viernes, abril 18, 2014

Viernes Santo de la Pasión de Nuestro Señor, AD 2014




Oficio de Lecuras del Día
El valor de la sangre de Cristo
San Juan Crisóstomo

Catequesis 3,13-19

¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad, dice Moisés, un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. ¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón? «Sin duda, responde Moisés: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.

¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde brotó y cuál sea su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del Señor. Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judíos sacrificaron el cordero y yo recibo el fruto del sacrificio.

Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado ambos del costado. Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.

Por esta misma razón afirma San Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues de la misma forma que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.

Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquél a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.

- Lectura cortesía del sitio digital del Testigo Fiel


martes, abril 15, 2014

Resurge la religión pagana nórdica en España

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos en Cristo Jesús Nuestro Señor, quien con su muerte destruyó a la muerte y resucitando nos ganó nueva vida.

Estando leyendo la triste noticia del nefario ataque en una sinagoga en el estado de Kansas que el acusado, Frazier Glenn Cross, era devoto a una religión germánica antisemita conocida como "odinismo," centrada en el culto a los dioses del olimpo nórdico o Valhalla, supremo entre ellos, Odín.

Una búsqueda rápida en la Internet revela la existencia de numerosos grupúsculos odinistas en Europa y Norteamérica, muchos de ellos indignados de que su persuasión religiosa ha sido equiparada al racismo y al antisemitismo pero otros, adherentes al concepto de supremacía de la supuesta raza "aria" de blanquitos y rubios Europeos - los arios de verdad son de la India y ni son ni blancos ni rubios - cuentan con un abolengo innoble que se remonta a la Alemania decimonónica.

Navegando por las redes de clic en clic llegué a la página web de los odinistas de España en donde exponen sus creencias y proyectos. Uno de esos proyectos es la preservación de la cultura visigoda a la cual consideran como primigenia - algo extraño porque los visigodos entraron a Hispania ya eran cristianos, aunque herejes arios mientras que la mayoría de la población cristiana en la península consistía de católicos ortodoxos. Ya para el siglo VI, los visigodos se habían reconciliado con la Iglesia así que la preocupación de los odinistas españoles por la preservación de la cultura visigoda es irónica.

Entre otras cosas que leí en dicha página odinista encontré estas líneas interesantes:
Europa está de rodillas, pero la preocupación de algunos parece no ser esa, sino denostar y agredir a las personas que rescatan una milenaria forma religiosa, que nos pertenece por derecho y por herencia...
Yo estoy de acuerdo con eso de que Europa está de rodillas pero no con la aseveración implícita de que para lograr que Europa se levane, es necesario restaurar el antiguo paganismo, llámese como se llame. La adhesión a códigos de honor y ética pagana no responde a las necesidades humanas debido a la ausencia en ellas del concepto cristiano de ágape o caritas. Si el paganismo tuviese conciencia alguna de esa noción, países como la India serían paragones de la caridad y la actividad de alguien como la Madre Teresa hubiese sido innecesaria.

No, mis hermanos y hermanas, la práctica del paganismo no responde al verdadero humanismo - el cristiano, por supuesto. Es simplemente otro refugio para personas que buscan hacer los que le venga en gana sin que por eso se les considere irreligiosas o "espirituales".

Yo estoy dispuesto a tolerar otras expresiones religiosas mientras viva en un estado pluralista. ¿Pero ha reintroducir sus creencias a la cultura general? No. A eso resistiré, pero con armas culturales.

domingo, abril 13, 2014

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor, A.D. 2014


Mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso
San Andrés de Creta

Sermón 9, Sobre el domingo de Ramos
Digamos, digamos también nosotros a Cristo: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel! Tendamos ante él, a guisa de palmas, nuestra alabanza por la victoria suprema de la cruz. Aclamémoslo, pero no con ramos de olivos, sino tributándonos mutuamente el honor de nuestra ayuda material. Alfombrémosle el camino, pero no con mantos, sino con los deseos de nuestro corazón, a fin de que, caminando sobre nosotros, penetre todo él en nuestro interior y haga que toda nuestra persona sea para el, y él, a su vez, para nosotros. Digamos a Sión aquella aclamación del profeta: Confía, hija de Sión, no temas: Mira a tu rey que viene a ti; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica.
El que viene es el mismo que está en todo lugar, llenándolo todo con su presencia, y viene para realizar en ti la salvación de todos. El que viene es aquel que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan, para sacarlos del error de sus pecados. No temas . Teniendo a Dios en medio, no vacilarás.
Recibe con las manos en alto al que con sus manos ha diseñado tus murallas. Recibe al que, para asumirnos a nosotros en su persona, se ha hecho en todo semejante a nosotros, menos en el pecado. Alégrate, Sión, la ciudad madre, no temas: Festeja tu fiesta. Glorifica por su misericordia al que en ti viene a nosotros. Y tú también, hija de Jerusalén, desborda de alegría, canta y brinca de gozo. Levántate, brilla (así aclamamos con el son de aquella sagrada trompeta que es Isaías), que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!
¿De qué luz se trata? De aquella que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre. Aquella luz, quiero decir, eterna, aquella luz intemporal y manifestada en el tiempo, aquella luz invisible por naturaleza y hecha visible en la carne, aquella luz que envolvió a los pastores y guió a los Magos en su camino. Aquella luz que estaba en el mundo desde el principio, por la cual empezó a existir el mundo, y que el mundo no la reconoció. Aquella luz que vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
¿Y a qué gloria del Señor se refiere? Ciertamente a la paz, en la que fue glorificado Cristo, resplandor de la gloria del Padre, tal como afirma él mismo, en la inminencia de su pasión: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él, y pronto lo glorificará. Con estas palabras identifica su gloria con su elevación en la cruz. La cruz de Cristo es, en efecto, su gloria y su exaltación, ya que dice: Cuando yo sea elevado, atraeré a todos hacia mí.
Fuente: ElTestigoFiel.org

sábado, abril 05, 2014

Espíritu de victoriosidad

Padre Nicolás Schwizer

Igual que los primeros cristianos, a Schoenstatt le caracteriza un espíritu de gran victoriosidad. Esa victoriosidad surgió, sobre todo, después de la lucha mortal en el tiempo del nazismo.

Nosotros en Schoenstatt no nos basamos en el plano natural, en consideraciones humanas. Creemos en la influencia de fuerzas divinas: “... donde Dios se desposa con los débiles...” dice el Cántico al terruño. En otra oportunidad dice el P. Kentenich: En Schoenstatt “la omnipotencia de Dios se desposa con la impotencia de hombre”.

Y ese es el único motivo de nuestra victoriosidad, de nuestra fe en el triunfo de la causa de Schoenstatt.

María, signo de victoria. Es por eso que le llamamos a la Virgen el gran signo de victoria. Ella misma como persona es la prueba del triunfo sobre todo lo terreno y lo diabólico. Allí donde Ella aparezca, será un gran signo de victoria y la victoria acompañará a nuestra bandera. Porque Ella es “la Vencedora en todas las batallas de Dios”, es decir, a través de Ella Dios ha triunfado siempre.

Llevarla al campo de batalla. Y nosotros, que somos sus instrumentos, ¿qué hemos de hacer entonces?

Dice el Padre Kentenich: “¡Debemos llevar a la Santísima Virgen al campo de batalla!”

Detrás de ello se esconde la convicción: “El demonio celebra sus aquelarres (Hexensabbat) hoy en todas partes, y si no interviene en la batalla la aplastadora de la serpiente, no podemos esperar vencer”. Pero si Ella va con nosotros, nos atrevemos a luchar y a conseguir la victoria.

a) Debemos llevar sobre todo, a la Santísima Virgen al campo de batalla del propio corazón.

“¿Quién debe ayudarnos, por lo tanto, a dominar los instintos de nuestro interior? ¿Quién nos debe dar fuerzas cuando hemos faltado? ¿Quién nos debe ayudar a levantarnos, cuando hemos caído?... Sea que se trate de vencer mis instintos, sea que se trate de ser siempre noble (en las luchas económicas), o que se trate de estar siempre al lado de los míos a pesar de cualquier fracaso, siempre debemos llevar a la Virgen al campo de batalla de nuestro corazón.

Es también el sentido de la Consagración: proclamar a la Virgen como Reina en el trono del propio corazón”.

b) Debemos llevarla también al campo de batalla de nuestra familia, de nuestro hogar. Pueden ser problemas familiares, falta de comunicación, falta de entendimiento, falta de afecto y libertad, dificultades entre las generaciones, una madre sobreprotectora, un padre débil o ausente, etc.

Pueden ser problemas matrimoniales, dificultades en la educación de los hijos, necesidades económicas.

¿Y qué respuesta da el Padre Kentenich a estas dificultades?

“Yo duermo siempre bien, puesto que la Santísima Virgen ha tomado la responsabilidad por mí. Yo he sellado una Alianza con Ella. Ella lo hace todo. Ella tiene la preocupación por todo. (Por eso, todos los hijos que me regala Dios los conduzco a la Virgen... Si yo le digo que le regalo mi hijo, Ella lo acepta y se preocupa por él)”.

Eso, por supuesto, no significa que nosotros no debemos hacer nada. Pero lo que necesitamos hoy es, ante todo, el heroísmo de una confianza despreocupada y victoriosa.

c) Una espiritualidad sana abarca al hombre entero, no sólo en su hogar, sino también y sobre todo en su trabajo, en su profesión. Por lo tanto, hemos de llevar a la Virgen también al campo de batalla de la profesión: colegio, universidad, oficina, negocio... Si le damos el lugar que le corresponde, entonces Ella vencerá también en el campo de batalla profesional.

Preguntas para la reflexión

1. ¿Veo a la Virgen como la Victoriosa?

2. ¿Confío en Ella en mis luchas de la vida diaria?

3. ¿Tengo una imagen de la Virgen en mi trabajo?

lunes, marzo 31, 2014

Un día como hoy hacen cuarenta años...

Hermanos y hermanas, Paz y Bien a Todos

Hoy quería notar que un día como hoy, hacen cuarenta años, hice mi Primera Comunión

Recuerdo ese domingo de primavera de 1974 clarito aunque me he olvidado de otras cosas que acaecieron por esa época. Fue un domingo perfecto, lleno de luz, alegre y apropiado para recbir al Rey de Reyes y Señor de Señores.

¡Sea alabado Jesucristo!
Jesús
que en mis ojos se refleje tu mirada
que en mis manos se reflejen tus gestos
que en mi rostro se refleje tu sonrisa
que en mi corazón se reflejen tus sentimientos
que en mis labios se reflejen tus palabras
que de mis labios salgan
las palabras justas para decirte
que te alabo y por supuesto
para expresarte que te quiero.
Amén
Sweet Jesus, thank You for everything You have bestowed upon me. You have sacrificed Your life to save all of mankind from our sins. You have generously shared with us Your life when You could have chosen not to. Forgive me for the sins I have done against You and for the ones I will be making.
I promise that I will be a better person for you and for others. Bless the hands of the hard working, the hearts of the loving and the souls of those who help.
In Your name, I pray. Amen.
- See more at: http://www.prayers-for-special-help.com/communion-prayers.html#sthash.YBpfKO9w.dpuf
Sweet Jesus, thank You for everything You have bestowed upon me. You have sacrificed Your life to save all of mankind from our sins. You have generously shared with us Your life when You could have chosen not to. Forgive me for the sins I have done against You and for the ones I will be making.
I promise that I will be a better person for you and for others. Bless the hands of the hard working, the hearts of the loving and the souls of those who help.
In Your name, I pray. Amen.
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In Your name, I pray. Amen.
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I promise that I will be a better person for you and for others. Bless the hands of the hard working, the hearts of the loving and the souls of those who help.
In Your name, I pray. Amen.
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