lunes, agosto 25, 2014

Analizando la obsesión de reinventar la Iglesia en el Adventismo, los Testigos de Jehová y en el Mormonismo

Hermanos, Paz y Bien a todos.

Hoy estoy musitando sobre la obsesión, tal vez manía, que tienen algunas sectas de reinventar la Iglesia. Quiero enfatizar a tres cultos o sectas: los Adventistas del Séptimo Día, los Testigos de Jehová y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días - Mormones. Y la razón por la cual enfatizo a estos tres es porque estos grupos son los mejores conocidos en nuestras tierras, o al menos en Puerto Rico.

Orígenes

Asamblea Milerita en el siglo XIX en los EE.UU.
El origen de estas sectas se remonta al siglo XIX en los Estados Unidos (EE.UU.). Para mediados de ese siglo ya se sentía un desgaste religioso en ese país, principalmente en su cuadrante noreste. Ya se podían ver claramente los frutos del fisiparismo protestante: las denominaciones proliferaban por doquier, cada cual reclamaba que constituía la verdadera “reforma” sobre bases netamente bíblicas que la Iglesia Católica había traicionado. De hecho, a pesar de su multiplicidad estas sectas protestantes tenían todas algo en común: actitudes que iban desde la desconfianza hasta el odio teológico hacia la Iglesia Católica, actitudes que se vertían en prejuicios varios y en la exclusión ocasional o pervasiva de los católicos de la vida política, social ó comercial de los EE.UU.

Sin embargo, numerosos sectores del protestantismo estadounidense se mantenían insatisfechos. Las doctrinas protestantes de “sólo la biblia, sólo la gracia” y “sólo la fe” como marcas del cristianismo “auténtico” no resultaron en un consenso hermenéutico y doctrinal que a su vez forjara iglesias locales. Todo lo contrario, las divisiones se multiplicaban y a veces por razones bien mezquinas.

Faltaba “un algo.” Y muchos lo encontraron en el reconocimiento de una autoridad profética, vertida en una persona que manifestase ese carisma. Y así un día apareció el pastor bautista William Míler, nacido en 1782 oriundo del estado de Massachusetts quien, después de un estudio exhaustivo de las profecías de Daniel, predijo en 1833 que el fin del mundo y la parusía de Nuestro Señor ocurriría en 1843. Obviamente no ocurrió y Míler recalculó sus proyecciones para 1844 pero, tampoco se dió. 

El chasco llevó a sus decenas de miles de seguidores a lo que se llamó “la Gran Desilusión.” Míler reconoció su error y aunque muchos de sus seguidores quedaron a la deriva, otros optaron con formar nuevas sectas, “corrigiendo” en el proceso los errores de Míler y ungiendo nuevos “profetas” dotados con indiscutible autoridad personal para inspirarles y dirigirles. Del ocaso del movimiento Milerita despuntaron muchas sectas, entre ellas el Adventismo del Séptimo Día y los Testigos de Jehová. Los mormones despuntaron en la misma época y compartían muchas de las actitudes anticatólicas de sus contemporáneos, pero como veremos, su origen formal fue distinto al de los Adventistas y los Testigos de Jehová.

Continuará...

lunes, agosto 18, 2014

Padre José Kentenich nos habla del "hombre masa"

Padre Nicolás Schwizer

P. José Kentenich
Crisis de autoridad. Va creciendo desde siglos y en todos los campos. La rebelión de Lutero derroca la paternidad humana en la Iglesia. La revolución francesa afirma que la autoridad política no tiene nada que ver con Dios. Freud dice que el padre de familia tampoco es reflejo de Dios.


En la medida en que se le corta a la autoridad paternal su carácter de reflejo divino, va perdiendo su orientación y entra cada vez más en crisis.



El Padre Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, observa: “La literatura actual suele hablar de la muerte del padre, del asesinato del padre. No se refiere al Padre Dios sino a los padres de las familias. Ello quiere decir: la posición del padre en la familia se está desmoronando. En América es común reírse de la figura del padre. Y con frecuencia se establece en los escritos sociológicos que la juventud moderna ha asesinado la paternidad.” (Conferencia para la Obra de Familias, 27.08.66)



Crisis de valores. El cristiano vive de nuevo en medio de otros que en gran parte no son cristianos. Esto le exige actitudes muy distintas. Ese desafío exige una nueva espiritualidad. Es una espiritualidad para el pueblo cristiano, para los laicos que viven en medio del mundo.



“¿De dónde viene el éxito del lado contrario? El hombre actual tiene una marcada y peculiar receptividad para los valores de segunda categoría. Nosotros tenemos que tener cuidado de no caer en el charco. Los valores de primera categoría son Dios y lo divino... los valores de segunda, tercera y cuarta categoría son los valores terrenales, los sensitivos, los económicos, los comerciales. Actualmente el hombre tiene mayor interés por estos valores que no son los de primera categoría.” (La educación en un cambio de época, 83. P. Kentenich, Chile, 1951)



El hombre masa. Según el Padre Kentenich, algo de lo más característico del hombre de hoy es su incapacidad de decisión.

Es por influencia de los grandes movimientos de masa, como por ejemplo el nazismo o el marxismo, donde los jerarcas deciden todo, piensan todo; y las masas sólo han de obedecer y realizar sus indicaciones.


Es lo típico del hombre masa que está contento cuando otros deciden por él. El Padre utiliza para ello la imagen del rebaño: “Sólo reacciona ante las órdenes que se le vociferan; como un autómata que sólo puede ser puesto en movimiento desde afuera...; una masa que se diluye en átomos que no tienen ni trabazón ni consistencia interna; un rebaño de animales salvajes que se entrega voluntariamente al cuchillo de sus domesticadores, después que se han puesto indolentemente a su disposición”. (Desafíos, 21)

Es una fuerte crítica al hombre de hoy: no es libre interiormente porque no sabe decidirse. Nació para obedecer y por eso deja sus decisiones en manos de otros. Se siente sin fuerza y sin energía. No se entusiasma por nada, todo lo deja frío. Su frase preferida es: “Qué le voy a hacer, yo soy así...”.”

El P. Kentenich señala: “La obediencia cristiana no se somete al hombre, sino a Dios a través del hombre. Por consiguiente, no forma al hombre masa, sino personalidades vigorosas, plenas de Dios, que son capaces de superar el egoísmo primitivo y cultivar en alto grado el amor desinteresado.” (P. Kentenich. Para un mundo del mañana, 130)

Pero no sólo el inicio, sino toda la historia de Schoenstatt ha estado bajo el imperativo de esta gran meta: libertad interior para decidirse y realizar lo decidido. De modo que el Fundador, 40 años después (1952) pudo decir: “La idea de la libertad verdadera nunca más nos ha abandonado. Se transformó en pregunta clave de nuestra espiritualidad”.

Preguntas para la reflexión

1.      ¿Veo en mí algo del hombre masa?
2.      ¿Cómo veo a la figura del padre hoy en día?
3.      ¿Cuáles son los valores de mi ambiente?


viernes, agosto 15, 2014

Celebramos hoy la Solemnidad de la Dormición y Asunción de Ntra. Señora, María Santísima



Icono de la Dormición de Nuestra Señora

Recordamos hoy un hecho de poder: Nuestro Señor Jesucristo llamó para sí a su Madre.
Para nosotros los cristianos católicos este hecho es tanto simple como grandioso, y consiste en la firme creencia de que la resurrección de los muertos se verificó en María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Ya ella recibió su corona de la vida y está tan cerca de Dios como Dios mismo ha permitido que esté criatura alguna. Por eso la Iglesia canta este antiguo himno: 
En verdad eres digna de gloria, o Madre del Señor, la bienaventurada Madre de nuestro Dios. Más honorable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines, quien como virgen dio a luz al Verbo de Dios, verdadera portadora de Dios, te alabamos.
Dios completó la redención del género humano; un Hombre redimió a la humanidad muriendo en la cruz y por su resurrección nos ganó la vida, curando así la culpa de Adán. Al llamar así a la Mujer, restituyó a su género a su estado original como una Nueva Eva.
¡Cuan grandes y poderosos son los designios de nuestro Dios!
¡El Señor ha llamado para sí el Arca de su Majestad!
¡Este es el día que hizo el Señor! ¡Alegrémonos!

miércoles, agosto 13, 2014

Un pensamiento breve acerca del sensus fidelium

Hermanos y hermanas: Paz y Bien a todos en Cristo Jesús.

Hoy simplemente busco compartir este breve pensamiento con Uds:
El "sensus fidelium" es la convicción actual, inspirada por el Espíritu Santo, que la doctrina de la Iglesia debe de ser vivida según ha sido vivida, transmitida y recibida desde tiempos apostólicos hasta hoy. Este "sentir de los fieles" no es meramente un sentimiento, muchas veces apoyado por encuestas y sondeos, de que esta doctrina debe de cambiar y ajustarse a la posmodernidad, a ser algo completamente opuesto a lo recibido. Un sondeo de opinión no representa esa convicción recibida del Espíritu, y nunca definirá el sentir de los fieles en la Iglesia de hoy.
Les dejo con eso para que lo reflexionen.

martes, agosto 05, 2014

Normas para celebrar adecuadamente el rito de la paz durante la Santa Misa

Hermanos y hermanas: Paz y Bien a todos.

Esto, de acuerdo a InfoCatólica:


 El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cardenal Antonio Cañizares Llovera, dirigió un documento al presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) donde se recogen las conclusiones del debate abierto sobre la oportunidad o no de mantener el signo de la Paz en la forma y el momento que está teniendo lugar durante la Misa. El texto ha sido confirmado y aprobado por el papa Francisco. Se mantiene el rito tal como está ahora, pero se advierte en contra de los excesos y abusos que a veces se cometen.

Este debate, -señala la nota difundida por la Agencia SIC de la comisión de Medios de la CEE-, se abrió a raíz del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía (2005, Propositio 23) y de la invitación del papa Benedicto XVI en su exhortación apostólica ‘Sacramentum caritatis’ (2007), donde invitaba a las congregaciones competentes a estudiar el tema.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos inició la tarea de tomar en consideración las opiniones de las diferentes conferencias episcopales del mundo, fruto que ha dado como resultado este documento que adjuntamos donde, mayoritariamente, hay una propuesta de mantener el ‘rito’ y ‘signo’ de la Paz en el lugar y forma que tiene en el Ordinario de la Misa, al considerarlo una característica del rito romano y al no creer conveniente para los fieles introducir cambios estructurales en la celebración eucarística en estos momentos.

Excesos que causan confusión

A la vez, el mismo documento hace unas observaciones y apunta unas consideraciones prácticas para expresar mejor el contenido del signo de la paz y para moderar los excesos que generan confusión en la asamblea litúrgica momentos antes de la Comunión.

En este sentido, la Congregación para el Culto Divino dice que, si los fieles no comprenden o demuestran no entender el significado de este signo, se debilita el concepto cristiano de la Paz y resulta infructuoso este gesto. Por todo ello, invita a aprovechar la oportunidad de hacer catequesis, ofreciendo unas líneas orientativas.

Una de las recomendaciones es aclarar que el rito de la Paz llega a su significado más profundo con la oración y el contexto mismo de la Eucaristía, por lo cual darse la paz correctamente entre los participantes de la Misa enriquece su significado.

Ahora bien, también apunta el documento que por eso mismo no es necesario invitar «mecánicamente» a darse la paz, si se prevé que tal intercambio no se producirá de una manera adecuada. Entonces se invita a omitirlo.

Asimismo la Congregación para el Culto Divino recomienda evitar abusos como la introducción de un canto por la Paz, inexistente en el rito romano; desaconsejar el desplazamiento de los fieles para intercambiarse la Paz, o que el sacerdote abandone el altar para darla a algunos fieles.

Texto completo de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos