domingo, julio 30, 2006

Amemos al Dios que ama, perdona, olvida y borra

P. José P. Benabarre Vigo

Reproducido de El Visitante Dominical - El Periódico Católico de Puerto Rico

El Hijo Pródigo regresa a su PadreEs bien triste constatar que, de todos los seres creados, sólo los que tenemos inteligencia: los ángeles y los hombres, nos oponemos a los planes del Creador, rechazamos sus leyes y le pretendemos ofender en la cara. Dejando aparte a los ángeles, voy a detenerme hoy en la ingratitud y fealdad que supone el pecado del hombre contra Dios, el prójimo y aun contra sí mismo.

Qué es pecado

Pecado es muchas cosas. Es falta de amor a los otros; es desprecio de sus derechos y necesidades; olvido de que todos tenemos por Padre al mismo Dios y que, por tanto, todos somos hermanos en Jesucristo.

Pecado es considerarnos los hombres un montón de carne y huesos pensantes pero irresponsables, pues nos olvidamos de que fuimos creados a imagen de Dios para servirle y adorarle en esta vida y gozarle en la otra.

Pecado es olvidarse, desafiar y tratar de ofender en la cara al Dios único que nos creó por amor, y que es capaz de perdonar, olvidar y borrar nuestras infidelidades del libro de la vida.

Pecado es, sobre todo, negar todo nuestro amor a un Dios que nos ama más allá de lo que podemos imaginar y comprender.

El pecado ofende a Dios

Se dice que el pecado ofende a Dios no porque el pecador pueda hacerle sufrir, enfadar, mermar su felicidad y gloria--que las tiene infinitas, y fuera del alcance del hombre--; sino porque Dios tiene absoluto derecho a que se respete por todos su SER, su derecho y dignidad, en público y en privado; SER, derecho y dignidad que el pecador pasa por alto. Más que a Dios, el pecador se ofende a sí mismo con su conducta impropia y reprobable. Los que piensan que pueden enfrentarse a Dios y escupirle en la cara, deberían recordar estos dos castizos refranes castellanos: “No ofende quien quiere, sino el que puede;” y “quien al cielo escupe, en la cara le cae la porquería.”

A quienes sí podemos ofender con nuestra mala conducta es a los hombres; ofensa que Dios toma como hecha a su Persona, pues son sus hijos. Se les ofende cuando no se respetan sus derechos; cuando se ultraja su persona en la cara; cuando se los desprecia en privado; cuando se les niega el amor que les debemos.

Se ofende el pecador a sí mismo cuando se niega reconocer quién es: ¡hijo de Dios!, y se comporta de modo irracional.

Aunque no faltan ocasiones en que, aparentemente, Dios deja sentir el peso de su mano contra el pecador aquí en esta vida, ordinariamente nos da amplio tiempo para corregirnos, pedir perdón y enmendarnos. Es su amor. Pero a los que no quieran corresponder al mismo, “es fácil para el Señor dar a cada cual según sus obras en el día de la muerte” (Eclesiástico 11, 26).

Dios perdona, olvida y borra

Para todos: buenos y malos debe ser un gran consuelo recordar que Dios es, ante todo, un sabio y buen Padre que comprende nuestras debilidades, siempre dispuesto a perdonarnos, olvidar nuestras locuras y borrarlas del libro de la vida. Sólo nos pide dos cosas: sincero arrepentimiento y confesión de las mismas.

Perdonó a David su repugnante e inexcusable adulterio con Betsabé (el rey tenía ya su propio harén, “legitimado” por una mala costumbre), pues le vio contrito y humillado (Salmo 50, 17; 2, Samuel, 11). A lo largo de casi 2,000 años el pueblo judío fue infiel a Dios una infinidad de veces; y Dios fue tan bueno que le perdonó siempre que reconoció su falta y le pidió perdón Llegó al extremo de enviarle a su propio Hijo, a sabiendas de que le condenarían a la muerte más cruel. El resultado de todo fue que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5, 15), “para que todo el que crea en él, no perezca” (Juan 3, 16), pues “Dios no quiere que nadie se condene” (2 Pedro, 3, 9). Por su parte, Isaías pone en boca de Dios estas consoladoras palabras dirigidas al pueblo judío: “Yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes, y no me acordaba de tus pecados (43, 25). Y lo mismo hacía Jesús con el paralítico y la pecadora pública (Juan 5, 14: 8, 1). Sólo nos pone una condición: ¡NO PECAR MÁS!

Amemos al Dios que nos ama tanto

Ante este cúmulo de evidencias de que Dios, el gran ofendido, está siempre dispuesto a perdonar, olvidar y borrar nuestras ofensas del libro de nuestra vida, sólo cabe una respuesta de los bien nacidos: “Amarle con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas”; “y al prójimo como a nosotros mismos” (Marcos 12, 30-31), pues sólo “con amor el amor se paga” .Y amarle no sólo de afecto, de sentimiento, sino con el cumplimiento perfecto de toda su ley y la de la Iglesia; con las obras de misericordia hacia el prójimo. Y algo más: desear y trabajar para llegar a la santidad, más aun, perfección que Él exige de todos sus hijos ( Levítico 20, 26; Mateo 5, 48; 1 Tesalonicenses 4, 3).

sábado, julio 29, 2006

La legitimación de las uniones homosexuales como uniones familiares supone discriminación para el resto de uniones

Por R. Stith y J. Pérez Adán.

Fuente: ACIPrensa

¿Hasta dónde podemos legitimar sin discriminar? Para no discriminar tendríamos que legitimar, además de la homomonogamia (el matrimonio de uno con uno) y de la homomonogamia lésbica (de una con una), la homopoligamia (de uno con unos), la homopoligamia lésbica (de una con unas), la promiscuidad (de dos o más varones con otros dos o más), la promiscuidad lésbica (de dos o más mujeres con otras dos o más), la heteropoligamia (de uno con unas), la heteropoliandria (de una con unos), la poliandria bisexual (de una con unas y unos), la poligamia bisexual (de uno con unas y unos), y la promiscuidad bisexual limitada (de dos o más unas y unos con dos o más unas y unos). Y todo ello sin incorporar casos de uniones "legitimables" en las que incorporemos a humanos no adultos, a no humanos de las distintas especies, o, incluso a medio humanos (ya que las posibilidades de hibridación que nos avanza la manipulación genética son cada vez más numerosas).

Consideremos de entrada el matrimonio entre hombre y mujer y preguntémonos si precisa este matrimonio el reconocimiento o apoyo del Estado para que exista. Sabemos que no: el matrimonio y la familia existen mucho antes que el Estado, en el orden cronológico, en el social, y también en el orden ontológico. Entonces, ¿por qué han decidido todos los estados reconocer y beneficiar el matrimonio entre hombre y mujer? Si no es para crearlo, ¿por qué le dan reconocimiento y legitimación explícita?

Alguno podrá argumentar que quizá sea para darle un sello oficial de aprobación moral o de validez religiosa. Podría ser esta parte de la razón en algunos estados teocráticos, pero no en la gran mayoría de los que hoy reconocen y legitiman el matrimonio heterosexual, porque la mayoría de estos estados son no-confesionales, democráticos y libres. Por otra parte, si el apoyo moral o religioso fuera el fin de su reconocimiento, habría que preguntar porqué el Estado no da apoyo oficial a otros importantes vínculos religiosos -como la ordenación de los sacerdotes o el voto de los monjes- o a las muchas amistades que forman la base de la sociedad civil. ¿Por qué no hay un registro oficial de amistades donde podamos apuntarnos cada vez que tengamos nuevos amigos o amigas?

La respuesta es evidente. El Estado tiene un interés especial en la unión entre hombre y mujer porque es el único vínculo que puede generar nuevos seres humanos, seres indefensos pero imprescindibles para la comunidad. Este interés especial no implica una desaprobación estatal indirecta de los monjes ni de los amigos en general. Es verdad que hay cierto sello simbólico a favor de la familia en la que se enmarca el matrimonio entre hombre y mujer, pero este sello moral no es el fin que el Estado persigue; se trata solamente de un efecto secundario. La meta del reconocimiento y de la legitimación jurídica del matrimonio heterosexual por parte del Estado es el bien de los hijos. Y este bien se quiere por razones evidentes a todos: si no se protegen y no se educan con cuidado, y por muchos años, no tendremos una nueva generación de ciudadanos capaces de asumir su papel en la libertad ordenada que es la democracia.

Para la protección y la formación de los niños, que son muy vulnerables, se necesita una familia unida, un padre y una madre que puedan resistir las fuerzas desintegradoras que vienen desde dentro y desde fuera, y se necesita hasta unos abuelos que pueden respaldar a los padres y a los hijos. Por lo tanto, el Estado hace todo lo que puede para fortalecer el vínculo matrimonial. Insiste en un compromiso refrendado públicamente e impone unos derechos y deberes mutuos para todos los miembros de la familia. Más aún, el Estado, reconoce los sacrificios que tienen que hacer los padres, sacrificios para sus hijos, sí, pero sacrificios que sirven también al bien común y al interés general de la sociedad. Estos sacrificios merecen una recompensa y hasta un cierto incentivo por parte del Estado. Por eso se proponen ventajas especiales para la amistad matrimonial, para que la gente forme y conserve esta amistad a pesar de las dificultades que puedan surgir. Estas ventajas pueden y deben reflejarse, y así ocurre en la mayoría de los países, en el reparto equitativo de las cargas fiscales, en el acceso a las ventajas de la seguridad social, y en el derecho civil en general.

En este sentido se entiende que el Estado deba otorgar también un seguro y una ventaja jurídica específica a cualquier persona casada que elija apartarse de su carrera profesional pública para dedicarse al cuidado de los hijos. Para hacer a los niños menos vulnerables, esta persona (por lo común, la madre, pero a veces también el padre) se hace a sí misma muy vulnerable. Comparte voluntariamente la vulnerabilidad y la dependencia de los niños. Sabe que está perdiendo defensas frente al divorcio o frente a la muerte del que gana los ingresos familiares. De este modo, aunque sea una persona adulta y potencialmente independiente, ella merece una atención y hasta un subsidio especial amparado por el derecho. La justicia, el bien de los niños y el bien común así lo requieren.

Todo lo mencionado hasta ahora no es nada sorprendente pues se deriva de los requerimientos de equidad vigentes en cualquier sociedad moderna. Lo que sí es sorprendente es cómo nos olvidamos de ello cuando se trata de legitimar como familia las uniones entre personas del mismo sexo. Por ejemplo, se dice a menudo que los homosexuales no tienen libertad de casarse y de tener una vida familiar normal y que, por tanto, hay que adecuar una legislación para que ello sea posible. Pero no es cierto. Lo mismo que el matrimonio heterosexual ya existe antes de cualquier reconocimiento estatal, las amistades homosexuales también pueden existir sin certificación oficial. No certificar no es prohibir. Tanto los gays y las lesbianas como los monjes tienen plena libertad de hacer votos de fidelidad sin pedir permiso a estado alguno. Incluso si se crease una religión que pueda aprobar y llamar "matrimonio" a su unión, el Estado también lo permitiría. Una vez que se ha conseguido la no punibilidad de sus actos sexuales, los homosexuales no pueden decir que haya obstáculo alguno que les impida formar uniones permanentes de amistad a su libre arbitrio.

Entonces, ¿por qué seguir debatiendo la cuestión? ¿Qué se pretende? Otra vez la respuesta resulta clara. Quieren los beneficios indirectos y directos que el Estado da a los matrimonios entre hombre y mujer en orden a la conformación de familias. Se pide el "sello de aprobación" que tiene la familia tradicional. Pero esta pretensión resulta de un malentendido. La aprobación estatal que tiene la familia es solamente para que logre criar bien a los hijos, no para que goce de algún estatus religioso o moral. El Estado moderno no tiene ningún propósito directo en dar sellos aprobatorios a ciertos tipos de amistades ni a ritos particulares de iniciación, ya sean primeras comuniones o bailes de debutantes. Según John Stuart Mill, el gran pensador liberal en su famoso ensayo On Liberty, "sólo cuando hay daño definido o un riesgo concreto, bien al individuo o bien al público, sale el caso del marco de la libertad y entra en el de la moralidad y el derecho".

En el caso que nos ocupa el Estado presume que las personas adultas no precisan permisos morales especiales para el ejercicio de su libertad. Proponer que el Estado dé tales sellos y permisos es proponer volver a un estado pre-democrático y pre-liberal. No obstante, vemos que se sigue insistiendo en que el Estado reconozca o legitime unos permisos morales concretos y explícitos referidos a las uniones homosexuales, ¿por qué? Se suelen presentar tres argumentaciones.

1.- Los que quieren el reconocimiento estatal y la legitimación que se deriva para las uniones homosexuales suelen responder: "Pero aparte de cualquier sello simbólico, el apoyo del Estado nos ayudaría a formar amistades más fuertes y perdurables. Y este sería un gran beneficio porque disminuiría el caos o la provisionalidad que a menudo existe en nuestras vidas sexuales".

Bien, puede ser cierto este argumento. Pero es también un argumento pre-ilustrado traido de otros tiempos afortunadamente superados, basado en el paternalismo y en el supuesto papel activo que debería ejercer el Estado para proporcionar una feliz relación afectiva a sus ciudadanos. El apoyo estatal a los matrimonios heterosexuales no precisa basarse hoy en día en nada de eso. Para justificar sus ventajas jurídicas es suficiente la meta de proteger y formar bien a los hijos. De aquí que tengamos que negar validez a este argumento.

2.- Los defensores del carácter familiar de la unión homosexual pueden retomar la discusión afirmando: "Pero nosotros también podemos tener hijos. Con la ayuda de otras personas fuera de nuestras parejas, podemos adoptar niños, por ejemplo". Este argumento tiene un poco más de fuerza, porque se basa en el bien de los niños. Pero no convence tampoco. Como es sabido, los niños no pueden venir desde dentro de una pareja de un solo sexo, sino solamente desde fuera. Entonces, no hay (y no puede haber en una comunidad libre) ningún interés de parte del Estado en la promoción misma de tales parejas. El interés de la comunidad surge solamente cuando otras personas dan a estas parejas la posibilidad de criar niños. Ahí sí, el Estado tiene un interés que debe ejercer. Ante todo, tiene que decidir si el bien de los niños permite que sean adoptados por parejas formadas por personas de un mismo sexo. Solamente si se resuelve esta cuestión afirmativamente, tiene el Estado un interés en fortalecer y legitimar estas parejas.

Es decir, no hay ninguna necesidad de sancionar la unión de hecho como familia hasta que se apruebe en principio la adopción de niños -y aún así- el reconocimiento estatal vendría en el momento de cada adopción y no en el momento original de formar cada pareja.

3.- Podemos esperar una tercera objeción: "Si no quieren reconocer nuestras uniones porque no son fértiles en sí, ¿Cómo es que se reconocen matrimonios entre heterosexuales infértiles o entre gente mayor?" Se puede responder que no hay heterosexuales en sí infértiles, o sea, acerca de los cuales se sabe sin más con certeza absoluta que no pueden tener hijos. También, aunque fuera posible comprobar la imposibilidad de la fecundación en algunas parejas, esta comprobación requeriría una invasión de la vida privada políticamente inaceptable, y, además, muy costosa. Así es razonable que el Estado presuma que exista la posibilidad de tener hijos en cada pareja de hombre y mujer.

En el caso de los matrimonios entre personas mayores, la argumentación tendría sentido si y solo si esas personas no pudiesen procurar como abuelos un bien (en el que se proyecta la imagen del matrimonio) a sus nietos o a los niños en general. Como ello está lejos de poderse argumentar fuera de casos muy aislados, tampoco creemos que la objeción sea de recibo.

Aparte de la necesidad de intervenir en la vida privada para proteger a los niños, el Estado debe abstenerse de cualquier otra intervención en los ámbitos afectivos. No debe pretender certificar oficialmente todas y cada una de las amistades aprobadas o amparadas por la comunidad donde se den. La razón de esta abstención no es solamente guardar la pureza de la doctrina liberal sobre la no injerencia. La razón fundamental es la protección que el igual trato debe de brindar a cualquier unión, es decir: el principio de no discriminación.

La sanción legitimadora de la unión homosexual por el poder estatal sería injusta para todos los otros estilos de vida que también pueden aspirar a disfrutar del beneficio de la legitimación familiar y que ahora quedan fuera de la sanción estatal. Hablamos aquí no sólo de los monjes que pueden aspirar a constituir una familia monacal, sino también de las muchas y variadas combinaciones de personas y fines que puedan darse al albur de la libertad de elección. ¿Cómo podemos excluir, por ejemplo, a la poligamia u otras formas de matrimonio plural, o a las "comunas de amor libre" si vuelven a estar de moda? Incluso ¿por qué quedarnos solamente con las uniones afectivas en las que hay contacto físico aunque solo sea visual? ¿Por qué no certificar todas las amistades o uniones que la gente quiera registrar, incluso las virtuales?

En este contexto conviene que traigamos a colación con mención explícita las distintas situaciones que pueden presentarse en tiempos más o menos cercanos, dadas las razones de legitimación que ampara el principio de no discriminación consagrado en casi todos los ordenamientos jurídicos del mundo. La pregunta que nos hacemos es ¿hasta dónde podemos legitimar sin discriminar? Veamos a lo que nos referimos en el supuesto de que no nos paramos en la heteromonogamia (matrimonio de uno con una) sino que intentamos abarcar, con el propósito de no discriminar, todas las situaciones posibles que puedan darse o se dan en la vida real.

Para no discriminar tendríamos que legitimar, además de la homomonogamia (el matrimonio de uno con uno) y de la homomonogamia lésbica (de una con una), la homopoligamia (de uno con unos), la homopoligamia lésbica (de una con unas), la promiscuidad (de dos o más varones con otros dos o más), la promiscuidad lésbica (de dos o más mujeres con otras dos o más), la heteropoligamia (de uno con unas), la heteropoliandria (de una con unos), la poliandria bisexual (de una con unas y unos), la poligamia bisexual (de uno con unas y unos), y la promiscuidad bisexual limitada (de dos o más unas y unos con dos o más unas y unos). Y todo ello sin incorporar casos de uniones legitimables en las que incorporemos a humanos no adultos, a no humanos de las distintas especies, o, incluso a medio humanos (ya que las posibilidades de hibridación que nos avanza la manipulación genética son cada vez más numerosas).

También podemos, en caso de que el legislador esté interesado, incorporar en las distintas y casi infinitas combinaciones que acabamos de mencionar, los diferentes tipos de relación diacrónica de las variadas combinaciones mencionadas con respecto a la descendencia, según sea adoptada o no. Y, por último, también podemos incorporar al cuadro de posibles situaciones, la incógnita de la duración, pues siempre será conveniente para evitar discriminaciones estipular distintos marcos jurídicos para el paso de una situación a otra según el tiempo que haya durado la anterior. Ni qué decir tiene que el multifamilismo resultante daría al traste con la posibilidad de distinguir y reconocer la familia.

Hemos de decir que la apertura hacia todos estos reconocimientos es de hecho una meta perseguida por algunas personas que escriben a favor del equiparamiento entre el matrimonio de personas del mismo sexo y familia. Por ejemplo, el profesor David Chambers de la Universidad de Michigan ha escrito: "Si el derecho matrimonial puede concebirse [simplemente] como algo que facilita las oportunidades de dos personas de vivir una vida emocional que les parece satisfactoria… el derecho debe ser capaz de lograr lo mismo para unidades de más de dos… [El] efecto de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo puede consistir en volver a la sociedad más receptiva hacia la evolución del derecho en otra dirección".[1] Otra conocida estudiosa que apoya la causa de estas uniones ha dicho que: "Hay pocos límites a los tipos de matrimonio… que la gente podría querer crear… Quizá algunos se atreverían a cuestionar las limitaciones diádicas del matrimonio occidental y buscar algunos de los beneficios de la vida familiar ampliada a más personas, a través de matrimonios de grupos pequeños, arreglados para compartir recursos, cuidado y trabajo".[2]

¿Qué pasaría si siguiéramos estos consejos y proporcionáramos un mismo apoyo público a todas las formas de vida que algunas personas pueden encontrar emocionalmente satisfactorias? Por lo menos multiplicaríamos la injusticia de forzar a todos los que no estén de acuerdo con estas supuestas formas de vida familiar a subvencionarlas a través de sus impuestos. E, incluso, a promocionarlas a través de la escuela pública y de la escuela concertada.

Pero es probable también que los costos directos e indirectos llegarían al final a un punto en el que serían simplemente demasiado altos para compensar pagarlos. Hablamos no sólo de los costos económicos sino también de la calidad de vida en la sociedad civil. ¿Queremos realmente un registro oficial de amistades? Aunque no nos coaccionara el Estado a registrarnos, sino solamente ofreciera incentivos positivos, ¿no sería una intrusión demasiado grande en la vida privada?, ¿no perderíamos mucho en cuanto a la libertad y la flexibilidad en los vínculos personales?, ¿no habríamos creado una burocracia excesiva?

Por todas estas razones, creemos que rechazaríamos la tentación de extender al infinito la lista de uniones que pueden recibir el sello y apoyo de la comunidad. Pero si hemos aprobado unas uniones solamente para su bien privado emocional, y no para el bien público de los hijos, cada omisión de esta lista será atacada con razón como una discriminación. Creemos que al fin y al cabo, la comunidad se retiraría de toda la tarea de apoyo a cualquier tipo de relaciones. No se abstendría de proteger y educar a los niños, pero lo haría solamente en guarderías públicas. Dejaría de certificar y de subsidiar todo tipo de amistad, incluso el matrimonio heterosexual. Es posible que entonces desapareciera la institución jurídica del matrimonio y con ella también la familia en la que los humanos nos realizamos como tales.

Nuestras palabras finales, como resumen, son las siguientes: en el presente y futuro del debate sobre la familia lo más importante es tener muy claro qué no es familia. Sólo teniendo claro este punto podremos dar eficaz protección y amparo a los seres más amables, a las criaturas más necesitadas, a las personas mejor preparadas para el regalo y el amor. Solo en la medida en que separemos la familia de otras situaciones podremos dar a los niños, nuestros hijos, lo que nuestros mayores nos dieron a nosotros: un mundo dónde vivir, querer y morir como humanos. Esperemos que así sea y que para ello rectifiquemos algunos errores que ya han empezado a diseminarse entre nosotros.

Notas

1) David L. Chambers, What if? The Legal Consequences of Marriage and the Legal Needs of Lesbian and Gay Male Couples, 95 MICHIGAN LAW REVIEW 447, 490-491 (1996).

2) Judith Stacey, IN THE NAME OF THE FAMILY: RETHINKING FAMILY VALUES IN THE POST-MODERN AGE, 127 (1996)

- Lea más ensayos relacionados en ACIPrensa Digital.

viernes, julio 28, 2006

La quimera de la "educación neutra"

Extraído del ensayo titulado La Psicosis de la Neutralidad

por Alfonso Aguiló


Creo que a casi todos hoy día nos gusta presentarnos como personas neutrales, en el sentido de personas independientes, objetivas, ecuánimes. Ser hombre neutral es hoy casi sinónimo de persona cuyas opiniones son las únicas que están varadas en la objetividad.

Siempre me ha parecido que se trata de un deseo loable, que fomenta un buen entendimiento de la tolerancia y aleja las actitudes impositivas y prepotentes.

Sin embargo, si no se tiene un cierto cuidado, se corre serio peligro de pensar que la objetividad se asegura desvinculándose de todo, no formando parte de nada, no defendiendo nada.

La obsesión por la neutralidad
es una de las mejores formas
de acabar sin ninguna idea propia
dentro de la cabeza.

Y eso es lo que fácilmente sucede con los que propugnan con gran seriedad la llamada educación neutra, que consiste básicamente en una educación en la que a nadie se puede transmitir convicciones firmes ni valores bien asentados.

¿El motivo? Siempre el mismo. Dicen que inculcar esos valores y esas convicciones sería una manipulación, un adoctrinamiento. Aseguran que con ello se restringiría su libertad, puesto que siendo tan jóvenes no pueden aún saber si desean o no esos valores y esas convicciones, y tampoco saben si cuando sean mayores querrán ejercitarlos.

En la educación neutra solo se inculca una firme convicción: la de no tener convicciones firmes. Y solo hay un valor intocable: la neutralidad. Hay un pequeño detalle que suele pasar inadvertido: no suelen explicar cómo saben que los niños sí desean esos sacrosantos principios de neutralidad que rigen inapelablemente su esquema educativo.

Por otra parte, un análisis mínimamente profundo revela que tal neutralidad es contradictoria. Optar por la tal educación neutra supone siempre elegir. Es más, supone determinarse por un tipo muy concreto de educación, elegir un sistema educativo informado por el dudoso valor de la neutralidad, que se pretende destacar como valor supremo de entre todos los demás valores posibles.

Uno de los puntos en que mejor se retrata la educación neutra es en todo lo relativo a las creencias religiosas. Escuela neutra significa tanto como educar en un sistema impermeable a la acción de cualquier principio religioso. Como ha señalado Aquilino Polaino, educación neutra y educación agnóstica se ensamblan bien, se superponen hasta casi la coincidencia, acabando por significar en este contexto una única y misma cosa. Neutralidad aquí es sinónimo de educar en el agnosticismo, y es dudoso que eso sea neutral.

Hay que pensar que el educando tampoco ha sido consultado sobre si desea o no una educación diseñada de esta forma, cuya consecuencia inmediata, aparte de otras, es el escepticismo vital, la duda bien establecida respecto de qué es bueno y qué es malo, y un categórico agnosticismo desde la más tierna infancia.

La quimera de la escuela neutra resulta en la práctica una falacia, puesto que detrás de cualquier comportamiento o modelo educativo siempre subyace –implícita o explícitamente– un código ético. Los profesores no se ocupan solo de instruir, sino de educar, y saben bien que hasta en el modo de dirigirse a un alumno subyace un significado, un sentido antropológico, y saben perfectamente que la tal neutralidad es imposible.

- Lea el epígrafe completo aquí.

- Lea otros ensayor relacionados, agrupados bajo el título La Tolerancia en una Sociedad Plural aquí.

jueves, julio 27, 2006

Evo Morales busca imponer paganismo indígena en escuelas bolivianas

Amigos, de acuerdo a la BBC:

Morales pide a la Iglesia que cambie

El presidente boliviano, Evo Morales, afirmó que la Iglesia Católica en Bolivia debe cambiar y acusó a la institución de actuar como en los "tiempos de la Inquisición".

Morales dijo que los líderes católicos deberían entender la necesidad de libertad de religión y creencia.

Su gobierno anunció recientemente un proyecto de reforma educativa que establece la enseñanza de varias religiones y tradiciones nativas en las escuelas, y no sólo la doctrina católica.

Los líderes eclesiásticos se han opuesto a los cambios que planea introducir Morales y han llamado a los católicos a defender su fe.

"Quiero pedirles a los jerarcas (de la Iglesia) que entiendan la libertad de religión y creencia en nuestro país", dijo Morales.

"No es posible que impongan sus puntos de vista. Estoy muy preocupado por la conducta de algunos de los líderes de la Iglesia Católica, quienes actúan como en el tiempo de la Inquisición", agregó.

Insistió en que Bolivia continuaría guardando respeto a la Iglesia Católica.

Morales habló de esa forma luego de que los líderes católicos criticaran las reformas propuestas, las cuales, de concretarse, acabarían con el largo dominio del catolicismo en las escuelas bolivianas.

"Mentirosos"

El arzobispo de Santa Cruz, el cardenal Julio Terrazas, dijo el domingo que los católicos se hallaban "pasivos" ante los cambios planeados por Morales.

"Las grandes guerras empezaron con pequeñas teorías... con este discurso de odio, de rencor y de falta de perdón", señaló.

El domingo, el ministro de Educación del país, Felix Patzi, declaró que los líderes católicos estaban "mintiendo" al afirmar que el gobierno lo que busca es destruir a la Iglesia Católica.

Sin embargo, señaló que los cambios planeados permitirían a los bolivianos romper con "fronteras étnicas" que han marginado las tradiciones nativas por más de 500 años, según reportó AP.

De acuerdo con cifras del censo, la mayoría de los bolivianos se describen como católicos.

Luego de que la Iglesia Católica romana consolidara su poder por toda Europa en los siglos XII y XIII, estableció la Inquisición para asegurar que los "herejes" no socavaran su autoridad.
Comentario. La apariencia que Evo busca proyectar es de inocencia y de incomprendido: que en las escuelas públicas de Bolivia se enseñe las creencias religiosas indoamericanas nativas de ese país a la par que la religión católica, dice que para corregir una injusticia centenaria.

Embuste. Mentira. Evo Morales lo que busca es repaganizar su patria a costa del cristianismo. Su odio racial lo lleva a tratar de destruir la religión de "los blancos," de los conquistadores.

Su cosmovisión política marxista, populista e indigenista le predispuso a tomar estos pasos. Evo entiende que la Iglesia es la única institución respetable que se le puede oponer y para ello, se propone reconquistar las mentes de sus compatriotas más vulnerables: los niños. De este modo crecerá una generación que marche a paso de ganso junto a Evo y a sus "reformas," una generación plegable a los deseos del movimiento indígena de raigambre neo-pagana cuyos caciques son incondicionales de Evo y cotorros de su dogma populista marxista.

El comparar la jerarquía con la Inquisición parece ser genial, el látigo indispensable de quienes buscan intimidar y marginar a la Iglesia, y hay quienes se lo creen. Por eso es que es "genial." Evo imita de este modo a su padrino, Hugo Chávez, maestro de la propaganda embustera.

Mientras tanto, como dijese el ex-cura Salvador Freixedo hacen más de 30 años en otro contexto, "Mi Iglesia Duerme," la Iglesia en Bolivia, la cual hace caso omiso de las advertencias de sus pastores.

Oremos por la Iglesia en la hermana y sufriente República de Bolivia. Como a su hermana en la vecina Venezuela, le esperan tiempos difíciles.

Que cambie Evo; que la Iglesia se quede igual.

miércoles, julio 26, 2006

Una promesa reconfortante

La Nueva Jerusalén - foto capturada de la película 'The Apocalypse.'
Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios - con - ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.» Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»

(Apocalipsis 21:2-5, Biblia de Jerusalén en Línea)

Julián Angel, Adrianna, Carissa: ¡nos encontraremos y nos conoceremos en el cielo, en esa Gloriosa Mañana! Mientras tanto, ¡oren por nosotros!

lunes, julio 24, 2006

Es con mucho pesar...

Anuncio con mucho pesar la pérdida de mis nietas gemelas en gestación. El dolor que sienten mi hijo y mi nuera es indescriptible. El que sentimos mi esposa y yo no tiene nombre.
¿Por qué te las llevastes, Señor? ¡Si ya las amabamos! Nos permitiste enamorarnos de ellas y después nos las quitastes. ¿Cual lección nos quieres enseñar? ¿Qué es lo que debemos de aprender? Dímelo pronto, Señor, que es que no lo veo.
Estoy tomando un asueto de pasquinar. Después hablaremos.

Me decía "Yizz"

Amigos, quiero responder a los comentarios que el usuario "Yizz" me dejó en el epígrafe en el cual reproducía la noticia de El Vocero, titulada Celebran foros pro matrimonio en Puerto Rico. Lo que dice "Yizz" está en itálicas azules. Debajo de eso, mis respuestas directas.

En un pais tan tradicionalista, en donde ni siquiera se tiene la potestad de disponer de su propia herencia enteramente a su gusto, es irrazonable que dos personas que decidan convivir en sociedad, aportando tiempo, dinero, trabajo y esfuerzo, esten desprovistas de proteccion.

¿Quién dice que no tienen protección? ¿No existen para eso los contratos privados? ¿Por qué la ley humana positiva tiene que protejer a las uniones del mismo sexo con el mismo vigor que el matrimonio, cuando el fin del matrimonio es radicalmente distinto al de las uniones entre personas homosexuales? ¿Por qué la sociedad tienen que santificar--por decirlo así--mediante la ley algo que lleva al mutuo daño físico y sicológico de las personas que practican este modo de vida?

Si estas parejas buscan protejerse, que suscriban un contrato donde deslinden el alcance de su usufructo común. Quien viole ese contrato pues que se atenga a las consecuencias.

Si el moralismo (o la religion) impide que se acepte el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la ley debe proveer al menos disposiciones referentes a estos asuntos.

Esto es una falacia. Presumes que la posición contraria al "moralismo" o "religión"--que no defines--o no es "moral"--lo que es una contradicción, ya que el diccionario define "moral" como la ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia y tu argumento es por naturaleza "moral," o es "amoral" lo que el mismo diccionario define como Dicho de una persona: Desprovista de sentido moral que precisamente es lo que se discute. O sea, impones tu punto negando la relevancia del argumento "moralista" y "religioso" usando, precisamente, un argumento "moral."

Si el estado es "amoral" en este asunto, y si se afirma que esta imparcialidad debe de llevar al estado a formular sus leyes y reconocimientos a instituciones civiles desde un punto de vista divorciado de los valores morales, y si se acepta que esta "amoralidad" lleva al estado a una verdadera imparcialidad y al reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo como iguales al matrimonio tradicional, entonces, todo ley positiva prescrita contra el robo, el asalto, el asesinato, la violación, el perjurio, la pederastia, el fraude, el abuso doméstico e infantil etc., debe de ser suspendida y los violadores reconocidos por este mismo estado, ya que estas actividades son crímenes precisamente porque son violaciones directas a la ley moral de la cual todos obtenemos nuestro concepto de justicia. La justicia es un valor moral fundamental.

Tu argumento también se puede reducir a lo absurdo. Una vez el estado reconozca las uniones del mismo sexo, ¿a dónde va a parar? Porque mañana vendrán los polígamos a reclamar sus "derechos civiles," y pasado mañana vendrán las poliandrias y los poliamores y los que quieran licencias de matrimonio con fecha de vencimiento. Si el estado no puede invocar la moralidad para prohibir ciertas cosas y sancionar ciertos comportamientos antisociales, tampoco para prohibir las otras "alternativas de vida" le quedaría fuerza moral o la justificación legal.

A fin de cuentas, el matrimonio, antes de convertirse en una institucion religiosa, era y es, una institucion economica.

Los fines económicos del matrimonio no agotan en modo alguno el carácter biológico y social del matrimonio, ni el matrimonio puede ser reducido a un arreglo meramente económico.

Lo que rige el matrimonio es la necesidad biológica de perpetuar la especie, la complementaridad emocional y física de los esposos que los lleve a ser fecundos, y la estabilidad necesaria y protegida ante la ley que les permita proteger a la prole, fruto de su fecundidad. Es de esta realidad de donde derivamos el derecho natural de la familia, el cual no puede ser obviado lícitamente por el derecho humano positivo.

Segundo, para el cristiano en específico, rige la realidad sacramental de esta unión que eleva el matrimonio natural a otros fines de carácter sobrenatural. El sacramento se edifica sobre la realidad natural del matrimonio. Soslaya la realidad natural del matrimonio y destruyes la segunda.

Los católicos entendemos que no todos somos cristianos o cristianos católicos, por lo que no imponemos nuestro parecer acerca de la naturaleza sacramental del matrimonio a los no-cristianos. Pero también entendemos que el Derecho Natural aplica a todos por igual y que el Derecho Natural precede al derecho humano positivo. Es por esto que defendemos al Derecho Natural con tanto tezón.

La experiencia histórica demuestra claramente que las sociedades que no ajustan sus comportamientos o sus leyes al Derecho Natural se ven rápidamente en vías de extinción, hacia el caos y el barbarismo.

Pero como siempre, quienes abogan que a las uniones de personas del mismo sexo se les considere "matrimonio" no escarmientan por cabeza ajena.

Dicen los sabios que quienes desconocen la historia están destinados a repetirla; este es el mal crónico del cual padecen los cabilderos del homosexualismo. Quienes sufrirán de esa falta de escarmiento seremos todos los demás.

sábado, julio 22, 2006

Compendio del catecismo católico ahora en línea

Amigos, el nuevo Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica ahora está disponible en línea en el sitio-Web del Vaticano. De acuerdo al Motu Propio papal que autoriza su publicación,
El Compendio, que ahora presento a la Iglesia Universal, es una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia Católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye, como deseaba mi Predecesor, una especie de vademécum, a través del cual las personas, creyentes o no, pueden abarcar con una sola mirada de conjunto el panorama completo de la fe católica.

El Compendio refleja fielmente, en su estructura, contenidos y lenguaje, el Catecismo de la Iglesia Católica, que podrá ser mejor conocido y comprendido gracias a la ayuda y estímulo de esta síntesis.

...Pero este Compendio, por su brevedad, claridad e integridad, se dirige asimismo a toda persona que, viviendo en un mundo dispersivo y lleno de los más variados mensajes, quiera conocer el Camino de la Vida y la Verdad, entregado por Dios a la Iglesia de su Hijo.
¡Qué bien! Léalo aquí o cómprelo en su librería favorita.

jueves, julio 20, 2006

San Pedro nos lo advirtió

Amigos, recientemente el segundo capítulo de la Segunda Epístola de San Pedro durante el rezo de la Liturgia de las Horas y me impresionaron estos diez versículos, del 12 al 22. El apóstol discute la naturaleza de los "...falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos una inminente perdición," prosiguiendo:

12 Pero ellos, como animales irracionales, destinados por naturaleza a ser capturados y destruidos, hablan injuriosamente de lo que ignoran, y perecerán como esos mismos animales,

13 sufriendo así el castigo en pago de su iniquidad. Ellos se deleitan entregándose a la depravación en pleno día; son hombres viciosos y corrompidos, que se gozan en engañarlos mientras comen con ustedes.

14 Son seres malditos, cuyos ojos no pueden mirar a una mujer sin desearla; seres insaciables de pecado, que seducen a las almas débiles y cuyos corazones sólo conocen la codicia.

15 Ellos abandonaron el camino recto, extraviándose tras los pasos de Balaam, hijo de Bosor, que se dejó seducir por un salario injusto;

16 pero él encontró quien le reprochara su falta: un animal de carga pronunció palabras humanas y puso freno a la insensatez del profeta.

17 Los que obran así son fuentes sin agua, nubes arrastradas por el huracán: a ellos les está reservada la densidad de las tinieblas.

18 Con sus palabras altisonantes y vacías, atraen, por medio de los deseos desenfrenados de la carne, a los que apenas acaban de librarse de los que viven en el error.

19 Les prometen la libertad, siendo ellos mismos esclavos de la corrupción: porque uno es esclavo de aquello que lo domina.

20 En efecto, si alguien se aleja de los vicios del mundo, por medio del conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y después se deja enredar y dominar de nuevo por esos vicios, su estado final llega a ser peor que el primero.

21 Más le hubiera valido no conocer el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, apartarse del santo mandamiento que le fue transmitido.

22 En él se cumple lo que dice justamente el proverbio: El perro volvió a comer lo que había vomitado, y este otro: "La puerca recién lavada se revuelca en el barro".
En nuestro contexto cultural, las palabras del Apóstol me recuerdan ciertas actitudes manifiestas en este y otros medios por personas que "prometen la libertad, siendo ellos mismos esclavos de la corrupción."

Yo sé que el Apóstol tendría que haber tenido a varios ejemplos en mente durante la era que le tocó vivir, pero no perdamos de vista que él dejó abierto e indefinido el tiempo gramatical futuro de sus expresiones.

En otras palabras, cabe interpretar que el Apóstol se refiere a los "falsos maestros" de toda era, incluyendo a la nuestra.

No hay que escarbar mucho para encontrarlos, amigos. Ya se arrastran por la superficie con toda su desfachatez. El Apóstol habla claro: estas personas perecerán.

Si eres de estos, todavía tienes tiempo de arrepentirte y convertirte para que Dios te sane.

martes, julio 18, 2006

Celebran foros pro matrimonio en Puerto Rico

Por: María Vera

Fuente: EL VOCERO

La Coalición Retomando a Puerto Rico celebra esta semana varias actividades a favor del matrimonio tradicional, ante el temor de que se afecten las familias con las nuevas tendencias sociales.

La portavoz, Yolanda Miranda, indicó que hoy martes se celebrará el foro "Las Nuevas Tendencias Culturales y sus Efectos en el Matrimonio", en el Capitolio.

Afirmó que esperan la asistencia de varios legisladores, en especial porque trabajan con el Código Civil que cambiará la definición del matrimonio.

El miércoles se llevará a cabo una conferencia similar para los abogados, líderes empresariales y cívicos sobre el mismo tema.

"Son muchos los retos que la sociedad puertorriqueña está enfrentando. El fortalecimiento familiar con su base en el matrimonio está siendo afectado por nuevas vertientes y realidades. Necesitamos enfocarnos integralmente mediante esfuerzos intencionales para que nuestro pueblo se eduque y tome decisiones con las que pueda vivir una vida familiar plena", dijo.

Destacó que en los foros participarán recursos que son asesores internacionales de la organización Enfoque a la Familia Internacional. "Vienen a darnos herramientas para enfrentar tendencias que obstaculizan el desarrollo humano en sociedad y al matrimonio entre un hombre y una mujer con un enfoque integral", señaló.

Miranda sostuvo a EL VOCERO que los foros servirán para discutir las decisiones oficiales que afectan a la sociedad y recibir recomendaciones a favor de las familias.

"Queremos conocer cómo se está trabajando en Puerto Rico la definición del matrimonio… Estamos en un momento delicado porque estamos en la revisión del Código Civil. Se está redefiniendo la familia, el matrimonio. Por eso es prudente que veamos qué está ocurriendo internacionalmente", añadió.

En la conferencia participó la presidenta de la Comisión senatorial de Gobierno, Lucy Arce, quien participará en el foro de hoy martes. Indicó que invitó a los miembros del Caucus de la Mujer y que anticipa que de la actividad obtendrán ideas para legislaciones a favor de las familias.

Uno de los conferenciantes, Yuri Mantilla, indicó que actualmente el matrimonio es foco de diversos ataques. Sostuvo que las organizaciones familiares deben proteger esa institución porque es la base de la sociedad.

Señaló que las familias son la base de todo desarrollo social e incluso económico. El matrimonio es el fundamento de la sociedad. Destacó que "Puerto Rico es influyente en las familias latinoamericanas… las decisiones de aquí sirven de ejemplo a la comunidad hispana mundial. No podemos ser indiferentes".

Mantilla es director de relaciones gubernamentales internacionales de Enfoque a la Familia.

sábado, julio 15, 2006

La Familia, patrimonio de la humanidad

Papa Benedicto XVI en ValenciaBenedicto XVI recordó a los participantes de la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Familia que la familia fundada en el matrimonio es un “patrimonio de la humanidad, una institución social fundamental; es la célula vital y la base de la sociedad y esto interesa a todos, creyentes y no creyentes”.

“La familia – prosiguió – es una realidad que todos los Estados deben tener en máxima consideración, porque el futuro de la humanidad pasa por la familia”, dijo el Papa citando a Juan Pablo II en la reunión del 13 de mayo.

Refiriéndose a la situación actual en la que “van difundiéndose concepciones equívocas del hombre, sobre la libertad, sobre el amor humano” exhortó a “no cansarnos jamás de presentar la verdad sobre la institución familiar, así como fue querida por Dios desde la creación”.

El Pontífice lamentó el aumento “del número de las separaciones y de los divorcios, que rompen la unidad familiar y crean no pocos problemas a los hijos, víctimas inocentes de tales situaciones. La estabilidad de la familia está en peligro. Para cuidarla es necesario ir frecuentemente contra la corriente de la cultura dominante, y eso exige paciencia, esfuerzo, sacrificio y búsqueda incesante de mutua comprensión”.

Asimismo, el Santo Padre meditó sobre el respeto a la vida, concretamente al embrión humano “que debería nacer siempre de un acto de amor y ser ya tratado como persona”. “Los progresos de la ciencia y de la técnica en el ámbito de la bioética – dijo – se transforman en amenazas cuando el hombre pierde el sentido de sus límites y, en la práctica, pretende sustituir a Dios Creador”.

“Es evidente, añadió, cómo van acreditándose numerosas soluciones jurídicas para las llamadas ‘uniones de hecho’ que, negando los deberes del matrimonio, pretenden gozar derechos equivalentes. A veces, además, se quiere alcanzar una nueva definición del matrimonio para legalizar uniones homosexuales, atribuyendo a éstas también el derecho a la adopción de los hijos”.

El Papa apuntó cómo en “vastas áreas del mundo que padecen el llamado ‘invierno demográfico’, con el consecuente envejecimiento de la población, las familias parecen asediadas por el miedo a la vida, a la paternidad y la maternidad. Es necesario darles confianza, para que puedan continuar a cumplir la noble misión de procrear en el amor”.

Por último Benedicto XVI señaló signos de esperanza: “Gracias a Dios, especialmente entre los jóvenes, muchos están redescubriendo el valor de la castidad, que se presenta cada vez más como una garantía segura del amor auténtico”. (AICA, 18 mayo 06)
Oración por la familia

Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Te damos gracias por nuestra familia. Concédenos la fuerza para permanecer unidos en el amor, la generosidad y la alegría de vivir juntos.

Te pedimos, Señor, que este tiempo del encuentro mundial de las familias sea de intensa experiencia de fe y de crecimiento de nuestras familias.

Ayúdanos en nuestra misión de transmitir la fe que recibimos de nuestros padres.

Abre el corazón de nuestros hijos para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el conocimiento de Jesús.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente aquéllos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad.

Derrama tu gracia y tu bendición sobre todas las familias del mundo.

Bendice también a nuestro Papa Benedicto.

Unidos a José y María, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén
Fuente: El Visitante Dominical.

jueves, julio 13, 2006

Desfile "gay" en Jerusalén representa una clara provocación

Devolvamos bien por mal.

Amigos, de acuerdo al sitio digital Registro:
Gran Rabino Amar pide a Benedicto XVI que condene desfile "gay"

Agencia EFE

Jerusalén — El Gran Rabino de Israel Shlomo Amar ha enviado una carta al papa Benedicto XVI para exhortarle a que condene el Desfile Internacional del Orgullo Gay, programado para el 10 de agosto en Jerusalén.
Según informaron fuentes del Rabinato Central en Jerusalén, Amar pide al Papa que "condene de forma inequívoca y enérgica este terrible fenómeno con la esperanza de que despierte una protesta general por parte de diferentes dignatarios religiosos".

Legisladores del sector ortodoxo de las comunidades judía y musulmana de Israel, y representantes de distintas denominaciones de la Iglesia Cristiana de Oriente y Occidente en Tierra Santa, con sede en Jerusalén, manifestaron este martes su rechazo y exigieron que el Parlamento (Kneset) prohíba la celebración del desfile.

Organizado por la Asociación de Homosexuales, Lesbianas y Transexuales de Israel, será el segundo desfile de carácter internacional. El primero se celebró hace unos años en Roma, con las protestas del Vaticano.

El diputado Nisim Zeev, del Partido ultra-ortodoxo Shas, calificó el desfile de homosexuales en Jerusalen de "inmundicia".

"No existe este problema en la sociedad árabe", dijo durante el debate en la Comisión Parlamentaria para Asuntos del Interior el diputado Ibrahim Tzartzur, en la misma postura en contra del desfile que el rabino ultranacionalista Isaac Levy, representante del frente derechista de la Unidad Nacional.

Durante un desfile de homosexuales israelíes en Jerusalén hace dos años, un ortodoxo hirió a tres de ellos con un arma blanca.

Tzartzur y Levy, teniendo en cuenta ese precedente, también alegaron en la Kneset (Parlamento), que no se ha pronunciado aún, el peligro que puede ocasionar el desfile internacional.

La diputada Zehava Galón, del frente pacifista Meretz, y su representante en el Concejo Municipal, Avshalom Vilán, acusaron a los detractores de "incitar a la violencia" con sus afirmaciones.

La organización internacional que agrupa a los homosexuales escogió hace tres años Jerusalén, designándola "ciudad abierta a la tolerancia", para el desfile, cuya celebración, tras ser aplazada en los últimos tres años, está prevista ahora para el próximo mes.
Comentario. La selección por parte de los organizadores de este desfile de Jerusalén es dezlenable, de mal gusto y representa una clara provocación que trasciende los ánimos locales de judíos, musulmanes y cristianos en este lugar de tanto significado.

Por lo que representa esa ciudad para una tercera parte de la humanidad, llevar a cabo este desfile allí representa una clara provocación. El desfile es equivalente a levantar el dedo del corazón en la cara de la amplia mayoría del mundo que creemos que los actos homosexuales son un desorden moral grave que desfigura tanto a sus participantes como a las sociedades que los promueven como "alternativas de vida válidas."

Para ellos esto no es cuestión de entrar en razones, es cuestión de quien gritará más duro.

La solución es reaccionar del modo menos esperado.

No entremos a jugar en esta arena de acuerdo a las reglas que los homosexualistas buscan sentar. Eso es lo que ellos buscan, capturar una imagen que nos deje a nosotros los cristianos como fanáticos irresponsables y sangrientos. Ellos buscan una expresión, una imagen que los pinten a ellos como víctimas y no como perpetradores.

Antes bien, devolvamos bien por mal, una bendición por cada insulto o maldición, sanemos sus heridas mientras sanamos las nuestras; oremos por ellos cuando oremos por nosotros; pidamos por su arrepentimiento mientras nosotros mismos nos arrepentimos. Y si este desfile llegase a suceder, recurramos a la protesta pacífica y no violenta y a la oración. De este modo, venceremos al mundo. La justicia última vendrá de Dios, no de nuestras manos, ni de nuestra ira y mucho menos de nuestro odio.

Recordemos la enseñanza de Nuestro Señor, quien dijo que quien guarda odio en su corazón, mata.

Esta situación representa una prueba de amor para nosotros los cristianos. Si la fallásemos, el Enemigo habrá logrado su cometido. No podemos caer en esta trampa tan obvia.

Protestemos sin violencia entonces, pero mejor, oremos y por sobre todo, amemos, aun a nuestros enemigos.

miércoles, julio 12, 2006

Evo busca reindoctrinar a los bolivianos

Gobierno e Iglesia discuten nuevos parámetros de educación en Bolivia.

Amigos, de acuerdo a la BBC:
Evo MoralesLa religión católica perderá la exclusividad en Bolivia. Tanto el gobierno como los representantes eclesiásticos quieren un estado laico, sin embargo, la forma y la intensidad en que se encararán los cambios ha generado una gran polémica.

El proyecto gubernamental pretende una educación "descolonizadora, liberadora, antiimperialista, revolucionaria y transformadora". Y, esta educación, según el proyecto, debe ser laica, es decir, que "respeta la espiritualidad de cada cultura, la libertad de creencias, promueve valores propios y rechaza todo tipo de dogmas".

Morales está a favor de un estado laico donde se respeten todos los credos. La Iglesia Católica, en un documento de observaciones al proyecto del gobierno, pide "una educación religiosa y moral como eje de la formación, con respeto a la libertad de conciencia y de religión".

Mientras la iglesia entiende que es tener la libertad de elegir cierta religión, algunos sectores oficialistas creen que es la negación de la religión o la supremacía de las creencias andinas frente a otro tipo de fe.
Comentario. Noten que el gobierno del Presidente Evo Morales busca una educación "descolonizadora, liberadora, antiimperialista, revolucionaria y transformadora". El problema aquí es que se quiere hacer política pública de lemas y consignas. Desgraciadamente, esta es una de las enfermedades que padecen las izquierdas latinoamericanas, cundidas como están por los "perfectos idiotas latinoamericanos, o como deliciosamente son llamados por Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner en su libro del mismo nombre.

¿Qué significarán estas palabras? Significarán cualquier cosa que los "sectores vanguardistas" de la hermana y sufriente república quieran que signifique, excepto igualdad y respeto para la Iglesia Católica y para quienes difieran de las interpretaciones políticas oficiales. La Iglesia Católica en Bolivia enfrentará tiempos duros mientras Evo y su claque la colocan en lo que ellos consideren "su justo sitial."

Esto es lo que enseña la historia. Latinoamérica es como el Israel veterotestamentario: un pueblo de dura cerviz que rehusa a aprender de la historia y de sus caídas anteriores. La Cuba castrista, la Venezuela de Chávez y ahora la Bolivia de Morales nos servirán una vez más de ejemplo negativo. A ver si escarmentamos por cabeza ajena en esta ocasión, aunque, si el pasado es regla, lo dudo mucho.

lunes, julio 10, 2006

El Papa celebra la Eucaristía con el «Santo Grial»

Como lo hizo ya Juan Pablo II en 1982.

Santo Grial


VALENCIA, domingo, 9 julio 2006 (ZENIT.org).- Con un gesto sumamente significativo, Bendicto XVI celebró la misa conclusiva del Encuentro Mundial de las Familias, con la participación de más de un millón de personas con el Santo Caliz, considerada la copa que utilizó Jesús en la Última Cena.

El también llamado «Santo Grial» había sido trasladado en la madrugada a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, donde el Papa presidió la misa, por el deán de la Catedral de Valencia, Juan Pérez Navarro.

La reliquia, una de las más antiguas de la cristiandad documentada desde los primeros siglos por los historiadores, fue trasladada en un vehículo de la Policía Local, escoltado por unidades motorizadas, según informa AVAN, agencia de información de la archidiócesis de Valencia.

Juan Pablo II ya empleó la reliquia para la consagración cuando visitó Valencia el 8 de noviembre de 1982 en la misa de ordenación sacerdotal de 141 jóvenes diáconos que presidió en el Paseo de la Alameda.

Según las investigaciones realizadas por distintos historiadores, recogidas por AVAN, fue el propio san Pedro quien llevó de Jerusalén a Antioquía y luego a Roma el cáliz utilizado por Jesucristo en su última cena antes de su pasión y muerte.

El Santo Grial fue utilizado desde entonces por 23 papas hasta la persecución imperial contra los cristianos del año 258, cuando el papa Sixto II, antes de ser martirizado, ordenó enviar la reliquia a Huesca custodiado por el diácono Lorenzo.

Diversos parajes e iglesias de Aragón fueron escenario del paso del Santo Cáliz, como la cueva de Yebra, San Pedro de Siresa, San Adrián de Sasabe, Santa María de Sasabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo, la propia Catedral de Jaca, hasta llegar en el año 1071 al monasterio oscense de San Juan de la Peña.

En 1399, el rey Martín I se llevó la reliquia al Palacio de la Aljafería en Zaragoza, donde permaneció 20 años hasta que, después de una breve estancia en Barcelona, fue llevada al Palacio Real de Valencia en el año 1424 por orden de Alfonso el Magnánimo, que agradecía así a Valencia su ayuda en las luchas mediterráneas.

Finalmente, en 1437, el Santo Cáliz fue entregado como donación al cabildo de la Catedral de Valencia.

Comentario. Alguien tiene que notificarle a Dan Brown y a su claque de "historiadores" y "estudiosos" que tal vez el "Santo Grial" es algo mucho más prosaico que el vientre de Santa María Magdalena. Que a lo mejor, el Santo Grial es esta triste copa que se ha venido guardando en España desde hace tanto tiempo.

Total, que si el "Santo Grial" es la cáliz que Cristo usó en la Última Cena para consagrar "la Sangre de la Alianza nueva y eterna," cada cáliz en cada misa es un "santo grial."

Pero las opiniones simples no convencen a los que abrazan los embelecos conspiratorios de la chusma con imaginación enfermiza. Figúrate.

- Lea también de Zenit.org, El sentido del Santo Cáliz de la Última Cena, que venerará el Papa en Valencia, que nos explica una reseña histórica de esta copa.

jueves, julio 06, 2006

¿Es compatible la yoga con la práctica católica?

Con muchísimos cuidados, salvaguardas y cualificaciones, a regañadientes, concedo que tal vez, que depende.

Hola Amigos: lo bueno de este pasatiempo es que de vez en cuando recibo una correspondencia buenísima de todas partes del mundo que hacen pensar y que valen la pena de contestar en detalle. Como la siguiente correspondencia que recibí de una hermana argentina y que ahora quiero compartir con Uds. salvo su nombre, para respetar su privacidad. Sus carta está en itálicas azules, seguidos por mi respuesta.

Teofilo:
Mi nombre es XXX, soy católica apostólica, por haber sido bautizada de bebe por mis padres, pero fundamentalmente por convicción.


Y me alegro por ti y por tus convicciones. ¡Ojala hubiesen más como tú!

Te escribo porque entré a un blog sobre yoga y meditación y encontré tu página con una crítica, que considero infundada y quería compartir mi experiencia personal contigo.

Vamos a ver.

Siempre me han atraído los estudios sobre religiones y filosofías, y llegué a la conclusión que la religión que contempla al hombre íntegramente, en cuerpo y alma es la católica, apostólica romana.

¡Es verdad! ¡Excelente intuición!

A lo largo de mi vida me decepcionaron muchos sacerdotes, en especial (y lo que más me ha dolido) por ser divorciada, me han discriminado y hasta diría que despreciado.

Me duelen dos cosas, tu divorcio y el que te hayan tratado mal, tal vez hasta hombres de sotana o mujeres consagradas con hábito y velo, o tal vez laicos dedicados que en su fervor se les olvida la compasión.

No sé de tus circunstancias particulares. Pero te diré varias cosas: el divorcio, después de haber contraído un matrimonio sacramental válido es cosa grave, pero ya eso lo sabías. Y lo otro es que, de acuerdo a mi experiencia, muchos de entre nosotros no saben lo que el matrimonio cristiano demanda de la pareja y sin ese conocimiento maduro, la validez de ese matrimonio sacramental queda en entredicho y se hace anulable. Te invito a que explores esta posibilidad con tu párroco ya que el proceso es uno de sanación y reconciliación. Finalmente, te digo que yo no te juzgo y que si algo he aprendido es a no juzgar la existencia de materia parva hasta que no conozca las personas y circunstancias. Lo que te puedo prometer es que cuando yo sea diácono—si es que tengo la vocación y me hacen diácono—y una persona divorciada viene a mí pidiéndome ayuda pastoral, yo no prejuzgaré a la persona ni la trataré mal.

Pero como DIOS hace las cosas, y sólo EL sabe porqué las hace, tuve un gravísimo problema de salud, y despues de una delicada operación y una larga recuperación, y a modo de rehabilitación el médico me recomendó que practicara yoga.

Empecé a hacerlo, como quién va a un gimnasio o a un kinesiólogo, pero con el tiempo y la práctica noté que no sólo me mejoraba la salud física, sino que nacía en mí una gran inquietud espiritual, algo como un "insecto" que cosquilleaba en mi interior.

A raíz de los comentarios del instructor empecé a investigar y a estudiar al respecto.Y descubrí que los "maestros" que ancestralmente transmitieron la práctica del yoga (casi 5 siglos A.C.) no hacían más que utilizar los mismos métodos que siglos después nuestros Santos usaron en ellos mismos, como ejemplo va la técnica de meditación practicada por San Ignacio de Loyola, o el retiro de clausura de nuestras Santa Teresita o Santa Clara de Asís, pues es que algunos yoguis se retiraban por períodos muy largos, o bien toda la vida, para ofrendarse al Ser Supremo (Nuestro Dios Padre), y lograr ser Uno en Él.


Bueno, primero te diré que no soy ajeno al yoga. Mi esposa y yo la hemos practicado también con fines terapéuticos. Me encantan sus estirones. Al final de la sesión queda un relajado y estirado. Pero aquí en los EE.UU., la práctica popular tiene un mínimo de contacto con el hinduismo, aparte del nombre de los movimientos y sus orígenes. Su aspecto meditativo enfatiza la relajación física y mental. Claro, existen otras escuelas que enfatizan la espiritualidad india o budista de la práctica, pero no he experimentado ni pienso experimentar con estas. Aún con esta variante seglar tengo mis dudas, pero ya te diré por qué.

Sin embargo, la semejanza entre los métodos y la espiritualidad de los yoghis y nuestros santos es bien superficial—pienso en Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, entre otros—y no existente entre los que mencionas, San Ignacio de Loyola, Santa Teresita o Santa Clara de Asís. Ya te lo contestaré más abajito.

Esto no hace más que RECORDARNOS a los católicos apostólicos que no somos los únicos buenos y perfectos, y que para ser Santo, en el Cielo no nos van a pedir la credencial del Vaticano, y que la Misericordia Divina pone al alcance de cada hijo de Dios el camino para volver a Él.

Bueno, sí y no. A los que cargamos el pasaporte del Vaticano Dios nos va a tratar de manera especial, en el sentido de que nos hará rendir cuentas por los dones, gracias y talentos con los cuales hemos sido privilegiados y si no le hemos correspondido, Él nos juzgará con más severidad. Porque nosotros estamos en la Verdad y la Verdad demanda frutos verdaderos. No hay Amor sin Verdad ni Verdad sin Amor.

Los seres humanos que no son nuestros hermanos en la fe no están en la plena Verdad, sin embargo, como bien notaste, sí comparten trazas de la Verdad ya que, como escribió San Juan en el prólogo de su Evangelio, La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (San Juan 1:9) o San Pablo en su Carta a los Romanos, cuando dijo que, En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza... en el día en que Dios juzgará las acciones secretas de los hombres, según mi Evangelio, por Cristo Jesús. (Romanos 2:14-16) o como lo reconoce el Concilio Vaticano II en su Declaración Nostra Aetate, la cual dice, entre otras cosas,
La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcilió consigo todas las cosas.
Tu pensamiento respecto a la rectitud de otras religiones no es ajeno al pensamiento de la Iglesia, desde su origen hasta nuestros días.

Sin embargo, hay que advertir que no hemos de permanecer "neutrales" ante las prácticas religiosas no cristianas, sino que hay que discriminar entre aquellas que son "santas y verdaderas" en todo o en parte, de las que no lo son, en todo o en parte. Fíjate que San Pablo dice que Dios juzgará a los gentiles (a los no judíos, no cristianos) de acuerdo al Evangelio de Cristo y no de acuerdo a la percepción ético-religiosa particular de cada cual. Ni tampoco ese reconocimiento de la santidad y verdad parcial de las religiones no cristianas nos exime de anunciarles a Cristo "el Camino, la Verdad y la Vida" a aquellos que no le conocen.

La yoga y la meditación al modo oriental no están exentas a este juicio crítico que parte del Evangelio de Jesucristo. Hay que juzgar, obedeciendo esta máxima de San Pablo, quien dijo Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto. (Romanos 12:2) y también examinadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos de todo genero de mal. (1 Tes. 5:20-21)

Yo quisiera (ya te diría Querido Teófilo, emulando a San Juan) que me explicaras porqué la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, y algunos de sus fieles son tan reacios a aceptar el yoga como una ayudita para lograr la comunión con Dios.

¡Excelente pregunta! Te contesto.

Primero, porque parten de supuestos diametralmente opuestos. Las técnicas orientales buscan aquietar y silenciar la mente, para que en ese "silencio" el yo—que es ilusorio—experimente su completa subjetividad y se "pierda" en un Todo que no es Dios, sino una realidad desnuda de personalidad y existencia separada objetiva. Estas técnicas buscan destruir nuestra conciencia de ser independiente y derribar la división entre el meditador y la "Realidad" externa. En ese estado, en ese "nirvana," la conciencia del meditador se disuelve y nace otra, que no distingue entre sujeto y objeto. Y este objeto no es Dios, es el Universo, el pleroma, pero no es el Dios personal de los judíos y cristianos.

Para los judíos y cristianos, el punto de partida es la revelación de Dios a Moisés, la revelación de un Dios personal:
Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: ""Yo soy"" me ha enviado a vosotros.» Siguió Dios diciendo a Moisés: «Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación.» (Éxodo 3:14-15)
El objeto de devoción religiosa a las que aspiramos no es una realidad impersonal, sino un ser dotado de conciencia personal, de lo que llamamos, ego. A quien adoramos es un "Yo" y quien adora es un "yo" también.

La oración cristiana no consiste en silenciar la mente. Consiste más bien en elevar el diálogo interno de uno hacia Dios. El "silencio" de la oración contemplativa cristiana no consiste, como en la oriental, de una apacigüación y aquietamiento de todas las facultades psíquicas para terminar en una absorción mística; más bien, el silencio contemplativo cristiano es movimiento de afectos hacia Dios en alabanza y gloria cuando ya las palabras no pueden contener el amor que cimbra un alma. El diálogo de tú a Tú prosigue sin interrupción, entre "Él que Es" y "quien no es."

Segundo, porque el yoga es lo que alguien llamó "la tecnología—en el sentido de conjunto de 'técnicas'—de la espiritualidad." En la yoga, las posturas, ejercicios, actitudes, y estados mentales son tan importantes como el fin que se quiere atener que es esta fina concentración y absorción. En el catolicismo la poca técnica que hay, que si la respiración, que si la postura, es meramente incidental e innecesaria.

Porque amiga, en el catolicismo, la contemplación es un don infuso, o sea, que Dios es quien la concede, que no es algo que se atiene con la práctica y la postura. Uno sí se puede preparar para ella mediante la mortificación, la oración constante, la participación en los sacramentos, la oración litúrgica o para litúrgica y la práctica de las virtudes. En fin, que la contemplación infusa no es necesaria para la salvación, pero el Amor sí.

Tercero, porque es peligrosa en dos niveles: porque unos la practican en búsqueda de dones preternaturales y de estados espirituales o de consciencia exaltados, cayendo en la soberbia espiritual de considerarse a sí mismos "iniciados" y a los demás, "carnales," juzgando al mundo y a los demás en términos dualistas y gnósticos. El otro peligro es que al vaciar uno la mente, uno troncha la oportunidad de conocer y hablar con Dios, dándole paso a otras inteligencias nocivas que sacan ventaja a la situación intensificando ese silencio, enriqueciéndolas con placeres de tipo espiritual y así logran extraviar esa alma más y más lejos de Dios.

Para concluir: la práctica de la yoga tiene que ser depurada completamente de su contexto hindú y esto no es cosa fácil, tomando en consideración también lo que hoy pasa por "psicología" y "bio feedback."

Mi consejo es, si practicas la yoga como terapia física, no vacíes tu mente, mantenla activa con un diálogo verbal y consciente con Dios. Separa tu tiempo de oración de la yoga y no hagas "yoga" antes de orar. Las dos cosas tienen que ser separadas completamente, la yoga es para el cuerpo y la oración es para el espíritu.

Espero tu respuesta, y me gustó mucho tu página, comparto muchas de tus opiniones, otras, si sos gustoso en algun momento las podemos discutir.

Gracias a ti por darme de tu tiempo para hablarme y compartir contigo. Por supuesto que podemos seguir hablando

Y fundamentalmente comparto contigo que no estoy en este mundo mas que para ser Santa, y cuando sea la hora de abandonarlo volveré a la casa del Padre, dónde todos, todos seremos Uno en El, sin importar la religión que hayamos practicado.

Esto es un noble pensamiento, pero no es del todo cierto, amiga, ya que hay religiones, actitudes religiosas y "espiritualidades" que abrazan abiertamente el Mal, llamándolo "bueno" mientras que llaman "malo" a lo Bueno. Estos no entrarán al Reino.

La Justicia de Dios no es igualitaria; Dios no es chavista; Dios no es peronista.

Que Dios te guarde y te guíe y, ¡hasta la próxima, que se repita!

miércoles, julio 05, 2006

Padre Jorge Salinas: La Trinidad y la Misión Conjunta del Hijo y del Espíritu

Amigos, durante mis andanzas por la blogosfera católica de habla castellana me topé con esta entrada que el Padre Jorge Salinas hiciese en su blog Ecclesia de Trinitate , titulada La Trinidad y la misión conjunta del Hijo y del Espíritu. Estos son los primeros tres párrafos. Les recomiendo lean la entrada completa.

Photobucket - Video and Image HostingCon el nivel actual del Magisterio (especialmente de Juan Pablo II) se puede decir que el misterio de la Iglesia es el misterio según el cual Cristo, desde el seno del Padre, dona su Espíritu a los hombres. Pero también forma parte del mismo misterio el hecho de que el Espíritu hace presente allí donde actúa no sólo al Verbo eterno sino también, de un modo inefable, a la Santísima Humanidad de Cristo, a través de la cual tenemos acceso al Padre. La Trinidad misma, eterna, ha entrado según el orden de las misiones, en la historia. La arcana Comunión de vida y amor en que consiste Dios mismo ha entrado en el tiempo, en la historia, en el mundo, para dar cabida dentro de Sí a los hombres creados a imagen y semejanza suya. La Iglesia es el sacramento de esa divinización participada del hombre y del mundo.

El Catecismo de la Iglesia Católica ha acuñado felizmente la expresión de “misión conjunta del Hijo y del Espíritu Santo”[1]. Esta misión es doble, pero inseparable. Siempre que el Padre envía a su Verbo emite al Espíritu Santo. No se da una misión sin la otra. Junto a la Persona enviada siempre está la Otra también enviada. Distintas entre sí las misiones como lo son las Personas enviadas, pero inseparables en su misión y en su obrar[2]. Santo Tomás ya señaló la inseparabilidad de las dos misiones divinas, al mismo tiempo que su distinción recíproca[3]

Distintas e inseparables en su misión y en su obrar el Hijo y el Espíritu Santo, aunque nunca se puedan considerar como dos tareas parciales que se integran en un resultado completo, como dos sumandos yuxtapuestos. Acertadamente escribe el P. Bandera: “En la vid cristiana, tal como el Nuevo Testamento lo diseña, todo nos relaciona con el Hijo encarnado; todo nos relaciona con el Espíritu Santo. Sería un gran error pensar que es necesario ‘repartir’: atribuir unas cosas al Hijo encarnado y otras distintas al Espíritu Santo. Todo es de cada uno. Todo es de los dos conjuntamente.
- Por favor, sigan leyendo aquí.

lunes, julio 03, 2006

La fe no es dogmatismo

Padre Néstor Jaén, S.J.

Fuente: Diario La Prensa, Panamá

Los temas religiosos, desde los más diversos ángulos, despiertan mucho interés en nuestro mundo actual. Los testimonios abundan. Por eso creo útil hablar hoy sobre la fe.

En el terreno humano todos tenemos algún tipo de fe, pues, de lo contrario, la sociedad sería un desastre. Esposos y esposas que nunca tuvieran fe en sus cónyuges, hijos e hijas que nunca creyeran en sus progenitores y viceversa, amigos y amigas que jamás se fiaran de sus amistades y, en general, una sociedad en la que nadie creyera en nadie... Habría una absurda falta de convivencia. Pero eso, gracias a Dios, no es así. La vida está hecha de innumerables "fiarse de" cuando se trata de personas o realidades creíbles en los distintos ámbitos. Exigir en todo pruebas, al estilo de las científicas, sería algo insoportable.

En la línea que acabamos de mencionar se mueve la fe religiosa. Ella, según la Biblia, es aceptar lo que no vemos porque nos fiamos de alguien altamente creíble por sus palabras y su vida.

La fe religiosa posee ciertas características que la alejan del puro dogmatismo al que algunas personas quieren reducirla. Las señalamos, aunque sea muy brevemente.
1. La fe es un DON, un regalo que Dios da a quien con humildad tiene apertura para recibirlo. No es fruto de nuestros puños, aunque Dios toma en cuenta los esfuerzos humanos de buena voluntad.

2. La fe religiosa goza de CERTEZA, es decir que la persona verdaderamente creyente se siente firme y segura de lo que cree.

3. La verdadera fe religiosa es LIBRE porque, aunque existan instancias sociales (gobiernos o religiones) que hayan querido o quieran imponerla, tal vez lo podrán hacer a veces en lo exterior, pero no siempre dentro de la mente y el corazón de las personas que tienen en sí la capacidad de decisiones para crecer o no.

4. La fe religiosa no excluye la presencia de DUDAS, porque se trata de realidades de ordinario no evidentes a los sentidos o demostrables científicamente.

5. La fe religiosa, que no es ni ciencia ni razón, es, sin embargo RAZONABLE, aunque con sus misterios (¿y dónde no los hay?). No se trata, pues, de un absurdo mental o emotivo ya que los indicios y signos para creer son muy fuertes. Esto explica que tantos sabios, filósofos y científicos sean personas creyentes.

6. La fe en los DOGMAS, que en realidad son muy pocos, no es ninguna esclavitud sino que, como decíamos antes, es un fiarse más, en el caso cristiano, de lo que dicen Jesucristo y sus mensajes fieles que fiarse de lo que afirman algunos que, "dogmáticamente", en una gran paradoja, presentan como "evidentes" y "sin la menor duda" hechos no probados como, por ejemplo, varios de los que aparecen en el Código Da Vinci y en el Evangelio de Judas. Se critica un dogmatismo y se cae en otro.

7. La fe religiosa auténtica, y esto es lo más importante, tiene que expresarse en la JUSTICIA y en el AMOR a Dios y al prójimo, pues de lo contrario sería profundamente incoherente.
Y ahora, más allá de las características mencionadas, una breve consideración final. ¿Será legítima una fe "a la carta"? ¿Tomar del "menú religioso" lo que me gusta y dejar lo que me desagrada, por egoísmos, comodidad o superficialidad?

Obviamente no, aunque aun en ese caso podemos hablar con el Dios amigo que siempre quiere ayudarnos. Pero si elijo o niego algo por convicción profunda y ética, entonces es algo válido. Es el pluralismo religioso actual que la Iglesia respeta. Y aquí lo dejamos por hoy.

Este artículo fue publicado el viernes 30 de junio en el diario La Prensa de Panamá.

sábado, julio 01, 2006

Te invito a hacer un experimento.

Amigos, conciente o inconcientemente buscamos constantemente respuestas a nuestras preguntas acerca de nuestra existencia, de por qué estamos aquí en este mundo y para qué. Buscamos una felicidad eterna, que nos llene totalmente, que no acabe nunca, que nos integre y nos lleve a la paz, tanto individual como colectiva.

La ciencia, la tecnología, la indiferencia y el relativismo posmoderno nos han enajenado de esta búsqueda; los defensores de estas tendencias nos dicen que la "felicidad" es un mero estado emocional que puede ser manufacturado tecnológicamente mediante fármacos, drogas, y "ejercicios espirituales" como el yoga y la meditación pero, que al fin y al cabo, no hay nada más que nuestros estados mentales subjetivos que cambian de momento a momento.

Ante estas afirmaciones, se levanta la religión cristiana católica con una simple afirmación, que hay una Buena Nueva, que somos más que un mero conglomerado de células, que nuestros pensamientos trascienden las chispas que saltan de neurona a neurona en nuestros cerebros: que somos amados y que somos llamados a amar; que fuimos creados por Amor, redimidos por Amor y salvados por Amor.

El universo entero, desde el abismo intergaláctico al abismo entre los quarks, es perneado por el Espíritu del Creador y este Creador es conocido directamente en la persona de su Verbo, su Pensamiento Eterno encarnado en la historia en la persona de un carpintero judío llamado Jesús de Nazaret.

Muchos de entre nosotros consideran su enseñanza como algo simplista, que su código moral parece ser incompleto o impracticable, que necesitamos los hallazgos de la psicología posmoderna, o de prácticas esotéricas, o de comunicaciones de "maestros ascendidos" para ser perfectos, o superiores, o personas bien ajustadas.

Otros buscan escaparse en la química y con eso no quiero decir las clases de química en la escuela o en la universidad. Quiero decir que muchos se refugian en la botella, en las drogas—sean legales o ilegales—en la promiscuidad, en fin, en un montón de prácticas que les lleven a sus glándulas a soltar endorfinas.

La respuesta a nuestras inquietudes yace en Jesús de Nazaret. Él es el Verbo o Palabra de Dios, su Pensamiento, su "logos." Jesús es la respuesta de Amor de Dios ante las incógnitas del universo y las de uno mismo.

Yo estoy convencido de esto y enfatizo que aunque la "fe" no es lo mismo que "la razón," no por esto se deduce que la fe es irracional. Al contrario, no hay nada más razonable que tener fe. Lo irracional es no tenerla.

La fe es un don sobrenatural. ¿Quieres hacer un experimento? Cae de rodillas y pídele a Dios que te de fe, y Él te la dará. De ahí en adelante será un nuevo caminar. No tengas miedo, trátalo y verás.