lunes, julio 30, 2007

El Nuevo Neo-Ateísmo

por Peter Berkowitz

Atacar a "Dios" se ha convertido en una actividad lucrativa en el negocio de los libros, sin embargo estos últimos tratados ateos carecen de sustancia

"Nada nuevo hay bajo el sol," proclama el Libro del Eclesiastés. La ascendencia del nuevo neo-ateísmo confirma la certeza de este sabio y antiguo aforismo bíblico.

Por supuesto que estas famosas palabras del Eclesiastés no deben de ser tomadas en su sentido literal extremo, una técnica muy común entre aquellos que piensan refutar la fe en Dios mostrando que en la Biblia abundan aseveraciones demostrablemente falsas y contradictorias.

Pero algo que sí es nuevo bajo el sol es que la promulgación del ateísmo se ha convertido en un negocio lucrativo. De acuerdo a un artículo publicado recientemente en el Wall Street Journal, en menos de 12 meses los campeones del ateísmo han vendido cerca de un millón de libros, incluyendo 500,000 ejemplares de The God Delusion (2006) ("El Divino Engaño") de Richard Dawkins; 296,000 ejemplares de God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (2007) ("Dios No es Grande: Cómo la Religión lo Envenena Todo") de Christopher Hitchens; 185,000 ejemplares de Letter to a Christian Nation (2006) de Sam Harris; 64,100 de Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon ("Rompiendo el Embrujo: la Religión vista como Fenómeno Natural) de Daniel C. Dennett; y 60,000 The Failed Hypothesis: How Science Shows that God Does not Exist (2007) ("Dios, la Hipótesis Fallida: Cómo la Ciencia Demuestra que Dios No Existe") de Victor J. Stenger.

La ganancia monetaria no es la única característica distintiva de la descreencia de moda hoy, cuando se le compara con las otras variedades de ateísmo que han surgido a través de los milenios. A diferencia del ateísmo clásico de Epicuro y Lucrecio, el cual rechazaba la creencia en dioses en nombre del placer y la tranquilidad, el nuevo neo-ateísmo rechaza a Dios en nombre de la ciencia natural, la libertad individual y la igualdad humana. A diferencia del ateísmo ilustrado del siglo XVIII, el cual surgió de una sociedad predominantemente religiosa dentro de la cual la descreencia se disfrazaba o enmudecía con frecuencia, el nuevo neo-ateísmo proclama su odio hacia Dios y la religión organizada a voces y con orgullo desde los tejados. Y a diferencia también del ateísmo antimoderno de Nietzsche y Heidegger, quienes mantenían que la muerte de Dios fue catastrófica para el espíritu humano, el nuevo neo-ateísmo considera la pérdida de la fe religiosa en el mundo moderno como un bien sin límites, lamentando solamente la amplia y perversa resistencia de los creyentes a rechazar de una vez por todas la creencia retrógrada en una presencia divina en la historia.

Es de este modo que los señores Dawkins, Hitchens, Harris y los demás pueden afirmar ser novedosos, sin embargo, no en donde en realidad el argumento cuenta. Ellos contienden que desde el punto de vista del siglo XXI, y gracias al progreso moral de la humanidad y los logros de la ciencia natural, ya podemos saber, con finalidad y certeza, que Dios no existe y que la religión organizada es un fraude. La desproporción que existe entre la fanfarronería y bravuconadas de su retórica por un lado y las limitaciones halladas en sus argumentos principales por el otro, es sorprendente.

El caso del nuevo neo-ateísmo ha sido reafirmado más recientemente, con fuerza e ingenio, por mi amigo el Sr. Hitchens en su libro Dios No Es Grande. Hay que reconocer primero que Hitchens es incapaz de pronunciar o escribir una sola oración que sea aburrida, y hay que añadir que solamente un valiente o un necio se atrevería a retar a Hitchens en este tema tan cerca de su corazón como lo es este.

Pero sus argumentos ni tan siquiera se acercan a refutar la existencia de Dios ni a demostrar que la religión es mala sin remedio. Consideren por ejemplo su argumento, el cual él elabora largamente y con gusto, de que la religión, por ser esta como es, obliga a la gente a comportarse con crueldad y violencia. De acuerdo a Hitchens, la religión educa a los niños a odiar a los infieles, alienta a los adultos a matar y conquistar para la mayor gloria de Dios, obligando al "creyente pío" a circular el globo sin cesar conquistando gentes y naciones hasta que "el mundo entero hinque la rodilla."

La historia sangrienta de opresión y guerra emprendidas de parte de dioses y de Dios desde tiempos inmemoriales estremecen a toda gente decente. Pero Hitchens sabe perfectamente bien que los seres humanos no nacen en un estado de pureza y libertad convirtiéndose después en salvajes gracias a la imposición de las cadenas de la religión, como lo creía Rousseau. Por lo tanto, Hitchens debió de preguntarse si y hasta dónde las variedades de la religión han inflamado o mejor, disciplinado la poderosa tendencia nata de la humanidad, tendencia bien documentada por las ciencias sociales, de pelear y matar. Pero Hitchens no lo hizo.

Esta pregunta abre posibilidades intrigantes. Hitchens se burla de la crudeza del principio bíblico de la "ley del talión," el "ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie." Pero supongamos, como la enseñanza judía sugiere, que este principio bíblico terminó con la practica de quitar una pierna en vez de un pie o una vida en vez de un ojo y en su lugar estableció un principio que, aunque interpretado de modo distinto, permanece como la piedra angular de nuestra noción de justicia—que es que el castigo se ajuste al crimen.

Similarmente, Hitchens derrama su desprecio sobre la historia bíblica de Abrahán atando a Isaac para sacrificarle para ser detenido al último momento por un ángel. Hitchens se pregunta ¿qué clase de bárbaro se alistaría a sacrificar a su hijo siguiendo la orden de Dios y qué clase de tullidos morales honra tanto a este hombre como a la deidad que le demandó tal acto? Sin embargo, la aseveración categórica de Hitchens de que la religión lo envenena todo es socavada por la interpretación común que nos dice que la prueba de Dios a Abrahán nos enseñó, entre otras cosas, que la práctica de sacrificar infantes, muy extendida en ese entonces, era contraria a la voluntad de Dios y debía de ser descontinuada para siempre.

Al mismo tiempo, Hitchens no dice casi nada acerca del papel jugado por la religión, particularmente el cristianismo en los Estados Unidos, de nutrir nuestra profunda y mutua creencia en la libertad, democracia e igualdad y cómo estas se enraizaron y crecieron vitalmente en dicho país—un tema tratado perceptivamente por David Gelernter, profesor de ciencias computacionales de la Universidad de Yale, en su reciente libro, Americanism: The Fourth Great Western Religion ("El Americanismo: la Cuarta Gran Religión de Occidente).

Hitchens anticipa a esos críticos que le recuerden en contrapunto la multitud de crímenes contra la humanidad cometidos en el siglo XX en el nombre de ideas laicistas los cuales eclipsan los cometidos por la religión. Hitchens trata de evadir ese reto recurriendo a sofismas: "Es interesante encontrar que la gente creyente ahora dicen en su defensa que ellos no son peores que los fascistas, los nazis o los estalinistas." ¿Pero quién está siendo defensivo aquí? Hitchens es quien inequívocamente insiste que la religión lo envenena todo, y es él quien mantiene la esperanza utópica que erradicar la religión domará las inclinaciones malignas de la humanidad y resolverá sus preguntas más persistentes.

Ni tampoco mejora su caso al decir que los totalitarianismos del siglo XX tenían muchos de los rasgos asociados con la religión. Eso resalta la necesidad de distinguir entre lo auténtico y lo corrupto, lo justo y lo injusto, de entre las enseñanzas religiosas, algo que Hitchens se niega a hacer resueltamente. Él evita contestar también la pregunta implícita de por qué el abrazo del laicismo en el siglo XX resultó en un desparrame desproporcionado y sin precedentes de inmoralidad humana.

Aun si él concediese que la religión no lo envenena todo, podemos presumir que Hitchens se apegaría todavía a su afirmación de que los hallazgos de la ciencia moderna prueban que Dios no existe. Gracias al conocimiento que hemos ganado de las operaciones del orden natural—en particular los descubrimientos de Charles Darwin y la física moderna—Hitchens concluye que "todo intento de reconciliar la fe con la ciencia y la razón está condenado al fracaso y al ridículo."

Pero, esta conclusión contradice la del fenecido Stephen Jay Gould, a quien el mismo Hithchens llama “un gran paleontólogo” y cuya autoridad él invoca para apoyar su propuesta de que el azar es una característica esencial de la evolución. Cuando una vez se percató de unos sondeos de opinión que demostraban que la mitad de los científicos se describían como religiosos, Gould comentó graciosamente que "o la mitad de mis colegas son enormemente estúpidos, o la ciencia del darwinismo es completamente compatible con las creencias religiosas convencionales—e igualmente compatible con el ateísmo."

Estas líneas las cita Alistair McGrath y su esposa Joanna Colluctt McGrath, en su libro The Dawkins Delusion ("La Ilusión de Dawkins"). McGrath posee un doctorado en biología molecular de Oxford, en donde se desempeña como profesor de teología histórica. Su esposa estudió psicología experimental en Oxford pero ahora enseña psicología de la religión en la Universidad de Londres. De acuerdo al matrimonio McGrath, Gould estaba en lo correcto al pensar que tanto la fe religiosa convencional y el ateísmo son compatibles con la ciencia natural, en parte "porque hay muchas preguntas que por su naturaleza misma tienen que ser reconocidas como objetos que trascienden el enfoque legítimo del método científico." Esas preguntas—hacia las cuales la mente naturalmente gravita, aunque susceptibles a ser emboscadas por el crudo cientismo que Hitchens utiliza en ocasión—incluyen: ¿de dónde viene el universo y lo gobierna algún propósito?

Y sobre su afirmación de que en la Biblia abundan la falsedad y la contradicción, Hitchens le saca gran provecho a una vieja falacia. Sí, las tradiciones enseñan que Moisés escribió el Pentateuco y sin embargo el Pentateuco se refiere a Moisés en tercera persona y cuenta la historia de su muerte. Sí, Mateo y Lucas difieren acerca de la concepción virginal y la genealogía de Jesús, y todo lo demás. El literalismo de Hitchens avergonzaría a muchos fundamentalistas.

Sin embargo, no es válido aislar el supuesto significado religioso de la Biblia de las comunidades y tradiciones interpretativas que elaboraron su significado. Sería como derivar el significado de la Constitución sin referirse a los Folios Federalistas, los cuales proveen un comentario autoritativo de sus principios; sin referirse a dos siglos de casos y controversias dilucidadas por la Corte Suprema; y sin referirse a dos siglos de experiencias a través de los cuales el pueblo estadounidense a procurado poner en práctica el marco institucional delineado por esa Constitución.

Al construir su argumento de que la razón debe de considerar a la fe como un enemigo a ser aniquilado, Hitchens declara que la enseñanza socrática que el conocimiento consiste en conocer la ignorancia propia es "la definición de la persona educada." Sin embargo, Hitchens no muestra ninguna conciencia de que su ateísmo no es un resultado de su investigación escéptica, sino que es la premisa rígidamente dogmática que dicta sus investigaciones y la que pinta sus observaciones y determina sus conclusiones.

De entre los nuevos neo-ateos, Hitchens es el más erudito y entretenido. Pero sus errores y excesos los comparten todos los del grupo. Y esos errores y excesos tienen consecuencias políticas nefastas porque estos amplifican las distinciones y las envidias entre conciudadanos a la vez que oscurecen las diferencias entre los creyentes del mundo.

Azuzando la ira y enemistades que rebajan la política hoy día, el nuevo neo-ateísmo empaña la profunda dedicación a la libertad y la igualdad individual que unen a los ateos y creyentes en los EE.UU. Simultáneamente, al tratar toda religión como una gran patología maligna, los exitosos autores ateos suprimen las distinciones cruciales que existen entre las formas de fe abrazadas por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y la militancia islámica que en estos momentos se ha comprometido a destruir a su país.

Como la filosofía, la religión, rectamente entendida, comienza desde el asombro. Las criaturas más asombrosas son los mismos seres humanos. De todas las enseñanzas más sublimes y sustentantes de la Biblia, ninguna sobrepasa la que explica que la humanidad es algo aparte porque todos los seres humanos—tanto las mujeres como los hombres, como la misma Biblia enfatiza—fueron creados en la imagen de Dios (Génesis 1:27)

Que tal enseñanza sea sublime y sustentante no significa que sea cierta. Pero esa enseñanza, la cual asentó los fundamentos morales del mundo occidental y su creencia de que todos los hombres y mujeres poseen una dignidad propia—una creencia que nuestros nuevos neo-ateos dan por sentada y para la cual ellos no proveen ningún otro fundamento convincente—es una razón suficiente para otorgarle a la variedad de religiones una audiencia justa. Y también es motivo suficiente para respetar a los creyentes como seres humanos decentes luchando por hacer sentido de un mundo misterioso.

Peter Berkowitz. “The New New Atheism.” The Wall Street Journal, 16 de julio, 2007.

El autor es catedrático en la Institución Hoover en la Universidad de Stanford y enseña leyes en la Escuela de Leyes de la Universidad George Mason. Es autor de numerosas obras. El ensayo fue traducido del inglés por este servidor, Teófilo de Jesús.

sábado, julio 28, 2007

Falsa la dicotomía entre el teísmo y el darwinismo, afirma el Papa

Amigos, nos informa ACIPrensa:
ROMA, 26 Jul. 07 / 04:35 pm (ACI).- El Papa Benedicto XVI afirmó que el debate entre el creacionismo y el evolucionismo es "un absurdo" ya que la teoría de la evolución puede coexistir con la fe, en el encuentro que sostuviera con el clero de las diócesis de Belluno-Feltre y Treviso.

Según informa MSNBC News, el Pontífice explicó que el evolucionismo y el creacionismo son presentadas "como alternativas que se excluyen la una a la otra. Esta oposición es un absurdo porque por un lado hay muchas pruebas científicas a favor de la evolución", pero por otro lado esta teoría no responde a la gran preguntas filosófica "¿De dónde viene todo?", con la que se entiende la acción de Dios.

El Santo Padre también urgió a los participantes en el encuentro a cuidar la Tierra. Instó a todos a "escuchar la voz de la Tierra" o arriesgarse a destruir su misma existencia. "No podemos hacer lo que queramos con nuestra Tierra, que ha sido confiada a nosotros", dijo el Papa.

"Tenemos que respetar las leyes naturales de la creación, de la Tierra, aprenderlas y obedecerlas si es que queremos sobrevivir. Esta obediencia a la voz de la Tierra es más importante para nuestra futura felicidad que un deseo del momento. Nuestra Tierra nos está hablando y tenemos que escucharla para descifrar su mensaje si queremos sobrevivir", indicó Benedicto XVI.
Comentario. Yo resolví esta pregunta en quinto o sexto grado (escuela intermedia) allá por los años 70. La evolución es simplemente un subconjunto de largas series de causas y efectos que en nada niegan la existencia de Dios como Causa Primera. Francamente, aquellos que se apegan a esta falsa dicotomía, sean aquellos que afirman a Dios pero niegan la evolución o viceversa, se quedaron en mi opinión empantanados en su preadolescencia intelectual, sin poder o querer salir del lodazal de interminables cadenas de pruebas o demandas de prueba que nunca le resuelven su problema.

¡Qué pena!

jueves, julio 26, 2007

Chávez "se cree un dios" dice Cardenal Hondureño

Le cantó la verdad merecidamente.

Arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez MaradiagaAmigos, el Arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, le dijo a al Presidente de la sufriente y vecina Venezuela un par de verdades en la cara en una entrevista que concedió recientemente al Diario de Hoy de San Salvador. Hugo Chávez, "está ciego, sordo y se siente como un dios." El prelado llamó a Chávez a ser "humilde" y abrirse al diálogo, "porque toda persona se debe reconocer hija de Dios y que no tiene el ciento por ciento de la verdad" según El Salvador.com:
"El gobernante de Venezuela se siente como un dios y con derecho a atropellar a todas las demás personas, bajo una soberbia que ya se ha visto en la historia de otros dictadores, incluso de algunos que llegaron a decretar la muerte de Dios y después de 20 años desaparecieron del mapa y hoy se les recuerda como tiranos", afirmó, pidiendo acatar las lecciones de la historia.

El también Arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, recordó que los antiguos romanos decían sabiamente: "Si no tienes un amigo para que te diga tus defectos, entonces págale a un enemigo para que lo haga".

"Todos necesitamos corrección fraterna. En mi trabajo pastoral yo tengo un consejo presbiteral, pero yo no elijo a aquellos que piensan como yo, porque entonces de qué sirve estar rodeado de aduladores que le dicen a uno lo que uno quiere oír. Yo debo buscar gente que contraste conmigo para encontrar la verdad", explicó.

Haciendo un recuento de los ataques del régimen chavista a la Iglesia e incluso al Papa Benedicto XVI, Rodríguez Maradiaga citó el pasaje evangélico del Sermón de la Montaña, "donde Jesús dijo que tendrán persecución".

"Jesús vino a definir un nuevo proyecto de vida, de hermandad y respeto y que ninguno se puede erigir como Dios, que chocaba con otros proyectos como el imperialismo romano de sometimiento de todos los pueblos", reseñó.

"Siempre que un ser humano se quiere erigir como dios va a atacar al Señor Jesús. Sólo hay un Dios y a Él tenemos que adorar", expresó.
La reacción de Chávez no se hizo de esperar, quien en su acostumbrada manera rastrera respondió “Salió otro loro más, ahora vestido de cardenal; es decir, otro payaso imperialista” y el llamado "Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información" de Venezuela, el órgano oficialista cuya misión es blanquear las arremetidas vulgares de su líder, cambió las palabras del Cardenal en referencia a Chávez, de "se cree un dios" a "se cree Dios" y procedió a amplificar las presumidas palabras del dictador venezolano al reaseverar que “nosotros levantamos el pensamiento cristiano auténtico y la teología de la liberación del ser humano”.

Comentario. El Cardenal hondureño se las cantó a Chávez como debía. Él le quitó la máscara al dictador venezolano. Y a Chávez no le gusta que lo desenmascaren, ni en su casa ni afuera y menos que lo haga la Iglesia, la única institución que el tirano aun no puede controlar. Hace tiempo ya que a Chávez se le ve la nota. Sus seguidores, dentro y fuera del país, son ciegos. Habrá sido electo "democráticamente" por el pueblo venezolano, cansado ya de promesas incumplidas y de la incompetencia general de sus administraciones previas, pero la democracia no es una garantía contra el error colectivo. Mientras tanto, el crimen, la corrupción, la complacencia lacaya, están peor que nunca en nuestra hermana república, siendo productos directos de la anticultura pseudomarxista que Chávez propulsa como "el socialismo del siglo XXI".

No en balde de acuerdo a la última encuesta de Latinobarómetro, la popularidad del emboinado caudillo iguala a la del Presidente George W. Bush en América Latina. La suspicacia contra el líder estadounidense, quienquiera que sea es hereditaria y ancestral en nuestra América y eso se entiende y hasta se espera; pero la antipatía contra el indigno venezolano es fuerte, reciente y escéptica hacia sus reclamos mesiánicos, a sus dotes de "teólogo de liberación," a su liderazgo y hacia su persona. En nuestra América los únicos que le cantan sus glorias y les ríen sus gracias son los idiotas de izquierda. El resto no nos chupamos el dedo.

Y para no terminar este pasquín de forma tan ácida, oremos por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga de Tegucigalpa y por la Iglesia de su país, Honduras; y por la Iglesia perseguida de Venezuela, para que Dios las mantenga incólumes ante las arremetidas del mal y que sean testigos y profetas fieles a Dios y a la Verdad. Oremos también por la conversión de Hugo Chávez. Que el Señor lo toque con su gracia y lo regrese a la senda del bien.

lunes, julio 23, 2007

Chávez a expulsar extranjeros que lo critiquen

Amigos, el tiranuelo de la sufriente y vecina República de Venezuela (al Diablo eso de "bolivariana" y "socialista") sigue con sus andadas y ahora propone expulsar del país a todo extranjero que le critique.

Lo que me provoca risa es que el emboinado dice, aparentemente con toda seriedad, “Hasta cuándo nosotros vamos a permitir que venga fulano de tal, de cualquier país del mundo, aquí mismo, a nuestra casa, a decir que aquí hay una dictadura, que el presidente es un tirano y nadie dice nada. No, eso está prohibido a los extranjeros”, y sin embargo, actua como el tirano y dictador que dice no ser. He aquí el parte completo:
Caracas (EFE) - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó ayer a la Vicepresidencia y a los Ministerios del Interior y Exteriores expulsar del país a los extranjeros que hablen mal de su gobierno, de lo que pareció exculpar a corresponsales extranjeros.

“Extranjero que venga aquí a denigrar de nosotros, los venezolanos, del gobierno libre, democrático y legítimo de Venezuela tiene que ser, con todo respeto, puesto en Maiquetía (aeropuerto internacional de Caracas) y decirle: Aquí está su maleta señor, váyase de este país”, sostuvo en su programa dominical Aló, presidente, transmitido por la radio y la televisión estatales.

Chávez se refirió al asunto un día después de que el presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), Manuel Espino, dijera en Caracas que el gobierno venezolano es ejemplo de la “tendencia demagógica, populista y autoritaria que atenta contra las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos”. Espino, el líder del Partido Acción Nacional de México (PAN), señaló en una rueda de prensa que una próxima reforma constitucional para anular los límites a la reelección presidencial en Venezuela le parecía “una argucia para mantener a perpetuidad” a Chávez en el poder. También criticó la reciente decisión de Chávez de no renovar el permiso para operar en señal abierta a la emisora privada de televisión RCTV, y opinó que “al parecer lo que ha sucedido en realidad es que al presidente no le ha gustado la crítica a su gestión” y ha cometido “un abuso, un atropello”.

Chávez confirmó ayer que en los próximos días presentará su plan de reforma de la Constitución vigente desde 1999, la cual incluirá que pueda ser reelegido, y dijo que no llorará si el pueblo decide sacarlo del cargo.

“Hasta cuándo nosotros vamos a permitir que venga fulano de tal, de cualquier país del mundo, aquí mismo, a nuestra casa, a decir que aquí hay una dictadura, que el presidente es un tirano y nadie dice nada. No, eso está prohibido a los extranjeros”, dijo el gobernante, aunque no nombró a nadie en particular. “Le dije al vicepresidente: Mira, vale. ¿Quieren que yo mismo vaya a buscar al tipo, lo monte en un carro y lo monte en un avión?”, agregó.
Chávez piensa que en el resto de América nos chupamos el dedo. ¡Escarmienta, Puerto Rico!

sábado, julio 21, 2007

De trabajo y de retiro...

...que no de retirada.

Amigos, en estos momentos me encuentro rindiendo mi servicio militar anual. En medio de estas dos semanas, el Señor me dió la oportunidad de hacer un retiro espiritual en una casa franciscana. Es ahí en donde me encuentro en estos momentos.

Desde el verano anterior, muchas cosas han sucedido en mi vida personal que han cerrado varias puertas, pero abierto otras en el ámbito profesional, eclesiástico y familiar y esas cosas tengo que meditarlas. Oren por mí, por favor.

El "blogueo" seguirá lento por estas razones por varios días.

miércoles, julio 18, 2007

Describe el Papa Benedicto la Exégesis del Anticristo

Amigos, en su reciente libro, titulado, Jesús de Nazaret, el Papa Benedicto XVI dice lo siguiente en su discusión sobre la segunda tentación de Cristo (Si eres el Hijo de Dios, lánzate desde el pináculo del Templo porque está escrito: ‘No dejaré que tu pie de contra piedra alguna.’) que ahora quiero compartir con ustedes:
... La práctica común hoy día es la de contrastar la Biblia con la llamada cosmovisión moderna, cuyo dogma fundamental es que Dios no puede actuar en la historia—que todo lo que tiene que ver con Dios debe de ser relegado al dominio de lo subjetivo. De este modo, la Biblia ya habla más de Dios, del Dios vivo: no, ahora somos nosotros nada más los que hablamos y decidimos cómo Dios puede actuar y lo que nosotros podemos y debemos de hacer al respecto. Y el Anticristo, con su aire de excelencia docente, nos dice que toda exégesis que lee la Biblia desde la perspectiva de la fe en el Dios vivo para poder escuchar lo que Dios tiene que decir es una fundamentalista; el Anticristo nos quiere convencer que solamente su clase de exégesis, la que es supuestamente científica, en la que Dios no dice nada ni tiene nada que decir, es la única capaz de adaptarse a los tiempos...

... Estamos bregando con la vasta cuestión sobre cómo podemos o no podemos conocer a Dios, cómo nos relacionamos con Dios y cómo lo podemos perder. La arrogancia que hace de Dios un objeto e impone nuestras condiciones de laboratorio sobre Él es incapaz de encontrarle. Esta arrogancia implica que ya negamos que Dios es Dios al colocarnos sobre Él, descartando toda la dimensión del amor y de escucha interior; descartando la realidad de todo excepto de aquello que podamos analizar y palpar experimentalmente. Pensar así es hacerse Dios uno mismo. Y hacer esto no solamente disminuye a Dios, más también al mundo y a uno mismo...
Estas citas ocurren en las páginas 35-37 de la versión inglesa de Jesús de Nazaret, y han sido traducidas por este servidor. Hay que aclarar también que la referencia que el papa hace al “Anticristo” no es una alusión directa al personaje escatológico, si no más bien es una al carácter literario creado por el autor ruso Vladimir Soloviev en su cuento corto del mismo nombre. De acuerdo a esa narrativa ficticia, el Anticristo recibió un doctorado honorario en teología de la Universidad de Tubinga (“Tübingen,” en Alemania) y es un gran perito en las Sagrada Escrituras de acuerdo a cierta exégesis vigente que niega o disminuye el carácter sobrenatural de la Biblia.

Yo he vivido las palabras del papa; estas palabras describen mi experiencia anterior. Por mucho tiempo viví pensando que vivir como creyente era vivir con compartimientos mentales: aquí va la fe con sus intuiciones y afectos y subjetivismo, y aquí el conocimiento empírico basado en la “realidad.” Vivir bien era, pensaba yo, salpicar lo último con lo primero y encontrar un tipo de balance que me permitiese romperlo en casos de necesidad a favor de “lo racional.”

Descubrí después que esto no era vivir, esto era meramente “existir.”

Solamente cuando permití que el don de la fe empapara cada aspecto de mi ser—el físico y el psicológico, no solamente el espiritual—fue cuando empecé a notar cambios drásticos en mi modo de ser, de vivir y de interpretar los eventos cotidianos.

Sí, el proceso envuelve una humillación particular: reconocer que somos seres contingentes, que debemos nuestra existencia a otras causas; que todas esas causas son causas segundas que tienen su origen en una Causa Primera y que esa Causa Primera es Dios, que es Amor; que fuimos creados para amar y ser amados y que pecar consiste en no amar, en inventar nuestra propia realidad que nos parece más justa y balanceada sin contaminar dicho juicio con las exigencias de la fe en un Dios vivo.

Nos encanta ocultar nuestra arrogancia bajo trapos y taparrabos que denominamos “razón, ciencia, equidad y justicia.” Decimos creer en el “amor” mientras este signifique la aceptación incondicional de todas las personas con sus acciones o modos de vida, pero que no conlleve la conversión personal y el subsiguiente cambio moral. Decimos que lo primero es deseable y que lo segundo es intolerancia; creemos en un amor castrado, sin energía, pasivo y sin demandas.

Nos gusta leer en la Biblia “tu fe te ha salvado” pero hacemos caso omiso del “levántate y no peques más.” Lo primero captura la caricatura del Dios en quien decimos creer y lo segundo nos lleva a ser “tolerantes” con esa pobre gente que no pueden dejar de ser lo que son por razones inéditas, cultura, natura, o ambiente. Son lo que son y no pueden dejar de serlo y nadie, ni siquiera Dios, puede demandar a que dejen de serlo.

Así es que el Anticristo lee la Biblia. Así es que muchos de entre nosotros la leen y los que no la leen de ningún modo, viven y creen y juzgan bajo esa prescripción de que Dios, al fin y al cabo nunca dijo nada, que somos nosotros los que decimos y decidimos. Este es el fruto de “la ciencia del bien y del mal” que domina mucho de la exégesis bíblica, sea la académica o la que encontramos en la calle y en las plazas de nuestras universidades. Es la teología adolescente del ególatra.

Buen libro este el del Papa Benedicto XVI. No esperaba menos.

lunes, julio 16, 2007

La curación para pentecostales y católicos

Por Monseñor Juan Usma Gómez

El lema de la Semana de oración por la unidad de los cristianos de este año: "Hace oír a los sordos y hablar a los mudos" (Mc 7, 31-37) nos remite a uno de los temas aparentemente más controvertidos en las relaciones entre católicos y pentecostales: la curación. En efecto, juntamente con el hablar en lenguas, la insistencia —llena de expectativas— que se pone en las curaciones milagrosas constituye uno de los "modos pentecostales" que suscitan sorpresa y perplejidad acerca de su legitimidad y su sentido propiamente cristiano.

Casi en todas partes del mundo, la promesa de curación se ha convertido en un leitmotiv con el que las comunidades pentecostales y carismáticas atraen a nuevos miembros (este hecho se ha constatado también durante los cuatro seminarios sobre el ecumenismo organizados por el Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos en Brasil, Kenia, Senegal y Corea).

Aun admitiendo que esa visión es parcial, debemos reconocer que la promesa o anuncio de curaciones realizadas constituye uno de los recursos más "eficaces" para atraer a la gente en nuestros días. Ser curados o ser testigos de una curación realizada en la comunidad de pertenencia resulta cada vez más importante.

Si tomamos la sagrada Escritura, vemos inmediatamente que los evangelios recogen muchos relatos de curaciones. Indudablemente, la compasión de Cristo con los enfermos y sus numerosas curaciones de enfermos de todo tipo son un signo claro de que "Dios ha visitado a su pueblo" (Lc 7, 16) y de que "el reino de Dios está cerca" (Mt 10, 7; Lc 10, 9). Ciertamente, el ministerio de Jesús se realizaba a través de palabras autorizadas y obras poderosas. Las curaciones que llevaba a cabo no eran simples obras taumatúrgicas; sin excepción, estaban vinculadas a la fe del enfermo y se transformaban en experiencias mesiánicas (cf. Mt 8, 6-10; 9, 21-22, 27-30; Mc 2, 4-5; 10, 50-52, Lc 17, 17-22; Jn 9, 1), aunque no siempre las reconocían como obras buenas los que rodeaban a los enfermos (cf. Mc 2, 4-9; Jn 9, 13-40).

Sin embargo, en las narraciones del Nuevo Testamento Jesús no es el único que cura. Jesús mismo da a los Apóstoles el poder de curar. Los Apóstoles y otros, en el cumplimiento de su misión y como parte de ella, obran curaciones en nombre de Jesús; nunca como manifestación de su poder personal o para sus fines propios (cf. Hch 8, 13; 9, 36-43; 14, 8-11). Además, san Pablo, en su carta a los Corintios, habla de un carisma especial de curación que el Espíritu Santo da a algunos creyentes para que se manifieste la fuerza de la gracia que proviene del Resucitado (cf. 1 Co 12, 9. 28. 30).

Hasta aquí todo parece claro. Pedir la salud del cuerpo y del alma es una práctica conocida desde siempre en la Iglesia. Más aún, repasando las páginas del Catecismo de la Iglesia católica, leemos que: "El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros" (n. 1421). Los pentecostales comparten plenamente esa afirmación; con todo, conviene notar que en el Catecismo con ella se introduce el capítulo dedicado a "los sacramentos de curación", es decir, el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, y el de la Unción de los enfermos.

Para un católico pedir la curación es legítimo. En efecto, la Iglesia en varios momentos y con ritos diversos reza plegarias litúrgicas con esta intención. Son bien conocidos los santos taumaturgos y los diversos lugares de oración donde se dan innumerables testimonios de curaciones milagrosas. Por consiguiente, pedir la gracia de la curación no es ajeno a la praxis católica. Sin embargo, esto no debe llevar al cristiano a olvidar que no hay mayor mal que el pecado y que nada tiene peores consecuencias para los pecadores mismos, para la Iglesia y para el mundo entero (cf. ib., n. 1488). La recuperación de la salud es importante si ayuda a la salvación espiritual (cf. Mt 9, 5-8). La curación es una gracia, pero la enfermedad no es necesariamente ausencia de ella: la unión del enfermo a la pasión de Cristo es fundamental para su bien y para el bien de la Iglesia (cf. Col 1, 24).

Los evangélicos y pentecostales tienen una visión diferente. Se habla a veces de diversas teologías de la curación, que en general vinculan la curación a la expiación de Cristo. Aunque se suele estimular de alguna manera la expectativa de curación y aunque el ministerio de curación se considera un elemento legítimo del evangelismo, con frecuencia algunos líderes pentecostales ponen en guardia a los fieles y protestan contra ciertas prácticas ilegítimas que, ocultándose tras promesas de curación, miran a proyectos personales que están muy lejos del Evangelio. "La mayor amenaza para el movimiento pentecostal carismático en los últimos veinte años de este siglo (el siglo XX) será el éxito y la ruina de los "reinos personales", pues cuando se desplomen, como sucederá inevitablemente, se desplomará con ellos la fe de aquellos cuya mirada no esté puesta en Jesús" (W. MacDonald, The Cross versus Personal Kingdom, Pneuma 3/2, Fall 1982, en: W. Hollenweger, Pentecostalism: Originis and Developments Worldwide, Peabody 1997, p. 230).

La aparición de curanderos, hombres y mujeres, cuyas actuaciones resultan aún más notorias gracias a los medios de comunicación social y a la realización de grandes reuniones, ha suscitado problemas doctrinales y pastorales muy urgentes para todos los cristianos.

Los curanderos modernos, definidos como pertenecientes sobre todo a la tercera ola del pentecostalismo ("third wavers"), se remiten a diversas tradiciones cristianas. Pero algunos de estos "tele-evangelistas" actúan más bien como tele-vendedores de productos religiosos, con un consiguiente beneficio económico, y a menudo en sus promesas de curaciones se percibe el engaño y el intento de explotar la buena fe de las personas necesitadas. En esta lógica es muy elevado el riesgo de una moderna "simonía" (cf. Hch 8, 18-25).

Suscitan perplejidad el uso caprichoso del presunto "carisma de curación" y las revelaciones personales que a menudo indican la curación realizada o la dificultad puesta por algunos de los presentes que impide que se produzca la liberación del maligno. Refiriéndose a los pasajes del Nuevo Testamento, los curanderos se definen con frecuencia como exorcistas; por tanto, la curación, más que restablecimiento de la salud, es ante todo liberación del maligno.

Aun admitiendo la buena intención de las personas que ponen en ellos su confianza, pueden surgir algunas dudas sobre la gratuidad y la solidez de la fe de esas personas, que más que depender de Jesucristo parece depender de milagros, curaciones y actuaciones de líderes. Así el Evangelio pasa a un segundo plano.

También en la Iglesia católica, bajo el influjo del movimiento carismático, las oraciones de curación rezadas en grupo son bastante comunes. La Congregación para la doctrina de la fe publicó, el 14 de septiembre del año 2000, la "Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación", destinada a los obispos con el fin de orientar a los fieles en esta materia; pretende favorecer lo que hay de bueno y corregir lo que conviene evitar. La instrucción comprende una parte doctrinal sobre las gracias de curación y las oraciones para obtenerla, y presenta al final disposiciones disciplinarias al respecto (cf. L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 de diciembre de 2000, pp. 17-19).

Sobre la curación en la Iglesia, el diálogo internacional católico-pentecostal, en su segunda fase, expresó algunas reflexiones que siguen siendo válidas, aunque el tema requiere una ulterior profundización común con el fin de evitar juicios injustos. Por lo que concierne a la curación, católicos y pentecostales concuerdan (cf. Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1997-1982, nn. 31-40; original en: Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, Information Service 55, 1984, II-III) en: la necesidad de la cruz (la búsqueda de la curación no es una simple búsqueda de bienestar); la curación es un signo del Reino; implica a la persona en su totalidad; la espera confiada de recibir la gracia de una curación no es contraria a la vida cristiana; Cristo es quien cura. Sin embargo, no hay acuerdo ni convergencia en cuanto al aspecto sacramental y, en consecuencia, sobre la importancia del ministro ordenado por lo que atañe a los sacramentos de curación y en particular al sacramento de la Unción de los enfermos.

También hoy Cristo hace oír a los sordos y hablar a los mudos. También hoy se concede a algunos creyentes el carisma de la curación. Pero, aun reconociendo la posibilidad de la curación, pues estamos convencidos de que para Dios nada hay imposible, no podemos considerar los milagros de curación como condición necesaria para nuestra fe cristiana: no es necesario ver para creer (cf. Jn 20, 24-29).

Por tanto, el discernimiento espiritual es aún más necesario para descubrir cuál es el ministerio auténtico. "A causa de la fragilidad humana, de la presión de grupo y de otros factores, es posible que el creyente sea inducido a error en su conciencia acerca de la intención y la influencia del Espíritu en sus acciones. Por este motivo, es fundamental establecer los criterios para confirmar y convalidar la actuación auténtica del "Espíritu de verdad" (cf. 1 Jn 4, 1-6)" (Diálogo internacional católico-pentecostal, Relación final 1972-1976, n. 40; original en Information Service 55, 1976/III).

En nuestros tiempos, los carismas y los dones del Espíritu Santo resultan cada vez más visibles; a veces incluso podríamos decir que excesivamente. Esta situación requiere una orientación a fin de que la gente aprenda a identificar adecuadamente los carismas y de que estos sean realmente ejercitados para el bien de toda la Iglesia (cf. 1 Co 12-14). Proporcionar elementos de discernimiento espiritual debería contribuir a detectar la autenticidad de una experiencia espiritual y su conformidad con la doctrina de la Iglesia, evitando así desviaciones e iluminando las "experiencias espirituales" de los creyentes.

Termino esta reflexión haciendo una invitación a leer, estudiar y analizar la relación final de la quinta fase del Diálogo católico-pentecostal, que se publicará próximamente. El texto ofrecerá la posibilidad de recorrer, sobre la base de fuentes bíblicas y patrísticas, el camino de fe, conversión, discipulado, experiencia comunitaria, y percibir la acción del Espíritu Santo (de modo especial con respecto al bautismo en el Espíritu). Los miembros del Diálogo presentan reflexiones comunes sobre cada uno de estos aspectos en la situación actual, tratando de destacar no sólo la belleza de la vida cristiana, sino también su dinamismo desde los orígenes. El documento está articulado en tres puntos: cómo se llega a ser cristiano según la Biblia; qué sucedió durante el período patrístico; y cuáles son los enfoques pastorales actuales de ambas comunidades.

- Fuente: Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos

sábado, julio 14, 2007

Vídeo - Pange Lingua - Mocedades

Lo antiguo se une a lo moderno en esta bella interpretación del conjunto español, Mocedades, durante un concierto acaecido en la década de los 80, el cual pueden ver aquí. Un intento previo en los años 60 en la televisión española muestra al grupo de cantantes en plena "mocedad," sin embargo, uno de los vocalistas comete un error en la interpretación. De todos modos, la presentación exhuda frescura, no a pesar de ello, sino por ello. Ese lo pueden ver aquí.

Esta canción es un tipo de manifiesto musical para mí. Yo soy católico, en mí se unen el pasado y el presente; soy a la vez católico oriental y occidental, griego, latino, y vernacular.

Pange Lingua, mis amigos, o canta o lengua al glorioso misterio de fe y de amor: Jesús Eucarístico.

viernes, julio 13, 2007

Documento de Aparecida ahora disponible

Amigos, el "Documento de Aparecida," de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe se encuentra disponible para descarga en el sitio del CELAM.

miércoles, julio 11, 2007

Santa Sede reafirma que la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica

Amigos, según nos informan numerosos medios noticiosos, la Santa Sede reafirma el título de "única verdadera Iglesia de Cristo" para la Iglesia Católica, en un documento publicado ayer. El documento fue redactado por la Congregación de la Doctrina de la Fe y se titula Respuestas a Algunas Preguntas Acerca de Ciertos Aspectos de la Doctrina Sobre la Iglesia. Los puntos sobresalientes de dicho documento son:
  • El Concilio Ecuménico Vaticano II no cambió la doctrina sobre la Iglesia, sino que la desarrolló, profundizó y expuso más ampliamente.

  • La "plena identidad" entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica

  • La Iglesia de Cristo está presente y operante en las Iglesias y en las Comunidades eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica, gracias a los elementos de santificación y verdad presentes en ellas.

  • Las Iglesias Orientales separadas—las Iglesias Ortodoxas autocéfalas mayormente de rito bizantino en Europa Central, Grecia, Turquía, Rusia, Siria, etc.— porque tienen verdaderos sacramentos y, sobre todo, en virtud de la sucesión apostólica, el sacerdocio y la Eucaristía, merecen el título de «Iglesias particulares o locales».

  • Las Iglesias orientales separadas sufren una carencia objetiva en su misma condición de Iglesia particular por su falta de comunión con el Sucesor de Pedro—el Papa.

  • Las iglesias protestantes no pueden ser llamadas "Iglesias" en sentido propio a causa de la falta del sacerdocio sacramental y por la ausencia de la auténtica e íntegra sustancia del Misterio eucarístico.
  • Hermanos y hermanas, aquí no hay nada nuevo. En este documento simplemente estamos declarando lo que entendemos es nuestra identidad como cristianos católicos, que la nuestra no es una iglesia entre muchas sino la Iglesia de la cual las demás se separaron; que la unidad ecuménica se actualiza dentro de la Iglesia Católica y que no es un objetivo a realizarse en el futuro; que la nuestra no es una Iglesia que requiera ni una reforma constitutiva—como lo afirma el Protestantismo—o una restauración—como lo afirma el Mormonismo y otras sectas que hablan que el Catolicismo es una "corrupción." Estamos diciendo que esas perspectivas no describen la verdadera realidad eclesial católica. El hombre no ha frustrado el propósito fundacional de Cristo de crear una Iglesia visible en este mundo y esta Iglesia es la nuestra.

    Lo que no dice este documento: que la Iglesia de Cristo no se extiende a otras, sean ortodoxas a protestantes; que no existen medios de santificación dentro de ellas; que Cristo no está en ellas; que la Palabra de Dios no se predica en ellas; y que nadie se salva en ellas, aun en aquellas sectas, cultos inclusive, cuya doctrina se alejan en diversos grados del cristianismo histórico—p. ej. los Testigos de Jehová, la Ciencia Cristiana, los adventistas, los consabidos mormones, los grupos esotéricos, hasta en el culto de Creciendo en Gracia puede haber gente que Dios salvará. Dios puede estar en ellos, porque Jesús no conoce de fronteras ni discrimina entre naciones, etnias, o denominaciones.

    La cuestión es que si bien la Iglesia de Cristo se extiende a estas comunidades—y en el caso de las Iglesias Ortodoxas, se implica que también subsiste en ellas—la Iglesia de Cristo solo subsiste enteramente en la Iglesia Católica con sede en Roma, que no hay oposición entre estos conceptos, que cuando decimos "Iglesia de Cristo" queremos decir "Iglesia Católica" y viceversa.

    Todo esto lo hemos dicho un montón de veces. Lo que pasa es que hay "teólogos" andando por ahí—p. ej. Hans Küng—que han dedicado sus carreras a denigrar y a diluir el dogma católico para hacerlo más aceptable a otros.

    Que la Iglesia Católica y la Iglesia de Cristo son la misma cosa lo dijeron el Concilio Vaticano II, con la Constitución dogmática Lumen Gentium y con los Decretos sobre el Ecumenismo (Unitatis redintegratio) y sobre las Iglesias orientales (Orientalium Ecclesiarum). Lo han dicho también los papas: Pablo VI en la Carta Encíclica Ecclesiam suam (1964) y Juan Pablo II en la Carta Encíclica Ut unum sint (1995). Lo ha dicho también esta congregación vaticana en la Declaración Mysterium Ecclesiæ (1973), la Carta Communionis notio (1992) y la Declaración Dominus Iesus (2000). Se encuentra en el nuevo Catecismo (aquí, aquí y aquí), y en cuanto catecismo oficial producido desde el Concilio de Trento y en innumerables encíclicas papales desde el inicio de la Edad Moderna hasta nuestros días.

    Ahora anda por ahí un montón de gente supuestamente ofendida rasgándose las vestiduras por lo que dice este nuevo documento y hablando pestes. ¿Qué se creen esta gente, que no hablábamos en serio hasta ahora? Gimme a break.

    Pues, mis amigos, eso es lo que hay. Les invito a leer Respuestas a Algunas Preguntas Acerca de Ciertos Aspectos de la Doctrina Sobre la Iglesia con detenimiento y entereza.

    Celebramos hoy la memoria de San Benito de Norsia

    San Benito de NorsiaAmigos, hoy recordamos la memoria de San Benito de Norsia, padre del monasticismo occidental y precursor de tantas cosas buenas que enumerarlas todas me tomaría largo tiempo. Como Oblata de San Benito que indigno soy, me siento cerca hoy con todos mis hermanos y hermanas benedictinos, sean ellos sacerdotes, religiosos o laicos alrededor del mundo. Y dentro de la virtud de la humildad declaro que estoy "orgulloso" de ser benedictino.

    lunes, julio 09, 2007

    Herejías cristológicas primitivas: Adopcionismo y Arrianismo

    Fuente: Franciscanos de María

    Icono de Cristo el MaestroAdopcionismo: “Se llamaba así a los discípulos del obispo Félix de Urgel y del arzobispo Elipando de Toledo, en el siglo VIII. El error imputado a estos dos prelados caía de lleno en el nestorianismo”. Según esta herejía, la segunda persona de la Santísima Trinidad no se habría hecho hombre, sino que habría adoptado la forma de hombre (de ahí la palabra adopcionismo) o que habría entrado en un verdadero hombre, Jesús de Nazaret, pero sin que se produjera la unión de las dos personas. En Jesús, pues, habría dos naturalezas -la humana y la divina, tal y como la Iglesia enseña- pero también habría dos pesonas, mientras que, como se ha visto en capítulos anteriores, hay una sola persona, la divina, la del Hijo único de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad.

    Arrianismo: “Fue la primera de las grandes herejías que la Iglesia tuvo que afrontar en los primeros tiempos, justo cuando estaba saliendo de la clandestinidad y dejando atrás las persecuciones. Y, aunque los seguidores de la secta fueron vencidos, al fin, como organización, las ideas de Arrio y sus discípulos nunca fueron extirpadas del todo: brotarían a lo largo de los siglos adoptados por otros movimientos heréticos y han perdurado hasta el presente, probablemente porque intentan explicar el misterio de la Santísima Trinidad en términos más fáciles de comprender por el hombre medio, aunque a costa de simplificar y deformar la entraña del misterio.

    Nacido probablemente en la Cirenaica hacia el año 256, Arrio era un sacerdote cristiano y regía una de las más importantes iglesias de Alejandría. En torno al 318 sus ideas acerca de la Trinidad comenzaron a ser conocidas, suscitando interrogantes y críticas. La cuestión cobró tal virulencia que el concilio de Nicea (325), convocado con la mayor rapidez, condenó como herética la doctrina arriana. Pero Arrio no se sometió y la controversia prosiguió hasta su muerte, acaecida en 336.

    ¿De qué se trataba? Arrio expuso sus dudas acerca de la consustancialidad del Verbo divino, segunda Persona de la Trinidad. Para él era inaceptable que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean tres Personas distintas en una única sustancia. En consecuencia, prefirió distanciar al Padre del Hijo. A sus ojos, el Verbo no fue más que una criatura, ciertamente la primera y más perfecta de todas, pero distante de Dios, del mismo modo que lo finito está separado y lejos de lo infinito. Salido de la nada, el Hijo-Verbo no es eterno, sino que tuvo un principio. Su inteligencia, por extraordinaria que sea, es limitada porque es finita. De la misma manera, no es inmutable, sino que puede cambiar; es libre y puede dejar de ser bueno.

    Tras la condena, el arrianismo se refugió en los reinos bárbaros promoviendo en ellos sangrantes persecuciones contra los católicos: tal ocurrió en los territorios regidos por borgoñones, visigodos y ostrogodos en Europa y por los vándalos en África. El arrianismo como secta se extinguió en el siglo VII, pero reapareció como doctrina con la Reforma del siglo XVI”.

    El arrianismo, entendido como rechazo más o menos explícito de la divinidad de Jesús, adopta hoy muchos rostros y es defendido pro no pocos teólogos dentro de la Iglesia católica. Una y otra vez, tanto el Vaticano como las Conferencias Episcopales se ven obligadas a intervenir para señalar las huellas de esa herejía en los escritos de pensadores que se dicen católicos y que ocupan incluso cátedras oficiales en Universidades de la Iglesia. Así, por ejemplo, la Comisión de Doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal española, en coordinación con el Vaticano, tuvo que reprobar públicamente a Juan José Tamayo por su libro “Dios y Jesús. El horizonte religioso de Jesús de Nazaret”, en enero de 2003. Al año siguiente, el 13 de diciembre, la Congregación para la Doctrina de la fe, todavía presidida por el cardenal ratzinger, haría lo propio con el jesuita norteamericano Roger Haight por su libro “Jesús, símbolo de Dios”.

    Jesús con escopetaSin llegar a estos extremos, hay unas dosis de arrianismo -de falta de fe en la divinidad de Cristo- cuando se niega que en Cristo, en sus enseñanzas, esté la plenitud de la verdad. O cuando se afirma que Cristo estaba sometido a la cultura de su época y que, por lo tanto, algunas de sus enseñanzas eran erróneas y deben ser rectificadas. O, yendo aún más lejos, cuando se afirma que el Señor se portó injustamente en algunas ocasiones, aunque se quiera paliar esos “pecados” diciendo que no sabía bien lo que hacía. Estas actualizaciones de la vieja herejía arriana son mucho más frecuentes de lo que pudiera parecer y aparecen por doquier en homilías, en catequesis e incluso en las opiniones de católicos que no son conscientes de la gravedad de las mismas.

    Por ejemplo, cuando se dice que en todas las religiones hay una parte de verdad y que cada una de ellas considera que la tiene toda entera, para deducir a continuación que es un error presentar a Cristo y al cristianismo como el que posee esa verdad plena. según estos, Cristo no es más que un gran personaje que tiene una parte de la verdad, aunque esta parte sea muy importante, pero ni él ni nadie tiene toda la verdad y ésta sólo se adquiriría por la unión de todas las religiones. La consecuencia es el sincretismo, la elaboración de una “religión de supermercado” donde cada uno selecciona del gran bazar de las religiones lo que le gusta o le conviene. Otra consecuencia es el fin de la misión, pues no tiene sentido ir a predicar una religión que no tiene más valor que la otra que ya tiene aquel al que se va a predicar.

    Es arrianismo cuando se dice que Cristo tenía una inteligencia limitada, como hombre que era, y no podía saberlo todo. La Iglesia afirma, como ya se ha visto, que en lo tocante a la misión que había venido a hacer a la tierra, la salvación, Cristo sabía todo lo que se podía y se debía saber. Sin embargo, los modernos arrianos afirman que Cristo estaba equivocado en asuntos como el rechazo al divorcio o la no aceptación de las mujeres en el sacerdocio. En estas y en otras cosas, Cristo debe ser corregido, pues él no podía saber tanto como nosotros sabemos hoy, que somos -según los modernos arrianos- más listos que eran los hombres de su época.

    En esta misma línea se inscriben los que le acusan de pecar al plegarse a los condicionantes culturales de su época. El fruto de esa cobardía -dicen- habría sido la marginación de la mujer en la Iglesia. Cristo, pues, no sólo sería tonto sino pecador.

    Fuente: Franciscanos de María

    domingo, julio 08, 2007

    Obispos venezolanos se pronuncian contra la reforma constitucional

    Amigos, de acuerdo a ACIPrensa:
    CARACAS, 08 Jul. 07 / 08:06 pm (ACI).- El Episcopado venezolano reiteró sus críticas al proceso de elaboración de la reforma constitucional emprendida por el Gobierno de este país dado que “no acoge de forma suficiente el espíritu de participación exigido por la Constitución” aseverando, además, que “Venezuela necesita que se aplique la Constitución vigente, no una nueva”.

    Venezuela “vive uno de los momentos más cruciales de su historia”, dada la pretensión del Ejecutivo de generar “cambios de gran magnitud” en la Constitución Bolivariana de 1999 para “instaurar” el “socialismo del siglo XXI” señalaron los prelados en su “Exhortación Apostólica de la Plenaria de la Conferencia Episcopal” al finalizar este sábado la 88° Asamblea Ordinaria Plenaria de Obispos.
    Sigue leyendo aquí.

    Comentario. Como ya sabemos, la única institución civil que queda libre en la sufriente hermana República de Venezuela es la Iglesia. Sus obispos han tomado una posición de denuncia profética ante la intentona de Chávez de consagrar su tiranía tejiendo una constitución a su medida que la sancione legalmente.

    Estos atropeyos los aplauden un montón de los genios de nuestro patio diciendo que esto es un "movimiento de liberación social." Amigos, no les crean a estos elementos. Estamos viendo la esclavización de un país y a nadie parece importarle.

    Oremos por la Iglesia en Venezuela, para que continúe su postura profética ante el tirano.

    sábado, julio 07, 2007

    Papa Benedicto XVI reautoriza misa tridentina

    Amigos, el Papa Benedicto XVI ha liberalizado el uso litúrgico previo en lengua latina previo al uso vernacular ahora común. El uso previo, basado en el misal emitido por el Beato Papa Juan XXIII en 1962, se le conoce popularmente como "la misa tridentina." Básicamente, esta misa fue el uso litúrgico que permaneció en uso continuo desde la reforma litúrgica del Concilio de Trento en el siglo XVI. El Papa así lo hizo mediante un "motu proprio" titulado "Summorum Pontificum."

    Aunque, de acuerdo a mi experiencia, la nostalgia por este uso litúrgico no ha sido una grande en América Latina, abusos litúrgicos, malas traducciones y una actitud casual hacia la liturgia vernacular en los EE.UU. y Europa Occidental han causado que segmentos numerosos de la feligresía católica hayan optado con solicitar de modo cada vez más apremiante el acceso al uso
    litúrgico "tridentino." Aunque la vasta mayoría de esos fieles han permanecido fieles al Sucesor de Pedro, una minoría notable y vocal siguió los pasos del arzobispo francés Marcel Lefebvre quien, tras ordenar tres obispos sin autorización de la Santa Sede, fue excomulgado de la Iglesia en la década de los 80, junto con sus seguidores.

    El Papa Benedicto XVI, sensibilizado a los anhelos de estos fieles católicos, los cuales incluyen a muchos jóvenes en estos países que se sienten más cómodos dentro del viejo rito, ha decidido conceder un permiso directo de celebrar el uso anterior a todo sacerdote ordenado válidamente
    dentro del rito latino de la Iglesia. Anteriormente, dicho permiso debía de provenir del obispo del lugar, permiso que no siempre era otorgado por varias razones. El Papa, no obstante, decidió que todo sacerdote es libre de celebrar el Rito Romano en sus dos expresiones sin tener que pedirle permiso a su obispo. De este modo, el Papa no habla de dos ritos romanos, sino de un solo rito romano con dos expresiones, la ordinaria del Misal de 1970 que es la vernacular con la cual todos estamos familiarizados, y la expresión extraordinaria, la que sigue el uso anterior en lengua latina de acuerdo al Misal de 1962.

    El Papa espera que ambas expresiones se complementen y enriquezcan mutuamente. El Papa también espera que este paso ayude a terminar el cisma causado por Lefebvre.

    Más detalles y discusión luego.

    viernes, julio 06, 2007

    Colombianos repudian a las FARC—otra vez

    Amigos, reportan los medios que ayer, en la sufriente República de Colombia y en ciudades alrededor del mundo, millones de hermanos colombianos se echaron a la calle para protestar su repudio a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a su política de extorsión y secuestros.

    Recordarán que las FARC, es un grupo guerrillero de corte marxista-leninista, considerada una organización afín por los pseudorevolucionarios de nuestro patio boricua, que desde los años 60 se dedican a matar, destruir y hostigar a los hijos de Colombia, los cuales las FARC considera en su mayoría como enemigos de clase. Desde la década de los 80 las FARC se dedican a facilitar y a enriquecerse del narcotráfico, sin importarle que las víctimas de su tráfico, innumerables de ellas en Puerto Rico, sean miembros del mismo proletariado que ellos dicen representar.

    ¡Qué inmunda hipocresía!

    Me solidarizo con mis hermanos colombianos y con sus legítimas aspiraciones. Condeno de la manera más enérgica la ideología, metas, y prácticas inhumanas de las FARC y de todos esos llamados "movimientos de liberación social" que pululan por América Latina haciendo su agosto. Miren, que no queremos la "libertad" que ellos ofrecen.

    Ya todos estamos cansados de tanta carnicería por parte de estos grupejos de asesinos portaestandartes de ideas fatulas. Ni la razón ni la legitimidad la tienen estos, la tienen el pueblo trabajador de Colombia que se levantan contra ellos cansados de tanta mentira, miseria, injusticia e hipocresía perpetrada por estos "revolucionarios." Es a este pueblo al que hay que apoyar y no a la banda de facinerosos que se cubre con la bandera colombiana, o con cualquier otra, para perpetrar sus fechorías.

    Y en Puerto Rico, tomemos nota, para que escarmentemos por cabeza ajena.

    miércoles, julio 04, 2007

    Chávez llama "pervertidos" a miembros de la Iglesia

    Amigos, el Diario Católico de Venezuela informa lo siguiente:

    El presidente Chávez respondió con dureza al clero venezolano, y los llamó a reflexionar, si lo hacen por ignorancia, pero si lo hacen por perversión “deberían quitarse la sotana”. Así lo manifestó al responderles ante la propuesta de Reforma Constitucional que adelanta el Ejecutivo.

    La grotesca respuesta obedece a la preocupación expresada por la Conferencia Episcopal Venezolana por la Reforma Constitucional, al señalar la necesidad de la independencia del Consejo Nacional Electoral, su aprehensión por la reelección indefinida y respecto a la necesidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución.

    Perversos, mentirosos, manipuladores…
    “No merecerían llevar la sotana ni ser monseñores de la Iglesia Católica ni de ninguna Iglesia”, dijo Chávez, quien agregó que para reformar la Constitución hay que ir a un referéndum nacional, pese a que no se ha convocado a una asamblea nacional constituyente. “Si es que no lo saben yo se los digo; pero es que ustedes o son ignorantes o son perversos o son unos pervertidos, mentirosos, engañadores, me refiero a los que dan la cara, porque hay otros que están en silencio. Me da tristeza ver a estos obispos de nuestra Iglesia Católica, mentir; porque terminan siendo como los politiqueros y da tristeza llegar a obispo para terminar siendo un manipulador”, expresó el mandatario.
    Por otro lado, nos informa ACIPrensa:
    CARACAS, 04 Jul. 07 / 04:10 pm (ACI).- El Presidente de la Comisión de Medios y Cultura de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Mons. Baltazar Porras, señaló que los obispos no están obrando contra el Presidente Hugo Chávez sino que expresan su preocupación por los problemas de la gente, y pidió pasar de la “permanente diatriba” a las soluciones que la población espera.

    “Nosotros no estamos obrando en contra del Presidente ni de nadie, a nosotros lo que nos preocupa es que exista un clima de convivencia, de solidaridad, de inclusión de todos los venezolanos, porque de hecho es lo que se resiente en las comunidades”, declaró el también Arzobispo de Mérida en respuesta a los ataques que lanzó Hugo Chávez contra los obispos, a quienes llamó “pervertidos, mentirosos, engañadores”, por pedir que se debata públicamente la reforma constitucional y no que sea hecha a puertas cerradas.

    Mons. Porras dijo que “debemos dejar a la gente que juzgue”, ya que ella desea vivir en paz y “pasar de esa permanente diatriba” a las soluciones de sus problemas reales, como la inseguridad, la educación, salud, y la convivencia en paz. “Es la preocupación primordial que tenemos como obispos”, señaló.
    Sigan leyéndolo aquí.

    Comentario. Hugo Chávez carece completamente de fuerza moral alguna para criticar a la Iglesia y mucho menos de acusar a sus miembros de los mismos pecados personales y sociales de los que él y su claque son culpables.

    Hugo Chávez es un demagogo cuya astucia callejera le ha servido para explotar las aspiraciones legítimas de los venezolanos. Que muchos venezolanos lo apoyen no me sorprende porque las masas se vuelcan tras de cualquier mesías cuando sus estados se vuelven disfuncionales como sucedía en Venezuela. Pero que tenga cargabotas en el resto del hemisferio, incluso en Puerto Rico, sí que me sorprende, con tanta información que circula. Pero no me debería de sorprender ya que los socialistas son tontos de capirote no importa en cual país residan.

    Como lo he dicho antes, la única entidad social que permanece independiente en Venezuela es la Iglesia. Eso a Chávez le carcome los intestinos. Su reacción será, una vez el perciba que tiene ese poder, de aplastarla y someterla a su programa totalitario.

    Oremos por la Iglesia en Venezuela y por todos los venezolanos, para que no lleguen a experimentar en su carne el dictado de Metternich de que "todo pueblo tiene el gobierno que se merece." Señor, los venezolanos no se merecen a Hugo Chávez. Nadie se lo merece.

    - Para ponerse al tanto del avance de Chávez y de su claque en la arena política de la sufriente hermana república de Venezuela, les invito a que añadan a sus favoritos El Diario Católico de Venezuela.

    Feliz cumpleaños, país querido

    Feliz cumpleaños a los Estados Unidos de América, país en donde vivo, donde vive mi familia inmediata, y en donde me gano la vida. Me importa un bledo lo que los demás digan de ti; no soy ciego a las injusticias que todavían se cometen en tus linderos pero con todo y eso, eres el mejor país del mundo y valen la pena los sacrificios que hacemos para mantenerte libre, justo y soberano.

    martes, julio 03, 2007

    Meditación crepuscular

    Amigos, quiero compartir con Uds. esta foto de un crepúsculo en el desierto:

    Observen detenidamente en la foto el abanico de luz refractada que el sol proyecta sobre el cielo. ¿Lo han visto anteriormente? Probablemente no, porque esta foto fue tomada en el planeta Marte por el vehículo de exploración Spirit en mayo del 2005.

    Es un crepúsculo bellísimo. Las puestas de sol siempre me han cautivado. Durante ellas, la naturaleza como que entra en una pausa expectante mientras el sol se esconde en las praderas, o detrás de las montañas del desierto o bajos las aguas y cuando el último rayo del sol poniente despunta, la naturaleza como que recobra su aliento sabiendo que la aurora no tardará en venir.

    He tenido el privilegio de contemplar estas vistas en todos esos contextos durante mi vida, y en varios otros más.

    Pero ahora, nuestro conocimiento científico nos ha concedido la oportunidad de admirar la misma escena en un mundo distinto al nuestro. La foto es engañosa, porque parece ser un panorama de esos que se ven comúnmente en las afueras de Albuquerque, Nuevo México o El Paso, Texas. Sin embargo, si lo observa bien, verán que aparte de rocas y arena no hay más nada. Se encuentra ausente esa vegetación espinosa que caracteriza a nuestros desiertos, aun los más inhóspitos. En el planeta Marte no hay naturaleza alguna que aguante su aliento en asombro ante un crepúsculo. Sin embargo, a varios millones de kilómetros de distancia, este ocaso marciano dejó sin palabras a un hijo de Adán, quien lo contempló mediante una cámara controlada remotamente, una cámara llevada a Marte gracias al ingenio colectivo de miles de hombres y mujeres nativos de este mundo.

    Yo alabo a Dios Nuestro Señor cuando la humanidad usa el don de la tecnología que nos revela tanta belleza.
    Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento; el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia. No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír; mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda, y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera. A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape. (Salmo 19:1-6; Biblia de Jerusalén).

    lunes, julio 02, 2007

    La Iglesia y política

    Fuente: Franciscanos de María

    Cada vez que la Iglesia se pronuncia sobre una cuestión ética que tiene también una dimensión política, se le acusa de entrometerse en asuntos que no le competen, de optar por un partido político concreto, de ser enemiga de la democracia. Los que así dicen, quisieran ver a la Iglesia reducida al silencio o hablando sólo de cuestiones litúrgicas o de dogmas abstractos. Ofrecemos los argumentos de la Iglesia para orientar a los fieles.

    Con cierta frecuencia algunos protestan de que la Iglesia no tiene derecho a pronunciarse sobre estos asuntos y rechazan lo que es la Doctrina Social de la Iglesia. Para responder a tales comentarios a continuación ofrecemos una breve explicación de la Doctrina Social y el derecho de la Iglesia a intervenir en la vida social y política.

    La doctrina social de la Iglesia no es un conjunto de recetas prácticas para resolver la cuestión social. Tampoco se trata de una ideología que pretende imponer una visión utópica, desvinculada de su situación concreta y sus verdaderas necesidades. Además, los Papas han declarado que la Doctrina Social no es un punto medio o una tercera vía entre el liberalismo y marxismo, o una sociología que presenta soluciones racionales sin normativas en el campo de la moral.

    Más bien la Doctrina Social es un conjunto de principios morales, de principios de acción y normas de juicio, abiertas a múltiples concreciones en la vida social. Se ayuda de todo lo positivo de las ciencias sociológicas, pero las transciende al dar juicios éticos y morales que provienen de la Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia. En otras palabras, se puede decir que la enseñanza social de la Iglesia es la doctrina íntegra de la Iglesia en cuanto referida a la existencia social del hombre sobre la tierra. La Doctrina Social de la Iglesia nació del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias -comprendidas en el mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo y en la justicia- con los problemas que surgen en la vida de la sociedad. Se ha constituido en una doctrina, utilizando los recursos del saber y de las ciencias humanas y se proyecta sobre los aspectos éticos de la vida y toma en cuenta los aspectos técnicos de los problemas pero siempre para juzgarlos desde el punto de vista moral.

    La Iglesia, experta en humanidad, ofrece en su doctrina social, un conjunto de principios de reflexión, de criterios de juicio y de directrices de acción para que los cambios en profundidad que exigen las situaciones de miseria y de injusticia sean llevados a cabo, de una manera tal que sirva al verdadero bien de los hombres.

    La Iglesia tiene el derecho de intervenir en lo social. La Iglesia no está de acuerdo con el punto de vista que quiere reducir la fe cristiana al ámbito puramente privado. Organizar la vida social sin Dios es organizarla en contra los verdaderos valores e intereses humanos. En el Vaticano II, la Constitución «Gaudium et spes», habló en el párrafo 43 de la necesidad de evitar la dicotomía entre la fe y la actividad social. Tal división llevaría a dos errores. En primer lugar: el rechazo de las responsabilidades propias en la vida civil. Esto podría ocurrir debido a una visión que excluye la importancia de los bienes terrenos por querer poner en primer lugar la ciudad eterna. El Concilio nos recuerda la fe nos debe llevar precisamente a un cumplimiento más perfecto de nuestro compromiso en este mundo.

    En segundo lugar es necesario desterrar el espejismo que considera las actividades terrenas como algo totalmente alejado de la religión. Los padres conciliares nos hicieron ver cómo desde el Antiguo Testamento los profetas hablaban contra esta opinión. Por ejemplo, en Isaías 58,1-12, el profeta declaró la necesidad de ayudar a los pobres y oprimidos, base fundamental de todo acto de culto. En el Nuevo Testamento Jesús habló contra los que se contentaban con la observancia exterior de las normas de la religión, sin ayudar a los demás. Por ejemplo en Marcos 7,10-13, Jesús condena a los que, bajo el pretexto de la religión, se niegan sostener a sus padres.

    Por eso, en el mismo párrafo, el Vaticano II declara que, «El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación».

    Con esta declaración en mente podemos entender mejor por qué en su primera encíclica, «Redemptor hominis», Juan Pablo II decía que «el hombre es el primer camino de la Iglesia»,( n. 13). El Papa vuelve a recordar esta afirmación al final de su última encíclica social «Centesimus annus» cuando trata de la responsabilidad que la Iglesia tiene para ayudar a los hombres a ordenar mejor sus vidas terrenas. El pontífice afirma que «la Iglesia no puede abandonar al hombre» ( n. 53).

    Vemos, por lo tanto, que en las esferas civiles y eclesiales hay un punto común en la preocupación por el bien del hombre. La Iglesia tiene una aportación valiosa que puede servir para fomentar ese bien común, que se debe entender como material y espiritual a la vez. No por eso se debe pensar que la Iglesia puede suplir las funciones civiles del Estado. Pero la diferenciación de funciones entre el Estado y la Iglesia no implica que la Iglesia sea ajena a la cuestión social.

    En cuanto a los no creyentes, se puede decir que la doctrina social de la Iglesia está destinada no sólo a los católicos sino a todo hombre de buena voluntad, tal y como escriben muchas encíclicas al su inicio. Aunque la obligación de un católico frente al magisterio no es la misma que la de un no creyente, la Iglesia quiere ofrecer a todos los frutos de su larga experiencia y profunda reflexión sobre el hombre y la sociedad.

    En cuanto a España, cada vez que los obispos se pronuncian sobre alguna cuestión que tiene una vertiente ética y, lógicamente, política, se les acusa de intromisión. Según sus acusadores, los obispos no podrían hablar del aborto, de la eutanasia, de la violencia de género, de terrorismo, de la clonación, ni tampoco de la explotación que sufren los inmigrantes ilegales, del enriquecimiento ilícito por la especulación urbanística, de los abusos de los políticos mediante la corrupción. Lo que quieren estos acusadores de la Iglesia es ver a los obispos como perros mudos que se limitan a hablar exclusivamente de liturgia o de doctrina abstracta. Es muy curioso, además, que cuando algo de lo que dicen los obispos o el Papa les conviene, se aferran a ello y lo utilizan como un argumento político; esto sucedió, por ejemplo, cuando se debatía el apoyo español a la intervención norteamericana en Irak, en el 2004, y socialistas y comunistas citaban continuamente a Juan Pablo II en el Parlamento para apoyar sus tesis de que España no debía colaborar de ningún modo con los norteamericanos; entonces no les molestaba que la Iglesia hablara, mientras que sí les molesta cuando dice algo que no les gusta escuchar.

    Como decían los obispos españoles en las recientes “Orientaciones morales ante la situación actual de España, “la consideración moral de los asuntos de la vida pública lejos de constituir amenaza alguna para la democracia, es un requisito indispensable para el ejercicio de la libertad y el establecimiento de la justicia”.