domingo, noviembre 23, 2014

Que la vil muerte sufrida por Miguel Ortiz Díaz y su familia nos mueva a defender el derecho a la vida de todos

Hermanos y hermanas, Paz y bien a todos en el dulce nombre de Jesús, este día en el que celebramos su realeza universal.

Miguel Ortiz Díaz, SFC, USA (Ret.)
Los puertorriqueños estamos consternados por la brutal matanza del Sargento de Primera Clase del Ejército (jubilado), Don Miguel Ortiz Díaz, de 66 años de edad, que trabajaba como profesor en la American Military Academy y su esposa Carmita Uceda Ciriaco, de 45 años, de nacionalidad peruana, así como su suegra Clementina Ciriaco López, de 67 años y un hijo Miguel Ortiz Uceda, de 15 años. Les sobrevive otro hijo de 13 años que, al maleante habérsele acabado las balas, le tiró por un precipicio después de apuñalearle. ¿El motivo? El maleante rentaba una casa perteneciente a Don Miguel y estaba apunto de ser desalojado por atrasarse en sus pagos. Eso le dio motivo justo de arrancar casi una familia entera de la faz de la tierra.

Mientras tanto, ante la ola criminal que nos aqueja, el gobierno de turno trastea con el Código Penal - algo que en Puerto Rico parece que se hace cada cuatro años - disminuyendo penas prescritas a varios delitos mayors y decriminalizando completamente otros. Peor, la Ley de Armas de Puerto Rico da risa, ya que no se ajusta a la constitución estadounidense que nos rige, asegurando que sea el maleante y no el ciudadano responsable quien porte armas y ajusticie a quien sea según sus criterios nefastos.

Este crimen nos abochorna a todos los puertorriqueños. ¿Qué clase de cultura general y familiar forja un hombre que se atreve a pensar que torturar y matar a una familia completa es la manera justa de manejar una desavenencia? Pues una cultura en donde la vida humana no se le valoriza ni respeta, que admite abiertamente que no hay tal cosa como "el bien" y "el mal", que es cuestión de opinión y puntos de vista, y que el honor solo se puede salvar con violencia. En fin, una sociedad como la nuestra.

Tal vez dirán algunos que al menos nuestro nivel de violencia e irrespeto al derecho a la vida no se comparan todavía a los niveles de nuestra México hermano, en donde 43 estudiantes muertos por policías aliados con la mafia no hayan justicia todavía, o a nuestra vecina Venezuela, donde la tasa criminal y de violencia es una de las más altas del mundo. La cuestión es que por algo se empieza, se empieza con crímenes como los sufridos por Don Miguel y su familia, que en paz descansen.

Hermanos y hermanas, hay que arremangarse las camisas y movilizarnos como ciudadanos católicos - o de la religión de su preferencia o ninguna después que sea persona de buena voluntad - para subsanar nuestra cultura y nuestra social, para hacer impensables estos crímenes y respetar el derecho de todos a la vida, desde la concepción a la ancianidad.

domingo, noviembre 16, 2014

Mi visita a la Casa Blanca

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos ustedes en el nombre de Jesús.

Como han podido notar, no he estado pasquinando mucho en el blog porque mis deberes de trabajo me lo han impedido y cuando vengo de trabajar por las noches no tengo ojos para ver otra pantalla de computadora. Hago lo que puedo, con los dones que el Señor me ha dado y ahora que vivo en el verano tarde de mi vida, puedo ver el despunte de mi otoño y su efecto en el Hermano Burro - como San Francisco de Asís llamaba a su cuerpo. Cuando llego a mi casa lo que quiero es cenar, descansar y leer un buen libro. Ni modo.

Con todo y eso, mi familia y yo pudimos visitar ayer sábado la Casa Blanca en Washington, D.C., la mansión ejecutiva y sede del Presidente de los Estados Unidos, etc. etc. No nos permitieron tomar fotos adentro por razones de seguridad, pero una vez fuera, nos lo permitieron. Comparto con Uds, estas fotos tomadas justo afuera del Pórtico Norte de la Casa Blanca, colindando con la Avenida Pensilvania justo al frente:


Lo más que me impactó de la Casa Blanca fue su sencillez relativa. Sí, uno piensa en lujos por doquier dentro de la mansión ejecutiva del país más poderoso del mundo. Sin embargo, el piso principal que abren al público lucía más bien como un museo de muebles, cuadros y vajilla viejas. Elegante sí, pero sencillo. Se podían ver candelabros pero no en la abundancia que uno puede ver en el palacio de los zares en San Petersburgo, en Versalles, o en la Zarzuela en Madrid. En comparación, la Casa Blanca es chica y sencilla.

Me gustó la Casa Blanca por esa sencillez relativa. Esa residencia es un símbolo de sencillez republicana. ¡Tantas cosas que han sucedido ahí! ¡Tantas decisiones buenas se han dado en ese lugar! Y también otras decisiones, menos buenas.

Termino rezando con las palabras del segundo Presidente de los EE.UU. John Adams:
I pray Heaven to bestow the best of Blessings on this House and all that shall hereafter inhabit it. May none but honest and wise Men ever rule under this roof. 
(Pido al Cielo que derrame sus bendiciones sobre esta Casa y sobre todos aquellos que la habiten de ahora en adelante. Que nadie excepto hombres honestos y sabios gobiernen bajo este techo.) 
Definitivamente, amén.

lunes, noviembre 10, 2014

Llamados a ser apóstoles

Padre Nicolás Schwizer


La santificación es el fundamento del apostolado. El grado de autosantificación debe corresponder al grado de la actividad apostólica y viceversa. Entonces, “aquel que quiere ser apóstol hasta las raíces, ha de alcanzar el grado más alto posible de autosantificación” (Principios Generales, pág. 91). Y este es el caso de los miembros de Schoenstatt.

Pero no se trata solamente de educarnos y santificarnos para el apostolado universal, sino también de educarnos y santificarnos a través del apostolado. Es decir: el apostolado es también un medio poderoso en el camino hacia la santidad. En conclusión podemos decir que el mejor apóstol y el mejor preparado para el apostolado, es el más santo.

Como miembros de Schoenstatt, todos estamos llamados a ser apóstoles y a tener un espíritu marcadamente apostólico. Es nuestra vocación al apostolado universal.

En el año 1928, el Padre dio una definición del hombre apostólico. Decía: “El apóstol es un hombre que, partiendo de una profunda vinculación a Dios, se empeña permanentemente y con todos los medios, por la salvación de las almas inmortales” (Principios Generales, pág. 86).

Dios, fuente de nuestro apostolado

En esta definición hay algo esencial para el apostolado cristiano y schoenstattiano: la vinculación con Dios. Todo apostolado debe tener su fuente en el amor a Dios. El amor al prójimo debe encenderse en el amor a Dios, es proyección, es prolongación del amor a Dios.

Esto me recuerda un suceso que he leído alguna vez: El abad Pierre, famoso sacerdote francés, que había fundado una organización para ayudar a los más pobres - los traperos de Emaús - visitó la Argentina en los años 60. Y sucedió que viajando desde Buenos Aires a Montevideo se hundió su barco en un gran accidente. Él consiguió salvarse porque una señora le tendió un palo que flotaba, y permaneció así unas horas a la deriva. Al día siguiente, los periodistas le preguntaron que había pensado ante la inminente posibilidad de la muerte:


“Miren - les dijo - yo creo haber pasado mi vida con una mano tendida hacia los demás y yo estaba seguro que teniendo una mano tendida a los demás, la otra mano me la sostenía Dios”.

Me parece una respuesta maravillosa de parte de uno de los grandes apóstoles de nuestro tiempo. Y a la vez es como un símbolo de lo que estamos hablando: el verdadero apóstol tiene una mano tendida hacia Dios y la otra hacia los hermanos.

Debemos preguntarnos si la fuente de nuestro apostolado es realmente Dios. O si hacemos apostolado más bien por una tendencia natural a la actividad, o por un afán de lucir, o tal vez por puro activismo. En tales casos estaríamos construyendo sobre arena, y no sobre fundamento firme.

La salvación de las almas inmortales

El apóstol se empeña por la salvación de las almas inmortales. Este celo por las almas caracterizaba a los grandes apóstoles de todos los tiempos. San Ignacio decía: “Si pudiera morir mil veces al día, moriría con gusto por salvar una sola alma”. Y también su gran discípulo, San Francisco Javier, cuando una vez bautizó a un niño moribundo, comentaba: “Esto ya me recompensa del largo y penoso viaje que tuve que hacer para llegar a las Indias”. Santa Catalina de Siena, que por su actividad apostólica hizo un bien extraordinario para el Reino de Dios, decía de sí misma: “Mi naturaleza es de fuego”.

Eso me recuerda unas palabras que el Padre solía decirnos en este contexto: “Con un pedazo de hielo no es posible hacer fuego”. ¿Llevamos nosotros un fuego adentro que quiere encender a otros corazones? El Padre Kentenich tenía, sin duda, esta naturaleza de fuego. Una vez aseguraba: “Durante toda mi vida me ha guiado un único gran ideal: Dios y las almas. Todo lo demás es secundario para mí, es subordinado consecuentemente a esta única gran idea de mi vida…Día y noche - así se puede decir con razón - he vivido y trabajado en mi taller secreto exclusivamente para las almas…”

Preguntas para la reflexión

1. ¿Soy una persona apostólica?

2. ¿Puedo enumerar mis apostolados?
 

miércoles, octubre 29, 2014

Las letanías son alabanzas, piropos de amor, de ternura


Las Letanías del Rosario. ¿Te aburres rezándolas? No amas, no comprendes. Sólo quien ama a María las entiende.

Por: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net

Las letanías son alabanzas, piropos de amor, de ternura. ¿Te aburres rezándolas? No amas, no comprendes. ¿Te gustan? Sí amas, sí comprendes.

El que las inventó sí amaba, sí comprendía. Son, en definitiva, un poema de amor; sólo quien ama a María lo entiende. Dile a los enamorados que son aburridos porque repiten con frecuencia frases de amor.

Santa María
Es el nombre de la mujer más maravillosa... ¡Cuantas iglesias dedicadas a su nombre! ¡Cuantas mujeres llevan este nombre de María! Por algo será. Yo me llamo Mariano y me alegro de llevar ese nombre. Cuanta gente canta, reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una criatura humana, a María.

Nosotros le hemos puesto un sobrenombre llamándola Santa María de Guadalupe. Cuanto significa este nombre para los mexicanos.

María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios para nosotros.

Santa Madre de Dios
Esta es su grandeza incomparable, Nos merece un respeto tremendo. Pero su amor y humildad la convierten en una Madre incomparable, única. Podía el Hijo de Dios habérsela quedado. Era suya, solo suya y toda suya. Pero el amor es donación y entrega. Y por amor -¡qué grande amor!- nos la regaló. Cristo nos dio el derecho de ser sus hijos.

La sangre que Cristo derramó en el Calvario esa la sangre de una mártir,, era su propia sangre. Dios lleva en sus venas la sangre de María.

Santa Virgen de las vírgenes
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron las manos del tres veces santo para ser digna morada del Hijo de Dios.

Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de todas ejemplo para cada una de ellas.

Madre de Cristo
La sangre que derramó en el Calvario era la sangre de una mártir, María, la Corredentora. Madre del Niño Jesús que nació de Ella en Belén. Madre del Cristo que predicó en Palestina. Madre del Cristo del Calvario: Madre mártir.

Madre de la Iglesia
Pablo VI le otorgó ese título durante el Concilio Vaticano II. Madre de Cristo Cabeza, Madre de su cuerpo, la Iglesia. Madre de todos nosotros: madre tuya, madre mía. Una prueba de que Jesús nos ha tomado en serio como hermanos es que nos ha dado a su Madre, y para siempre.

Te cuida y te ama como si fueras el único. Pero María no puede besar al hijo que la rechaza, no puede curar al hijo que no la quiere, no puede ayudar al hijo que la rehuye. No puede ser Madre de quien no quiere ser su hijo. Y es más madre de quien desea con toda su alma ser hijo suyo.

Madre que cuida de una manera especial a sus hijos enfermos, pecadores, tristes... Madre de las almas consagradas. Para Jesús son sagrados, para María también.

Mexicano, si alguna vez has sentido en tu corazón un algo de ternura por la Morenita del Tepeyac, ten cuidado, te la quieren arrebatar. Te habrán quitado mucho. Ya solo nos falta que nos quiten la fe en Dios y en la Virgen de Guadalupe. Y a ver qué nos queda de mexicanos.

Madre de la divina gracia
No en el sentido de productora de la gracia, sino distribuidora, medianera de la misma. Todas las gracias que recibes pasan por las manos de una Madre, por voluntad de Dios. Al ser la Madre de Cristo m de alguna manera es la madre de esa gracia que Cristo nos dio. Porque el sí de María pondría en marcha la Redención de los hombres, la redención que nos otorgaría la gracia.

Madre purísima. Castísima, virginal, inmaculada
Un abismo de pureza. La Mujer con mayúscula fue una mujer purísima. Cualquier mujer que quiera conservar su grandeza, no puede menospreciar esta virtud. La impureza te hace menos mujer y te acerca al reino inferior de la naturaleza. Las mujeres, las muchachas que hoy aman la pureza y la tratan de vivir tienen el beneplácito de Dios y la sonrisa de la Mujer ideal.

Con ello no quiero decir que las caídas en este campo no se puedan reparar. Como nadie dice que un vestido manchado no se puede lavar.

Los gustos del cielo tan distintos a los del mundo. ¿Qué han hecho de la mujer? Hoy la mujer ideal es totalmente distinta. Si eres mujer, escoge el perfil del cielo o el de la tierra.

La pureza no roba belleza a una persona, al contrario, la realza. El rostro más bellos y los ojos más hermosos son aquellos en los que se refleja Dios. La mujer pura tiene un encanto adicional, un toque de cielo azul, aunque hoy no se le quiera tener en cuanta. Si se quiere rescatar al mundo debe ser desde la mujer, Y gran parte del recate de la mujer se llama castidad.

Madre amable
Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es
Por lo santa
Por ser mi Madre
Por todo lo que le debo
Porque, después de Dios, nadie me quiere tanto
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor. Totus tuus. Todo tuyo y para siempre.

Te quiero, madre del cielo, como quiero al mismo cielo, como quiero los bellos paisajes, los mares, los ríos, las montañas... Te quiero en los amaneceres y puestas de sol, en las flores de la pradera. Lo mismo que siento a Dios, te siento a Ti en cada rosa, en el canto del jilguero, en las estrellas de la noche. Algo de tu hermosura ha quedado en la naturaleza. Y por eso te veo en todas partes.

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viernes, octubre 24, 2014

Valiente Juez Federal de Puerto Rico Defiende al Matrimonio Natural

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos en Cristo Jesús.

Comparto con Uds. esta noticia publicada por el rotativo puertorriqueño El Nuevo Día y mis comentarios al respecto :

Desestiman demanda que busca reconocimiento a matrimonios gay

Juan M. Pérez Giménez, Juez del Distrito Federal de Puerto Rico
Por entender que no es inconstitucional y que la decisión de la definición de un matrimonio no debe recaer en la judicatura, sino en la Legislatura, el juez federal Juan M. Pérez Giménez desestimó con perjuicio la demanda presentada en marzo pasado por la presidenta de la Fundación de Derechos Humanos (FDH), Ada M. Conde Vidal, para que se reconozca en Puerto Rico como legal y legítimo el matrimonio que contrajo con su pareja del mismo sexo en Massachusetts.

En su decisión de 21 páginas, el juez federal recuerda que el Código Civil define el matrimonio como "un contrato civil entre un hombre y una mujer" y rechaza reconocer cualquier matrimonio entre dos personas del mismo sexo o transexuales que haya sido contraído en otras jurisdicciones.

"Puerto Rico, a través de su Legislatura, es libre de formar su propia política matrimonial... La ciudadanía y sus representantes electos deben debatir la posibilidad de redefinir el matrimonio. No deberían ser los jueces", manifestó Pérez Giménez en su decisión.

"De la Constitución de Puerto Rico no emana el derecho al matrimonio del mismo sexo, por lo que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico no está obligado a reconocer tales uniones", agregó el juez federal.

La demanda fue presentada junto con su esposa, Ivonne Álvarez Vélez, y otras cuatro parejas del mismo sexo contra la secretaria de Salud, Ana Ríus Armendáriz, y la directora del Registro Demográfico, Wanda Llovet Díaz. En ella solicitaban un interdicto preliminar, permanente y sentencia declaratoria para que en Puerto Rico se reconozcan los matrimonios civiles entre personas del mismo sexo contraídos en otras jurisdicciones de Estados Unidos.

Las demandantes, que se casaron legalmente en el 2 de agosto de 2004 en Massachusetts, pidieron a la corte que declare inconstitucional el Artículo 68 del Código Civil del Estado Libre Asociado, que indica: "El matrimonio es una institución civil, originada por un contrato civil en el que un hombre y una mujer llegan a un acuerdo para convertirse en esposo y esposa... Cualquier matrimonio entre personas del mismo sexo o transexuales contraídos en otras jurisdicciones no será válido o no se le dará reconocimiento jurídico en Puerto Rico".

La abogada opinó que se les violan sus derechos y se le trata distinto al no poder disfrutar de los derechos garantizados por la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, y que "el Estado Libre Asociado impone restricciones que previenen que individuos homosexuales y lesbianas no solo no puedan casarse, sino que deniega cualquier reconocimiento de un matrimonio legal y válido de otra jurisdicción de los Estados Unidos de América"

La relación entre Conde Vidal y Álvarez Vélez comenzó en el 2000, y cuatro años después se casaron en Massachusetts, uno de los 17 estados que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Las reacciones no se hicieron esperar, y el activista pro derechos humanos, Pedro Julio Serrano, adelantó en su cuenta de Twitter que: "¡Apelaremos y ganaremos!".

Comentario. Felicito al Juez Pérez Giménez por su valentía en emitir este fallo tomado contra el viento y  marea de la mala cultura imperante. Su decisión es elegante, coherente y sobre todo, constitucional de una forma que se ha olvidado y perdido entre sus colegas de los los EE.UU. continentales con pocas excepciones.

Es bueno ver cómo un buen letrado se resiste a la agitación y propaganda a favor del mal-llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo. No hay derecho natural ni de gentes para justificar tales uniones y nuestos códigos civiles deberían de reflejar esa realidad, una realidad vista claramente por el juez Pérez Giménez. Hay que aplaudirle que se halla negado a concederle derechos especiales a una minoría que por ley natural no los posee.

Ahora los constitucionalistas federales tienen que lidiar con ese fallo. El juez Pérez Giménez ejemplifica que es fácil seguir a la manada de ganado pero que humanamente hablando es mejor resistirla y así aferrarse al bien aunque los demás se vayan felices al matadero. Como decía nuestro prócer (y mi compueblano) Don Luís A. Ferré: la razón no grita, la razón convence.
  • Descarga el veredicto del Juez Pérez Giménez de aquí (en inglés)