jueves, marzo 01, 2007

¿Qué es la Lectio Divina?

Fuente: El Website Carmelita

La Biblia es la Palabra de Dios siempre viva y nueva. La Lectio Divina es un modo tradicional de orar la Sagrada Escritura de modo que la Palabra de Dios pueda penetrar en los corazones y poder crecer en una relación íntima con el Señor. Es un modo muy sencillo de orar, desarrollado y practicado por los primeros monjes, como también por los primeros Carmelitas.

Por algunos siglos leer la Biblia en la propia lengua fue casi imposible y esto condujo a una disminución en la práctica de la Lectio Divina. En estos últimos años, por fortuna, junto a toda la Iglesia, los Carmelitas han redescubierto la importancia de la Lectio Divina como un modo privilegiado de crecer en relación con Jesucristo. A través de la práctica individual y comunitaria de la Lectio Divina nos preparamos a la Palabra de Dios de modo que podamos mirar al mundo con los ojos de Dios y amar lo que vemos con el corazón de Dios.

La frase latina "Lectio Divina" significa "lectura divina" y describe el modo de leer la Sagrada Escritura: alejarse gradualmente de los propios esquemas y abrirse a lo que Dios nos quiere decir. En el siglo XII, un monje cartujo, llamado Guigo, describió las etapas más importantes de la "lectura divina". La práctica individual o en grupo de la Lectio Divina puede tomar diversas formas, pero la descripción de Guigo permanece como fundamental.

Guigo escribió que la primera grada de esta forma de rezar es la lectio (lectura). Es el momento en el que leemos la Palabra de Dios lenta y atentamente, de modo que penetre dentro de nosotros. Para esta forma de oración se puede escoger cualquier breve pasaje de la Escritura.

La segunda grada es la meditatio (meditación). Durante esta etapa se reflexiona y se rumía el texto bíblico a fin de que extraigamos de él, lo que Dios quiere darnos.

La tercera grada es la oratio (oración), es el momento de dejar aparte nuestro modo de pensar y permitir a nuestro corazón hablar con Dios. Nuestra oración está inspirada por nuestra reflexión de la Palabra de Dios.

La última etapa o grada es la contemplatio (contemplación), en la cual nos abandonamos totalmente a las palabras y pensamientos santos. Es el momento en el cual nosotros sencillamente reposamos en la Palabra de Dios y escuchamos, en lo más profundo de nuestro ser, la voz de Dios que habla dentro de nosotros. Mientras escuchamos, nos estamos transformando gradualmente por dentro. Evidentemente esta transformación tendrá un efecto profundo sobre nuestro comportamiento y, cómo vivamos, testimoniará la autenticidad de nuestra oración. Debemos meter en nuestra vida de cada día lo que leemos en la Palabra de Dios.

Estas etapas de la Lectio Divina no son reglas fijas que hay que seguir, sino simples orientaciones sobre cómo desarrollar normalmente la oración. Se encuentra una mayor simplicidad y una disposición mayor en escuchar que no en hablar. Gradualmente las palabras de la Sagrada Escritura empiezan a librarse y la Palabra se revela delante de los ojos de nuestro corazón. El tiempo dedicado a cada etapa dependerá si la Lectio Divina se hace individualmente o en grupo. Si el método se desarrolla para la oración en grupo, es evidente que será necesaria un mínima estructura. En la oración en grupo la Lectio Divina puede permitir el diálogo sobre las implicaciones de la Palabra de Dios en la vida cotidiana, pero no se debe reducir a esto. La oración tiende más hacia el silencio. Si el grupo se siente llevado más al silencio, entonces se puede dedicar más tiempo a la contemplación.

Por muchos siglos la práctica de la Lectio Divina, como un modo de orar la Sagrada Escritura, ha sido una fuente de crecimiento en la relación con Cristo. En nuestros días son muchos los individuos y grupos que la están redescubriendo. La Palabra de Dios es viva y activa, y transformará a cada uno de nosotros si nos abrimos a recibir lo que Dios nos quiere dar.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.nytimes.com/2007/03/04/magazine/04evolution.t.html?pagewanted=1&ei=5088&en=a43cfb7b24423cc6&ex=1330664400&partner=rssnyt&emc=rss

Teófilo de Jesús dijo...

Los ateos son aquellos que tienen más ruido en sus vidas, aun los más simpáticos.

Total, que somos bien semejantes. Sí, los ateos y yo somos bien similares. La diferencia es en una sola cosa pero, ¡qué diferencia!

-Theo

Anónimo dijo...

Ruido? Define ruido...

Teófilo de Jesús dijo...

Ruido? Define ruido...

Ya pronto.