martes, mayo 21, 2013

Papa Francisco: "El chisme y la difamación en la Iglesia son pecaminosos"

La conexión con el caso del Arzobispo Roberto González Nieves



Hermanos y hermanas: Paz y bien a todos Uds.

El pasado 18 de mayo el Santo Padre, Francisco, nos dijo algo en su homilía diaria que nos conviene internalizar. Entre otras cosas relacionadas, dijo lo siguiente:
"¡Cuánto se chismea en la Iglesia! ¡Cuánto chismeamos nosotros los cristianos! El chisme es propio despellejarse, ¿no? Es maltratarse el uno al otro. ¿Como si se quisiera disminuir al otro, no? En lugar de crecer yo, hago que el otro sea aplanado y me siento muy bien. ¡Esto no va! Parece agradable chismear... No sé por qué, pero se siente bien. Como un caramelo de miel, ¿verdad? Te comes uno -¡Ah, qué bien! -Y luego otra, otra, otra, y al final tienes dolor de estómago. ¿Y por qué? El chisme es así: es dulce al principio y luego te arruina, ¡te arruina el alma! Los chismes son destructivos en la Iglesia, son destructivos ... Es un poco como el espíritu de Caín: matar al hermano, con su lengua; ¡matar a su hermano!". (Fuente).
Estas palabras del Santo Padre me llegaron al corazón y me impresionaron mucho, no solamente porque aplican a todo renglón en las relaciones humanas, mas también porque toman vigencia especial en el caso corriente de Monseñor Roberto González Nieves, Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico y sus problemas con Roma.

Como apunté en un epígrafe anterior, de ser comprobadas las acusaciones en su contra - las que conocemos - , lo que  merecería es un "jalón de orejas," un regaño, un criticismo constructivo, pero no su dimisión. Sin embargo hay gente que no quieren oir, mucho menos entender los hechos y esto es debido al chisme.

Todo país chismea de modo distinto de acuerdo a su cultura. En Puerto Rico lo primero que hacemos es especular sobre los actos y motivaciones de una persona que no nos agrade. Luego, inventamos una narrativa donde las especulaciones cobran autonomía y singularidad, y finalmente se le trasmite a otros no como hipótesis, mas bien como hechos. Y mientras más sea la cantidad de gente que lo crea y que lo repita, con más certeza el pueblo lo admite como una verdad conocida, recibida y aceptada como tal.

Las acusaciones aventadas contra el Arzobispo de San Juan de que "esconde a pedófilos" (una acusación aparentemente descartada por la Santa Sede) es un ejemplo de una acusación que, a falta de informaciones con sobrepeso, parece ser uno de esos chismes que se tienen por "verdad" en Puerto Rico. Otra es que el "altar en honor a la patria" es y que de origen "masón," algo inédito, que acarrea la insinuación de que el arzobispo es miembro de esa cabal secretífera enemiga de Dios y de la Iglesia. Otra que he oído es que el Sr. Arzobispo no se ocupa de las vocaciones en la arquidiócesis, que son pocas y algunas "no buenas" - acusación que mancha a todas las vocaciones, incluyendo las buenas que el chismoso deja en sujeto tácito.

En fin, que lo que dice el Santo Padre se debe aplicar a la crisis en Puerto Rico y los chismosos deben de morderse las lenguas hasta que los hechos se conozcan, se avalen y sean sometidos a juicio. Si no cesan de mover la lengua, dañan a la Iglesia y a su propia salvación.

domingo, mayo 19, 2013

Fiesta de Pentecostés, AD 2013





Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones esplendido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo. 

Ven, dulce huésped del alma
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento. 

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero. 

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. 

“Ven Espíritu Santo, 
llena los corazones de tus fieles 
y enciende en ellos 
la llama de tu amor.
Aleluya”

viernes, mayo 17, 2013

¿Es la Iglesia Católica «La Gran Ramera»?

Fuente: Aleteia.org

 “Madre de todas las inquisiciones”, “Enemigas de las ciencias”, “Opresores de las mujeres”. “La Iglesia quiere que los fieles sufran”. “Los protestantes son más modernos”. “El odio al sexo”. Son algunos de los diez capítulos que componen el libro “La gran prostituta. Un decálogo de los mitos más comunes sobre la historia de la Iglesia”, a cargo de Lucetta Scaraffia y desde ayer en la librería por Librería Editrice Vaticana. Autoras de los diez ensayos recogidos en la obra son siete mujeres, “todas historiadoras pero no todas católicas” explica Scaraffia en la presentación: Sylvie Barnay, Cristiana Dobner, Anna Foa, Giulia Galeotti, Sandra Isetta, Margherita Pelaja y Lucetta Scaraffia misma.

Su objetivo es “aclarar desde el punto de vista histórico algunos de los estereotipos muy difundidos sobre la historia de la Iglesia: no con un intento apologético, sino un intento histórico de rectificación de los mitos comunes que hoy parecen haber sustituido a la realidad por lo que respecta a la historia de la Iglesia, y por tanto, han contribuido a deformar su identidad pública”.

El título de la obra, “La gran prostituta”,  “se refiere al modo injurioso en el que la Iglesia es denominada desde hace siglos por sus críticos”. Entre los temas tratados en el libro está la Inquisición, de la mano de la historiadora hebrea Anna Foa, que en otro ensayo hablará sobre el antisemitismo; el matrimonio cristiano, presentado por Margherita Pelaja; el celibato eclesiático, afrontado por L. Scaraffia, que después explora también el protestantismo, la relación entre ciencia y fe, y el de la Iglesia con las mujeres, ambos a cargo de Giulia Galeotti; el tema del sufrimientos y del dolor con firma de Cristiana Dobner.

Refiriéndose a numerosos libros polémicos que circulan contra el Vaticano, la historiadora revela que “se multiplican en estos textos, errores y referencias históricas equivocadas, que se refieren a estos lugares comunes, inventados, verdades petrificadas que se fundan en información errónea. Tan difundidas y indiscutibles que quien las recibe ni siquiera las cuestiona: ya que quién lo lee lo aceptará, “porque todos saben que es así”.

El trabajo que las siete historiadoras han desarrollado pretende, sin embargo, “acabar con las opiniones que se fundan en prejuicios, porque pensamos que sería mejor para todos que el debate sobre los hechos acaecidos y sobre la tradición teórica de la Iglesia católica se desarrollase partiendo de un conocimiento compartido de la verdad histórica. Se limpiaría así el espacio de polémicas y de acusaciones sin base y se daría la posibilidad de medir efectivamente las ideas y los valores contrapuestos en un clima de diálogo y de conocimiento recíproco”.

lunes, mayo 13, 2013

Sandro Magister: "Francisco y el diablo"

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos en el nombre de Jesús.

El conocido vaticanista italiano, Sandro Magister, escribe hoy en su columna regular en el diario italiano la Repubblica, un interesante ensayo en donde estudia las menciones que el Papa Francisco hace del diablo en sus enseñanzas, junto a una reflexión acerca de su signifcado. Magister también incluye un ensayo escrito por Inos Biffi. titulado Cómo hablan del demonio las Escrituras que hacen de todo algo del interés general de Uds. mis lectores. Les incluyo un extracto:
En la predicación del Papa Francisco hay un tema que aparece con una frecuencia sorprendente: el diablo.

El mismo tema se repite con una frecuencia similar en el Nuevo Testamento. Sin embargo, la sorpresa permanece, aunque sólo sea porque con sus continuas referencias al diablo el Papa Jorge Mario Bergoglio se aleja de la predicación actual de la Iglesia, que sobre él calla o lo reduce a metáfora.

Es más, está tan difundida la minimización del diablo que ésta proyecta su sombra sobre las mismas palabras del Papa. Hasta ahora la opinión pública, tanto católica como laica, ha mostrado despreocupación ante su insistencia sobre el diablo o, como máximo, indulgente curiosidad.

En cambio, una cosa es cierta. Para el Papa Bergoglio el diablo no es un mito: es una persona real. En una de sus homilías matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae dijo que no sólo hay odio en el mundo hacia Jesús y la Iglesia, sino que detrás de este espíritu del mundo está "el príncipe de este mundo":

"Con su muerte y resurrección Jesús nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del príncipe de este mundo. El origen del odio es éste: estamos salvados y ese príncipe del mundo, que no quiere que seamos salvados, nos odia y hace nacer la persecución que desde los primeros tiempos de Jesús continua hasta hoy".

Hay que reaccionar ante el diablo – dice el Papa – como hizo Jesús, que "respondió con la palabra de Dios. Con el príncipe de este mundo no se puede dialogar. El diálogo entre nosotros es necesario; es necesario para la paz, es una actitud que debemos tener entre nosotros para escucharnos, para entendernos. Y debe mantenerse siempre. El diálogo nace de la caridad, del amor. Pero con ese príncipe no se puede dialogar; se puede solamente responder con la palabra de Dios que nos defiende".

Francisco habla del diablo demostrando que tiene muy claro en su mente sus fundamentos bíblicos y teológicos.

Y precisamente para refrescar la mente sobre dichos fundamentos ha intervenido en "L'Osservatore Romano" del 4 de mayo el teólogo Inos Biffi, con un artículo que recorre la presencia y el papel del diablo en el Antiguo y el Nuevo Testamento, tanto en lo que ha sido revelado y es evidente, como en lo que aún pertenece a un "panorama escondido" y, en definitiva, a los "inescrutables caminos" de Dios.

Reproducimos este artículo a continuación, que concluye con una crítica a la ideología corriente que "banaliza" la persona del diablo.

Ideología contra la cual Bergoglio hace un llamamiento a todos a la realidad.
Por favor, léelo todo aquí.

viernes, mayo 10, 2013

No veo causa para que el Arzobispo de San Juan renuncie

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos ustedes.

Mons. Roberto González Nieves
Arzobispo  de San Juan
Como todo católico en Puerto Rico, estoy siguiendo con gran interés el curso de acusaciones contra el Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico, Mons. Roberto González Nieves, y la controversia que esto ha generado.

Me abstuve de opinar hasta ahora porque no tenía claro de qué se le acusa, ni quién originó la información y por qué, o sea, que necesitaba más datos acerca del origen y la integridad de la información.

Gracias a este reportaje en el sitio-web de Vatican Insider, titulado Crisis Puerto Rico: el arzobispo se niega a renunciar, y factorizando la inclinación italiana hacia el supersensacionalismo - aun entre reporteros de buena fe - creo que tengo suficiente información para opinar de manera educada y provisional. Es decir, que mi opinión puede cambiar de acuerdo a nuevas informaciones. Habiendo dicho esto, prosigo.

De acuerdo al Vatican Insider, las acusaciones contra Mons. González Nieves son cuatro:
  1. Proteger a sacerdotes pedófilos,
  2. Haber realizado una investigación contra el presbítero Edward Santana sin jurisdicción para ello,
  3. Haber propuesto las “residencias compartidas” y,
  4. La promoción de un “altar de la patria” en su catedral.
La información que yo juzgo más importante en este reportaje de Vatican Insider es esta:
Simultáneamente la Congregación para el Clero solicitó a la Doctrina de la Fe información relacionada con diversos casos de supuestos abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes de la arquidiócesis. Pero, según pudo confirmar el Vatican Insider, ese dicasterio no identificó irregularidades en la actuación de González Nieves.
A mis ojos, esa es la única acusación que, de ser verdad, ameritaría la renuncia de Mons. González. Pero aparentemente, el no cometió ninguna irregularidad en este campo. ¿Y qué se hace si las demás acusaciones se confirmasen? Vamos una por una.
  1.  No tengo claro cómo y por qué el arzobispo se metería a investigar a un sacerdote en una diócesis ajena a la suya, a menos que de algún modo Mons. González pensara que tenía injerencia. Pero vamos a decir que carecía de ella. Vamos a decir que Mons. González "metió la pata." Bueno, a mi entender el derecho canónico no prescribe para un delito así. Pues entonces la equivocación se resolvería mediante diálogo y arbitración. A lo más, una amonestación, pero no forzarle a renunciar.
     
  2. Lo de las "residencias compartidas." Para quienes no están familiarizados, un comité legislativo en Puerto Rico inició vistas públicas ante un proyecto de ley que hubiese avalado el llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo ante la ley en Puerto Rico. Mons. González acudió como testigo a dichas vistas y sugirió una solución salomónica: si el estado verdaderamente tiene un interés vital en ayudar y fortalecer a las familias en Puerto Rico, entonces que forje un mecanismo general bajo el cual toda persona de cualquier relación o ninguna - un tío y una sobrina, dos hermanos, dos amigos - se pueda amparar para disfrutar todos los derechos inherentes a un matrimonio sin llamarlo tal. Ese mecanismo sería ciego a la orientación sexual de los contrayentes, pero afianzaría los derechos de otras relaciones familiares que los merecen. Mons. González entonces aplicó un principio moral que admitiría la existencia de un mal moral - una unión de personas del mismo sexo - sin buscar esa consecuencia directamente al buscar proteger las anteriores. Quiero dejar claro que yo APRUEBO esa solución propuesta por Mons. González. Yo creo que es GENIAL. Pero pocos la conocen y aquí en los EE.UU. ni se habla de ella. Una lástima y pérdida para todos.
     
  3. Entonces queda lo del "altar a la patria." Bueno, ahí caemos en un tema que yo le he criticado con respeto a Mons. González y es que dado el ambiente denso de discusión política en Puerto Rico, que un pastor de su rango se abanderice y señale que favorece una solución política sobre otra resulta dañino para su credibilidad de Pastor. Mons. González tiene que ser Pastor de todos en su arquidiócesis no solamente de los que piensan como él. El ambiente político en Puerto Rico es tal que existen católicos que se sienten excluidos de la Iglesia o a lo menos, bien incómodos, por las posturas políticas del arzobispo. Y sí, creo que esto está mal hecho de su parte, pero no veo que esto también sea materia para hacerle renunciar. Si acaso otro regaño y advertencia, pero nada más.
Termino repitiendo lo que dije arriba: si hay otros hechos que ameriten la dimisión de Mons. González mejor sería que se hiciesen públicos porque por lo que veo, ninguna de sus faltas ameritan su dimisión voluntaria o despido involuntario, y Mons. González tienen todo el derecho a demandar un proceso canónico legal en el cual él pueda afrontar a acusadores y a las pruebas en su contra.