pleito sin intervenir ni prevenir su escalada.

Si la narrativa que surgió inmediatamente tras los hechos es cierta – y no tengo por qué cuestionarla en estos momentos – y si lo que se muestra en el vídeo capta la terrible realidad, tenemos que admitir que la Policía de Puerto Rico se encuentra en graves aprietos y que su credibilidad como institución primaria de la ley y el orden ha quedado quebrantada en el país.

Es que la ristra de dolencias y errores es grande. Desde el principio de esta década la Policía de Puerto Rico ha sido objeto de incesantes investigaciones por parte de agencias judiciales locales y federales debido a su falta de profesionalismo, corrupción y y desvanes éticos. La mala paga, falta de adiestramiento, y escasos recursos, acoplada con un desdén general por parte de la ciudadanía hacia la Policía que predata los acontecimientos recientes han hecho de esta una profesión difícil que aparentemente ha atraído una serie de "machitos de barrio" que toman cualquier desaire como un deshonor personal a ser vengado por el improperio y por la fuerza.

Hay que ver que el alegado mal comportamiento del expolicía Javier Pagán Cruz no es un fenómeno aislado o exclusivo de este como persona o profesional. No, en ese comportamiento abusivo y paternalista tenemos que ver una proyección de nuestros peores rasgos culturales y de pueblo.

Resulta que como puertorriqueños somos extremadamente sensibles a cualquier cosilla que pueda ser interpretada como "falta de respeto." En el ámbito personal, heredamos de España y de nuestra era colonial ese culto al "honor" al que debemos defender ante cualquier irrespeto, sea este real o imaginario, y a responder con fuerza desproporcionada para que el culpable ni siquiera se atreva a mirarnos mal de ese momento en adelante. Así se nos enseña y así actuamos.

Este defecto lo hemos proyectado a lo colectivo. Nuestra propia imagen es frágil como el cristal que de cualquier cosa se astilla. Para nosotros, toda pelea de boxeo, todo enfrentamiento deportivo, hasta los concursos en donde nuestras bellas mujeres participan se convierten en duelos a muerte en donde nuestra "dignidad nacional" se encuentra siempre en juego. ¡Y ay de quien se atreva a mancillar nuestra bandera! Nosotros podemos quemar "la ajena" pero la nuestra, déjenla quietecita o aténganse a las consecuencias.

Esa hipersensibilidad nos aísla los unos de otros y del resto del mundo. .Nos criamos con la idea de que la Isla es el ombligo del mundo y nos sorprendemos cuando la mayoría del mundo ni se da por enterada de que existimos y que les importa un comino lo que pensemos. Y eso nos enoja y hiere aun más nuestro sentido de honor. Para vengarnos, nos hacemos aun más provinciales, más insulares, optando desconocer lo ajeno con la misma intensidad que un campesino de los Apalaches ve a su mundo como el verdadero ombligo del globo y al resto de la humanidad como "bárbaros." Somos iguales a los estereotipos que le aplicamos a otra gente. No en balde somos tan violentos, muchas veces socialmente ineptos y todo el mundo se ríe de nosotros. Estas contradicciones son parte de nuestra cultura, lo que afecta todas nuestras instituciones, a la sociedad civil y al ciudadano particular.

Otorgarle a un hombre o a una mujer que padezca de esta neurastenia en grado sumo el derecho a portar un arma en su calidad de oficial y defensor de nuestra sociedad es como regalarle un arma a un homicida en serie. El arma llega hasta convertirse – en el caso de los hombres – en una extensión de su virilidad. Que no existan mecanismos de adiestramiento, consejería, detección, tratamiento y suspensión en la Policía de Puerto Rico para determinar agentes a punto de explotar desdice del clima profesional de nuestra Policía.

Cómo católico y como puertorriqueño viviendo en el exterior, me duele y me afectan las cosas que pasan en la Isla. Pero el hecho de que estas tragedias sucedan no me ciega a sus verdaderas causas. Si es verdad de lo que se le acusa, el expolicía Javier Pagán Cruz es producto de nuestra cultura. Este señor no se crió en un vacío. Tampoco es culpa del "imperialismo," o del "colonialismo" ni de Bush ni del gobierno ni de ninguno de los cocorocos a quienes acostumbramos echarle la culpa de nuestras dolencias. La culpa es nuestra.

Estamos ciegos a las lacras que deforman nuestra cultura. Para subsanar la cultura, hay que reconocer sus causas y para curarlas hay que rescatar nuestros valores tradicionales que son fundamentalmente cristianos y católicos.

Quién esté arriba y quién abajo carece de importancia. Lo importante es cómo vamos a actualizar el supremo mandamiento del Amor como personas y como sociedad. Nuestro verdadero honor y dignidad nacional giran en torno a amarnos los unos a los otros y no en torno a las pequeñeces que idolatramos cotidianamente.

Roguemos por nosotros, por nuestro pueblo, para que Dios nos sane y nos saque de nuestra adolescencia colectiva.

Cardenal deplora el "negocio" creado alrededor del escándalo sexual clerical

Amigos, a propósito de algo discutido recientemente:
WASHINGTON, jueves, 16 agosto 2007 (ZENIT.org).- El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, ha denunciado el «negocio» que ha acompañado a los escándalos sexuales atribuidos a sacerdotes en los Estados Unidos.

«Ante todo quisiera decir que la Iglesia en los Estados Unidos ha sufrido profundamente a causa de esta situación, ha respondido con gran dignidad, e invita a todos a un compromiso auténtico para invertir la situación», afirmó en rueda de prensa ofrecida con motivo de la Convención de los Caballeros de Colón el 8 de agosto pasado en Nashville (Tennessee).

El purpurado quiso hacer «dos observaciones concretas».

«En primer lugar, el negocio que ha acompañado los escándalos sexuales no tiene nada que ver con el respeto de la persona humana, con la ayuda a las víctimas, ni con la recuperación del culpable, a quien no podemos dejar abandonado en el infierno».

«El negocio que se creó en los Estados Unidos en torno a este escándalo es realmente insoportable», denunció.

«En segundo lugar, espero que otras instituciones y agencias sociales afronte este mismo problema con sus miembros con el mismo nivel de valentía y realismo que ha demostrado la Iglesia católica», añadió.
Siga leyendo aquí.

Comentario. En respuestas a preguntas de este tema, ya yo he analizado las causas del escándalo sin escatimar detalle y sin timidez en apuntar las causas: la timidez, indiferencia y hasta renuencia departe de muchos obispos en disciplinar un amplio grupo y hasta subcultura de homosexuales activos entre los clérigos bajo su jurisdicción, ya que la mayoría de los casos no han sido pedofilia -- que es el abuso sexual de niños prepubescentes -- sino de efebofilia, de jóvenes pubescentes o pospubescentes, mayormente varones y esto es actividad homosexual propiamente dicha.

Ahora, apuntar esto no es necesariamente un acto de corrección política, sin embargo, es la verdad.

Los hombres con atracción a personas del mismo sexo y los heterexosexuales tienen el mismo llamado a la castidad según su propio estado de vida. Si el homosexual puede dominar su deseo como lo hace el heterosexual, para mi no hay problema. Pero si no, pa'fuera los dos: ninguno pertenece en el sacerdocio.

Sin embargo, como los sacerdotes que son heteresoxuales "activos" normalmente tienen relaciones con mujeres adultas, aunque es escandaloso y deplorable de por sí, son los que destruyen la vida de menores los que exponen a la Iglesia a la avaricia de abogados inescrupulosos y a otros enemigos que desean verla humillada y su voz apagada. A eso es lo que el Cardenal Bertone se refiere y está en lo correcto.

El Espíritu está "limpiando casa" en la Iglesia de EE.UU. Esta purificación que sufre esta Iglesia es necesaria y terminará cuando la disciplina sea restablecida y los perpetradores sean o redimidos, o disciplinados o ambas cosas.

miércoles, agosto 15, 2007

Fe que rescata jóvenes

Transforma vidas la obra de las Hermanas Salesianas en la Casa Juan Bosco de Aguadilla.

Fuente: ENDI

Aguadilla, Puerto Rico (ENDI) - Tras haberse graduado de cuarto año, John González León se apresta a servir como voluntario por un año en un hogar para niños huérfanos en la República Dominicana.

Luego que termine este cometido, el joven de 18 años, criado en la comunidad La Vía de Aguadilla espera ingresar al seminario católico para seguir la vocación del sacerdocio.

Sin embargo, aunque siempre tuvo una base moral sólida en su hogar, el mismo González León comenta que era un joven de alto riesgo.

“Yo vivía frente a un punto de drogas y toda la vida veía gente comprando y consumiendo drogas. En ese sentido yo estaba expuesto”, expresó a El Nuevo Día. Pero el mundo da sus vueltas y la obra de las Hermanas Salesianas cambió la vida de González León a través de la Casa Juan Bosco de Aguadilla.

Carlos Rodríguez, director de la institución fundada en el 1994, explicó que más de 100 jóvenes aguadillanos son impactados por la institución, que ofrece servicios de tutorías, deportes, terapias y educación sobre valores.

Otra de esos jóvenes atraída por los servicios de la Casa Juan Bosco es Tatiana Marí Sánchez Mercado, de 14 años. Según explicó su mamá, Maribel Mercado Vargas, hace un año, a la joven sordomuda y quien sufre retardación mental, se le diagnosticó depresión.

“Yo comencé a notar el cambio en ella, porque se manifestó como una conducta agresiva y cuando la llevé al médico, me la diagnosticaron con depresión”. Tras escuchar de los servicios que se ofrecen en la Casa Juan Bosco, la mujer recurrió a la institución. Hoy día, dice muy satisfecha su progenitora, el cambio de Tatiana es notable. “Ella dice que ésta es la escuela de Papá Dios. Y yo he usado su participación aquí para modificar su conducta, y gracias a Dios, ella está respondiendo muy bien”, destacó la madre con una sonrisa.

Por su parte, Rodríguez indicó que la joven no sólo ha recibido la ayuda, sino que también ha logrado sentirse aceptada por sus compañeros. “Por iniciativa propia, sus amiguitos han aprendido lenguaje de señas y hasta le enseñaron a bailar reggaetón”, afirmó el director de la Casa.

Lamentablemente, es mucha la necesidad en la comunidad aguadillana, y la Casa Juan Bosco no da abasto para suplir toda la demanda de servicio.

“Nosotros somos una institución sin fines de lucro y funcionamos con la ayuda de organizaciones como la Fundación Ferré Rangel, Fundación Extrabases de Carlos Delgado y la Fundación Ángel Ramos. Lamentablemente con los aumentos que ha habido, el impuesto sobre las ventas, la luz, el agua, hemos tenido que hacer ajustes para poder seguir funcionando.

Por ejemplo, este año no pudimos aumentar el cupo. Sólo vamos a recibir 100 estudiantes”, explicó Rodríguez.

Lo más grave es que a pesar de que llevan un año en su nuevo hogar frente al rompeolas de Aguadilla, las instalaciones ya se han quedado pequeñas, por lo que necesitan expandirse. “Queremos adquirir el solar de al lado para tener un área recreativa y un anfiteatro para nuestras actividades. Para poder hacerlo, necesitamos más padrinos que nos ayuden”, explicó Rodríguez.

A pesar de tener muchos otros casos similares al de Tatiana o el de John, que son ejemplos excepcionales de superación y del servicio que instituciones como estas le dan a la comunidad, la Casa Juan Bosco no recibe fondos del Gobierno de Puerto Rico. Rodríguez exhortó a cooperar para que los jóvenes aguadillanos sigan contando con ayuda con sus estudios y combatir el ocio, llamando al (787) 882-7027.

Información Adicional

- Para vocaciones religiosas, contacte: Salesianas - Hijas de María Auxiliadora (4 Hnas.) (Pastoral Parroquial Juvenil y Catequesis), Convento San Juan Bosco, Apartado 1836- Aguadilla, PR 00605- Tel 882-3629, Superiora: Sor Nilsa González

- Visite también la página de los Salesianos de las Antillas.

- Lea esta reseña de la Parroquia San Carlos Borromeo de Aguadilla publicado en El Visitante

martes, agosto 14, 2007

¿Es el celibato sacerdotal y religioso causa de los problemas de la Iglesia?

Lea la primera parte de este epígrafe.

Final de mi respuesta a Federico.


Amigos, continúo contestando las otras dos preguntas restantes que me propuso Federico hacen unos días:
¿Porqué si su primer Papa San Pedro apostol fué casado, no se les permite a los sacerdotes casarse y canalizar así su deseo sexual, en lugar de saciarlo con menores indefensos? ¿Quién dentro de la iglesia católica es o son, el o los, hipócritas mentirosos, que prohíben casarse según relata el Apóstol Pablo en su primera carta a Timoteo capitulo 4 verso 2
Empiezo por la primera:

¿Porqué si su primer Papa San Pedro apóstol fué casado, no se les permite a los sacerdotes casarse y canalizar así su deseo sexual, en lugar de saciarlo con menores indefensos?

Ofrezco las siguientes reflexiones para a explorar y contestar todo esto:
  • Aunque San Pedro haya sido casado—y esto nadie lo niega—el celibato no se puede despachar sumariamente como la disciplina normativa para los clérigos de la Iglesia de Rito Latino— rito al cual la vasta mayoría de nosotros pertenecemos, ya que en los Ritos Orientales el celibato es opcional para los sacerdotes y diáconos, pero no para el clero monástico ni para los obispos—alegando solamente el supuesto ejemplo de San Pedro.

  • Entendamos que el celibato de los sacerdotes del Rito Latino es materia de disciplina y no de doctrina, que la disciplina son cosas que cambian y que pueden volver a cambiar cuando el Espíritu lo disponga. Pero esto no explica ni el cambio hacia el celibato ni el diferendo disciplinario entre los ritos latinos y orientales. Pues, las diferencias disciplinarias las causa el Espíritu quien quiere que estemos llenos en la Iglesia y que gravitemos libremente a las opciones que Él nos provee. Es el Espíritu Santo quien ha querido y aun quiere que el celibato sea la norma para el clero del Rito Latino. El Espíritu Santo no dejó de regir la Iglesia tras la muerte de San Pedro. El Espíritu rige a la Iglesia aun ahora, a través de los obispos en comunión con el Sucesor de Pedro.

  • Federico asume que el celibato es obligatorio. No lo es. El celibato es voluntario. ¿Cómo es eso? Lo es porque la vida sacerdotal y/o consagrada son opcionales. Nadie está obligado a ser sacerdote, monástico o religioso. La castidad célibe se toma voluntariamente como característica de la nueva forma de vida que la acompaña y quien no puede con ella está llamado a vivir la santa vocación de la castidad marital en la cual vivimos la mayoría de nosotros. Es como ser bombero. La descripción de este trabajo incluye el requisito de entrar en edificios en llamas. Nadie obliga a nadie a hacer eso al menos que uno sea bombero y nadie está obligado a ser bombero. Cuando uno se hace bombero voluntariamente, uno asume todas las obligaciones del trabajo, incluyendo entrar a edificios en llamas de modo voluntario. Lo mismo con el sacerdocio. Cuando se asume, el voluntario asume también todas sus obligaciones, incluyendo la castidad célibe. ¿No te gusta? No lo seas. Tu salvación y servicio a otros entonces se encuentra en ejercer otra función, otro carisma o vocación.

  • Federico parece pensar que la castidad célibe es algo "raro" o contra la naturaleza. En cierto modo lo es, porque va contra nuestra naturaleza caída y lo que pasa por sentido común en nuestras sociedades que dicta que el placer es la meta principal de la vida. Pero en un modo fundamental, el celibato no es nada especial. La castidad célibe en la cual viven los sacerdotes, los monásticos, religiosos y un número de diáconos no se diferencia en nada de la castidad célibe en la cual debe de vivir todo cristiano soltero. En otras palabras, la soltería es para la mayoría de nosotros un estado de vida temporero y dentro de esta soltería el cristiano es llamado a ser abstinente, a no utilizar su potencia sexual fuera del marco matrimonial en donde se puede ejercitar con amor. Los sacerdotes abrazan la misma soltería de modo permanente y voluntariamente por amor al Reino de los Cielos.

  • De hecho, si vamos a ver, la castidad matrimonial no se diferencia mucho en sus manifestaciones externas de la castidad célibe. ¿Por qué? Porque la castidad matrimonial me exige y demanda que yo ejercite mi poder sexual completa, total y exclusivamente con una sola persona, mi cónyuge. El cristiano casado está llamado a practicar la castidad célibe con todos los demás excepto con su cónyuge. La demanda de castidad célibe para con todos los demás me aplica tanto a mí como al sacerdote, monje o monja o hermano religioso que abraza la castidad célibe como forma total de vida. Para todos los efectos, todos los cristianos estamos llamados a practicar, de una forma u otra, la castidad célibe. Decir que el llamado a la castidad célibe es solamente para la vida religiosa y no para la matrimonial es un disparate abrazado convenientemente por quienes no tienen intención alguna de amar con total entrega a otra persona y formar una comunidad de amor matrimonial.

  • Debido a estos malentendidos, Federico construye en su pregunta la siguiente inferencia: que el celibato es la causa del abuso sexual por parte de los clérigos. Eso no es así, no es verdad. El problema no es el concepto de la castidad célibe, amigos, ideal que ha sido atenido exitosamente por incontables generaciones. El problema es el de siempre, el pecado. Los clérigos, como pecadores en vías de recuperación que son como todos nosotros, viven con sus propias constelaciones de tendencias, contradicciones, inclinaciones y debilidades a las que combaten muchas veces de modo imperfecto, o no del todo. Sin embargo, decir que el argumento contrario resolvería el problema es irresponsable, ya que el argumento no puede reducirse solamente a la castidad célibe. La castidad es castidad sea célibe o matrimonial, ya que ambas están íntimamente ligadas como ya hemos visto. Si un cristiano cuestiona el llamado a la castidad y a la exclusividad célibe o conyugal lo que está haciendo es llamar al Evangelio una farsa y a su Autor, un fantaseador, porque fue el Autor del Evangelio quien nos llamó a ejercer la castidad. Si uno no se puede ser casto, tampoco puede ser uno fiel al cónyuge y entonces el ideal matrimonial cristiano no puede ser el modelo rector de nuestras sociedades. Da la casualidad que eso es exactamente lo que dicen los que quieren abolir el matrimonio y a la familia tradicional y todo esto tiene su origen en ese cuestionamiento que se le hace al don y al deber de ejercer la castidad y a la responsabilidad sexual.
  • Finalmente, llegamos a la última pregunta de Federico:

    ¿quien dentro de la iglesia católica es o son, el o los, hipócritas mentirosos, que prohiben casarse según relata el Apostol Pablo en su primera carta a Timoteo capitulo 4 verso 2

    Te voy a identificar al tal "hipócrita mentiroso" con nombre y apellido. Se llama JESÚS DE NAZARET, quien una vez dijo que hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba (Mateo 19:12, RV). Y Jesús mismo era célibe, lo que le permitió entregarse a todos sin reserva ya que, aunque como Dios Él lo daba todo, como Hombre no daba abasto. Su celibato fue un signo vivo de su entrega a los demás. Por eso muchos de entre nosotros lo imitan de este modo. Y la Iglesia acoge ese llamamiento y el ejemplo de Cristo seriamente, proveyendo un contexto regulado para ejercer la castidad célibe.

    Para terminar, quiero apuntar que utilizar a 1 Timoteo 4:1-4 como texto-prueba para negar la validez de la opción célibe en la Iglesia es trastornar el texto de la Sagrada Escritura, extirpándolo tanto de su contexto histórico como del resto de los escritos de San Pablo, inyectando a la vez en esos versículos un sentido nuevo, acomodaticio, parafraseado y artificial.

    Digo de su contexto histórico porque San Pablo no se refería en este escrito a la práctica cristiana de la castidad célibe. San Pablo estaba condenando las prácticas gnósticas—la Nueva Era de su tiempo—que ya estaban alboreando e inmiscuyéndose en la vida de la Iglesia. El gnosticismo como movimiento religioso pagano despreciaba a la materia a favor del "espíritu" y por ende condenaba el matrimonio porque a través de su función reproductiva hacía que los espíritus se precipitaran de su plano superior para caer en la carne. Por eso es que el Apóstol subraya que todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias ya que los gnósticos negaban la bondad de la creación misma, odiaban su demiurgo creador y condenaban la noción de la bondad intrínseca de la materia.

    Y digo que la interpretación de Federico arranca estos versículos del de contexto amplio de los escritos de San Pablo porque el Apóstol mismo dijo: Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les sería quedarse como yo… (1 Corintios 7:7-8) en un capítulo que resuma de consejos para balancear la continencia, el uso sexual matrimonial y el celibato como opción permanente en la vida cristiana, y vemos cómo el mismo San Pablo se pone como ejemplo de célibe cristiano. De hecho, el versículo 27 de ese mismo capítulo recoge el valor que el Apóstol le concedía al celibato cuando dijo ¿Estás ligado a mujer? No trates de soltarte. ¿Estás libre de mujer? No trates de casarte concluyendo en el versículo 32 que el soltero se preocupa por las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Creo, Federico, que te vendría bien leer todo el capítulo 7 de la Primera Carta a los Corintios y preguntarte si San Pablo contradijo en su carta a Timoteo lo que una vez le dijo a los corintios.

    San Pablo entendía muy bien la invitación de Cristo a ser eunuco por el Reino de los Cielos con todo lo que esto implicaba y por eso vivió esa invitación al dedillo. Y en esto nosotros los cristianos católicos buscamos ser imitadores de San Pablo como él lo fue de Cristo (1 Corintios 11:1).

    Espero, hermano Federico, que esto te haya sido aleccionador, que hayas aprendido al menos que un texto fuera de contexto es un mero pretexto. Tus razones para derribar el celibato cristiano con supuestas razones bíblicas es sólo eso, un pretexto fuera de contexto. Espero que todo esto haya sido de algún valor. Contesté todas tus preguntas sin ambages, disimulo, o ánimo de ofuscar. Que la Paz de Nuestro Señor Jesucristo quede contigo y que su Palabra ilumine tu camino hacia la Verdad plena.

    lunes, agosto 13, 2007

    Algunos puntos críticos en el actual debate cultural y político

    Extracto de Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política

    2. La sociedad civil se encuentra hoy dentro de un complejo proceso cultural que marca el fin de una época y la incertidumbre por la nueva que emerge al horizonte. Las grandes conquistas de las que somos espectadores nos impulsan a comprobar el camino positivo que la humanidad ha realizado en el progreso y la adquisición de condiciones de vida más humanas. La mayor responsabilidad hacia Países en vías de desarrollo es ciertamente una señal de gran relieve, que muestra la creciente sensibilidad por el bien común. Junto a ello, no es posible callar, por otra parte, sobre los graves peligros hacia los que algunas tendencias culturales tratan de orientar las legislaciones y, por consiguiente, los comportamientos de las futuras generaciones.

    Se puede verificar hoy un cierto relativismo cultural, que se hace evidente en la teorización y defensa del pluralismo ético, que determina la decadencia y disolución de la razón y los principios de la ley moral natural. Desafortunadamente, como consecuencia de esta tendencia, no es extraño hallar en declaraciones públicas afirmaciones según las cuales tal pluralismo ético es la condición de posibilidad de la democracia[12]. Ocurre así que, por una parte, los ciudadanos reivindican la más completa autonomía para sus propias preferencias morales, mientras que, por otra parte, los legisladores creen que respetan esa libertad formulando leyes que prescinden de los principios de la ética natural, limitándose a la condescendencia con ciertas orientaciones culturales o morales transitorias,[13] como si todas las posibles concepciones de la vida tuvieran igual valor. Al mismo tiempo, invocando engañosamente la tolerancia, se pide a una buena parte de los ciudadanos – incluidos los católicos – que renuncien a contribuir a la vida social y política de sus propios Países, según la concepción de la persona y del bien común que consideran humanamente verdadera y justa, a través de los medios lícitos que el orden jurídico democrático pone a disposición de todos los miembros de la comunidad política. La historia del siglo XX es prueba suficiente de que la razón está de la parte de aquellos ciudadanos que consideran falsa la tesis relativista, según la cual no existe una norma moral, arraigada en la naturaleza misma del ser humano, a cuyo juicio se tiene que someter toda concepción del hombre, del bien común y del Estado.

    3. Esta concepción relativista del pluralismo no tiene nada que ver con la legítima libertad de los ciudadanos católicos de elegir, entre las opiniones políticas compatibles con la fe y la ley moral natural, aquella que, según el propio criterio, se conforma mejor a las exigencias del bien común. La libertad política no está ni puede estar basada en la idea relativista según la cual todas las concepciones sobre el bien del hombre son igualmente verdaderas y tienen el mismo valor, sino sobre el hecho de que las actividades políticas apuntan caso por caso hacia la realización extremadamente concreta del verdadero bien humano y social en un contexto histórico, geográfico, económico, tecnológico y cultural bien determinado. La pluralidad de las orientaciones y soluciones, que deben ser en todo caso moralmente aceptables, surge precisamente de la concreción de los hechos particulares y de la diversidad de las circunstancias. No es tarea de la Iglesia formular soluciones concretas – y menos todavía soluciones únicas – para cuestiones temporales, que Dios ha dejado al juicio libre y responsable de cada uno. Sin embargo, la Iglesia tiene el derecho y el deber de pronunciar juicios morales sobre realidades temporales cuando lo exija la fe o la ley moral.[14] Si el cristiano debe «reconocer la legítima pluralidad de opiniones temporales»,[15] también está llamado a disentir de una concepción del pluralismo en clave de relativismo moral, nociva para la misma vida democrática, pues ésta tiene necesidad de fundamentos verdaderos y sólidos, esto es, de principios éticos que, por su naturaleza y papel fundacional de la vida social, no son “negociables”.

    En el plano de la militancia política concreta, es importante hacer notar que el carácter contingente de algunas opciones en materia social, el hecho de que a menudo sean moralmente posibles diversas estrategias para realizar o garantizar un mismo valor sustancial de fondo, la posibilidad de interpretar de manera diferente algunos principios básicos de la teoría política, y la complejidad técnica de buena parte de los problemas políticos, explican el hecho de que generalmente pueda darse una pluralidad de partidos en los cuales puedan militar los católicos para ejercitar – particularmente por la representación parlamentaria – su derecho-deber de participar en la construcción de la vida civil de su País.[16] Esta obvia constatación no puede ser confundida, sin embargo, con un indistinto pluralismo en la elección de los principios morales y los valores sustanciales a los cuales se hace referencia. La legítima pluralidad de opciones temporales mantiene íntegra la matriz de la que proviene el compromiso de los católicos en la política, que hace referencia directa a la doctrina moral y social cristiana. Sobre esta enseñanza los laicos católicos están obligados a confrontarse siempre para tener la certeza de que la propia participación en la vida política esté caracterizada por una coherente responsabilidad hacia las realidades temporales.

    La Iglesia es consciente de que la vía de la democracia, aunque sin duda expresa mejor la participación directa de los ciudadanos en las opciones políticas, sólo se hace posible en la medida en que se funda sobre una recta concepción de la persona.[17] Se trata de un principio sobre el que los católicos no pueden admitir componendas, pues de lo contrario se menoscabaría el testimonio de la fe cristiana en el mundo y la unidad y coherencia interior de los mismos fieles. La estructura democrática sobre la cual un Estado moderno pretende construirse sería sumamente frágil si no pusiera como fundamento propio la centralidad de la persona. El respeto de la persona es, por lo demás, lo que hace posible la participación democrática. Como enseña el Concilio Vaticano II, la tutela «de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública»[18].

    Lea el documento entero aquí.

    domingo, agosto 12, 2007

    La Iglesia, la misma ayer, hoy y siempre

    Amigos, me escribió un lector el otro día lo siguiente:
    Mi querido y respetado Teofilo: mi nombre es Federico Flores y vivo en la república Mexicana, mi correo es feflola@... te preguntaré lo siguiente, ¿porqué si los integrantes de la iglesia católica se autocalifican como dueños de la verdad, tienen entre sus ministros tantos abusadores sexuales?. ¿porqué si su primer Papa San Pedro apostol fué casado, no se les permite a los sacerdotes casarse y canalizar así su deseo sexual, en lugar de saciarlo con menores indefensos? ¿quien dentro de la iglesia católica es o son, el o los, hipócritas mentirosos, que prohiben casarse según relata el Apostol Pablo en su primera carta a Timoteo capitulo 4 verso 2 ? Te agradeceré la respuesta lógica y no encubridora a mis cuestionamientos. Te saludo con respeto y afecto.
    Gracias, Federico, por tus preguntas y por la confianza que muestras de que yo te las pueda contestar de alguna manera. Este es precisamente uno de los tipos de interacción que yo valoro. Déjame contestar tus preguntas, una por una. Lo voy a ser en una serie, para no aburrir ni a ti ni a otros lectores al tener que leer algo largo. Empiezo, pues:

    ¿porqué si los integrantes de la iglesia católica se autocalifican como dueños de la verdad, tienen entre sus ministros tantos abusadores sexuales?

    Porque donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia. Te tengo una admisión, una confesión que hacer: la Iglesia Militante está compuesta de pecadores. En ella encontrarás no solamente abusadores sexuales, más también blasfemos, parricidas, ladrones, asesinos, adúlteros, impuros, mentirosos, codiciadores y envidiosos. ¿Sabes por qué? Una vez más: donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia. Es de esperarse que haya tanto pecador en la Iglesia Católica porque, después de todo, como esta posee todos los medios necesarios para la salvación, Dios tiende a agruparnos a los pecadores ahí. Eso de que la Iglesia es para los "puros" es invento de los Donatistas de antaño, un mito recogido por la Reforma Protestante y que si bien es muy atractivo, es nada más que una ilusión superficial.

    Pero apuesto que tu pregunta no tenía tanto que ver con los pecadores en la Iglesia, sino con los sacerdotes, los pastores de esta que han sido acusados y muchos, convictos, de abuso sexual. Esto tiene varias causas, todas entrelazadas, entre ellas: falta de liderato y de supervisión por parte de los obispos; mal manejo del problema por parte de estos obispos, muchos de los cuales han optado por encubrir el problema antes que enfrentarlo; miedo de estos obispos de enfrentar a las personas responsables; filtración en la Iglesia de una mentalidad tolerante del homosexualismo—ya que la mayor parte de estos abusos han sido abuso homosexual de menores de edad púberes y pospúberes, y esto no es pedofilia, lo que sí es abuso homosexual de menores. También se puede culpar a una decadencia en términos de educación y disciplina en los seminarios, en donde muchas veces la sicología pop ha venido a suplantar al cultivo de la autodisciplina, al ascetismo y de las virtudes como fuerza motriz de la madurez espiritual y sicológica. Esas son, a mi modo de ver, varias de las razones que explican esto.

    Y debajo de estas realidades existen las percepciones creadas por los medios de comunicación y por los sectores políticos y culturales que odian a la Iglesia. La tasa de este tipo de crimen no es más alta en la Iglesia que en otros sectores de la sociedad, por ejemplo, entre maestros de educación primaria, intermedia y secundaria en planteles educativos pertenecientes al estado y aun en las iglesias y centros docentes protestantes. Sucede que los cabilderos de estas clases tienen más empujen en las esferas legislativas y judiciales que la Iglesia y que las elites de los medios tienen poco interés en perseguir a los educadores laicos porque que eso no les conviene. Ellos no quieren atacar los cimientos del orden que ellos quieren implantar. Por eso, la Iglesia es un blanco fácil y es mejor crear una percepción de crisis dentro de ella para soslayar su autoridad moral y así erosionar su poder de persuasión en la arena pública.

    Y eso de que nos creemos "dueños" de la verdad merece de por sí una clarificación: la ortodoxia—la recta doctrina, el recto culto—es una característica de la Iglesia. No hay muchas "rectas doctrinas," ni muchos "rectos cultos." Solamente hay uno, sin negar que en las demás iglesias persistan una o más de estas rectas doctrinas o uno o más de los elementos del recto culto y que el Señor desparrame su gracia en ellas por ese motivo. Pero esto sucede porque, por motivo que estas doctrinas y elementos existen fuera de la Iglesia, Jesucristo extiende la Iglesia a estos de modo que quienes están fuera de ella participan de mayor o menor grado de la vida de la gracia que fluye en toda su plenitud dentro de la Iglesia Católica. Esto tal vez sea un misterio incómodo para ti, pero no por eso es menos verdad. Tranquilízate entonces, porque tú también eres "codueño" de esa verdad que tú compartes con la Iglesia y que de ella, directa o indirectamente, has recibido.

    Prosigue a la segunda parte.

    sábado, agosto 11, 2007

    Recordamos hoy a Santa Clara de Asís

    Fuente: ACIPrensa.

    Cuando Clara tenía 18 años, San Francisco predicó en Asís los sermones cuaresmales en la Iglesia de San Jorge. Las palabras del "poverello" encendieron el corazón de la joven, quien fue a pedirle, en secreto, que la ayudase a vivir según el Evangelio. San Francisco la alentó en su deseo de dejarlo todo por Cristo. El día de Ramos de 1212, Clara asistió a la bendición de las palmas en la catedral. Todos los fieles se acercaban a recibir una rama de olivo, pero Clara se quedó en su sitio, presa de la timidez. Al ver esto, el obispo llevó la rama hasta el lugar en que se hallaba. Esa noche, Clara huyó de su casa y se dirigió al pueblo de Porciúncula, que distaba dos kilómetros de donde vivía San Francisco con su comunidad.

    Ahí cambió Clara sus finos vestidos por un hábito de penitente, que consistía en una túnica de tela burda y una cuerda de cinturón. San Francisco le cortó el cabello. Como éste no había fundado un convento para religiosas, consiguió alojamiento provisional para Clara en el claustro de las benedictinas de San Pablo, cerca de Bastia. Los parientes de Clara ya habían planeado para ella un matrimonio y en cuanto supieron lo que había pasado, decidieron sacarla del convento. Se cuenta que Clara se aferró con tal fuerza al altar, que desgarró los manteles cuando la arrancaron de ahí. La joven se descubrió la cabeza para que viesen sus cabellos cortados y dijo a sus amigos que Dios la había llamado a su servicio y que ella estaba dispuesta a responder. Al poco tiempo, fue a reunirse con Clara su hermana Inés, lo cual desencadenó una nueva persecución familiar. Más tarde, San Francisco trasladó a Clara e Inés a una casa contigua a la iglesia de San Damián, en las afueras de Asís, y nombró superiora a Clara.

    Al cabo de algunos años, había ya varios conventos de las clarisas en Italia, Francia y Alemania. La Beata Inés fundó una orden en Praga, donde tomó el hábito. Santa Clara y sus religiosas practicaban austeridades hasta entonces desconocidas en los conventos femeninos. No usaban calzado y dormian en el suelo, no comían carne nunca y sólo hablaban cuando era necesario o por caridad. Santa Clara imitó a la perfección el espíritu de pobreza de San Francisco. Gregorio IX acabó por conceder a las clarisas, en 1228, el "Privilegium Paupertatis" para que nadie pudiese obligarlas a tener posesiones.

    Además, Santa Clara como verdadera intérprete del espíritu y tradición franciscanos, redactó por su cuenta una regla que los refleja con fidelidad y que prohibe toda forma de propiedad individual o común. Inocencio IV no aprobó esta regla sino dos días antes de la muerte de la santa.

    Santa Clara murió el día de la fiesta de San Lorenzo, a los 60 años de edad, de los cuales 40 los consagró a la vida religiosa. Fue sepultada el 12 de agosto, en el cual la Iglesia celebra su fieta. El Papa Alejandro IV la canonizó en Agnani en 1255.

    jueves, agosto 09, 2007

    "Jesucristo Hombre" repudia a su esposa

    Amigos, la Internet bulle con el chisme de que el autoproclamado "Jesucristo Hombre, Anticristo" y simplemente "Dios" a secas, el timador José Luís Miranda, ahora busca divorciarse de su esposa. Aparentemente, la señora no era material digno para aparearse con "Dios." Pero ni los furiosos intentos de la exseñora de Miranda de desenmascarar al timador hacen mella en las mentes de sus seguidores porque, después de todo, "Dios" puede hacer lo que le venga en gana y si quiere despreciar a su esposa, pues no hay nada malo en eso.

    ¡Qué imbecilidad la de esta gente!

    martes, agosto 07, 2007

    Ideólogo socialista español nos enseña los colmillos

    Amigos, nos informa ACIPrensa Digital:
    Ideólogo socialista amenaza a la Iglesia: O se calla o la silenciamos

    Gregorio Peces-Barba07 Ago. 07 / 11:31 am (ACI).- En una feroz columna publicada por el diario socialista español El País, el catedrático Gregorio Peces-Barba (retrato a la derecha) considerado el ideólogo del actual anticlericalismo socialista y uno de los autores intelectuales de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), ha amenazado a la Iglesia Católica en España, llamándola a guardar silencio o a “sufrir las consecuencias”.

    En la columna titulada “En torno a la Educación para la Ciudadanía”, el ideólogo socialista señala que la masiva oposición a la asignatura de EpC es ilegítima pues “no se puede contraponer la fe a la ley en una sociedad democrática como la nuestra”. “Menos se pueden oponer las ideologías temporales sustentadas por esas jerarquías que asumen una cultura tradicional antimoderna y clerical que se opone a muchas conclusiones legales del Estado democrático, y que pretenden vender como la verdad que nos hace libres”, prosigue.

    Peces-Barba acusa a los padres de familia que se han opuesto al curso de concientización socialista de “una arrogancia extrema, una sensación de impunidad y un insufrible sentido de superioridad, derivada de que administran ‘verdades superiores’” y acusa a las autoridades de la Iglesia de llevar “años desafiando a las autoridades legítimas, a la Constitución y a la ley intentando imponer sus criterios frente al interés general y a la soberanía popular residenciada en el Parlamento”.

    El padre de la asignatura ideológica contestada por un número creciente de padres y estudiantes, acusa a los católicos españoles de aceptar “la democracia con la boca chica, y fundamentalmente para lo que les favorezca. Por su actitud ante muchas leyes que son expresión de la mayoría parlamentaria se ve que en el fondo permanecen con los principios anti-ilustrados, que se expresaron en los documentos pontificios del siglo XIX, desde la Mirari Vos de 1832 a la Libertas de León XIII”.

    Peces-Barba dice de los obispos españoles que “su modelo es Irán donde el islamismo, la religión manda sobre las autoridades y sobre el propio presidente de la República y donde la pena de muerte no solo está vigente sino que se aplica con abundancia. Naturalmente sin aceptar el islamismo, es imposible seguir su modelo en los contenidos, aunque sí les gustaría poder aplicar sus formas”.

    El padre del actual anticlericalismo socialista español concluye con una abierta amenaza a la Iglesia y los católicos: “No pueden ni deben seguir por ese camino ni tensar tanto la cuerda. Son responsables de la agitación que impide la paz social y beligerantes contra la política del Gobierno y contra cualquier progreso”.

    “Deben tener más respeto a los disidentes y evitar maldecir y condenar todo el tiempo. Si este nuevo clima no se consigue en la próxima legislatura, habrá que abordar el tema de la acción y de la situación de la Iglesia y establecer un nuevo estatus, que les sitúe en su sitio y que respete la autonomía de la autoridad civil”, concluye.
    Comentario. Aquí vemos, en vivo y a todo color, la actitud descarada, arrogante e intolerante que se encuentra bajo la máscara de supuesto liberalismo que dice informar a este "intelectual" socialista. Pero al menos hay que aplaudirle la sinceridad de este señor, que con valor y sin disimulo nos dijo lo que piensa de los católicos de España. Honestamente, pienso que todo socialista de esa calaña que pulula por nuestras esferas piensa del mismo modo, pero prefiere guarda silencio y disimular, esperando hasta llegar al poder y entonces hacer de la suyas. La arrogancia no le quita lo sincero al camarada Don Gregorio.

    El evangelio y el socialismo no se pueden integrar armoniosamente porque ambos parten de premisas distintas y sus respectivas antropologías no se pueden reconciliar. Se pueden mezclar, sí, pero el chanchullo resultante no sería nada más que un socialismo perfumado con un eau de cologne de rectitud moral bendecido por ciertos curas y ministros que por un lado se proclaman a favor de la paz y en contra del "militarismo" y por el otro, o empuñan fusiles o bendicen a quienes los empuñan mientras se hacen de la vista larga de los destrozos y de las víctimas resultantes.

    La fe católica es tanto un principio rector de la cultura española, como lo es de la puertorriqueña y la hispanoamericana. Amenazar con marginar a ese amplio segmento de la población que busca hacer valer sus derechos y actualizar su visión del país de acuerdo a su conciencia es una injusticia y una violación crasa de sus derechos civiles. Lo que amenaza este señor es con criminalizar a los católicos por delitos de pensamiento, expresión y opinión, expulsándolos de este modo de la arena pública de ese país. Este objetivo es uno obsceno y deleznable y ahí lo tienen, al desnudo. ¿Me sorprende? No, pero aun así me enoja y entristece.

    Oremos por los católicos españoles, herederos y aun forjadores de la cultura de su país y hoy amenazados y perseguidos por ideólogos recalcitrantes y fanáticos: para que el Señor los proteja, los confirme en la fe, y los haga triunfantes en esta contienda entre la luz y la oscuridad.

    lunes, agosto 06, 2007

    Celebramos hoy la Solemnidad de la Transfiguración del Señor

    Icono bizantino de la TransfiguraciónJesús había anunciado a los suyos la inminencia de su Pasión y los sufrimientos que había de padecer a manos de los judíos y de los gentiles. Y los exhortó a que le siguieran por el camino de la cruz y del sacrificio (Mt 16, 24 ss). Pocos días después de estos sucesos, que habían tenido lugar en la región de Cesarea de Filipo, quiso confortar su fe, pues, -como enseña Santo Tomás- para que una persona ande rectamente por un camino es preciso que conozca antes, de algún modo el fin al que se dirige: “como el arquero no lanza con acierto la saeta si no mira primero al blanco al que la envía. Y esto es necesario sobre todo cuando la vía es áspera y difícil y el camino laborioso... Y por esto fue conveniente que manifestase a sus discípulos la gloria de su claridad, que es los mismo que transfigurarse, pues en esta claridad transfigurará a los suyos” (Sto. Tomás, Suma teológica).

    Nuestra vida es un camino hacia el Cielo. Pero es una vía que pasa a través de la Cruz y del sacrificio. Hasta el último momento habremos de luchar contra corriente, y es posible que también llegue a nosotros la tentación de querer hacer compatible la entrega que nos pide el Señor con una vida fácil, como la de tantos que viven con el pensamiento puesto exclusivamente en las cosas materiales... “¡Pero no es así! El cristianismo no puede dispensarse de la cruz: la vida cristiana no es posible sin el peso fuerte y grande del deber... si tratásemos de quitarle ésto a nuestra vida, nos crearíamos ilusiones y debilitaríamos el cristianismo; lo habríamos transformado en una interpretación muelle y cómoda de la vida” (Pablo VI, Alocución 8-IV-1966). No es esa la senda que indicó el Señor.

    Los discípulos quedarían profundamente desconcertados al presenciar los hechos de la Pasión. Por eso, el Señor condujo a tres de ellos, precisamente a los que debían acompañarle en su agonía de Getsemaní, a la cima del monte Tabor para que contemplaran su gloria. Allí se mostró “en la claridad soberana que quiso fuese visible para estos tres hombres, reflejando lo espiritual de una manera adecuada a la naturaleza humana. Pues, rodeados todavía de la carne mortal, era imposible que pudieran ver ni contemplar aquella inefable e inaccesible visión de la misma divinidad, que está reservada en la vida eterna para los limpios de corazón” (San León Magno, Homilía sobre la transfiguración), la que nos aguarda si procuramos ser fieles cada día.

    También a nosotros quiere el Señor confortarnos con la esperanza del Cielo que nos aguarda, especialmente si alguna vez el camino se hace costoso y asoma el desaliento. Pensar en lo que nos aguarda nos ayudará a ser fuertes y a perseverar. No dejemos de traer a nuestra memoria el lugar que nuestro Padre Dios nos tiene preparado y al que nos encaminamos. Cada día que pasa nos acerca un poco más. El paso del tiempo para el cristiano no es, en modo alguno, una tragedia; acorta, por el contrario, el camino que hemos de recorrer para el abrazo definitivo con Dios: el encuentro tanto tiempo esperado.

    Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a un monte alto, y se transfiguró ante ellos , de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestidos blancos como la luz. En esto se le aparecieron Moisés y Elías hablando con Él (Mt 17, 1-3). Esta visión produjo en los Apóstoles una felicidad incontenible; Pedro la expresa con estas palabras: Señor, ¡qué bien estamos aquí!; si quieres haré aquí tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías (Mt 17, 4). Estaba tan contento que ni siquiera pensaba en sí mismo, ni en Santiago y Juan que le acompañaban. San Marcos, que recoge la catequesis del mismo San Pedro, añade que no sabía lo que decía (Mc 9, 6). Todavía estaba hablando cuando una nube resplandeciente los cubrió con y una voz desde la nube dijo: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias: escuchadle (Mt 17, 5).

    El recuerdo de aquellos momentos junto al Señor en el Tabor fueron sin duda de gran ayuda en tantas circunstancias difíciles y dolorosas de la vida de los tres discípulos. San Pedro lo recordará hasta el final de sus días. En una de sus Cartas, dirigida a los primeros cristianos para confortarlos en un momento de dura persecución, afirma que ellos, los Apóstoles, no han dado a conocer a Jesucristo siguiendo fábulas llenas de ingenio, sino porque hemos sido testigos oculares de su majestad. En efecto Él fue honrado y glorificado por Dios Padre, cuando la sublime gloria le dirigió esta voz: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias. Y esta voz, venida del cielo, la oímos nosotros estando con Él en el monte santo (2 Pdr 1, 16-18). El Señor, momentáneamente, dejó entrever su divinidad, y los discípulos quedaron fuera de sí, llenos de una inmensa dicha, que llevarían en su alma toda la vida. “La transfiguración les revela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total” (Juan Pablo II, Homilía 27-II-1983), al que debemos buscar todos los días de nuestra existencia aquí en la tierra.

    ¿Qué será el Cielo que nos espera, donde contemplaremos, si somos fieles, a Cristo glorioso, no en un instante, sino en una eternidad sin fin?

    Todavía estaba hablando, cuando una nube resplandeciente los cubrió y una voz desde la nube dijo: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias: escuchadle (Mt 17, 5). ¡Tantas veces le hemos oído en la intimidad de nuestro corazón!

    El misterio que celebramos no sólo fue un signo y anticipo de la glorificación de Cristo, sino también de la nuestra, pues, como nos enseña San Pablo, el Espíritu da testimonio junto con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos también herederos: herederos de Dios, coherederos de Cristo; con tal que padezcamos con Él, para ser con Él también glorificados (Rom 8, 16-17). Y añade el Apóstol: Porque estoy convencido de que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros (Rom 8, 18). Cualquier pequeño o gran sufrimiento que padezcamos por Cristo nada es si se mide con lo que nos espera. El Señor bendice con la Cruz, y especialmente cuando tiene dispuesto conceder bienes muy grandes. Si en alguna ocasión nos hace gustar con más intensidad su Cruz, es señal de que nos considera hijos predilectos. Pueden llegar el dolor físico, humillaciones, fracasos, contradicciones familiares... No es el momento entonces de quedarnos tristes, sino de acudir al Señor y experimentar su amor paternal y su consuelo. Nunca nos faltará su ayuda para convertir esos aparentes males en grandes bienes para nuestra alma y para toda la Iglesia. “No se lleva ya una cruz cualquiera, se descubre la Cruz de Cristo, con el consuelo de que se encarga el Redentor de soportar el peso” (J. Escrivá de Balaguer, “Amigos de Dios”). Él es, Amigo inseparable, quien lleva lo duro y lo difícil. Sin Él cualquier peso nos agobia.

    Si nos mantenemos siempre cerca de Jesús, nada nos hará verdaderamente daño: ni la ruina económica, ni la cárcel, ni la enfermedad grave..., mucho menos las pequeñas contradicciones diarias que tienden a quitarnos la paz si no estamos alerta. El mismo San Pedro lo recordaba a los primeros cristianos: ¿quién os hará daño, si no pensáis más que en obrar bien? Pero si sucede que padecéis algo por amor a la justicia, sois bienaventurados (1Pdr 3, 13-14).

    Pidamos a Nuestra Señora que sepamos ofrecer con paz el dolor y la fatiga que cada día trae consigo, con el pensamiento puesto en Jesús, que nos acompaña en esta vida y que nos espera, glorioso al final del camino. Y cuando llegue aquella hora en que se cierren mis ojos humanos, abridme otros, Señor, otros más grandes para contemplar vuestra faz inmensa. ¡Sea la muerte un mayor nacimiento! (J. Margall, Canto espiritual), el comienzo de una vida sin fin.

    - Fuente: Extracto del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández-Carvajal www.iglesia.org por medio de ACIPrensa Digital.

    sábado, agosto 04, 2007

    El Papa Benedicto XVI y el problema del poder

    Amigos, el siguiente párrafo es una cita traducida del libro Co-Workers of the Truth: Meditations for Every Day of the Year escrito por el entonces Cardenal Ratzinger:
    Los hombres tienen poder sobre toda la tierra. Ellos entienden sus funciones y conocen las leyes que la mantienen en movimiento. Ellos pueden "desarmarla" y volver a “armarla" otra vez. Su conocimiento es poder. Para los hombres, el mundo es una red de funciones para utilizar y doblegar a su servicio. En un mundo entendido de este modo no queda lugar alguno para la intervención de Dios. Los hombres reciben su auxilio de otros hombres porque el poder sobre el mundo reside en los hombres. Reflexiones de esta clase revela algo fundamental sobre el problema del conocimiento humano de Dios. Se hace aparente que el conocimiento de Dios no es, en su sentido último, una pregunta puramente teórica, sino primariamente una pregunta relacionada con nuestro modo de vivir; esta depende de las relaciones que los hombres hayan establecido entre ellos mismos y el mundo, entre ellos mismos y sus propias vidas. Pero el problema del poder es solamente es una cuestión precedida por decisiones más profundas sobre la relación entre el Yo y el Vos y Nos—acerca de la experiencia de ser amado o rechazado. De estas experiencias básicas y de las decisiones recíprocas entre el Yo, el Vos y Nos depende mucho que los hombres puedan ver en el hecho de que "el Otro" ya está aquí represente una rivalidad, o peligro, o más bien una razón para confiar. También depende mucho de estas experiencias si a largo plazo los hombres deberán contender con este testigo—este "Otro"—o si podrán darle un Sí en un espíritu de respeto y gratitud.
    - Agradezco a Carl Olson del blog Ignatius Insight por la entrada original.

    jueves, agosto 02, 2007

    Arzobispo salvadoreño censura a Hugo Chávez

    Monseñor Fernando Sáenz Lacalle también aplaude la disculpa ofrecida por el venezolano hacia el arzobispo hondureño a quien insultó la semana pasada.

    Amigos, nos informa El Diario de Yaracuy de Venezuela:
    Arzobispo de San Salvador, Mons. Fernando Sáenz LacalleEl arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle (foto a la derecha), declaró ayer que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, "ya aburre" con sus "insultos" contra la Iglesia Católica, por lo que no hay que darle "mucha importancia". El prelado fue consultado, en una rueda de prensa celebrada en la Catedral Metropolitana, sobre la actitud de Chávez, quien el lunes pasado llamó "loro" y "payaso imperialista" al cardenal hondureño, Óscar Rodríguez Maradiaga.

    Chávez reaccionó a declaraciones hechas hace una semana en San Salvador por el cardenal hondureño a un diario local, en las que afirmó que el gobernante "se cree como un dios con derecho a atropellar a todas las demás personas", y le hizo un llamamiento de apertura al diálogo para gobernar en Venezuela.

    Sáenz Lacalle dijo: "Me parece que ya es un espectáculo circense de todas las semanas, verdad, por tanto yo creo que no hay que darle mucha importancia, aunque ciertamente tiene mucha importancia el hecho de que un jefe de Estado insulte a un cardenal".

    Añadió que "de todas maneras, en este caso concreto (de Chávez) es tan frecuente, que ya aburre".

    El presidente venezolano expresó el pasado jueves disculpas a Rodríguez Maradiega luego de que diversos sectores hondureños arremetieron contra él en defensa del prelado, quien es arzobispo de Tegucigalpa.

    Preguntado sobre su valoración sobre las disculpas de Chávez, el arzobispo salvadoreño expresó: "Pues qué bueno, porque yo creo que es la primera vez que pide disculpas".
    Comentario. Amigos, ya habrán notado una cierta abundacia por parte mía de reportajes relacionados con la situación en la hermana Venezuela, particularmente en lo referente a la acreeción centrípeta de poder político, legislativo y militar en la persona de su presidente, Hugo Chávez Frías, y la situación cada vez más difícil de la Iglesia en ese país.

    La regularidad de estos reportajes no es accidental. Sucede que quiero documentar lo más posible esta evolución en Venezuela, analizar sus componentes morales de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia, y proveer un foro para que las injusticias acaecidas en nombre de "la Revolución Bolivariana" se ahoguen en la sarta propagandística que fluye de sus centros de información.

    Seguiremos informando.

    miércoles, agosto 01, 2007

    Presencia viva en el residencial público

    Fuente: El Visitante Dominical

    “Cuidado que por ahí va la Sister”, se escucha decir cuando ella pasa con su hábito blanco y negro.

    Con su humilde caminar, Sister Ana no siente miedo cuando atraviesa las veredas del caserío, entre medio de los edificios. A través de los años se ha ganado el cariño de los residentes. Y es que la Hermana Ana Adrovet vive en el residencial Virgilio Dávila en Bayamón. No por casualidad, sino por puro deseo de ayudar, por la voluntad propia de ser parte de sus vidas.

    En su apartamento, luce un rosario en el balcón. Adentro, varias plantas. Allí también vive la Hermana Verónica López Neris.

    “Yo defiendo a los míos con uñas y dientes”, comenta Sister Ana, refiriéndose a los niños del residencial. La Hermana ha visto crecer a muchos de ellos, quienes ahora trabajan a su lado en la Casa Familiar Virgilio Dávila. El 87 por ciento del equipo de trabajo de la institución, habita o se crió en el residencial al que hoy sirven.
    Favor de seguir leyendo aquí.

    Comentario. Aquí tienen otro ejemplo de la religión como “fuerza retrograda.” Una hermana religiosa abraza la pobreza de la misma gente a quien sirve y armada solamente con su amor a un carpintero judío ejecutado hacen dos mil años se entrega en cuerpo y alma a los más necesitados, sin esperar nada a cambio, en lugares que nuestros burgueses de izquierda ni osan poner un pie, a menos que no sea para hacer promesas vacías y esprimir escasos votos.

    Pero no nos preocupemos, porque en el futuro brillante y progresista que los ilustrados están por traernos, el estado, la ciencia y los psicólogos se encargarán de brindar bienes y servicios a toda esta gente pobre, junto con alguna píldora, botella, o jeringuilla que los llene de amor y de sentimientos humanitarios. A juzgar por la experiencia en otros lugares, ese día nunca llegará.