martes, febrero 27, 2007

Sobre la supuesta tumba de Jesús y otros embelecos

Amigos, rompo momentáneamente mi propósito de mantener una actitud reflexiva a tono con la Cuaresma para comentar brevemente sobre los reportajes mediáticos acerca del supuesto descubrimiento de los huesos y la tumba de Jesucristo y de su familia, incluyendo su "esposa" — María Magdalena, por supuesto — y el "hijo" de ambos —Judá o Judas — contenidos en osarios excavados de un complejo fúnebre en Jerusalén en 1980.

Ya en 1996 la cadena británica de noticias BBC había tratado de hacer la misma aseveración que hoy el cineasta estadounidense James Cameron y el documentalista canadiense Simcha Jacobvici intentan hacer en un documental a ser trasmitido por el Discovery Channel el próximo domingo 4 de marzo. Las conclusiones en 1996 fueron negadas por arqueólogos israelíes pero ahora Cameron y Jacobvici han encontrando peritos en estadística y en análisis de ADN para disfrazar sus suposiciones con el manto de lo verídico. Los medios estadounidenses, parcos en materia de religión, ya empiezan a llamar la atención a las conclusiones pseudocientíficas formuladas por Jacobvici y cía, como lo demuestra este informe de la revista Time.

En Vivificat! en inglés ya yo había llamado la atención a los métodos de Jacobvici y a la manera tan apresurada que el hombre saltaba a conclusiones después de observar otro documental acerca del "osario de Santiago hijo de José, hermano de Jesús" hallado en Jerusalén a principios de nuestra década y que Jacobvici afirma se refiere al apóstol Santiago, autor de la epístola neotestamentaria del mismo nombre. La pieza que escribí, antes de que aflorara la controversia de hoy, fue citada por la revista virtual Slate.com como parte del trasfondo que ellos compusieron para sus propios reportajes sobre este tema.

De todos modos, esto es lo que tengo que decir: Jacobvici es un charlatán que busca ganar dinero creando una controversia fatula para degradar la persona de Jesús de Nazaret. El no muestra hechos, solamente suposiciones provistas de un aura de difusa factibilidad.

Todos los años para la Cuaresma, alguien sale con algún embeleco que supuestamente "prueba" que Jesús no es quien es, que la Iglesia es una organización fraudulenta y corrupta que oculta la verdad, y que los creyentes somos una partida de ignorantes, ilusos y fanáticos a los que hay que ridiculizar. El año pasado fue el llamado evangelio de Judas y la desacreditada película basada en la desprestigiada novela titulada El Código de Da Vinci. El embeleco de este año es este "documental" de Cameron y Jacobvici.

No me cabe duda que detrás de tanto intento de desprestigiar al Señor y a su Iglesia existe una vasta conspiración anticristiana compuesta por miembros de las elites "vanguardistas" y secularistas las cuales incluyen miembros de las clases políticas y líderes de los medios de comunicación, las artes y las ciencias del Primer Mundo. Los objetivos de esta vasta conspiración anticristiana es la de destruir la credibilidad de la Iglesia, de minimizar su influencia cultural y convertirla en una pasiva y pretérita, y de marginar la ética cristiana del discurso político y civil, para así ellos poder hacer y deshacer como les venga en gana, sin que nadie les haga reclamos basados en el Evangelio y el Derecho Natural.

Nada de esto me sorprende, nada nuevo hay bajo el sol. Desde los años 70 se viene alegando que la tumba de Jesús está en Srinagar, en Cachemira y el tema de un supuesto hallazgo de la osamenta de Jesús fue explorado en una película protagonizada por Antonio Banderas, titulada, The Body ("El Cuerpo"). Cameron y Jacobvici simplemente son los últimos oportuni$ta$ en brincar en este bote.

Cristianos, tranquilos. Esta es otra pajita que le cayó a la leche.

jueves, febrero 22, 2007

¡Grande eres Señor y sumamente laudable!

San Agustín de HiponaGrande eres Señor y sumamente laudable (Ps 145 [144], 3); grande es tu poder y tu sabiduría no tiene número (Ps 147 [146], 5). ¿Y quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios? (1 P 5, 5). Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le provocas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Dáme, Señor, a conocer y entender si es primero invocarte que alabarte o es antes conocerte que invocarte. Más ¿quién habrá que te invoque si antes no te conoce?Porque, sin conocerlo, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrá de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica? (Rm 10, 14). Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan (Ps 22 [21], 21), porque los que le buscan le hallan, y los que le hallan le alabarán. Pues ¿qué es entonces mi Dios? ¿Qué, suplico, sino el Señor Dios? ¿Y qué Señor hay fuera del Señor o qué Dios fuera de nuestro Dios? (Ps 18 [17], 32).

Sumo, óptimo, poderosísimo,omnipotentísimo, misericordiosísimo y justísimo; secretísimo y presentísimo, hermosísimo y fortísimo, estable e incomprensible; inmutable, mudando todas las cosas; nunca nuevo y nunca viejo; renueva todas las cosas y conduce a la vejez a los soberbios sin ellos saberlo; siempre obrando y siempre en reposo; siempre recogiendo y nunca necesitado; siempre sosteniendo, llenando y protegiendo; siempre creando, nutriendo y perfeccionando; siempre buscando y nunca falto de nada. Amas y no sientes pasión; tienes celos y estás seguro; te arrepientes y no sientes dolor; te aíras y estás tranquilo; mudas de obra, pero no de consejo; recibes lo que encuentras y nunca has perdido nada; nunca estás pobre y te gozas con los lucros; no eres avaro y exiges usuras. Te ofrecemos de más para hacerte nuestro deudor; pero, ¿quién es el que tiene algo que no sea tuyo, pagando tú deudas que no debes a nadie, perdonando deudas sin perder nada con ello? ¿Y qué es cuanto hemos dicho, Dios mío, vida mía, dulzura mía santa, o qué es lo que puede decir, alguien cuando habla de ti? Al contrario, ¡ay de los que se callan de ti!, porque no son más que mudos charlatanes.

- San Agustín de Hipona - Confessiones, 1 c. 1 n. 1 et 4 (PL 32, 660-663; OSAg, II, p. 74-
76)

martes, febrero 20, 2007

Mis resoluciones para la Cuaresma

Amigos, ya estamos a punto de comenzar la Cuaresma:
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
Lea más sobre la Cuaresma aqui.

Quiero romper la costumbre de hacer solamente resoluciones para el Nuevo Año, comenzando este vez conscientemente a formular resoluciones cuaresmales. Estas son:
1. Resuelvo ser más discípulo, más "oyente" y hablar menos.

2. Resuelvo orar más oraciones del Oficio Divino.

3. Resuelvo leer más de las Sagradas Escrituras y cultivar la Lectio Divina.

4. Resuelvo orar más frente al Santísimo Sacramento.

5. Resuelvo ayunar prudentemente.

6. Resuelvo simplificar en algo mi estilo de vida.
Lo que esto significa para el "blogueo" es que enfatizaré la espiritualidad, lo meditativo y las reflexiones a costa del comentario noticioso o apologético. No pienso escribir más de dos veces por semana; o un podcast por semana de temas espirituales y nada los domingos. Por supuesto, si sucede algo de gran importancia que merezca algún comentario, así lo haré pero mi intención es de minimizar este tipo de escrito. La Semana Santa entera hasta el día de Pascua de Resurrección me la tomaré libre. Reanudaré la cobertura normal la semana de Pascua.

Les deseo a todos una Cuaresma llena de bendiciones coronada por una Pascua renovadora y transformante.

domingo, febrero 18, 2007

Podcast: "No a los matrimonios entre personas del mismo sexo"

Amigos, les invito a escuchar mi tercer podcast, en donde discuto el intento de legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo en Puerto Rico y otros lugares. Pueden descargar el podcast de aquí o presionar el botón de "play" en la barrita abajo para escucharlo en sus computadoras.


Fuente del artículo: ACIPrensa.

viernes, febrero 16, 2007

En qué cree Teófilo (o, qué se cree Teófilo)

Soy Teófilo de Jesús, hijo de Dios por la gracia de su adopción, rescatado por la sangre de Jesucristo y salvado del pecado y de la muerte para la vida eterna. Soy un ser humano, un hombre de muchas faltas y defectos, un miserable pecador, sí, mas perdonado. Yo soy salvo, estoy siendo salvado y espero salvarme por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, Cordero de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, verdadero Dios y verdadero Hombre.

Me encuentro en este mundo con el propósito de realizar un ideal personal o misión
, un propósito eterno que Dios decretó para mí para lo que Él me ha dotado de un conjunto de dones y talentos físicos, mentales y espirituales para alcanzar dicho ideal. Hasta donde lo puedo expresar, este ideal consiste en encontrar y permanecer en el centro de la voluntad de Dios para que pueda ser como otro Cristo y columna de la Iglesia.

Recibo sumamente agradecido la fe divina y católica que Dios ha revelado y que la Iglesia Católica ha guardado y transmitido de generación en generación para la salvación de las almas. Doy asentimiento total a estas verdades. Y ahora, quiero compartir contigo el núcleo de esta fe:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, Nacido del Padre antes de todos lo siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero, engendrado , no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en los tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin, Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas, Creo en la Iglesia, que es una, Santa, Católica y Apostólica, Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Creo que María es la Madre, siempre Virgen, del Verbo Encarnado, nuestro Dios y Salvador Jesucristo, y que por virtud de esta elección singular, Ella ha sido, en atención a los méritos de su Hijo, redimida de modo eminente, preservada de toda mancha de pecado original y colmada del don de la gracia más que todas las demás criaturas. Asociada por un vínculo estrecho e indisoluble a los Misterios de la Encarnación y de la Redención, la Santísima Virgen, la Inmaculada, ha sido elevada al final de su vida terrena en cuerpo y alma a la gloria celestial y configurada con su Hijo resucitado en la anticipación del destino futuro de todos los justos. Creo que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos.
Soy un esposo, viviendo votos de castidad y fidelidad marital a mi amada esposa, hasta que la muerte nos separe. Soy también padre de dos hermosos hijos y una nuera; soy también un hijo, un ciudadano, un servidor público y un oficial militar. Oriento todas mis responsabilidades hacia el servicio al prójimo en el Espíritu de Jesucristo, afirmando mi llamado a amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo, para de este modo vivir una vida razonablemente feliz en este mundo y eterna en la felicidad del el mundo futuro.

Soy un cristiano católico, apostólico y romano. Aunque en mi peregrinar en esta la Iglesia de Cristo ha sido objeto de altas y bajas y no faltan momentos menos felices hasta el punto que le he sido infiel varias veces, ahora, en este día, en ella me apoyo. Nací hijo de la Iglesia Católica y en su seno me propongo morir con la gracia de Dios. La Iglesia Católica, con sede en Roma, la Sede de San Pedro, es la Única y Verdadera Iglesia de Cristo. No se salvarán aquellos que, habiéndola conocida como verdadera, se negasen a perseverar en ella.

Mi regla de vida es el Evangelio de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Para estudiar, meditar, reflexionar y aplicarlo en mi vida, encuentro útiles dos adaptaciones del Evangelio. Una es antigua, la Regla de San Benito de Norsia. La otra es moderna, la Regla Bíblica de los Hermanos y Hermanas de la Caridad. No he sido perfecto en mi vivencia evangélica y muchas veces he fallado. Aun así, he resuelto levantarme y a continuar caminando bajo la luz del Evangelio después de cada caída y cada fracaso, en el Nombre de Jesús.

Sostengo que "la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo."

Me yergo sobre la tradición intelectual de Occidente cuyas raíces se hunden en los tiempos clásicos y la cual se fundió como noble metal en el horno del pensamiento judío y grecolatino, alimentándose de los profetas hebreos, y en su plenitud, del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Soy como pequeño cargado sobre el hombro de gigantes. Por eso, me yergo humildemente sobre los logros inefables de los grandes católicos del pasado, presente y futuro. Menciono como ejemplos a los santos Agustín de Hipona, León I, Benito, Basilio, los Gregorios (el de Nazanzio y el de Nisa) y Juan Crisóstomo; de Francisco de Asís, Domingo y particularmente, Tomás de Aquino; Juliana de Norwich, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, y Teresita de Jesús. Quiero mencionar también al Lord Acton, al Papa León XIII, al Cardenal Newman, Reginald Garrigou-Lagrange, Jacques Maritain, Etienne Wilson, Tomás Merton, John Hardon, Michael Novak, la Beata Teresa de Calcuta, el beato Juan XXIII, Juan Pablo Magno y Benito XVI como inspiraciones y guías de mi vida y pensamiento. Quiero rendir tributo también a mis preceptores redentoristas, franciscanos, pasionistas, carismáticos, schoenstattianos y laicos que tanta diferencia hicieron en mi vida. Recuerdo con cariño a los Reverendos Padres Francisco Russo, OFMCap, Antonio Hernández, C.SsR., y Guillermo Esters de los Padres Diocesanos de Schoenstatt, ya que sin su ayuda mi adolescencia y mi entonces naciente vida espiritual hubiese sido algo bien diferente. También a los maestros de mi escuela parroquial, la Academia Santa María de Ponce, particularmente a las maestras Aida Rosa Cardé de Reyes, Margarita Rivera de Torres, y Xiomara Rodríguez de Ramírez (RIP), y muchos otros, que se dieron a la tarea de formarme y educarme en mente y alma. Quiero emular también el ejemplo de nuestro beato, Carlos Manuel Rodríguez cuyos escritos apenas empiezo a explorar pero por lo que he podido ver, vibramos en una frecuencia similar. Finalmente, deseo honrar al Arzobispo Emérito de San Juan de Puerto Rico, SER Luís Cardenal Aponte Martínez, con quien he tenido el privilegio de sostener una breve conversación epistolar via "e-mail" y cuya autobiografía, ¿Por qué a mí? me ha servido de inspiración. Tanto nuestro beato como nuestro cardenal demuestran la gran distancia que un puertorriqueño puede recorrer si este está lleno de Dios. Con esta constelación de astros, con este ejército de gigantes dándome su ejemplo, ¿cómo podré fracasar en mi empeño de seguir a Jesús?

Soy un humanista cristiano. Como tal, me propongo conocer y apoyar todo campo del quehacer humano que ennoblezca, inspire, y rinda conocimiento verdadero. Por lo tanto, las artes y las ciencias empíricas serán también objeto de mis estudios. También en esto soy como un pequeño llevado sobre el hombre de gigantes en todos los campos del conocimiento humano, gigantes que no puedo mencionar por su gran número, mas todos aparecen de una forma u otra en mis escritos. Estos gigantes incluyen hombres y mujeres en el campo de la filosofía, literatura, historia, las artes, cosmología, astronomía, física, biología, matemáticas, ciencias espaciales y planetarias, sicología, ciencias militares, gobierno, política, derechos humanos y jurisprudencia.

Ya que soy un humanista cristiano, pienso que tengo algo que aprender de otras tradiciones religiosas, filosofías y modos de pensamiento sin por eso comprometer mi postura básica como cristiano católico romano. Por lo tanto, escucharé lo que otros cristianos protestantes u ortodoxos quieran compartir conmigo, así como judíos, musulmanes, budistas, deístas, agnósticos, ateos, o cualquier ser humano de buena voluntad y de principios.

Mi sentido de filosofía moral parte de mi convicción de que existen absolutos morales los cuales la razón natural humana puede discernir. Por eso dependo del Derecho Natural como un derecho precedente a la ley humana positiva para validarla o no, de acuerdo a su concordancia con el Derecho Natural. Esta es la postura que asumo cuando defiendo varios principios y derechos como inalienables e inmutables.

Las fuentes de mi filosofía política se encuentran en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Estos principios son: la dignidad de la persona humana, en el que cualquier otro principio y contenido de la doctrina social encuentra fundamento, del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad. Estos principios, expresión de la verdad íntegra sobre el hombre conocida a través de la razón y de la fe, brotan del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias —comprendidas en el Mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo y en la Justicia— con los problemas que surgen en la vida de la sociedad. La Iglesia, en el curso de la historia y a la luz del Espíritu, reflexionando sabiamente sobre la propia tradición de fe, ha podido dar a tales principios una fundación y configuración cada vez más exactas, clarificándolos progresivamente, en el esfuerzo de responder con coherencia a las exigencias de los tiempos y a los continuos desarrollos de la vida social. A partir de esto, pienso que la separación de la Iglesia y el Estado constituye una ventaja para la Iglesia, pero que ello no significa que un servidor público deba de renunciar a sus creencias morales en el ejercicio de sus funciones oficiales. Afirmo que el estado está bajo el juicio del Evangelio de Jesucristo. Defiendo la separación de poderes, la existencia de balances de poder entre los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, y la independencia del poder judicial; también afirmo el estado de derecho, las virtudes de un gobierno republicano y democrático, y la Cultura de la Vida. Estoy convencido de que el mejor gobierno es el que gobierna menos, que todas las personas son iguales ante la ley y que cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural, está investida de derechos inalienables, dados por el Creador, entre los que menciono los derechos a la Vida, Libertad y a la Búsqueda de la Felicidad. Sostengo que en la resolución de problemas sociales las soluciones culturales preceden a la intervención gubernamental a menos que el problema dado represente una violación directa de un derecho fundamental. Pienso que la solución colectiva de los problemas debe de efectuarse en el nivel cívico más bajo y cercano al pueblo. Sostengo que todos tienen un derecho a la autodeterminación, a la dignidad personal propia, al justo proceso de ley, a una educación cívica y valorizada, a la propiedad y sus usufructos, intercambiados en un mercado libre de bienes, servicios e ideas, y a proclamo el deber de proteger a aquellos que no puedan competir en el mercado libre por razón de edad o enfermedad.

Creo que este mundo caído es perfectible, sino por el hombre—y de eso yo no estoy muy optimista—entonces por Dios, quien era, es y habrá de venir. Este hecho escatológico no nos absuelve de nuestra responsabilidad de hacer de este mundo el mejor mundo posible. Creo que la historia humana un día llegará a su fin, y que tendremos que rendir cuentas por cada pensamiento, palabra, obra, u omisión que hayamos perpetrado contra Dios y el Hombre, siendo juzgados de acuerdo a la medida definida por el Evangelio de Jesucristo. En ese último día, Dios validará para toda la eternidad nuestra elección a favor o en contra de Él de acuerdo a nuestras obras en esta vida terrena. Nosotros los que nos entregamos a la misericordia de Jesús esperamos vivir con Él, Padre, Hijo y + Espíritu Santo, por los siglos de los siglos, en un nuevo cielo y una nueva tierra. ¡Maranata! ¡Ven Señor Jesús!

Arzobispo de San Juan rechaza legalización de uniones homosexuales

SAN JUAN, 15 Feb. 07 / 10:17 pm (ACI).- El Presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, y Arzobispo de San Juan, Mons. Roberto González Nieves, expresó la oposición de la Iglesia Católica en el país a equiparar las uniones homosexuales al matrimonio, advirtiendo que ello oscurecería los "valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común y originario de la familia humana".

Durante su presentación en el Senado, que discute la reforma del Código Civil, Mons. González Nieves explicó que dicha equiparación afectaría la fibra moral de la sociedad. Señaló que la Iglesia no rechaza a los homosexuales como personas que son, pero recordó que el hombre no puede redefinir la naturaleza creada por Dios.

"Algunas disposiciones del Código Civil lacerarían irreversiblemente la dignidad de la persona humana y atentarían contra la integridad de la familia puertorriqueña", advirtió.

El Prelado hizo estas declaraciones al acudir a las "vistas" organizadas por la Comisión Conjunta para la Revisión y Reforma del Código Civil del Senado, cuyos Presidentes, Jorge De Castro Font y Liza Fernández, expresaron públicamente que no están de acuerdo en legislar a favor de las uniones consensuales, sean heterosexuales u homosexuales.

Ante esto, el senador José Emilio González propuso que se eliminasen estas reformas del borrador porque no tiene sentido discutir algo que no se va a aprobar. Sin embargo, ello fue descartado por el resto de legisladores, entre ellos el mismo De Castro Font, para dejar que todas las partes involucradas opinen sobre el texto, indicaron.

Las discusiones sobre la reforma del Código Civil en el tema de familia se realizarán todos los miércoles hasta fines de marzo.

jueves, febrero 15, 2007

Cuidado con la familia

César R. Vázquez Díaz

Fuente: ENDI.COM

Me parece que en Puerto Rico tenemos consenso en que la institución de la familia está bajo asedio. Cuando me refiero a la “institución de la familia” hablo del concepto natural y milenario instituido desde los albores de la civilización donde un hombre y una mujer se unen en una relación afectiva para complementarse mutuamente, la cual debe resultar en la procreación de hijos a quienes protegerán y educarán.

Dicho concepto lo hemos visto desarrollarse desde los tiempos del hombre de las cavernas, según grabados encontrados en lugares de exploración arqueológica y a través de todas las sociedades y culturas que ha tenido la Humanidad en su historia. Por eso es que se dice que el centro de toda sociedad es la familia. Es ahí donde empieza todo lo que a la larga va a afectar a la comunidad.

Sociológicamente está más que comprobado que aquellos pueblos donde las familias mantienen una fuerte presencia institucional, más estables son sus sociedades. En la medida que se deteriore esa presencia familiar comienza a degradarse la calidad social de la comunidad. El deterioro de la familia comienza a desencadenarse desde que el hombre y la mujer que la componen se apartan de sus responsabilidades internas.

El tiempo de calidad que tenían para invertir en la obligación principal de proteger y educar a sus hijos se ha ido desviando para atender las exigencias que la modernidad ha ido imponiendo, como cuando ambos padres trabajan fuera del hogar.

Ese vacío provocado por la ausencia del padre y de la madre se ha ido llenando con otros elementos que en nada abonan a la estabilidad familiar, con un impacto directo que reciben los hijos.

La televisión con sus mensajes equivocados, la amistad distorsionada brindada por jóvenes igualmente de solos y más recientemente Internet con su acceso ilimitado a un mundo cibernético con grandes peligros, son algunos de esos elementos antifamiliares.

Ante todo lo anterior es necesario examinar cuidadosamente las recientes propuestas al borrador presentado para enmendar el Código Civil de Puerto Rico, específicamente las que puedan incidir sobre la esencia natural del concepto de la familia integrado por el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Como abogado que practico mi profesión estoy claro de que nuestro ordenamiento jurídico, en sus diversas manifestaciones, tiene que ser actualizado ya sea para que responda a los cambios que toda sociedad en su evolución tiene o para eliminar disposiciones y estatutos de marcada injusticia. Ejemplos de esto los tuvimos en la gran reforma estatutaria sobre los derechos civiles de los años 60 en los Estados Unidos y cuando en Puerto Rico se reconoció, mediante disposición expresa de nuestra Constitución, que todos los hijos nacidos tienen derechos plenos sin importar las condiciones de su nacimiento ni si son de doble vínculo o de vínculo sencillo.

En la edición de El Nuevo Día de jueves 7 de febrero de 2007, en reseña escrita por Israel Rodríguez Sánchez, hay una referencia, que, en su parte pertinente refleja algo de lo antes dicho. Dice la misma: “El libro de la familia, que es el quinto libro revisado del código que se le presenta a la Legislatura, recoge una visión moderna de las instituciones familiares”. Noten la acertada frase de “visión moderna de las instituciones familiares” que usa el periodista. Esa “modernidad” que se quiere incluir en el Código es con lo que tenemos que tener cuidado.

Específicamente me refiero a la inclusión del reconocimiento de las uniones de hecho de las parejas sin importar si son de un mismo sexo o heterosexuales. Este es un ataque frontal al concepto de la familia institucional tal y como lo conocemos. De ahí a que se reclame el reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo hay un paso. Dicho esto sin restar nada a las familias no tradicionales, compuestas por una madre o un padre que cría solo a sus hijos o abuelos o tíos haciendo lo mismo con nietos o sobrinos.

Pero éstas son excepciones obligadas por las circunstancias. Lo otro es ir contra el orden natural de las cosas, aunque exista la mejor intención, loable y válida, de asegurar que las personas que prefieran este tipo de unión reciban trato justo e igual.

En cuyo caso, se puede ampliar la legislación ya aprobada para asegurar que ese trato justo y de igual protección se cumpla a cabalidad.

miércoles, febrero 14, 2007

Santo Padre nombra nuevo Obispo para Puerto Rico

VATICANO, 14 Feb. 07 / 10:01 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI nombró al P. Daniel Fernández Torres como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico.

El P. Fernández Torres nació en Chicago (Estados Unidos) el 27 de abril de 1964 de padres puertorriqueños y se educó en un ambiente hispano. Se graduó en Ingeniería por la Universidad de Puerto Rico y luego realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario de Pamplona (España); además de realizar cursos de especialización teológica en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.

Fue ordenado sacerdote el 7 de enero de 1995 en Arecibo y desde entonces se ha desempeñado como Vicario Parroquial y representante del Obispo de Arecibo en el Consejo de Seminarios; Rector del Seminario "Jesús Maestro"; Director diocesano de la Pastoral Juvenil; Director del Centro Diocesano; Decano Académico del Seminario Mayor en San Juan; Miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores.

Al momento de su nombramiento se desempeñaba como Párroco de “Nuestra Señora del Carmen” en Arecibo.

martes, febrero 13, 2007

Comienza el proceso de votación para la Premiación de los Blogs Católicos

Hola amigos, la votación para la Premiación de los Blogs Católicos ("Catholic Blogs Awards") ha dado comienzo. Nominen y voten por sus blogs favoritos aquí.

La fe es amiga de la inteligencia

El teólogo Ruiz Aldaz comenta la relación entre fe y razón.

PAMPLONA, lunes, 12 febrero 2007 (ZENIT.org).-El encuentro del cristianismo con el helenismo fue providencial. Lo destaca el teólogo Juan Ignacio Ruiz Aldaz en esta entrevista concedida a Zenit en la que aborda los temas que Benedicto XVI desgranó en su conferencia en Ratisbona, es decir, la relación entre fe y razón sobre la base común de la búsqueda de la verdad.

El profesor Ruiz Aldaz ha profundizado en este tema en su libro «El concepto de Dios en la teología del siglo II. Reflexiones de J. Ratzinger, W. Pannenberg y otros» (Eunsa).

Ruiz Aldaz recuerda que el Papa, en su conferencia en Ratisbona, subrayaba precisamente la «coincidencia de fondo entre la revelación bíblica y la filosofía griega».

Ruiz Aldaz (Pamplona, 1969) es sacerdote de la diócesis de Pamplona-Tudela y profesor de Teología en la Universidad de Navarra. Entre sus estudios destaca la reflexión sobre la Trinidad y la teología de San Gregorio de Nisa.

--En Ratisbona el Papa aludió al encuentro entre cristianismo y filosofía griega. Usted en su libro afirma que el encuentro del cristianismo con el helenismo fue providencial. ¿Por qué?

--Ruiz Aldaz: Uno de los permanentes centros de atención del magisterio de Benedicto XVI es la estrecha relación que existe entre fe y razón. En sus propias palabras, la fe es «amiga de la inteligencia». Su lección en Ratisbona en septiembre del pasado año subrayaba precisamente la coincidencia de fondo entre la revelación bíblica y la filosofía griega: lo que no es conforme a la razón es contrario a la naturaleza de Dios.

Aristóteles comienza su gran obra de metafísica afirmando que todos los hombres desean saber. La aspiración a conocer la verdad de lo divino, del propio hombre y del mundo pertenece a la esencia del espíritu humano.

Los filósofos de la antigua Grecia tuvieron el mérito de desarrollar una ciencia para conocer la verdad ejercitando las capacidades de la inteligencia humana. La gran cuestión que la inteligencia humana se plantea es la cuestión de la verdad.

La fe cristiana es un mensaje verdadero. Si nos interesa la fe es porque es verdad. Si se limitara a ser un relato hermoso, sería buena literatura, pero no llegaría a satisfacer la aspiración más honda del espíritu humano: encontrar al Dios vivo y verdadero.

Por eso, la fe necesita la razón: para mostrar el grado de seriedad de su compromiso con la verdad y profundizar en su conocimiento. Fe y filosofía se encuentran porque ambas buscan la verdad. De ahí que pueda afirmarse que el encuentro de la fe cristiana con la filosofía griega fuera providencial.

--Así, el cristianismo, ¿se debería «deshelenizar» del todo o es bueno que conserve este influjo griego?

--Ruiz Aldaz: Los resultados a que conduce el proyecto de «deshelenizar» el cristianismo están patentes en la historia de la teología. Cuando Benedicto XVI emplea la palabra «deshelenizar» quiere decir arrancar al cristianismo su dimensión racional. Esto tiene muchas consecuencias: significa privar al cristianismo de su intrínseca relación con la verdad, impedir un auténtico diálogo de la fe con los demás saberes, reducirlo a un puro fenómeno subjetivo y negarle la legitimidad para entrar en los grandes debates filosóficos y éticos del mundo contemporáneo.

--¿Qué aportan los teólogos W. Pannenberg, L. Scheffczyk y J. Ratzinger al debate sobre el concepto de Dios en los primeros teólogos?

--Ruiz Aldaz: Entre 1959 y 1999 se ha desarrollado un interesante debate en torno a la forma en que los primeros teólogos emplearon algunos conceptos de la filosofía griega para profundizar en el concepto cristiano de Dios y proponerlo al mundo greco-romano.

Los teólogos del siglo II partían de la convicción de haber conocido en Jesucristo la revelación suprema de Dios. Su trabajo consistió en seleccionar qué conceptos de la filosofía griega eran más apropiados para expresar el misterio del Dios cristiano y definirlos de tal forma que no lo desfiguraran.

En este debate han participado un considerable número de teólogos de diversas confesiones cristianas. Los más importantes son, en efecto, Pannenberg, Scheffczyk y Ratzinger. Mientras que Pannenberg, teólogo evangélico, aporta una postura más bien crítica de este trabajo, Ratzinger defiende la lucidez de los primeros teólogos al tomar la filosofía como interlocutor privilegiado y Scheffczyk corrobora la idea de que en su esfuerzo intelectual estos teólogos seleccionaron con acierto qué tipo de conceptos filosóficos eran más adecuados para expresar el contenido de la fe.

--Dios como «ser personal» supera las expectativas de la filosofía griega. ¿Qué decía, el teólogo Ratzinger, sobre esto?

--Ruiz Aldaz: Ratzinger sostiene que en la base del politeísmo está la idea de que por encima de las diversas divinidades, existe una ley universal impersonal que gobierna toda la realidad, incluso a los dioses del Olimpo. Este es el espíritu que impregna el mundo cultural greco-romano: la divinidad más alta no es un ser con el que el hombre se pueda comunicar.

Para los griegos, no cabe una relación personal con la divinidad primera. Es una verdad sin religión.

Una de las aportaciones decisivas de la revelación cristiana es afirmar que el único Dios verdadero es el que ha creado todo con su inteligencia y con su amor. De acuerdo con este dato fundamental y con la fe en la Encarnación, los primeros teólogos afirmaron que Dios es un ser con quien el hombre se puede comunicar.

Es un ser personal que entabla con el ser humano una relación personal de conocimiento y amor. Es decir, la verdad y la religión guardan una perfecta armonía.

lunes, febrero 12, 2007

Para no acongotarnos hay que ser sinceros en lo que creemos

La resistencia no-violenta cristiana empieza en nuestra mentes.

Amigos, quiero compartir con Uds. un par de párrafos de la obra del entonces profesor Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, titulada Introducción al Cristianismo:
Por eso ante la revelación nos encontramos hoy día desconcertados, perplejos; y ante ella nos preguntamos, sobre todo cuando estudiamos la religiosidad de Asia, si no hubiese sido mucho más sencillo creer en lo eterno y escondido, fiarse de él a conciencia; si no hubiese sido mejor que Dios nos hubiese dejado en una lejanía infinita; si no hubiese sido más realizable escuchar, separados de lo mundano y en tranquila contemplación, el misterio eternamente incomprensible, que entregarnos al positivismo de la fe en una persona y vincular la salvación del hombre y del mundo a una cabeza de aguja. A un Dios reducido a un punto, ¿no debemos eliminarlo de una concepción del mundo que ha reducido al hombre y a su historia a un grano insignificante de arena dentro del todo que el mismo hombre en los ingenuos años de su infancia ha considerado como el centro del universo? ¿No ha llegado la hora de que el hombre superada la infancia despierte del sueño, se restriegue los ojos, rechace ese sueño tonto por muy bonito que fuese, y entre sin duda en ese potente conjunto en el que está metida su vida que, al aceptar su insignificancia, adquirirá un nuevo sentido?

El problema así formulado, nos dice que detrás del escándalo al parecer secundario, entre lo pasado y lo actual, está el escándalo más serio del positivismo cristiano. Con esto abordamos el problema de la fe cristiana en toda su profundidad, como debe hacerse hoy día. ¿Podemos todavía creer? La pregunta ha de ser más radical todavía: ¿no debemos, no tenemos la obligación de despertar del sueño y entrar en la realidad? El cristiano de hoy tiene que hacerse estas preguntas y no debe contentarse con comprobar que, a pesar de las amenazas y cambios, siempre hay a la mano una interpretación del cristianismo que no escandaliza. Si la teología nos dice un día, por ejemplo, que la resurrección de los muertos significa que el hombre nueva, diaria e infatigablemente tiene que ir a la obra del futuro, hemos eliminado el escándalo, ¿pero hemos sido fieles? ¿No hay deslealtad en querer mantener en pie el cristianismo en base de interpretaciones como las actuales? Cuando nos amenaza la idea de refugiarnos en esas interpretaciones, ¿no debemos más bien confesar que estamos acogotándonos? ¿No tenemos entonces que entrar sencilla e indudablemente en la realidad duradera? Digámoslo abiertamente: un cristianismo interpretado de manera que se le prive de la realidad, es una falta de sinceridad ante lo problemas de los no cristianos, cuyo quizá no nos amenaza tan seriamente como quisiéramos que nuestro quizá cristiano les amenazase a ellos.
Comentario. La observación del cardenal – que no era "cardenal" cuando escribió este libro en los años 70 – es una perspicaz y hasta profética. Esto exactamente lo que estamos viendo hoy. Hoy vemos a intelectuales supuestamente católicos, o laicistas pero de trasfondo cultural católico, que buscan ahogar lo que es único y vibrante del mensaje cristiano, a favor de la "modernidad" y por ende, de la "desmitologización" del cristianismo; a favor de la "tolerancia" de los puntos de vistas de otros – dicen que para no ofenderles – y con esto, defender la paz social. Mientras tanto, estos "intelectuales" no exigen de otros el mismo respeto o tolerancia para con nosotros.

Lo que el futuro papa nos advertía era acerca del peligro de la hipocresía, pero lo hizo en palabras finas.

Yo creo que en este diálogo intercultural hemos rendido mucho territorio, hemos sacrificado demasiado sobre el altar de una "tolerancia" definida muy a favor de intereses ajenos al mensaje evangélico y muy en contra de los cristianos en general, y de los católicos en general.

Hay que trazar una raya en el suelo y decirles a los que quieren marginarnos "de aquí, no pasas." No que recurramos a las armas y a las violencias de este mundo para hacernos valer, no, porque el mero hecho de decirles "no" ya es un acto de resistencia no violenta, un rechazo a los esfuerzos de las fuerzas del mal de destruir nuestra cultura católica.

La resistencia empieza en nuestras mentes. Diles que no y bendícelos enseguida. Enseña a tu prójimo a valorar su fe y hacer resistencia y verás como no hay poder humano que nos resista, aun cuando se atrevan a dañar nuestros cuerpos.

Ahí está la verdadera libertad de los hijos de Dios, la que ningún pedazo de papel te puede dar.

jueves, febrero 08, 2007

Venezuela de camino al totalitarismo, de acuerdo a arzobispo

Amigos, esto, de acuerdo a ACIPrensa:
CARACAS, 07 Feb. 07 / 06:10 pm (ACI).- En un duro artículo editorial, el Arzobispo Ovidio Pérez Morales, una de las más respetadas figuras eclesiales en Venezuela, denunció el rumbo hacia el totalitarismo que está tomando el actual gobierno.

Mons. Pérez Morales, Arzobispo Emérito de Los Teques, comienza su artículo recordando la definición del Papa Juan Pablo II del totalitarismo: "destruye la libertad fundamental del hombre y viola sus derechos. Manipulando la opinión pública con el martilleo incesante de la propaganda, empuja a ceder fácilmente al recurso a la violencia y a las armas y acaba por aniquilar el sentido de responsabilidad del ser humano".

"Esto fue lo que sucedió en Europa", señala el Prelado venezolano. "Resultó fácil a los líderes conducir a las ‘masas’ al conflicto bélico. Se montaron mitos, se estableció la persecución religiosa y la discriminación política, el aplastamiento legal y policiaco de las libertades, así como el condicionamiento psicológico mediante el monopolio comunicacional. La energía moral se debilitó".
Por favor, continua leyendo aquí.

Comentario. El arzobispo tiene razón. La hermana república sigue en rumbo al estado totalitario, gracias a su timonel, el Presidente Hugo Chávez Frías. Como he dicho antes, la única voz independiente que queda sin amilanar en Venezuela es la voz de la Iglesia Católica. La voz profética del Monseñor Pérez Morales se levanta valiente e incólume ante las pretensiones pseudomesiánicas de Hugo Chávez. No me sorprendería que Chávez reprimiera a la Iglesia y a este prelado para sentar un ejemplo. Oremos por la Iglesia Católica en Venezuela y por el país entero, y hasta por Chávez, para que vea la luz y sea sanado y el país no se deslice hacia la destrucción como lo viene haciendo, bajo la égida de esa "revolución."

lunes, febrero 05, 2007

La espiritualidad cartuja consiste en estar a solas con Dios

¡Argentina benedicta!

Hola amigos, el diario argentino El Clarín reportó la semana pasada sobre la vida de los monjes en La Cartuja de Deán Funes, una ciudad en la provincia de Córdoba de dicha república. El artículo, titulado A solas con Dios, es bien interesante ya que provee vistazo a una sociedad de hombres contemplativos que muy rara vez permiten que el mundo se entrometa en su conversación con Dios.

Con todo y eso se puede decir que los cartujos últimamente se hallan inusualmente parlanchines. Los monjes de la Gran Cartuja, en Francia, hasta se han dejado filmar. Un nuevo documental, titulado Hacia a el Gran Silencio, está siendo exhibido en varios teatros de los EE.UU. e Inglaterra. Aquí les enseño el corto promocional:


Haga "clic" aquí para ver los lugares y las fechas de exhibición.

Las órdenes religiosas puramente contemplativas son las órdenes más poderosas de la Iglesia. En sus hombros descansa el destino de la Iglesia y sus oraciones ayudan a mantener a raya a las fuerzas del Averno. La Argentina es tierra santa gracias a la presencia en su suelo de estos titanes de la oración contemplativa.

sábado, febrero 03, 2007

En vez de leche, alimentos sólidos

P. José P. Benabarre Vigo

Republicado de El Visitante

San Pablo, que tanto amaba a los fieles de Corinto, se lamenta en su primera Carta a los mismos de lo poco que habían crecido [¡no obstante tan buen maestro!] en las cosas espirituales. Y les confiesa que, en vez de darles alimento sólido, se tuvo que limitar a ofrecerles lo que podían digerir: leche -el alimento infantil-. En vez de vivir a lo santo, los Corintios continuaban viviendo a lo humano (3, 1-3).

Si San Pablo volviera a la tierra y nos visitara, ¿nos haría el mismo reproche a nosotros, ciudadanos del siglo XXI? Cada uno puede dar su respuesta conforme a su verdad. La humildad de niños que Cristo exige a sus seguidores (ver Mateo 18, 4) no impide, antes bien exige que, como Él, vayamos creciendo en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres (Lucas 2, 52). Continuar en la infantilidad religiosa toda la vida es inaceptable.

Pan y carne

Viendo lo poco que aprendían y lo mal que algunos practicaban la fe, Pablo se vio obligado a presentar a los Corintios durante el año y pico que estuvo con ellos solamente los rudimentos de la fe cristiana. Es lo que él llama leche. La revelación de la profundidad de los misterios cristianos y la práctica heroica de las cristianas estarían representadas, en la mente de Pablo, por el pan y la carne, que sólo pueden digerir los adultos.

Cómo se llega a la adultez de la fe

Las virtudes cardinales: fe, esperanza y caridad, así llamadas por ser el soporte y centro de nuestra vida espiritual, se nos dieron a todos, como en germen, en los sacramentos del Bautismo y Confirmación. En alguna manera, depende de nosotros el hacerlas crecer [las virtudes] y fructificar de tal modo que sean el motor y sostén de nuestra vida espiritual. Pero... ¿cómo?

Puesto que nadie ama -y menos practica conscientemente- lo que no conoce, el primer deber de todo cristiano es conocer bien su fe mediante el estudio, la meditación, lectura y atenta escucha de la explicación de la palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas y paralitúrgicas. Todos podemos y debemos aprender. Y no deja de maravillarnos el que el Santo Padre con su Curia, los religiosos y sacerdotes tengamos ejercicios espirituales cada año.

El estudio nos da a conocer los hechos o contenidos de la fe; la meditación, nos permite saborearlos y rumiarlos; mediante la lectura, ampliamos nuestros conocimientos; y en la atenta escucha en la predicación aclaramos nuestras posibles dudas.

Es cierto que Dios puede darse a conocer-y consta que lo ha hecho- a algunos analfabetos en las letras, pero muy buenos en las virtudes. Mas, de ordinario, Él quiere que usemos nuestro entendimiento, memoria y voluntad para conocerle y, así amarle. Para eso nos ha dado todo eso.

Cuanto más deficiente fue nuestra formación cristiana en la niñez y juventud, tanto mayor debe ser nuestro actual empeño en seguir formándonos no sólo para nuestro bien espiritual, sino también para saber dar razón de nuestra esperanza a quien nos lo pidiere (ver 1 Pedro 3, 15). Todos -¡todos!- podemos seguir aprendiendo.

Hace unos días se me ocurrió hacer una prueba sobre la permanencia de los conocimientos religiosos en un amigo sacerdote, algo viejecito. Sólo le pedí dos cosas: que me dijera de corrido los nombres de los 12 apóstoles y los de los 12 profetas menores. Resultado: que de los 12 apóstoles, dos nombres no pudo recordarlos, de momento; y de los 12 profetas menores, ¡sólo le salieron 4! (¡¡Todos mis lectores conocen a ese sacerdote algo viejecito: su servidor!!).

De la teoría a la práctica


Suponiendo buena voluntad y sincero deseo de adelantar en la virtud, podremos conseguirlo en la medida en que hayamos profundizado en todos los aspectos de la fe, tanto teóricos como prácticos. Es promesa repetida de Cristo: “Pedid, y recibiréis; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque quien pide, recibe…” (Mateo 7, 38).

La práctica de las virtudes y de las obras de misericordia, nuestro interés por las cosas del Reino de Cristo, en especial su grandeza y extensión territorial espiritual, no sólo nos darán alegría y gozo interiores, sino que también, por la misericordia de Dios, nos introducirán en las moradas eternas (Mateo 25, 31, ss).

jueves, febrero 01, 2007

Podcast: Acerca del cultista José Luís de Jesús Miranda, alias "Jesucristo Hombre"

Amigos, les invito a escuchar mi segundo podcast, en donde discuto brevemente los reclamos que hace José Luís de Jesús Miranda, líder de la secta "Creciendo en Gracia" y aclamado por sus ilusos seguidores como "Jesucristo Hombre." Pueden descargar el podcast de aquí o presionar el botón de "play" en la barrita abajo para escucharlo en sus computadoras. Espero les guste.