lunes, mayo 15, 2006

«El Código da Vinci», una oportunidad para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia

NO LA PATROCINEPARÍS, lunes, 15 mayo 2006 (ZENIT.org).- Con motivo de la presentación del filme inspirado en el libro «El Código da Vinci», de Dan Brown, el próximo 17 de mayo, el semanario francés «Famille Chrétienne» prepara su réplica y lanza cuatro números gratuitos. «Se nos ha dado una oportunidad para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia», afirma el director de la publicación.

En esta entrevista, Philippe Oswald revela además las conclusiones de un sondeo sobre la Iglesia en Francia y el impacto del libro de Dan Brown, cuyos resultados han sido publicados en el número del 13 de mayo de la revista que dirige.

--Con motivo del estreno de la película «El Código da Vinci», ustedes publican un sondeo del Instituto IPSOS. ¿Qué destacaría de los resultados?

--P. Oswald: De cada 10 personas (sin distinción de categorías) encuestadas en Francia por IPSOS sobre Cristo y su Iglesia, 3 piensan que Jesús ciertamente o probablemente nunca existió; 1 juzga que es un impostor; sólo 2 afirman su naturaleza divina; 7 estiman que no cambia en nada su vida; 8 piensan que la Iglesia es una invención de los hombres… Es inútil subrayar que este resultado confirma el alejamiento creciente de los franceses de la fe y de la simple cultura cristiana.

En la muestra de mil personas encuestadas, el 21% ha leído y el 47% ha oído hablar de la novela «El Código da Vinci». Sumando las dos, el 68% de personas sondeadas, más de dos tercios, tienen más o menos idea de lo que se trata. ¡Evidentemente es un índice considerable! Ahora bien, el sondeo ha constatado diferencias inquietantes entre los que han leído u oído hablar de la novela y los que no tienen ni idea de su contenido: por ejemplo, cerca de la mitad (48%) de los lectores del libro no ven en Jesús más que a un hombre, contra menos de un tercio (29%) de los que no lo han leído. Los lectores del libro han sido inducidos a pensar que Jesús no resucitó (entre ellos el índice de los que niegan la resurrección es de un 10,7 % superior con respecto a los que no conocen la novela). También han dejado de pensar que la Iglesia tiene un papel positivo, en un 14 % más que los que desconocen el libro. Más de una cuarta parte (26,4 %) de los que no han leído el libro piensan que María Magdalena era la mujer o la amante de Jesús: esta cifra es ya de por sí impresionante. Pero de quienes han leído el libro, cerca de la mitad (48,3 %) ¡llegan a esta conclusión! ¿Esto no es como para que la Iglesia haga un examen de conciencia?

--¿Cómo se explica la pasión por este filme y por la trama detectivesca inventada por Dan Brown?

--P. Oswald : Monseñor Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explica el extraño éxito de una novela empecinadamente anticristiana como “El Código da Vinci” por «la extrema pobreza cultural de una buena parte de los cristianos que, a menudo, no saben dar razón de su esperanza».

Ciertamente «El Código da Vinci» es un «thriller» lleno de golpes de efecto. Pero su éxito sigue siendo «extraño», si se considera el número de inverosimilitudes que acumula, no sólo respecto a la Iglesia sino en cuanto a la historia en general, incluida la del arte (lo que cuenta, sobre Leonardo da Vinci, pretendidamente afiliado a un «priorato de Sión», fundado en realidad por un «iluminado» en... 1956, debería hacerle perder toda credibilidad). Dicho esto, el apasionamiento se explica también por la afición de las masas a la teoría del complot, y el desafío creciente a las religiones, que afecta también al cristianismo, y que tiene particular enganche entre los viejos prejuicios contra la Iglesia católica, supuestamente «totalitaria» por el hecho de estar jerarquizada. Es más, la Iglesia tiene la osadía de advertir persistentemente sobre los comportamientos morales.

Las tomas de postura del magisterio a favor del respeto incondicional a la vida, desde la concepción hasta la muerte, o del matrimonio heterosexual e indisoluble, atraen a priori el desafío o el rechazo. Pero de todos modos la Iglesia «se salva» para una mayoría de personas encuestadas, hayan leído o no el libro, por su empeño humanitario. Al menos, así interpretamos el 63% de respuestas positivas y muy positivas del conjunto de personas interrogadas (pero con el déficit de simpatía de 14 puntos ya señalado por parte de los lectores de «El Código da Vinci», en comparación con los que no han oído hablar del libro).

--Como director de la redacción de un semanario familiar católico, ¿por qué le parece tan importante informar sobre los aspectos controvertidos de la historia de Dan Brown?

P. Oswald : Dentro de unos días, el 17 de mayo, la manipulación de la novela «El Código da Vinci» tendrá un alcance nuevo con el estreno, en Cannes, de la película que se inspira en ella. Las elucubraciones de Dan Brown sobre los supuestos «secretos» de la Iglesia, la persona de Jesús, sus relaciones con María Magdalena, «la invención» del cristianismo por el emperador Constantino, o las oscuras intenciones atribuidas al Opus Dei, tendrán un impacto redoblado en los espectadores que no tienen, en su mayoría, sino una vaga idea de la religión católica. Sería para descorazonarse. Pero también se puede decir que se nos ofrece una oportunidad de mostrar el verdadero rostro de la Iglesia. No sólo ésta no tiene nada que ocultar, sino que se pone al descubierto para anunciar la salvación en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Por otra parte, nuestro sondeo revela también que si el 30% de las personas que leyeron el libro creen que su fundamento es «más bien verdadero», el 30% lo juzga «completamente falso». Sin prejuzgar el efecto que producirá el filme, este «empate» ¿no abre pistas para una estrategia de comunicación, o mejor de evangelización?

Nosotros hemos concebido nuestra réplica a «El Código da Vinci» en el espíritu del judo --este deporte de combate no violento, que consiste en devolver contra él la fuerza del adversario--. Consiste en un serial de cuatro números (13, 20, 27 de mayo y 4 de junio) con encuestas, entrevistas, crónicas, etc.

Se puede recibir gratuitamente, a petición, en el sitio www.davincicode-laverite.com.

5 comentarios:

M. dijo...

Señor homofóbico y no menos xenófobo:

El que cambie la fe por leer un libro o leer una película, nunca la tuvo...

Saludos, Monón

Teófilo de Jesús dijo...

El gritillo de homofóbico es el refugio último de los que carecen de argumentos razonables y razones contra la posición que yo represento y peor aún, la de los que ni se molestaron en leer.

En cuanto a lo de "xenófobo," ni siquiera me aplica, pues creo firmemente en la cooperación entre los pueblos y la gente. Los xenófobos en Puerto Rico son los que se arropan en la bandera del nacionalismo. A eso sí les aplica.

Pero fíjate, aparte de tus argumentos ad hominem incongruos y vacuos con los cuales iniciastes este comentario, eso que dices de El que cambie la fe por leer un libro o leer una película, nunca la tuvo... tiene cierta razón. Haces un punto excelente a pesar de que lo dañaste con la necedad inicial. Qué bueno, pero qué dolor qué dolor qué pena.

M. dijo...

Por lo menos llegamos a un acuerdo. Aunque sea, no tienes que empeñarla contra otras personas por estas querer a otros del mismo sexo. ¿No decía Cristo que amáos unos a otros? ¿Pues entonces, quien te da derecho a ti a juzgar?

Teófilo de Jesús dijo...

Amigo Efraín, estas son las respuestas fáciles que nuestra anticultura pone en la boca de muchos para "callar la boca" a los que cuestionan su "sentido común." Corres con el rebaño sin cuestionar por lo que pasa por "sabiduría" contemporánea y después la "despepitas" como si fuera la verdad de las verdades, y no la es.

Yo no juzgo la conciencia de nadie puesto que yo no tengo una ventana en esa conciencia. Desconozco el grado de libertad que tiene tal o cual persona al ponerse hacer actos manifiestamente malos, que aunque sean malos, no les puede ser imputado moralmente por falta de conocimiento o libertad. Como solamente Dios sabe esos grados, no juzgo a nadie en específico, ni por nombre. Tal juicio es de Dios.

Ahora sí, juzgo actos, porque tengo que hacerlo, porque Dios me dió una mente para discriminarlos y para escoger, para informarme entre lo bueno y lo malo y escoger, y atenerme tanto a las consecuencias temporales y eternas de mi selección y actos.

Y el sexo homosexual es malo, porque no se basa en la complementaridad de la pareja, porque es estéril y porque la inclinación, iendo en contra de la naturaleza y el propósito y belleza del acto sexual, redunda en un propósito contrario al de su Creador, quien nos hizo cooperadores con El en el acto de crear. Por eso el coito entre personas del mismo sexo es feo y malo.

Los hegemones de lo que pasa hoy por "cultura" nos quieren vender gato por liebre, Efraín, y a los que nos negamos nos tildan de "malos" y "homofobos" creyendo que si esos estribillos se repiten muchas veces, eso los harán verdad.

Finalmente, es cierto que Cristo nos insta a amarnos los unos a los otros. Pues el amor no admite de mentiras, el amor siempre va con la Verdad y a mis hermano/as que sufren de la atracción del mismo sexo, por amor a ese Amor, yo les diré la Verdad sin temor ni timidez ante "el que dirán" de los que compraron el gato por liebre.

Deja de seguir a la masa impensante, Efraín y camina por la senda del bien.

-Theo

M. dijo...

¡Tus palabras me han cambiado! Dios te lo agradecerá. Saludos, M.