El que calla otorga; hay que responder a esta agenda.
Análisis. Amigos, noto que la conocida activista homosexualista del patio, Cecilia la Luz, en su
más reciente columna periodística, invita al público en general a presenciar y darle apoyo a la "Parada Gay" ha celebrarse próximamente en San Juan.
En la misma columna Doña Cecilia describe punto por punto los objetivos de la agenda homosexualista que ella promueve para la Isla. Quiero citar todos esos puntos y refutarlos u aclararlos, desde el punto de vista de la filosofía social cristiana, no tanto para convencer a los que no quieran entrar en razón, pero más bien, para dejar constancia que la agenda homosexualista que promueve Doña Cecilia es susceptible a ser criticada y refutada consciente y sobriamente. Lo hago también porque como lo dice la sabiduría del barrio, "el que calla, otorga" y yo no me voy a callar." Hay que enfrentar estos argumentos que como lobos en piel de oveja, buscan devorar lo que resta de la conciencia cristiana puertorriqueña.
DiscusiónLas razones que Doña Cecilia expone para "marchar" con los "gay" estarán en itálicas azules, seguidas inmediatamente por mi aclaración o refutación.
Porque puedes ser discriminado en el trabajo por tu orientación sexual.
Para empezar, voy a estar de acuerdo en algo con Doña Cecilia. No creo que nadie deba de ser discriminado en su lugar de trabajo debido a su orientación sexual. Antes de ser "homosexual," quien siente esa inclinación es una
persona que en su humanidad merece respeto y tiene derecho a comer como cualquiera. Pero hay que tener en cuenta que ese derecho deriva no de la orientación homosexual de la persona, sino de su condición
humana. Total, que si se fuese a discriminar por inclinaciones pecaminosas nadie tendría trabajo.
Porque no existen políticas públicas gubernamentales que te garanticen trato igual.
Y no tienen por qué haber. La orientación homosexual no es un razgo permanente del ser humano, es más bien un razgo transitorio, pasajero, tratable y curable, como lo demuestran miles de casos. Comportamientos que van en contra de la ley natural no tienen por qué estar protegidos por la ley humana positiva. A los gobiernos no les es lícito legislar en contra de la ley natural.
Lo que sí hay que cambiar son las actitudes y la cultura: todo ser humano tiene un derecho intrínseco a su dignidad, sea quien sea. Si nos convenciéramos de esta verdad, que hay que tratar a los demás como uno mismo desea de ser tratado, nacería una tolerancia natural en nuestras personas y culturas, una nacida de la compasión verdadera y no de la aceptación incondicional de los reclamos de los homosexualistas.
Porque no tienes derecho a contraer matrimonio ni contratos de ninguna clase con tu pareja, ni derecho a adopción como lo hay en otras jurisdicciones. Y esta relacionada:
Porque no puedes llenar la planilla, no tienes derecho a Seguro Social ni a retiro con tu pareja.Las personas homosexuales no tienen derecho al matrimonio. Leyes hay demás bajo las cuales se pueden amparar para proteger su propiedad común; Doña Cecilia no te dice la verdad respecto a esto. Y como dije arriba, a los gobiernos no les es lícito legislar en contra de la ley moral natural, y menos aun redefinir el concepto de "familia" para acomodarla a la visión desviada de unos pocos.
Los gobiernos no existen para satisfacer todas y cada una de las demandas de todo grupo de interés. Pero se contraalega que los gobiernos tienen que proteger los derechos de las minorías. Pero entonces cabe la pregunta, ¿qué es una minoría en ese sentido? Las minorías son cosas relativas y varían en cada país: las minorías son aquellos que poseen razgos intrínsecos particulares, diríamos hasta accidentales, que distinguen a cierto grupo de personas de la mayoría. Entre otros se pueden mencionar raza, etnia, lengua, y condición física y mental. Los homosexualistas buscan su propio renglón en estas clasificaciones. No habrá justicia para ellos, nos dicen, hasta que se les reconozca su sitial debido en la sociedad.
Esto sería un error. La homosexualidad no es un razgo neutral o positivo de las personas que lo sufren. Es un razgo más bien dañino el cual en la mayoría de los casos está enraizado en un trauma, experiencia, u abuso temprano que cercena mentalmente a la persona de su identidad sexual biológica. Una vez la persona se abandona a esta tendencia, las consecuencias negativas se multiplican en el orden moral y físico. Por esto, el estado no debe de concederle estatus legal a las relaciones entre personas del mismo sexo. El estado no puede aprobarlas en modo alguno, como tampoco le es lícito aprobar y reconocerle derechos a cualquier otro comportamiento que impacte negativamente a la sociedad y al bienestar común. Por eso es que estas demandas de reconocimiento especial que reclaman los homosexualistas carecen de fundamento alguno.
Por los atropellos de la Policía contra los homosexuales, en particular, los travestis y los transexuales. Por el montón de casos no esclarecidos de crímenes de odio contra miembros de nuestra comunidad que son dejados en el olvido intencionalmente y esta otra,
Por las burlas y homofobia constantes en los medios de comunicación, especialmente en la televisión y la radio matutina.
Si esto es así, se está cometiendo una grave injusticia. Como dije antes, toda persona tiene un derecho inalienable al respecto y a su dignidad personal propia, una dignidad que dimana de su
condición humana, no de su mal llamada "orientación sexual." Las personas homosexuales deben de respetarse y punto. Cualquier persona que se burla de un homosexual o no toma en cuenta sus necesidades físicas, mentales y espirituales, PECA contra Dios y contra esa persona.
Por la falta de funcionarios electos que nos defiendan como constitucionalmente juraron hacer y esta otra, Porque el gobernador no atiende nuestras necesidades como cualquier puertorriqueño/a.Vivimos en una democracia donde todos tenemos el derecho a peticionar a nuestros representantes, líderes electos y servidores públicos. Las personas homosexuales tienen también ese derecho. Sin embargo, todo tiene su límite. El gobierno no está obligado, ni le es lícito, dentro de los parámetros de la ley y derecho natural, de legislar en contra de esa ley o derecho. Los funcionarios electos no están obligados a reconocerle a los homosexualistas derechos que no tienen, derechos "sintéticos," proclamados de la nada por parte de teoristas post-modernos e ingenieros sociales, sin referencia alguna a las demandas de la ley natural. Por eso, no es que los gobernantes sean indiferentes, es que hasta ahora están haciendo su trabajo correctamente, denegando lo que por derecho no puede ser reconocido.
Porque existe una oficina de religiosos en La Fortaleza y nosotros no tenemos quién nos defienda.Doña Cecilia guarda un intenso rencor a "los religiosos." Sin conceder a su público siquiera la más mínima definición, ella tachona generosa y libremente sus aseveraciones con términos como "fanáticos, ignorantes" y "ultra-derecha religiosa." Todos aquellos que se oponen a su agenda son esto o aquello, turbas homofóbicas dignas de todo oprobio por parte de personas liberales, de mente abierta, tolerantes y de vanguardia que, ¡cómo no!, están de acuerdo con ella y con la agenda homosexualista. Nadie quiere ser tenido por "intolerante" y "fanático" y de poseer una mente estrecha; nadie quiere ser percibido como un "ultra-derechista," como una persona odiosa. El argumento, aunque emocional, es bien persuasivo ya que no hay que pensarlo mucho, o nada. Uno siempre quiere aparecer "buena gente." No hay nada que razonar. En la boca de ideólogos como Doña Cecilia este tipo de argumentación
ad hominem es un poderoso instrumento de propaganda.
Recordemos también que Doña Cecilia basa su crítica en contra de nosotros los cristianos en "revelaciones" que ella ha recibido a través de "canalizaciones" realizadas por "médiums" supuestamente procedentes de "maestros ascendidos." Estos maestros la han convencido que los reclamos cristianos son falsos y esclavizantes. Ella misma lo describió en su escrito titulado
El Legado de Sally Barbosa y que discutí a fondo en mi epígrafe titulado
Los Maestros Ascendidos de Cecilia La Luz: ¿son de fiar?.
A Doña Cecilia le molesta que las iglesias cristianas de Puerto Rico tengan una presencia en la Legislatura. Le molesta porque, a pesar de sus declaraciones de amor y paz universal, ella nos odia visceralmente. Ella preferería que su religión gnóstica fuera la que tuviese una presencia en nuestro gobierno ya que la presencia de cristianos convencidos en nuestras aulas de gobierno, seamos católicos o protestantes, presentan un escollo insuperable a sus ansias de completa autonomía moral.
Por mi parte, quiero mantener la cosas así como están. No quiero que nadie en La Fortaleza le canalice al gobierno de turno intrucciones alguna provenientes de ningún "maestro ascendido," sea para legalizar la homosexualidad como un patrón normal de relaciones humanas, sea para cualquier otra cosa.
Por nuestros jóvenes que se suicidan porque sus padres los rechazan y el gobierno no hace nada.
Los padres están obligados a amar a sus hijos, no importa qué. Los padres pecan contra Dios y contra sus hijos cuando los maltratan por haber caído en la homosexualidad. Pero, ¿qué pito toca el gobierno? ¿Busca Doña Cecilia que el gobierno imponga su voluntad sobre los padres y que estos sean castigados cuando sus hijos se suiciden? ¿Qué busca Doña Cecilia con un gobierno paternalista que le dé fuete a esos padres que por ignorancia o incapacidad de amar hayan sido un factor en la muerte temprana de sus hijos? Esto no está claro.
Porque no tenemos protección en las parejas del mismo sexo contra la violencia doméstica.
Pero sí existen otro montón de leyes que proscriben el asalto y las amenazas terroristas que pueden ser utilizadas en estos contextos. Formular leyes que protejan a las parejas del mismo sexo "contra la violencia doméstica" resultaría en el reconocimiento implícito de estas relaciones como unas de carácter "familiar." Esto traería el reconocimiento legal de las relaciones entre personas del mismo sexo por "la puerta de la cocina."
Es trágico cuando un ser humano maltrata y explota a otro, pero a mi modo de ver las cosas, es aun más trágico que se utilice ese sufrimiento para implantar leyes inímicas al bienestar de la familia y de la sociedad. Doña Cecilia, eso es lo que Ud. está haciendo con ese argumento y le debería de dar vergüenza por eso.
Entonces, ¿qué debemos hacer el día del "desfile gay"?Es un domingo, Día del Señor. Quédate en tu casa, ora por ti mismo, por los tuyos y por ellos. Asiste al culto de la iglesia de tu preferencia. Realiza un acto de misericordia corporal hacia una persona necesitada.
Es también día de descanso: recréate, vete a la playa. No sanciones con tu presencia una causa inválida e ilícita. No hagas contraprotestas: esos les gana publicidad a los homosexualistas y los medios se encargarán de pintarte como un fanático. Piensa, razona y actúa. Da testimonio sin vergüenza alguna de que Jesús es Señor. No te sientas enfadado ni caigas en un estado de ánimo agrio, que por ahí el diablo entrará para dañar tu vida y tu mente. Manténte alegre en el Señor, con la seguridad de su victoria última ante el Mal que nos reta y agobia.
¿Cual es el fundamento doctrinal católico de este análisisHice este análisis bajo la guía de los párrafos 2357-2359 del
Catecismo de la Iglesia Católica, los cuales dicen lo siguiente:
2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’ (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.
Es mi deseo que mi argumentación se ajuste a los parámetros de este valioso documento de vida y moral cristiana católica, y de acuerdo a su espíritu de respeto a la verdad y a la caridad.