viernes, octubre 27, 2006

Santo Padre recuerda que militares deben estar al servicio de la paz y la libertad

VATICANO, 26 Oct. 06 (ACI).- Al reunirse con los participantes en el V Congreso Internacional de los Ordinariatos Militares, el Papa Benedicto XVI recordó que los miembros de las fuerzas armadas deben trabajar en la construcción de la paz, y estar “al servicio exclusivo de la defensa y de la seguridad y de la libertad de los pueblos”.

Con ocasión del 20º aniversario de la Constitución apostólica “Spirituali militum curae”, promulgada por el Papa Juan Pablo II, el Santo Padre afirmó que “el insistente llamamiento a la paz ha influido en la cultura occidental, promoviendo el ideal de que las fuerzas armadas estén ‘al servicio exclusivo de la defensa y de la seguridad y de la libertad de los pueblos’. Desgraciadamente, a veces existen otros intereses –económicos y políticos– fomentados por las tensiones internacionales, que hacen que esta tendencia constructiva halle obstáculos y retrasos, como se percibe claramente por las dificultades que encuentran los procesos de desarme”.

Asimismo, explicó que “también en el mundo militar la Iglesia está llamada a ser ‘sal’, ‘luz’ y ‘levadura’, para que las mentalidades y las estructuras se orienten cada vez más plenamente a la construcción de la paz”, y dijo que “el magisterio de la Iglesia sobre el tema de la paz constituye un aspecto esencial de su doctrina social”.

Tras poner de relieve los dos “valores fundamentales” que resalta el documento: “el valor de la persona y el valor de la paz”, el Santo Padre señaló que “las personas a las que se dirige el Ordinariato siguen siendo fieles de la Iglesia particular en la que viven o del rito al que pertenecen. Esto supone una exigencia de comunión y de coordinación entre el Ordinariato militar y las demás Iglesias particulares”.

“Que las personas ocupen el primer lugar significa privilegiar la formación cristiana del militar, acompañándole y también a sus familiares en el camino de la iniciación cristiana, vocacional, de la madurez en la fe y en el testimonio; y al mismo tiempo, favorecer las formas de fraternidad y de comunidad, así como de oración litúrgica, que sean apropiadas al ambiente y a las condiciones de vida de los militares”, agregó.

El Santo Padre explicó que “para ofrecer a las personas una adecuada atención pastoral y para realizar la misión evangelizadora, los Ordinariatos militares tienen necesidad de presbíteros y diáconos motivados y formados, así como de laicos que colaboren activa y responsablemente con los pastores”.

Refiriéndose al “valor de la paz”, el Papa dijo que “si el Concilio llama ministros de la paz a los militares, con mayor motivo lo son los pastores a los que han sido confiados. Por tanto, exhorto a todos a que los capellanes militares sean auténticos expertos y maestros de lo que enseña y practica la Iglesia en orden a la construcción de la paz en el mundo”.

martes, octubre 24, 2006

¿Qué es lo que hay con Garabandal? - Parte III

Por el Padre Pedro L. Reyes

Reproducido de El Visitante Dominical - El semanario católico de Puerto Rico

Visionarios de GarabandalDespués de todo lo explicado en las últimas dos semanas, ¿En dónde situamos las apariciones de Garabandal? Bueno, en el proceso de discernir el fenómeno de las apariciones en Garabandal para saber si son un hecho sobrenatural o no, no basta con constatar que allí hayan ocurrido éxtasis, ni las caminatas en éxtasis, o la devolución de los rosarios y medallas a sus propios dueños y otros. Ninguno de estos hechos, y menos aún las fotos milagrosas, los rosarios tornándose color oro etc. ni otras supuestas apariciones, sirven de prueba a la Iglesia sobre el origen divino del fenómeno. Con la ausencia de la prueba de un claro fenómeno sobrenatural, ni el Obispo, ni Roma están inclinados a aprobar la aparición.

Aunque hubo dos comisiones convocadas por los Obispos de Santander, España, éstos han señalado que no hay ningún fenómeno que pudiera autenticar estos eventos como ciertamente sobrenaturales. Con esta expresión tampoco los obispos han condenado el mensaje. Una cosa es que no esté aprobado y otra que esté condenado. A este respecto, la primera comisión indicó «no hemos encontrado nada que merezca censura o condenación eclesiástica, ni en la doctrina, ni en las recomendaciones espirituales que han sido publicadas como dirigidas a los creyentes».

El Obispo que convocó a la segunda comisión, Obispo del Val, al retirarse de su oficio indicó en una entrevista que el mensaje de Garabandal era «importante» y «teológicamente correcto». De hecho algunos de los elementos proféticos del mensaje pueden ser encontrados en otras «revelaciones privadas» aprobadas por la Iglesia. Por ejemplo, el concepto de advertencia mundial puede ser encontrado en el Diario de Santa Faustina Kowalska en el mensaje de la Divina Misericordia (Diario n. 83 y n. 1588) y en el mensaje de Akita (que tiene aprobación por el Obispo local) en los cuales se hablan del castigo, si la humanidad no se arrepiente.

Finalmente el principal promotor de Garabandal, Joey Lomangino, ha testificado que fue el Padre Pío quién le dijo que la Santa Virgen estaba apareciendo en Garabandal y que él debía ir allí.

Visionarios de Garabandal
Parece por lo tanto, que no obstante las decisiones tomadas por las dos comisiones aceptadas por los Obispos de Santander, algunos encuentran suficientes motivos para tener por creíbles las apariciones de Garabandal. Los niños mismos predijeron que el mensaje de Garabandal iba a ser aprobado con dificultad, pero con tiempo suficiente para su difusión. Quizás esto significa que el “aviso” (un claro evento sobrenatural) debe ocurrir antes para su aprobación. Dada la gravedad de los tiempos, haremos bien en hacer caso del mensaje de conversión, ya sea propuesto por Fátima, Garabandal, Medjugorje u otra, sin miedo, o sea, con completa confianza en la providencia de Dios para nosotros y el mundo. El futuro se encargará de todo si nos mantenemos espiritualmente preparados para lo que venga. Este ha sido de todas formas, siempre el consejo de los santos.

Con respecto a posibles formas de penitencia y sacrificios que se deban practicar creo que la iglesia tiene una amplia tradición y experiencia en qué cosas podemos practicar y ofrecer. Como sabemos la penitencia (del griego metanoia) significa la conversión del pecador y designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido.

La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, y la limosna. Estas tres expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás (Catecismo Iglesia Católica, n. 1434). La Iglesia nos alienta a todos los fieles, cada uno a su modo, a practicar la penitencia (Código de Derecho Canónico, c. 1249).

Sacramento de la ReconciliaciónEn la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma (Código de Derecho Canónico, c. 1250). Y durante estos días, se nos recuerda que «todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; el ayuno y la abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.» (Código de Derecho Canónico, c. 1251).

Por otra parte, este mínimo de reglas sobre la penitencia establecida por la Iglesia no quita que cada fiel practique de modo personal y voluntario una vida ascética, es decir, la práctica de una disciplina basada en el autocontrol y la autorrenuncia que ayuda a un individuo o comunidad a alcanzar metas espirituales. De igual manera, por el espíritu de mortificación, el cristiano busca la radical autorrenuncia y donación incondicional a Dios siguiendo el consejo de Jesús cuando dijo a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga» (Mt 16, 24).

La vida cotidiana está llena de pequeños momentos en los que podemos ofrecer a Dios sacrificios espirituales, uniéndonos al sacrificio de Cristo, en donde libremente nos privamos de pequeños gustos, caprichos, comodidades, ofrendando a Dios nuestro tiempo, energía y otros bienes en favor de los demás. En la práctica del examen de conciencia cotidiano, pasamos revista sobre el estado de nuestra salud espiritual e identificamos áreas de nuestra vida y de nuestras relaciones en que no estamos actuando de manera verdaderamente cristiana y que necesitan modificarse. Sin duda, buscando una buena dirección espiritual, llegaremos a un entendimiento más profundo de nuestra relación con Dios e identificaremos las áreas en donde necesitamos mortificarnos para identificarnos con las ansias reparadoras del Corazón de Cristo.

lunes, octubre 23, 2006

Caminemos juntos, José

José y yo caminando juntos - en verdad, Aristóteles y Platón discutiendo.Amigos, el siguiente epígrafe es mi contestación dejado por mi lector, José, en la cadena de comentarios generadas por mi epígrafe titulado Se enoja la calle musulmana por "insulto" papal. Es que ya van 19 comentarios y como el artículo original rotó hace tiempo, quiero empezar un nuevo pasquín. Mi intención no es la de discrepar por discrepar, si no la de dialogar y al final caminar juntos, aunque discrepemos en algunos detalles. Los comentarios de José están en caracteres itálicos, el resto es mi respuesta:




Hola José;

Una vez más, gracias por comentar. Comento en respuesta, brevemente:

Fiuu, por fin hice coraje para poder responder a tu comentario luego de leer detenidamente el texto (y el contexto) de tu "Dios es Razón: Inaugura Benedicto XVI un robusto debate frente al Islam", una especie de argumentum ad verecundiam tuyo para justificar lo injustificable: esa falacia que, escrita así -y encima con mayúsculas- es una herejía (según tus propios códigos): ¡"Dios es Razón"!... Te agradeceré la admirable gentileza de citar una sola fuente textual de esa proposición proveniente del Magisterio católico posterior al "cogito ergo sum" cartesiano.

Pues, ninguna. Porque desde ese entonces, hasta el discurso del Papa en Ratisbona, la expresión podía ser malentendida, como nuestro diálogo ilustra.

La falacia y herejía aquí, hermano José, no es que yo haya dicho "Dios es Razón" y lo haya explicado de manera bien preliminar. La falacia aquí es, entre otras, tu obsesión de vestirme con el sanbenito del racionalismo moderno, achacándome posturas, creencias y afirmaciones que o no comparto, o nunca dije. Veo el ánimo que le tienes al racionalismo moderno que total, ha sido desplazado por el postmodernismo ya que para los "pensadores" del postmodernismo la razón misma está en juego. En esto, comparto tu recelo hacia esas actitudes.

Pero esas actitudes, creencias y posturas no son las mías. Y has transferido tu aversión intensa hacia el racionalismo moderno hacia mí. Francamente, no me lo merezco.

Ya te di a entender que tu formación filosófica en estos temas deja mucho que desear. Te ubicas gratuitamente junto al Aquinate en el "molde del racionalismo", cuando en cualquier manual introductorio hallarás la enorme diferencia entre la noción griega de "logos" (principio universal y sentido superior de todas las cosas; ciencia o inteligencia; palabra-diálogo) y su traducción al latín por "ratio" (razón, división, medida, cálculo). "Parvus error in principio magnus est in fine": creo que la confusión de esa elemental equivocidad léxico-filosófica te ha llevado a tamaño dislate teológico.

Sí, entiendo que el error pequeño es grande al final y francamente te diré que no soy superdotado en filosofía y en sus ciencias relacionadas. Yo admito que soy imperfecto y que por eso, en el margen izquierdo de ¡Vivificat! encuentras esta Gran Advertencia cotidiana:
Someto todas mis opiniones en materias de fe y moral al juicio del Magisterio de la Santa Madre Iglesia para su corrección última.
Esto no lo asevero por salir del paso, sino que se basa en mi creencia personal y profunda que todo lo que digo y todo lo que escribo necesita corrección tan pronto sale de mis dedos. Si la Iglesia, a través de mi obispo, preceptores, y director espiritual determinase que estoy en un error, sin más ni más lo admitiría.

Sin embargo, tengo que también decir que si me vas a acusar de error, al menos acúsame de algo que en verdad creo, asevero, dilucido, o mantengo realmente, sin recurrir a hombres de paja. Estoy seguro de que conoces esa falacia:
Hombre de paja

Definición:

El autor ataca un argumento que es diferente y generalmente más débil que el mejor argumento de la oposición.

Ejemplos:

(i) Los que se opusieron al acuerdo de Charlottown probablemente solo querían que Quebec se separara. Pero queremos que Quebec se quede en Canadá.

(ii) Deberíamos tener servicio militar obligatorio. La gente no quiere entrar en la milicia porque lo encuentra inconveniente, pero tienen que darse cuenta de que hay cosas más importantes que la conveniencia.

Prueba:

Demuestre que los argumentos de la oposición han sido mal interpretados y muestre que la oposición tiene un argumento más sólido.
En nuestro caso, me acusas de creer que la infinita inteligencia de Dios no es discursiva, que digo que Dios "ratio-naliza, que procede POR PARTES, como lo hace nuestra razón humana, a pesar de que, como protesté en el mensaje anterior, ni dije, ni creo en esto. Me acusas también, por implicación, de creer que el Logos de Dios "…es un arché impersonal como el logos presocrático o la Razón impersonal de Brunschvicg , sino nada menos que la segunda Persona de la Santísima Trinidad." Pamplinas, tampoco creo eso ni nunca lo dije. Pero sigues insistiendo esto obstinadamente.

En mis escritos me limitaba a derivar mi argumento del discurso papal en Ratisbona, sacando esa conclusión de que Dios es Razón simplemente porque Dios es Logos, como tú bien lo reconoces. Por ejemplo, de acuerdo al "Lexicon" de la Concordancia Strong de la Biblia, una de las definiciones de "logos", cuando referente a la "mente" esta significa "razón, la facultad mental de pensar, meditar, razonar y calcular." Sabiendo muy bien, como el artículo de la Enciclopedia Católica que compartí contigo y que aparentemente no leíste, y derivando también de esta misma Enciclopedia bajo el inciso razón en donde puedes leer que "en su sentido general, la razón es algo que se le puede atribuir a Dios," pues dije lo que dije dentro de estos parámetros.

En el último término, de que Dios es Razón es un dato bíblico porque Dios es Logos, pero en Dios, como bien lo sé, no hay "proceso." Dios es Acto Puro coesencial con su Ser y por eso Dios es Razón, como lo es Bondad, como lo es Justicia y como lo es Amor.

Y es aquí donde me quedo y me limito. Sé que discrepas intensamente de mis conclusiones a este respecto, tanto que me has llevado a achacar posturas que no comparto. Pues, tendremos que discrepar.

[Segmentos cortados por falta de tiempo]

Todo esto dicho desde las categorías que asumes como propias, dentro de tu "razón" lógico-occidentalista. Otra cosa sería si te atrevieras a mirar desde otra perspectiva intelectual y te asomaras a otras lógicas, o a una meta-lógica universal que incluye la lógica bivalente y la polivalente, la occidental y la oriental, la griega y la indostánica, etc. El cuadro actual de la lógica es muy rico y lo interesante es que los campos de la lógica contemporánea y los de la lógica prebooleana han superado su etapa de disputa inicial y se están conformando en un cuerpo amplio de pensamiento que no expresa diferencia en formas fundamentales de concebir el saber humano sino en la diversificación de campos para su exploración. Por ejemplo, el criterio de organización del pensamiento semita es muy diferente al de los griegos, es más complejo y más crítico. No parte del concepto de physis cósmica sino del panim-el-panim ético por excelencia, intersubjetivo.

Bueno, pero ya esto son otros veinte pesos, otra especie. Ya quieres que me "atreva" a mirar las cosas desde perspectivas extra-cristianas. Mira, lo he hecho, particularmente desde el budismo. No busco generalizar, pero prefiero una filosofía como la cristiana la cual abraza el principio de la no-contradicción.

Mientras yo hable desde un punto de vista cristiano, utilizaré nuestras herramientas intelectuales. Mala o mediocremente, pues, es parte del riesgo que me tomo. Pero, ¡tanto que sabes de lógica y eso no te salvó de atacar tu espanta-pájaros!

Siguiendo tu cadena de errores discursivos, es sencillamente lamentable la visión que tienes del diálogo interreligioso y el espíritu ecuménico de la Iglesia -me atrevería a decir cuasiterrorista en el tema que nos ocupa- hasta el punto de negar o declarar imposible el diálogo con los islamistas, porque según tu pálida filosofía “el Logos no brillaría en la conciencia de su mala voluntad” (¿o de su crispada desesperación?): "El Papa no se hace de ilusiones—ni nosotros deberíamos tampoco—de que los islamistas quieran unirse a este diálogo pues el Papa tiene otra audiencia en mente: los hombres y mujeres de buena voluntad que se encuentran en todas las religiones, gracias al Logos que brilla en la conciencia de todos".

¡Al fin, algo que sí dije! Perfecto, exactamente. Eso es lo que dije y aun sostengo.

Este integrismo que achacas a los islamistas es el mismo que veo reflejado en tu bitácora tan "católica" como clericalista e imperialista. Por ejemplo, he buscado allí referencias que legitiman una verdadera vocación al diaconado y no encuentro prácticamente nada de uno de los signos objetivos esenciales, el humilde servicio a los más pobres. Mucha idea, mucha razón, pero "pobreza" y "pobres" sólo aparecen vistos desde un ángulo tan desencarnado y espiritualista que suena a angelista. Y ya sabrás lo que decía Pascal al respecto: "Qui veut faire l'ange, fait la bête".

Noto el ad hominem pero lo voy a dejar pasar.

José, los islamistas son por definición integristas en contraposición a las masas musulmanas que no lo son. Aparentemente no estás al tanto de la diferencia y por eso fabricas un argumento desde un punto de vista de ignorancia semántica. El diálogo interreligioso es posible con los musulmanes, no con los islamistas quienes son los primeros en no querer hablar. El Papa quería abrir un nuevo diálogo con los musulmanes con el fin de marginar a los integristas-islamistas. Y así lo ha logrado. En cuanto a este comentario:
Por ejemplo, he buscado allí referencias que legitiman una verdadera vocación al diaconado y no encuentro prácticamente nada de uno de los signos objetivos esenciales, el humilde servicio a los más pobres.
No estás en la posición para juzgar mi vocación ni este blog existe para yo exhibir mis pocas virtudes—aunque sí mis muchos defectos y así lo admito. Juzgar la consonancia de mi vocación es para mis preceptores, que se extienden desde mi obispo hasta mi esposa y a esa cadena tú no perteneces ni te corresponde a ti saltar a ciertas conclusiones sobre mi idoneidad porque no canto ciertos estribillos o declamo ciertos eslóganes que demuestren de que yo "estoy con los pobres." Lo siento, pero con mi conciencia vocacional no te puedes meter. Te vedo el paso.

Recuerda también que ¡Vivificat! tiene dos lados y que el tema del diaconado y cómo me ha afectado y cómo lo veo lo he tratado detalladamente en el lado en inglés y que tengas en cuenta que por cada epígrafe que aparece en el lado en español existen dos en el lado de lengua inglesa—que mi contexto es uno mayor.

No quiero terminar en una mala nota y quiero que sepas que tus comentarios son bien estimulantes—aunque no libre de imperfecciones iguales y a veces mayores a las que me achacas. Estamos aquí para aprender juntos. Seguir a Cristo se hace en compañía, no por sí uno solo. Bienvenido hermano, a caminar conmigo.

viernes, octubre 20, 2006

La crisis de identidad que vive Puerto Rico es una espiritual – Parte I

Análisis.

Escudo de Armas de Puerto RicoAmigos, Puerto Rico vive en crisis. ¡Si supieran cuántas veces he escuchado eso! Pero eso no le quita validez a esta afirmación que vuelvo y repito: la Isla vive en crisis.

El diccionario da varias definiciones de la palabra «crisis» y estas son las que quiero aplicar en este epígrafe:
Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

Situación dificultosa o complicada.
Las definiciones se actualizan en nuestro diario vivir y nadie las discute. Algo está mutando, peor, algo se está transformando pero no sabemos qué, ni en qué. Lo que todos tememos es una retrometamorfosis, un proceso en el cual la bella mariposa que una vez fue la Isla del Encanto se reconvierte en un gusano feo y peludo. Que nuestra situación es “dificultosa o complicada” todo el mundo lo da por cierto y lo que todo el mundo teme, pero que nadie quiere confesar en voz alta, es que puede ser que nuestra identidad colectiva, a la que está atada nuestra identidad personal, continúe aunque de modo distinto o que cese del todo. Y este temor persiste ante la certeza de que, aunque la Isla no se hunda en el océano por culpa de un maremoto, ni que el Yunque se seque ni que el Morro se desmorone, el esperpento que salga de este proceso sea tan distinto al Puerto Rico de los libros de Enrique Laguerre que no merecerá ni el nombre ni su gente será digna de ser los herederos de más de 500 años de historia y cultura propias.

Muchos quieren reducir este problema al dichoso asunto de nuestro estatus político—que si nos hacemos país independiente, que si nos hacemos estado de los EE.UU., o que si culminamos lo que somos ahora—“lo mejor de dos mundos”—viviremos felices para siempre, que en la Isla brotarán manantiales de leche y miel y que mágicamente el puertorriqueño descubrirá que no es un individuo alienado, sino que existe en convivencia y solidaridad con otros.

En la creencia ingenua que me llevaba a separar en dos vías paralelas mi pensar seglar y político de mi cosmovisión cristiana, yo daba esa separación por sentada. Pero he llegado al punto que no puedo más separar las contradicciones a que esto me llevaba. Experimenté otra conversión—algo que no es inusual entre los católicos, quienes estamos llamados a convertirnos todos los días a diferencia de la idea de raigambre pentecostalista que domina el discurso protestante en la Isla, cuyos adherentes se convierten una sola vez en su vida.

Ya no puedo hacer esa separación, no puedo dejar de aplicar las lecciones de dos mil años de cultura y civilización cristianas dentro de la cual la Isla ha sido forjada durante su medio milenio de historia y que ahora amenaza con perderse. Estas lecciones, basadas en el Evangelio de Jesucristo, hay que aplicarlas sin pedir ni perdón ni permiso.

La diferenciación tajante entre lo seglar y lo espiritual nos ha causado una fractura y un descenso cultural, intelectual, moral y social en Puerto Rico que ha afectado a su vez todos los sectores de nuestro quehacer político, económico y cívico. La doctrina de “lo mejor de dos mundos” que una vez fue el motor de nuestro progreso se ha convertido en “lo peor de dos mundos,” un estado de cosas en el cual los peores rasgos de la civilización estadounidense y la hispana se combinan de tal modo que han engendrado un puertorriqueño súper-individualista, enamorado de sí mismo en un narcisismo desmedido; uno que reclama el derecho absoluto e inalienable a cometer cualquier poca vergüenza en el nombre de una libertad sin límites y sin responsabilidades y cuando las consecuencias le alcanzan, protesta que la culpa es de otro, o de las estructuras sociales injustas, o de instituciones sociales tiránicas y a su modo de ver, caducas, como la Iglesia, o el estado, o la corrupción, o las clínicas, hospitales, o los padres, o la patriarquía, o los homofobos o cualquier otro coco de su preferencia.

Estas actitudes enfermizas que demandan todo a cambio de nada y nos mueven a echar la culpa a otros por el penoso estado de nuestra sociedad son los síntomas superficiales de una enfermedad fundamental.

La raíz de la crisis del Boricua no es una de salud mental, ni política, económica u ambiental. Es una espiritual. La alienación que sufre el puertorriqueño es primero que nada la alienación causada por el pecado personal que retumba como un eco distorsionado en las estructuras sociales, convirtiéndose en una serie de pecados sociales. En este clima, a lo bueno se le llama malo y a lo malo bueno, provocando un trastoque tan alocado que ya nadie sabe ni lo que es arriba ni lo que es abajo.

Amigos, Cristo está inscrito en nuestros símbolos patrios y eso no es por accidente. La razón de ello trasciende los designios políticos de la España imperial. Es solo por Cristo, con Él y en Él, que los puertorriqueños podrán reencontrarse a sí mismos y reconstruir un Puerto Rico digno, industrioso, y pacífico.

Por favor, continúa leyendo en la segunda parte.

lunes, octubre 16, 2006

Tomando vacaciones de cuerpo y mente

Santuario Nacional de la Inmaculada ConcepciónAmigos: acabo de terminar mi fin de semana de trabajo en la ciudad de Washington y según mi creciente costumbre, asistí a la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de esa ciudad. Aquí les muestro una foto que tomé con la cámara de mi teléfono celular. "Clickeen" en la imagen para amplificarla.

Tenían un coro invitado proveniente de Delaware--o tal vez de Rhode Island--y al terminar la Liturgia cantaron el coro del "Aleluya" del Mesías de Handel. Me encontraba en la capilla del Santísimo Sacramento cuando comenzaron el himno y el efecto fue inspirador, celestial. Apelaba a los sentidos y a través de los sentidos, al alma misma.

Acabo de terminar un mega-proyecto de trabajo y como no he tomado unas vaciones decentes últimamente, he decidido tomar esta semana libre. Estaré pasquinando alguna que otra cosita de vez en cuando, pero no esperen nada de gran envergadura. Esta semana quiero descansar tanto la mente como el cuerpo.

¡Oren por nosotros!

viernes, octubre 13, 2006

Tiempo libre

Amigos, estaré ocupado este fin de semana, por lo tanto no estaré "blogueando" hasta la semana que viene. Disfruten del contenido disponible.

miércoles, octubre 11, 2006

¿Qué es lo que hay con Garabandal? - Parte II

Padre Pedro L. Reyes Lebrón

Reproducido de El Visitante Dominical - El Semanario Católico de Puerto Rico

En la entrevista que le hiciera una vez el periodista Vittorio Messori al entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Joseph Ratzinger, contenida en el libro Informe sobre la fe, éste afirma: «No podemos ciertamente impedir que Dios hable a nuestro tiempo a través de personas sencillas y valiéndose de signos extraordinarios que denuncian la insuficiencia de las culturas que nos dominan, contaminadas de racionalismo y de positivismo. Las apariciones que la Iglesia ha aprobado oficialmente ocupan un lugar preciso en el desarrollo de la vida de la Iglesia en el último siglo. Muestra, entre otras cosas, que la Revelación -aún siendo única, plena y por consiguiente, insuperable- no es algo muerto; es viva y vital».

Claro, aquí el Cardenal Ratzinger hace una distinción específica al referirse a «apariciones aprobadas» por la Iglesia. Pero y, ¿qué cuando no son aprobadas? ¿Cuál es la actitud correcta a seguir para un fiel católico?

La historia de todas las «apariciones aprobadas», muestra que la Iglesia necesita para ello una evidencia inequívoca de lo sobrenatural. Es la misión de la iglesia ayudarnos a discernir los signos de los tiempos y no caer en los engaños del enemigo que busca destruir la obra de Dios. Y es en ese proceso de discernimiento de espíritus en donde la Iglesia habla de distintas categorías de apariciones.

Hay apariciones dudosas (todas las apariciones empiezan en esta categoría por cuanto que no se puede asumir que esté ocurriendo algo sobrenatural de parte de Dios hasta que no se efectúe una evaluación completa); apariciones falsas (después de las evaluaciones, muchas de las apariciones dudosas son determinadas como falsas de acuerdo con los criterios de discernimiento de la Iglesia. No todas las apariciones falsas son fraude. Puede ser que la persona vidente era sincera pero errada por razones de engaño satánico, problemas mentales u otra razón); apariciones fraudulentas (cuando las supuestas apariciones han sido fingidas. Esto puede ocurrir por muchas razones: busca de atención, fama, dinero, etc. En algunos casos se trata de intervención diabólica); y las aprobadas por la Iglesia (por el obispo o por el Papa. Son una pequeña minoría de las apariciones reportadas. Solo la Iglesia tiene la autoridad para declarar el estatus de una aparición. La Iglesia actúa con mucha prudencia, después de mucho tiempo de discernimiento).

Muchas apariciones auténticas no llegan a ser aprobadas, ni hace falta tampoco, sencillamente porque no siempre el mensaje tiene la misma trascendencia. Tampoco es necesario si quiera buscar la aprobación de la Iglesia a no ser que la Virgen imparta un mensaje público o comiencen a asistir muchas personas.

En el proceso de la aprobación existe también un largo camino que recorrer. Las apariciones pueden tener varios grados de aprobación. Primero debe ocurrir una Declaración favorable del obispo. El obispo establece una comisión para una evaluación exhaustiva. La comisión hace su recomendación al obispo y este puede que se declare en apoyo de la aparición, diciendo que “no contiene nada contrario a la fe o la moral”, que “parecen ser inspiradas sobrenaturalmente” y “son dignas de devoción por parte de los fieles”. Luego puede advenir el Permiso para celebración de la liturgia, en donde se permite celebrar la Santa Misa en el lugar de las apariciones. En este tiempo se observan los frutos. La mayoría de las apariciones se quedan en este grado de aprobación oficial y no es necesario más. El hecho que no venga una aprobación de la Santa Sede no indica rechazo. En algunos casos puede llegar el Reconocimiento papal, si la aparición llegara a tener una gran difusión internacional. En tal caso el Papa declara públicamente que él mismo tiene una disposición favorable con relación a los eventos y al contenido de la aparición. Por último, el Reconocimiento litúrgico, que es el más alto grado de aprobación, con la inserción oficial de la aparición en el calendario litúrgico.

Entre las apariciones del siglo XIX, solo las de La Salette, Rue de Vac y Lourdes alcanzaron el máximo grado de aprobación. Entre las del siglo XX, solo Fátima, Beauraing y Bélgica. Después de todo lo que he explicado la semana pasada y en este artículo, creo que estaremos en mejor situación para entender la actitud concreta a seguir con respecto a las supuestas apariciones de la Virgen en Garabandal, España. Eso lo trataremos la semana que viene.

martes, octubre 10, 2006

Juan Pablo II: Facetas de un Pastor

El Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, en la XXVI Semana Teológica del Instituto Superior de Estudios Teológicos (ISET) Juan XXIII, recordó que el Papa Juan Pablo II no aceptaba la violencia, no aceptaba la injusticia, y al mismo tiempo jamás se le vieron gestos de odio, siempre tuvo ternura en el corazón para todos, pero no aceptaba componendas.

Martes 15 de noviembre de 2005

Excelentísimo monseñor Pacífico Tomasi, P. Enrique Segovia, Rector del ISET, profesores, alumnos y amigos todos en Cristo:

Aquí estamos con ocasión de la celebración de la XXVI Semana de Reflexión Teológica, organizado por el Instituto Superior de Estudios Teológicos Juan XXIII, tomando para ello los mensajes del Papa Juan Pablo II en su visita al Perú en los años 1985 y 1988.

Papa Juan Pablo IIMe han pedido hablar de su faceta como pastor. Mezclaré, de un modo breve, algunos recuerdos personales con el Papa Juan Pablo II y algunos aspectos de lo que su ser Pastor lo llevó a marcar en su enseñanza, en su vida, en su magisterio en estos 27 años de su pontificado.

En primer lugar, es evidente que el Papa centra su razón de ser como persona, como sacerdote, como obispo y finalmente como sucesor de Pedro, en la persona de Cristo. Recordarán ustedes que en la Redemptor Hominis el Papa advierte que el hombre que no conoce al Verbo, a Dios hecho hombre, permanece desconocido para sí mismo, es decir, la verdad de nuestra propia identidad la encontramos en el mismo Cristo. Esta aproximación a la Cristología, bastante agustiniana, supone una innovación muy grande y una vivencia fruto de su formación fenomenológica: Cristo, el único Pastor nos lleva a muchas conclusiones. Así como Juan Pablo II, iluminaba; Benedicto XVI es lineal, introduce un planteamiento y llega hasta el final.

El Papa Juan Pablo II, nos dejó una luz muy fuerte: “O es Cristo que vive en mi o no soy nadie”. Así de radical, elimina de golpe toda ideología que quiera instrumentalizar el mensaje de la fe al servicio de cualquier otra idea. La gracia de Cristo ilumina con bastante claridad la vida espiritual, la vida material, los cambios de estructuras, la vida social y Juan Pablo II con su respuesta heroica nos hace presente a Cristo Vivo, nos conmueve su gesto, su palabra, su amor, su cariño, su cordialidad, ese derroche de amor a los demás, esa amabilidad y agradecimiento tan grande que tiene al ser acogido en un país, al agradecerle a su presidente, al recordar a los misioneros, al hablarle a los religiosos, logrando que desde el más sencillo hasta el más intelectual se conmueva, porque sienten en él la presencia de Cristo Vivo.

El Papa Pablo VII decía, en la Evangelii Nuntiandi, que el mundo de hoy más que palabras pide testimonios, que el mundo de hoy reclama más que grandes discursos, testigos vivos y el Papa Juan Pablo II era conocedor de estas palabras. Justamente menciona ésta referencia a Cristo, cuando acepta ser elegido Papa: “en obediencia de fe a Cristo mi Señor, confiando en la Madre de Cristo y de la Iglesia, no obstante las graves dificultades, acepto” Este planteamiento desde el primer momento de su elección hasta el último instante de su vida es un sello que marca toda su actividad intelectual, pastoral, apostólica, social, todas las dimensiones de su magisterio.

Es el gran regalo que Dios ha querido darnos con este Papa y que continúa en el Papa Benedicto XVI, con esa presencia real de Cristo y ese ser hijos de Dios en Cristo. Esa inserción de nuestra vida en la vida intratrinitaria, es una revolución de tal categoría que resulta difícil asimilarla, pero vamos caminando, y hemos visto en este año de la Eucaristía una explosión de cariño, una explosión de fe en el mundo entero. En el Sínodo lo escuchaba con testimonios de Asia, de África, de Europa, de diferentes modos y diferentes maneras. Ese asimilar de que Cristo vive en su Iglesia es algo que en la medida que lo vayamos haciendo vida propia, va a surgir con una fuerza extraordinaria. La Iglesia no es proyecto de ningún obispo, ni del Papa, ni de un grupo de religiosos, ni de tres catequistas ¡No! La Iglesia, hoy, es Cuerpo Místico de Cristo.

Hace poco, decía Benedicto XVI, que la Iglesia vive el Evangelio que no es suyo, sino que es la palabra de Dios permanentemente actual la que nos enseña la teología interpretada a la luz de la tradición y del magisterio, pero no es un evangelio a gusto del consumidor o del cliente. Esa unidad con Cristo nos lleva a un enorme respeto por la Iglesia, por la Sagrada Escritura y a una profundización en lo que es el magisterio, esa cercanía con Cristo significará también un renacer de la presencia del Espíritu Santo, animando cada vez más la iglesia.

El Papa pronuncia, con esa claridad tan grande las palabras de Cristo: “no me habéis elegido vosotros a mí, yo los he elegido a vosotros y los he destinado para que deis fruto y que este fruto permanezca”. Él tiene conciencia en su humildad que desde que nace hasta que muere está cumpliendo una misión de obediencia a la fe, lo que falta cada vez más, peregrinación en la fe; ya no la peregrinación física, cronológica o intelectual. Es otro recorrido interior que el Papa, en esa mística, nos presentaba de un modo tan atractivo, en esa humildad de ser consciente, que su razón de ser es absolutamente el abandono en las manos de Dios; lo que demuestra en Juan Pablo II una personalidad muy fuerte. Fíjate el contraste: ¡cuanto más me abandono con humildad en las manos de Dios, más necesito la personalidad y la madurez de carácter!

Digo todo esto para que no haya la preocupación de que una excesiva espiritualidad o vida de oración pueda convertir a un hombre en indeciso, o a una mujer en débil de carácter ¡No! Para abandonarse en las manos de Dios hace falta mucho temperamento, mucha personalidad, mucho carácter.

El Papa no aceptaba la violencia, no aceptaba la injusticia, y al mismo tiempo jamás se le vio gestos de odio, siempre tuvo ternura en el corazón para todos, pero no aceptaba componendas.

No hay que olvidar que el Papa en Nicaragua tuvo que enfrentarse prácticamente a un desafío en la Santa Misa; en Chile sabía de la presencia de Pinochet; en Ayacucho sabía que estaba sendero luminoso, en Polonia sabia el Papa de la opresión del régimen comunista. En la firmeza de este Papa, martirizado en la Plaza de San Pedro, no se encuentra ni un milímetro, ni un gramo de odio, de venganza, de resentimiento, ¡No! Esta es, para todos nosotros, una lección impresionante de abandono y confianza en el Señor.

Yo me atrevo a decir que la fuerza del Papa fue la oración, tengo muchos ejemplos prácticos, recuerdo dos: En una visita ad limina en Castelgandolfo, me preguntaba por el terrorismo, por la violencia, por la gente pobre, por los seminarios, por las vocaciones, por los religiosos. Eran ocasiones en las que el Papa preguntaba al Obispo acerca de su trabajo y yo le presenté las cosas con la mayor sinceridad: Santo Padre no hay vocaciones, son tan solo siete muchachos, le explicaba lo que estábamos haciendo y al terminar el Papa decía: ”Oración”.

Hablamos también del deporte, yo estaba en esos días con la rodilla lesionada y el Papa preguntó que había pasado, le expliqué que jugando básquet me había lesionado y me dice: “Yo también estoy con la rodilla hinchada”. Para acabar la entrevista me dice: “Bueno, resumiendo oración”. Recuerdo que entró un obispo después que yo y salió al cabo de cinco minutos y me dice: Cipriani, ¿qué te ha dicho el Papa?, Te lo pregunto porque el Santo Padre me ha dicho: pregúntele a Monseñor Cipriani que es lo que él ya sabe. Y le dije: “¡Oración!”

Otra anécdota muy cercana: La última vez que vi al Papa, un par de semanas antes de morir, yo estaba en Roma, por suerte, en una reunión de la Congregación del Culto Divino y el Papa estaba en Gemelli. Quise averiguar sobre su estado de salud. Le escribí una carta y me acerqué al Policlínico donde estaba internado y por esas casualidades quien me atendió me pidió esperar un momento, luego me hizo subir al décimo piso, donde estaba Monseñor Stanislaw y me hizo pasar a una sala. Le dije que yo sólo había ido a dejar una carta al Papa. Dijo ¡no! Quédese un rato y acompáñeme, el Papa está al lado, hemos habilitado una capilla y él está allí. Después me pidió que lo siguiera y entramos por la puerta posterior, había un sagrario, el Papa estaba en esa silla que usaba últimamente, una monja polaca le leía al oído. Estuve unos 30 segundos y me retiré.

La fortaleza de este Papa que recorrió más mundo que todos, que escribió más que todos, que habló con todos en todos los idiomas, que tuvo una apertura a todas las culturas, que fue realmente un aire fresco a un mundo cansado, fue la oración intensa. Esa idea de que la oración nos aleja de la acción no es real; Dios es la Acción, es el Espíritu y la meditación pura. No tengamos miedo de tener mucha vida de piedad o mucha intimidad con el Señor en la Eucaristía. Una intimidad seria con Jesús lleva a una acción apostólica impresionante, una acción apostólica sin Él, es peligrosísima.

En el año 83, el Papa inicia la prédica de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en sus expresiones. En la Novo Millenium Ineunte ya existe algo de ardor en el tema del año de la Eucaristía, pero nueva en sus métodos, nueva en su expresión. Esta semana teológica nos ayudará realmente a aproximarnos a ese Señor que quiere darnos una fuerza muy grande.

Recuerdo que en otra ocasión estando en Roma, el Papa dijo: “¿Les parece bien que el Papa salga de viaje?”, nadie contestó; y luego en el almuerzo volvió a preguntar: “¿Qué les parece que el Papa viaje mucho?”, no contestamos por segunda vez. El Papa dijo entonces: “Hay algunos a quienes no les gusta que el Papa salga mucho, pero va a seguir saliendo, porque si el mundo no llega a Roma, Roma sale al encuentro del mundo”. Ante el nivel de problemas y dificultades que había en el mundo El Papa se lo tomó como tarea personal: El pastor que deja las noventa y nueve y va a buscar a la que se ha perdido. El Papa dejaba todo, se subía al avión y no paraba, porque quería ver a cada uno. Esto fue para nosotros un regalo que evidentemente el Señor bendijo con abundantes frutos.

Este ejemplo, nos lleva también a darnos cuenta que cada alma vale toda la Sangre de Cristo; y lo digo, especialmente, a las comunidades religiosas. No vaya a ser que por captar nuevos amigos y nuevas vocaciones se olviden de aquellos que están al lado y no se den cuenta que necesitan ayuda. ¡Comunidades Religiosas! ¡Ambientes Parroquiales, vida, cariño!

El Papa en su dimensión de Pastor era un hombre abierto a la esperanza, siempre lo vi como el hombre de la esperanza. En una ocasión que me pidieron ayuda para preparar un posible esquema sobre la vida del Papa, me indicaron que al Papa le gustaba mucho un pasaje de la primera Epístola de San Pedro: ”Dales razón de tu esperanza”. Éstas fueron las líneas habituales de su conducta y de su predicación; junto a su pasión por la verdad ¿porqué? Porque la verdad los hará libres, repetía insistentemente. Él era un apasionado de la verdad y de la esperanza como el mayor don creado y dado por Dios, iluminado por la libertad..

En cuanto a la cultura el Papa era consciente de que estábamos asistiendo al final, a la muerte, al agotamiento de una cultura, y por eso, ha dejado cimientos de una nueva cultura que nos toca desarrollar.

Evidentemente, la cultura donde él nació y vivió está prácticamente muerta, no da más de sí, estamos viendo ya la escoria final de la cultura: el aborto, la violencia, secuestros, la permisividad, los matrimonios gays; nos encontramos en el tramo final de lo que puede ser una cultura y, definitivamente, no vamos a dejar que la cultura nueva sea exclusiva y puramente tecnológica ¡No!

Esa nueva cultura –decía el Papa- los sistemas que va creando el hombre, son siempre imperfectos; Tanto más imperfectos cuánto más seguro está de sí mismo. Ante ese constante intento de fabricar al hombre del futuro de manera virtual a través de la televisión, de la internet, de celular no nos dejemos aplastar como una partícula del cosmos organizado por tres o cuatro poderosos del mundo; ¡de ninguna manera! El Papa nos advertía proféticamente sobre este intento generalizado.

Estas son breves ideas de la faceta de pastor, de ese amor a la verdad, a la libertad, a la dignidad de la persona, de ese portador de cultura. Para Juan Pablo II la cultura no era un cuadro ni una poesía pues la cultura es algo que brota, es el vehículo en el cual se sube la humanidad, es la forma de comunicación de los hombres, son miles de expresiones. Pero, si la cultura pierde la densidad espiritual de lo que es la persona humana, pierde su conexión con Cristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, el Verbo, la Palabra que se hizo carne.

Si mi palabra participa de la Palabra, permanece, se siente actual, es la palabra de Dios. Cuando el mundo empieza a jugar con el significado de las palabras, también es señal de agotamiento de una cultura.

Hablemos de María ¿En qué vientre estuvo Cristo? En el vientre purísimo de María, ¿quién puede ser el modelo de criatura? María, creada en plenitud de gracia. La Virgen María más que una devoción es una participación –vamos a decirlo así- de la cual nosotros debemos entrar a formar parte, no se concibe participar de Cristo sino es a través de María. La cercanía con María es señal inequívoca de cercanía con Cristo, si se quiere ser un hombre eucarístico, que la Eucaristía pase por María.

La función importante de la fe –dice el Papa- para cambiar a las personas y mediante ellas a la sociedad, son los ideales a los que quiero servir con mis citas y desearía que todo sea una ayuda para el robustecimiento de la fe del pueblo peruano.

Hermanos, Dios ha querido regalarnos esas muestras de piedad popular que conmovían al Papa. El Papa se emocionó con la petición de bendiciones, por el amor a la Cruz, al ver esas imágenes de la Virgen, como si hubiera intuido vestigios de la primera evangelización y al llegar comprobarlo.

Estas señales de piedad popular son un regalo de Dios para América Latina y un vehículo que no debemos descuidar, que vale la pena profundizar en ellos, conocerlo más a fondo y desde allí, y esto es lo que el Papa Benedicto XVI va a desarrollar mucho, la llamada universal a la santidad que compromete de manera especial a todos los bautizados.

Muchísimas gracias.

- Fuente: Arzobispado de Lima, Perú.

sábado, octubre 07, 2006

¿Hacia dónde camina Occidente? O la soledad del Papa

Fuente: Christian Press - Periódico Católico

¿Hacia dónde camina Occidente? Esta es la gran pregunta. Hace pocas semanas leíamos a un analista político exponer que cuando un Imperio se pacifica, se hace débil y termina, en poco tiempo, destruyéndose. Esto es lo que le está pasando al Imperio de Occidente.

Mientras que medio mundo, mucho más poblado, mira con envidia hacia el otro medio, el mal llamado Primer Mundo, éste se encuentra abotargado, dormido, perezoso y, sobre todo, despistado. Occidente tiene varios enemigos poderosos. Primero él mismo, a través del Liberalismo y la moderna economía: salvaje, inhumana, destructiva y en manos de unas pocas manos todopoderosas. Pero hay un peligro mayor, más sutil pero real, que se apoya, precisamente, en el primero: la Invasión del Islam.

Occidente se ha pacificado en todas sus acepciones, tanto físicas como morales. Para esta sociedad moderna, hipertecnificada, hay nuevas deidades a las que adorar: la Comunicación global, el dinero y, sobre todo, el Derecho, donde se encuadra la Libertad de Expresión, la Libertad de Prensa, la Libertad de Conciencia-culto, la Libertad de los sexos... La libertad; que no es lo mismo que Democracia.

Por mor de estas nuevas deidades, se ha relajado y casi olvidado a Dios. Dios no está de moda para los nuevos dirigentes occidentales: progres, amorales, anti-filósofos y laicistas. Lo que es políticamente correcto, lo que vende, lo que impera es renegar de Dios, en general y de Jesucristo en particular. El cristiano es un enemigo a batir, simplemente, porque en el Cristianismo si se mantiene la moral, la razón, la fe y la caridad; todo lo contrario al nuevo Imperio Partidocrático.

Y mientras Occidente se ha olvidado de Dios y le niega (y por ello a sus fieles) el otro mundo avanza inexorable hacia su conquista más sencilla. El Islam es una religión absolutamente respetable, si exceptuamos ciertos conceptos mahometanos en cuanto a la violencia para evangelizar y la desigualdad entre el hombre y la mujer. Pero lo que no es válido ni aceptable es la interpretación coránica que hacen los actuales dirigentes político-religiosos islámicos. Pero Occidente, el Imperio de los Partidos políticos, está dormido, silente; o lo que es peor, cómplice. El Islam avanza hacia Occidente con una clara y única misión: conquistarlo. No se trata de evangelizar, como mantiene el cristianismo, sino de conquistar, a fuego y espada (es decir, con guerras constantes y terrorismo islámico-islamista generalizado) y para ello, ha extendido sus tentáculos por todo el orbe mundial.

No se trata de un Diálogo interconfesional, absolutamente posible, necesario y productivo. No se trata de una lucha entre religiones, que se podría dirimir en un Sínodo ecuménico de teólogos, clérigos y filósofos. No. Estamos hablando de una conquista global y total desde el Islam al resto del Planeta. La historia es cíclica, y de nuevo, con el mismo argumento pero con armas más modernas, el Islam pretende apoderarse de todo, en esta ocasión, con más facilidad y mayor firmeza. No se trata, de momento, de una nueva cruzada, porque Occidente (cristiano mal que les pese a los políticos-progres actuales, como nuestro presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero) no está atacando a nadie; es más, ni siquiera se está defendiendo, porque los políticos nos transmiten constantemente el mensaje de que "no pasa nada", o lo que es peor "occidente no es cristiano y ya no existen las fronteras", incluso "nuestro país-región-ciudad es mestiza, donde todo tiene cabida"; etc. Las Cruzadas medievales son interpretadas ahora por los ideólogos de los partidos-proges como un ataque del Cristianismo al Islam, como un intento de invasión cristiana de las urbes musulmanas. No es cierto, y aquí radica la génesis del conflicto. Occidente, cristiano, llevó a cabo las Cruzadas (con todos los errores, barbaridades y abusos que conocemos) para reconquistar unos territorios que eran cristianos y que fueron invadidos por el Islam, también para impedir las barbaridades (ahora se las llamaría crímenes contra la humanidad) que mantenían las huestes mahometanas contra los cristianos residentes en Oriente; y también, para salvaguardar el Imperio Cristiano Oriental, en claro peligro de ser invadido y pasado a cuchillo. De hecho, por poco el Islam no conquista toda Europa.

Pero todo esto ocurrió hace siglos. En aquella época se cometieron, por parte de todos, barbaridades que ahora nos parecerían más que inhumanas; pero que en aquellos años de lucha constante a espada y hacha, eran la norma. Por supuesto, y aquí continúa el germen del conflicto actual, los textos, los decálogos, los argumentos sacros defendían la guerra, las matanzas, las conquistas en el nombre del Dios de cada uno. Para los cristianos "cruzados" (cuidado con este término, porque pocos saben, realmente, qué significa) matar "moros" es decir, infieles a la fe de Dios no constituía un pecado, sino una bendición. Lo mismo sucedía con el soldado islámico, quien tenía ganada la fortuna del Paraíso de Alá si acababa con la vida de, cuantos más infieles mejor. Era la doctrina de esa época pasada, superada, donde las diferencias de fe se debatían con la espada.

Pero el tiempo ha pasado, muchos siglos nos separan y Occidente se ha civilizado, ya no se mata por asuntos religiosos, ni se conquista por causa de la Fe. Pero el Islam si. Esta es la tercera pieza de este tríptico que explica muchas cosas.

En Occidente cristiano se nos antoja una barbaridad tomar las armas por asuntos de fe. La Democracia, las Libertades antes expresadas, los Estados de Derecho, la Igualdad hombre mujer, impiden que a nadie (excepto algún demente) dirima sus cuitas religiosas a sangre y muerte. El Sistema occidental es tan abierto, tan comprensivo, tan democrático, que permite a todos acceder a él, que permite cualquier tipo de confesión religiosa y filosófica (incluyendo el Satanismo y las Sectas "destructivas") Todo ello porque en base a esta nueva deidad: el Derecho y la Libertad, nada debe ser excluido por motivos de pensamiento, creencia, etc. Pero el Islam no es así. El Islam, sus hacedores e interpretes, mantienen las mismas ideas medievales en cuanto a la necesidad y forma de conquistar el mundo; y en algunas otras interpretaciones coránicas, se ha ido a peor.

Los musulmanes auténticos, que los hay, por supuesto, defienden que el Corán es un libro de amor, afirman que Alá es el dios del Amor (por cierto, se trata del mismo dios de los cristianos y los judíos; reinterpretado) y mantienen que todos los hombres -y mujeres- son iguales y tienen los mismos derechos. En efecto, así piensan los auténticos musulmanes, con los que aún se puede dialogar. Pero la mayoría no piensa así, es más y peor, tampoco actúan así la mayoría de los líderes político-religiosos islámicos, ni los líderes religiosos coránicos, ni, por supuesto, los cientos de grupos terroristas islámicos.

Por todo esto no se trata de una "guerra de religiones" sino de un Imperio, el islámico que pretende conquistar a otro Imperio, el cristiano; por mucho que les cueste aceptarlo a algunos. Los líderes islámicos de hoy se han percatado de la debilidad extrema de un Occidente dormido, callado y sumiso, y por ello la conquista se está efectuando desde hace años, pero acelerada en la última década, debido a que todas las puertas de la ciudadela occidental están abiertas y sin vigilancia.

Los conquistadores utilizan para su avance las propias armas del enemigo: la democracia y los Derechos. El Islam tiene en Occidente las puertas abiertas para entrar y quedarse, como no podría ser de otra manera, pero, por desgracia, también para atacar y aniquilar cuanto encuentra a su paso. Los musulmanes han encontrado en Europa, sobre todo, el germen de su conquista, porque el Continente les ha abierto los brazos, asegurando sus derechos de igualdad. Hasta aquí no hay problema ni crítica. Pero, ¿qué ha pasado para que la conquista se esté llevando a cabo estratégica y factiblemente?

Sucede que el lenguaje y la filosofía no es la misma. Europa habla desde el Derecho, mientras que el Islam no. Para Occidente, todos los hombres y mujeres son iguales, pero para los islámicos, la mujer no pinta nada. Para los europeos los derechos humanos son la base fundamental de su desarrollo y forma de vida, mientras que en los países islámicos, los mismos que mandan a sus huestes de inmigrantes hasta nuestros países, no los respetan, por eso todavía se apedrea hasta la muerte a una mujer adúltera, o se cuelga y castra a un homosexual, o se impide la libertad de conciencia y religión, o se subyuga a la mujer a ser mera propiedad del marido.

Algunos ejemplos serían clarificantes. El PSOE defiende a capa y espada el ámbito musulmán, exponiendo la globalidad, el mestizaje, y la necesidad de que el Islam tome en España la misma igualdad y referencia social que el Cristianismo. Pues bien, la Vicepresidenta del gobierno español, en la mayoría de los países islámicos que nos aportan inmigrantes (otros pagan a terroristas como Irán, Siria o Paquistán) no podría ostentar ese cargo, es más, debería llevar un velo o una salla que le tapara todo el cuerpo, y su marido, o padre, o hermano, la podría castigar físicamente cuando le viniera en gana, por ejemplo, por opinar. El señor Zerolo, homosexual y casado con un hombre, en estos mismos países, habría sido castrado o colgado por el cuello, o azotado hasta morir, simplemente por expresar su derecho a ser homosexual.

Y el peligro no es que eso suceda allí, en tantos y tantos países islámicos, sino que esta misma filosofía de vida, estas mismas creencias, este mismo "derecho" se está importando, y Occidente, Europa, España, lo están aceptando como válido, como: mestizaje necesario. En algunas ciudades españolas hay barriadas enteras donde la Ley Coránica es la única que funciona, y las mujeres islámicas-españolas están siendo sometidas y sus derechos humanos pisoteados. Según datos oficiales, en España hay miles de células durmientes de terroristas islámicos dispuestos a atentar contra todo lo que no es su creencia en cualquier momento. Irán, país al que el gobierno español apoya en su intento de armarse nuclearmente, mantiene y paga a gran parte del terrorismo islamista internacional (es sólo un ejemplo)

Occidente-Europa-España, dormida vegeta viendo como, poco a poco, somos invadidos con ideas, filosofías y creencias medievales; como sino se explica que se pueda apalear a una mujer por hablar con otro hombre; o que se concierte el matrimonio de una niña con un adulto a la temprana adolescencia de 10 o 12 años; y lo que es peor, se venda a esa niña para contraer el matrimonio; o que en España se realice la ablación del clítoris...

Y de todo esto, lo peor lo hemos tenido hace unos días. Occidente, en un primer momento, dejó solo al Papa Benito XVI. El Sumo Pontífice, cabeza de doctrina de 1.200 millones de almas, expuso una idea teológica (Ratzinger está considerado como uno de los mejores teólogos del mundo) que la religión y la Fe no se puede imponer por las armas ni la violencia. Fue un contexto erudito y universitario, una cita, un argumento ejemplarizante para su posterior desarrollo. Pero es que el Papa Ratzinger ha defendido, como lo hiciera su antecesor Juan Pablo II, el diálogo con el Islam como única arma contra el fanatismo y la violencia.

Y mientras que Occidente se desperezaba, el ámbito musulmán entraba en cólera ¡por una frase!, generalizando la violencia, asesinando a una monja católica, enfrentándose con las fuerzas de seguridad y, sobre todo, condenando a muerte, amenazándole, al mismo Papa romano. El Obispo de Roma se ha visto atacado por una horda de salvajes que, lejos de dialogar, como él mismo expone, le condenan a muerte y causan violencia y tumultos por todo el mundo.

El viernes próximo, los musulmanes están llamados a una jornada de violencia en contra del Cristianismo y del Papa. Algunos religiosos españoles han expresado a este periódico su miedo a salir a la calle, ante la posibilidad de que un fanático haga de las suyas, por el terrible pecado de vestir un hábito.

Los líderes occidentales tardaron en reaccionar y los que lo han hecho, lo han realizado tímidamente. Lo primero fue apoyar a los islamistas salvajes, porque "el Papa les había ofendido". Y los islámicos, que en Europa-España cuentan con todos los derechos, aprovecharon la circunstancia para cargar contra el Vaticano y el Cristianismo; aunque en sus países de origen, no se pueda ni opinar.

Además, el mundo islámico ha tomado de Occidente todo aquello que interesa a sus planes de conquista (no es cosa nuestra, así se ha manifestado el presidente iraní, el rey marroquí, y cientos de líderes coránicos) como Internet, donde pululan cientos de páginas antioccidentales y anticristianas, por cierto, desde Europa-España no se hace nada para evitarlas. De manera que ante cualquier excusa, como las palabras del Papa, miles de musulmanes extremos se lanzan a la Red para proclamar su ideario, sus amenazas, su terror.

Y es que Occidente-Europa-España están asustadas, atemorizadas. En el momento que una voz musulmán se eleva, las miradas bajan. En el instante que alguien del Mundo Libre hace uso de su derecho de expresión, de prensa, de pensamiento, exponiendo alguna tesis en contra del integrismo islámico, Europa-España se acongoja y apalea al ciudadano libre, para "no enfadar al ámbito islámico". Es decir, ellos tienen todo nuestro derecho y todo su antiderecho, pero nosotros no tenemos nada.

Ellos nos amenazan de muerte, y nuestros líderes nos imponen diálogo y paciencia. Ellos nos asesinan, pero nuestros líderes nos llaman a la calma y la reconciliación. Ellos practican barbaridades en nuestro territorio -de derechos- y nuestros líderes miran a otro lado, concediéndoles subvenciones y apoyos.

Sería interesante que Zapatero, en base a su "Alianza de Civilizaciones" mandara de embajador a Irán o Paquistán o Arabia Saudí a su compañero, el sr. Zerolo, y observar si el presidente iraní, un sátrapa que sólo quiere aniquilar al Estado de Israel, le daba la mano... O se la cortaba.

El Papa está solo, defendiendo la cordura del diálogo sincero, pero aclarando los peligros que hoy someten a Occidente. Europa ha decidido (hay que esperar a ver que hace la premier alemana) que no somos cristianos, que no tenemos raíces cristianas, y que se debe tratar de igual a igual políticamente (que no jurídicamente) al Cristianismo y al Islam. Quizá porque mientras ellos exportan terroristas, nosotros exportamos misioneros que no miran en su ayuda caritativa ni el color ni la religión; y mientras ellos arengan desde las mezquitas a la subversión anticristiana, nosotros seguimos predicando el Amor de Cristo.

Muchas gargantas comienzan a vocear una nueva Cruzada. Esto es una barbaridad en cuanto a la violencia, pero hay que comenzar a plantear las cosas como son, a determinarse uno mismo en que bando está, en qué cree, donde está su filosofía, su moral y su religión.

Cuando aconteció el 11-S y el 11-M y los trenes de Londres, etc. nosotros llamamos a la calma mientras enterrábamos a miles de muertos inocentes. Pero cuando un periódico editó unas viñetas, el mundo islámico, si, islámico no islamista, llamó al anatema, a la violencia y la barbarie, condenándoles a muerte; de forma que los dibujantes aún andan escondidos, atemorizados, indefensos en su propia patria, en la propia Europa de los Derechos.

Por cierto, el primero en criticar aquellos dibujos fue Benito XVI, pero nada justifica la violencia que los musulmanes generan en el momento en que Occidente abre la boca y expresa algo que no les gusta.

viernes, octubre 06, 2006

¿Qué es lo que hay con Garabandal?

Padre Pedro L. Reyes

Para El Visitante Dominical - Semanario Católico de Puerto Rico (Primera de tres partes)

Me gustaría saber si es prudente o no propagar el mensaje de la aparición de la Virgen María en Garabandal, España. Sé que la Iglesia Católica no ha reconocido oficialmente estas apariciones y por alguna razón que desconozco se ha mantenido en silencio sobre este fenómeno sobrenatural, sin embargo, el mensaje de estas apariciones a mí me ha ayudado a amar más mi fe católica y a la iglesia. En él se nos invita a hacer sacrificios, penitencia y visitas frecuentes al Sacramento de la Eucaristía para evitar un castigo a la humanidad. Me gustaría saber qué tipo de sacrificios son convenientes. Conozco muchas personas con la misma inquietud y sé que se beneficiarían de la explicación que nos pueda brindar. Gracias. - Antonio Vélez, Wesley Chapel, Florida.

Mi querido amigo, Sr. Vélez: Espero poder tocar este tema de tanta delicadeza, con mucho respeto a su convicción de fe y aclarando en el espíritu de la Iglesia lo que ella espera de nosotros como cristianos.

No podemos ocultar que el tema de las apariciones y signos sobrenaturales salpican toda la historia, envuelven tantos acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio de Cristo: que revela el amor del Padre invitando a los hombres la conversión y a entrar en su gracia abandonándose a Él con devoción filial.

Creo que es conveniente iniciar colocando en su justa perspectiva el valor de una revelación de carácter privado ante el lugar propio de la revelación de carácter público. La doctrina de la Iglesia distingue entre la «revelación pública» y las «revelaciones privadas». Entre estas dos realidades hay una diferencia, no sólo de grado, sino de esencia. El término «revelación pública» designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad, que ha encontrado su expresión literaria en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento. En ella Dios se dio a conocer progresivamente a los hombres, hasta el punto de hacerse él mismo hombre, para atraer a sí y para reunir en sí a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo. En este sentido la revelación pública vale para todos los tiempos y encuentra su cumplimiento con la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. En Cristo, Dios ha dicho todo; es decir, se ha manifestado así mismo y, por lo tanto, la revelación ha concluido con la realización del misterio de Cristo que ha encontrado su expresión en el Nuevo Testamento.

Por otro lado, el hecho de que la única revelación de Dios dirigida a todos los pueblos haya concluido con Cristo y en el testimonio sobre Él recogido en los libros del Nuevo Testamento, no significa que la Iglesia ahora sólo pueda mirar al pasado y esté así condenada a una estéril repetición. El Catecismo de la Iglesia Católica dice a este respecto: «Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos» (n. 66).

En este contexto es posible entender correctamente el concepto de «revelación privada», que se refiere a todas las visiones y revelaciones que tienen lugar una vez terminado el Nuevo Testamento; es ésta la categoría dentro de la cual debemos colocar el mensaje de Fátima, Lourdes, o cualquier aparición aprobada por la Iglesia. Al respecto dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas “privadas”, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia... Su función no es la de... “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia » (n. 67).

El criterio de verdad y de valor de una revelación privada es, pues, su orientación a Cristo mismo. Cuando ella nos aleja de Él, cuando se hace autónoma o, más aún, cuando se hace pasar como otro y mejor designio de salvación, más importante que el Evangelio, entonces no viene ciertamente del Espíritu Santo, ya que el Espíritu nos guía hacia el interior del Evangelio y no fuera de él.

Ahora bien, ¿cómo se puede clasificar de modo correcto una aparición privada a partir de la Sagrada Escritura? La carta más antigua de San Pablo que nos ha sido conservada, tal vez el escrito más antiguo del Nuevo Testamento, la Primera Carta a los Tesalonicenses, me parece que ofrece una indicación. El Apóstol dice en ella: «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis las profecías; examinad cada cosa y quedaos con lo que es bueno» (5, 19-21). Por otro lado, Jesús habla en el Evangelio de la necesidad de saber reconocer los «signos de los tiempos». «...Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?» (Lc 12, 56). Interpretar los signos de los tiempos a la luz de la fe significa reconocer la presencia de Cristo en todos los tiempos. En las revelaciones privadas reconocidas por la Iglesia, ésta trata de ayudarnos a comprender los signos de los tiempos y a encontrar la justa respuesta desde la fe ante ellos.

La próxima semana trataremos sobre cuál es la actitud correcta a seguir para un fiel católico ante el hecho de las apariciones no aprobadas.

jueves, octubre 05, 2006

Dos alas para volar (fe y razón)

Carta Pastoral de Mons. Jesús Sanz, Obispo de Huesca y Jaca, España.

septiembre de 2006

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Mons. Jesús Sanz, Obispo de Huesca y Jaca, España.Han sido muchos los comentarios y reacciones que en estos días hemos visto en torno al célebre discurso de Benedicto XVI en Ratisbona. El Papa tan sólo ha dicho lo que cual-quier persona de bien, sensata, amante de la libertad y la verdad puede decir: que la religión y la violencia no pueden ir unidas, pero sí la religión y la razón.

Es la conocida posición de la Iglesia que quedó clara en la Encíclica Fides et Ratio del Papa Juan Pablo II (1998): «La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo». La fe y la razón no son contrarias, sino complementarias: cuando la fe se hace crédula con-virtiéndose en irracional, o cuando la razón se ensoberbece cerrándose al misterio, entonces puede darse pie a cualquier forma de violencia en nombre de una falsa fe, haciendo nada menos que de Dios el cómplice para todo tipo de barbarie, o haciendo de nuestra ideología de la raza o de la nación, el pretexto para cualquier totalitarismo político, económico o cul-tural. Ejemplos sobran.

El Papa no ha pedido excusas por las palabras que pronunció en Ratisbona, porque ni quiso ofender ni constituyeron una ofensa. Lo único que cabía hacer, y es lo que él ha hecho, era explicar con paciencia, con sencillez y con sabiduría -una vez más- qué quiso decir: "el tema de mi conferencia fue la relación entre fe y razón; quería invitar al diálogo de la fe cristiana con el mundo moderno y al diálogo de todas las culturas y religiones... un diálogo positivo, incluso autocrítico, tanto entre las religiones como entre la razón moderna y la fe de los cristianos" (Audiencia General, 20 setp.2006).

La altura moral del Santo Padre, su hondura intelectual y su compromiso con la paz y la verdad, con Dios y con la humanidad, hacen todavía más incomprensible la tibia o inclu-so la torpe reacción que hemos podido comprobar en tantos hombres de la política o de la cultura occidental. Pareciera que es una batalla privada del Papa, o de los cristianos, hasta el punto de haberle dado consejos al Pontífice, sin dejar de añadir con irrecusable cinismo alguna cita evangélica, cuando no incluso una regañina retórica por los paladines de la na-da. No es tan sencillo comprender la equidistancia malabarista, y menos aún la bronca hos-til que se le ha brindado al Santo Padre por parte de quienes suelen abanderar y hasta finan-ciar de mil modos, las causas más pintorescas, titiriteras y oportunistas.

Con el sector más beligerante del islam extremista no se puede dialogar -como con ningún grupo terrorista-, y menos todavía pactar. Hay alianzas imposibles de civilizaciones heterogéneas, en las que en el mejor de los casos sólo cabe la paridad del mutuo respeto, pero nada más. El Papa no ha corrido a pedir disculpas como si estuviéramos acomplejados, así como tampoco ha jugado a provocar con arrogancia. Sencillamente nos ha invitado a volar con esas dos alas, la fe y la razón; volar por encima de nuestros errores pasados o de nuestras mezquindades presentes. Sólo en la altura de miras, podemos respetarnos y hasta reconocer lo que nos une parcialmente para construir desde ahí lo que el único Dios ha que-rido confiar a nuestras manos en este tramo de la historia.

Recibid mi abrazo y mi bendición.

Mons. Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y Jaca

miércoles, octubre 04, 2006

Hoy celebramos el memorial de San Francisco de Asís

Dicen que a San Francisco de Asís lo declaró santo el pueblo, antes de que el Sumo Pontífice le concediera ese honor, y que si se hace una votación entre los cristianos (aún entre los protestantes) todos están de acuerdo en declarar que es un verdadero santo. Todos, aun los no católicos, lo quieren y lo estiman.

A San Francisco de Asís lo quieren los pobres, porque él se dedicó a vivir en total pobreza, pero con gran alegría.

A San Francisco de Asís lo estiman los ecologistas porque él fue el amigo de las aves, de los peces, de las flores, del agua, del sol, de la luna y de la madre tierra.

Nació en Asís (Italia) en 1182.

Su madre se llamaba Pica y fue sumamente estimada por él durante toda su vida. Su padre era Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: "el pequeño francesito".

Cuando joven a Francisco que le agradaba era asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Su padre tenía uno de los mejores almacenes de ropa en la ciudad, y al muchacho le sobraba el dinero. Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo.

Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida.

Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.

Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?". Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro.

La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado. Él comentaba: "Sí, estoy enamorado y es de la novia más fiel y más pura y santificadora que existe". Los demás no sabían de quién se trataba, pero él sí sabía muy bien que se estaba enamorando de la pobreza, o sea de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Y se fue convenciendo de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres.

Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás. Desde aquel día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales y a los pobres. Y les regalaba cuanto llevaba consigo.

Un día, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: "Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de la iglesia de San Damián, que estaban muy deterioradas, y se fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, pidiéndole que lo dejara quedarse allí ayudándole a reparar esa construcción que estaba en ruinas. El sacerdote le dijo que le aceptaba el quedarse allí, pero que el dinero no se lo aceptaba (le tenía temor a la dura reacción que iba a tener su padre, Pedro Bernardone) Francisco dejó el dinero en una ventana, y al saber que su padre enfurecido venía a castigarlo, se escondió prudentemente.

Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero conseguido con las telas que había vendido. El prelado devolvió el dinero al airado papá, y Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos".

El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.

Se fue por los campos orando y cantando. Unos guerrilleros lo encontraron y le dijeron: "¿Usted quién es? – Él respondió: - Yo soy el heraldo o mensajero del gran Rey". Los otros no entendieron qué les quería decir con esto y en cambio de su respuesta le dieron una paliza. Él siguió lo mismo de contento, cantando y rezando a Dios.

Después volvió a Asís a dedicarse a levantar y reconstruir la iglesita de San Damián. Y para ello empezó a recorrer las calles pidiendo limosna. La gente que antes lo había visto rico y elegante y ahora lo encontraba pidiendo limosna y vestido tan pobremente, se burlaba de él. Pero consiguió con qué reconstruir el pequeño templo.

La Porciúncula. Este nombre es queridísimo para los franciscanos de todo el mundo, porque en la capilla llamada así fue donde Fracisco empezó su comunidad. Porciúncula significa "pequeño terreno". Era una finquita chiquita con una capillita en ruinas. Estaba a 4 kilómetros de Asís. Los padres Benedictinos le dieron permiso de irse a vivir allá, y a nuestro santo le agradaba el sitio por lo pacífico y solitario y porque la capilla estaba dedicada a la Sma. Virgen.

En la misa de la fiesta del apóstol San Matías, el cielo le mostró lo que esperaba de él. Y fue por medio del evangelio de ese día, que es el programa que Cristo dio a sus apóstoles cuando los envió a predicar. Dice así: "Vayan a proclamar que el Reino de los cielos está cerca. No lleven dinero ni sandalias, ni doble vestido para cambiarse. Gratis han recibido, den también gratuitamente". Francisco tomó esto a la letra y se propuso dedicarse al apostolado, pero en medio de la pobreza más estricta.

Cuenta San Buenaventura que se encontró con el santo un hombre a quien un cáncer le había desfigurado horriblemente la cara. El otro intentó arrodillarse a sus pies, pero Francisco se lo impidió y le dio un beso en la cara, y el enfermo quedó instantáneamente curado. Y la gente decía: "No se sabe qué admirar más, si el beso o el milagro".

El primero que se le unió en su vida de apostolado fue Bernardo de Quintavalle, un rico comerciante de Asís, el cual invitaba con frecuencia a Francisco a su casa y por la noche se hacía el dormido y veía que el santo se levantaba y empleaba muchas horas dedicado a la oración repitiendo: "mi Dios y mi todo". Le pidió que lo admitiera como su discípulo, vendió todos sus bienes y los dio a los pobres y se fue a acompañarlo a la Porciúncula. El segundo compañero fue Pedro de Cattaneo, canónigo de la catedral de Asís. El tercero, fue Fray Gil, célebre por su sencillez.

Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba.

En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: "No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el evangelio". Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad, junto a la iglesia de la Porciúncula.

Dicen que Inocencio III vio en sueños que la Iglesia de Roma estaba a punto de derrumbarse y que aparecían dos hombres a ponerle el hombro e impedir que se derrumbara. El uno era San Francisco, fundador de los franciscanos, y el otro, Santo Domingo, fundador de los dominicos. Desde entonces el Papa se propuso aprobar estas comunidades.

A Francisco lo atacaban a veces terribles tentaciones impuras. Para vencer las pasiones de su cuerpo, tuvo alguna vez que revolcarse entre espinas. Él podía repetir lo del santo antiguo: "trato duramente a mi cuerpo, porque él trata muy duramente a mi alma".

Clara, una joven muy santa de Asís, se entusiasmó por esa vida de pobreza, oración y santa alegría que llevaban los seguidores de Francisco, y abandonando su familia huyó a hacerse moja según su sabia dirección. Con santa Clara fundó él las hermanas clarisas, que tienen hoy conventos en todo el mundo.

Francisco tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales. Las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz, por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en el monte una mirla venía a despertarlo con su canto cuando era la hora de la oración de la medianoche. Pero si el santo estaba enfermo, el animalillo no lo despertaba. Un conejito lo siguió por algún tiempo, con gran cariño.

Dicen que un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente.

Francisco se retiró por 40 días al Monte Alvernia a meditar, y tanto pensó en las heridas de Cristo, que a él también se le formaron las mismas heridas en las manos, en los pies y en el costado.

Los seguidores de San Francisco llegaron a ser tan numerosos, que en el año 1219, en una reunión general llamado "El Capítulo de las esteras", se reunieron en Asís más de cinco mil franciscanos. Al santo le emocionaba mucho ver que en todas partes aparecían vocaciones y que de las más diversas regiones le pedían que les enviara sus discípulos tan fervorosos a que predicaran. Él les insistía en que amaran muchísimo a Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica, y que vivieran con el mayor desprendimiento posible hacia los bienes materiales, y no se cansaba de recomendarles que cumplieran lo más exactamente posible todo lo que manda el santo evangelio.


Dispuso ir a Egipto a evangelizar al sultán y a los mahometanos. Pero ni el jefe musulmán ni sus fanáticos seguidores quisieron aceptar sus mensajes. Entonces se fue a Tierra Santa a visitar en devota peregrinación los Santos Lugares donde Jesús nació, vivió y murió: Belén, Nazaret, Jerusalén, etc. En recuerdo de esta piadosa visita suya los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa.

Por no cuidarse bien de las calientísimas arenas del desierto de Egipto se enfermó de los ojos y cuando murió estaba casi completamente ciego. Un sufrimiento más que el Señor le permitía para que ganara más premios para el cielo.

San Francisco de Asís, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia. Su saludo era "Paz y bien".

Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.

Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo y en todos los países de la tierra se venera y se admira a este hombre sencillo y bueno que pasó por el mundo enseñando a amar la naturaleza y a vivir desprendido de los bienes materiales y enamorados de nuestra buen Dios. Fue San Francisco de Asís quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.

San Francisco de Asís: pídele a Jesús que lo amemos tan intensamente como lo lograste amar tú.

- Fuente: Churchforum.mx

domingo, octubre 01, 2006

Medios islámicos publican viñetas ofensivas a católicos y judíos

Amigos, esto calientito de ACIPrensa Digital:
NUEVA YORK, 30 Sep. 06 (ACI).- Varios medios islámicos han publicado viñetas ofensivas contra el Papa Benedicto XVI, arguyendo que su discurso de la Universidad de Ratisbona del 12 de septiembre pasado forma parte de una conspiración judía contra los musulmanes.

Según la Liga de Antidifamación Judía de Estados Unidos, los medios musulmanes promueven están difundiendo "la descabellada idea de que las palabras del Papa Benedicto XVI fueron manipuladas por lo judíos para atacar al Islam".

Según el presidente de la Liga, Abraham H. Foxman, "las objeciones a los comentarios del Papa deben hacerse civilizadamente, sin violencia por parte de los musulmanes contra los cristianos, y sin viñetas ni editoriales contra los judíos". "Los líderes religiosos tienen una especial responsabilidad para que sus seguidores expresen sus opiniones y desacuerdos de manera pacífica", agregó.

Las viñetas

El diario Akhbar Al-Khalij de Bahrein lidera la publicación de las viñetas ofensivas contra el judaísmo y el cristianismo. La última fue publicada el 22 de septiembre con la estrella de David, que representa a los judíos, golpeando con una Cruz la luna creciente que simboliza al Islam.

En otras viñetas previamente publicadas se puede ver al Papa junto George Bush en la forma de serpientes encantadas por un flautista judío, o a Jesús gritando al Santo Padre -que porta una serpiente como báculo-: "Con tus palabras me has insultado como lo hicieron los judíos".

Además, la Liga denunció que algunos diarios musulmanes como Ar-Rai de Jordania, Al-Gomhuriyya de Egipto, y Al-Watan de Qatar están cada vez más impregnados de una perspectiva antijudía y anticristiana.

Para ver el reporte de la Liga Anti Difamación sobre las viñetas ofensivas, puede ingresar al lugar de dicha Liga.
Comentario. ¡Cristianos, a las trinchera de la lucha! Vamos a protestar, a gritar, a maldecir, a calumniar a los musulmanes, a quemar coches y vandalizar sus cementerios por estas caricaturas publicadas en sus periódicos. Sí, vamos, dejemos de ser cristianos--que poco es lo que nos queda--y empecemos a comportanos como nuestros críticos. Dejemos de ofrecer la otra mejilla. Dejemos de conformarnos a la imagen de Cristo.

"Yeah, right."