jueves, noviembre 30, 2006

Pedro y Andrés de la mano

Una foto para los libros de historia.

Amigos, quiero compartir con Uds. una foto del Papa Benedicto XVI junto con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, tomada en Estanbul durante su corriente visita a la sede espiritual de la Iglesia Ortodoxa Oriental. La foto es cortesía de AP/Yahoo News:

Pedro y Andrés de la mano
Esto gesto es uno bien apropiado, considerando que hoy celebramos el día de San Andrés, "el primer llamado," hermano de San Pedro. San Andrés es el santo patrono del Patriarcado de Constantinopla.

Todo lo que conduzca a la sanación del cisma -- el pecado original de las divisiones cristianas - y a la reunión de nuestras Iglesias me regocija, aunque admito que el camino es arduo y difícil y que tal vez requiera de un milagro. Pero, casualmente, creo en milagros.

miércoles, noviembre 29, 2006

Benedicto XVI y Bartolomé I rezan en Estambul por unidad plena de católicos y ortodoxos

El Papa Benedicto XVI y el Patriarca ortodoxo Bartolomé IESTAMBUL, 29 Nov. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI y el Patriarca ortodoxo Bartolomé I rezaron esta tarde por la reconciliación y la paz entre ambas Iglesias durante la significativa visita de oración a la Iglesia Patriarcal de San Jorge en el Patriarcado Ecuménico de Estambul.

Tras la oración, ambos sostuvieron un encuentro privado en el que el Santo Padre destacó los diversos gestos de reconciliación como la "valiente decisión de borrar de la memoria los anatemas de 1054".

El arribo del Papa fue acompañado por el repique de campanas y seguido por una doxología en la mencionada iglesia. Luego que ambos ingresaran al templo y tuvieran un intenso momento de oración, el Patriarca Ecuménico dirigió un discurso que fue seguido por un saludo del Santo Padre en el que expresó su profundo agradecimiento a Dios "por la gracia de este encuentro, tan lleno de auténtica buena voluntad y significado eclesial".

El Pontífice recordó "los grandes momentos que han sustentado nuestro compromiso por trabajar por la total unidad entre católicos y ortodoxos. Deseo sobre todo recordar la valiente decisión de borrar de la memoria los anatemas de 1054".

"La declaración conjunta del Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, escrita en un espíritu de amor nuevamente descubierto, fue leída solemnemente en una celebración simultánea en la Basílica de San Pedro en Roma y en esta Catedral Patriarcal. El Tomos del Patriarca se basó en la profesión de fe joanea: "Ho Theós agapé estin" (1 Jn 4,9), Deus caritas est! En total acuerdo, el Papa Pablo VI decidió iniciar su propia carta con la exhortación paulina: "Ambulate in dilectione"" (Ef 5,2), "Caminad en el amor". Es sobre esta base de amor mutuo que se han desarrollado las nuevas relaciones entra las Iglesias de Roma y Constantinopla.

Más adelante, el Santo Padre también recordó otros signos de amor mutuo como la cordial acogida que tuvieron Pablo VI y Juan Pablo II como visitantes en la Iglesia de San Jorge en la que se reunieron respectivamente con los Patriarcas Atenágoras I y Dimitrios I "para fortalecer el ímpetu hacia la mutua comprensión y la búsqueda de la total unidad. ¡Que sus nombres sean honrados y bendecidos!".

"Me alegro igualmente -continuó el Papa- por estar en esta tierra tan íntimamente ligada a la fe cristiana, donde muchas iglesias florecieron en tiempos antiguos. Pienso en las exhortaciones de San Pedro a las primeras comunidades cristianas ‘en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia’ y la rica cosecha de mártires, teólogos, pastores, monjes y santos y santas que aquellas Iglesias han producido a través de los siglos".

San Juan CrisóstomoAsimismo, se refirió a los "extraordinarios santos" que ocuparon la Sede de Constantinopla, como San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo que "descansan en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, una porción de las cuales le fue dada a Su Santidad por el difunto Papa Juan Pablo II para ser veneradas en esta Catedral. Ciertamente, son dignos intercesores nuestros ante el Señor".

El Papa señaló también que los siete Concilios Ecuménicos, "cuya autoridad para la fe y la disciplina de la Iglesia reconocen tanto la Iglesia católica como la ortodoxa" y precisó que "constituyen hitos permanentes y guías para nuestro camino hacia la total unidad".

"Que este encuentro fortalezca -concluyó- nuestro afecto mutuo y renueve nuestro compromiso conjunto para perseverar en el camino que nos conduce a la reconciliación y la paz entre las Iglesias.

La visita de oración concluyó con la veneración de las reliquias de San Gregorio el Teólogo y San Juan Crisóstomo, ambos antiguos arzobispos del Patriarcado ecuménico y predecesores de Bartolomé I. Las reliquias de ambos fueron llevadas a Roma en 1204 durante la cuarta Cruzada y devueltas por Juan Pablo II en noviembre de 2004.

Posteriormente, en el Palacio Patriarcal, se llevó a cabo un encuentro privado del Papa con el Patriarca Ecuménico ortodoxo.

Finalizado el encuentro, el Papa se dirigió a la Representación Pontificia de Estambul, conocida como "Casa Roncalli", que de 1935 a 1944 fue residencia y sede del Delegado Apostólico en Turquía Angelo Roncalli, luego convertido en el Papa Juan XXIII.

- Fuente: ACIPrensa Digital

lunes, noviembre 27, 2006

Carta Pastoral sobre la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo”

(Esta Carta deberá ser leída en todas las misas dominicales)

A todos los Sacerdotes, Diáconos, Religiosos, Religiosas y fieles católicos en Puerto Rico:

Después de varios estudios amplios y profundos de toda la problemática en torno a la llamada devoción de la Virgen del Rosario del Pozo, la cual se ha extendido por los últimos veinticinco años; y habiendo el Arzobispo de San Juan de Puerto Rico entablado un diálogo con el Cuerpo Rector de la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo” por los últimos cuatro años, y movidos por el deseo de que las indicaciones de la Conagregación para la Doctrina de la Fe fueran acogidas en su letra y su espíritu por este grupo que ha operado sin reconocimiento eclesial local, y habiendo sido interpelados por nuestros sacerdotes y otros fieles sobre el estatuto eclesial actual de dicho movimiento y devoción, hemos llegado a las siguientes aclaraciones y determinaciones:
1. Reiteramos la decisión dada por decreto de 19891 por el Obispo de Mayagüez, en el cual afirmó que sobre los hechos ocurridos en 1953 “no consta su carácter sobrenatural,” y por lo tanto tales hechos no han recibido la aprobación eclesiástica del Ordinario del lugar exigida para este tipo de caso2.

2. Que para efectos eclesiales la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo” dejó de existir como asociación privada sin personalidad jurídica canónica en el año 19873.

3. Por lo tanto se pide a los fieles cristianos no acercarse o buscar en la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo” el cultivo de su relación espiritual con la Santísima Virgen María, ya que como afirmamos en la carta colectiva de 1996: “Que teniendo en cuenta el bien espiritual de los fieles de la Iglesia, declaramos como inconvenientes y dañinos, a la larga, para la piedad de los católicos las consignas y planteamientos doctrinales de la así llamada «Misión de la Virgen del Pozo» y no aconsejables, para una buena moral de relaciones, las vinculaciones y dependencias creadas entre «padre-madres» e «hijos/hijas espirituales» en las esferas organizativas de los «grupos»”4.

4. Recordamos a los fieles devotos de la llamada “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo” que por decreto de la Congregación de la Doctrina de la Fe5 de 2002 se determinó: “Que todas las personas que han emitido promesas (y juramentos religiosos) en estos grupos pueden considerarse libres de las mismas”.

5. Recordamos que los sacerdotes llamados “Misioneros de Cristo Sacerdote”, fruto de dicho movimiento, no están autorizados a ejercer el ministerio en Puerto Rico. Igualmente las religiosas llamadas “Hermanas Misioneras de la Restitución”, fruto de dicho movimiento, no han sido aceptadas oficialmente en ninguna diócesis puertorriqueña para ejercer el apostolado.

6. Reiteramos la prohibición a los llamados líderes de la “Misión de la Virgen del Rosario del Pozo” de continuar difundiendo y cultivando una devoción sin reconocimiento eclesial como fue afirmado por decreto de la Congregación de la Doctrina de la Fe,6 donde se había reclamado a los líderes de este movimiento de abstenerse de prácticas ascéticas particulares “sin la autorización de la autoridad eclesial”, además que se les urgía igualmente de no difundir doctrinas “ocultas, reservadas o confidenciales” que no tienen el carácter público propio de la fe católica.

7. Para mantener y acrecentar la comunión eclesial en Puerto Rico el Sr. Arzobispo, presidente de la CEP, a nombre de los demás obispos que componen la CEP, le ha requerido en conversación privada y personal al Sr. Juan Collado como a las llamadas “Columnas” de la “Misión” de cesar y desistir de continuar promoviendo esta devoción.

8. Pedimos a los sacerdotes pastores en Puerto Rico que acojan con profundo sentido de caridad pastoral a todos los llamados devotos a la Virgen del Rosario del Pozo, ayudándoles a cultivar una sana espiritualidad mariana, tan fundamental para nuestra identidad en Cristo. A propósito de lo anterior le recordamos a los sacerdotes el principio canónico “que la ley suprema de la Iglesia es la salvación de las almas”7.
Esta intervención nuestra procede de la responsabilidad que como pastores tenemos ante un fenómeno devocional que en algunos aspectos hemos percibido perjudicial, y como recuerdan las normas de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre las apariciones:

“Por razón del deber doctrinal y pastoral, la Autoridad competente, por su cuenta, puede intervenir, mas aún, debe hacerlo en circunstancias graves, por ejemplo, para corregir y prevenir los abusos en la práctica del culto y la devoción, en la desaprobación de doctrinas erróneas y para evitar los peligros de un falso e inconveniente misticismo, etc.”8

En vista de lo presentado en este documento, exhortamos a todos los fieles devotos de la Virgen del Rosario del Pozo a que acudan a sus propios párrocos en las diversas parroquias para recibir el apoyo y dirección espiritual que necesiten.

Confiamos que el deseo expresado por parte del liderato de la “Misión” de ser guiados por la autoridad de los Obispos en Puerto Rico9 se manifieste en la acogida fiel de estas aclaraciones y determinaciones nuestras.

Dado en la sede de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) en San Juan de Puerto Rico, a 14 de noviembre de 2006.

+Luis Cardenal Aponte Martínez
Arzobispo Emérito de San Juan

+Monseñor Roberto O. González Nieves, O.F.M.
Arzobispo de San Juan

+Monseñor Félix Lázaro, Sh.P.
Obispo de Ponce

+Monseñor Iñaki Mallona, C.P.
Obispo de Arecibo

+Monseñor Rubén González, CMF
Obispo de Caguas

+Monseñor Ulises Casiano Vargas
Obispo de Mayagüez

+Monseñor Héctor Rivera Pérez
Obispo Auxiliar de San Juan

+Monseñor Hermín Negrón Santana
Obispo Auxiliar de San Juan


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Notas

1 Cf. EL VISITANTE, 8 de Abril de 1989. El decreto del Obispo de Mayagüez tiene fecha del 3 de abril de 1989 en él se afirma: “(1) Que la evidencia suministrada no satisface los criterios establecidos por la Congregación de la fe en torno a las apariciones de la Virgen. (2) Que los distintos puntos de vista expuesto en todo lo relacionado con las supuestas apariciones tienden a confligir y no arrojan suficiente luz para establecer el hecho sobrenatural”.

2 Cf. SACRA CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI, Normae de modo procedendi in diudicandis preasuntis apparitionibus ac revelationibus, III-1: “Officium invigilandi vel interveniendi praeprimis competit Ordinario loci”

3 En el Decreto de la CEP 65/87 se afirma que “La CEP, después de un largo y profundo estudio de toda la situación, en su Asamblea Plenaria Extraordinaria del 28 de mayo del presente año (1987) decidió dejar sin efecto su decreto del 28 de mayo de 1986 [...] con carácter inmediato”.

4 DOCUMENTOS OFICIALES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL, Maestros y Profetas. Vol. II, 247.

5 CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Decreto del 19 de septiembre del 2002, Prot. N. 73/89.

6 CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Decreto del 19 de septiembre del 2002, Prot. N. 73/89.

7 CIC. 1752

8 Cf. SACRA CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI, Normae de modo procedendi in diudicandis preasuntis apparitionibus ac revelationibus, II-3.

9 Así manifestaron los líderes de la llamada Misión en declaración jurada al ratificar la fe de la Santa Madre Iglesia, donde afirmaban “Su pleno reconocimiento de la autoridad de la jerarquía católica en materia de fe y costumbres, sometiéndome en ellas al juicio de los órganos competentes de dicha jerarquía: Los Obispos de Puerto Rico [...]”

La Nueva Era hace adeptos entre los cristianos sin que estos se den cuenta

Semana de Teología de las Islas Canarias sobre «Cristianismo y New Age».

LA LAGUNA, domingo, 26 noviembre 2006 (ZENIT.org).- La «New Age» o Nueva Era constituye un importante peligro para la vida de los cristianos, pero la mayoría de éstos todavía no se ha dado cuenta, ha constado la XXI Semana de Teología celebrada del 20 al 24 de noviembre de 2006 en la sede del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, en la ciudad de La Laguna.

Las jornadas, que llevaron por título, «Cristianismo y New Age», corrieron a cargo Miguel Ángel Medina Escudero, O.P., profesor de la Facultad de Teología de San Dámaso y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso, especialista en sectas y en nuevos movimientos.

Estas jornadas se han desarrollado, como ya viene siendo natural, en colaboración con la Universidad de La Laguna, ofreciendo a los alumnos matriculados (en torno a setenta), dos créditos de libre elección.

Los comienzos del fenómeno que conocemos como New Age, se pueden situar en la década de los 60 o 70 del siglo XX, en California, EE. UU.

Sin embargo, dos o tres décadas antes ya las logias masónicas de esta ciudad editaban un semanario con el título «Nueva Era». Pero no será sino después de la guerra del Vietnam que comenzará una fuerte difusión de las ideas de la New Age, que cristalizarán y tendrán resonancia en todos los movimientos sociales y de compromiso que se desarrollarán en la década de los 80 y que llegarán hasta nuestros días. Las ideas de esta Nueva Era, también penetrarán en distintos ámbitos cristianos.

Esto lleva a que el Pontificio Consejo de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso publique un documento con el título: «Jesucristo, portador del agua de la vida, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era», en 2003, dónde se habla del fenómeno de la New Age y sus relaciones con la fe de la Iglesia.

A pesar de esto, es cierto que con anterioridad ya existían documentos del Magisterio tratando este fenómeno desde comienzo de los años 90, especialmente en los lugares más afectados por el fenómeno como México o Miami.

Según explica Miguel Ángel Medina Escudero la Nueva Era plantea un auténtico reto a la Iglesia, «pues ya engloba varios millones de seguidores. Lo particularmente importante de este movimiento no es lo que dice, sino lo que deja por decir. Es como una nebulosa que todo lo va penetrando, a la que es muy difícil oponer una resistencia, ya que no se sabe exactamente qué es».

«Tiene algo de religión, de filosofía, de ciencia, cultura, arte, educación… pero no es nada de eso y lo es todo a la vez», indica.

«En ella confluyen corrientes y materiales tomados de la mitologías más dispares; doctrinas de ciencias ocultas y de las ciencias más modernas; creencias y técnicas heredadas de la magia más primitiva y actitudes religiosas recolectadas de las religiones más universales, doctrinas gnósticas, principios de astrología, prácticas espiritistas, conocimientos esotéricos, técnicas de meditación…», informa.

«Y la Iglesia debe tomarlo muy en serio –considera--, pues se está adentrando en la mentalidad de muchos cristianos, gracias a un sincretismo que no hace saltar las alarmas de la fe».

Según el profesor, la Nueva Era plantea «muchos» peligros a la fe cristiana. «Despersonaliza al Dios de la revelación cristiana; desfigura la persona de Jesucristo, desvirtuando su misión y ridiculiza su sacrificio redentor; niega el evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación; vacía de contenido los conceptos cristianos de la creación y de la salvación; rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional; relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio; deforma el lenguaje dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos; se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos; descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado; diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana».

Por eso, considera que todas las precauciones que tome la Iglesia «serán pocas». «Lo más llamativo es la poca información que hay de este movimiento entre los católicos, y la escasa importancia que le otorgan los responsables de la Iglesia».

«Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno (que tiene puntos muy aceptables) y estar preparados para rechazar lo que es incompatible con nuestra fe», concluye el profesor.

domingo, noviembre 26, 2006

Formato mejorado y expandido

Hola amigos. Acabo de terminar unas mejoras técnicas en la fachada gráfica del blog. Añadí una nueva área de información a la derecha de la tabla, y mudé varias cosas de la barra izquierda para balancear. También corregí los márgenes de la ventana principal para que el texto no se amontonara contra la línea izquierda.

Espero les gusten los cambios.

viernes, noviembre 24, 2006

El ateísmo es el causante real de las grandes matanzas de la historia y no la religión

Por Dinesh D'Souza

Dinesh D'SouzaEn meses recientes hemos visto una oleada de libros de autores ateos arguyendo que la religión representa, como Sam Harris, el autor de End of Faith ("El Fin de la Fe") nos dice, "la fuente más poderosa de todo conflicto humano pasado y presente."

El columnista Robert Kuttner nos repite la misma letanía: "Las cruzadas masacraron a millones en el nombre de Jesús. La Inquisición trajo consigo torturas y el asesinato de millones más. Después de Martín Lutero, los cristianos condujeron batallas sangrientas contra otros cristianos durante los tres siglos subsiguientes."

En su "bestseller" titulado The God Delusion ("El divino engaño"), Richard Dawkins asegura que la mayoría de los conflictos que han ocurrido recientemente en el mundo — en el Oriente Medio, los Balcanes, Irlanda del Norte, Cachemira, y en Sri Lanka — demuestran la vitalidad del impulso asesino de la religión.

El problema con esta crítica es que exagera los crímenes atribuidos a la religión mientras que ignora los crímenes aun más grandes cometidos por el fanatismo seglar. Uno de los ejemplos más conocidos ocurridos en América han sido los procesos judiciales contra las brujas de Salem en el siglo XVII. ¿Cuántos fueron muertos en esos procesos?

¿Acaso fueron miles? ¿O centenares? Actualmente, menos de 25. Aun así, ese evento continúa asechando la imaginación de la izquierda.

Es extraño ver la pasión con la cual algunos laicistas embisten contra los atropellos de los cruzados e inquisidores de 500 años atrás. Se estima que los sentenciados a muerte por la Inquisición española — la cual estuvo activa durante algunos 350 años — fueron alrededor de 5,000 personas.

Esta figura es trágica y por supuesto, los niveles poblacionales era muchos más bajos en aquel entonces. Aun así, la cifra es minúscula comparada con la mortandad producida por los despotismos ateos del siglo XX. En nombre de la creación de sus versiones utópicas libres por completo de la religión, Adolfo Hitler, José Stalin y Mao Zedong crearon una clase de asesinatos masivos que ningún inquisidor podría igualar. Juntos, estos tiranos ateos mataron a más de 100 millones de personas.

Más aun, en muchos de los conflictos que Harris y cía describen como "guerras de religión," en estos la religión no fue su causante principal. Estas guerras se lucharon por causa de reclamos entre rivales por territorio y poder. Las guerras entre Inglaterra y Francia, ¿son llamadas guerras de religión por el simple hecho que los ingleses eran protestantes y los franceses católicos? Apenas es así.

Lo mismo sucede hoy. La causa central del conflicto entre israelíes y palestinos no es uno religioso. Este surge de una disputa sobre la libre-determinación y reclamos territoriales. La organización palestina Hamas y los partidos ortodoxos en Israel avanzarán razones de índole teológica — que si "Dios nos dio esta tierra" etc. — pero el conflicto quedaría esencialmente igual aun sin estos motivos religiosos. La rivalidad étnica, no la religión, es la fuente de las tensiones en Irlanda del Norte y en los Balcanes,

Culpan ciegamente a la religión como causante de conflictos

Pero los ateos de hoy día insisten en culpar a la religión. Consideren el análisis del conflicto en Sri Lanka que nos presenta el Sr. Harris: "Aunque las motivaciones de los Tigres de Tamil no es explícitamente religiosa," nos informa, "ellos son hindúes que sin duda creen muchas cosas improbables acerca de la naturaleza de la vida y la muerte." En otras palabras, mientras que los Tigres se ven a sí mismos como combatientes en una lucha política de carácter seglar, Harris detecta un motivo religioso porque estos pasan por ser hindúes y de seguro alguna demencia religiosa subyacente explicaría su fanatismo.

Harris podría continuar para siempre en esta vena. Buscando exonerar al laicismo y al ateísmo por los horrores perpetrados en su nombre, arguye que el estalinismo y el maoísmo fueron en realidad "nada más que religiones políticas." Y hablando del nazismo, Harris nos dice que "aunque el odio a los judíos se expresó en términos predominantemente seculares en Alemania, este odio fue una herencia directa del cristianismo medieval." De hecho, "El holocausto marcó la culminación de dos mil años de fulminación cristiana contra los judíos."

Uno encuentra las mismas simplezas en la obra del Sr. Dawkins. No se dejen engañar por estos trucos retóricos. Ni Dawkins ni Harris pueden explicar por qué, si el nazismo fue un descendiente directo de la cristiandad medieval, cómo fue que el cristianismo medieval no produjo a Hitler. ¿Cómo una autoproclamada ideología atea, avanzada por el mismo Hitler como un repudio al cristianismo, puede ser una "culminación" de 2,000 años de cristiandad? Dawkins y Harris se meten con un transparente juego de manos cuando hacen al cristianismo responsable de los crímenes cometidos en su nombre, mientras que exoneran al laicismo y al ateísmo por los crímenes mayores cometidos en su nombre.

Los fanáticos religiosos han hecho cosas que son imposibles de defender y algunos de ellos, mayormente en el mundo musulmán, siguen multiplicando horrores en nombre de su credo. Pero aunque sea verdad que algunas veces la religión predispone a cierta gente hacia el orgullo y el absolutismo, es cierto también que la religión proporciona un código moral que condena la matanza de inocentes. Particularmente, las enseñanzas morales de Jesús no proveen apoyo alguno — de hecho, lo que hacen es fustigar — las injusticias históricas perpetradas en el nombre del cristianismo.

La soberbia atea

Los crímenes del ateísmo han sido perpetrados a través de una ideología soberbia que ve al hombre y no a Dios como el creador de los valores.

Usando las últimas técnicas de la ciencia y la tecnología, el hombre busca desplazar a Dios y crear una utopía seglar aquí en la tierra. Claro, que si hay que eliminar a cierta clase de gente para alcanzar esta utopía — sean estos judíos, terratenientes, los infirmes o discapacitados — esto es el justo precio que los tiranos ateos y sus defensores han demostrado que están dispuestos a pagar. De este modo confirman el dictado de Fyodor Dostoyevsky: "Si Dios no existe, todo está permitido."

Cualesquiera que sean los motivos de la sed de sangre de los ateos, el hecho indisputable es que todas las religiones del mundo juntas no han podido matar tanta gente en estos 2,000 años como los que han sido muertos en nombre del ateísmo en las últimas décadas.

Ya es tiempo de abandonar la mantra que tantos ateos repiten neciamente diciendo que la creencia religiosa es la mayor fuente de conflicto humano y de la violencia. Es el ateísmo y no la religión la fuerza real detrás de las matanzas de la historia.

Créditos

"Atheism, not religion, is the real force behind the mass murders of history," por Dinesh D'Souza, publicado en el Christian Science Monitor el 21 de noviembre, 2006.

Permiso expreso me fue otorgado por el Sr. D'Souza para republicar este artículo en inglés en
Vivificat! y para traducirlo y publicarlo en español en esta bitácora.

Reconozco también al
Catholic Education Resource Center cuyo texto formó la base de esta traducción.

Para conocer más sobre el Sr. Dinesh D'Souza, visiten su sitio-web (en inglés).

miércoles, noviembre 22, 2006

Los "primeros cristianos", en Internet

Amigos, nos informa Zenit.org:
PAMPLONA, martes, 21 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Haciendo eco a Benedicto XVI, que ha comenzado a tratar en sus catequesis de los miércoles las figuras de los primeros cristianos, surge el portal www.primeroscristianos.com.

La iniciativa, lanzada por un grupo de estudiantes de la Universidad de Navarra, busca informar sobre los primeros seguidores de Jesús.

Quiénes eran los primeros cristianos, cómo vivían, los Padres de la Iglesia, las catacumbas y las actas de los mártires son algunos de los apartados de este nuevo espacio web.

Además, la página ofrece listados de libros y películas relacionados con el cristianismo primitivo, así como archivos sonoros de las actas de los mártires o la situación del cristianismo en los cuatro primeros siglos.
Comentario. Muy oportuno la publicación de este sitio-Web, particularmente en esta era que tantos dicen que la Iglesia no ha sido una trasmisora fidedigna del mensaje cristiano. Este sitio facilitará el desarrollo de nuevas perspectivas de la historia de la Iglesia, a la vez que confundirá a los ideólogos y a los ignorantes. Enhorabuena al equipo de www.primeroscristianos.com por un trabajo que luce bien profesional y que es tan necesario para nuestros días.

martes, noviembre 21, 2006

El Papa y el Islam: Juicio crítico a varias objeciones críticas del Sr. Juan José Tamayo – Parte I

Amigos, leí con sumo interés el ensayo titulado ¿El Dios del Islam, contrario a la racionalidad?, publicado en el sitio digital de Redes Cristianas, escrito por el Sr. Juan José Tamayo. El compañero "José," con quien sostuve una amable, aunque a veces candente discusión recientemente sobre el tema, me invitó encarecidamente a que leyera dicho epígrafe y comentase cuando tuviese una oportunidad. Espero completar la crítica en cuatro partes, según tenga tiempo y deseos.

Las citas que encontré interesantes del artículo original las transcribo en itálicas azules. Mis reflexiones siguen inmediatamente en tipo normal.
Apoyándose en los comentarios de Theodore Khury, editor del diálogo de Manuel II Paleólogo, Benedicto XVI abunda en la misma conclusión, hasta afirmar que, para la doctrina musulmana, «Dios es absolutamente trascendente y su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, ‘incluso a aquélla de la racionalidad’ (subrayado mío)». No hay que ser muy lúcidos y perspicaces para descubrir las trampas de la argumentación. ¿Por qué Dios tiene que estar ligado a nuestras categorías? Precisamente la idea de Dios es transcategorial, no está atada a categoría humana alguna. «Si comprendes, no es Dios», decía Agustín de Hipona.
Lo que San Agustín comprendía implícitamente, y lo que Santo Tomás de Aquino explicitó, pero que el Sr. Tamayo echa a un lado, es el concepto de la «analogía» que subyace todo el discurso teológico católico. El Sr. Javier Echegoyen Olleta explica este concepto en el segundo volumen de su Historia de la Filosofía, titulado, "Filosofía Medieval y Moderna":
La lógica escolástica distingue la unicidad, equivocidad y analogía en los términos o nociones. Un término tiene un significado unívoco cuando lo empleamos exactamente con el mismo significado para referirnos a distintas cosas: el término “hombre” lo utilizamos de forma unívoca cuando decimos “Sócrates es hombre” y cuando decimos “Napoleón es hombre”, puesto que en ambos casos tiene el mismo significado. Un término tiene un significado equívoco si los empleamos en distintos casos con sentidos totalmente distintos: en la frase “los bancos del parque son incómodos” el significado del término “banco” es totalmente distinto al que tiene en la frase “los bancos suelen tener importantes beneficios incluso en épocas de crisis”. Finalmente, un término tiene un significado análogo cuando lo empleamos con un significado en parte igual y en parte distinto, como cuando decimos que el deporte es sano o que tal o cual persona es sana, o que el ojo ve y que nuestra mente ve.

Estas cuestiones son importantes en el ámbito de la lógica pero también en otras esferas, particularmente la relativa al conocimiento de Dios. Dado que todo el conocimiento humano comienza a partir de la realidad sensible, es inevitable emplear conceptos que habitualmente usamos para entender las realidades finitas (unidad, realidad, bondad, ciencia, gobierno, voluntad...) para referirse también a Dios. Si cuando hablamos de Dios todos nuestros términos tuviesen un significado totalmente distinto que cuando los empleamos para entender una realidad finita, entonces no cabría conocimiento alguno de Dios; por el contrario, si significasen absolutamente lo mismo cuando los empleamos para conocer su naturaleza que cuando los empleamos para comprender la naturaleza de las cosas finitas, entonces habríamos acercado demasiado la realidad divina a lo finito, y podríamos caer en la antropomorfización. Esta cuestión se puede apreciar claramente con los siguientes ejemplos: decimos de Dios que conoce todas las cosas, y del hombre que es capaz de conocer algunas; si la palabra “conocer” en el primer caso significa algo totalmente distinto al segundo, entonces no sabríamos propiamente a qué nos referimos con ella; por el contrario si significase algo totalmente idéntico en los dos casos, entonces podría parecer que acercamos demasiado la realidad de Dios a las cosas finitas, en este caso, al hombre. Santo Tomás propone que entendamos los predicados divinos en un sentido análogo: podemos decir que Dios conoce y que el hombre conoce porque ambos tipos de actividad son adquisición de conocimiento, forma de poseer la verdad, pero en el caso de Dios esta forma es totalmente distinta a la humana (por ejemplo porque la mayor parte de nuestros conocimientos son imperfectos, limitados y consecuencia de la argumentación, mientras que en Dios su conocimiento es perfecto, sin límites y directo).
Es cierto que Dios no está ligado a nuestras categorías. Ninguna palabra, ningún concepto humano o angélico, puede sondear exhaustivamente el ser de Dios. En esto consiste la teología negativa o apofática, la que informa tanto la mística cristiana. Dios trasciende palabras, conceptos y categorías. Eso se sabe.

El problema es que estamos obligados a hablar de Dios y hacerle inteligible a otros. La teología católica no es un diálogo entre mudos piadosos. Todo lo que decimos de Dios se debe entender en ese sentido analógico que nos explica Santo Tomás a través del Sr. Echegoyen. De no ser así, se cae en el absurdo y en el escándalo que mueve al Sr. Tamayo a criticar al Papa Benedicto XVI.

El lenguaje analógico de la teología obtiene nuevos y ricos matices debidos a la Encarnación del Verbo, quien por ser plenamente hombre, se le puede aplicar predicados directos, a sabiendas de que nuestros conceptos adquieren una dimensión infinita a través de la humanidad finita del Hijo de Dios. Es como si su Humanidad fuese un prisma que amplifica nuestros pobres conceptos y categorías, dándole una extensión infinita que desde nuestra perspectiva mortal no podemos percibir, pero que mediante la acción del Espíritu quien, según nos dice las Sagradas Escrituras «todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios» (1 Corintios 2:10, RV) podemos comenzar a descubrir.

En virtud de Cristo y mediante su Espíritu, sabemos donde nuestros conceptos y categorías comienzan pero no donde terminan. Podemos hablar de Dios no porque nosotros trascendemos, sino porque Dios condesciende.

Sin embargo, el Sr. Tamayo no parece reconocer que el Papa Benedicto, como maestro de teología que es y como conocedor de su audiencia, probablemente asumió que él no tenía que rehilvanar todos los hilos de la teología católica antes de decir lo que dijo en Ratisbona. El Papa no quiso dictar una cátedra sobre las limitaciones del lenguaje teológico antes de hablar sobre el Islam, dando este conocimiento básico por sentado en su audiencia. Si el Papa ignorase o le restase importancia a la naturaleza analógica de sus categorías, el Sr. Tamayo tendría toda la razón en su crítica hacia el Papa.

Por eso encuentro extraña e injusta esta afirmación del Sr. Tamayo. Si conoce lo que la teología católica dice sobre las limitaciones del lenguaje y su efecto en las categorías del pensamiento, él no nos lo indica y si las conoce, ¿por qué no incluyó estas reflexiones en su argumentación? Mysterium tremendum.

El Sr. Tamayo busca proteger la trascendencia de Dios soslayando injustamente nuestro lenguaje teológico. Vale, esto se puede hacer, pero ya no desde una perspectiva teológica netamente católica. El cristianismo católico, para traer un ejemplo, no es como el budismo porque nosotros creemos en, y hablamos de, un Dios Personal que, como decía el teólogo protestante Francis Schaeffer, «está presente y no está callado.»

Dios no es meramente un objeto para la contemplación en donde sobran palabras. Él no es alguien que se "siente" de diversas maneras en determinadas por culturas o marcos socioreligiosos. Consecuentemente, no todas las religiones son iguales ni llevan al mismo fin.

Dios se ha revelado definitivamente en Jesucristo y cuando en la contemplación sobran palabras no es porque la mente está en blanco, sino porque el diálogo entre Dios y el alma ocurre a otro nivel pero siempre «por Cristo, con Él y en Él». Es por esto que las categorías de pensamiento son necesarias aun cuando sean tan limitadas. Si no existiesen, el concepto mismo de Dios se disiparía en una niebla panteísta o panenteísta. Yo creo que el Sr. Tamayo no percibe esta consecuencia lógica de su crítica.

En el próximo epígrafe, discutiré estas otras inquietudes del Sr. Tamayo:
¿A qué categorías se refiere Benedicto XVI? ¿A las occidentales? Si es así, habría que recordar que las categorías occidentales son sólo eso, categorías, mediaciones del lenguaje que comparte una determinada comunidad cultural, pero no dogmas que haya que imponer a otras comunidades culturales. Sería presuntuoso y rayano en el fundamentalismo por parte de Occidente considerar que detenta el monopolio de la racionalidad y que todo lo que se sitúe fuera o al margen de sus ‘categorías’ es irracional. Es mi primera reflexión.
Estudiaré las varias falacias escondidas en estas afirmaciones y bosquejaré una visión más balanceada del punto de vista occidental ante el relativismo cultural como el demostrado aquí por el Sr. Juan José Tamayo.

- Si encuentra interesante etes hilo, le invito a que lea la segunda parte de esta crítica.

domingo, noviembre 19, 2006

A propósito de la reencarnación: Morimos una sola vez

por el P. Angel Manuel Santos Santos

Fuente: El Visitante Dominical - el Semanario Católico de Puerto Rico

Últimamente se ha estado difundiendo, por diversas razones, la creencia en la reencarnación. Primero, nuestro pueblo posee una cultura no plenamente evangelizada que fácilmente se contamina con otras creencias contradictorias. También hemos tenido el influjo de las religiones orientales y el espiritismo, que presentan la reencarnación como una de sus doctrinas. Para colmo, la falsa ciencia, a través del uso de la hipnosis, ha pretendido probar que existen vidas anteriores que están grabadas en el inconsciente.

Nadie puede ser al mismo tiempo cristiano y creer en la reencarnación. Esta creencia contradice la enseñanza bíblica. Los católicos tenemos que rechazar la reencarnación y asirnos con certeza a la enseñanza de la Iglesia sobre la vida después de la muerte. La Palabra dice claramente que el destino de los hombres es morir una sola vez.

Seremos juzgados en el amor

También nos hemos sumergido en la vida del mundo y en el compromiso social muy válido con los hermanos, pero hemos olvidado que parte de la vida es la muerte y que el cristiano espera una vida después de la muerte. La parábola del juicio final nos enseña que al final de la vida seremos juzgados en el amor (Mateo 25, 31-46). Bienaventurados los que al final de su vida tienen un corazón lleno de amor y tienen las manos llenas de las buenas obras, porque entrarán en la presencia de Dios para gozar de la gloria de Cristo. Al morir, lo único que nos llevaremos es el amor dado y recibido.

El arrepentimiento antes de morir

El católico debe saber que después de la muerte no hay oportunidad de arrepentimiento. La parábola del pobre Lázaro y el rico nos presenta claramente que después de la muerte no podemos arrepentirnos y que enseguida después de la muerte viene la remuneración: la recompensa o el castigo (Lucas 16, 19-31). Todavía no habían muerto los hermanos del rico, Lázaro era feliz con Abraham y el rico sufría los tormentos. Y como signo que después de la muerte no podemos arrepentirnos, ni cambiar nuestro destino, la parábola habla de un abismo que se interpone entre el rico y Lázaro, de modo que los que quieran pasar de un lugar a otro no puedan hacerlo (Mateo 16, 26).

El ejemplo de la pobre viuda

El amor está en estrecha relación con el perdón y con el dar generosamente a los demás y darse con amor a Dios. Entre tantos ricos que echaban en cantidad en el arca del templo, Jesús se fijó en una pobre viuda. Reconoce que ella echó en el arca de las ofrendas más que nadie. Los demás echaron de lo que les sobraba, pero aquella viuda que pasaba necesidad, echó todo lo que tenía para vivir.

Toda nuestra vida, hasta el último respiro que nos quede, la debemos entregar en amor a Dios y al prójimo. Poseemos una sola vida y debemos echarla completa en el arca del amor de Dios. Entregando nuestra vida a Dios, la recobraremos y viviremos en plenitud la alegría de su amor. Madre Teresa de Calcuta decía: “El que no da a Dios, da muy poco”. Los cristianos no somos mejores ni más perfectos que los demás. Sólo tenemos un alto ideal: entregar toda nuestra vida a Jesús para poder llevar el amor de Dios a los demás. Una vida llena del amor verdadero es un tesoro para la vida eterna.

sábado, noviembre 18, 2006

El humanismo católico se basa en la justicia y la caridad

por Gonzalo Vial, para el periódico La Segunda de la República de Chile.

El CDE ante la opinión y la prensa

Los católicos tenemos la obligación de promover la justicia social, y la caridad que la perfecciona, para llegar a la sociedad que queremos, que es una sociedad cristiana. Ese es nuestro humanismo.

Se ha generado un amplio e interesante debate sobre qué entender por humanismo cristiano.

Humanismo es la concepción que se tiene del hombre, de su naturaleza y —acorde a ésta— de sus fines, derechos y deberes. Concepción que determina el modo de organizar la sociedad, para que ella optimice y no perjudique el desarrollo del hombre —de todos los hombres que la conforman— en los aspectos señalados.

El humanismo es cristiano si se ajusta a las enseñanzas de Cristo, de las cuales hay distintas versiones. A cada una corresponde su humanismo propio... un humanismo anglicano, otro ortodojo, y otro católico, por supuesto.

Para el católico, el humanismo cristiano es el que deriva de su fe, que la Iglesia conserva y declara. Respeta a los otros, pero el propio es (cree y afirma) distinto, y más completo y perfecto. Se expresa en su doctrina social, la doctrina social de la Iglesia. La sociedad óptima es para el católico la que se constituye y funciona conforme a esa doctrina, cuya fuente —por otra parte— son las encíclicas pontificias relativas a la materia, periódicas desde fines del Siglo XIX hasta hoy.

Naturalmente, los católicos no soñamos con imponer a quienes no lo son, ni nuestro humanismo, ni el esquema social que deriva de él. Pero reivindicamos el derecho a difundirlos y hacerlos triunfar porque llevan, pensamos, a LA MEJOR SOCIEDAD POSIBLE... mejor para todos, no sólo para nosotros.

No es una doctrina de recetas, sino de principios. Por ejemplo, la encíclica Quadragesimo Anno (1931) habló potentemente de sindicatos, cooperativas, salario familiar, etc... Puede que la complejización de la economía y de su ciencia haya dejado obsoleto aquel documento en sus aspectos técnicos —que corresponden, claro está, a los años 30, cuando fue dictado—, pero los principios subyacentes son los mismos. Y el católico los cumplirá hoy de otra forma que entonces, pero siempre debe cumplirlos, le son obligatorios.

Así, el empresario católico no cumple la doctrina social de la Iglesia pagando el salario de mercado a sus trabajadores; ella le prescribe, como deber ético, retribuirlos con el salario justo, cuya definición (en la que hoy no podemos entrar) es compleja, más compleja que la de Quadragesimo Anno... pero no es vaga.

Las bases de la doctrina social de la Iglesia son la justicia y la caridad. La caridad es el servicio del prójimo por amor a él y a Dios. Se puede servir al prójimo por otros motivos laudables, v.gr., el placer interior de hacerlo... la filantropía. Pero la filantropía no es caridad, y al católico se le exige ésta.

La caridad no excluye la justicia social, sino que la perfecciona. Pero también la supone. Si no hay justicia previa, no hay caridad posible. La asistencia a necesidades específicas de los menesterosos más golpeados por la vida —alimento, abrigo, techo— no exonera de la justicia social ni compensa que no exista.

Los católicos tenemos la obligación de promover la justicia social, y la caridad que la perfecciona, para llegar a la sociedad que queremos, que es una sociedad cristiana. Ese es nuestro humanismo.

Esta obligación nos es recordada constantemente por San Alberto Hurtado, según a su vez nos recuerda un distinguido jesuita en El Mercurio del 22 de enero. Apoyado en citas del santo, nos dice que la vocación social y de amor del católico se convierte en un profundo compromiso con la construcción de una sociedad siempre más humana y solidaria, donde todos y todas tengan cabida digna.

El compromiso de los católicos dirigido a edificar una sociedad donde impere nuestro humanismo, es más amplio que el de realizar obras de asistencia a los pobres, por muy loables que sean. Es, estrictamente hablando, un compromiso POLITICO, aunque no se ejerza desde un partido.

Benedicto XVI, en su primera y reciente encíclica, ratifica ese compromiso, en notable continuidad de pensamiento con los papas anteriores... Juan Pablo II, Pablo VI, Juan XXIII, Pío XI y León XIII, y sus respectivas encíclicas sociales.

Implantar el social-catolicismo exige, por último (a mi juicio), tener presentes dos circunstancias esenciales:
PRIMERA. En la sociedad que vivimos, los bienes palpables, tangibles, han perdido importancia. Lo que permite al hombre crecer material y espiritualmente —aparte de los factores religiosos y morales—, es el desarrollo de la INTELIGENCIA CREATIVA Y DE LA VOLUNTAD REALIZADORA. A ese desarrollo es al que tienen derecho los pobres, los postergados. Y se traduce en cinco necesidades vitales: empleo, educación, salud, vivienda y previsión. Atenderlas, es crear IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. Nuestra justicia social, la católica, debe derribar los obstáculos que anulan o merman la igualdad de oportunidades. Son obstáculos de egoísmo, pero el egoísmo no radica sólo en la resistencia a compartir bienes materiales —que es lo que suele enfatizarse—, sino también en aferrarse a aquellos privilegios de gremios que cierran el camino de la igualdad, como sucede hoy mismo en materia de educación y salud.

SEGUNDA. El humanismo católico y su realización —es decir, el cumplimiento de la doctrina social de la Iglesia— presumen y exigen que la BASE de la sociedad, sus fundamentos mismos, sean conformes a lo que enseña la Iglesia. A menudo se piensa sólo, al tratar aquella doctrina, de las necesidades claves que enumerábamos, o de las relaciones laborales. Pero todo esto tiene la CONDICION PREVIA E INELUDIBLE de que la base social sea sana, ajustada a las normas de la Iglesia. Esa base es la FAMILIA. Y la Iglesia tiene al respecto normas claras, QUE INTEGRAN TAMBIEN SU DOCTRINA SOCIAL. La familia del orden socialcatólico se fundamenta en el matrimonio indisoluble; en la fidelidad conyugal; en el sexo exclusivamente dentro del matrimonio; en una maternidad cuyo control no quebrante la naturaleza del hombre; en el respeto de la vida humana desde la concepción; en el derecho preferente de los padres a criar y educar a sus hijos, etc., etc.
Son reglas duras para los católicos, porque no son las generalmente aceptadas en el mundo de hoy. Pero defenderlas y promoverlas —y no silenciarlas vergonzantemente— es tan parte de la doctrina social de la Iglesia, de su manera de concebir la justicia y el amor en la sociedad, y del consiguiente orden social y humanismo católicos, como defender y promover el salario justo, la libertad sindical, la solidaridad, la igualdad de oportunidades, etc. Entre otros motivos, porque estos últimos valores, sin aquéllos —sin la familia cristiana— SON IMPOSIBLES, IRREALIZABLES.

Hay que estar con TODA la doctrina de la Iglesia para la sociedad. Aquí el Padre Hurtado, en dos citas oportunas que transcribe el artículo que comento: El cristiano es cristiano en todas partes, o no lo es en ninguna... El mundo está cansado de palabras, quiere hechos; quiere ver a los cristianos cumpliendo los dogmas que profesan.

viernes, noviembre 17, 2006

Charlatán que se cree Cristo a hollar la Isla

Amigos, reportan los rotativos capitalinos que José Luis de Jesús Miranda, el farsante quien se llama a sí mismo "Jesucristo Hombre," visitará a Puerto Rico próximamente. Ya yo les había advertido sobre este timador en un artículo publicado aquí el pasado mes de agosto, a raíz de un reportaje difundido por la cadena de televisión NBC, el cual pueden ver aquí.

El vídeo se titula "Predicador rico se cree Jesucristo." Ahí pueden contemplar lo confuso y falso de este culto y las ínfulas de este fantaseador, incluyendo, por supuesto sus trajes bien cortados, su carrito deportivo, su mansión, etc.

Y ahora, este señor regresa a Puerto Rico a proclamar sus mentiras y a impulsar su culto. Qué raro que es ahora que la prensa local se da cuenta de la existencia de este timador.

Jesucristo, el único, el verdadero, ya nos lo había advertido:
Entonces, si alguno os dice: "Mirad, el Cristo aquí" "Miradlo allí", no lo creáis. Pues surgirán falsos cristos y falsos profetas y realizarán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los elegidos. Vosotros, pues, estad sobre aviso; mirad que os lo he predicho todo. (San Marcos 13: 21-23, Biblia de Jerusalén)
- Lean Anuncian llegada de supuesto Mesías

- Visitará la Isla alegado Mesías

miércoles, noviembre 15, 2006

De los gnósticos, la reencarnación y otros demonios

La psicóloga Nieves Stewart nos quiere hacer creer en la reencarnación.

Recuerdos de mocedad

Desde muchacho estuve expuesto al correntón de especulaciones, conspiraciones y otras ideas locas publicadas mayormente en la prensa popular escrita que arreciaba en lo años 70 y 80. Que si los OVNIS, que si las teorías de Von Daniken – quien decía que los extraterrestres eran los dioses del pasado o mejor todavía, el Dios judeocristiano – que si la estrella de Barnard venía en una desquiciada carrera para descoyuntarnos, etc. Veía cómo ascendía una claque de "maestros" que empezaron a vendernos un mejunje gnóstico vestido con ropajes cabalísticos, "wiccan," rosacruces, astrológicos o indostanos, informándonos con gran entusiasmo de lo falsa, fatula, y opresora que es la religión cristiana, particularmente en su expresión católica. Muchos de ellos lo que buscan es vaciarnos la billetera ya que esta gran "gnosis" no es gratuita y para "ascender" por sus varios grados hay que poner los billetes.

Si les hubiera hecho caso a todos, hoy estuviera tan despistado como la psicóloga Nieves Stewart, autora del artículo Creencia en la reencarnación, que los editores de El Nuevo Día Digital decidieron publicar en su vasta sabiduría.

Trasfondo

Doña Nieves nos sirve la sarta de disparates y embustes que los gnósticos nos sirven cotidianamente. Pero, ¿qué significa ser "gnóstico"? ¿Qué es eso?

Los gnósticos son los adherentes del gnosticismo. Nos informa ACIPrensa:
El gnosticismo ha sido siempre una grave amenaza para la Iglesia. Se impuso especialmente entre los siglos I y III, llegando a su máxima expansión en el siglo II.

El nombre, que viene del griego gnosis (conocimiento), se debe a que los miembros de este movimiento afirmaban la existencia de un tipo de conocimiento especial, superior al de los creyentes ordinarios y, en cierto sentido, superior a la misma fe. Este conocimiento supuestamente conducía por sí mismo a la salvación.

El gnosticismo cree en la posibilidad de ascender a una esfera oculta por medio de los conocimientos de verdades filosóficas o religiosas a las que sólo una minoría selecta puede acceder. Se trata de una mística secreta acerca de la salvación.

Los gnósticos erigieron sistemas de pensamiento en los que unían doctrinas judías o paganas con la revelación y los dogmas cristianos. Profesaban un dualismo en el que identificaban el mal con la materia, la carne o las pasiones, y el bien con una sustancia pneumática o espíritu.
Todo esto lo podemos ver en los gnósticos modernos, practicantes de esta o aquella disciplina, o de todas, las cuales muchas veces entremezclan sin ton ni son. Todo esto es característico también del movimiento espiritual que se conoce como New Age o "Nueva Era."

Todo esto es evidente en la ponencia de Doña Nieves:
Usted tiene una esencia central que no es material, es excepcionalmente duradera (posiblemente incluso inmortal), y ha existido en alguna dimensión o plano ajeno durante miles de años antes de su vida actual. Aunque esta entidad es el Yo fundamental, evidentemente es más experta que el Yo familiar de la conciencia cotidiana.

El pequeño Yo, si puede usarse este término, ha vivido como máximo unos 90 años. El gran Yo puede basarse en la experiencia de miles de años.

La manera en que este gran Yo ha obtenido esa experiencia tiene mucha relación con lo que normalmente consideramos como reencarnación. Se crean personalidades como el foco de su atención. Esas personalidades son “enviadas” a una encarnación para que aprendan y experimenten. Con la muerte física, la personalidad se retira, y la suma de sus experiencias es absorbida por la personalidad preexistente que la hizo nacer.
Todo concepto que minimice el valor único e irrepetible de cada persona y que niegue la supervivencia de la persona individual como tal, y no como un manojo de "experiencias" que son reabsorbidas dentro de un "pleroma" o "Yo universal" para ser reencarnadas nuevamente es típico del gnosticismo.

El gnosticismo y la mentira van de la mano: el caso de "la estrella de Barnard"

Los gnósticos expanden su membresía por medio de la mentira o peor, de la media verdad. Con eso buscan pescar a los incautos. Tomen por ejemplo el caso de la "estrella de Barnard." Cuando yo asistía al Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, en el 1984, fui a ver una presentación de un rosacruz que vino para inundarnos con baba pseudocientífica. Nos dijo entre otras cosas que la "estrella de Barnard" se nos aproximaba con tanta rapidez que para el año 2000 iba a causar graves perturbaciones en las órbitas del sistema solar y disturbios serios en "el plano astral" que llevarían a un "intercambio" somático entre el planeta que gira alrededor de dicha estrella y nuestro planeta, de tal modo que algunas "almas" que en están nuestro "plano" pasarían al del otro planeta y viceversa. El tal "intercambio" sería acompañado por los serios disturbios gravitacionales causados por el paso de la estrella, los cuales sería de tono apocalíptico y resultaría en un cambio de la órbita de nuestro planeta con el resultante cambio psíquico y la inauguración de la "era de luz" o de Acuario.

Movimiento angular de la estrella de BarnardLa estrella de Barnard existe. Es una enana roja menor que nuestro Sol localizada a 6 años-luz en la constelación del Serpentario. Se conoce como un objeto que se mueve rápidamente en una dirección general hacia nosotros a una velocidad de 160 kilómetros por segundo. Su movimiento en el cielo es notable por esa alta velocidad, como lo ilustra la secuencia fotográfica a la derecha.

Yo calculé inmediatamente que para la estrella de Barnard llegar a nuestro vecindario en 16 años – desde el 1984 al 2000 – tendría que moverse a una fracción considerable de la velocidad de la luz, algo sumamente extraordinario para un objeto de tal volumen y para colmo acompañado de uno o más planetas. Tal velocidad haría a la estrella a brillar en luz azul debido al efecto Doppler, a la vez que otros efectos de tipo relativístico tendrían que mostrarse a tan alta velocidad. Nada de eso se observa.

Eso lo discutí con los que asistieron a la presentación pero estos, embelezados por lo novísimo de los conceptos allí compartidos, buscaban explicaciones alternativas para excusar la ignorancia del conferenciante – que también dijo que la frase "Arca de Noé" era una clave para disfrazar el conocimiento oculto o "arcano" en la Biblia porque para él era "evidente" que "Arca de Noé=arcanoé=arcano." Que el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y no en latín no le fue obstáculo para pronunciar ese tamaño disparate. Ese señor nos trajo basura al por mayor y al detal.

De todos modos, la estrella de Barnard nos pasará relativamente cerca – a 3.8 años-luz – en el año 11,800 A.D., cuando en este planeta probablemente no quedará gnóstico alguno que pueda defender los disparates rosacruces. ¿Y qué pasaría con sus planetas? Observaciones astronómicas contemporáneas indican que es bien difícil que la estrella de Barnard tenga un planeta. Así que cero "intercambio astral" si es que tal plano existiese.

El embuste de Doña Nieves

La psicóloga Nieves Stewart sigue el mismo método de distorsionar el dato histórico usando el prisma gnóstico. Ella nos dice:
La gnosis de la cual se originaron muchos de los movimientos religiosos actuales, tenía la reencarnación como la idea central. La historia nos dice que fue el emperador Justiniano, en el Concilio de Constantinopla, quien hizo que el cristianismo sacara la reencarnación de sus postulados, lo que provocó que figuras religiosas de gran sabiduría y sus seguidores, fueran perseguidos y condenados a muerte.
Primero, Doña Nieves nos habla del emperador Justiniano "quien hizo que el cristianismo sacara la reencarnación de sus postulados." Ella quiere que asumamos que la reencarnación ha sido una creencia cristiana desde el primer momento. Toda la evidencia textual conocida desmorona esa aseveración. La reencarnación solamente era tenida por verdadera por los gnósticos y ellos no eran cristianos ortodoxos. El hecho de que el cristianismo nació del judaísmo y que en este no existía el concepto tampoco parece detener la pluma impúdica de nuestra psicóloga.

Doña Nieves entonces nos dice que Justiniano forzó ese cambio durante "el Concilio de Constantinopla." Pero no nos dice cual concilio. Así que tuve que averiguar. Aunque no nos dice, Doña Nieves se debe referir al Segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, celebrado en dicha ciudad en el 553 A.D. Ella deja la impresión que el emperador – y el papa Virgilio – convocaron dicho concilio con la idea específica de condenar dicha doctrina. La verdad es otra.

El Segundo Concilio de Constantinopla fue convocado para bregar con otras materias teológicas, específicamente relativas a la naturaleza de Cristo, Dios y Hombre. La reencarnación fue un tema terciario subordinado al tema principal que no se discutió en dicho concilio.

Sabemos esto porque poseemos las actas de este concilio. La mayoría de los expertos concuerdan con el hecho de que estas actas son genuinas. Nadie las disputa hoy seriamente – excepto los gnósticos y los conspiracionistas y estos no son gente seria ni de fiar.

Dentro del contexto del debate cristológico ocurrido dentro del concilio Justiniano emitió sus 15 condenaciones o "anatemas" contra Orígenes, un destacado escritor cristiano y neo-platonista quien algunos mantienen que llegó a aceptar la idea de la reencarnación en sus debates con otros filósofos. El problema es que esos 15 anatemas no fueron parte del cuerpo documentario de dicho Concilio Ecuménico, según las autoridades en el tema. Si acaso, pertenecen a un sínodo local convocado en esa ciudad antes del concilio pero aun eso se debate. Total, hoy a nadie le importa.

Dos de los anatemas de Justiniano son relevantes a nuestra conversación:
1. Quien dijese o pensase que las almas humanas pre-existían como espíritus y poderes santos pero que llegaron a saciándose de la visión de Dios se tornaron malas y que debido a esto el amor divino dentro de ellas se extinguió y de este modo se convirtieron en almas condenadas a ser encarnadas en cuerpos como castigo, sea anatema.

2. Quien dijese o pensase que el alma del Señor preexistía unida a Dios el Verbo antes de la Encarnación y su Concepción en la Virgen, sea anatema.
Doña Nieves no nos dice si ella se suscribe a estas dos tesis que son las únicas que tocan marginalmente el tema. ¿Eso es lo que Doña Nieves defiende? Pues miren, Justiniano tenía razón. Estos son disparates incompatibles con la fe cristiana y a Doña Nieves que no se queje.

Lo que condenó Justiniano y el sínodo local de Constantinopla fue el "Origenismo," una secta gnóstica que mezclaba el cristianismo de Orígenes con las religiones místicas del oriente en el sancocho típico de los gnósticos. No se sabe a ciencia cierta si el mismo Orígenes abrazaba las doctrinas pronunciadas en su nombre, probablemente no pero Justiniano lo anatematizó por si acaso – eso es lo que a mí me parece. De todos modos, los 15 anatemas no formaron parte de los cánones del Concilio de Constantinopla.

Conclusión

Doña Nieves yerra, como todo gnóstico, en su caracterización del cristianismo como una religión "reencarnacionista" hasta la era de Justiniano y después; yerra al decir que Justiniano, con o sin el Concilio de Constantinopla reprimió el reencarnacionismo; yerra al insinuar que el propósito de dicho Concilio era el de acabar con aquellos que tuviesen esa creencia, y evade decirnos si lo que los anatemas condenaban representan su actual creencia personal.

Doña Nieves se aprovecha de la ignorancia, falta de acceso, o curiosidad de sus lectores para imponer sus argumentos sin prueba y de paso, alimenta las actitudes negativas contra la Iglesia Católica para azuzar a sus lectores a adoptar la doctrina de la reencarnación en oposición a la Iglesia.

Doña Nieves merece la misma credibilidad del Código de Da Vinci, otro basurero de creencias gnósticas de talante similar. Es más, a lo mejor aquí hay más tela que cortar para escribir otro librejo similar. No me sorprendería.

El propósito del gnosticismo es nefario: negar la plena deidad, humanidad y encarnación del Hijo de Dios y el valor redentor de su pasión, muerte y resurrección. También busca desacreditar la Iglesia como la trasmisora fidedigna de la verdad acerca de Jesucristo. Por eso encontramos que la base de todas sus aseveraciones es la mentira contumaz y habitual. Consecuentemente, ante la verdad cristiana, el gnosticismo es algo sucio, feo y mortífero.

Si crees en el gnosticismo y en sus doctrinas sobre la preexistencia y la reencarnación tienes que por obligación negar la realidad de Jesucristo y aceptar una caricatura burda y despreciable de su vida y mensaje. Si aceptas el gnosticismo como tu religión, hermano y hermana, no te podrás salvar, porque esta conlleva la negación voluntaria y consciente de la verdad sobre Jesucristo, Verbo encarnado y Salvador nuestro. Si juegas con fuego, te vas a quemar.

- Conoce el vocabulario de la Nueva Era en ACIPrensa.

- Conoce las principales sectas gnósticas (o cuasi-gnósticas) prevalecientes en la América Latina también en ACIPrensa.

- Conoce más sobre la estrella de Barnard (en inglés).

- Relee mi crítica a Cecilia La Luz, otra paquetera gnóstica devota de los "Maestros Ascendidos."

martes, noviembre 14, 2006

Dios ama también a los homosexuales

Por monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

Monseñor Demetrio Fernández, obispo de TarazonaTARAZONA, sábado, 11 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha escrito monseñor Demetrio Fernández, obispo de Tarazona, con el título «Dios ama también a los homosexuales».

* * *

Porque son personas, creadas por Dios para su gloria. Dios ama todo lo que Él ha creado y no desprecia a ninguna de sus criaturas. No hay personas de primera y personas de segunda. Ni menos aún, personas desechables. «Existo, luego Dios me ama inmensamente», puede decir toda persona, sea cual sea su condición, sea cual sea su situación.

En el principio, Dios creó al hombre, varón y mujer los creó. «Y vio Dios que era muy bueno». Dios no se arrepiente de ninguna de las criaturas que Él trae a este mundo. Y todos venimos a este mundo como fruto de un amor personal y creativo de Dios, en el que colaboran nuestros padres como pro-creadores, pero el Creador sigue siendo insustituiblemente Dios. Dios no se ha equivocado al crearnos a cada uno de nosotros.

Dios crea el alma espiritual, de manera única e irrepetible, como el principio que anima todo nuestro ser. No somos pura materia, o simple conjunto de reacciones químicas. Somos personas libres e inteligentes, que tienen alma, creada por Dios y dada directamente a cada uno. Somos un fruto del amor de Dios, y en nuestro propio crecimiento influyen muchas personas que nos rodean.

Pero en el origen de la historia de la humanidad entró el pecado, por iniciativa humana. La tentación del demonio fue sugerirle al hombre y a la mujer: «Seréis como dioses», y, fascinados por esta pretensión engañosa, ellos se apartaron de Dios, desobedecieron su santa ley, pecaron contra Dios y trastornaron toda la naturaleza creada. Este es el pecado original, con el que todos nacemos.

El pecado original introdujo un apagón universal, que sólo la luz de Cristo ha podido restaurar. A partir del pecado original, la naturaleza entera sufre un trastorno, un desequilibrio, que nos afecta a todos. Y dentro de la naturaleza, el hombre nace herido por el pecado. El hombre creado a imagen y semejanza de Dios, constata que esta imagen está enmarañada, desdibujada. No todo lo que al hombre se le ocurre, es bueno. Más aún, tiene muchas ocurrencias y sentimientos que van contra Dios, y que le hacen daño a sí mismo y a los demás.

Uno no elige su propio sexo, por más que lo diga el Parlamento. Sea cual sea su inclinación (dejemos ahora lo que haya de biológico, psicológico o educacional), debe aceptarse a sí mismo como es y debe vivir su sexualidad en un clima de castidad, que le enseñe a amar gratuitamente. La sexualidad humana también esta dañada por el pecado, y debe ser redimida por un amor creciente, para el que todo hombre cuenta con la gracia de Dios.

También una persona con inclinación homosexual es amada por Dios y está llamada al amor, que no necesariamente se expresa por el ejercicio de la sexualidad. Un mundo supererotizado hace más difícil vivir la castidad sin represión, pero donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, y la redención de Cristo es gracia abundante para vivir la castidad con libertad, en la situación personal en la que cada uno se encuentre. La Virgen María, que fue librada de todo pecado, incluso del pecado original, es madre que nos ama a cada uno y entiende de estos temas. Mirándola a ella entendemos mejor la nueva humanidad a la que Dios nos llama. Ella es «dulzura y esperanza nuestra».

La ley de identidad de género recientemente aprobada en las Cortes, por la que uno puede cambiar de sexo es contraria a la verdad del hombre. Es una extorsión del plan de Dios, no ayuda a las personas con dificultad en este campo y siembra la confusión en el ambiente social donde vivimos. A un niño o a un joven hoy le es más difícil vivir el plan de Dios con estas leyes que enrarecen el ambiente. Por eso, hemos de buscar la luz donde se encuentra, en Cristo resucitado hombre nuevo, también para estos temas de sexualidad, que a tanta gente perturban.

Con mi afecto y bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

domingo, noviembre 12, 2006

Teófilo da su testimonio adulto

PerdonadoAmigos, un intercambio amistoso en el tablón denominado El Monasterio me dió la oportunidad para admitir lo siguiente:

Dejé la Iglesia Católica dos veces. La primera vez al evangelicalismo, en el 1989. Estuve menos de un año fuera y regresé. Las gríngolas eran muy apretadas. La segunda vez me fui por la puerta del luteranismo, en el 1993, pero terminé en la Iglesia Ortodoxa Oriental. Me encantó por un tiempo. Estuve 3 años intensamente activo con ellos y aprendí muchísimo dentro de esa Iglesia hermana. Pero no di pie con bola. Me fui con el corazón destrozado.

Estuve un año sin ir a ningún sitio. Estudié a fondo el budismo, en sus manifestaciones Zen y Teravada. Exploré la membresía en la masonería. Al final, me asomé al agnosticismo y vi el abismo que me esperaba.

De mi fe inmadura juvenil no quedaba nada. Todo estaba quemado, derruido y arruinado. La depresión asomaba. Pero de ahí, De profundis clamavi ad te Domine (¡De lo profundo de mi alma clamé a ti, Señor!). Y el Señor respondió, lenta y dulcemente.

Callé por 7 años en lo que el Señor me reconstruía. Aparte de columnas periodísticas en mi diario local, apenas escribía--excepto en mi journal, donde empecé a documentar mi travesía.

En el 2004 abrí ¡Vivificat! en inglés y un año más tarde el lado en español para ahora documentar partes de mi viaje por esta vida en público, a lo Tomás Merton.

El catolicismo no es una religión de brutos y gente obsecada con rituales supuestamente obsoletos. El catolicismo es el cristianismo de ayer, hoy y siempre. Solamente es poderoso cuando se le pone en práctica y se le pone en práctica rindiéndose uno a Dios en Cristo, amándolo con toda nuestra mente y fuerzas y al prójimo como a uno mismo.

Dios bendice a la IglesiaEl catolicismo forjó nuestra civilización, incluyendo nuestras artes y ciencias. Cristo es relevante a todas las áreas del quehacer humano. El lo santifica y eleva todo a un nuevo nivel. Una vez me di cuenta de esta verdad, dejé de compartamentalizar mi mente y separar mis conocimientos entre los que Cristo podía tocar y los que no. El resultado inmediato ha sido el comienzo de mi integración espiritual y psicológica en una personalidad cada vez más inconsútil, conforme a la idea que Dios tiene de mí.

Y eso no lo cambio ni por nada ni por nadie.

No soy "santo" -- al menos, todavía, pero estoy en esas. Eso sí, no soy "santurrón." No he respondido generosamente a las gracias que Dios me ha concedido. Pero doy de lo poco que tengo. Mis experiencias pueden servirle de algo a alquien y entonces, en ese momento, sé que habré hecho una diferencia y a través de mí, indigno instrumento suyo, el Dios Trino.

sábado, noviembre 11, 2006

Pescadores de Hombres

Amigos, la Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU. ha creado un hermoso vídeo acerca de las vocaciones sacerdotales que quiero compartir con uds. ¡Disfrútenlo!

El vídeo puede tardar un poco en descargar, por favor sean pacientes.

- Gracias Pensamiento Católico por el aviso.

- Acceder a la segunda parte.



viernes, noviembre 10, 2006

¿Es Teófilo intolerante? Hasta cierto punto, como todo el mundo

+++ Crux sacra sit mihi lux! Nunquam draco sit mihi dux! - Vade retro Satana! Nunquam suade mihi vana! Sunt mala quae libas. Ipse venena bibas! +++Amigos, una visitante fugaz dejó el siguiente mensaje en el tablón denominado El Monasterio, frecuentado por ocultistas de distintos linajes, bajo el tema "satanismo":
un buen ejemplo de la intolerancia catolica y la fe ciega lo pueden leer en este lugar, http://vivificar.blogspot.com/ .

Me imagino que me agradecera que le aumente el trafico a su blog, pero les advierto, los mensajes no apareceran si lo que le ponen no es del agrado del escritor.
A lo que respondí lo siguiente, y lo reproduzco para que conste así:

Es fácil de tachonar de "intolerancia" a lo que no se acepta -- ¿no es eso intolerancia también?-- y de calificar la "fe" como algo que se ejecuta "ciegamente," como si se hiciese sin pensar y sin juicio, y no con deliberación y raciocinio. Es fácil pronunciarse así cuando uno habla a quemarropa, sin siquiera discernir el prejuicio propio. Yo no creo que tengo un problema, yo creo que quien tiene un problema de intolerancia hacia la fe católica aquí lo eres tú.

Yo tolero las creencias y comportamientos de otros...hasta cierto punto. Porque no tolero ni condono el robo, el abuso de nuestros cuerpos, la mentira, el homicidio, el homosexualismo, la opresión, ni la falsedad ni respeto ninguna religión, ideología, o sistema de creencias que las condone. ¿Mis armas? El sistema constitucional de mi país en el caso de delito público y mi derecho a la palabra y libertad de expresión en una sociedad libre en caso de que no sean delito. Si se comete un delito, yo llamo a la policía; si creo que algo no debe de ser legalizado o si algo debe de ser criminalizado, llamo a mi legislador. Mientras tanto, hago uso de mi palabra combatiendo malas ideas con buenas ideas.

Si eso me hace intolerante, pues lo soy.

Tolero a los que juegan con el satanismo también hasta cierto punto: si lo que hacen es ponerse ropajes lúgubres y vistosos y hacer retrodramas de la misa católica sin meterse conmigo ni con los míos o con algún inocente, y sin meterse en mis iglesias a robarse las hostias consagradas para después desacrarlas--miren, hagan los que le venga en gana en sus templitos que la última cuenta la pagará el diablo cuya cabeza ha sido ya aplastada y vive en furia por su derrota ante la Cruz. Dios se encargará el día final. Yo no soy su espada.

Pero roben, violen, abusen o maten con excusa de "libertad de culto" y ahí mi tolerancia acaba y espero justamente que caigan en ese momento bajo la imperfecta justicia humana. Ante ese mal ahí también se me acaba la tolerancia.

No me has traído tráfico a ¡Vivificat! Solamente una visita. Vivo convencido de que el Señor me trae a mis visitantes y que cada visita, no importa de quién, es un encuentro con Él. Pero como ¡Vivificat! es mi casa, toda casa tiene un mínimo de reglas. La mía no es una excepción.

Soy de los que piensan que todo se puede decir, todo depende de cómo se diga. Si me dejan un mensaje empapado de palabras soeces, humor excretorio y blasfemias al Dios judeocristiano entretejido en todo esto, no esperen que yo provea una tribuna para ello. Los usuarios pueden discrepar de mí sin caer en lo blasfemo, en lo grosero y chabacano y yo con mil amores publico el comentario.

Quedas invitada a visitar, tú y todos los usuarios de este tablón a visitar ¡Vivificat! y dentro de las reglas, dejar su comentario cuando gusten.

Tradición y la Sagrada Escritura

P. José P. Benabarre Vigo

Reproducido de El Visitante - El Semanario Católico de Puerto Rico

Todas las grandes religiones tienen escritas sus creencias, que han llegado hasta nosotros: Los Vedas y los Upanishadas, del Hinduismo; los Diálogos, del Confucionismo; el Antiguo Testamento, del Judaísmo; el Corán, del Islamismo. Y no es una excepción la religión cristiana; todo lo contrario; pues por ser de origen divino, su libro, la Sagrada Biblia, supera a todos los otros libros religiosos en todas las áreas. Y, al lado de los escritos, figuran mil tradiciones y dichos, que completan el tesoro de cada religión.

Entre los cristianos, los católicos nos distinguimos de todos los demás grupos por admitir como fuente de nuestra fe, no sólo los 72 (73) libros de que se compone la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamentos), sino también la Tradición, base de la Sagrada Escritura. Vale la pena aclarar este punto, totalmente ajeno a los protestantes y evangélicos, que se rigen por los dos principios inventados por Lutero: Sólo por la fe; Sólo por la Biblia.

La Tradición

Comienzo por la Tradición, pues fue la primera en el tiempo y la base única de la Biblia, ya que Cristo no nos dejó nada por escrito, ni tuvo secretarios que copiaran sus enseñanzas. Téngase esto bien en cuenta. Es más, fue la Tradición oral la única fuente de la fe, del culto y de las prácticas morales de la primera y parte de la segunda generación cristianas, pues los primeros escritos del Nuevo Testamento fueron las Cartas paulinas, escritas entre los años 51 y 67. Los Hechos [de los Apóstoles] y demás escritos fueron apareciendo poco a poco, más tarde.

En general, entiéndese por Tradición, del latín trádere, entregar, la realidad antropológica que permite al hombre pasar a las generaciones subsiguientes los logros obtenidos por las anteriores. Sin esta posibilidad, el hombre no habría podido progresar. Es lo que les pasa a los animales. Saben hoy lo que sabían el día de su creación. Y eso es lo que necesitan.

Aunque, desde el invento de la escritura, la Tradición se transmite también por escrito, aquí nos referimos a la entrega o transmisión de las verdades de la fe y normas morales enseñadas por Cristo, y transmitidas por los apóstoles y por la Iglesia, oral y vivencialmente.

La Iglesia católica no se ha inventado el tópico de la Tradición. En realidad no necesitaba hacerlo pues, además de ser un hecho evidente en la misma vida de la Iglesia, San Pablo ya nos habla de la misma en 1 Corintios, Capítulo 11:23.

En la Tradición, el Resucitado mismo y el Espíritu Santo se hacen presentes e interpelan la libertad del hombre mediante la oferta de la salvación escatológica. Desde este punto de vista, la Tradición es una realidad viva de la fe vivida por la Iglesia en su actualidad y en su continuidad histórica con los apóstoles y con Cristo.

El concepto de la Tradición es, pues, correlativo al de Iglesia, siempre que se tenga presente el doble aspecto de la Iglesia, que puede expresarse con las palabras de K. Rahner: ‘La Iglesia es, al mismo tiempo, fruto de la salvación (la comunidad de aquellos que aceptan la comunicación que Dios hace de sí mismo en Cristo y en el Espíritu Santo), y el medio de la salvación (la comunidad encargada de hacer presente y de transmitir la salvación para los hombres de todos los tiempos)…’

Es mérito del Vaticano II haber insistido en que la Tradición no es, en primer lugar la Tradición verbal (contrapuesta a la palabra escrita), sino la Tradición real y viva que se lleva a cabo en y por medio de la comunidad creyente (Dei Verbum 8). De este modo, el Concilio ha reafirmado eso que se llama el principio formal del catolicismo con respecto a la revelación…: ‘la Iglesia no es la revelación misma ni su fuente, sino la y el lugar competente de su legítima exposición y de su auténtica interpretación. El principio formal de la Iglesia no es, pues, la Escritura, sino la Iglesia viva, apostólica, que transmite la Tradición, en la que la Escritura tiene su lugar.’ (H. Fries)” (P. Petrosillo, El Cristianismo de la A a la Z. San Pablo, Madrid, 1996) 445-446.

La Sagrada Escritura

La Sagrada Escritura o Biblia es un conjunto de 72 (73) libros de muy diversa extensión y contenido. Consta de dos partes principales: Antiguo Testamento que, en la versión católica, consta de 46(47) documentos o libros; y el Nuevo, que tiene 27. En las ediciones clásicas protestantes, faltan 4 libros históricos: Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos; 2 sapienciales: Sirácida (Eclesiástico) y Sabiduría, y 1 profético: Baruc, con la Carta de Jeremías. Estos 7 libros figuran en las ediciones ecuménicas, pero en sección aparte. La Iglesia los ha adoptado en total igualdad con el resto de los otros libros, entre otras razones, porque figuran en la colección o traducción llamada de los LXX, la usada por los escritores del Nuevo Testamento.

Es curioso notar que, hasta finales del siglo XII, la composición o lectura de todos los libros era corrida, sin capítulos ni versículos numerados. En ese siglo, los libros se dividieron en capítulos y, en el XVI, los capítulos, en versículos. ¡Feliz invención que facilita la lectura y su correcta interpretación!

Dada su estructura literaria, los muchos siglos que van desde la primera composición-redacción de los libros hasta nuestros días; el sustrato cultural y lingüístico diferente entre los varios libros, y los contenidos teológicos y morales de los mismos, la Biblia resulta difícil de entender en muchos de sus pasajes. La aserción de que todo el mundo puede entenderla correctamente, porque el Espíritu Santo se la dará a comprender, es totalmente gratuita. Que eso no es así, lo prueba el hecho de las diferentes interpretaciones que los iluminados han dado a muchísimos de sus pasajes, origen de las veintiocho mil diferentes religiones y sectas bíblicas que, a lo largo de dos mil años, han ido apareciendo y aparecen cada día. -¡gran ofensa al Espíritu Santo, y una barbaridad sociológica!

La Biblia hay que leerla de rodillas y con la cabeza baja. Y los católicos, con la mente y voluntad abiertas para aceptar la interpretación oficial de la Iglesia, que no en balde nos dejó dicho Cristo: “Quien a vosotros [los apóstoles] os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me envió” [el Padre celestial] (Lucas 10, 16).

jueves, noviembre 09, 2006

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia ahora disponible en línea

Amigos, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia puede ya ser descargado del sitio-web del Vaticano. Llevo esperando ansiosamente por esta oportunidad hacen varios meses. Ya yo tenía el libro, pero ahora tengo la ventaja de que puedo referir a mis lectores con un mero "click" al mismo documento. Los siguientes párrafos son de la introducción al documento:
El cristiano sabe que puede encontrar en la doctrina social de la Iglesia los principios de reflexión, los criterios de juicio y las directrices de acción como base para promover un humanismo integral y solidario. Difundir esta doctrina constituye, por tanto, una verdadera prioridad pastoral, para que las personas, iluminadas por ella, sean capaces de interpretar la realidad de hoy y de buscar caminos apropiados para la acción: « La enseñanza y la difusión de esta doctrina social forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia ».5

En esta perspectiva, se consideró muy útil la publicación de un documento que ilustrase las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y la relación existente entre esta doctrina y la nueva evangelización.6 El Pontificio Consejo « Justicia y Paz », que lo ha elaborado y del cual asume plenamente la responsabilidad, se ha servido para esta obra de una amplia consulta, implicando a sus Miembros y Consultores, algunos Dicasterios de la Curia Romana, las Conferencias Episcopales de varios países, Obispos y expertos en las cuestiones tratadas.
Mi intención es la de integrar este documento plenamente a mi pensamiento político-filosófico. De hecho, lo he venido haciendo, aunque imperfectamente. Invito a mis lectores a que se familiaricen con este rico documento y que lo apliquen sin vergüenza alguna en el quehacer público de nuestros respectivos países.

martes, noviembre 07, 2006

La crisis de identidad que vive Puerto Rico es una espiritual – Parte II

El independentismo boricua frente a nuestra crisis cultural ¿solución o agravante?

Continuación de la primera parte.

Escudo de Armas de Puerto RicoHacen varios meses realicé el siguiente experimento: visité el tablón digital de discusión del Partido Independentista Puertorriqueño, accesible desde su portal en Independencia.net, donde pasquiné cierto comentario para observar la reacción. La reacción a la que fue objeto mi comentario—y mi persona—aunque no me cogió por sorpresa, fue bien educativa. Nunca la olvidé y llegó el momento de aplicar sus lecciones.

Antes que nada, por si no lo saben, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) es el principal partido político en esta Isla que defiende la completa independencia política de Puerto Rico de los Estados Unidos y la ascensión de mi país natal al concierto mundial de naciones libres y soberanas—bueno, hasta cierto punto, ya que el PIP es una coalición de gente con ideas dispares y "libertad" y "soberanía" son conceptos bien maleables en esta organización. Pero eso es otro tema.

Puedo decir sin temor a pintarlos con una brocha muy gorda que los militantes del PIP en su mayoría se ven a sí mismos como una gente de vanguardia, de tendencia izquierdista pero no comunista, socialista—el partido es miembro de la Internacional Socialista—educada, culta diríamos. Ellos forma una elite, en el molde de los intelectuales de la avante garde que se reúne en los cafetines de París o de Greenwich Village en Nueva York y se identifican con los ideales galos de liberté, égalité, fraternité, la economía capitalista controlada, el estado benefactor, el movimiento obrero, el sentir nacionalista, los derechos de la mujer y de la gente gay, y el abrazo acrítico del secularismo, la mentalidad de protesta, los dogmas del antiimperialismo y antiyanquismo, y la tolerancia de todo excepto de las ideas que les sean contrarias.

Bandera del PIPLos militantes del PIP ("pipiolos") se ven a sí mismos como gente no-conformista, que buscan el establecimiento de una utopía científica, pacífica y solidaria conforme a sus valores de cambio "evolucionario" si no "revolucionario," ya que los puertorriqueños aborrecemos las revoluciones y ese dato a los pipiolos no les pasa desapercibido.

Gracias a esa cosmovisión, los militantes del PIP se consideran los guardianes por excelencia del ser puertorriqueño, su cultura y definidores últimos de quién y quién no es puertorriqueño de acuerdo a su prisma ideológico. Con todo y eso, el PIP representa una alternativa electoral apoyada sempiternamente por una minoría del electorado que varía entre 3.5 y el 5 por ciento de los votos en los comicios electorales de cada 4 años.

Yo, en cambio, soy de los que en la Isla les llaman "estadistas," de los que defienden la admisión de Puerto Rico como el quincuagésimo primer estado de los Estados Unidos. Los que creen como yo constituimos casi el 50 por ciento del electorado. Tengo muchas razones para esto, razones que he defendido en otros medios y que ahora no vienen al caso, y por esta defensa soy más o menos conocido en la burbuja virtual boricua.

Pero hablemos de mi experimento. Pues resulta que en el tablón pipiolo dije que yo apoyaría condicionalmente la independencia política de Puerto Rico si los independentistas favoreciesen establecer en la República de Puerto Rico un régimen respetuoso de la vida, reverencioso de la integridad inviolable del ser humano desde la concepción hasta la ancianidad, y que se adhiriese con rigor al Derecho Natural, un derecho con el cual los ideólogos del independentismo están bien familiarizados y del cual sacan una multitud de argumentos a favor de nuestra soberanía, pero solo hasta cierto punto.

Razonaba yo que un estado soberano que se fundamentase en el respeto a esos derechos inalienables tendría un futuro prometedor y brillante, a pesar de otros obstáculos de índole económico, político y cultural. De hecho, esto podría ser visto como otra proteste contra el sistema legal de los EE.UU. el cual poco a poco ha venido permitiendo una interpretación constitucional que precisamente socava esos derechos. El progreso de la cultura de la muerte en los EE.UU. se podría ver como otra razón para abogar por la separación de la Isla, tal vez la única razón que yo aceptaría para favorecer la independencia de Puerto Rico.

Pensaba yo que los puertorriqueños, viviendo en un Puerto Rico soberano, podríamos fomentar una Cultura de la Vida, en base a nuestra oposición general a la pena de muerte y extender este entendimiento a todas las áreas de nuestro devenir cultural y político, de forma más efectiva desde la independencia que desde la estadidad.

Muchacho, pa' qué fue eso.

La reacción pipiola fue agria y gutural, una de total rechazo a la idea, sazonada con los epítetos clásicos que nuestra izquierda reserva a quienes ellos ven como enemigos de clase: "pitiyanqui" ("filioyanqui" en palabras finas y de mejor construcción etimológica), homofóbico y misógino. Hasta un colega estadista que leía el tablón pipiolo de edictos se avergonzó de mí y pidió disculpas ante la concurrencia por mis pecados civiles y falta de corrección política.

Pues resulta que en su apoyo al derecho ilimitado al aborto, la eutanasia, la clonación y el cultivo de células matrices, y a las aspiraciones homosexualistas, los pipiolos son más americanos—en el sentido coloquial de "estadounidense"—que los mismos americanos, al menos de los de la izquierda radical de ese país y más franceses que los franceses en su antojo secularista, más positivistas que Mach, más utilitaristas que Berkeley, tan liberales como los holandeses en su tolerancia a los drogadictos y tan fidelistas como Hugo Chávez—de hecho, muchos pipiolos son chavistas.

Los pipiolos no quieren tener nada que ver con tradicionalistas culturales como este servidor, por más independentistas que estos pudiesen llegar a ser y aun entre algunos estadistas mi propuesta dejó que hablar. Ellos no tienen ningún uso de personas como nosotros en su militancia.

Sello del Instituto de Cultura Puertorriqueña, representada por españoles, indios y africanos.  Si las cosas siguen como van, un día de estos el sello quedará vacío.  Noten la presencia del Cordero al pie del sello.Bueno, ¿y cual fue la lección que aprendí? Que los autodeclarados guardianes máximos de nuestra puertorriqueñidad ignoran o rechazan el factor principal que unificó las razas amerindias—en Puerto Rico, los taínos—africanas y europeas en una cultura común, coherente y contra viento y marea, persistente, al menos hasta hace poco. Este factor principal lo ha sido la fe cristiana y específicamente, la fe católica.

Después de todo, no es coincidencia que el Cordero de Dios "que quita el pecado del mundo," ocupe el lugar central de nuestro escudo de armas, ya que en la Providencia no hay coincidencias. Uno podría esperar que los pipiolos, como grandes puertorriqueños que son, defendiesen con uñas y dientes la preeminencia de Cristo, de su evangelio, y de la catequesis católica, como forjadores del ser puertorriqueño, y que concediesen espacio a los potenciales independentistas que pensaran de esa manera. A mi modo de ver, su negativa hacia esta ponencia pone en entredicho la totalidad de su cosmovisión, la integridad de sus ideales y su concepción de la cultura puertorriqueña.

Por esta razón, los pipiolos son y serán factores agravantes de nuestros problemas sociales. Ellos no proponen una solución que sane nuestra enfermedad cultural. De hecho, la cultura de Puerto Rico, desde que Cristo fue destronado del centro de nuestra identidad, se deshilvana. Ya hasta existen grupos de "indios" que se oponen al resto de la sociedad puertorriqueña, a la cual califican de "española" y opuesta a sus intereses de clase, a pesar de que los taínos no han existido como cultura viva desde el siglo XVIII.

¿Qué argumento puede ofrecer el independentismo ante los reclamos de esta nueva minoría de puertorriqueños? Pues nada, porque estos han bebido del mismo cáliz del separatismo posmoderno del cual los pipiolos mismos han bebido.

Saquen a Cristo de su sitial y vean lo que pasa: Puerto Rico se derrumba. ¿Qué esperpento lo sustituirá? ¿Se merecerá el nombre de Puerto Rico? ¿Será un digno heredero de sobre medio milenio de historia y civilización puertorriqueña?

Y con esas preguntas, termino por ahora. El resto lo discutiré en la tercera parte de este ensayo.

sábado, noviembre 04, 2006

El Papa a proponer reformas a la música sacra

Amigos, nos informa ACIPrensa:
VATICANO, 04 Nov. 06 (ACI).- Fuentes cercanas a la Santa Sede señalaron que el Papa Benedicto XVI, que visitará la Academia musical de Santa Cecilia antes de partir de viaje a Turquía este fin de mes, podría pronunciarse sobre la necesidad de recuperar la calidad de la música sacra en la vida litúrgica de la Iglesia.

La fiesta de Santa Cecilia, patrona de la música, se celebra el 22 de noviembre, y el Pontífice ha anunciado que algún día de esa semana visitará la Academia romana que lleva el nombre de la santa.

Según fuentes del Vaticano consultadas por ACI Prensa, el Santo Padre, que ha demostrado su preocupación por la recuperación de la liturgia, podría pronunciarse sobre la necesidad de recuperar la música sacra “tanto gregoriana como polifónica” en la liturgia católica.

“Este pronunciamiento podría incluso tomar la forma de un ‘Motu Proprio’ o documento oficial de iniciativa del Santo Padre”, explicaron las fuentes.

Desde el ascenso del Papa Benedicto XVI al pontificado, la música sacra ha ocupado un lugar destacado en la liturgia romana.

El próximo 19 de noviembre, como parte del año de Mozart –uno de los compositores favoritos del Pontífice-, el Cardenal Christoph Schönborn, Arzobispo de Viena, presidirá la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, donde la famosa Orquesta filarmónica de Viena ejecutará la Misa de Coronación de Mozart.

Aunque no existe intervención alguna programada, es posible que el Santo Padre descienda a la Basílica y dirija unas palabras al final de la celebración litúrgica.
Comentario. Ya era tiempo. Hay montones de canciones por ahí blandengues, de teología paupérrima. También hay que reconocer que no toda la música religiosa católica--y hay muchísima que es buena y correcta--no se presta para la Liturgia. Y eso de readaptar canciones de la música popular para cantarla durante la Santa Misa es otro disparate. Espero ansiosamente la dirección del Santo Padre Benedicto XVI en este asunto.