domingo, diciembre 14, 2014

Tercer Domingo de Adviento, AD 2014


Lectura del Oficio de Lecturas del Día
De un sermón de San Agustín
Juan era la voz, Cristo es la Palabra


Juan era la voz, pero el Señor es la Palabra que en el principio ya existía. Juan era una voz provisional; Cristo, desde el principio, es la Palabra eterna
.
Quita la palabra, ¿y qué es la voz? Si no hay concepto, no hay más que un ruido vacío. La voz sin la palabra llega al oído, pero no edifica el corazón.

Pero veamos cómo suceden las cosas en la misma edificación de nuestro corazón. Cuando pienso lo que voy a decir, ya está la palabra presente en mi corazón; pero, si quiero hablarte, busco el modo de hacer llegar a tu corazón lo que está ya en el mío.

Al intentar que llegue hasta ti y se aposente en tu interior la palabra que hay ya en el mío, echo mano de la voz y, mediante ella, te hablo: el sonido de la voz hace Llegar hasta ti el entendimiento de la palabra; y una vez que el sonido de la voz ha llevado hasta ti el concepto, el sonido desaparece, pero la palabra que el sonido condujo hasta ti está ya dentro de tu corazón, sin haber abandonado el mío.

Cuando la palabra ha pasado a ti, ¿no te parece que es el mismo sonido el que está diciendo: Ella tiene que crecer y yo tengo que menguar? El sonido de la voz se dejó sentir para cumplir su tarea y desapareció, como si dijera: Esta alegría mía está colmada. Retengamos la palabra, no perdamos la palabra concebida en la médula del alma. ¿Quieres ver cómo pasa la voz, mientras que la divinidad de la Palabra permanece? ¿Qué ha sido del bautismo de Juan? Cumplió su misión y desapareció. Ahora el que se frecuenta es el bautismo de Cristo. Todos nosotros creemos en Cristo, esperamos la salvación en Cristo: esto es lo que la voz hizo sonar.

Y precisamente porque resulta difícil distinguir la palabra de la voz, tomaron a Juan por el Mesías. La voz fue confundida con la palabra: pero la voz se reconoció a sí misma, para no ofender a la palabra. Dijo: No soy el Mesías, ni Elías, ni el Profeta.

Y cuando le preguntaron: ¿Quién eres?, respondió: Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor». La voz que grita en el desierto, la voz que rompe el silencio. Allanad el camino del Señor, como si dijera: «Yo resueno para introducir la palabra en el corazón; pero ésta no se dignará venir a donde yo trato de introducirla, si no le allanáis el camino».

¿Qué quiere decir: Allanad el camino, sino: «Suplicad debidamente?» ¿Qué significa: Allanad el camino, sino: «Pensad con humildad»? Aprended del mismo Juan un ejemplo de humildad. Le tienen por el Mesías, y niega serlo; no se le ocurre emplear el error ajeno en beneficio propio.

Si hubiera dicho: «Yo soy el Mesías», ¿cómo no lo hubieran creído con la mayor facilidad, si ya le tenían por tal antes de haberlo dicho? Pero no lo dijo: se reconoció a sí mismo, no permitió que lo confundieran, se humilló a sí mismo.

Comprendió dónde tenía su salvación; comprendió que no era más que una antorcha, y temió que el viento de la soberbia la pudiese apagar.

Fuente: El Testigo Fiel.

miércoles, diciembre 10, 2014

María y la evangelización



Padre Nicolás Schwizer

¿Qué significa evangelización? Es, simplemente, la tarea que Cristo encomendó a su Iglesia, cuando dijo a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15). Evangelizar es proclamar la Buena Nueva del infinito amor que Dios nos tiene y que nos manifestó a través de Jesucristo. ¿Y cómo se lleva a cabo esa proclamación? No es solamente predicar o hablar del Evangelio. Evangelizar es todo lo que la Iglesia hace para que la luz del Evangelio vaya penetrando la vida de los hombres.

Es un proceso complejo y gradual que incluye también el testimonio de vida, la conversión del corazón, la participación en la comunidad y los sacramentos y, finalmente, que el hombre evangelizado se vuelva, a su vez, evangelizador y misionero (Evangelii nuntiandi). Estos son los pasos de la evangelización.

Y ahora: ¿Qué significa la Evangelización para nosotros? ¿Qué podemos hacer para convertirnos en instrumentos y protagonistas? Creo que nuestro aporte: el ser y construir familia; como también el anuncio de la paternidad de Dios y de nuestra propia paternidad. Otra contribución fundamental a la Evangelización es ofrecerle a la Iglesia y al mundo de hoy: nuestra imagen original de la Santísima Virgen.

La Virgen María

Nuestros pueblos son profundamente marianos. Ven a la Virgen como la gran Abogada de sus necesidades ante Dios. Pero su devoción requiere ser iluminada y completada. El Padre Kentenich nos mostró la verdadera imagen de María: Ella no sólo es Intercesora ante Dios, sino también el gran Modelo y la Madre‑Educadora del pueblo de Dios. Eso se manifiesta en forma original en las tres gracias en el Santuario:

La gracia del cobijamiento que nos arraiga no sólo en su corazón maternal, sino que nos conduce al corazón del Padre Dios y en él nos hace sentir hijos queridos.

La gracia de la transformación interior que nos impulsa a autoeducarnos y convertirnos en hombres nuevos según el modelo de Cristo y María.
 


Y la gracia del envío apostólico mediante la cual Ella nos educa a ser instrumentos suyos y colaboradores de Dios.

María es llamada “Estrella de la evangelización”. Ella es nuestro modelo y guía, la primera evangelizadora de la historia. Cuando el ángel le anunció que Dios la había escogido para ser la Madre de su Hijo, Ella no pudo contenerse y partió donde su prima. Quería ayudarle. Pero también quería compartir con Isabel la alegría del Evangelio. Quería comunicarle la Buena Nueva de que el Mesías, esperado durante siglos, había llegado. Su canto de alabanza, el Magnificat, constituye el primer anuncio del Evangelio de Jesús mediante la voz humana. María se ha convertido en la primera evangelizadora de la Iglesia.

Es también la gran Estrella de evangelización del continente americano. Hace siglos llegó el Evangelio a bordo de la carabela‑insignia de Colón, la “Santa María”‑ nombre más que simbólico. Desde aquel 12 de octubre, la Santísima Virgen ha presidido la gesta evangelizadora de nuestro continente. Y en el rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe, se realizó la fusión vital entre la fe venida de ultramar y la sensibilidad propia de los pueblos indígenas. Cuando María imprime su imagen en la manta del indio Juan Diego, Ella, Cristo y el Evangelio se vuelven latinoamericanos.

Con el Padre Kentenich estamos convencidos de que Dios está cambiando su método. Hasta nuestro siglo, la Virgen permanecía en segundo plano. Pero en nuestros días, Dios la coloca más y más en primer plano. Este es el cambio de táctica de Dios: manifiestamente quiere que María pase, de modo extraordinario, al primer plano de nuestro campo visual. Con ello, Dios quiere vincular al mundo entero a la persona de la Santísima Virgen, quiere que se consagre a María, que selle una Alianza de amor con Ella.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Cómo podemos colaborar con la evangelización?
2. ¿Qué papel ocupa María en mi tarea apostólica?
3. ¿Cómo he vivido las tres gracias del Santuario?
 

domingo, diciembre 07, 2014

Segundo Domingo de Adviento, AD 2014


Lectura del Oficio de Lecturas del Día

Del comentario sobre el profeta Isaías de Eusebius of Caesarea
Una voz grita en el desierto
Una voz grita en el desierto: «Preparad un camino al Señor, allanad una calzada para nuestro Dios». El profeta declara abiertamente que su vaticinio no ha de realizarse en Jerusalén, sino en el desierto; a saber, que se manifestará la gloria del Señor, y la salvación de Dios llegará a conocimiento de todos los hombres. 
Y todo esto, de acuerdo con la historia y a la letra, se cumplió precisamente cuando Juan Bautista predicó el advenimiento salvador de Dios en el desierto del Jordán, donde la salvación de Dios se dejó ver. Pues Cristo y su gloria se pusieron de manifiesto para todos cuando, una vez bautizado, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma y se posó sobre él, mientras se oía la voz del Padre que daba testimonio de su Hijo: Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo. 
Todo esto se decía porque Dios había de presentarse en el desierto, impracticable e inaccesible desde siempre. Se trataba, en efecto, de todas las gentes privadas del conocimiento de Dios, con las que no pudieron entrar en contacto los justos de Dios y los profetas. 
Por este motivo, aquella voz manda preparar un camino para la Palabra de Dios, así como allanar sus obstáculos y asperezas, para que cuando venga nuestro Dios pueda caminar sin dificultad. Preparad un camino al Señor: se trata de la predicación evangélica y de la nueva consolación, con el deseo de que la salvación de Dios llegue a conocimiento de todos los hombres. 
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén. Estas expresiones de los antiguos profetas encajan muy bien y se refieren con oportunidad a los evangelistas: ellas anuncian el advenimiento de Dios a los hombres, después de haberse hablado de la voz que grita en el desierto. Pues a la profecía de Juan Bautista sigue coherentemente la mención de los evangelistas. 
¿Cuál es esta Sión sino aquella misma que antes se llamaba Jerusalén? Y ella misma era aquel monte al que la Escritura se refiere cuando dice: El monte Sión donde pusiste tu morada; y el Apóstol: Os habéis acercado al monte Sión. ¿Acaso de esta forma se estará aludiendo al coro apostólico, escogido de entre el primitivo pueblo de la circuncisión?
Y esta Sión y Jerusalén es la que recibió la salvación de Dios, la misma que a su vez se yergue sublime sobre el monte de Dios, es decir, sobre su Verbo unigénito: a la cual Dios manda que, una vez ascendida la sublime cumbre, anuncie la palabra de salvación. ¿Y quién es el que evangeliza sino el coro apostólico? ¿Y qué es evangelizar? Predicar a todos los hombres, y en primer lugar a las ciudades de Judá, que Cristo ha venido a la tierra.

Source: El Testigo Fiel

lunes, diciembre 01, 2014

¡Comienza el adviento! ¡Ven Señor Jesús!


 

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos.

La temporada de adviento comenzó ayer y con ella, el nuevo año liúrgico. Los comienzos son cosas siempre buenas en el andar cristiano y por eso les deseo a todos, ¡felíz año nuevo litúrgico!

Me gusta el adviento. El color púrpura regresa y con este una nueva temporada penitencial, una "cuaresma pequeña," aunque ese sentido del adviento como una temporada penitencial, seguida de la "Pascua chiquita" del naciemiento de Nuestro Señor es algo que hemos perdido en gran medida. Debemos y tenemos que rescartar ese sentido penitencial del adviento y hacerlo de nuevo una memoria viva.

Me gusta el adviento también porque constituye una temporada entera de ansias por la Parusía, la manifestación final y retorno de Nuestro Señor Jesucristo. Las lecturas de las misas diarias y dominicales, así como las lecturas y antífonas de la Liturgia de las Horas, enfatizan los temas de espera, vigilia, y conversión. En el adviento, el ansia por el retorno del Mesías se entremezcla con la celebración de su primera venida, su natalicio en Belén, formando una expectativa simple e inconsútil de la redención y transformación final del mundo.

También, justo antes del comienzo de esta temporada, en la fiesta del apóstol San Andrés, la siguiente escena tomó lugar dentro de la catedral greco-ortodoxa de San Jorge, en Istanbul, Turquía:


Nuestro Papa Francisco pidió y recibió del Patriarca Ecuménico Bartolomé, el líder espiritual de la Iglesia Ortodoxa, una bendición para El y para la Iglesia de Roma. Aunque me consta que quedan muchos asuntos sin resolver entre nuestras Iglesias, son gestos como estos los que nutren el perdón y entendimiento mutuos que deben ocurrir antes que nos reconciliemos los ortodoxos y católicos. Este gesto del Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé marca un gran comienzo para la temporada de adviento. Que el Espíritu que anima nuestra temporada haga morada fructífera en nuestros corazones y nos lleve a Cristo Jesús nuestro Señor.

domingo, noviembre 23, 2014

Que la vil muerte sufrida por Miguel Ortiz Díaz y su familia nos mueva a defender el derecho a la vida de todos

Hermanos y hermanas, Paz y bien a todos en el dulce nombre de Jesús, este día en el que celebramos su realeza universal.

Miguel Ortiz Díaz, SFC, USA (Ret.)
Los puertorriqueños estamos consternados por la brutal matanza del Sargento de Primera Clase del Ejército (jubilado), Don Miguel Ortiz Díaz, de 66 años de edad, que trabajaba como profesor en la American Military Academy y su esposa Carmita Uceda Ciriaco, de 45 años, de nacionalidad peruana, así como su suegra Clementina Ciriaco López, de 67 años y un hijo Miguel Ortiz Uceda, de 15 años. Les sobrevive otro hijo de 13 años que, al maleante habérsele acabado las balas, le tiró por un precipicio después de apuñalearle. ¿El motivo? El maleante rentaba una casa perteneciente a Don Miguel y estaba apunto de ser desalojado por atrasarse en sus pagos. Eso le dio motivo justo de arrancar casi una familia entera de la faz de la tierra.

Mientras tanto, ante la ola criminal que nos aqueja, el gobierno de turno trastea con el Código Penal - algo que en Puerto Rico parece que se hace cada cuatro años - disminuyendo penas prescritas a varios delitos mayors y decriminalizando completamente otros. Peor, la Ley de Armas de Puerto Rico da risa, ya que no se ajusta a la constitución estadounidense que nos rige, asegurando que sea el maleante y no el ciudadano responsable quien porte armas y ajusticie a quien sea según sus criterios nefastos.

Este crimen nos abochorna a todos los puertorriqueños. ¿Qué clase de cultura general y familiar forja un hombre que se atreve a pensar que torturar y matar a una familia completa es la manera justa de manejar una desavenencia? Pues una cultura en donde la vida humana no se le valoriza ni respeta, que admite abiertamente que no hay tal cosa como "el bien" y "el mal", que es cuestión de opinión y puntos de vista, y que el honor solo se puede salvar con violencia. En fin, una sociedad como la nuestra.

Tal vez dirán algunos que al menos nuestro nivel de violencia e irrespeto al derecho a la vida no se comparan todavía a los niveles de nuestra México hermano, en donde 43 estudiantes muertos por policías aliados con la mafia no hayan justicia todavía, o a nuestra vecina Venezuela, donde la tasa criminal y de violencia es una de las más altas del mundo. La cuestión es que por algo se empieza, se empieza con crímenes como los sufridos por Don Miguel y su familia, que en paz descansen.

Hermanos y hermanas, hay que arremangarse las camisas y movilizarnos como ciudadanos católicos - o de la religión de su preferencia o ninguna después que sea persona de buena voluntad - para subsanar nuestra cultura y nuestra social, para hacer impensables estos crímenes y respetar el derecho de todos a la vida, desde la concepción a la ancianidad.